NOTA DE PRENSA. Amor en la política. Ayer y hoy.

El mundo no es un basurero. Nuestra sociedad se sostiene gracias a miles de millones de pequeños actos de trabajo solidario. Investigadores, obreros, enfermeros… aportan el trabajo, el amor, siendo así el primer protagonista de la vida.

Sin embargo en nuestro mundo hay desigualdades enormes propiciadas por mecanismos económicos, políticos y culturales.

Frecuentemente personas de buena voluntad intentan mejorar y mejoran las cosas desde la política, desde los ayuntamientos, el Parlamento… la ONU, con logros incuestionables como la Democracia y con flagrantes limitaciones como no poder impedir todas las muertes en el Mediterráneo, acabar con las condiciones de cuasi esclavitud de los repartidores en bicicleta… El testimonio de amor personal no alcanza. Es indispensable elevar el amor también a su dimensión institucional.

Por eso, ahora más que nunca, es necesario meter el amor en la política. En la Casa Emaús vamos a encontrarnos el 26 y 27 de octubre para no derrocharlo, para compartirlo. Vamos a conocer a pequeños gigantes que han metido el amor en la política. Conoceremos la vida y el pensamiento del 2º Secretario General de la ONU Dag Hammarskjöld, de Emmanuel Mounier el filósofo personalista francés más conocido del siglo XX, de Luis Lucía perseguido tanto por la República como por Franco. De igual manera profundizaremos en el camino que nos muestran Camilo Sánchez, el alcalde canario al que el Tribunal Constitucional le prohibió gobernar el municipio con democracia real de los vecinos y de Julián Gómez del Castillo principal editor, en España, de libros sobre problemas de los empobrecidos.

Toda esta experiencia la traemos a nuestro encuentro para -como ellos- meter el amor en política. Y debatiremos no sobre ellos sino sobre el futuro, sobre como seguir transformado la sociedad. Ahora más que nunca la política necesita amor.

En el encuentro se presentará la edición del libro «Amar a los demás: Política. Cuatro alcaldes que amaron.» de equipo Manolo Morillo de Zaragoza con los testimonios de Antonio García Quintana de Valladolid, Giorgio Lapira de Florencia, Camilo Sánchez de Santa Lucía Tirajana y de Francisco Beltrán de Fraga.

“El problema de los demás es igual al mío. Salir de él todos juntos es la política. Salir solo, la avaricia” Lorenzo Milani.

Migraciones: ¡Un robo a los pobres!

«¿Quién pide perdón hoy por asentar un mundo institucional tan injusto con los empobrecidos?»
«La emigración sólo tiene solución revolucionaria, lo demás son cataplasmas, incluyendo políticas de puertas abiertas»

Me quedó fijado en la memoria el informe del BBVA del año 2000 que decía que España precisaba anualmente un flujo de 300.000 inmigrantes para poder conservar su Estado de Bienestar (El País, 30-VI-2000). Esto significa que mantener nuestro Estado de Bienestar produce malestar en otros.

A mediados de julio, varios medios informaban que Trump anunciaba redadas para deportar 2000 “sin papeles”. En esa situación hay 11 millones en USA, por tanto, el porcentaje es irrelevante en lo cuantitativo, pues afecta a menos del 0,02 % de ellos, pero es muy relevante en lo cualitativo por las consecuencias de opresión y explotación para los inmigrantes: someterse a peores condiciones de vida y trabajo, utilizar menos los bienes sociales y sanitarios a los que tienen derecho, etc.

En el libro de Stephen Smith “La huida hacia Europa” (edit. Arpa 2019), premio “Libro Geopolítica del Ministerio de Asuntos Exteriores Francés 2018”, se cita la proyección de la ONU del 2000 de que en el 2050 habrá 80 millones de inmigrantes de 1ª y 2ª generación en la UE, el 26 % de su población.

El informe “Health at a Glance 2015” afirma que 19.400 de los médicos que trabajaban en España en el 2014 procedían del extranjero, el 9,4%, que en el Reino Unido es el 28,7% y en Estados Unidos el 25%.

Los porcentajes se incrementan. La revista “Redacción Médica” relata que el Ministerio de Educación Español convalidó 5.822 títulos de Medicina de 2015 hasta julio 2017 procedentes de 43 países (1.383 en 2015, 2.816 en 2016, y 1.623 hasta julio de 2017). Son: 1.148 Venezolanos,783 Colombianos688 Cubanos, etc. Lógico,por ejemplo, que haya dos grupos de facebook de Médicos Cubanos en España con casi mil miembros cada uno.

El coste de un curso en una universidad de USA, según el libro citado de Smith, es de más de 50.000 €. La formación de un médico especialista lleva unos 11 años, por lo que la formación de los 6 años de facultad de los 5.822 médicos costaría casi dos mil millones de €, pagados por los países empobrecidos, que lógicamente son una deuda contraída con ellos. Este é el coste de la formación universitaria de los que vinieron en esas fechas sin contar la especialidad, ni la primaria, la secundaria y otros gastos. Ni otros años y otros inmigrantes.

El País” informaba a principios de año (24-I-19) que a la sanidad pública le faltan 4.000 especialistas médicos. El déficit aumentará hasta triplicarse en 2025 según un estudio del Ministerio.  Contaba el secretario de la Organización Médica Colegial que «en los próximos cinco años se jubilarán 45.000» (El Confidencial 11-III-18).

Por otra parte, Alfonso Gago, catedrático en la Universidad de Málaga, en el VI Encuentro del Voluntariado de las Cáritas Galegas de junio 2013 tuvo una reflexión titulada: La aportación de los pobres al progreso científico y social de la humanidaden la que citó estos datos de un estudio que había realizado con sus alumnos:

  • Casi el 60% de los profesores universitarios de grado medio de los EE UU (el equivalente aquí a las escuelas de ingeniería técnica, aparejadores y diplomados diversos) habían nacido en los países del tercer mundo. Eran inmigrantes.
  • El inmigrante filipino Leon O. Chua, que Gago había estudiado mucho en su tesis doctoral, era uno de los investigadores electrónicos de más prestigio en el mundo, asesor directo del gobierno de USA y asesor obligado de todos los proyectos tecnológicos do ejército americano.
  • En la encuesta que hicieron sobre investigadores punteros de tecnología y ciencia en microelectrónica, robótica, telecomunicación, informática,… en las revistas científicas donde se publican los últimos avances sobre esos temas encontraron que: más del 65% había realizado en el 3º mundo hasta los estudios secundarios, y casi el 60% los universitarios (financiados, por tanto, por los impuestos de los pobres del 3º mundo). Apenas el 10% había hecho su tesis doctoral en el 3º mundo, y apenas pasaba del 3% los que trabajaban actualmente en las universidades de los empobrecidos. La encuesta confirmaba que la fuga y robo de cerebros era más intensa de lo imaginado. Todo eso para desarrollar una  Ciencia y Tecnología utilizada en los últimos 50 años para producir un abismo entre las economías de los países enriquecidos (que no ricos) y las de los empobrecidos (que no pobres).

Llegados aquí ¿qué podemos decir de las actitudes que sostienen que los inmigrantes vienen a quitar los puestos de trabajo a los de aquí y son una amenaza para la identidad cultural europea, española, catalana, gallega…? ¿Cómo valorar la postura de los del “Welcome” en la que los partidarios se sienten satisfechos de ser buenas personas? Ambas posturas no son igualmente criticables y la xenofobia puede llevar al delito.

Este artículo quiere ir al fondo desde la justicia y, como ya muestra el título, la postura positiva de acogida, si no tiene en cuenta este expolio a los empobrecidos para repararlo, tiene graves fallos contra la justicia. ¡Qué cada uno le ponga el nombre que considere adecuado!

¿Quién pide perdón hoy por asentar un mundo institucional tan injusto con los empobrecidos? El expolio, robo institucionalizado, no se blanquea con una pancarta de bienvenida sea de grupos sociales o religiosos.

Ya la “Laborem Exercens” sostenía que el migrante “ante todo, constituye generalmente una pérdida para el país del que se emigra» (nº 23).

¿Cómo solucionar este tema? La Revista Acontecimiento sostiene: «Problema humano -personal y político-, la emigración sólo tiene solución revolucionaria, lo demás son cataplasmas, incluyendo políticas de puertas abiertas» (nº 49, p. 32). La revolución, para que sea solución, sólo puede realizarse desde la NO-VIOLENCIA ACTIVA.

Antón Negro

Fuente: Religión Digital

Frente a la indecente precariedad, trabajo decente como Dios quiere

Frente a la indecente precariedad, trabajo decente como Dios quiere

Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2019 • Manifiesto (descarga pdf)

Por quinto año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» (ITD) celebramos, el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente para hacer visible la indecente precariedad que sufre el mundo del trabajo. Junto a todos los agentes que participan en la organización política, económica y social del trabajo, urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas.

En junio se celebró el centenario de la Organización Internacional del Trabajo en el marco de su 108ª Conferencia, donde se constató la necesidad de orientar todos los esfuerzos a asegurar una transición justa a un futuro del trabajo que contribuya al desarrollo sostenible en sus dimensiones económica, social y ambiental. La apuesta común fue la de aprovechar todo el potencial del progreso tecnológico y el crecimiento de la productividad para lograr trabajo decente y desarrollo sostenible, con objeto de asegurar la dignidad, la realización personal y una distribución equitativa de los beneficios para todos.

Las preguntas que lanzamos en este 7 de octubre son estas: ¿En qué se ha transformado hoy la dignidad del trabajo? ¿Qué precariedad laboral es la que sufrimos las hijas e hijos de Dios? Cuando hablamos de precariedad laboral lo hacemos de vidas truncadas, vulnerables y violentadas; de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y eventuales, con sueldos que no concuerdan con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Seguimos constatando cómo el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobres.

El testimonio de Alberto, un joven trabajador que reside en Madrid, pone voz a esta realidad. «Actualmente trabajo 16 horas semanales y cobro 560 euros. La respuesta de mi jefe las veces que le he comentado el tema del salario, de la categoría siempre han sido: “Ahora no es el momento”, “la cosa está muy mal”, “ya ves cómo está la situación, no hace falta que te cuente”, “ahora no hay dinero” […] Encima hay otras personas que insinúan que quizás es que no te esfuerzas lo suficiente, que no has trabajado todo lo que deberías, que tu trabajo no lo es todo para ti y eso lo nota el jefe, que tu currículum no es lo suficientemente amplio, vamos, QUE LA CULPA ES TUYA».

Como organizaciones y movimientos de Iglesia encarnados en la realidad del trabajo, queremos ser buena noticia en nuestras casas y barrios, lugares de trabajo y centros de estudios. Y volveros a recordar que “la política económica debe estar siempre al servicio del trabajo digno”. En palabras del papa Francisco “cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí. La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!”. Y un trabajo que sea realmente digno, porque hoy “tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona”.

Sensibles a esta realidad, conscientes de la importancia de establecer puentes y mirando al mundo desde las periferias en las que estamos presentes, en esta Jornada Mundial reivindicamos que:

  • Todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.
  • El trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas.
  • El trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.
  • El trabajo es para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona.

Como Iglesia viva insertada en el mundo donde bulle la vida, las entidades que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente acompañamos esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores. Estamos llamados por ello a estar alerta para denunciar, desde la ternura, la compasión y el estilo de vida de Jesús de Nazaret, la denigración que está sufriendo la persona y el trabajo.

En esta Jornada que coincide con el inicio del Sínodo especial para la Amazonía, compartimos con todos los convocados a esa esperanzadora cita tanto los retos que nos lanza el cuidado de la Casa Común como las inquietudes ante el deterioro medioambiental y las violaciones de derechos humanos que conlleva para las comunidades más vulnerables. La defensa de la Creación nos involucra directamente como ITD en la defensa de unas condiciones laborales dignas para quienes se ven sometidos, bajo escandalosas condiciones de explotación, a prácticas productivas insostenibles con la dignidad humana y el equilibrio medioambiental.

Unimos nuestras fuerzas y compromisos como gesto profético, e invitamos a toda la Iglesia, a las comunidades, movimientos sociales y personas de buena voluntad a celebrar y reivindicar juntos esta jornada.

Gracias por la oportunidad de compartir nuestra experiencia.

La vida nos brinda la oportunidad de hacer cosas que, quizá, nunca imaginamos. A todos los niveles. A nosotros nos brindó la oportunidad de abrir nuestro hogar a personas que, por diversas circunstancias, no lo tienen.

Nosotros venimos de trayectoria de compromiso en la lucha por la justicia atacando las causas que generan las injusticias sociales, básicamente en la calle desde una perspectiva noviolenta. En concreto siempre hemos tenido especial sensibilidad por el sinsentido que supone el expolio de los recursos de otros. Lo que hicimos y hacemos con gran parte de los países del tercer mundo. Y las consecuencias en cuanto a inmigración que ellos supone.

En esas luchas, tuvimos la suerte de conocer diversos experiencias  de personas que además de actuar en la calle, denunciando las injusticias, invitaban a su casa a hermanos sin tanta suerte.  Lucha contra las causas que generan injusticia y compartir tu vida.

Y así, por contagio y confianza, comenzamos hace dos años a compartir la habitación que nos sobraba, la que suele llamarse ‘’habitación de los invitados’’.

Hemos tenido 4 invitados y la semana que viene vendrá el quinto.

No somos una organización ni una ONG, simplemente (que no es poco) un matrimonio que quiere vivir lo que tantas veces dijimos con la palabra: “cuando tengas de más de lo que necesitas, haz mesas más largas, no muros más altos”.

No ayudamos con papeles, ni con el abono transporte ni les informamos sobre comedores… Por un lado, de eso se encargan ya otros y por otro nos metería en una lógica asistencial (que siendo necesaria puntualmente) no queremos. Nosotros ofrecemos lo que tenemos, que es un HOGAR, y lo compartimos.

Tal y como plantean en el Catholic Worker Movement, en el cual nos inspiramos, deseamos que nuestro hogar sea un espacio para remendar el corazón.

Ellos pueden estar todo el tiempo necesario y sólo el necesario (asi se lo decimos) No ponemos fecha de salida, pero saben que en el momento en que dejen la casa, un hermano migrante vendrá a ocupar la habitación.

De momento sólo tenemos un invitado cada vez porque queremos mantener ese clima de hogar y… aún somos aprendices… además nuestro piso es muy chiquito… si en algún momento tuviéramos una casa más grande, nos plantearíamos ampliar el número.

Al empezar teníamos muchos miedos: Si nos iban a robar, si nos iban a hacer daño físico, si se iban a instalar en casa por los siglos de los siglos, si iban  a suponer un gasto muy alto e inasumible para nosotros, si iban a aprovecharse y meter gente en casa cuando no estuviéramos), si nuestra intimidad iba a ser violentada en exceso, si cuando me pusiera de parto me iba a ser muy incómodo estar con un desconocido en casa. Miedo a no saber su origen, su pasado… y así podríamos seguir…. Todos esos miedos se han disipado total y absolutamente , y no es una forma de hablar . Total y absolutamente.

Tener invitados como ellos en casa, es abrir las fronteras, es romper la lógica del capitalismo y del nacionalismo, es como decía Peter Maurin en los años 20 ‘’construir una nueva sociedad, en la concha de la vieja, con una filosofía tan vieja, que parece nueva.

Por eso, DAMOS LAS GRACIAS, porque recibimos muchísimo más de lo que damos… y no es una frase hecha.

Este modelo de vida que hemos escogido nos mete, cotidianamente, queramos o no, en vivir al menos un pedacito del Ideal que queremos para nuestras vidas. Por eso, gracias. Gracias a nuestros hermanos Africanos que nos permiten ser un poco más personas.

En lo personal cada persona que ha pasado por nuestra casa es un mundo. Hoy ha venido Abu, que casualmente, podemos decir que con él no ha habido ni un solo problema de convivencia y con el que además hemos aprendido honestidad, verdad, educación, gratitud, esfuerzo, entrega, valentía…

GRACIAS por llegar a nuestras vidas.

GRACIAS.

Marcha solidaria. Etapa final a los pies del Cristo de Medinaceli.

Compartimos las palabras del obispo auxiliar de Madrid José Cobo en la marcha solidaria «Compartiendo el viaje con migrantes y refugiados» realizada el sábado 28 de septiembre en Madrid, con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado


Estamos ante la Imagen de Jesús de Medinaceli.

Una imagen peregrina que es reflejo de la vida de nuestra gente y nuestro mundo. Y es que Cristo siempre acoge y se encarna en la vida de sus hermanos.
Hoy la imagen de Cristo es espejo donde podemos ver a tantos hombres y mujeres que han recorrido ese mismo camino. Esta imagen vino desde el Norte de África, rescatada de profanaciones y desechos. Fue traída desde Marruecos, pasó por Tetuán, de allí a Ceuta, y por Gibraltar a Sevilla, hasta llegar a Madrid en el verano de 1682,

Veneramos a Cristo rescatado y aquí le presentamos a quienes necesitan rescate.

Aquellos que están esperando a salir de otros países huyendo de infamias, de mutilaciones. Este camino es el de Cristo y Cristo se hace carne en quien pasa por ahí.

Veneramos a Cristo rescatado. El tenía precio. Esta talla fue comprada según era su peso en monedas. Como en la pasión.

Al caminar hoy por el corazón de Madrid queremos aprender a reconocer a Cristo en tantos que son comprados por unas monedas: las de los mercados, las de las mafias, las de los que usan sus países como lugares de expropiación de materias primas o como basureros de residuos de nuestras economías.

Aún para muchos, las personas y los problemas solo valen si igualan su peso en su coste, o lo que nos cuesta a nosotros pagar. Para muchos solo hay rescate si compensa económicamente.

Veneramos a Cristo rescatado que ha peregrinado desde Ceuta como otros lo hacen del África subsahariana o de Siria o de América latina. Veneramos su camino hasta el corazón de Madrid. Un viaje como el que hacen muchos seres humanos. Agradecemos a quienes lo liberaron y a quienes hoy hacen de puentes, hospitalidad y justicia para tantos. Aunque nos llamen tontos, o, aunque tengamos que trabajar por desbloquear del miedo a nuestros vecinos. La mirada vulnerable de Cristo seguro nos ayuda.

Caminar nos ha visibilizado

y también nos ha recordado que este camino se recorre juntos por la senda que Cristo ha abierto.

Caminamos con la senda que ha abierto Cristo y con Pedro, con el papa Francisco a la cabeza. No queremos las sendas que llevan a construir muros o las que no rescatan, o se desentienden de los que aún esperan ser rescatados de tantas tragedias.

La Iglesia con este Cristo que ha atravesado fronteras, no reconoce los muros que matan a las personas y que aíslan a otros en una injusta seguridad, mientras condenan a muerte a los que padecen las consecuencias del tipo de vida que llevamos.

La iglesia es puente porque no somos una Iglesia en esta parte del muro y otra Iglesia en otra parte. Es la única Iglesia que camina aquí y allí con Cristo humillado a la cabeza aquí y allí.

Hoy Señor te damos gracias porque sigues enseñándonos el secreto de la vida en medio de un mundo que le cuesta verlo.

Gracias por enseñarnos a mirar

Tu Cristo, te pones delante, nos miras y respondes con tu semblante enseñándonos a mirar como tu mira.

Si miramos como tú, de repente el migrante, como dice el Papa no es solo migrante. No es un problema. No es una amenaza. No es algo para que otros hagan. Es

Cristo que llama a las puertas de la vieja Europa y viene esperando ser rescatado de tantas profanaciones que se hacen en las personas, las que rechazamos o descartamos porque no queremos mirarlas.

Ante Cristo rescatado solo podemos decir a quien tenga dudas que mire por los ojos de este rescatado, que ha pasado por ahí.

Que se acerquen a los centros de acogida y recojan las lagrimas y las historias de los que llegan o los que se quedan en el camino.

Cuando algunos hablan de invasión, de ocupación, de ser esclavos de invasión de masas, Cristo tu nos miras y nos hablas de Jony, de Clara, y su familia, de Mullah o de Raquel, de tantos que son víctimas de mafias y de intereses de mercados. No son solo migrantes.

El hecho es que muchos que suelen estar siempre al servicio del poder, nos han cerrado los ojos para que en los caminos de la emigración no veamos a cada historia, no veamos sus sufrimientos, no nos afecte su vulnerabilidad, olvidemos del todo sus días de hambre y no nos importunen las heridas abiertas en sus cuerpos y en su espíritu.

Muchos se obstinan en que veamos no a una humanidad necesitada de justicia y de futuro, sino que se empeñan en ver con otros ojos que solo ven a irregulares, a ilegales, a indocumentados, a posibles terroristas.

Con tus ojos Cristo No queremos que nuestro mundo rechace al diferente y no sea capaz de asimilar el reto de la multiculturalidad.

Gracias por tu mirada que nos llama a cambiar el corazón. Necesitamos personas y comunidades que trabaja en por concienciar a nuestro mundo y eliminar el miedo que da la llegada de los que viene huyendo. Vosotros podéis de llamada a la conversión.

Gracias por los que rescatan a Cristo.

Gracias por quienes hacen de la hospitalidad una escalera que llega a Dios.

Y recordáis con Cristo que la Hospitalidad es sagrada.

Conectáis el cielo y la tierra.

Nos dice la carta a los hebreos que por la hospitalidad muchos hospedan a ángeles. Si. Por la hospitalidad llamaremos a nuestra Iglesia y a nuestro mundo a la conversión.

Será una ocasión para cambiar el corazón y situarnos de otra manera en nuestro mundo.

Os animamos a continuar trabajando por crear lugares de hospitalidad desde la acogida a Cristo.

Y Gracias por los que dais pasos concretos

Pasos que rescatan a Cristo creando centros de formación de menores sin tutelar, albergues y propuestas de acogida a familias que permitan convivir en paz

Si pedimos a los inmigrantes que entren ordenadamente y con regularidad, hemos de organizar la acogida legalmente. Si cerramos puertas otros arbitran puertas traseras de la injusticia y que engordan nuestro sistema de vida donde queremos globalizar todo menos la responsabilidad.

Necesitamos un plan integral de acogida a todos los niveles desde el europeo al nacional. Un Plan que desarrolle los pactos globales que impulsa la iglesia y que como conocéis fluyen en torno a las acciones de acoger. proteger. Promover e integrar.

Necesitamos caminar abriendo espacios, como estamos haciendo en parroquias en Madrid, creando redes y sembrando una nueva conciencia que disipe miedos y ponga alma.

Necesitamos algunos espacios más que sigan haciendo la primera a cogida y una red de educación a los menores, de integración a las familias que llegan a una Europa envejecida y en un hondo invierno demográfico.

Queda mucho por caminar.

La tarea es dura, Por eso también aquí se nos pide seguir adelante en pobreza y fragilidad.

Este Cristo ha pasado por ahí.

Gracias hermanos por caminar juntos

Gracias a los que compartís viaje.

Y gracias a cada migrante que, como Cristo, llamáis a esta sociedad y nos ayudáis a convertirnos de nuestras comodidades.

Y nos ayudáis a abrir el corazón.

Y a aprender que acogiendo es como se abre el corazón.

Cristo triunfó. Rescatado está en el corazón de Madrid.

Con el triunfará el recate, a la humanidad y la fe.

Frente a la criminalización de los migrantes

«No se trata solo de migrantes» es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2019. Este año se celebra con una novedad: la Santa Sede hacía publico el pasado mes de noviembre la decisión de cambiar de enero al último domingo de septiembre la Jornada, respondiendo a la petición de varias Conferencias Episcopales. Este año será el día 29 y a él queremos acercarnos con estas palabras de Mons. Santiago Agrelo en el “Círculo de silencio” de Santiago de Compostela realizado el 5 de septiembre pasado.


Amigas, amigos: Gracias por haber acudido a este círculo de silencio en el primer jueves del mes de septiembre.

Hoy queremos denunciar la criminalización que, en la política, en los medios de comunicación, en las calles, se hace de los emigrantes:

Si un político, un periodista, un ciudadano cualquiera, hablando de emigrantes –de hombres, mujeres y niños en busca de futuro, hombres, mujeres y niños que se mueven en condiciones de extrema vulnerabilidad, expertos en todo tipo de sufrimiento-, si el político, el periodista, el ciudadano, los reduce a la condición de ilegales, de irregulares, aunque no lo sepa, está cerrando a esas personas todas las puertas que no sean las de un CIE o las de la muerte, está justificando el sufrimiento de esas personas, está aumentado su vulnerabilidad, las está empujando al fondo de una patera, antesala forzosa del fondo del mar.

zSi el político, el periodista, el ciudadano, a esos hombres, mujeres y niños los presenta como mafiosos, como posibles terroristas, como vagos o ladrones, aunque no lo sepa, está justificando que a esa humanidad necesitada de todo se la trate como se supone que mafiosos, terroristas, vagos o ladrones han de ser tratados.

Si de los emigrantes, el político, el periodista, el ciudadano, dice que asaltan nuestras fronteras, aunque no lo sepa, los está presentando como un ejército que nos invade o una banda de ladrones que atraca un banco, y está justificando que se les trate como a invasores y atracadores.

Queremos denunciar asimismo que se criminalice a quienes ayudan a los emigrantes: como si ayudarles fuese un delito, y empobrecerlos fuese un derecho; como si salvarles la vida fuese una iniquidad, y empujarlos a la muerte fuese un acto de justicia.

Queremos denunciar, finalmente, el silencio informativo sobre la tragedia de la emigración clandestina: Mientras las sociedades no tengan un acceso libre, constante, objetivo, a la realidad de la emigración, no estarán en condiciones de generar una política que merezca el nombre de migratoria.

La visión que los pueblos de Europa –también el pueblo español- tienen del emigrante, es una visión distorsionada por falta de información, por información falsa, sesgada, manipulada, interesada.

En esas condiciones de criminalización y desinformación, el rechazo al emigrante representa para los partidos una fuente de votos –entiéndase una fuente de poder-, y eso hace impensable cualquier política de atención a las necesidades de la humanidad emigrante.

Quienes presentan al emigrante como un delincuente, como un vago, como un aprovechado, como una amenaza, aunque no lo sepan, aunque se laven las manos delante del mundo entero, el hecho es que se las están manchando con la sangre de miles y miles de hombres, mujeres y niños que no han cometido otro delito que el de hallarse en una situación de extrema necesidad.

Y el cometido atroz de crear en la sociedad una imagen deformada del emigrante –condición indispensable para la indiferencia, cuando no para el odio-, lo desempeñan sin pudor, políticos e informadores, ideólogos totalitarios y falsos cristianos que pisotean el evangelio y ponen a Dios al servicio de los propios intereses.

 

“Los migrantes son un signo de los tiempos y los cristianos tenemos que posicionarnos”

Raquel Martínez es la nueva delegada de Pastoral de Migraciones de la archidiócesis de Zaragoza. Casada, madre de 4 hijos e ingeniera, encuentra tiempo para dedicarse a los “descartados”. Asume el reto de integrar a los inmigrantes en nuestra sociedad, recordándonos que “los migrantes ante todo son personas” y que “nosotros cuando lo necesitamos también fuimos emigrantes”.

¿Cómo fue tu entrada en el cargo?

Yo pertenezco a la organización ‘Encuentro y solidaridad’, así que desde la delegación de Apostolado seglar hemos colaborado con Emilia, la anterior delegada de Migraciones: en la organización de la vigilia para sensibilización sobre la trata, estuvimos también entre la gente que lanzó círculos de silencio. Cuando Emilia se puso a pensar en su relevo, buscó entre la gente que ya estaba un poco dentro de estos ambientes, y yo era una de esas personas.

Por eso ya conocías el tema de los migrantes.

Sí, desde nuestra asociación ya habíamos trabajado bastante este tema, como en todo lo relativo a la denuncia de las causas y la sensibilización.

¿Qué retos plantea la ‘Jornada del Migrante y Refugiado’ que se celebra el 29 de septiembre?

El Papa nos está invitando en esta 105 jornada, que ya van muchas porque para la Iglesia nunca ha sido un tema ajeno, como planteaba en el mensaje del año pasado, a practicar cuatro verbos con los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. Este año incide en que no se trata de los migrantes y sus problemas, sino que en la respuesta que demos ante los más vulnerables, nos estamos jugando nuestra espiritualidad, nuestra sensibilidad. Dice Francisco que los migrantes son un signo de los tiempos y que como cristianos nos tenemos que posicionar en la denuncia de su situación, en la sensibilización, oponiéndonos a la cultura del descarte tan imperante.

Sin embargo, parece que los medios de comunicación ponen el foco en los delitos que comenten los inmigrantes y que tan inconscientemente” aceptamos. ¿Cómo podemos corregir este foco?

Primero, hay que ver a los migrantes como personas, y ser conscientes de la manipulación que hacen algunos medios cuando no trasladan toda la verdad. La realidad es que el porcentaje de delincuencia entre migrantes y españoles es similar. Hay que ser conscientes que los migrantes están haciendo trabajos que nosotros no queremos, están cuidando a nuestros abuelos, están limpiando nuestras casas… Están realmente aportando. Además, los inmigrantes aportan más a la Seguridad Social que lo que gastan en Sanidad. Luego está la otra parte, no olvidarnos cuando fuimos inmigrantes, yo soy nieta de inmigrantes riojanos en Chile, tanto antes como después de la guerra tuvieron que salir por distintas circunstancias. Nosotros hemos emigrado en casos de necesidad y ahora nos toca a nosotros acoger a los que vienen.

Háblanos de la ‘Mesa por la hospitalidad’.

Es un experiencia que primero nació en Madrid y que algunas personas implicadas en el ‘Gesto diocesano’ decidieron iniciar en Zaragoza. La Mesa quiere responder al “Fui forastero y me acogisteis”, por eso consiste fundamentalmente en conseguir casas para los refugiados que vienen aquí y que todavía no tienen regularizada su situación por lo que no pueden alquiler ni hacer ningún papel oficial. Además, se está configurando un grupo de voluntarios que puedan acompañar a esas personas en su integración: dónde están las tiendas, información útil del barrio… También es importante hacer un acompañamiento espiritual de los voluntarios, ya que la gente que acompaña necesita formación y vivir eso desde su fe. Esta iniciativa, en la que se está trabajando desde hace año y medio, se presentará en l Encuentro Diocesano de Pastoral del 28 de septiembre. Necesitamos conseguir más apoyo de gente que pueda colaborar como voluntario, buscando posadas, aportando económicamente… El contacto para colaborar es a través de la delegación de Migraciones.

¿Qué más proyectos tiene esta delegación sobre la mesa?

La idea es centrar nuestras actividades, como las jornadas de sensibilización o de formación de agentes de pastoral, en el tema de la Mesa por la Hospitalidad. Otros objetivos son implicar a los inmigrantes de las cuatro capellanías (rumanos católicos, subsaharianos, latinos y chinos) en la vida de la diócesis y crear un equipo de trabajo con gente de estas capellanías que acojan todas las sensibilidades y todos los ámbitos de trabajo.

Entrevista realizada por Rocío Álvarez para Iglesia en Aragón

Carta abierta: Contra el nuevo nacionalismo. Un llamamiento a nuestros compañeros cristianos

Cuando se trata de reflexionar en serio sobre las diferentes posturas políticas que operan en la sociedad basadas en la fe de los que las promueven y en especial cuando estás nacen inspiradas en el cristianismo es necesario poner atención.

Hace alguna semana la revista Commonweal publicó una carta abierta sobre el inquietante aumento del nacionalismo, especialmente entre algunos cristianos, en los Estados Unidos. Un grupo de intelectuales cristianos pone encima de la mesa el debate y responder a esta preocupación exige, cuando menos conocimiento de los planteamientos.

Creemos, como los editores de Commonweal, que darla a conocer es un servicio a la sociedad. Por este motivo ofrecemos nosotros también esta versión en castellano.


Cada día más signos apuntan a un tremendo cambio en el conservadurismo estadounidense lejos del consenso previo y hacia el nuevo nacionalismo de Donald Trump. Esto es evidente no solo en la reciente “Conferencia de Acción Política Conservadora”, celebrada en julio en Washington, DC, sino también en el manifiesto firmado por varios cristianos que parecen ansiosos por abrazar el nacionalismo como compatible con la fe cristiana. Sin cuestionar a individuos específicos, como compañeros intelectuales cristianos, teólogos, pastores y educadores cristianos, respondemos a este acercamiento con tristeza, pero también con un claro y firme No. Somos ortodoxos, católicos y protestantes; Republicanos, demócratas e independientes. A pesar de nuestras diferencias confesionales y políticas, estamos unidos por la convicción de que hay ciertas solidaridades políticas que son anatema para nuestra fe cristiana compartida.

En la década de 1930, muchos pensadores cristianos importantes en Alemania creían que podían lograr una alianza con el emergente nacionalismo iliberal. Destacados teólogos como Paul Althaus y Friedrich Gogarten creían que el movimiento nacionalsocialista ofrecía una nueva oportunidad para fortalecer el orden social y la cohesión en torno a la identidad cristiana. Pero algunos cristianos se resistieron de inmediato, más visiblemente en la Declaración de Barmen de 1934, que rechazó los compromisos del cristianismo «alemán» y sus atroces distorsiones del Evangelio.

Nuestra situación en 2019 es seguramente diferente, pero los cristianos estadounidenses ahora enfrentan un momento cuya violencia mortal ha traído a la mente tales analogías. Una vez más, observamos cómo los demagogos demonizan a las minorías vulnerables como alimañas o fuerzas invasoras que debilitan a la nación y deben ser eliminadas. Una vez más, observamos cómo compañeros cristianos sopesan fusionar su fe con la política nacionalista y etno-nacionalista para fortalecer su posición cultural. Una vez más, las mayorías étnicas confunden su bloque político con el cristianismo mismo. En este tiempo caótico, los líderes cristianos de todas las tendencias deben ayudar a la iglesia a discernir los límites de alianzas políticas legítimas. Esto es especialmente cierto frente al creciente racismo en Estados Unidos, donde los no blancos son el blanco de actos abominables de violencia como el tiroteo masivo en El Paso.

Para ser claros, nacionalismo no es lo mismo que patriotismo. El nacionalismo forja la pertenencia política a partir de identidades religiosas, étnicas y raciales, lealtades destinadas a preceder y reemplazar la ley. El patriotismo, por el contrario, es el amor a las leyes y la lealtad hacia ellas, por encima del líder o del partido. Tal nacionalismo no solo es políticamente peligroso sino que refleja profundos errores teológicos que amenazan la integridad de la fe cristiana. Daña el amor al prójimo y traiciona a Cristo.

  1. Rechazamos las pretensiones del nacionalismo para usurpar nuestras más altas lealtades. La identidad nacional no tiene relación con las deudas de amor que le debemos a otros hijos e hijas de Dios. Creado a imagen y semejanza de Dios, todos los seres humanos son nuestros vecinos, independientemente de su condición de ciudadanía.
  2. Rechazamos la tendencia del nacionalismo a homogeneizar y reducir la iglesia a un solo ethnos. La iglesia no puede ser ella misma a menos que esté llena de discípulos «de todas las naciones» (panta ta ethné, Mateo 28:19). Ciudades, estados y naciones tienen fronteras; la iglesia, nunca. Si la iglesia no es étnicamente plural, no es la iglesia, que requiere una diversidad de lenguas por obediencia al Señor.
  3. Rechazamos la xenofobia y el racismo de tantas formas de etno-nacionalismo, explícito e implícito, como pecados graves contra Dios el Creador. La violencia contra los cuerpos de las personas marginadas es la violencia contra el cuerpo de Cristo. La indiferencia al sufrimiento de los huérfanos, refugiados y prisioneros es la indiferencia a Jesucristo y su cruz. La ideología de la supremacía blanca es obra del anticristo.
  4. Rechazamos la afirmación del nacionalismo de que el extranjero, el refugiado y el migrante son enemigos del pueblo. Cuando el nacionalismo teme al extranjero como una amenaza para la comunidad política, la iglesia da la bienvenida al extranjero como necesario para la comunión plena con Dios. Jesucristo se identifica a sí mismo con el pobre extranjero encarcelado que necesita hospitalidad. “Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis»(Mateo 25: 41-43).
  5. Rechazamos la inclinación de los nacionalistas a la desesperación cuando no podemos monopolizar el poder y dominar a los oponentes. Cuando los cristianos cambian de mayoría a minoría en un país determinado, no deben distorsionar su testimonio para permanecer en el poder. La iglesia sigue siendo la iglesia incluso como una minoría política, incluso cuando no puede influir en el gobierno o cuando se enfrenta a la persecución.

Con caridad y con esperanza, instamos a nuestros hermanos cristianos a repudiar las tentaciones y las falsedades del nacionalismo. La política xenófoba, incluso cuando se viste de noble crítica social, solo puede llevarse a cabo en contradicción con el Evangelio. Una verdadera cultura de la vida acoge al extranjero, abraza al huérfano y venda las heridas de todos los que son nuestros vecinos, todos los que yacen sin vida al borde del camino, mientras los piadosos pasan de largo en silencio.

David Albertson
Profesor Asociado de Religión, Universidad del Sur de California
Jason Blakely
Profesor Asociado de Ciencias Políticas, Universidad Pepperdine.
P. Greg Boyle, SJ
Fundador de Homeboy Industries
Anthea Butler
Profesor Asociado de Estudios Religiosos y Estudios Africanos, Universidad de Pennsylvania
William Cavanaugh
Director del Centro de Catolicismo Mundial y Teología Intercultural, Profesor, Universidad DePaul.
Douglas E. Christie
Profesor de Estudios Teológicos, Universidad Loyola Marymount.
M. Shawn Copeland
Profesor Emérito, Boston College
George Demacopoulos
P. John Meyendorff y Patterson Family Chair de Estudios Cristianos Ortodoxos, Universidad de Fordham
Gary Dorrien
Reinhold Niebuhr Profesor de Ética Social, Seminario Teológico de la Unión y Profesor de Religión, Universidad de Columbia.
Orlando Espin
Profesor de Teología y Estudios Religiosos, Universidad de San Diego.
Massimo Faggioli
Profesor de Teología Histórica, Universidad de Villanova.
Eddie S. Glaude Jr.
James S. McDonnell Distinguido Profesor Universitario de Estudios Afroamericanos, Universidad de Princeton
Cecilia González-Andrieu
Profesor Asociado de Teología y Estética Teológica, Universidad Loyola Marymount
Brad S. Gregory
Dorothy G. Griffin Profesora de Historia del Colegio, Universidad de Notre Dame
Paul J. Griffiths
David Gushee
Distinguido profesor universitario de ética cristiana y director del Centro de teología y vida pública de la Universidad de Mercer
David Bentley Hart
Stanley Hauerwas
Duke Divinity School
Paul Lakeland
Aloysius P. Kelley SJ Profesor de Estudios Católicos, Universidad de Fairfield
El p. Mark Massa, SJ
Director, Centro de Religión y Vida Pública Estadounidense de Boisi, Profesor de Teología, Boston College
P. Bryan Massingale
Cátedra Buckman de Ética Cristiana Aplicada, Universidad de Fordham
Brian McLaren
autor / orador / activista
Francesca Aran Murphy
Profesora de Teología Sistemática, Universidad de Notre Dame.
Aristóteles Papanikolaou
Profesor de Teología y Arzobispo Demetrios Cátedra de Teología y Cultura Ortodoxa, Universidad de Fordham
Frank A. Thomas
Nettie Sweeney y Hugh Th. Profesor Miller de Homilética, Seminario Cristiano Teológico
Miroslav Volf
Henry B. Wright Profesor de Teología, Yale Divinity School
Cornel R. West
Profesor de la práctica de filosofía pública, Harvard Divinity School

Nota final: este texto no es una editorial de la revista Commonweal ni en él han participado ninguno de sus editores

Cuidados paliativos vs. Eutanasia. Mirada desde la experiencia

El pasado mes de agosto pudimos contar con la presencia del doctor Álvaro Gándara en el curso “Anunciar el Evangelio en las fronteras. Amar haciendo” que se celebró en el marco de los “Encuentros para la solidaridad”.

El doctor Gándara aboga por extender los cuidados paliativos al 100% de los que lo necesitan. Y solo después hablar del debate sobre la eutanasia. En España no existe la especialidad de cuidados paliativos

Cuando la palabra eutanasia lleva un apellido, desconfiemos. Eutanasia implica voluntad y solicitud reiterada por parte del paciente, y la intervención del médico para provocar la muerte… cuando se habla de eutanasia activa o pasiva o… hay gato encerrado para manipular

En Holanda, de los pacientes con buenos cuidados paliativos, solo el 0,17% pedían la eutanasia, cuando la media sin estos cuidados, las peticiones eran del 20%.

Gándara dio una charla en el hospital de Toledo (de parapléjicos) y cuando pregunto quién estaba a favor de la eutanasia, ninguno levanto la mano. Y cuando fue a hablar en la universidad de derecho, TODOS estaban a favor… así está el tema

Como conclusión, el tema económico: los cuidados paliativos tienen un coste de personal y de medios, que en muchas ocasiones, no superan los ahorros en los tratamientos y pruebas inútiles al final de la vida, pero no se puede comparar con el ahorro a todos los niveles que supone la eutanasia

«Llamar a la misericordia por su nombre es una manera de provocar»

A través de su exposición Tres plagas y una esperanza, el escultor Jesús García Trapiello representa a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Unos personajes que, aunque su público normalmente no lo sepa, hablan de misericordia


«Cada vez me enroco más en la necesidad de llamar a las cosas por su nombre sin miedo a que me tachen de meapilas», explica Jesús García Trapiello. Este escultor, cuya obra se expone en la Casa Emaús hasta el mes de septiembre, no tiene reparo en mostrar sus convicciones religiosas en sus obras de arte.

«Estuve pensando si hacerlo o no porque quería que mi reflexión llegara a más gente, pero, ¿por qué tengo que renunciar a algo que, como creyente, me conmueve?», se pregunta el escultor. Es algo que intenta responder a través Tres plagas y una esperanza, una muestra que ya han podido ver a los asistentes al II Encuentro para la Solidaridad que se clausura esta semana en la localidad madrileña de Torremocha del Jarama.

El Desgarro. Foto: Jesús García Trapiello

Su exposición, inspirada por una lectura reposada del libro del Apocalipsis, emplea las figuras de los cuatro jinetes para hablar de los dolores del ser humano. «El protagonista no es el jinete sino la víctima que padece sus acciones. Quise representar estas emociones, no de una manera fiel sino acentuando el gesto que las personas ponemos cuando las tenemos», cuenta.

El Pasmo. Foto: Jesús García Trapiello

La primera de sus esculturas, tallada en una única pieza de madera, se llama La Hambruna. Esta figura, dotada de un estómago sin fondo, «representa al hambre como consecuencia de la especulación de alimentos con fines económicos o políticos».

El siguiente jinete representado es el de la peste. Bautizado por García Trapiello como El Desgarro, «representa el dolor, la enfermedad o la pérdida de un ser querido» y grita hacia el cielo con los labios rotos.

Y la tercera escultura corresponde al jinete de la muerte, «que es el asesinato con los fines de dominio», explica García Trapiello. Su nombre es El Pasmo y, como reconoce el autor, «mucha gente no entiende el título, pero yo sé lo que quiero contar». «Es esa sensación que se nos queda cuando algo inaudito nos sucede y no sabemos el porqué», sentencia.

El jinete de la misericordia

La mano de la misericordia. Foto: Jesús García Trapiello

Pero no todos los jinetes que aparecen en el Apocalipsis son agentes de destrucción. «Me encontré con algunos estudiosos que dicen que el cuarto jinete, el que va en caballo blanco, va a dar solución a los males de los otros. Quise pensar que es Jesucristo y lo que trae es la misericordia», explica Jesús García Trapiello.

«La misericordia no es la mano que te soluciona el problema. Es la mano que te ayuda a recuperar la autoestima y la dignidad para que tú, en tu libertad y autonomía, gestiones tu vida», matiza el escultor.

Es por estos detalles que García Trapiello se niega a ocultar la inspiración religiosa de su obra e insiste en definir con exactitud los conceptos clave. «Misericordia incorpora el matiz de sentir con las entrañas, es una de las razones por las que no he querido eliminar la misericordia. A lo mejor solo es una manera de provocar, pero cuando damos las cosas muy masticadas engordamos, no nos alimentamos», advierte.

Una obra rezada

«Si yo hiciera mis obras con métodos mecánicos como en la industria de la imaginería, podría completar un molde rápidamente y luego con pantógrafos fabricar 20 imágenes al mismo tiempo», cuenta Jesús García Trapiello.

Sin embargo, esa no es su intención. Prefiere el trabajo lento en la soledad de su taller porque es ahí donde, quitando virutas con la gubia, piensa lo que quiere representar. «Son horas de reflexión sobre el tema, es un proceso de oración», considera. Después, una vez tiene claro el mensaje que quiere transmitir, trata de contagiar esa reflexión a través de la madera.

Durante este proceso, el escultor incorpora los cambios que se le van ocurriendo. Así le sucedió al hacer la escultura sobre la misericordia. «Me encontré que todo el centro del tronco estaba podrido pero, cuando te surge un problema, si sigues trabajando termina por aparecer la solución», narra.

En su caso, la solución consistía en rellenar el hueco con una masilla de poliéster. «La misericordia rellena esas carencias que la víctima tiene para dignificar su persona», revela. Pero como no le gustaba el color gris de la masilla, la cubrió con pan de oro, un material que, al ser inoxidable, evoca a la eternidad. De este modo, lanza a todos los que se acercan a su exposición un mensaje crucial: «Lo más valioso que una persona tienen es con lo que rellena las carencias de los que lo necesitan».

Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega