Queremos expresar nuestro pésame a las familias de los fallecidos y nuestro deseo de pronta recuperación a los heridos en la terrible tragedia de Adamuz. En estos momentos de dolor en que todo el país está conmocionado, contemplamos agradecidos las muestras de apoyo y generosidad de muchas personas anónimas que han puesto sus bienes, sus capacidades, su presencia a disposición de los afectados.
Es inevitable preguntarse por las causas de un siniestro de estas características. A la espera de la investigación y de sus resultados, no podemos sino estremecernos ante el hecho de que no hace mucho tiempo que desde distintos colectivos de maquinistas se señalaba el mal estado de las vías.
El estremecimiento pasa a indignación cuando vemos que todo esto sucede en medio de una degradación del servicio ferroviario que ha apostado por la Alta Velocidad, por acortar más y más las rutas, los tiempos, las paradas. Que ha vuelto normal trabajar en una ciudad y vivir en otra. Que ha renunciado al servicio de Cercanías, prefiriendo la conexión entre grandes ciudades que la de las ciudades con su entorno. Y cuyo penúltimo ministro de Transportes ha contemplado esta tragedia desde la cárcel.
Expresamos de nuevo nuestra solidaridad con las víctimas y nuestro agradecimiento para todos los que cuidan de ellas.





