Jornadas de espiritualidad

Este fin de semana hemos dedicado nuestro “Encuentro” a esa gran fuente de la solidaridad que es Dios. Especialmente el Dios-con-nosotros. Para “entrar más adentro en la espesura” hemos abierto en nuestras vidas un espacio de encuentro intentado vivir estos días con sencillez compartiendo tareas, sueños, realidades que traemos entre manos. Hemos querido quitar estorbos (consumos, vanidades y ombliguismos varios) para el encuentro más radical, el encuentro comunitario con la altura, anchura y profundidad de Cristo.

Junto al Evangelio, el silencio y nuestras vidas hemos entrado en contacto con la Hermanita Magdeleine, una mujer que quedó fascinada por la experiencia del hermano Carlos de Foucauld y en pleno siglo XX podemos decir que avanzó de manera muy fecunda en esa espiritualidad. Magdeleine nos invita a volver a Nazaret, al trabajo, a lo pequeño, a los pequeños, a ser pequeños, a la amistad, a la adoración y tantas otras cosas que realmente llegan al corazón.

Hermanita Magdeleine se abrazó con fuerza al pequeño Niño Jesús y decía a las hermanas: Os estorbará para ser duras, os estorbará para….

Además de la peripecia apostólica vital de esta mujer nos hemos mirado en ella para plantearnos personal y comunitariamente nuestro coraje, valentía,  infancia espiritual, silencio etc.

Hermanita Josefa ha venido desde Murcia para contagiarnos su experiencia. Y lo hecho sin invadir, sin dar lecciones, con experiencia, con humildad, y nos ha seducido. Nos hemos hecho más amigos de Josefa y de la familia Foucauld pero más amigos aún de Jesús, especialmente de Jesús Niño y de Nazaret, como ellos y nosotros deseamos en esta colosal familia que es la Iglesia y en esta familia verdadera que es una humanidad sin fronteras

Luis Argüello, nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal

Siempre es una alegría comprobar que hay personas con vocación de servicio y por eso nos alegra la elección de Luis Argüello como Secretario General de la Conferencia Episcopal.

Luis Argüello es alguien que suele referirse a la Iglesia en clave esponsal, como esposa de Cristo. Y es precisamente así, como vocación de servicio, como el Catecismo reconoce al matrimonio y al sacerdocio.

Un hombre con vocación de servicio a sus alumnos, a sus conciudadanos, a sus seminaristas, a sus feligreses, a los pequeños pueblos de su diócesis, a sus amigos de tantas asociaciones civiles y apostólicas con los que ha compartido vida y camino.

 

Ahora que acepta la responsabilidad de la Secretaría General de los obispos de España nos alegramos de esta nueva ocasión para el servicio. Cuando a esta edad muchos ya se jubilan otros acogen más tarea.

Encarnar olor a oveja, cultura del encuentro, Iglesia en salida, Iglesia accidentada… son un reto en unos tiempos convulsos para la sociedad y por tanto para la Iglesia. No será fácil la tarea. Será cuestión, también, de ni coger las flores ni de temer las fieras. Sabemos de su entusiasmo y de su hondura espiritual que tanto nos ha transmitido en las jornadas y encuentros que hemos compartido con él.

Será un buen servidor de la Iglesia, empezando por su capacidad de dialogo que, como él mismo afirma “tiene un punto cero que es la escucha”. Algo esencial para hacer una buena lectura de los signos de los tiempos y una propuesta de respuestas, en la cultura actual. Y con amplio conocimiento de las situaciones existenciales que tanto afectan a empobrecidos, familias, jóvenes, instituciones…

Esperamos seguir contando en el trato cercano, con su servicio, como amigos que transitan en una dirección y otra, el camino de Emaús.

Os dejamos aquí una entrevista realizada el año pasado para el diario La Provincia