Diario de una madre y matrona durante el Covid-19

Manuela Contreras García
Matrona Máster en Investigación en Cuidados de la Salud
21/Sept/2020

Soy Matrona y madre de uno de los niños que va a la clase del CEIP Cisneros (Santander) que ha estado erróneamente confinada 4 días tras la decisión adoptada por el órgano competente de la consejería de educación. Hoy publica el diario montañés (DM) que “Salud Pública ordenó el lunes una rectificación de semejante medida para decir que devolvía a los escolares a la actividad lectiva” (1). Y lo hace, porque un grupo de familias, tras leer el protocolo frente al covid-19 de aplicación en el ámbito educativo (2), que hicieron Consejería de Educación y Sanidad, entendimos que no se daban las condiciones que el protocolo exige para confinar el aula. Así que solicitamos por escrito a la Consejería de Educación y de Salud Pública la revisión de esa decisión.
En estos 4 días hemos tenido que ver cómo resolvemos el seguir trabajando y cuidando a los niños. Indagar para resolver algunas dudas, que no aclara la hoja informativa elaborada por Sanidad Pública y que se envía a los contactos estrechos. Dudas como si los hermanos de los niños considerados contacto estrecho pueden ir al colegio o no, o si algún padre puede pedir una baja por necesidad de cuidado del menor y qué papel debe presentar. A toda esta situación, se suma que según el protocolo anteriormente citado, nos llamarían desde Salud Pública (rastreadores) para hacer una PCR a los niños, e íbamos por el cuarto día de confinamiento sin ninguna comunicación con ellos. Cuando las familias llamábamos a nuestros pediatras para preguntar por esta cuestión, las respuestas fueron también distintas: Os llamarán para citaros, o no está indicada dicha prueba diagnóstica.
Al día siguiente de rectificar el confinamiento por parte de Salud Pública (teníamos razón los padres, nuestros hijos nunca debieron ser considerados contacto estrecho) empieza un nuevo follón. Nos llaman para hacer la PCR. El desconcierto y las dudas nuevamente surgen. ¿Pero cómo que una PCR ahora? ¿Pero no nos habían dicho que podíamos volver al cole? ¿Si nos hacen PCR es que somos contacto estrecho, no? ¿Y si somos contacto estrecho debemos estar 14 días aislados y sin ir a clase, verdad? Lo que pasó fue que desde Educación no avisaron a Salud Publica (rastreadores) de la rectificación de la medida de confinamiento tomada. Hay un protocolo de coordinación
entre consejerías pero la coordinación brilla por su ausencia. Sin embargo no se hizo real que Salud Pública haya devuelto a los escolares a la actividad lectiva, tal como dice el DM. Tras corregir el error y levantarse el confinamiento, muy pocos niños fueron a clase los siguientes días. Las familias en su mayoría, estábamos muy tranquilas y contentas de la vuelta al cole. Pero claro, el caos y la confusión generada han sido de tal calibre, que han conseguido generar inseguridad.
Consejería de Educación y Sanidad han creado una comisión de coordinación muy tarde, la última semana de agosto, y “de aquellos polvos estos lodos”. Desde la consejería de educación explican la decisión de confinar contra el protocolo, diciendo que “actuaron con exceso de celo” (1). El 10 de Septiembre la Consejera Lombó dijo: “Tenemos el protocolo más estricto de España” (3). Pero no se trata de ser ni estrictos ni recelosos. Se necesita un protocolo basado en la evidencia científica y equilibrado (4), entre una seguridad sanitaria y las necesidades educativas de los
alumnos, no en el miedo. Y se necesita cumplirlo. Se hubiera hecho muy bien empezando las clases en Junio. La incidencia de la enfermedad en aquel momento era incluso menor. Haber empezado, poco a poco, con la mitad de los alumnos en días alternos por ejemplo, hubiera permitido tomar el pulso a los protocolos, realizar investigaciones y también romper el miedo en el sector educativo (5-7).
Acabo con una sugerencia de transparencia y ciencia “de andar por casa”. Cuando los profesionales sanitarios hacemos un protocolo, no hay línea que no tenga una referencia bibliográfica en la que se basa dicha afirmación. Y por supuesto, todos los profesionales nos identificamos con nuestros nombres y apellidos, no con el sello de la institución. Ambas cosas ausentes en el caso del citado protocolo. En breve saldrá uno nuevo. ¿Pueden usar estos mismos criterios? Así podremos ver el currículum de los autores y entender la razón científica que hay detrás de que, por ejemplo, el criterio para que un niño de 6 a 11 años sea considerado caso estrecho sea independiente de si ha llevado mascarilla o no (cuando con los adultos no se hace así y la evidencia científica dice que
los niños contagian menos) (8-9) o que el confinamiento sea de 14 días (10) (ya menor en
otros países) o… Cuenten con las enfermeras para elaborar estos protocolos. Cuenten también con las
familias (9). ¿Podría una enfermera escolar ayudar en la tarea de elaboración, aplicación y supervisión de los protocolos, y dejar a los profesores y equipos directivos centrase en lo que deben? (11) ¿Por qué no se pone en marcha la experiencia?
El pánico no puede ni debe cerrar las escuelas. ¿Sentimos como sociedad que la educación y que las escuelas no son un capricho sino prioritarias? En medio del COVID, pueden y deben ser mejores. Aprendamos todos a usar la circunstancia COVID como un aprendizaje de la vida, para que los niños sepan afrontar las adversidades y tomen
protagonismo.

(1) González N. Los padres de los niños desconfinados en el colegio Cisneros acusana Educación de ignorar el protocolo. Cantabria: El Diario Montañés: 16 Sept 2020 [consultado 16 sept 2020]. Disponible en:
https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/contagios-coronavirus-obligan-20200916195016-nt.html
(2) Gobierno de Cantabria. Protocolo de coordinación entre la consejería de educación, formación profesional y turismo y la consejería de sanidad frente al covid-19 [Internet]. Santander: CEIP Cisneros; 8 Sept 2020. [Consultado 11 Sept 2020]. Disponible en: https://cpcisneros.es/wp-content/uploads/08_09_2020_Guia_de_actuacion_centros_educativos_v5.pdf
(3) Martínez D. Lombo dice que la aparición de estos casos era algo esperado pese a tener los protocolos “más estrictos de España”. Cantabria: El Diario Montañés; 10 sept 2020[consultado 16 sept 2020]. Disponible en:
https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/lombo-dice-aparicion-20200910222705-ntvo.html
(4) Rickett M. Coronavirus: there is an urgent need to re-open schools – this is how to make it happen. Australia: The Conversation; 5 May 2020 [consultado 13 sept 2020]. Disponible en: https://theconversation.com/coronavirus-there-is-an-urgent-need-to-re-open-schools-this-is-how-to-make-it-happen-137818?utm_source=twitter&utm_medium=bylinetwitterbutton
(5) European Centre For Disease Prevention And Control. COVID-19 in children and the role of school settings in COVID-19 transmission [Internet] 2020 [Consultado15 Sept 2020]. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/COVID-19-schools-transmission-August%202020.pdf
(6) Vogel G, Couzin-Frankel J. Should schools reopen? Kids’ role in pandemic still a mystery [Internet] EEUU: Science; 4 May 2020 [consultado 8 sept 2020].
Disponible en: https://www.sciencemag.org/news/2020/05/should-schools-reopen-kids-role-pandemic-still-mystery
(7) Cheng SY, Wang CJ, Shen ACT, Chang SC. How to Safely Reopen Colleges and Universities During COVID-19: Experiences From Taiwan. Ann Intern Med [Internet] 2020 [consultado 10 Sept 2020]; Disponible en:
https://www.acpjournals.org DOI 10.7326/M20-2927
(8) Redacción Consalud. Un estudio de Vall d’Hebron concluye que la transmisión del SARS-CoV-2 de los menores de edad con COVID-19 a los adultos con quienes conviven es baja [Internet] Barcelona: Consalud; 31 Ag 2020 [consultado 6 sept 2020]. Disponible en: https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/vall-
hebron-concluye-transmision-menores-covid-19-adultos-convivientes-baja_84585_102.html
(9) Isabel C, Martínez JM. La vuelta a las aulas [Internet] Madrid: Siap Covid 19 [consultado 21 sept 2020].Disponible en: https://covid19siap.wordpress.com/la-vuelta-a-las-aulas/
(10) Rhee C, Kanjilal S, Baker M, Klompas M, MD. Duration of SARS-CoV-2 Infectivity: When is it Safe to Discontinue Isolation? Clin Infect Dis [Internet] 2020 [consultado 15 Sept 2020]; ciaa1249. Disponible en: https://academic.oup.comDOI 10.1093/cid/ciaa1249
(11) Rosário R. COVID-19 and Schools Closure:Implications for School Nurses. J Sch Nurs [Internet] 2020 [consultado 1 Sept 2020]; 36(4):241-242. Disponible en:
https://journals.sagepub.com DOI 10.1177/1059840520925533

La derecha estancada

Armando Zerolo
Publicado en Fundación Conversación


La derecha española vive estancada en 2004 porque el “zapaterismo” sigue operando en ella como idea fuerza en, al menos, dos sentidos. En uno, porque es un recurso fácil para explicar el malestar y actúa como chivo expiatorio y como argumento útil. En el otro, porque el “zapaterismo” fue para muchos el momento glorioso de la sociedad civil de derechas. Por primera vez desde hacía mucho tiempo fue la derecha la que ocupó las calles, la que se vio con capacidad de convocar, de actuar y de combatir, y se sintió protagonista en la historia.

¿Qué le robó el zapaterismo a la derecha y qué ha quedado de aquella época de oposición social triunfante?

El zapaterismo fue la época de las reivindicaciones de derechos, de la memoria histórica y un paso más hacia una revolución social. Fue una bofetada en la cara a la sociedad conservadora española y la instauración de un estilo político reivindicativo y combativo que nos devolvió a tiempos pasados de ingrato recuerdo. Abrió heridas que aun estaban cerrándose y aceleró el ritmo de los acontecimientos, poniendo la política a la vanguardia de la sociedad según el estilo de una tradición de izquierdas más dirigista y moralizante.

Aquí, exactamente aquí, se ha detenido el análisis histórico de la derecha, y aquí sigue anclado. El argumento es simple: “todo estaba en orden hasta que llegó el zapaterismo, luego lo que hay que hacer es volver atrás”. Formalmente este es el argumento de todo pensamiento reaccionario, el hilo dorado de la historia: hubo una época dorada y un suceso violento ha cortado el hilo que nos unía a él. Así sucedió con la Revolución Francesa, que es el hito histórico que hace nacer a conservadores y reaccionarios y, desde entonces, la derecha se mueve en ese difícil equilibrio entre conservar y reaccionar. 2004 es para la imaginación reaccionaria española lo que para Bonald o de Maistre fue 1789. Y de ahí el empeño de volver atrás, de hablar de un “frentepopulismo”, de acusar a la izquierda de todos los males, y de no encontrar pie en el presente porque ha renunciado a cualquier diálogo con el futuro.

¿Cuál es esa “época dorada” que actúa como mito político en la mayoría de la derecha? Es la época de la caída del muro, 1989, el triunfo del neoliberalismo. Unos años de ilusión y prosperidad que en España coincidieron con la consolidación de la Transición, la decadencia del “felipismo” y la posibilidad de mirar hacia delante. Pero la derecha española no se ha parado a pensar que aquellas ideas aparentemente triunfantes no le eran propias y le quedaban como un traje mal cosido. El liberalismo que triunfa en los 90 es el par ideológico del socialismo soviético, la otra cara de una misma moneda. Tiene la misma raíz individualista y antipolítica que el comunismo, y si triunfó fue porque el comunismo colapsó, pero las grandes cuestiones sobre las libertades, la sociedad y la solidaridad quedaron sin responder, como así lo anticiparon autores como Oakeshott o Aron. La derecha sí debe, por tanto, volver a los 90, pero no para refrescarse en aquellas ideas, sino para ir hasta el fondo de un camino que se quedó sin recorrer.

Respecto al segundo punto, al de la cuestión de la toma de las calles a partir 2004 y el resurgir de la sociedad civil española de derechas, ¿qué ha quedado? Ha quedado una cultura política reaccionaria y combativa, grupúsculos sociales desintegrados e inconexos, familias políticas mal avenidas y una iniciativa social secuestrada por unos pocos grupos ultraconservadores que son los únicos que mantienen una mínima capacidad de movilización.

Si el gran valor de la sociedad española era la fortaleza de emprender acciones asociativas de modo espontáneo, con un sano escepticismo metafísico hacia el poder, y una alegría vital y casi inconsciente por la vida en común, eso se perdió por una identificación de la calle con la bronca y la reivindicación. La España de las sillas en la calle pasó a ser la España de los balcones. De una cultura del encuentro y del espacio público se pasó a una cultura de la reivindicación y defensa de la privacidad. Los métodos de la batalla cultural que Europa experimentó tras la segunda Guerra Mundial, y que entendían que las ideas eran armas tanto o más eficaces que el plomo, no habían llegado a España, donde el mayo del 68 fue un fenómeno edulcorado y macarra que llevó el nombre de “Movida”. Las ideas son el resultado de una conversación y la constatación de una verdad compartida, y no armas arrojadizas contra el prójimo.

Todas aquellas manifestaciones, banderas y consignas no han dejado en la derecha española ni unidad ni ilusión. Normalmente, cuando las personas actúan juntas, queda en ellas un vínculo especial y una unidad que tiene más valor incluso que la obra ejecutada. Pero cuando esta acción es dirigida desde arriba sin la participación consciente del de abajo, lo que queda es una impresión de gregarismo, de pérdida de identidad y sensación de manipulación y desconfianza. Así ha quedado la derecha española en lo social, reducida a rebaño inconexo cuya única unidad es la sensación de miedo.

Por suerte o por desgracia, la única ideología estructurada en torno a un partido, y con una masa social relevante, que incorpora en su discurso ideas de futuro, de unidad, de comunidad, solidaridad y que es capaz de proponer algo concreto para la vida en común es la socialista, que a lo largo de los últimos 20 años se ha ido renovando e incorporando nuevos retos.

La derecha española ha perdido el equilibrio con el presente y se ha convertido en una ideología reaccionaria que añora una edad dorada, que culpa al adversario de todos los males presentes, y que no es capaz de generar vínculos estables, creativos y propositivos en la sociedad que supuestamente defiende. No tiene capacidad de responder a las carencias de la ideología de izquierdas y por ello, ni se suma a lo razonable, ni corrige con eficiencia los errores. Esta vez el perro del hortelano no son “ellos”, somos “nosotros”.

110 obispos de todo el mundo reclaman a la UE leyes de diligencia debida

Publicado en Alfa y Omega


La Alianza Internacional de ONG Católicas de Desarrollo (CIDSE) ha coordinado el lanzamiento de una declaración en la que obispos del tercer mundo y de Europa reclaman normativas para obligar a las empresas a asegurarse de que todo su proceso productivo (incluidas las fases que dependen de sus proveedores) respete los derechos humanos.

«Ahora más que nunca necesitamos leyes de diligencia debida obligatoria en las cadenas de suministros para frenar los abusos de las empresas y garantizar la solidaridad global». Lo afirman 110 obispos en un comunicado en el que reclaman que a nivel nacional, pero sobre todo internacional, se introduzcan medidas vinculantes que hagan a las empresas responsables por ley de asegurar el respeto a los derechos humanos a lo largo de todo su proceso de producción.

Esta reivindicación, puesta en marcha por la Alianza Internacional de ONG Católicas de Desarrollo (CIDSE), se lanza en un momento en el que el COVID-19 ha exacerbado la situación, aseguran los responsables. La crisis global desatada por la pandemia «ha sembrado el caos en las cadenas de suministro globales que unen las fábricas a través de las fronteras». Además, ha expuesto «nuestra dependencia de los trabajadores vulnerables que realizan trabajos esenciales en todo el mundo» al tiempo que carecen de protección social.

Sin una legislación adecuada, aseguran los obispos firmantes, no se impedirá a las empresas transnacionales llevar a cabo evasión fiscal, abusar de los derechos humanos, infringir las leyes laborales y destruir ecosistemas enteros. Estos abusos pueden ser cometidos por ellas o por sus proveedores.

Responsables de controlar a los proveedores

Lo que pretenden las leyes de diligencia debida obligatoria es que las empresas pongan todos los medios para asegurar que en cada paso del proceso productivo se respeten las leyes, los derechos humanos y el medio ambiente. Los prelados afirman que los intentos de hacer esto de forma voluntaria han fracasado, por lo que una legislación obligatoria es la única opción para proteger a las comunidades.

El comunicado se ha hecho público este lunes, pocos días después de que Alemania asumiera la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. Los promotores esperan que este semestre sirva para impulsar este tipo de legislación, del que el país germano se ha mostrado partidario, y para armonizar el mosaico actual.

La UE ya cuenta con algunas medidas en este sentido, como la regulación sobre suministro responsable de minerales de zonas de conflicto, que entrará en vigor en 2021. Pero entidades como la Fundación Alboán, el Instituto Popular de Capacitación de Colombia o German Watch criticaron hace meses que esta normativa no incluye las medidas suficientes ni contempla todos los riesgos.

Promesas de un pronto desarrollo

Didier Reynders, Comisionado de Justicia de la UE dio recientemente un paso en la dirección correcta al anunciar que la legislación de la UE sobre derechos humanos obligatorios y debida diligencia ambiental para las corporaciones se desarrollará pronto, como su contribución al Acuerdo Verde Europeo y en el contexto del plan de recuperación posterior a COVID-19 de la UE.

La declaración celebra esta muestra de buena voluntad y también llama a los líderes estatales a avanzar en la legislación vinculante a nivel de la ONU a través de la participación en el proceso actual para un Tratado de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Actividades Empresariales.

Denuncias desde los países de origen

Entre los obispos que firman el texto se encuentran los cardenales Jean-Claude Hollerich, presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE), y Charles Bo, arzobispo de Yangon, en Myanmar. Hace apenas unos días el cardenal Bo denunció públicamente «la total negligencia y arrogancias de empresas que siguen deshumanizando a los pobres del país» y que tienen, como consecuencia final, desastres como la muerte de 172 trabajadores informales que fueron sepultados por un corrimiento de tierra cuando recogían restos de jade.

Otros obispos, de países como la India, Uganda y Colombia, también han sido testigos de cómo sus comunidades se veían afectadas por las acciones de empresas transnacionales. Cuentan con el apoyo de los obispos de Europa (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Suiza o Países Bajos) que se han sumado a la petición, subrayando la necesidad de que la UE asuma su responsabilidad. La declaración está abierta a nuevas adhesiones.

Josianne Gauthier, secretaria general de CIDSE, ha destacado cómo «me inspira ver a tantos representantes de la Iglesia hablando con una sola voz sobre el tema de la regulación corporativa, apuntalando el trabajo de muchas mujeres y hombres, muchos de ellos socios de CIDSE, cuya vida se dedica a la defensa de los derechos humanos y ambientales. Todos estamos interconectados y les debemos apoyar su lucha de cualquier manera que podamos».

Democracia auténtica: economía ética

No hay «demo-cracia» si gobierna el mercado

Adela Cortina
Publicado en Agenda Latinoamericana mundial. «La otra economía». 2013


El fracaso de la economía vigente es palmario. Persisten el hambre, la pobreza y la exclusión, aunque hay medios más que suficientes para erradicarlas. Pero también es evidente la insatisfacción que produce el actual funcionamiento de las democracias, porque ni están al servicio de todas las personas ni los ciudadanos se sienten protagonistas de la vida política.

Es urgente crear otra economía, una economía ética, y dar cuerpo a democracias que respondan con los hechos al nombre que llevan. Para hacerlo no hay que huir de este mundo, sino exigirle que la economía cumpla las tareas por las que dice legitimarse, y que las democracias se conviertan en auténticas democracias. Eso se consigue intentando detectar lúcida y cordialmente las tendencias que es preciso reforzar, sugiriendo desde ellas caminos nuevos, y eliminando las tendencias dañinas.

Es urgente plasmar una economía ética, a la altura de las personas y de la sostenibilidad de la naturaleza. Pero no habrá economía ética sin democracia auténtica. Estos serían algunos de los rasgos que deberían caracterizarlas.

1. Una democracia auténtica

La democracia es la mejor forma de gobierno que hemos descubierto. Según la caracterización más conocida, es «el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». Lo cual exige, al menos, tres cosas:

1) Que esté al servicio de todos los que componen el pueblo sin exclusiones.
2) Todos los que forman parte de la comunidad política tienen que ser reconocidos como ciudadanos.
3) Los ciudadanos, que son los destinatarios de las leyes, tienen que ser también de alguna manera sus autores.

Por eso es importante que la democracia representativa se complemente y se convierta en deliberativa: la ciudadanía ha de ser ciudadanía activa, que elige representantes, les pide cuentas y participa activamente en la vida política. La ciudadanía activa es un motor de transformación social.

2. ¿Qué es un ciudadano?

Un ciudadano es aquella persona que en una comunidad política es su propia señora, no es sierva y mucho menos esclava. Ha de conquistar su libertad, pero sabe que debe hacerlo trabajando solidariamente con los demás ciudadanos, que son sus iguales en tanto que conciudadanos y en tanto que personas. Por eso los valores esenciales de la ciudadanía activa son la libertad, la igualdad, la solidaridad o la fraternidad y la interdependencia. Esto exige, al menos, crear instituciones que hagan posible encarnar dos dimensiones de la ciudadanía: la social y la económica.

3. Ciudadanía social

Es «ciudadano social» aquella persona que ve respetados sus derechos de primera y segunda generación: libertad de conciencia, expresión, asociación, reunión, desplazamiento y participación; pero también sus derechos económicos, sociales y culturales, como son, entre otros, el derecho al trabajo, a la asistencia sanitaria, a la educación o a la cultura. La ciudadanía social recoge los derechos de la Declaración Universal de Naciones Unidas de 1948, una declaración que compromete a todas las naciones que han firmado los pactos a esforzarse para que se vean protegidos en todos los países de la Tierra. Pero es imposible proteger estos derechos, en el nivel local y global, si quien gobierna no son los ciudadanos a través de sus representantes y de la deliberación pública, sino un mercado financiero, opaco y omnipotente, insensible a los derechos y necesidades de las personas.

Para realizar la democracia auténtica es necesaria otra economía, en que los ciudadanos intervengan. Es necesario hacer posible una ciudadanía económica.

4. Ciudadanía económica

En algún tiempo se decía que las tres grandes preguntas de la economía son: ¿qué se produce, para qué se produce y quién decide lo que se produce? Y ya entonces era una flagrante contradicción afirmar que las personas son iguales en tanto que ciudadanas, pero radicalmente desiguales a la hora de tomar decisiones económicas. Si los afectados por las decisiones económicas nunca son tenidos en cuenta, hay una contradicción entre la ciudadanía política, por la que todos son supuestamente iguales, y la ciudadanía económica, inexistente. Siempre deciden otros qué se produce y para qué, los afectados no son consultados, con lo cual, en ningún lugar de la tierra hay ciudadanos económicos. Parecía que crear las instituciones que hicieran posible la ciudadanía económica era una de las tareas inminentes para el siglo XXI. Sin embargo, este proyecto se complicó todavía más con la financiarización de la economía. Pasamos de una economía productiva a una economía financiera. En ella lo que importa no es quién decide lo que se produce, sino quién decide dónde se invierte para ganar más, aun sin producir bienes y servicios.

Ciudadanos y países pasan a depender de los mercados financieros y de las agencias de rating, y toda posibilidad de ciudadanía económica activa se corta de raíz. Es necesaria otra economía, que tenga por centro a las personas.

5. La meta de la economía: la persona en el centro

La economía no es un mecanismo fatal. Es una actividad humana y, por lo tanto, debe orientarse por unas metas que le dan sentido y legitimidad social. No sólo la política necesita legitimación social, también la necesita la economía.

La meta de una economía legítima consiste en «crear riqueza material e inmaterial para satisfacer las necesidades de las personas y para reforzar sus capacidades básicas de modo que puedan llevar adelante aquellos planes de vida feliz que elijan». La persona tiene que ser el centro y la economía debe colaborar en la tarea de crear buenas sociedades.

6. Los valores de una economía ética

Aunque suele decirse que la economía es una ciencia ajena a los valores morales, que sólo debe preocuparse por la producción eficiente de riqueza, sin atender a su distribución ni tampoco a cómo esa producción afecta a la libertad, la solidaridad y la igualdad de los seres humanos, eso es falso.

Cualquier opción económica potencia unos valores y debilita otros. Una economía legítima tendería a erradicar la pobreza y el hambre, reducir las desigualdades, satisfacer las necesidades básicas, potenciar las capacidades básicas de las personas, reforzar la autoestima, promover la libertad.

7. Los Principios de una Economía Inclusiva

Las personas deben ser el centro de la economía y de la política. Pero las personas no somos individuos aislados, sino seres en relación de reconocimiento mutuo: llegamos a reconocernos como personas porque otras nos han reconocido como personas. La base de la vida social no es el individuo, sino las personas vinculadas entre sí por el reconocimiento recíproco.

Por eso es falso el Principio del Individualismo Posesivo, que dio comienzo al capitalismo y sigue vigente.

Según ese principio, «cada individuo es dueño de sus capacidades y del producto de sus capacidades, sin deber por ello nada a la sociedad». Por el contrario, toda persona es lo que es por su relación con otras, está ligada a las otras personas y, por lo tanto, obligada a ellas. Lo que tiene se debe en muy buena parte a la sociedad, y más en un mundo globalizado. De donde se sigue que los bienes de la tierra son sociales. Y, por lo tanto, tienen que ser globalmente distribuidos. Los principios éticos de la economía ética serían el Reconocimiento de la Igual Dignidad de las Personas, la Apuesta por los más Vulnerables y la Responsabilidad por la Naturaleza, que no permiten exclusión alguna de la vida económica.

8. Consumo justo y felicitante

La desigualdad en las formas de consumo es aterradora entre los países y dentro de ellos. Mientras algunas personas no pueden satisfacer sus necesidades, otras consumen los bienes más sofisticados para satisfacer caprichos y por eso para ellas nunca hay bastante. Una forma de vida humana reclama apostar por un consumo liberador, que no esclavice; por un consumo justo, que tenga en cuenta las necesidades de todos, y por un consumo felicitante, que tenga en cuenta que lo más valioso para conseguir la felicidad es disfrutar de las relaciones humanas. Se hace necesario sellar un Pacto Global sobre el Consumo y potenciar la «ciudadanía del consumidor».

9. Gobernanza global. Ciudadanía cosmopolita

Construir un mundo en el que todas las personas se sientan ciudadanas es el reto político, económico y cultural del siglo XXI. Para ello se hace necesaria una gobernanza global, que haga llegar los beneficios de la globalización a todas las personas. Es ésta una exigencia de justicia.

10. Bienes de justicia y bienes de gratuidad

Pero los bienes de la tierra no son sólo «bienes de justicia», necesidades cuya satisfacción puede reclamarse como un derecho al que corresponde por parte de otros un deber. Quien se sabe cordialmente ligado a otras personas, se sabe también obligado a ellas, le resulta imposible llevar adelante una vida feliz si no es contando con ellas. Hay una creativa economía del don que va más allá del intercambio de equivalentes y abre camino a la gratuidad, que brota de la abundancia del corazón. Sin ella no habrá una economía ética.

Teresa Bellanova, de jornalera a ministra italiana

A los catorce años Teresa Bellanova (Ceglie Messapica, 1958) no disfrutaba de una adolescencia normal. Empezó muy pronto a ser jornalera, justo después de terminar la escuela media, porque en Italia, hasta los noventa, el colegio era obligatorio sólo durante ocho años. Fue una entre los miles de jóvenes de la Puglia, en el sur del país, que trabajaban por cuatro duros en los campos que rodeaban las ciudades, donde se cultivaban olivos, vides y almendros.

Su historia ha cambiado mucho desde entonces. Hace poco más de un mes, cuando cayó el gobierno del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la ultraderechista Liga tras la crisis estival provocada por la ambición de Matteo Salvini, su nombre empezó a sonar con fuerza para encabezar uno de los ministerios del nuevo Ejecutivo de Giuseppe Conte, respaldado esta vez por los grillini y el Partido Demócrata (PD). Había sido viceministra de Trabajo y de Desarrollo Económico con Matteo Renzi, uno de los cerebros del pacto de gobierno, e hizo un buen papel al desencallar crisis industriales peliagudas. Cuando empezó a salir en las quinielas, las televisiones se llenaron de tertulianos en traje y corbata que criticaban que una mujer sin educación universitaria optase a un cargo de esta envergadura.

Su respuesta fue muy clara: “No pude seguir estudiando, fui a trabajar en los campos. Pero a los chicos que conozco, a mi hijo, les digo: estudiad, estudiad, estudiad…”. El entero PD salió a protegerla en bloque como una política con gran experiencia, parlamentaria desde hace diez años, con cargos de responsabilidad y, sobre todo, curtida en la lucha sindical desde que era muy joven. Incluso recibió críticas machistas de la derecha por el vestido azul eléctrico que eligió para jurar el cargo. “¿Es Carnaval o Halloween?”, llegaron a comentar. Esta vez la defendieron mujeres de todos los partidos.

“Luchar contra la explotación del trabajo en los campos y contra la esclavización de las mujeres lo era todo. Fueron tiempos durísimos decisivos para mi formación: no los he olvidado nunca”.

Feminista desde que tiene uso de razón, Bellanova empezó a rebelarse cuando era adolescente contra las terribles condiciones de trabajo que sufrían las campesinas en el sur de Italia, igual que las que ahora sufren los jornaleros extranjeros, la mayoría inmigrantes subsaharianos. Eran años en los que jóvenes mujeres y madres de familia perdían la vida en los accidentes de autobuses repletos de gente que las llevaban a su lugar de trabajo. Con quince años fue elegida portavoz local de los trabajadores, y en los setenta se convirtió en una joven líder sindical contra la explotación en los campos.

Ella siempre ha contado que en esa época hacía falta “ensuciarse las manos”, por ejemplo, organizando cortes de carreteras para frenar los autobuses de los capataces. “Entonces ya era una joven mujer muy coherente. Su vida social era sólo acción política, la política y el sindicato eran su razón de vivir”, recuerda Patrizia Colella, directora de escuela y buena amiga de juventud. “Luchar contra la explotación del trabajo en los campos y contra la esclavización de las mujeres lo era todo. Fueron tiempos durísimos decisivos para mi formación: no los he olvidado nunca”, promete Bellanova años después.

Las personas que la conocen la describen como una Pasionaria, una mujer que se deja llevar mucho por sus emociones, pero también reflexiva y con gusto por la lectura, sobre todo ensayos. “Le gustan los libros técnicos, sobre economía o política. Siempre que hay un nuevo movimiento debe informarse para saberlo todo”, explica Colella a este diario. Se casó en 1986 con Abdellah El Motassime, un marroquí que fue su intérprete durante un viaje del sindicato CGIL a Marruecos. También era sindicalista, se enamoraron rápidamente y al final él se trasladó a vivir a Roma con ella, aunque siguen pasando los fines de semana en Lecce. Aquí su marido volvió a estudiar, porque sus títulos no fueron reconocidos. Tuvieron un hijo, Alessandro, que sí estudia, medicina.

Después de un rápido ascenso en los sindicatos italianos, en el 2006 el ex primer ministro Massimo D’Alema la fichó como candidata a las elecciones generales y entró en el Parlamento. Ya en la política nacional continuó ocupándose de las condiciones de vida de los campesinos y trabajadores agrícolas, y en el 2012 fue una de las principales artífices de una enorme investigación parlamentaria sobre el trabajo ilegal y la explotación de mano de obra extranjera en los campos. En el 2015 Renzi la nombró viceministra, y, por sorpresa para todos, empezó a apoyarle en las grandes decisiones que enfrentaron al florentino con el ala izquierdista del partido, desde su propuesta de ley electoral a la controvertida reforma laboral. Él siempre se lo ha agradecido en público, y cuenta que “ella sí sabe qué es trabajar duro”. La fidelidad a Renzi ha continuado hasta el punto de dejar el PD para seguirle en Italia Viva, el nuevo partido que presentan juntos este fin de semana en un congreso en Florencia. “Si lo ha hecho es porque estaba convencida, no por interés”, dice Colella.

Bellanova es desde ahora la voz de Renzi en el Ejecutivo, la encargada de negociar las posiciones de Italia Viva con el PD y el M5E, pero sobre todo, ministra de Agricultura, un cargo que corona sus años de lucha en los campos.

La falsa frontera que separa el “dentro” y “fuera” de la familia

Lo que pasa en el mundo nos afecta como familia. Hoy lo vemos claramente. Un virus, que comienza en China hace unos pocos meses, y la respuestas que dan los gobiernos de los distintos niveles de la administración, hacen que tengamos que permanecer en nuestras casas confinados, sin poder acudir a nuestros trabajos, ni, en muchos casos, acompañar a nuestros familiares en su muerte y en su entierro. Se cierran empresas, se pierden empleos… Parece claro que el mundo influye sobre la familia.

Pero también sucede al revés. Lo que hacemos como familia afecta al mundo que nos rodea. Si decidimos saltarnos el confinamiento y salir a dar un paseo, o incumplir las medidas de higiene recomendadas para evitar la propagación del virus, eso, afecta al resto del mundo.

No hay una frontera tan nítida, como a veces pensamos, entre lo que pasa de puertas para fuera del hogar y lo que pasa de puertas para dentro. No hay un “fuera” y un “dentro” tan claro como muchos proclaman. Hay interrelación.

Cuando ignoramos esta interrelación y pretendemos reafirmar esa falsa frontera entre “dentro” y “fuera” de la familia, caemos en una especie de privatización de la familia. Muchas veces esto se hace con la intención de “blindar” la familia de lo que pasa fuera. Esperamos que la familia sea un remanso de paz, de autenticidad. Queremos convertir la familia en una especie de oasis en el que sus miembros viven protegidos del peligroso desierto de la sociedad. En la sociedad estaría la competitividad, el conflicto, la tensión… Esperamos que la corrupción y la falsedad del mundo no pasen al interior de la familia. Vemos la política como el más claro ejemplo de corrupción y falsedad. Y tratamos de mantenernos alejados de la política.

Cuando vivimos así la familia, de repente descubrimos que, lo que creíamos que era un oasis, está afectado por ese “desierto” del mundo y la política del que hemos intentado mantenernos alejados. Lo que sucede con nuestros empleos, la forma de enterrar a nuestros seres queridos, dónde pasamos nuestros días… viene decidido por aquello de lo que hemos decidido “protegernos”: la política.

Nos equivocamos al alejarnos de la política. Porque el ser humano es un ser político. Hay quien dice que es un ser social. Las abejas son seres sociales. Las abejas conviven y se organizan, en esencia, de la misma manera que lo hacían hace 500 años. No tienen conciencia de su historia ni de su forma de organizarse. El instinto rige su comportamiento.

La organización de los seres humanos es muy distinta a lo que era hace, no ya 500 años, sino 50. El ser humano evoluciona en su organización social y es capaz de reflexionar sobre esa misma organización y transformar las leyes que rigen las relaciones sociales. Eso le convierte en un ser político. Sólo el hombre es una animal político por estas dos razones: porque tiene conciencia de su historia y del derecho.

Dos realidades son necesarias para el crecimiento del ser humano: la familia y la comunidad política. Nacemos en el seno de una familia, que nos influye y a la que necesitamos para recibir el cuidado y el amor que precisamos. Y nacemos en medio de una organización política determinada, que nos influye y a la que necesitamos para crecer y recibir la educación, la sanidad, las infraestructuras… que precisamos. Renunciar a una de ellas nos deja cojos.

Trabajar desde la política para hacer del mundo un lugar mejor es trabajar por la familia. Por la propia y por todas las demás. También por aquellas a las que no conozco. Hacer de la familia un lugar mejor es hacer del mundo un lugar mejor, pero de eso hablamos más habitualmente en estas páginas.

 

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano de Valladolid

Con fe en la política. Por Carlos García de Andoin

Testimonio compartido en la vigilia del Congreso de Laicos #PueblodeDiosEnSalida el 14 de febrero de 2020.


No es fácil ofrecer un testimonio sobre mi compromiso en la vida pública. ¿Qué ha significado para mí la llamada que hoy hemos escuchado en el Evangelio a ser sal y luz? Sí lo es contar los primeros pasos: el compromiso de monitor entre personas con discapacidad, la objeción de conciencia, ser delegado de estudiantes cuando me iniciaba en la JEC o la denuncia de la precariedad acompañando a jóvenes de la JOC.

Sin embargo, no es tan fácil, referirme aquí, en este Congreso, a mi compromiso específicamente político. Seguramente, aspectos que pueda señalar, por ejemplo, fui impulsor y miembro de la Comisión de Expertos del Valle de los Caídos, pueden no ser compartidos por bastantes o muchos de los aquí presentes. Sin embargo, si no quiero hacer teoría, sino testimonio concreto, necesito referirme a opciones que nacen de mi discernimiento cristiano en política, pero que pueden ser distintas en otras personas igualmente cristianas.

Quiero en este sentido subrayar que no cabe política sin toma de partido, no es, ni más ni menos, que misterio de la Encarnación: el Todo en el fragmento. Por eso como dice Octogessima Adveniens, “una misma fe puede conducir a compromisos políticos diferentes” (n. 50). Esto hemos de interiorizarlo porque los textos de la Iglesia, Católicos en la Vida Pública –que leí con fruición-, hablan bellamente de la vocación política como “una de las más altas posibilidades morales y profesionales” de la persona y, sin embargo, cuando das el paso del partido, se produce un distanciamiento helador, con la comunidad cristiana y con el ministerio pastoral, que no se da en relación a otros compromisos.
Necesitamos un ecosistema eclesial más favorable a las vocaciones laicales a la política. La comunidad cristiana tenemos una rica presencia en la sociedad civil, que, entre otras razones, por falta de vocaciones políticas, está infrarrepresentada en la esfera pública.

De mi experiencia quiero destacar tres aspectos.

Primero. Cristianismo público, con anuncio explícito. En mi acercamiento al partido socialista fue central el político Ramón Jáuregui, recién jubilado ahora como eurodiputado, entonces secretario general en el País Vasco, nos convocó a un grupo de cristianos. En aquella reunión le mencioné la consideración del PSOE de la religión como un asunto estrictamente privado. Le pregunté si el partido estaba dispuesto a aceptar el cristianismo como hecho público para el socialismo. “Nosotros -le dije- si somos socialistas lo somos a fuer de cristianos”. Ramón me dijo: “Sí, recorramos ese camino». Esto ocurrió en Bilbao en 1993. Creamos lo que hoy es Cristianos Socialistas PSOE. 25 años de una presencia modesta pero explícita en una cultura partidaria de tradición anticlerical y laicista, pero que hace de la igualdad la estrella polar de su acción política, lo cual tiene mucho que ver con esa maldita costumbre de la Biblia de ponerse del lado de los pobres. Se trataba además, de tender puentes entre las políticas del partido y las demandas políticas del mundo cristiano; lo que hemos realizado de múltiples maneras en exclusión social, en educación, en las cárceles, en cooperación al desarrollo. La luz no se esconde bajo el celemín.

Segundo. En la experiencia de estos años no puedo olvidar la decisión de entrada en la política municipal, como concejal en Sestao. El que un día fuera epicentro de la gran industria y que todavía hoy es el pueblo de Bizkaia con mayor índice de paro. Eran los años en que ETA aplicó la política de socialización del sufrimiento asesinando a concejales del PP y del PSE-EE. No sobraban los candidatos a concejal, cuando, el primer día de campaña te ponían un escolta y pasabas a formar parte del colectivo bajo la amenaza de una diana telescópica o de un dedo en la calle. Acabaron siendo ocho años con ángel de la guarda. Un impacto personal, pero más aún familiar, en mi mujer y en mis dos hijos de 6 y 4 años. Mi hija, cuando íbamos a la escuela, se interrogaba por aquella presencia extraña.

Tercero. Con fe en la política. Sin mesianismos, ni demonizaciones. Con la confianza de que la política hace mucho, lo afirmo, por el bien común, por el Reino Dios y su justicia. Este se juega menos en la afirmación íntegra y prístina de los valores que en su puesta en práctica, a través del Boletín Oficial, aún con leyes hechas de transacciones y discusiones; o a través de unos Presupuestos, aunque su justicia es siempre imperfecta; pues los recursos son limitados. Uno de los momentos más críticos de mi experiencia política se produjo cuando la aprobación de la ley de plazos del aborto. Solo la podía concebir como mal menor. Me jugué el puesto, estaba en gabinete político en La Moncloa. Conseguimos que fuera reconocida la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios. Cuando te instalas en unos valores escatológicos, cuando la realidad se espesa, es tentador romper la baraja, en último término, dimitir de la acción política y volver al calor de la parroquia. Jesús no se fue, se mantuvo en pie, incluso viendo que tenía todas las de perder. Por otro lado, el mejor momento. Cuando Ramón Jáuregui, a propuesta de PPC, en el libro 50 Cartas a Dios, escribió a Dios, y le dijo: “Hoy no creo en Ti, pero te tengo por aliado”.

Por último, siempre es necesario arraigar la caridad política en la interpersonal. Una revisión de vida en mi grupo de Acción Católica me llevó hace años al encuentro de un joven nigeriano que se acercaba a la parroquia. Mi vida, la de mi familia quedó unida a la suya. Todo es según el dolor con que se vive. Si, como dice el papa Francisco, necesitamos políticos y políticas a quienes duelan los desfavorecidos. ¡Señor, gracias por esta misión! ¡Señor, gracias por tu compañía en esos momentos de soledad! ¡Señor, danos vocaciones laicales a la política! Ahí también nos llamas, esta misma noche, a ser sal y luz.


*Carlos García de Andoin ha sido fundador y coordinador de Cristianos Socialistas. Asesor de vicepresidenta de Gobierno, M.T. Fernández de la Vega y dtor adj. de gabinete de Ramón Jáuregui, ministro de la Presidencia. En la actualidad es vicepresidente de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos.

A favor de la “muerte digna”, pero sin confundirla con la “eutanasia”

FRATER ESPAÑA manifiesta claramente su posición a favor de la “muerte digna”, que en ningún caso puede confundirse con la “eutanasia” cuyo objetivo es causar la muerte por piedad, cuando no por otras intenciones, y que evidentemente es un “homicidio por compasión”.

Las personas que integramos FRATER sabemos por nuestra experiencia personal cotidiana, vivida desde la enfermedad crónica y la discapacidad, lo que supone una existencia inmersa en muchas situaciones de dolor, sufrimiento y pérdidas, por eso estimamos que en modo alguno ha de propiciarse la muerte como una decisión determinante sin antes considerar los diversos modos humanos y técnicos que existen de acercarse a ella.

Así, consideramos que es preciso plantearse una “muerte digna” y nunca pretender adelantar deliberadamente la muerte del paciente y ello desde una actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al enfermo. Lo entendemos como el derecho del paciente a morir dignamente, pero, además, sin el empleo de medios desproporcionados para mantener la vida ya que estamos igualmente en contra del “ensañamiento terapéutico”.

En Frater defendemos el derecho del enfermo a no sufrir inútilmente y a que se respete la libertad de su conciencia y su derecho también a conocer la verdad de su situación y a decidir sobre sí mismo y sobre las intervenciones a que se le haya de someter. Creemos, además, que la función ética del médico debe ser “Ayudar a vivir y, en su momento, ayudar a bien morir”, y no a causar intencionadamente la muerte según dicta el  juramento hipocrático y no deberían  verse envueltos en presiones familiares contrarias a su independencia y ética profesional y, por ello, apoyamos la “objeción de conciencia” del personal sanitarios que por ley se viere envuelto en causar la muerte contraria a su “derecho civil” de libertad personal de conciencia.

Como personas directamente implicadas, estamos a favor de los Cuidados Paliativos que alivian el dolor y acompañan con toda dignidad al enfermo en sus momentos finales. Vemos como la experiencia enseña que cuando se ponen medios suficientes humanos y económicos la mejor salida y despedida de la persona en fase terminal es el “acompañamiento paliativo” y la “cercanía humana y cálida” de los seres queridos.

En FRATER entendemos que el sufrimiento, la vulnerabilidad o la debilidad, nunca deberán ser utilizadas como excusa ni pretexto para justificar actitudes y leyes que excluyen, marginan o eliminan de la vida a los seres humanos.

Por tanto, FRATER ESPAÑA se manifiesta por la vida, y por ello, por una muerte digna.  estamos, por tanto, contrarios al “homicidio por compasión” y asimismo del inútil sufrimiento del “encarnizamiento terapéutico”.

Frater España

 

Los obispos de Europa ven en el brexit una oportunidad para «reconstruir» Europa

El Reino Unido «seguirá siendo Europa» y debe mantenerse una relación cordial entre ambas orillas del Canal de la Mancha, afirma COMECE en un comunicado. Mientras, las iglesias inglesas, divididas sobre la salida de la UE, mantienen un perfil bajo y piden, en clave nacional, superar la polarización y buscar la unidad

El Reino Unido «seguirá siendo parte de Europa. Estamos destinados a vivir y trabajar juntos», y es vital «mantener buenas relaciones». La Iglesia católica en Europa ofrece esta apuesta de futuro en el día en el que se consuma la salida de este país de la Unión Europea. El camino «puede ser largo y exigente, pero al mismo tiempo podría convertirse en una oportunidad para crear nuevas dinámicas entre los pueblos europeos y reconstruir el sentido de comunidad en Europa», desea la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) en un comunicado hecho público el sábado.

La Iglesia católica europea –reconoce el documento– se «entristece» por lo ocurrido, pero «respeta la voluntad expresada por los ciudadanos británicos» en 2016. Al mismo tiempo, los obispos se felicitan por que sea un brexit con acuerdo, «una victoria del sentido común y las buenas relaciones de vecindad». La salida sin pacto, que en varias ocasiones pareció una perspectiva muy real, habría sido perjudicial, «sobre todo para las personas más vulnerables».

Desde COMECE se pide a todas las personas de buena voluntad oración y trabajo «por el bien común y para asegurarnos de que el brexit no quiebre las relaciones fraternas» entre ambas orillas del Canal de la Mancha. La Iglesia ya camina en esa dirección: aunque al salir de la UE las conferencias episcopales del Reino Unido (la de Inglaterra y Gales, la de Escocia, y la de Irlanda, que engloba también el Ulster) dejan de ser miembros de COMECE, se ha decidido, como en el caso de Suiza, que sigan participando en este organismo regional «tanto a nivel político como miembros observadores como a nivel técnico» dentro de las comisiones y grupos de trabajo.

«Oportunidad para superar las divisiones»

Desde el Reino Unido, las iglesias y comunidades eclesiales han sido bastante más parcas en sus declaraciones. Una decisión en línea con una apuesta por la neutralidad motivada en buena parte por la división y polarización existentes en su mismo seno. El presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, el cardenal Vincent Nichols, ha centrado su breve comunicado en la «oportunidad» que supone la salida formal de la UE «para superar las divisiones que han sido evidentes a muchos niveles en nuestra sociedad». El también arzobispo de Westminster pide «renovar el compromiso de unos con otros a través de actos cotidianos de amabilidad, siendo buenos vecinos, acogiendo al extranjero y atendiendo a los más vulnerables».

Desde la Iglesia de Inglaterra, en cambio, la única alusión de los últimos días a la actualidad política ha sido la oración que el viernes publicó en su perfil Justin Welby, arzobispo de Westminster y primado anglicano del país. «Pedimos por nuestra nación mientras comienza esta nueva aventura», comienza la plegaria. Y termina con el deseo de que el país sea capaz de «encontrar un nuevo liderazgo de paz y generosidad» junto con la Commonwealth y «todas las naciones», en contraste con un pasado en el que se «lideró a las naciones por la fuerza».

Por otro lado, en declaraciones a la BBC, Welby pidió «estar unidos en una visión común para nuestro país, por muy grandes que sean nuestras diferencias sobre cómo alcanzarla, y en una esperanza común por lo que queremos que ocurra».

Acogida y rechazo al odio

«Nuestro país debería ser uno que ofrezca santuario a los refugiados y que no tolere a los que odian por la raza o nacionalidad de una persona. Tanto la campaña del leave como del remain estuvieron de acuerdo en esto; ahora debemos hacerlo realidad». Es el mensaje que ha llegado desde el mundo protestante inglés.

Diez comunidades eclesiales (la Iglesia de Escocia y la Iglesia episcopal escocesa, junto con metodistas, baptistas, reformados unidos y cuáqueros entre ellas) se han unido en un comunicado común, en el que subrayan por otro lado que abordar de forma efectiva «los desafíos continuos por la crisis climática, la inequidad global y el conflicto requerirá tanto resolución como una cercana cooperación internacional».

En un mensaje dirigido a las distintas iglesias de Europa, valoran «el amor y amistad de nuestros hermanos», con los que piden continuar una cercana relación. Dentro del mismo texto, se subraya además que el cambio producido en la noche del viernes al sábado «no puede significar abandonar nuestra responsabilidad hacia esas familias», refiriéndose tanto a los ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido como a los británicos residentes en la UE, quienes viven estos momentos con «incertidumbre y ansiedad».

María Martínez López
Fuente: Alfa y Omega

La arriesgada apuesta de un museo alemán para desactivar a la extrema derecha local

Cuando Hilke Wagner, directora del museo Albertinum, caminaba rumbo a la inauguración de una exposición en la plaza del mercado en Dresde, esperaba encontrarse con un distendido encuentro de amantes de la cultura. No sucedió. En su lugar, ella y el resto de asistentes se vieron rodeados por un grupo de manifestantes de extrema derecha armados de megáfonos insultando a los organizadores de la muestra de escultura y a su autor, un artista alemán de origen sirio. Los llamaban traidores. Al regresar a la oficina hubo lágrimas. «No sabíamos qué hacer».

El sector cultural de Dresde vive en tensión debido al auge de la extrema derecha más radical. Wagner llegó en noviembre de 2014 a su puesto, la dirección del Museo Albertinum, una de las colecciones de arte más importantes de Europa cuando se trata de la obra que nace del romanticismo y llega a la contemporaneidad. Un mes antes de su incorporación al puesto había aparecido en las calles de la ciudad un movimiento de protesta antislámico, Pegida, que desde entonces no ha dejado de crecer en tamaño y extremismo hasta el punto de que el pasado mes de noviembre, el ayuntamiento de Dresde decidió declarar de manera oficial una «emergencia por nazismo».

En un clima político tan polarizado como el de hoy, los promotores culturales se enfrentan a una difícil elección. ¿Deben dialogar con las voces reaccionarias y asumir el riesgo de normalizarlas o, al contrario, boicotearlas y arriesgarse así a que se alejen más de los principios compartidos por la mayor parte de la ciudadanía?

Al frente del Albertinum, Wagner ha optado por una tercera vía: han convertido el problema en caso de estudio sobre el mejor modo en que las organizaciones artísticas pueden ganarse a esa porción hostil del público sin renunciar a sus ideales.

Desde su nombramiento, Wagner ha tratado de imprimir dinamismo a la escena del arte contemporáneo de Dresde y ha hecho hincapié en el pluralismo que destilan las colecciones del Albertinum. En una entrevista con Die Welt poco después de asumir el puesto explicó su intención: «dejar claro que nuestra cultura es resultado de una mezcla de culturas».

Pero más allá de los muros de arenisca del Albertinum, esa extrema derecha que no deja de crecer tenía otros planes. Del mismo modo que el movimiento Pegida mutó de una masa de pensionistas de abrigos color beis a otra de jóvenes identitarios vestidos de negro, el partido Alternativa por Alemania y (AfD) pegó un bandazo desde su inicial oposición al Euro para transformarse en un partido etnoreligioso en toda regla.

Muy centrado en el arte y su impacto social, AfD se ha manifestado contra cualquier programación multicultural y en defensa de una «cultura alemana predominante». Sobre todo en Dresde, el partido se comprometió a conservar el arte clásico alemán y a oponerse a los proyectos que considera «marginales y dirigidos a las minorías».

A medida que Wagner se asentaba en el puesto, la retórica en las calles de Dresde empeoraba. Recuerda un caso concreto. El momento en que Pegida decidió protestar contra los rescates de refugiados al grito de «¡que se hundan, que se hundan!». «Claro, en esa situación, una se desespera», dice.

Transformar el odio en diálogo

En septiembre de 2017, la guerra cultural se volvió personal. El detonante, un artículo de opinión en un periódico regional, el Sächsische Zeitung, en el que se criticaba a Wagner, que creció en la antigua República Federal, por su tratamiento del arte de la antigua Alemania del Este. Wagner señala que el artículo planteaba «cuestiones importantes y que llegaban con cierto retraso». Tres décadas después de la unificación alemana, alrededor del 98% de los puestos de liderazgo del país los ocupan personas que crecieron en la antigua República Federal, en el Oeste. Para muchos, esa tendencia se refleja también en el tratamiento de la historia del arte alemán.

Pero a Wagner también le sorprendía lo subrepticio y vicioso de la manipulación con la que la extrema derecha se incorporó al debate. Dos días después de que se publicara el artículo, un miembro de AfD pidió en el parlamento una lista de las pinturas en exhibición en el Albertinum discriminadas por su origen. Quería saber cuantas venían del Este del país y cuantas del Oeste. También cuestiones relativas al nombramiento de Wagner y sus intenciones respecto a la expansión de la colección de arte contemporáneo del museo.

Lo que siguió fue una oleada de mensajes de odio pidiendo la salida inmediata de Wagner. Mucha gente comenzó a reconocerla y confrontarla en la calle. «Fueron demasiado odio y agresividad de golpe», recuerda Wagner. «Durante dos semanas, casi no salí de casa, me invadió la paranoia».

Wagner se cuida de las generalizaciones. No cree que todos los que la contactaron fueran simpatizantes de la extrema derecha. Pero también reconoce la incómoda proximidad entre la defensa de la herencia cultural local y la agenda de AfD. «Está claro que AfD se agarra a esto desde el populismo. Que quieren incrementar la división entre el este y el oeste de Alemania».

La reacción inicial fue poner distancia. «Al principio pensé que no podía quedarme», cuenta. Pero cuando levantó el teléfono y llamó a una de las personas que la atacaba «creí honestamente que ese primer contacto era producto del odio, que se trataba de una cuestión egoísta y quería dejar las cosas claras. Pero tuve una conversación realmente positiva. Me di cuenta de cuanto bien hacía. Me lo hacía a mí y a la otra persona».

Wagner se sintió reforzada y decidió llamar una por una a cada persona que había llamado o escrito cargada de odio. Menos una, todas eran hombres. «No había un sexismo explícito», señala «pero estoy segura de que es parte de la situación».

Esas conversaciones siguieron siendo constructivas. Quienes recibían esas llamadas se sorprendían cuando era ella quien iniciaba el contacto. Hablaron y escucharon. Se dieron pasos en dirección a una comprensión mutua. «No es que llegáramos a puntos de acuerdo pero limamos malentendidos. Entendí algunos de sus agravios», reconoce Wagner.

Otras instituciones del arte alemán han adoptado una política de puertas cerradas ante la extrema derecha. En Leipzig, un artista que simpatiza con AfD fue excluido de una exhibición anual de pintura. En Berlín, el director del teatro Friedrichstadt-Palast declaró que los votantes de AfD no son bienvenidos en sus actividades.

Pero en Dresde, donde la pertenencia a la extrema derecha es transversal, Wagner entiende que la obligación de una institución pública es diferente. Cree que «los votantes de Pegida y AfD están por todas partes. Son parte de las familias, son compañeros de trabajo, están en nuestra red de financiadores. ¿Dónde nos ubicamos si nos limitamos a decir que no nos hablamos?»

Wagner desarrolló una serie de diálogos y una estrategia en torno al Albertinum. El primer paso fue una invitación abierta a una serie de discusiones. En el atrio central del museo y al aire libre, pidió colocar mesas alargadas y a su alrededor varias filas de asientos. Participaron más de 600 personas entre las que había miembros de Pegida y se encontraban también muchos de quienes la habían atacado.

Dice que «al principio fue muy difícil» y que «hubo gritos, portazos, discusiones, y acusaciones pero evolucionó en la dirección correcta». Uno de los hombres que había enviado un mensaje de odio a Wagner se puso en pie y pidió disculpas. Otro dijo que se había sentido en el Albertinum como «si estuvieran en su sala de estar».

Ese ambiente de cercanía era fundamental para Wagner, que tituló la serie de debate Necesitamos hablar y explicó que encontró «importante establecer la sensación de que entablaban relaciones personales. Tuvimos participantes de todo el espectro político y con actitudes bien diferentes. Aprendimos mucho unas de otros».

Luego pasó a las estrategias de programación. Como muchos lugares, porosos al extremismo de la extrema derecha, la identidad de Dresde está marcada por experiencias traumáticas. Capital de Sajonia, fue una vez un importante polo económico que bullía entre el comercio y su arquitectura barroca. Pero en febrero de 1945 el 90% del centro de la ciudad fue destruido por bombardeos aliados que dejaron 25.000 personas muertas, la mayor parte de ellas mujeres y niños. Después, y tras una vuelta a la vida, tanto arquitectónica como industrial, liderada por el gobierno de la Alemania socialista, la reunificación alemana fue testigo de la pérdida de gran parte del empleo en la ciudad y de la enajenación entre gran parte de su juventud y el oeste del país.

Wagner quiere que de entre la serie de pérdidas que ha vivido la ciudad nazcan momentos de energía artística similares, por ejemplo, a los vividos durante el período abstracto del período de entreguerras, tan creativo. Y menciona nombres. «Kandinsky, Mondrian, Lissitzky fueron muy activos en la década de los 20. Quiero que los habitantes de Dresde recuerden aquella historia modernista y así alimentar apertura y orgullo hacia lo que sucedió aquí».

A lo largo de las series de diálogo, quedó claro que su público quería ver más obra de Alemania del este y piezas que reprodujeran la destrucción que la ciudad sufrió durante la guerra. Eso presentaba un dilema: Ambas temáticas han sido utilizadas por AfD para alimentar el victimismo del que se sirve.

La solución de Wagner no ha sido negarse a los derechos de quienes visitan el museo sino retar cualquier narrativa simplificadora o victimista aportando matices y contexto. Ha mostrado obras que reproducen la destrucción de Dresde junto a obras contra la guerra de autores de otros países como Maria Lassnig y Marlene Dumas. Una instalación de Wolfang Tillmans mostraba la destrucción de Dresde junto a la de Coventry. «Quería estar segura de que no aislábamos las obras, de que las mostrábamos al mismo nivel que otras perspectivas»

Wagner también respondió positivamente a quienes pedían más arte de la Alemania del este pero no aceptó el discurso patriarcal de la AfD y decidió enfatizar a las mujeres artistas. Una muestra seleccionado por Susanne Altmann mostró obras de 36 mujeres de Alemania del este y otros países del antiguo bloque soviético. Un año después, otra muestra va a centrarse en los ideales inclusivos de la Alemania del este y explicar sus vínculos con Sudáfrica, Mozambique y la India.

No todos están de acuerdo con las decisiones de Wagner. Poco antes de navidad asistió a un recital ofrecido en el atrio del museo por una organización de migrantes y refugiadas. Se emocionó. Mientras disfrutaba del concierto desde las galerías superiores, uno de los asistentes, un alemán, hacía gestos de desaprobación ante el coro multiétnico y decía «pobre Alemania».

Fue un recordatorio deprimente de los retos que enfrenta. Pero Wagner no tira la toalla. Para ella, es justo ese tipo de exposición pública lo que podría aportar a la consecución de una mejor cohesión social. «Como museo», dice «somos uno de los pocos lugares en los que aún pueden suceder este tipo de encuentros cara a cara».

Ya se detectan algunas muestras de que su determinación comienza a dar resultado. Wagner no ha recibido mensajes de odio desde enero. Hace poco se encontró en la calle con uno de los que la criticaban. «Dijo que me debía una carta bonita».

Traducido por Alberto Arce

Fuente: eldiario.es