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Lo que el resto del mundo puede aprender de los movimientos de protesta africanos

Fuente: africaye.org

Cuando estallaron las protestas en Sudán en diciembre de 2018, los medios internacionales se apresuraron a enmarcarlas como disturbios espontáneos que probablemente desaparecerían. Sin embargo, cuando finalmente llevaron al derrocamiento del dictador Omar al-Bashir en abril de 2019, quedó claro que las protestas eran parte de un movimiento social organizado enraizado en la oposición de base de Sudán

El movimiento sudanés no estaba solo en el continente. Días antes, los manifestantes en Argelia forzaron la renuncia del presidente Abdelaziz Bouteflika, culminando una década llena de protestas, en la que la movilización masiva contribuyó a las transiciones de poder en Níger, Túnez, Egipto, Libia, Senegal, Burkina Faso, Gambia, Etiopía y la República Democrática del Congo (RDC). 

Según el proyecto de datos de eventos y localización de conflictos armados, la frecuencia de las manifestaciones masivas en África se ha multiplicado por siete en la última década. Además, investigaciones recientes sugirieron que las protestas no violentas en el continente han tenido mucho más éxito en lograr sus objetivos que las manifestaciones en cualquier otra región del mundo. 

Por supuesto, el aumento de las protestas en las calles no es una noticia del todo buena. Los movimientos de protesta están motivados en parte por la insatisfacción con mediocres gobernabilidades y no siempre conducen a una mayor democratización. Sin embargo, el extraordinario crecimiento y la tasa de éxito de la movilización masiva en África contrasta notablemente con la disminución de la eficacia de los movimientos en Occidente y más allá. 

¿Qué explica el relativo éxito de las protestas en África? ¿Qué pueden aprender de ellos otros movimientos de todo el mundo? Destacamos tres lecciones clave: 

Crear movimientos inclusivos 

Un principio clave de la teoría de los movimientos sociales sostiene que las campañas de protesta exitosas deben atraer a amplios sectores de la población y cultivar el apoyo a través de las divisiones de clase, étnicas, regionales y religiosas. Sin embargo, muchas protestas en Occidente están reduciendo sus bases de apoyo, transmitiendo mensajes en formas que hablan más allá de los bandos opuestos y pintando a los oponentes como peligrosos enemigos. Especialmente en un contexto en el que muchas sociedades se está polarizando políticamente, el resultado son movimientos basados ​​en la exclusión más que en la inclusión. 

En lugar de luchar por la pureza ideológica o crear dicotomías “nosotros-ellos”, los movimientos democráticos en África han construido coaliciones generales entre diversos grupos. La Asociación de Profesionales Sudaneses reunió a miembros de los sectores de la atención médica, la educación y el derecho bajo una amplia bandera no ideológica. En Zimbabue, el pastor Evan Mawarire movilizó a profesionales, jóvenes, trabajadores pobres y, críticamente, a los veteranos que lucharon junto a Robert Mugabe durante la lucha por la independencia en la década de 1970. En Nigeria, un país con profundas brechas regionales y religiosas, el movimiento #EndSARS para detener la brutalidad policial diseñó cuidadosamente sus mensajes para atraer tanto a los cristianos del sur como a los musulmanes del norte. 

Al apelar a través de las divisiones, estos movimientos han podido ganar concesiones de las élites, estimular las deserciones de los servicios de seguridad y obtener apoyo internacional. 

Profundizar en las organizaciones formales de la sociedad civil 

Si bien las manifestaciones grandes pero fugaces pueden ser suficientes para derrocar a los autócratas, mantener la democracia a largo plazo requiere protestas arraigadas en una sociedad civil duradera. Las protestas nacidas de las redes sociales pueden ser más fáciles de lanzar y hacer crecer, pero sin vínculos con organizaciones tradicionales de la sociedad civil como iglesias, sindicatos, grupos de estudiantes u ONG, los manifestantes rara vez pueden mantener la ventaja contra los gobiernos y sus herramientas coercitivas. 

En África, muchos de los movimientos más exitosos han utilizado las redes sociales de manera táctica para fomentar la participación masiva, pero también se han construido sobre los cimientos de la sociedad civil tradicional con décadas de experiencia previa. Las protestas #EndSARS en Nigeria son la última manifestación de un movimiento que comenzó en 2010 y ha sido impulsado por una coalición de organizaciones que están recaudando dinero, coordinando líneas de comunicación y ofreciendo asistencia legal a los manifestantes. En Sudáfrica, las finalmente exitosas protestas #ZumaMustFall, en 2017, se organizaron en parte a través de sindicatos, partidos de oposición y organizaciones religiosas y otros grupos de la sociedad civil. 

En otros casos, las organizaciones incipientes han aprendido sobre la marcha. Balai Citoyen de Burkina Faso, por ejemplo, tenía apenas un año en 2014 cuando sus líderes se vieron obligados a ser el centro de atención como portavoces de las protestas contra la candidatura del entonces presidente Blaise Compaoré a un tercer mandato. Tras la expulsión de Compaoré, el grupo mantuvo la presión de la calle sobre el gobierno coordinándose con grupos cívicos más arraigados y estableciendo contactos con organizaciones activistas en otras partes de la región. 

Trabajar dentro y fuera de la política formal 

En su libro Unarmed Insurrections, el sociólogo Kurt Shock encuentra que los movimientos de protesta exitosos deben ser un desafío al Estado tomando acciones a través de canales institucionales y no institucionales. Los que funcionan enteramente a través de mecanismos institucionales legales, como las elecciones, son fáciles de ignorar. Los movimientos que se centran en movilizar la calle, como el movimiento Occupy o las protestas de los chalecos amarillos franceses, tienen dificultades para mantener esa presión a largo plazo y ganarse el apoyo de las élites políticas. 

En África, muchos reformadores han cultivado deliberadamente vínculos con partidos políticos, burócratas profesionales, élites económicas y servicios de seguridad. Esto les ha permitido institucionalizar su éxito. En Senegal, Y’en a Marre ha tenido cuidado de permanecer apolítico, pero también utiliza el hip-hop para involucrar a los jóvenes senegaleses y organiza reuniones entre líderes locales y ciudadanos para pedir cuentas a esos líderes. En Sudán, miembros de la alianza Forces of Freedom and Chalenge apelaron al deber del ejército sudanés de proteger a los civiles para persuadir a algunas bases de que deserten y han permanecido comprometidos con el gobierno de transición desde la destitución de Al-Bashir. En Malawi, los grupos de la sociedad civil aprovecharon el descontento público por las disputadas elecciones de Mayo de 2019 en una campaña coordinada que presionó al Tribunal Constitucional para que revocara los resultados de las elecciones, lo que finalmente marcó el comienzo de una victoria de la oposición . 

Al trabajar a través de estructuras políticas, de seguridad y electorales, y no en contra, estos movimientos han abierto un camino hacia un cambio institucional potencialmente duradero. 

Desde las protestas de los chalecos amarillos en Francia hasta la Marcha de las Mujeres en los EE.UU. y las manifestaciones contra el Brexit en el Reino Unido, la calle global se está volviendo cada vez más inquieta. Sin embargo, sin organizaciones de masas inclusivas para canalizar el descontento y presionar por un cambio político, es probable que estas campañas sean fugaces. El asombroso éxito de los movimientos de protesta en África – éxito construido sobre su compromiso con la inclusión, sus raíces profundas en la sociedad civil y la estrategia de trabajo a través de mecanismos institucionales – ofrece un manual de jugadas potenciales para que otros lo sigan. 

Autores 

Alison Faupel trabaja para el Departamento de Estado de Estados Unidos como analista sobre movimientos sociales, estabilidad política y democratización.  

Andrew Wojtanik es estudiante de doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de California-Berkeley y ex analista del gobierno de Estados Unidos. Trabaja en temas africanos.  

Las opiniones expresadas son las suyas propias y no necesariamente representan las opiniones del gobierno de los Estados Unidos. 

Este artículo fue publicado originalmente en African Arguments, con el título “What the rest of the world can learn from Africa’s protest movements”, el pasado 16 de diciembre de 2020.

Traducción: Africaye 

Pepe Molina

Pepe Molina: generosidad y lucha por el ideal hasta el final.

Conocimos a Pepe Molina y María Teresa en la Editorial ZYX. Éramos jóvenes cristianos que soñábamos con el ideal de la revolución, sobre todo con la revolución cultural. Se trató, en aquellos años del Franquismo, de un movimiento social de promoción de militantes que dieron vida a muchas experiencias de participación sindical, social, ciudadana y política llevado a cabo junto a militantes obreros como Julián Gómez del Castillo, Teófilo Pérez Rey, Jacinto Martín, Máximo Mata, curas como Tomás Malagón y Luis Capilla al que se fueron sumando jóvenes universitarios, jóvenes comprometidos en la política, como Camilo Sánchez,… Y todos con una fuerte referencia en la espiritualidad de encarnación que nos transmitió Guillermo Rovirosa, donde fuimos aprendiendo lo que eran el ideal, la generosidad, la lucha por la justicia de los pobres, entonces la clase obrera.

Un nexo común: la editorial ZYX

Cuando, a raíz de entrevistarle para la tesis doctoral de Ana sobre la editorial ZYX, volvimos a ver a Pepe Molina, a sus 81 años, fuimos conociendo más de su vida comprometida en la lucha contra la corrupción y por la transparencia en la política de este país. También en aquella charla nos trasmitió esa frescura por el ideal que vivimos en nuestros años de mayor juventud y que en él y en otros muchos se seguía y se sigue viviendo. Generosidad, ideal y lucha hasta el final, rara avis en la actual sociedad del bienestar.

Nuestro pésame a Teresa, a sus hijos y a sus compañeros de lucha sirva, no solo para su recuerdo, sino también para recoger su preciosa herencia, tan necesaria en este nuestro querido país, inmerso en la corrupción que tanto combatió Pepe Molina y en una burocracia política y sindical contra las que también hizo lo posible por mejorar gestión y eficiencia desde los proyectos en los que participaba.

Él descansa ya en el Padre común de todo el género humano, junto a sus amigos. Gracias por tu vida Pepe.

Tus amigos Ángela, Enrique y Ana.

Bakhita, de Véronique Olmi

Ana Sánchez

Cuando me enteré de la publicación del libro corrí a la librería a comprarlo: siempre fue una figura que me llamó la atención. Luego, debo confesar que me pasó como con otras tantas cosas, que se fueron solapando otras lecturas, tareas, obligaciones,… un libro se puso encima de otro, otro encima de otro… y el libro cayó en el olvido. ¿Cayó en el olvido? La verdad es que no: hace poco le retomé y le devoré.

Quizá no es más que otra novela, una historia, con una gran dosis de ficción que trata de llegarnos al corazón, porque de eso se trata con la literatura: abrirnos los ojos a otras realidades, a otros mundos, a otras vidas y que algo de eso nos toque y nos invite a formar parte de ello. En esta quizá sea aún más sencillo, porque habla de una persona real (aunque no sea exactamente una auténtica biografía) y lo que se resalta continuamente son las ganas de vivir, la fuerza que impulsa a la protagonista a seguir, a pesar de las separaciones.

Se trata de la historia de un amor incondicional que, en el mundo real llevó a que fuera beatificada por San Juan Pablo II, no tanto por su aceptación de las adversidades y la violencia que la acompañó durante tantos años, sino más bien por su decisión de trabajar eficazmente para liberar a niñas y mujeres de la opresión y la violencia y devolverles su dignidad. De esta redención, de esta esperanza habla también específicamente Benedicto XVI en Spe Salvi, poniéndola como testimonio de una esperanza en la lucha y que es lo que la ha llevado a ser declarada patrona de Sudán y un referente esencial en la lucha contra la trata, un drama presente a lo largo de toda la historia de la humanidad, hasta hoy.

Quizá hoy se muestra esto de un modo mucho más doloroso, más hipócrita, puesto que nos consideramos una sociedad civilizada, que ha abolido la esclavitud, que respeta los derechos humanos, que considera a todas las personas con la misma dignidad,… Pero no. Eso no son más que palabras bonitas.

La realidad es otra muy distinta: cada vez hay más personas que padecen diferentes formas de esclavitud. Este año 2021 ha sido denominado por la OIT como el año internacional para la eliminación del trabajo infantil y esto está también muy presente en esta historia: «usted entiende: los niños, los niños esclavos, los niños soldados, ¿entiende?, yo no hice nada y usted tampoco, ¿y quién podrá, dígamelo, quién podrá algún día?». Esa es, en el fondo, la pregunta que tenemos que contestarnos cada uno.

Gonzalo Cardona, in memoriam

Marta Sanz Buezo

Estas semanas tenemos la agenda llena de eventos para profundizar en los “trends” de la sostenibilidad del año que estrenamos. También ha salido el muy esperado mapa de #riesgos del World Economic Forum para el #2021. Hablaremos mucho de enfermedades infecciosas, cambio climático, propósito, OKRs, ODS, green deal, economía circular, … Y hablaremos muy poco de los que están dando su vida encarnando la ecología integral, que es mucho más que la #sostenibilidad. Para cientos de empobrecidos anónimos el 2020 ha costado muy caro y el 2021 no augura un cambio a mejor. Alguno dirá, “¡Cómo te pones de tremendista!” y quizá no le falte razón. Pero no puedo, ni quiero pasar por alto el asesinato de Gonzalo Cardona. Porque los que dan la vida por los demás, merecen ser considerados algo más que una estadística.

Gonzalo y sus compañeros no necesitaron debates sesudos sobre la importancia de intregar el Propósito en su organización. Tenía y tienen grabado a fuego la urgencia de trabajar por el bien común de todos sus congéneres y del planeta. Creo que Francisco, en #FratelliTutti, habla de Gonzalo y sus compañeros cuando afirma que “los últimos en general «practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar. Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre … que expresa mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”.

Aquellos que vibramos con la sostenibilidad, el medio ambiente, la naturaleza, la responsabilidad social, deberíamos mirarnos más en mujeres y hombres como Gonzalo Cardona, Berta Cáceres, Angélica Ortiz y menos en Obamas, Von der Leyen y otros tantos de la élite. La solidaridad que practican los empobrecidos no necesita de planes estratégicos, metas, ciclos PDCA, DAFOS, ni matrices de materialidad. Necesita manos llenas de coherencia, de vida entregada por la comunidad, de humor, amor y dinamismo.

La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia.

No. No vamos a dejar que sus muertes sean una estadística. Hoy quiero hacer un homenaje a personas como Gonzalo Cardona y a organizaciones que entregan su vida dia a día, a veces hasta la última gota, haciendo Historia en defensa de nuestra Madre Tierra y todos los que la habitamos.

Francisco durante un encuentro de COPAJU 2019

Devolver a los pobres lo que es suyo

Fuente: Alfa y Omega

En dos mensajes a jueces de América y África, Francisco ha subrayado  que el derecho a la propiedad privada no es «absoluto e intocable», pues depende del principio del «destino universal de los bienes».

El Papa ha advertido a jueces de América y África de que «ninguna sentencia puede ser justa, ni ninguna ley legítima, si producen más desigualdad, más pérdida de derechos, indignidad o violencia». Lo hizo en dos vídeos enviados al encuentro intercontinental de jueces Construcción de la nueva justicia social, organizado por el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU).

El primero de los vídeos era un saludo en el que los felicitaba por la iniciativa de «pensar, de codificar, de construir la nueva justicia social». Un proyecto que resulta «un bálsamo reparador» en una sociedad en la que se «mira con cierta desconfianza y recelo» a quienes deben decidir lo que es justo.

Con un concepto de la administración de justicia alejado de lo intelectual o burocrático, el Santo Padre pidió a los jueces tomar conciencia de «todo lo que pueden ayudar mediante su rectitud y compromiso». En cada decisión, añadió, tienen la oportunidad de «hacer una poesía que cure las heridas de los pobres, que integre el planeta, que proteja a la madre tierra y toda su descendencia. Una poesía que repare, redima y nutra».

Devolver a los pobres «lo que es suyo»

Un segundo videomensaje del Pontífice se centró en seis claves desde las que, en su opinión, debe basarse esa nueva justicia social que se buscaba en el encuentro. La última de ellas, a la que dedicó más atención, es la llamada a ser «solidarios al luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda»; también al luchar «contra quienes niegan los derechos sociales y laborales» y contra la cultura «que lleva a usar a los demás» y acaba arrebatándoles su dignidad.

Francisco subrayó que cuando los jueces resuelven un caso dando «a los pobres las cosas indispensables, no les damos nuestras cosas, ni las de terceros, sino que les devolvemos lo que es suyo». En este sentido, recordó que «la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto e intocable el derecho a la propiedad privada», sino que «subrayó siempre la función social de cualquiera de sus formas».

Esto se debe, añadió el Papa, a que este es «un derecho natural secundario derivado del derecho que tienen todos, nacido del destino universal de los bienes creados». Por ello, «no hay justicia social que pueda cimentarse» en la inequidad y «la concentración de la riqueza».

Realidad frente a la indiferencia

El resto del mensaje desgranaba las restantes cinco claves. La primera es «no pensar desconectados de la realidad»; una realidad que incluye que «una pequeña parte de la humanidad vive en la opulencia», mientras que se ignoran la dignidad y los derechos de «una cantidad cada vez más numerosa» de personas.

En segundo lugar, el Papa definió la justicia como «una obra colectiva», en la que todas las personas de buena voluntad saben que «lo justo es una tarea que ha de conquistarse todos los días», porque la tentación de la injusticia se produce a «cada minuto». Por ello son necesarios el compromiso y una actitud samaritana para «hacernos cargo del dolor del otro». Un paso más a partir de este punto es combatir la indiferencia. «Tenemos que asumir que nos hemos acostumbrado a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que nos golpean directamente», advirtió Francisco.

Las siguientes dos claves son la perspectiva histórica y de pueblo. Quienes quieren administrar justicia con perspectiva social deben hacerlo con una reflexión histórica, contemplando «las luchas, los triunfos y las derrotas», así como el sacrificio de «quienes dieron su vida por una humanidad plena e integrada». Esta mirada los llevará a tomar conciencia de que son parte del pueblo. Es más, a los creyentes «Dios nos pide ser pueblo de Dios, no elite de Dios»; pues de esta segunda mentalidad surgen los «clericalismos» que llevan a «trabajar para el pueblo pero nada con el pueblo».

Un puente de libros infantiles

Esther Mateo

Jella Lepman fue la encargada, nada más acabar la Segunda Guerra Mundial de desarrollar un programa de reconstrucción cultural en Alemania. A pesar de sus primeros miedos de volver a Alemania, de lo que se podría encontrar allí,  su amor por los niños es lo que la hizo afrontar su papel.

En el libro Un puente de libros infantiles, ella misma nos narra paso a paso lo que fue realizando, los problemas con los que se encontró y como fue consiguiendo todo lo que se proponía.

“Los libros infantiles serán los primeros emisarios de paz”.

Su primer proyecto fue crear una exposición de libros infantiles, y para ello llegó a enviar cartas a 20 países distintos pidiéndoles libros infantiles para los niños alemanes. La mayoría de los países fue respondiendo de manera positiva, y alguno llego a responderle que no colaborarían con Alemania para nada ya que habían sido invadidos por ella en dos ocasiones, pero Lepman no se rendía facilmente y les respondía que a las nuevas generaciones había que educarles para la paz para que no les volviesen a invadir.

“Mi idea era contribuir al entendimiento internacional mediantes libros infantiles y juveniles.”
Se llegaron a recibir lotes de 14 países, teniendo en cuenta como estaría el transporte en aquella época, se puede considerar hasta un milagro. El 3 de Julio de 1946 se inauguró la Exposición del Libro Infantil y Juvenil, siendo el primer evento internacional en Alemania. Esta exposición pasó por distintas ciudades de Alemania. Se produjeron hechos curiosos como por ejemplo, el 1 de octubre de 1946 se inauguró en Frankfurt y ese mismo día se conocían las sentencias por los crímenes de guerras de los juicios de Nuremberg. Un hecho que tuvieron en cuenta en el discurso inaugural: “…el futuro del mundo no será construido por hombres que aman el peligro por el peligros, sino por aquellos que lo superan porque lo desprecian.”
La exposición fue todo un éxito, llegó a tener más de un millón de visitantes.
“Esta exposición del libro infantil, pese a la ausencia de la Unión Soviética y otros estados, pone de manifiesto el vínculo que une a los niños de todos los países, más allá de las fronteras nacionales.”
Jella Lepman fue pasando todos los obstaculos que se le ponían por delante. En una ocasión una de las exposiciones coindía con las fechas de Navidad, y pensando en todos los niños que no tendrían ni un regalo esos días, consiguió imprimir en una sola noche 30000 ejemplares de la fábula de El toro Ferdinando. Cuando la preguntaron cómo se las había arreglado con los derechos de autor, su respuesta fue muy sencilla “¿Los derechos? Fue sencillo: nos olvidamos de ellos por completo.”
Su papel no se quedó en una exposición, fue mucho más allá y llegó a crear la Biblioteca Internacional de la Juventud. Un proyecto en el que integró a las principales organizaciones juveniles no políticas de los países miembros de las Naciones Unidas. “Un proyecto para la juventud llevado a cabo por la juventud”.
En la biblioteca se crearon distintas actividades para los niños y jóvenes. La que mayor éxito tuvo fue La hora de los cuentos. “Ningún televisor, por muy avanzado que fuera, podría reemplazar nunca el lazo mágico de un cuento entre el niño y su narrador.”
La vida de Jella Lepman es un gran testimonio. En 1956 coloboró con la incipiente ayuda al desarrollo que distintas instituciones comenzaban a llevar a cabo. Pero Lepman no era una colaboradora sin más, ella lo veía con su mirada crítica: “Por todas partes había máquinas agrícolas estadounidenses, de reciente fabricación, abandonadas y oxidadas. Faltaba personal formado, faltaban centros de enseñanza agrícola y talleres de reparación. Así estaba siendo la ayuda al desarrollo.”
Viajó por distintos países y nada le era indiferente. Vió de primera mano como niños hacían alfombras en lo que ella llamaba trabajos forzados.
“En muchos puntos alejados de la tierra, los niños sostenían los mismos libros en sus manos, encontrándose los unos y los otros en un mismo puente hecho de libros infantiles.”

Tenemos que agradecer a Teresa Zarataín, editora de la editorial Creotz, que nos haya dado a conocer a esta gran mujer. En internet podemos ver como hay países que le están dedicando distintas exposiciones. A ver si en España alguna institución o asociación se anima. Un libro que debería estar en cada biblioteca.

“Cuando se desea de verdad que un sueño se cumpla, casi siempre es uno mismo quien debe apoyarlo, y eso fue lo que hice.”

Mijaíl Kaláshnikov, el armero arrepentido

Fuente: xlsemanal.com

Soñaba con diseñar cosechadoras. Sin embargo, inventó un arma casi perfecta: el AK-47, un fusil barato, sencillo y eficaz que ha matado (y mata) a cientos de miles de personas. No es eso lo que quería su creador, Mijaíl Kaláshnikov, el hijo de unos campesinos deportados a Siberia por Stalin.

Poco antes de morir, Mijaíl Kaláshnikov -creador del famoso fusil automático que lleva su nombre- confesó que su sueño de juventud había sido crear máquinas agrícolas. De joven soñó con hacer más fácil el duro trabajo de la gente del campo, como el que llevaban a cabo sus padres, que vivían en la aldea de Kuryá, en la región siberiana de Altái.

Mijaíl nació en aquel lugar recóndito de la Unión Soviética el 10 de noviembre de 1919, hace ahora 100 años. En 1930, las purgas de Stalin afectaron a su familia, que fue deportada a la región de Tomsk por ser considerada kulak, un término despectivo que se aplicaba a los agricultores que se oponían a la colectivización forzosa de sus tierras.

Kaláshnikov hizo el servicio militar en el Ejército Rojo y en 1938 cursó estudios en la academia de tanquistas de Kiev, donde diseñó accesorios para carros de combate, como un contador de disparos o una bocacha apagallamas. un eliminador de destellos que permitía disparar la pistola TT-33 desde el interior de la torreta de un blindado sin que el soldado se deslumbrara por el fogonazo.

En la Segunda Guerra Mundial (la Gran Guerra Patria, como es conocida en Rusia) fue herido de gravedad en la batalla de Briansk. Durante su convalecencia en el hospital escuchó a un grupo de compañeros quejarse de la escasa fiabilidad y el incómodo retroceso de los rifles soviéticos, lo que lo animó a inventar una nueva arma que combinase el poder del fusil automático con la simplicidad de una pistola.

Su mejor invento

En 1945, Kaláshnikov ideó el legendario AK-47, su gran invento, por no decir el único que lo ha sobrevivido. Su producción comenzó dos años más tarde en la fábrica de Izhevsk, donde el joven maestro armero fue ascendido a ingeniero jefe. Su invento ha triunfado en todo el mundo. El ministro de defensa de Mozambique contó a Kaláshnikov que su pueblo logró la libertad combatiendo con su fusil. «Muchos soldados pusieron a sus hijos el nombre de Kalash. ¿Qué diseñador armero no sería feliz al oír algo así?», dijo el propio Kaláshnikov. El padre del AK-47, sin embargo, pensaba que su criatura estaría siempre al servicio de la paz, la seguridad y la justicia. Por eso, no entendió a los que lo culparon de haber diseñado un arma tan mortífera.

Dolido por las críticas que cosechó a lo largo de su vida, Kaláshnikov recordó que había inventado el AK-47 para proteger a su patria, no para ponerlo en manos de asesinos. «No es culpa mía si hoy estas armas son usadas donde no se deberían usar. La culpa es de los políticos, no de los constructores».

Hubo críticas, pero también un gran reconocimiento en su país. Cuando cumplió 90 años, el presidente ruso Dmitri Medvédev lo nombró Héroe de Rusia, el título honorífico más prestigioso de la nación.

Para la patria, sin patente

El AK-47 pronto se hizo famoso por su seguridad en las condiciones climáticas más adversas. Daba igual si se utilizaba en las ardientes arenas del desierto o en las gélidas regiones de Siberia. Los modelos originales casi nunca fallaban. Lo mismo que las versiones más modernas, muchas de las cuales se han fabricado en China, Polonia, Irak o Israel, entre otros países.

«Conocí al creador del modelo israelí y, por supuesto, se ha hecho rico», recordaba Kaláshnikov en una entrevista de 2009. El padre del AK-47 sabía que de cada modelo recibía un porcentaje de dinero. «Pero nosotros trabajábamos para la patria. Así nos educaron. Nadie pensaba en patentes». Pese a todo, Kaláshnikov confesó que el Estado ruso lo cuidaba bien: «Recibo una pensión honoraria de la fábrica de armas de Izhevsk y un buen sueldo como consejero del director general de Rosoboronexport (la principal agencia estatal para la exportación de armas)», dijo.

Desde que pasó a ser el fusil de asalto de los ejércitos soviéticos y de las naciones adscritas al Pacto de Varsovia, el AK-47 se convirtió en uno de los símbolos de los movimientos guerrilleros, así como en el arma preferida de losÿ grupos terroristas de todo el mundo. Se ha utilizado en los atentados de los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972 o en la matanza de la sala Bataclan de París en 2015.

Se estima que actualmente hay entre 70 y 100 millones de unidades de distintas versiones que están en servicio en más de 50 países, así como en manos de diversas organizaciones criminales. Su fiabilidad está fuera de toda duda, lo mismo que su capacidad letal. Si las dos bombas nucleares que lanzó Estados Unidos en 1945 sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki mataron a unos 200.000 civiles, el AK-47 causa cada año un número similar de víctimas.

Mijaíl Kaláshnikov murió en 2013, a los 94 años. Meses antes de su fallecimiento, escribió una carta al patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa en la que le preguntaba angustiado si era culpable de las muertes que su fusil había causado, aunque fueran enemigos. El patriarca le respondió con prontitud: «Cuando las armas sirven para proteger a la patria, la Iglesia apoya tanto a sus creadores como a los soldados que las utilizan». Debió de ser un consuelo para Kaláshnikov, quien se bautizó con más de 90 años y se describió a sí mismo como «un siervo de Dios».

Fue dos veces Héroe de la Unión Soviética y Caballero de la Orden de Lenin. Los egipcios levantaron un monumento gigante en su honor en la península del Sinaí; en el centro de Moscú se instaló otro hace dos años. El fusil que lleva su nombre se utilizó en la guerra de Vietnam; su imagen figura en la bandera de Mozambique y en los escudos de Zimbabue, Timor Oriental y Burkina Faso (de 1984 a 1997). Con un AK-47 se suicidó el presidente chileno Salvador Allende.

Cosa de niños

Los modelos originales del fusil tenían una tendencia a disparar ligeramente a la izquierda. Pero esa imprecisión carecía de importancia. Su punto fuerte era que permitía a su portador disparar con intensidad en modo semiautomático o en ráfagas cortas. Cualquiera puede aprender a usarlo rápidamente. Gracias a su simplicidad y a su suave retroceso, ha pasado a ser el arma de fuego de los niños soldados africanos.

Por si fuera poco, su construcción no es nada compleja, lo que abarata su precio. Si en Europa se puede adquirir uno nuevo por unos 450 dólares, en Camboya se venden de segunda mano por 40 dólares y en Mozambique por apenas 20 dólares, un precio similar al que paga un muyahidín afgano por uno antiguo, pero listo para el combate. Y ese es el grave problema. Eso no es lo que quería Mijaíl Kaláshnikov.

Cuando los últimos centran la política

El vigésimo aniversario del fallecimiento de Camilo Sánchez se celebra el 29 de diciembre Se le recuerda por sus políticas de solidaridad, vivienda y servicios

Judith Pulido. La Provincia 13-12-2020

Las palabras entereza, coherencia, rigurosidad y solidaridad se repiten constantemente en los testimonios de las personas que apreciaron a Camilo Sánchez, alcalde de Santa Lucía de Tirajana entre los años 1995 y 2000, que falleció hace veinte años tras luchar intensamente contra el cáncer. Su trayectoria política, que inició tras finalizar la dictadura, destacó por su fuerte compromiso social y persistencia para mejorar aspectos vitales de los vecinos de la localidad. La construcción de viviendas sociales en el municipio, el equipamiento de los barrios, la mejora de infraestructuras públicas y el fomento de la educación fueron algunas de las hazañas que efectuó junto a los miembros de su formación en los primeros años de democracia.

El éxito de sus planteamientos y actos políticos se demuestran en el cariño que vertieron en él los ciudadanos, y es que fue el alcalde más votado de los municipios españoles con más de 20.000 habitantes en las elecciones de 1999. Pero su relación con la militancia, su profunda búsqueda del cambio y sus inquietudes políticas comienzan mucho antes, cuando tan sólo era un niño.

Pobreza

La escasez económica de este territorio -conocido como el triángulo de la pobreza, en conjunto con Agüimes e Ingenio-marcaba las pautas. Las aparcerías eran una de las pocas salidas que poseían los vecinos en esa época y a eso se dedicaban sus padres. “La explotación laboral, la carencia de derechos sindicales y la falta de libertad durante la época de la dictadura fue determinando nuestro comportamiento”, expresa Carmelo Ramírez, compañero militante en la agrupación política Asamblea Canaria (AV), que fundaron juntos tras morir Franco.

El seminario quizá marcó un antes y un después en la forma de ver las cosas que tenía el ex mandatario. “Era la universidad de los pobres; nuestros padres no tenían dinero para pagarnos escuelas privadas, era lo único que teníamos en ese momento para estudiar”, señala Silverio Matos, otra de las personalidades que han marcado la política en Santa Lucía, siendo el alcalde que sustituyó a Camilo tras su fallecimiento. Su acercamiento más próximo a la militancia se produjo al asistir a los cursillos de iniciación que la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) organizaba en los locales del Teleclub de El Doctoral y Casa Pastores. “Eran dirigidos por Pepe el Cura; nos enseñaba sobre la solidaridad y deberse a los demás”, añade Francisco Rodríguez, alcalde actual del municipio.

“Allí nos conocimos”, señala Sebastiana ‘Chana’ González, su viuda, que explica que se acercaron bajo el interés de promulgar un cambio en la calidad de vida de Santa Lucía. “En ese periodo empezamos con los movimientos; realizábamos actividades para la mejora del barrio, se empezaron a crear asociaciones de vecinos y grupos culturales, también se formó la Federación Autogestionaria de Asociación de Barrios -que llegó a agrupar a más de 60 vecindarios federados de distintos municipios-, era el preámbulo de lo que sería la vida política de Camilo”, explica su mujer.

Cuando se presentó con Carmelo Ramírez y otros vecinos a las primeras elecciones municipales, en 1979, ya tenían el respaldo popular. “Ganamos por mayoría absoluta”, asevera el ahora consejero insular, que durante ese tiempo actuó como alcalde, mientras que Camilo ocupó el cargo de primer teniente de alcalde. En esta segunda etapa de la vida sociopolítica de Sánchez destacan las políticas de vivienda que se llevaron a cabo en el municipio. “Nos centramos en eso en primer lugar, eliminando todas las cuarterías y favoreciendo la construcción de viviendas sociales”, sostiene.

La equipación de los barrios con infraestructuras tan básicas como redes de saneamiento, alumbrado o aceras y carreteras asfaltadas fue el siguiente paso; aunque el asunto más urgente con el que tuvieron que lidiar fue con el suministro de agua. “No había suficiente, pero cientos de personas se movilizaron organizando una manifestación frente a la Delegación del Gobierno que duró varios días”, asevera. El triunfo de esta concentración propició la creación de la Mancomunidad del Sureste, que después efectuaría la obra de la potabilizadora comarcal. “La participación ciudadana fue otro de los aspectos más importantes en este periodo”, explica por su parte Eugenio Rodríguez, co-autor de la recién reeditada biografía de Camilo Sánchez. Según señala, el gobierno conformado por Sánchez y Ramírez fundó en 1982 el Consejo Ciudadano, integrado por unos 50 representantes vecinales -uno por cada 500 habitantes- y los miembros de la Corporación municipal, para discutir los puntos que después se llevarían a pleno.

Aun así, por lo que más se conoció a Camilo en los años venideros, fue por las políticas de solidaridad. “El Ayuntamiento de Santa Lucía fue el precursor del área de Solidaridad de las administraciones españolas”, asegura el biógrafo del fallecido. “Recuerdo acompañarle a un encuentro de la Federación de Municipios de España (FEMP) que se celebró en Valencia, en donde discutió con el ministro Solchaga que el Gobierno estatal tenía que garantizar el 1% del presupuesto para asuntos de solidaridad”, rememora por otro lado Matos, un episodio que sucedió ya durante la etapa de alcaldía de Sánchez en Santa Lucía. “Camilo fue uno de los políticos más valientes de este país”, señala Eugenio Rodríguez, subrayando con admiración que su forma de actuar siempre se basaba en sus principios, nunca corrompiéndose e incluso enfrentándose a grandes instituciones para conseguir mejoras para su pueblo. “Es una personalidad forjada en la lucha, por eso se ha hecho tan famosa y molesta su frase ‘O luchas o te vendes’”, recuerda.

El diagnóstico del cáncer, ya durante su alcaldía, fue un shock tanto para sus familiares y amigos como para la ciudadanía. “Fue una situación muy complicada, pero la vivió con entereza y de forma pública; de hecho, mucha gente donó dinero para que se fuese a operar a Estados Unidos, eso nos sorprendió”, recuerda Chana, que insiste en que Camilo nunca dejó apartada sus responsabilidades políticas a pesar de las circunstancias. De hecho, volvió a presentarse a la alcaldía en 1999 y no sólo salió elegido por mayoría, sino que fue el más votado de los municipios de más de 20.000 habitantes en toda España. “El rigor en todo el trabajo que hacía y la honestidad es lo que atraía a la gente. Nunca se vio el municipio salpicado por casos de corrupción”, expresa su compañero de partido. “Hacía de la ética un estilo de vida”, añade su viuda.

El final de Camilo -el 29 de diciembre del 2000- ha quedado grabado en la mente de muchos. Más de 30.000 personas asistieron a su entierro, según calculó la Policía Local en aquella fecha. “Aunque otros tantos se quedaron en el camino, porque era muy difícil acceder por la aglomeración”, sostiene Chana. Durante los veinte años que han pasado desde entonces, las organizaciones e instituciones de la Isla no han parado de recordarle. El Cabildo insular lo nombró Hijo Predilecto de Gran Canaria; han organizado jornadas de solidaridad y eventos deportivos para homenajearle, e incluso denominado el mayor parque urbano de Santa Lucía con su nombre. “Fue un hombre que creó escuela, ha sido un referente para todos”, concluye Matos.

Jornadas de solidaridad

La asociación de vecinos de Teneguía de Casas Pastorales y la asociación Ventolera organizan los próximos días 28 y 29 de diciembre la octava edición de las Jornadas de Solidaridad en homenaje a Camilo Sánchez. En esta ocasión el evento estará enfocado en el vigésimo aniversario de su muerte, por lo que muchas de las actividades que se efectúen se basarán en difundir las experiencias de vida y reflexiones del que fue alcalde de Santa Lucía entre 1995 y 2000. En concreto, el lunes 28 se inaugurará en el Teatro Víctor Jara una exposición sobre el personaje público a las 19.00 horas y se celebrará una mesa redonda para recordarle. El miércoles se llevará a cabo la tradicional entrega del premio de solidaridad a la persona o entidad a la que se le haya concedido.

Los que cruzan la frontera

Mónica Prieto

El secreto del único sector económico que ha crecido en la pandemia:  media hora de descanso cada 10 horas de trabajo.

Eso es lo que relató Mamadou Serigne trabajador agrícola, al actor Paco León en una entrevista emitida durante la pandemia y que se hizo viral[1]. Las necesarias lágrimas que brotaron en algunos no nos pueden nublar la vista, sino limpiarla. La actualidad de la realidad migratoria nos lleva a Canarias y ciertamente hay que denunciar la vergonzosa gestión de este gobierno mal llamado de izquierdas, rendido a  la política de fronteras criminal de la Unión Europea. Silencio informativo y político (salvo honrosas excepciones)[2] de los casi 400 muertos en el mar en los últimos meses y por los que Senegal decretó día de luto nacional el pasado 13 de noviembre. No tuvimos la vergüenza de unirnos a esa jornada de luto.

Y mientras tanto… el otro foco informativo con el que nos machacan los medios a diario es con la caída de la hostelería. Pareciera que para salvar al país de la catástrofe económica de la pandemia tenemos que irnos todos de bares…. en vez de cuestionarnos un modelo económico, el turístico, basado en la explotación laboral de muchas personas, muchos de ellos migrantes. Aquellos que logran cruzar la frontera pero que no logran regularizar su situación…. porque de eso trata. Si no, se acaba el chollo.

Silencio también sobre el trabajo agrícola. La muerte este verano del nicaragüense Eliazar Blandón en la huerta murciana es un signo de esa explotación, a la que sometemos a trabajadores de la hostelería, el servicio doméstico, la limpieza de los hoteles y los temporeros agrícolas.  El blindaje de fronteras no significa fronteras herméticas…. sino que se abren a demanda de las necesidades económicas del capital. De momento el gobierno reconoce 2000 traslados a la península desde Canarias durante estos meses.

En febrero, junto antes de la pandemia, los periódicos anunciaban la caída del sector y el empleo agrícola[3]. Apenas meses después se anuncia todo lo contrario[4]: el sector agrícola es el único que logra crecer durante la pandemia.  En estos momentos se calcula que unos 400 temporeros agrícolas pueden estar durmiendo en la calle en la provincia de Jaén  por la reducción de las plazas de los albergues municipales debido a la pandemia.  Cuando estén ubicados en las fincas nada asegura que no sigan malviviendo…. como ha sucedido en años anteriores: La vergüenza que se esconde  detrás de nuestro producto estrella, ¿Marca  España?. Nuestra economía agrícola crece ¿ A costa de quien? De aquellos a los que dejamos cruzar la frontera.

 

[1]     https://www.20minutos.es/noticia/4266449/0/paco-leon-emociona-historia-inmigrante-jornalero-portavoz-regularizacion-ya/?autoref=true

[2]     https://www.eldiario.es/canariasahora/migraciones/senegal-convoca-jornada-duelo-nacional-muerte-480-jovenes-mar-rumbo-canarias_1_6405080.html

[3]     https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10332736/02/20/El-PIB-y-el-empleo-del-sector-agrario-se-desplomaron-con-el-alza-del-SMI.html

[4]     https://www.elagoradiario.com/desarrollo-sostenible/agricultura/lagricultura-unico-sector-crecio-segundo-trimestre-desplome-pib/

Delibes ante el proceso de Burgos

Fuente: magnificomargarito.com

Miguel Delibes no fue ese hombre solitario que escribía novelas. Tampoco fue un catedrático de derecho mercantil con familia numerosa ni un aficionado al fútbol que huía al campo en cuanto podía a pescar truchas y cazar perdices rojas. Miguel Delibes fue, ante todo, un periodista y gran parte de su producción literaria es periodismo disfrazado de ficción para saltarse la censura, periodismo sin limitación de papel. No fue un periodista cualquiera. Miguel Delibes fue un periodista integral, comprometido con la defensa de la libertad a lo largo de toda la dictadura y con la responsabilidad de dar voz a los débiles. Porque eso es el periodismo para él: una herramienta para contar lo que pasa y poner contra las cuerdas a los que precisamente no quieren que se sepa lo que pasa. Es decir, al Régimen. Lo hizo durante toda su carrera. Su lucha contra la censura es constante, beligerante, incesante. Su postura le supuso una persecución por parte del franquismo de la que poco se habla. Del mismo modo, Delibes fue un creyente convencido, lo cual no solo supone mantener, como mantuvo, una postura contraria al aborto sino, por coherencia, también una oposición frontal a la pena de muerte.

Un ejemplo de su compromiso por la libertad y contra la pena de muerte podemos verlo en su postura ante el ‘Proceso de Burgos’, en el que se pidió pena de muerte en Consejo de Guerra a dieciséis miembros de ETA. Quizá resulte redundante, por conocido y evidente, reincidir en que la postura de Miguel Delibes no tuvo nada que ver con una simpatía hacia la banda terrorista, más bien lo contrario: demostró que las convicciones firmes no dependen de nada, y la defensa de la vida tiene igual sentido si la vida es la de un terrorista o la de un bebé. El quinto mandamiento no viene con anexo.

En 1970, España ya era, socialmente, otra cosa. El comienzo del fin de la guerra fría, la llegada de Kennedy y de Jruschov a los gobierno de Estados Unidos y de la Unión Soviética, respectivamente, y los cambios en el catolicismo que supuso el Concilio, pusieron sobre el papel un nuevo tiempo. Incluso la abogacía española se mostró contraria a la pena de muerte en el Congreso celebrado en León unos meses antes, en junio de 1970. En este contexto, el 20 de junio de 1970, Miguel Delibes empieza a escribir un diario en el semanario ‘Destino’ que, finalmente, publicaría en 1972 bajo el título ‘Un año de mi vida’. En dicho diario encontramos varias anotaciones sobre el ‘Proceso de Burgos’ que dejan clara su postura.

«6 de diciembre. – De acuerdo con el Padre Llanos, que no aspira a otra cosa que a servir a sus semejantes, hemos enviado al ministro de Justicia un escrito, firmado por los dos, en el que hacemos constar nuestra propuesta por el hecho de que no sea un tribunal ordinario el que juzgue a unos ciudadanos civiles y nuestra repulsa porque aun perdure en el país la pena de muerte. Carta al margen, es paradójico que en España exista la última pena y no exista la cadena perpetua. El castigo debe procurar la recuperación del delincuente y resulta obvio que los únicos seres no susceptible de recuperación son los muertos. La pena de cadena perpetua podría servir para aquellos reos cuya peligrosidad habitual llevara a sus jueces al convencimiento de que su rehabilitación es imposible».

Efectivamente, el día antes, envía junto al Padre Llanos S.J., -del que Umbral decía que parecía «el obispo de la miseria con chaqueta de jubilado»- una carta al ministro Oriol en la que expresa lo indicado en su diario junto a su consideración de la pena de muerte como correspondiente a «un estado infantil de la cultura, ya que no respeta el derecho de todo hombre a la vida. La labor de la sociedad culta es corregir a los que considere culpables».

La respuesta del ministro se da el 10 de diciembre. Es un documento grotesco que hoy resultaría escandaloso por su descaro, manipulación y nivel de demagogia. Pero eran otros tiempos y el Régimen era lo que era. Llega a decir, Oriol, entre otras cosas, que «la única violencia necesaria es la que cada uno ha de hacer contra si mismo para luchar contra el pecado». Recuérdese que estas palabras se las dirige también al Padre Llanos, un sacerdote, por lo que el tono provocador es evidente. Les pide en la misiva que creen opinión para que «la sociedad deje de ser tan infantil y alcance así una madurez en la que pueda darse la libertad».

Llanos informa a Delibes de esta carta a través de otra fechada el día 12, en la que con un tono desesperanzando y con cierto hartazgo, insta a Delibes a responder, aunque dejando claro que puede hacer lo que estime oportuno. Llanos estaba inmerso, por entonces, en una crisis existencial y se nota. Pero la confianza hacia el vallisoletano es tal que le adjunta incluso su firma en una hoja en blanco para que don Miguel la adosara a la respuesta, sea esta la que fuera.

Delibes lo recoge así en el diario.

«14 de diciembre. – El señor ministro de Justicia ha tenido la atención de contestarnos al Padre Llanos y a mi. Entiende que la palabra protesta no es consecuente con nuestra actitud de no-violencia ya que en si misma encierra una violencia. Esto es un círculo vicioso. Los más grandes no-violentos del mundo -Ghandi y Lutero King- fueron protestarios, protestatarios pacíficos pero inflexibles. Ellos deben ser nuestro ejemplo».

El documento al que hace referencia es demoledor. Esta es la primera vez que sale a la luz y, por ello, El Norte de Castilla agradece a la Fundación Miguel Delibes el acceso al documento. Por su interés y novedad, se reproduce íntegramente.

«Excelentísimo Señor:

Agradecemos de corazón su respuesta puesto que siempre hemos confiado en las grandes virtudes del diálogo. No le sorprenda, Sr. Ministro, nuestra protesta dentro de nuestro espíritu de no violencia. La protesta fue el arma de los grandes no violentos de la Historia – Ghandi, King o el Dr. Schweitzer-: protesta pacífica pero inflexible. Ni quisiera ser la nuestra y la de tantos otros españoles que, a diferencia de la que usted cita y que sin duda apoyan la constitución del Tribunal de Burgos, no podemos manifestarlo -ni amplificarlo- a través de la prensa y la TV.

No hay duda respecto a las virtudes militares que Vd. cita – valor, honor, espíritu de sacrificio-, pero es evidente que, en formación profesional, de la misma manera que el militar entiende de táctica y estrategia, debería ser el juez quien entendiera de la justicia.

Claro es, Sr. Ministro, que mediante nuestra carta no pretendemos cambiar ya el curso del proceso de Burgos, pero si aprovechamos este motivo para insistir una vez más en la inminencia de estudiar la supresión de la pena de muerte en nuestro país y sustituirla en ultimo extremo con la de la cadena perpetua para aquellos casos de reos cuya recuperación se considere imposible.

Con los debidos respetos le saludan.

P.D.  Recibimos, señor ministro, una copia de la declaración del procesado Juan Echave en Burgos. No podemos compartirla ni refutarla pero si le encarecemos, señor ministro, como cristianos, se interese por la suerte de los detenidos desde el momento de la detención hasta el de ser juzgados».

Se refieren Delibes y Llanos a la declaración del padre Echave Garitacelaya al consejo de guerra de Burgos el 6 de diciembre, en el que relata punto por punto una secuencia de maltrato y brutalidad policial cuya lectura resulta dramática. El propio Padre Echave denunciaría años después a Felix Criado por haberle torturado «salvajemente» en la cárcel concordataria zamorana en abril de 1969. Esta querella es la presentada en Argentina contra los crímenes del franquismo que juzga hoy la jueza Servini. La presencia de dos sacerdotes entre los encausados – Julián Calzada Ugalde y el citado Juan Echave Garitacelaya- hizo que la propia Iglesia se presentase como parte interesada.

El diario sigue.

«25 de diciembre. – Para que nada faltase al clima de Navidad, hubo nieve y un gesto de sensatez por parte de la ETA: la liberación del cónsul Beihl. (…)

28 de diciembre. – La sentencia de Burgos con nueve penas de muerte (tres dobles) me ha angustiado. Todavía faltan, es cierto, el pronunciamiento del capitán general y el derecho de gracia del Jefe del Estado, pero estas tres penas dobles me dan mala espina y destruyen por completo mis previsiones sobre este asunto y a las que hasta ahora se habían ajustado los hechos de manera sorprendente.

30 de diciembre. – Cuando regresaba de cursar un telegrama a El Pardo, pidiendo clemencia para los condenados a muerte en Burgos, me encontré en el periódico con la noticia de su indulto. Había una gran alegría en la redacción, a la que me uní sin reservas. La medida no solo me parece humanitaria, sino de suma prudencia política. ¡Qué alivio, Señor!»

No todo fue coser y cantar. El 18 de diciembre de 1970, Vergés -el editor de Delibes- traslada al periodista que había estado reunido recientemente con el director general de prensa, quien le había advertido sobre Delibes mostrándole sus textos subrayados. «No sé donde acabaré. Me quieren a mi», le advertía Delibes cuatro años antes al propio Vergés con motivo de su cese como director por parte de la censura. Y la persecución seguía. Y siguió. Fue algo constante y, literalmente, deprimente para él. Delibes pudo optar por ponerse de lado, como hicieron otros, y refugiarse en la Academia y sus éxitos literarios. Pero él no era así. Delibes no calló. No lo hizo nunca y tampoco, como vemos, durante este proceso. Es el modo de actuar consecuente y firme de uno de los periodistas a los que más debe la libertad de expresión en España. Y, sobre todo, es el modo de actuar de un ser humano excepcional.