Parques infantiles: espacios necesarios

Ana Sánchez


La infancia es fundamentalmente el tiempo del juego y la formación y esta debe desarrollarse en los momentos y espacios más apropiados. Es cierto que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, tanto las concreciones como la propia concepción de la infancia como una etapa con sus propias características y cualidades, especialmente considerada como tal etapa a partir del siglo XVII.

Desde los orígenes del movimiento obrero una de sus preocupaciones fundamentales fue la de la infancia y eso quedó ya de manifiesto con la primera ley reguladora del trabajo en las fábricas que consiguieron impulsar en Inglaterra en 1802, a la que siguieron otras muchas en diferentes países destacándose en ellas tanto la limitación de la jornada de trabajo como la obligatoriedad de la instrucción (leer, escribir, contar,…), un signo inequívoco de la preocupación que desarrollaron hacia los niños, su educación y su ocio.

Se presenta al parque como el antídoto natural frente a las decadentes condiciones de habitación humana y de la vida en la fábrica, como medio de educación moral de la clase obrera y como factor de sobriedad y de ahorro, de cohesión de la vida familiar, que se traduce en beneficios para la sociedad y para la producción.

En los inicios de la revolución industrial, en el siglo XVIII, el parque es todavía un hecho privado, ligado exclusivamente a la mansión rural o suburbana de las ricas familias aristocráticas o burguesas. Sin embargo, con las «squares» londinenses y el Royal Crescent de Bath, el parque privado entra en la ciudad bajo la forma del condominio y se convierte ya en un equipamiento de barrio.

Ejemplo notable de una intensa y eficaz acción municipal en este respecto nos lo ofrece el Municipio de Liverpool que en 1913 procedió al derribo de barrios enteros de viviendas inhabitables, y construyó en los mismos sitios hermosos, sanos y económicos grupos de casas baratas, dotados además de todas las instituciones sociales deseables, como campos de juego, asilos-cuna, baños públicos, bibliotecas, etc., habiendo además logrado el último desiderátum de mantener a las familias, alojadas en los mismos barrios reconstruidos. Circunstancia digna de retenerse en este caso, es la de que, para establecer los impuestos necesarios a cubrir el enorme déficit que arrojaba esta obra, recabó el municipio facultad al efecto, fundándose en el principio jurídico que es preciso retener, de que ya que aquel gasto venía exigido por las supremas conveniencias de la salud pública, todos los ciudadanos están obligados a contribuir en la misma forma que para los demás gastos públicos.

Los grandes perjudicados por esta situación carencial de espacios habitables adecuados eran los niños, y especialmente los niños pobres. Debido a la superpoblación que encontraban en sus casas, los niños pasaban gran parte de su tiempo en la calle, en el «arroyo». Allí ponían a prueba diariamente su integridad física, amenazada ya, no solamente por los riesgos derivados de los permanentes focos de infecciones que eran los lodazales y desagües conocidos como vías públicas, sino también por los nuevos peligros que supuso la aparición del automóvil y el incremento de la circulación rodada.

Cuando se celebró en Birmingham el Congreso de las Trade Unions de 1918, en el cual los delegados obreros allí representados lo hacían en nombre de más de dos millones de electores, se votaron cuatro conclusiones, de las cuales la primera fue: «Los intereses industriales, económicos y sociales de este país exigen: 1º. El desarrollo de la educación física y mental de cada niño, incluso mediante un sistema adecuado de instrucción técnica.»

Hasta su aparición en Alemania a mediados de siglo XIX, los niños jugaban en calles y plazas, sin un espacio definido para el juego. A lo largo del siglo XIX se generalizaron en Gran Bretaña y toda Europa. A finales de siglo aparecieron en Estados Unidos. El presidente Theodore Roosevelt aprobó algunas normas que fomentaban un ambiente sano y seguro para todos los niños, afirmando: “Las calles de la ciudad son campos de juego insatisfactorias para los niños por el peligro. Ni los pequeños patios traseros, ni las parcelas de césped ornamental satisfacen las necesidades de divertirse de cualquier niño. Los niños mayores que participan en juegos vigorosos deben tener lugares especialmente reservados para ellos, ya que, el juego es una necesidad fundamental. Los patios de recreo deben existir siempre para todos los niños, esto significa que, deben ser distribuidos en las ciudades, de tal forma que sea a poca distancia de cada niño y niña, ya que, la mayoría de los niños no pueden darse el lujo de pagar dinero para el transporte”.

La intención de estos primeros parques más que el juego de los niños, era alejarlos de las “peligrosas” calles, que tuvieran un ámbito específico donde poder ser vigilados (de alguna forma “zonificarlos”) y que desarrollaran su forma física. Eran normalmente espacios de parques mayores, no proyectados especialmente y su número era escaso.

Espartano se quejaba en las páginas de El Socialista de 1931 de «¡Cuántas vidas fueron arrebatadas a la niñez en Madrid por carecer de plazas de juegos y de parques infantiles!».

A fines de los años veinte hubo en España un cierto interés porque se abrieran en las ciudades parques infantiles. En el verano de 1928 la prensa gallega reclamaba uno para A Coruña, y lo mismo se hacía en otro periódico de Oviedo. Ambas ciudades cuentan con parques pero ninguno infantil, al igual que sucede con el de Játiva, como relata el periódico El Socialista en julio de 1928: “Los guardas no les dejan jugar, correr ni saltar, que es el entretenimiento propio de la edad. Los niños tienen derecho al parque, pero es si son formales” recalcando que “en el parque infantil debe haber estanques de agua, en los cuales, en las estaciones propias para ello, puedan patinar los niños sin que corran peligro alguno; debe haber columpios y toda clase de entretenimientos infantiles […] donde los niños puedan estar, jugar, correr y danzar libremente, sin ningún peligro y con gran beneficio para su salud y su desarrollo físico”.

Así fueron dándose pasos en distintas ciudades de España como refleja la prensa socialista de la época: “Con suma complacencia hemos visto comentar en la prensa la noticia de que el teniente de alcalde del distrito de La Latina, Andrés Saborit, acompañado del jardinero mayor del Ayuntamiento, don Cecilio Rodríguez, había recorrido su distrito para implantar en algunas de sus plazas un parque infantil o una piscina, o ambas cosas si el terreno lo permitía”.

En Valladolid destaca también la labor del alcalde Antonio García Quintana: en 1933 el Ayuntamiento decidió crear en la plaza un parque infantil, y para ello lo adornó con las que durante años fueron entrañables esculturas infantiles llamadas Pipo y Pipa, Bobito, La lechera, Lolín, Pinocho y Pichi. Se hicieron dos espacios separados prácticamente simétricos. La creación del parque infantil en su día (año 1934) fue acompañada de la prohibición de que las parejas utilizaran este lugar para manifestarse su cariño, pues aquello era un lugar solo para niños.

Hoy parece que damos un paso atrás, con los parques y juegos cerrados por prevención ante la pandemia del COVID-19 y relegada su apertura frente a otras cuestiones económicas, políticas o referentes al ocio de la sociedad adulta. La educación es mucho más que las escuelas y las clases regladas (presenciales o virtuales).

Bibliografía consultada y para ampliar:

  • «Los parques infantiles», en El socialista, nº 6075 de 31 de julio de 1928.
  • «La educación física y los obreros», en El socialista, nº 6720 de 22 de agosto de 1930.
  • «En pro de la juventud obrera y de la niñez», en El socialista, nº 6952 de 22 de mayo de 1931.
  • Tiana Ferrer, Alejandro: «La idea de enseñanza integral en el movimiento obrero internacionalista español (1868-1881)» en Historia de la educación, núm. 2, 1983.
  • Pozo Andrés, María del Mar del: «La utilización de parques y jardines como espacios educativos alternativos en Madrid (1900-1931)» en Historia de la educación, núm. 12-13, 1993-94.
  • Santamera Sánchez, Juan A.: «Reformismo social y urbanismo en España de la restauración a la segunda república». Madrid, 1994
  • La primera ley en favor del obrero: la ley de protección de la infancia, en www.historiadelmovimientoobrero.blogspot.com, 14 de abril de 2012
  • Evolución histórica parques infantiles 1900-1999, en www.informefinalucp.blogspot.com. Agosto 2013
  • «El parque del Poniente, sólo para niños», en www.alvacal.com. 9 de marzo de 2016
  • El parque de Poniente a través de los años. Norte de Castilla, 14 de febrero de 2018
  • «Diseño en parques infantiles. Espacios de juego», en www.tiovivocreativo.com. 27 de mayo de 2018
  • Grupo Manolo Morillo: Amar a los demás: política. Cuatro alcaldes que amaron. Encuentro y solidaridad, Madrid, 2019
  • Luis Martín, Francisco de: Historia del deporte obrero en España: de los orígenes al final de la Guerra Civil. Salamanca, 2019

Quedarse en casa no es igual para todos

En los próximos días, todos los niños de nuestro país van a tener que quedarse en «casa», la experiencia va a ser muy diferente para unos y otros…

 

Porque hay niños, en nuestro país, que viven en una habitación.

Que son criados sólo por papá o sólo por mamá, y papá y mamá, no da abasto con todo.

Que pasan el día solos, con la tele, o la play como única compañía.

Que sufren la misma tensión de los adultos, que están sin trabajo, o con trabajos de explotación, luchando por sacar adelante a la familia, como auténticos héroes.

Que no tienen espacio para trabajar o jugar.

Que en casa no tienen calefacción, un ordenador para hacer las tareas que mandan, o libros para consultar.

Que lo que encuentran de normal en casa son tensión y discusiones, cuando no violencia física o psicológica.

Que conviven con adultos que no saben o no pueden jugar con ellos, o que machacados también ellos, no tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre las verdaderas necesidades de los niños de tiempo, escucha, amor incondicional y límites firmes y claros.

 

Si el sector sanitario está haciendo lo posible e imposible por atender a los que están sufriendo por enfermedad, los que trabajamos en educación, aunque tengamos a nuestro alumnado «en casa», tenemos que sacar a relucir el mismo AMOR, traducido en interés, creatividad, ingenio… para que nuestro alumnado con más dificultades de cualquier tipo no pierda una vez más. Y la brecha que separa a unos niños de otros no siga aumentando.
Nuria Sánchez, profesora de infantil

Cuatro formas desastrosas de intentar ejercer la autoridad con los hijos.

A los padres en general nos preocupan nuestros hijos. Los queremos. Queremos que sean responsables. Sabemos que tenemos el deber de educarlos para ello. Muchas veces tropezamos en el cómo. Porque en ocasiones, utilizamos algunos métodos que consiguen justo el efecto contrario al pretendido. Vamos a detenernos en cuatro de ellos:

1.- Criticar sistemáticamente: poner el foco en lo negativo del hijo de forma permanente. Subrayar sus fallos. Pasarse la vida señalando errores y cosas a corregir. Dar por descontados los logros y progresos, sin valorarlos ni apreciarlos. Hay quien piensa que hay que ayudar al hijo a darse cuenta de sus errores. Y para eso los señala sistemáticamente.

Lógicamente, el hijo que es criticado sistemáticamente termina por no sentirse aceptado, valorado ni querido. Y reacciona mal. Y el padre que ve que reacciona mal, trata de corregir esa mala reacción, con lo cual agrava el problema.

Forma parte de la tarea de los padres corregir los errores de nuestros hijos. Pero no puede ser lo que ocupe más tiempo de nuestra tarea, porque el hijo se acaba alejando afectivamente.

 

2.- Ridiculizar: consiste en exponer de forma burlona o despectiva los fallos del hijo, independientemente de si se hace con razón o no, o si se hace en público o en privado. Algunos padres intentan, de este modo, “hacer reaccionar” al hijo. Algo así como ponerle las banderillas al toro para estimularlo y que actúe de una forma diferente.

Pero cuando se ridiculiza un hijo se transmite un mensaje de desprecio. Algo así como “no vales la pena”. Y lo habitual es que ese mensaje provoque una reacción negativa en forma de rebeldía o depresión. Rara vez produce una reacción positiva.

Corregir a nuestros hijos debe hacerse sin transmitir un mensaje tan destructivo. Desde la confianza en sus capacidades y sin humillarlo.

3.- Culpabilizar: “si te portas así, papa y mamá van a acabar separándose”, “por tu culpa me va a entrar un cáncer”, son maneras de intentar que el hijo se sienta culpable por posibles consecuencias de sus actos e intentar que cambie de conducta. Existe la errónea creencia de que, si el hijo se siente mal por algo, dejará de hacerlo y por eso algunos padres intentan agudizar el sentimiento de culpa en el hijo.

De esa manera se pone una losa enorme sobre las espaldas del hijo, que le impide crecer con libertad.

Porque una cosa es sentirse mal por algo que he hecho y otra aprender a hacer las cosas de otra manera. Experimentar un sentimiento dura un instante, aprender a comportarme de otra forma es un proceso.

4.- Descalificar globalmente: consiste en calificar la cond ucta de nuestro hijo con un adjetivo que describe por completo a su persona. Por ejemplo, cuando llamo cerdo a mi hijo por tener la habitación desordenada. A veces usamos estas expresiones de una manera inconsciente en medio de una bronca o regañina, sin darnos cuenta que un cerdo lo es desde que nace hasta que muere. Y lo es en cualquier lugar y situación, no cambia.

El problema de esto es que, aunque tenga una parte de verdad, la descalificación global es injusta y ante un mensaje así de injusto el hijo tiene dos opciones: si acepta el mensaje, se desanima. Si lo rechaza se ve obligado a pelear contra quien se lo lanza, con lo que, además de no corregir nada, hemos generado otro problema.

Si lo que queremos precisamente es que nuestro hijo cambie, es preferible señalar la conducta a corregir y aplicar una consecuencia, pero no convertir esa conducta en el elemento que describe toda la persona del hijo.

 

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano.

A veces ser padres consiste más en no hacer que en hacer.

¿Cómo? ¿Qué es eso de que ser padres consiste más en no hacer que en hacer? ¿No sabe usted que los padres tienen la gravísima responsabilidad de educar a los hijos?

Un momento, no digo que los padres no tengan que educar a sus hijos. Lo que digo, es que, a veces, ser padre consiste más en no hacer que en hacer. Precisamente para educar mejor a los hijos. Intento explicarme.

De acuerdo, pero no se enrolle.

Imagine una persona que tiene que viajar en tren por Nochebuena para reunirse en la cena con su familia. Su tren sale a las 13:10 h. Llega a la estación a las 13:14 h. Pero el tren no ha salido aún. El jefe de estación está esperando a esa persona y cuando la ve aparecer la abronca: cómo hace esperar a todos los pasajeros, parece mentira alguien de su edad, retrasando a todo un tren, no se le vuelva a ocurrir hacer eso, la próxima vez va a mandar salir el tren aunque no haya llegado… La persona sube al tren y el tren se va. ¿Cómo se siente esa persona?

Imagino que no le sentará bien la bronca del jefe de estación, pero por dentro estará aliviada ya que, al menos, no ha perdido el tren.

De acuerdo. Supongamos otro final para esa escena: la persona llega tarde. El tren se ha ido. Pero además de haberse ido, el jefe de estación le echa la misma bronca por llegar tarde: qué vergüenza alguien de su edad llegar tarde, ya podría andar más espabilado, no se puede confiar en ella, no se le vuelva a ocurrir hacer eso…

Eso sí que sería una estupidez. Además de perder el tren ¡el jefe de estación le echa la bronca! Imagino que estaría doblemente cabreada y mandaría al jefe de estación a freír espárragos.

Completamente de acuerdo. Vayamos al caso más habitual. La persona llega tarde y el tren se ha ido. No hay jefe de estación que eche la bronca.

Eso da mucha rabia, en esas situaciones te lamentas, piensas en por qué no has salido antes de casa, en el dinero perdido, en si habrá otro tren, en la familia que te espera…

Efectivamente, todo eso surge sin intervención del jefe de estación ¿no?

Espere, espere, ya veo por dónde va… Usted lo que quiere decir es que el jefe de estación es como el padre o la madre y que, si el hijo hace algo mal y ese algo tiene sus propias consecuencias, no hace falta añadirle más consecuencias en forma de bronca o evitarle las consecuencias y sustituirlas por una bronca ¿no? ¿lo he entendido bien?

Ahora imagine: a su hijo se le olvida en casa un cuaderno de deberes del cole y se da cuenta cuando ya está llegando al cole. Usted puede volver corriendo a casa a buscarlo y abroncar al chico, con lo que estaríamos en el primero de los casos, le evita la consecuencia y la echa la bronca. Puede darse la situación de que, por su horario laboral, ya no tenga tiempo para ir a buscarlo, así que le echa la una buena bronca al chico (te he dicho antes de salir que revisases la mochila, mañana preparo yo la mochila, esta tarde te quedas sin ver los dibujos en la tele…), que, además, se va a ganar su correspondiente castigo en el cole por no haber traído los deberes. Estaríamos en el segundo de los casos. O puede no hacer nada y dejar que las consecuencias ejerzan su influencia.

¿Y si no lo hace? ¿Y si no sirven para que el chico aprenda?

Si las consecuencias no sirven para que el chico aprenda, menos servirá su sermón o su castigo.

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano de Valladolid.

Día mundial contra el Trabajo Infantil Eshan Ullah Khan: «Fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos»

Vestido de blanco impoluto, con una mirada profunda y a veces perdida cuando se pone a recordar los más de 50 años que lleva luchando contra la esclavitud infantil. Eshan Ullah Khan no oye por el oído izquierdo, lo perdió por las numerosas torturas a las que fue sometido estando en prisión, por eso, su tono de voz es bajo, suave… aunque rotundo. De gira por España promueve la beatificación de Iqbal Masih, el niño esclavo que murió en 1995 de un disparo por la mafia tapicera, cuando solo tenía doce años.

Pregunta: Usted mantiene esta lucha activa desde que tenía 20 años, en su época universitaria. ¿Qué le impulsó a ello?

Eshan Ullah Khan: Cuando yo comencé no sabía lo que era la esclavitud, poco a poco empecé a interesarme en el tema y me di cuenta de que la esclavitud y la democracia, la esclavitud y la libertad, la esclavitud y la paz no podían ir juntos.

P: Y esta batalla le ha costado la cárcel y hasta un exilio en Suecia, donde sigue recibiendo amenazas. ¿En qué situación se encuentra?

E.U.K: Estoy sin hogar, sin país… Lo he perdido todo; mi casa, las escuelas que había fundado, mis oficinas… La mafia y el Gobierno se lo ha quedado. Lo he perdido todo, lo único que conservo es la esperanza.

P: ¿Con las compras por internet ha aumentado la esclavitud infantil?

E.U.K: La venta on line no está directamente conectada con la producción. La producción sigue siendo la misma. El tema es quién produce, cómo se produce, las compañías que están detrás… La venta on line es otra forma para las multinacionales de disminuir los gastos y de aumentar las ganancias.

P:¿Cómo son las jornadas laborales que sufren los niños esclavos cada día y qué salario reciben?

E.U.K: Hay millones de niños que están trabajando entre  diez y doce horas diarias ganando un euro o menos al día.

P: En algunos de los casos estos niños son el sustento de la economía familiar. Es un asunto cultural y eso es muy difícil cambiarlo.

E.U.K: En realidad, esto es una idea creada por las multinacionales y los gobiernos. Mientras estos niños están trabajando, los adultos, sus padres y sus hermanos están en el paro, sin trabajo. Entonces, estos niños están haciendo el trabajo que en realidad deberían realizar los adultos. Además, empresas como Zara o Mango externalizan su producción a estos países mientras que en España la gente está en el paro.
En 1988, cuando liberé a millones de esclavos, entre ellos niños de la industria del ladrillo, estos no tenían nada a cambio de su trabajo. Hubo entonces, en este sector, un vacío debido a que ellos eran los que estaban trabajando. Después abrí escuelas para los niños, y los adultos consiguieron trabajo. En realidad, cuando los niños trabajan la consecuencia es que los adultos no tienen trabajo. Y el trabajo de los niños es una violación de los derechos humanos. Cuando un niño es explotado toda la familia es explotada. En 1992 comencé la campaña por la liberación de los niños en la industria de las alfombras, cuando Iqbal Masih fue liberado, él a su vez, liberó a millones de niños de esta industria. Entonces tuvieron que emplear a adultos, estos adultos trabajaban con mejores salarios, mejores condiciones, se construyeron escuelas para estos niños y esto creó mejores condiciones de vida para todos en Pakistán. La libertad de los niños no solo se limitó a Pakistán. Cuando Iqbal Masih fue liberado, los niños esclavos fueron liberados también en otras partes del mundo y no solo en la industria de las alfombras sino también en la industria del futbol, en la fabricación de balones. Fue entonces cuando se creó un movimiento a nivel global. También en la India fueron liberados niños y nacieron movimientos como el de comercio justo, que también afectaban a otras industrias como la del chocolate, por ejemplo.

P:¿Los proveedores locales son pieza clave para impedir estos abusos?¿Existen controles para ellos?

E.U.K: No es cierto que las personas que contratan a los esclavos en los países de origen sean responsables. En realidad, estas personas siguen las instrucciones de las multinacionales. Son parte de la cadena de producción. La responsabilidad es de quienes los llevan a tener que ofrecer estas condiciones. Hoy en día la esclavitud está controlada, se podría decir por Wi-Fi. Ellos reciben un mensaje de qué necesidades hay, es como las condiciones de trabajo que dan a cientos de miles de personas. Es una idea errónea creer que el responsable es la persona que contrata en estas empresas locales.

P: ¿Cuál es la responsabilidad de las empresas ante esta explotación infantil?

E.U.K: Es parte de un sistema ilegal, tal y como la Organización Internacional del Trabajo lo ha establecido. Desde 2001 existen convenciones en las cuales se establecen que las compañías multinacionales son responsables de todo. Ellos no deberían utilizar mano de obra infantil, la esclavitud está prohibida, tienen que respetar el medio ambiente, no tienen que utilizar químicos y no cuidan cada paso de la cadena de producción. Los gobiernos no toman las acciones necesarias para impedirlo porque son parte de este negocio.

P: ¿Qué opina de los informes de Responsabilidad Social Corporativa de las grandes multinacionales?

E.U.K: La Responsabilidad Social Corporativa debería incluir que no se oculte nada, que no haya abusos de los trabajadores, de las mujeres y de los niños, que no se violen sus derechos. Sin embargo grandes industrias, como pueden ser H&M en Suecia o Zara en España, se sabe por informes e investigación de Greenpeace que usan productos químicos en las telas para dar colores y estos productos producen cáncer de piel. En los últimos años, este tipo de cáncer ha aumentado en estos países.

P: El Parlamento Europeo pidió una legislación que obligase a todas las multinacionales a controlar el respeto de los derechos humanos en todos los eslabones de la cadena de producción. ¿Se siente acompañado por los gobiernos en esta lucha?

E.U.K: Los productos entran a los diferentes países de Turquía o la India, donde se sabe que están fabricados con trabajos de niños esclavos. Esto es una situación criminal, los informes de Unicef, de la Organización Internacional del Trabajo, lo ponen de manifiesto y hacen faltan nuevas leyes que prohíban la entrada de estos productos, sobre todo porque se sabe de dónde vienen y de qué forma han sido fabricados. Estos productos tendrían que ser considerados como drogas y que los propietarios de las empresas asegurasen que están libres de trabajo esclavo; y si no es así, que sean castigados. Si continúa esta situación tenemos una amenaza contra la paz en el mundo. Tenemos el ejemplo de Siria; por la guerra, mucha gente ha emigrado y en estos momentos, en países como Turquía, hay niños esclavos trabajando y las multinacionales están fabricando en estos países. Podemos ver que hay una relación estrecha entre la guerra y la esclavitud.

P: ¿La ropa que vestimos en España está elaborada por niños esclavos?

E.U.K: Cualquier ropa que se compre que esté hecha por una multinacional no está libre de trabajo esclavo. Una camiseta no se produce en un solo lugar. De un sitio se extrae el algodón, en otro se hace la tela, en otro lugar se cose la ropa, en otro se empaqueta… A lo largo de esta cadena de producción intervienen diferentes niños que son víctimas de esclavitud. Es decir, fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos. Una sola prenda que estamos comprando está dando dinero a las empresas multinacionales y esto a su vez está produciendo más esclavitud. Hay una relación directa entre a más ropa, más compras, más esclavitud. Cuando compramos debemos pensar quienes fabrican la ropa que usamos. Por otro lado, también está el hecho de que el 40% de su producción no se vende y se descarta, lo cual produce un gran daño al medio ambiente. El consumidor debe ser consciente de esta situación y de cómo operan los políticos. El consumidor tiene un poder y debe hacer uso de ese poder, plantarse en contra de la esclavitud y dejar de comprar los productos que han sido producidos por multinacionales, así como pasar a comprar productos que son tiendas locales para permitir que haya una competencia entre las multinacionales y la industria local, para crear así otro sistema.

P: Usted ha participado en la liberación de cientos de niños, entre ellos Iqbal Masih ¿Cómo lo recuerda?

E.U.K: Fue un gran niño, pero igual que otros niños, no puedo hacer diferencia. Fue liberado, recibió educación igual que otros niños la recibieron y dio su vida por esa causa. Hoy en día es un símbolo contra la lucha por la esclavitud infantil. Fue liberado cuando tenía 10 años, empezó a trabajar en condiciones de esclavitud desde los cuatro años. Cuando fue liberado yo le nominé para que le dieran un premio a nivel internacional, el cual le dieron y después lo mataron en 1995. Fue una víctima de esta lucha por ser también católico, cristiano. La mafia lo odiaba porque era un líder cristiano y también me odiaban a mí, porque yo trabajaba y ayudaba a otros cristianos. En España he comenzado una campaña para que Masih fuera beatificado. Me gustaría conocer al papa Francisco para hablarle sobre la beatificación de Masih. Desearía que eso fuera posible. No hemos visto en el pasado a otros niños que lucharan por esta causa, por los derechos de otros niños. Si él es recordado, la lucha contra la esclavitud infantil mejorará. Pronto escribiré un libro con la verdadera historia de Masih porque cuando yo era tutor legal, él vivió en mi casa, conmigo, con mi hermana, con mi sobrina que tenía la misma edad que él y jugaban juntos. Muchos libros que se han escrito sobre él distorsionan la realidad, no dan información real, con gente que jamás ha estado en Pakistán.

 

Fuente: RTVE

Encuentro y Solidaridad ha sido candidato al III Premio por la Paz del C.P. «Carmen Ruiz-Tilve» de Oviedo.

Encuentro y Solidaridad quiere agradecer al colegio «Carmen Ruiz-Tilve» la iniciativa de crear unos premios por la paz. La directora del colegio, Maite, plantea que lo hacen de forma modesta, pero es que la Paz no puede ser de otra manera, si fuera con grandilocuencias se convertiría en espectáculo y no en respeto a quienes de una u otra manera viven y testimonian la Paz.

El atrevimiento de presentar a Encuentro y Solidaridad fue de la Asociación Alfalar, con quienes venimos colaborando desde hace tiempo y a quienes manifestamos qué grande nos venía esta candidatura. A pesar de eso insistieron y gracias a ello hemos podido estar ahí. Muchas gracias por su tesón.

Lo más bonito de estos premios es que todos los candidatos ganan, porque los niños del colegio investigan, analizan, reflexionan… sobre todas las candidaturas.

La nuestra ha sido estudiada por los chicos de 5º E.P. Después de su trabajo han hecho este mural en el que exponen su visión sobre Encuentro y Solidaridad. ¡Es fantástico!

Los ganadores han sido Vicente García Riestra (último superviviente del campo de concentración de Buchenwald) y el Banco de Alimentos de Asturias. Enhorabuena.

Nosotros nos sentimos igualmente ganadores.