Grita libertad

Ana Sánchez

Una de esas películas «basadas en hechos reales» que lo que nos muestra es la cruda realidad cotidiana de la mayoría de la población de Sudáfrica. En muchas ocasiones no es tanto lo que pueda o no mostrar como lo que deja entrever, la sociedad en la que vivían y aún viven, tanto muchos sudafricanos como otra gran parte de la población empobrecida en muchos países. En este caso se trata de una raza que se pone por encima de otra, el famoso appartheid, ya superado o que por lo menos queremos pensar que ya lo está.

 

Toda una sociedad montada encima de la superioridad de un color de piel sobre otro, en la que, ¡gracias a Dios! siempre hay alguien que se cuestiona que esto tenga que ser así, que puede ser de otra manera.

Uno de los protagonistas de esta historia, Steve Biko, seguramente mucho menos conocido que el famoso Mandela, es uno de los pocos teóricos de la liberación de Sudáfrica.

Muchos hemos podido conocer su historia y su labor gracias a su relación con el periodista Donald Woods y a esta película de 1987, dirigida por Richard Atteborough y protagonizada por Denzel Washington y Kevin Kline.

El activista Biko, recluido por sus denuncias de la segregación racial va consolidando una buena amistad con un periodista blanco, el director de un periódico que se esfuerza más por buscar la verdad que por agradar a los poderes establecidos y esto también le traerá a él algunos problemas, desde la simple incomprensión hasta el ataque directo y también la reclusión, en un esfuerzo por que no salgan a la luz las denuncias que realizan los no segregacionistas.

Una batalla entre dos mundos opuestos, el de los que quieren ser superiores y los que quieren ser iguales, una batalla en la que, evidentemente, hay víctimas, como es el caso de Biko tras su última detención y tortura.

La mayor parte de las víctimas son de las que consideramos anónimas, pocas trascienden más allá de sus familias y amigos.

También el periodista Woods será otro tipo de víctima, la del intento de silenciamiento de la verdad, aunque gracias a su afán por dar a conocer la injusticia puso su grano de arena en esta lucha contra la opresión, una tarea también hoy imprescindible y urgente.

 

No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables

Nota de la Comisión Ejecutiva de la CEE sobre la ley de la eutanasia

El Congreso de los Diputados ha decidido seguir adelante con la tramitación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. Es una mala noticia, pues la vida humana no es un bien a disposición de nadie.

La Conferencia Episcopal Española ha reflexionado repetidas veces sobre este grave asunto que pone en cuestión la dignidad de la vida humana. El último texto fue publicado el pasado 1 de noviembre de 2019 bajo el título “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida humana” y en él se examinan los argumentos de quienes desean favorecer la eutanasia y el suicidio asistido, poniendo en evidencia su inconsistencia al partir de premisas ideológicas más que de la realidad de los enfermos en situación terminal. Invitamos encarecidamente a la comunidad cristiana a su lectura y al resto de nuestros conciudadanos a acoger sin prejuicios las reflexiones que en este texto se proponen.

Insistir en “el derecho eutanasia” es propio de una visión individualista y reduccionista del ser humano y de una libertad desvinculada de la responsabilidad.  Se afirma una radical autonomía individual y, al mismo tiempo, se reclama una intervención “compasiva” de la sociedad a través de la medicina, originándose una incoherencia antropológica. Por un lado, se niega la dimensión social del ser humano, “diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar” y, por otro lado, se pide que sea otro –la sociedad organizada– quien legitime la decisión o la sustituya y elimine el sufrimiento o el sinsentido, eliminando la vida.

La epidemia que seguimos padeciendo nos ha hecho caer en la cuenta de que somos responsables unos de otros y ha relativizado las propuestas de autonomía individualista. La muerte en soledad de tantos enfermos y la situación de las personas mayores nos interpelan. Todos hemos elogiado a la profesión médica que, desde el juramento hipocrático hasta hoy, se compromete en el cuidado y defensa de la vida humana. La sociedad española ha aplaudido su dedicación y ha pedido un apoyo mayor a nuestro sistema de salud para intensificar los cuidados y “no dejar a nadie atrás”.

El suicidio, creciente entre nosotros, también reclama una reflexión y prácticas sociales y sanitarias de prevención y cuidado oportuno. La legalización de formas de suicidio asistido no ayudará a la hora de insistir a quienes están tentados por el suicidio que la muerte no es la salida adecuada. La ley, que tiene una función de propuesta general de criterios éticos, no puede proponer la muerte como solución a los problemas.

Lo propio de la medicina es curar, pero también cuidar, aliviar y consolar sobre todo al final de esta vida. La medicina paliativa se propone humanizar el proceso de la muerte y acompañar hasta el final. No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables. Abogamos, pues, por una adecuada legislación de los cuidados paliativos que responda a las necesidades actuales que no están plenamente atendidas. La fragilidad que estamos experimentando durante este tiempo constituye una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la vida, el cuidado fraterno y el sentido del sufrimiento y de la muerte.

Una sociedad no puede pensar en la eliminación total del sufrimiento y, cuando no lo consigue, proponer salir del escenario de la vida; por el contrario, ha de acompañar, paliar y ayudar a vivir ese sufrimiento. No se entiende la propuesta de una ley para poner en manos de otros, especialmente de los médicos, el poder quitar la vida de los enfermos.

El sí a la dignidad de la persona, más aún en sus momentos de mayor indefensión y fragilidad, nos obliga a oponernos a esta esta ley que, en nombre de una presunta muerte digna, niega en su raíz la dignidad de toda vida humana.

Madrid, 14 de septiembre, Exaltación de la Santa Cruz

Comisión Ejecutiva de la CEE

Encuentros para la solidaridad 2020

Responsables con la pandemia y con los problemas del mundo

Encuentros para la solidaridad 2020

Se puede ser responsable con la pandemia y con los problemas del mundo, que en esta época lejos de estar en suspenso, aumentan. En esta época los parados aumentan, el negociazo de las hipotecas y alquileres de vivienda y locales se hace más evidente ahora, la vida de los inmigrantes y mujeres prostituídas es peor ahora, y en esta época los ancianos en las residencias pagan la factura de una mala gestión de la pandemia. Por eso decidimos continuar con el programa de cursos y campamentos de los Encuentros para la Solidaridad 2020 que se celebran en la Casa Emaús (Torremocha del Jarama, Madrid). Porque ahora es más importante que nunca el impulso a la formación de militantes cristianos y al ejercicio de su acción de consagración a la transformación del mundo.
Mucho trabajo y mucho aprendizaje para adaptar este espacio a la realidad de la Pandemia Covid. La Casa Emaús se dotó de un protocolo que seguía las recomendaciones sanitarias para minimizar el riesgo de transmisión. Ningún caso positivo entre los asistentes a los campamentos y los cursos que allí celebramos del 21 de Julio al 17 de Agosto.

Curso «Trabajo digno, futuro digno»

En el curso “Trabajo digno, futuro digno”, se exploraron distintas realidades laborales y las posibilidades de respuestas creativas solidarias. Nos encontramos tanto expertos y profesores universitarios, como Eduardo Rojo Torrecilla, como trabajadores y personas vinculadas a la realidad de plataformas como Deliveroo o Glovo, a la hostelería, trabajo doméstico, alimentación, o el trabajo autónomo. Con Aboubaker el-Khamlichi (de la asamblea de obreras y obreros Attawassol) y Zohra Koubia (integrante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos -AMDH-), pudimos dialogar sobre la situación de los trabajadores del textil y de las personas migrantes en Marrueco.

Curso «En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político»

En el curso “En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político” se abordó la problemática de la medicalización del dolor, el duelo y cómo acompañarlo, o la dimensión transcendente del sufrimiento (espiritualidad, política, arte….). Para ello contamos con Arnaldo Pangrazzi (Religioso Camilo experto en humanización de la salud y duelo) o el psicólogo Valentín Rodil. Con Joseba Achotegui profundizamos en el apoyo a migrantes con problemas de salud mental. En el campo de la psicoterapia desde el sentido intervino el psiquiatra y profesor de Zaragoza Tirso Ventura. También contamos con testimonios, tanto actuales como históricos, que muestran cómo el dolor se puede transformar en un amor que redunda en beneficio de la sociedad. No han faltado veladas para el diálogo vital con elementos simbólicos, talleres de arte para la expresión del dolor de forma compartida e incluso teatro o video-forum.

Y además…

Clemente y M.Carmen, responsables de la escuela de padres más importante de España, con miles de cursos para familias y profesores impartidos en varias ciudades de España durante más de 25 años, pudimos profundizar durante dos días sobre cómo educar en la adolescencia.
A lo largo de los cursos, los asistentes han podido conocerse colaborando en los servicios de limpieza, de atención en servir y recoger las comidas, o fregando el menaje tras las mismas. Estos espacios de servicio compartido han colaborado a crear un ambiente de trabajo y alegría.

Niños y jóvenes pudieron celebrar también campamentos. Dependiendo de la edad se realizaron talleres de mascarillas, electricidad, experimentos, cámara termográfica, iconos bizantinos o murales. Otros talleres sobre cuidados, violencia obstétrica o la industria de la pornografía, fueron impartidos para los más jóvenes. Batucada, excursiones, o la realización de videoclips musicales formaron parte de estos días.

Los militantes de Encuentro y Solidaridad pudimos tener nuestra Asamblea anual y unas Jornadas con el título “contemplativos en medio del mundo”, donde abordamos los retos de una formación que responda a la vocación de los laicos y de un mundo que cambia. También temas como la profesión, los métodos de análisis de la realidad y las experiencias de caridad política

No queremos que la COVID-19 se convierta en una coartada usada para cercenar nuestras posibilidades de compromiso y solidaridad. Un reto que seguimos teniendo por delante, ahora más que nunca.

Jóvenes y solidaridad en tiempos de pandemia

Nuria Sánchez

Juegos de agua y deporte, reflexión y diálogos, música y naturaleza, servicio y trabajo, amistad, formación, solidaridad: ¡¡¡Campamentos!!!

En tiempos de COVID también es posible organizarse, compartir y convivir. Los campamentos de niños y jóvenes de SAL este verano 2020 lo han demostrado. Con seriedad y mascarillas, cuidando las medidas de seguridad y las distancias, y organizando todo concienzudamente para minimizar el riesgo de contagio.

Con mucho trabajo de organización y planificación para prever hasta los más pequeños detalles, con un esfuerzo de imaginación y entrega de los responsables, y con horas de alegría y colaboración de cada uno de los asistentes, han sido posibles los campamentos de este año.

A las risas, las canciones, y los momentos inolvidables, se suma la satisfacción de que se está haciendo algo grande: vencer las dificultades y mostrar que es posible ser máximamente responsable con la pandemia y máximamente responsable con los niños y jóvenes con los que se trabaja, que necesitan, como todos, más amigos, menos sofá y más servicio.

Porque durante mucho tiempo hemos visto cómo abrían terrazas y centros comerciales y seguían cerradas bibliotecas y colegios. Cómo se les ha privado de encuentro, formación, contacto con la naturaleza.

Gracias a cada uno de los niños, jóvenes y adultos, que han puesto un poco de su entusiasmo, ritmo, trabajo, entrega, ¡AMOR! Para que en 2020 también hubiese campamentos.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Las chicas del radio. Una historia de lucha por la justicia.

Esther Mateo

Eran los años 20,  en algunas localidades de EE.UU se implantaron pequeñas fábricas dedicadas a crear relojes luminiscentes, que a los soldados en la guerra les ayudaban a ver por la noche. Para pintar esas esferas contrataron a cientos de mujeres, muchas de ellas muy jóvenes que no llegaban a los 20 años, muchas comenzaron con apenas 15 años. Además de ser un trabajo que les aportaba un sueldo, sentían que estaban ayudando a los soldados.
Pintaban las esferas con radio, recién descubierto por Marie Curie unos años antes. Pintar esferas era un buen trabajo para las chicas, a las que pagaban por unidad, por lo que la técnica que debían usar tenía que ser sobre todo rápida. Y lo más rápido que se les ocurrió a sus jefes era que chuparan el pincel para poderlos afinar.  De esta forma las mujeres, que pintaban unos doscientos relojes al día, estaban tragando radio continuamente. Su salario era mucho más alto que en una fábrica normal, en una época de creciente independencia femenina, estas chicas se sentían afortunadas. Ellas ignoraban el peligo e incluso se divertían pintándose las uñas para brillar en la oscuridad.

A los pocos años de haber empezado a trabajar, comenzaron a tener problemas dentales, infecciones y dientes que se caían solos. Los dolores pronto se expandían por el resto del cuerpo. A muchas de ellas se les acababa desintegrando la mandíbula.
Nadie las había advertido nunca del peligro que corrían.  Para la empresa, eran simplemente personas desechables.
Las primeras que murieron no supieron por qué habían muerto, y en sus informes ponían otras causas nada que ver con lo que se fue sabiendo poco tiempo después.  Los médicos de las empresas callaban la realidad, y ocultaron los niveles de radio que salían de aquellos cuerpos.

En 1927 llegaron las primeras demandas. Algunas de estas chicas se unieron y comenzaron su guerra. La valentía de estas mujeres hizo que lucharan, literalmente desde su lecho de muerte. Muchas no llegaron a ver su victoría. Las empresas tuvieron que pagar indemnizaciones y los costes médicos.
En una época en la que la información no corría tan deprisa como ahora, mientras en uno de los estados una empresa era obligada a pagar estas indemnizaciones, otra en otro estado pagaba publicidad en los periódicos diciendo que el radio no era peligroso. Y mantenía a sus trabajadoras, ajenas a la información trabajando de la misma manera, chupando los pinceles. Personas de la empresa llegaron a robar huesos agujereados de sus trabajadoras muertas durante las autopsias.

La historia de las chicas del radio, es digna de ser recordada. Kate Moore es la autora de un libro sobre ello, «Las chicas del radio», que es realmente un homenaje a estas mujeres,  gracias a su lucha consiguieron que por primera vez una empresa fuese declarada responsable de la salud de sus empleados. Fue gracias a su fuerza, sufrimiento y sacrificio por lo que se consiguieron derechos de los trabajadores. Su lucha llevó a la creación de normas que salvaron vidas. Y todos nos hemos beneficiado de ello.

La vida de estas chicas sigue brillando, en sus huesos porque el radio tiene una vida de miles de años y sobre todo en la historia, porque con sus vidas consiguieron muchas mejoras para los trabajadores.

La mayor parte de estas indemnizaciones no se llegaron a cobrar. No sé sabe cuántas mujeres murieron debido al radio, pero sí se sabe que las empresas contrataron a más de 4000 personas y que a día de hoy las instalaciones siguen sin estar descontaminadas. Probablemente, el número de muertos sea una catástrofe.

En el año 2006, Madeline Piller, una estudiante de Ottawa (Illinois), uno de estos lugares donde hubo una fábrica de esferas, leyó un libro sobre esta historia y donde se lamentaban que no se había hecho ningún monumento a estas chicas. Madeline decidió cambiar eso y gracias al resto de vecinos y a su padre que fue el escultor, hoy ya existe un monumento a estas chicas.

«Las chicas del radio merecen todo nuestro respeto y admiración, porque lucharon contra una empresa deshonesta, una industria indiferente, unos juzgados que no las tomaron en serio y hasta contra la comunidad médica cuando se enfrentaban a la muerte. Yo proclamo el 2 de septiembre de 2011 el Día de las Chicas del Radio en Illinois, en reconocimiento por su perseverancia, su dedicación y el sentido de la justicia que estas muchachas demostraron en su lucha.»

Agua, fuente de vida

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, acaba de publicar la versión en español del documento: Aqua fons vitae. Orientaciones sobre el Agua: símbolo del grito de los pobres y del grito de la Tierra.

Este nuevo documento está enraizado en la Enseñanza Social de los Pontífices; y se inspira en el trabajo que miembros de las Iglesias nacionales y locales han venido realizando en varios países. «Agua» es un vocablo que llama la atención sobre varios desafíos para la familia humana.

Cabe señalar que, aunque «todo está relacionado», como enseña el Papa Francisco (LS, nn. 16, 117), en este documento se describen tres aspectos o dimensiones del uso del agua:

1) el agua para uso humano; 2) el agua como recurso utilizado en muchas actividades humanas, especialmente en la agricultura y la industria; 3) el agua como superficie, es decir, los ríos, los acuíferos subterráneos, los lagos y, sobre todo, los mares y océanos.

Para cada aspecto o dimensión, el documento presenta desafíos conexos y propuestas operativas para la sensibilización y el compromiso a nivel local. La parte final del documento ofrece una reflexión sobre la educación y la integridad.

Podéis descargarlo aquí

El camino dorado

Publicado en el Twitter de @pasoveoleo y con información de Mil recuerdos del pasado


Detrás de una plaza en Múnich, existe algo único: un camino con piezas de bronce que dan un brillo dorado en medio de una oscura calle.
Es un camino que tiene una historia de valentía y rebeldía contra el terrible movimiento Nazi.

Munich, Baviera 9 de Noviembre de 1923.

El llamado «Putsch» (Golpe de estado) de Múnich había comenzado. Varios miembros del partido nazi y otros partidos afines, acompañados por Adolfo Hitler estaban intentando tomar el control de la ciudad.

El movimiento, era parte de un plan no muy bien elaborado unos días antes, por parte del militar Erich Ludendorff y el mismo Hitler. El «golpe» debía darse no sólo en Múnich, si no en otras ciudades de Baviera cómo Ratisbona, Augsburgo y Nuremberg.

Los movimientos fuera de Múnich no habían tenido el éxito esperado: en muchas ciudades, los participantes no hicieron acción alguna. En otras, la policía de baviera logró dispersar rápidamente a los golpistas.

Pero Múnich era otra historia: el caos estaba presente en la ciudad desde el día anterior, 8 de Noviembre.

Ese día el mismo Hitler había hecho su aparición en una conocida cervecería de Munich la «Bürgerbräukeller» -> «Cervecería de los ciudadanos».

Pistola en mano y acompañado por otros golpistas, interrumpiría el discurso del entonces comisario general de Baviera, Gustav Von Kahr.

Con un disparo al techo, callaría a los espectadores presentes en la sala: «¡La revolución nacionalista ha comenzado!».

Si bien la aparición en la cervecería fue estruendosa, en el resto de la ciudad el golpe no tuvo éxito. La policía de Baviera permaneció fiel al gobierno estatal y los manifestantes nazis no lograron mover la cantidad de personas esperadas. Continuaría al día siguiente…

Ya a las 9 de la mañana del día siguiente, Hitler se encontraba con un grupo de manifestantes en el centro de la ciudad. El plan era causar tanto alboroto como fuera posible para así llamar más manifestantes al movimiento. Con ésta idea se dirigieron a la «Odeonsplatz» de Múnich.

A las 12:30 fueron detenidos por la policía de Baviera. Alguien, efectuaría un disparo (aún no se sabe cuál bando lo hizo) esto desencadenó un tiroteo que traería un saldo fatal: 14 militantes nazis y 4 policías de Baviera habían fallecido. El golpe había fracasado.

Años más tarde, el partido Nazi se haría con el poder en Alemania. En 1933, los restos de los llamados «mártires» de aquel 9 de Noviembre serían trasladados al mísmo lugar dónde habían fallecido: La «Feldherrnhalle» de la «Odeonsplatz».
A las 12:30 fueron detenidos por la policía de Baviera. Alguien, efectuaría un disparo (aún no se sabe cuál bando lo hizo) esto desencadenó un tiroteo que traería un saldo fatal: 14 militantes nazis y 4 policías de Baviera habían fallecido. El golpe había fracasado.

Años más tarde, el partido Nazi se haría con el poder en Alemania. En 1933, los restos de los llamados «mártires» de aquel 9 de Noviembre serían trasladados al mísmo lugar dónde habían fallecido: La «Feldherrnhalle» de la «Odeonsplatz».

Los nazis, colocarían un monumento en memoria de los 14 caídos en el lugar e impondrían la siguiente acción: todo aquel que pasara por aquel lugar debía hacer el saludo nazi frente al monumento.

Por supuesto, no todos los ciudadanos querían realizar éste saludo. Esto trajo como consecuencia que mucha gente que iba a pasar por el lugar se desviara antes, en la calle «Viscardigasse».

Ésto fue notado rápidamente por el régimen del tercer Reich, quienes pusieron rápidamente controles en el lugar: si un ciudadano era visto esquivando el memorial de la «Ferldherrnhalle» más de dos veces al año, era interrogado y las consecuencias podían ser severas.

Por éste motivo, en el año 1995 la ciudad instalaría un camino de bronce, ideado por el artista Bruno Wank, que atraviesa parte de la calle que tomaban aquellos valientes que rehusaban a hacer el saludo nazi frente al monumento en «Odeonsplatz».

Un monumento que habla de valentía en tiempos verdaderamente terribles. Un pequeño acto de rebeldía que ha podido llegar hasta nuestros días, del período de la historia más oscuro de Alemania. Si pasan por Múnich, caminen por la senda de los valientes

Anunciación, de Ana Alvarez-Errecalde

Ibone Olza
Publicado en iboneolza.org


Hay sentimientos y emociones que una piensa que es imposible retratar, no digamos ya fotografiar, especialmente por su complejidad. Me refiero por ejemplo a algo que he experimentado en numerosas ocasiones en mi consulta pero que me resulta difícil encontrar fuera de ahí e igualmente complicado describir. Casi siempre sucede cuando escucho a madres de hijos o hijas con graves discapacidades. Viene a ser un estremecimiento profundo de mi ser acompañado de un sentimiento mezcla de compasión y emoción. Y seguramente también gratitud: puede que sea el sentirme privilegiada al saberme testigo de un amor incondicional y excepcionalmente hondo, profundo, repleto de matices y recovecos sorprendentes, grande y misterioso como La Vida.

Y no, no estoy hablando de idealizar la entrega de esas madres que cuidan sin descanso apenas a hijos que apenas pueden hacer nada por sí mismos. No hay idealización posible sino al revés, más bien me lleva a un cuestionamiento de mi misma y de lo que yo entiendo por amar y cuidar. ¿Acaso me ofrezco yo para quedarme unas cuantas horas, no ya días, al cuidado de esos hijos? No, no lo hago y al preguntármelo pienso que no lo hacemos, casi nadie lo hace. Yo apenas les escucho un rato y si puedo les enseño mi humilde espejo, para que al menos reconozcan su dignidad, la grandeza de su entrega, la belleza que desprenden sus gestos o cuán hermosas son las palabras que eligen para hablar del otro, ese hijo o hija que a veces ni siquiera llega a hablar.

Es difícil. Esta sociedad casi niega la existencia a los que vienen con un algún tipo de malformación desde el útero, y si aún y todo llegan a nacer se les condena al ostracismo negándoles la inclusión… ¡Qué heroica termina siendo entonces la crianza! Qué difíciles también esos embarazos, cuando los médicos nos atrevemos a adivinar el tipo de vida que tendrá ese bebé y la presión llega a tal punto que muchas madres optan (casi siempre con enorme dolor) por interrumpir la gestación “para no condenarle a una vida de sufrimiento”. No me atrevo a juzgarlo pero a mí me duelen todas esas pérdidas. De alguna forma les echo de menos, y me pregunto cómo sería este mundo si no faltaran tantas personas con síndrome de Down, por ejemplo, o cualquier otra discapacidad o malformación, cuanta alegría y ternura se está eliminando antes siquiera de nacer, qué oportunidades nos perdemos todos de amar, cuidar y crecer…Y a la vez entiendo e incluso acompaño, visto el abandono posterior, el largo recorrido que comienza cuando el bebé no sigue el trayecto esperado…

No juzgo ni lo pretendo, porque conozco lo difícil que es criar a un hijo o hija diferente «neuroatípico», más lento o que parece que no vaya a hacer otra cosa que “ser y estar”.

La primera vez que vi esta imagen me estremecí. Apenas unos instantes, aparté la mirada sabiendo que no era el momento ni la manera de contemplar algo tan potente que directamente conectaba con esa vibración profunda de mi ser. No podía seguir mirando pero sabía que tendría que volver a ella, no una, sino infinidad de veces. Algunos de los momentos más preciosos en mi trabajo de los últimos años están recogidos en esa imagen.

Bendita Anunciación. Ana Álvarez Errecalde: has captado con tu cámara lo invisible, lo que parece imposible fotografiar. Has retratado la piedad, la compasión, la dignidad en el amor, con nitidez. Y gracias, porque además has escogido las palabras más precisas para sintetizarlo en una única frase:

“El momento en que damos el Si a la nueva vida, comienza el ejercicio de “la piedad”, la incondicionalidad del amor”

Ana Alvarez-Errecalde

Reciclado cooperativo: cuando trabajo y ambiente se vuelven sustentables

Redacción Canal Abierto


“Jóvenes en Progreso” es una cooperativa de reciclado ubicada en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires.

Allí, cerca de 150 hombres y mujeres consiguen su sustento con la recolección, clasificación y procesamiento de todo tipo de material seco. “La economía popular es pensar y actuar de manera organizada, sin un patrón, resolviendo en asamblea en qué invertir y cómo hacerlo, pero con sueldos dignos y los derechos laborales que nos corresponden como trabajadores”, señala Paola Godoy, presidenta de la cooperativa.

“A lo largo de estos años fuimos diseñando y resolviendo juntos distintas estrategias para mejorar nuestro laburo, armando convenios con los grandes generadores (supermercados como Carrefour, por ejemplo) para que retiremos el cartón y el plástico -que ellos ya no necesitan-, y que después tratamos en el Eco Punto y vendemos”, cuenta una de las referentes. “También nos organizamos con otras cooperativas de la Federación (de Cartoneros, Carreros y Recicladores) para vender en cantidad y sacar un mejor precio que si negociáramos por separado”.

Antes de la pandemia, “Jóvenes en Progreso” -cooperativa nucleada en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE)- recuperaba aproximadamente 220 toneladas de papel, cartón, diario, botellas, aluminio, cobre y plástico, entre otros reciclabes. “En los últimos meses bajó la cantidad de materiales, sencillamente porque la gente consume y tira menos”, explica.

“Los compañeros y compañeras cartoneros traen todo en un mismo bolsón y nosotros separamos entre plástico, cartón, lata, viderio, papel. Después hay una separación más fina, por ejemplo, entre los distintos colores de plásticos. Entre otras cosas, acá reciclamos toneladas de nylon que sino irían a parar a los rellenos sanitarios, contaminando decenas de barrios del conurbano”, asegura Godoy, y plantea que el próximo objetivo es invertir en nueva maquinaria para fabricar bolsas con el material recuperado, y así evitar los intermediarios.

Además del fuerte hincapié en la gestión obrera en todas las instancias de trabajo, los voceros de la cooperativa se esfuerzan por destacar el sentido ambiental de su tarea: “de cada kilogramo que se tira, se calcula que sólo un 30 o 40% es propiamente basura. El resto es material recuperable que se puede reciclar con el trabajo de nuestro compañeros y el apoyo de los Estados”.

Parques infantiles: espacios necesarios

Ana Sánchez


La infancia es fundamentalmente el tiempo del juego y la formación y esta debe desarrollarse en los momentos y espacios más apropiados. Es cierto que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, tanto las concreciones como la propia concepción de la infancia como una etapa con sus propias características y cualidades, especialmente considerada como tal etapa a partir del siglo XVII.

Desde los orígenes del movimiento obrero una de sus preocupaciones fundamentales fue la de la infancia y eso quedó ya de manifiesto con la primera ley reguladora del trabajo en las fábricas que consiguieron impulsar en Inglaterra en 1802, a la que siguieron otras muchas en diferentes países destacándose en ellas tanto la limitación de la jornada de trabajo como la obligatoriedad de la instrucción (leer, escribir, contar,…), un signo inequívoco de la preocupación que desarrollaron hacia los niños, su educación y su ocio.

Se presenta al parque como el antídoto natural frente a las decadentes condiciones de habitación humana y de la vida en la fábrica, como medio de educación moral de la clase obrera y como factor de sobriedad y de ahorro, de cohesión de la vida familiar, que se traduce en beneficios para la sociedad y para la producción.

En los inicios de la revolución industrial, en el siglo XVIII, el parque es todavía un hecho privado, ligado exclusivamente a la mansión rural o suburbana de las ricas familias aristocráticas o burguesas. Sin embargo, con las «squares» londinenses y el Royal Crescent de Bath, el parque privado entra en la ciudad bajo la forma del condominio y se convierte ya en un equipamiento de barrio.

Ejemplo notable de una intensa y eficaz acción municipal en este respecto nos lo ofrece el Municipio de Liverpool que en 1913 procedió al derribo de barrios enteros de viviendas inhabitables, y construyó en los mismos sitios hermosos, sanos y económicos grupos de casas baratas, dotados además de todas las instituciones sociales deseables, como campos de juego, asilos-cuna, baños públicos, bibliotecas, etc., habiendo además logrado el último desiderátum de mantener a las familias, alojadas en los mismos barrios reconstruidos. Circunstancia digna de retenerse en este caso, es la de que, para establecer los impuestos necesarios a cubrir el enorme déficit que arrojaba esta obra, recabó el municipio facultad al efecto, fundándose en el principio jurídico que es preciso retener, de que ya que aquel gasto venía exigido por las supremas conveniencias de la salud pública, todos los ciudadanos están obligados a contribuir en la misma forma que para los demás gastos públicos.

Los grandes perjudicados por esta situación carencial de espacios habitables adecuados eran los niños, y especialmente los niños pobres. Debido a la superpoblación que encontraban en sus casas, los niños pasaban gran parte de su tiempo en la calle, en el «arroyo». Allí ponían a prueba diariamente su integridad física, amenazada ya, no solamente por los riesgos derivados de los permanentes focos de infecciones que eran los lodazales y desagües conocidos como vías públicas, sino también por los nuevos peligros que supuso la aparición del automóvil y el incremento de la circulación rodada.

Cuando se celebró en Birmingham el Congreso de las Trade Unions de 1918, en el cual los delegados obreros allí representados lo hacían en nombre de más de dos millones de electores, se votaron cuatro conclusiones, de las cuales la primera fue: «Los intereses industriales, económicos y sociales de este país exigen: 1º. El desarrollo de la educación física y mental de cada niño, incluso mediante un sistema adecuado de instrucción técnica.»

Hasta su aparición en Alemania a mediados de siglo XIX, los niños jugaban en calles y plazas, sin un espacio definido para el juego. A lo largo del siglo XIX se generalizaron en Gran Bretaña y toda Europa. A finales de siglo aparecieron en Estados Unidos. El presidente Theodore Roosevelt aprobó algunas normas que fomentaban un ambiente sano y seguro para todos los niños, afirmando: “Las calles de la ciudad son campos de juego insatisfactorias para los niños por el peligro. Ni los pequeños patios traseros, ni las parcelas de césped ornamental satisfacen las necesidades de divertirse de cualquier niño. Los niños mayores que participan en juegos vigorosos deben tener lugares especialmente reservados para ellos, ya que, el juego es una necesidad fundamental. Los patios de recreo deben existir siempre para todos los niños, esto significa que, deben ser distribuidos en las ciudades, de tal forma que sea a poca distancia de cada niño y niña, ya que, la mayoría de los niños no pueden darse el lujo de pagar dinero para el transporte”.

La intención de estos primeros parques más que el juego de los niños, era alejarlos de las “peligrosas” calles, que tuvieran un ámbito específico donde poder ser vigilados (de alguna forma “zonificarlos”) y que desarrollaran su forma física. Eran normalmente espacios de parques mayores, no proyectados especialmente y su número era escaso.

Espartano se quejaba en las páginas de El Socialista de 1931 de «¡Cuántas vidas fueron arrebatadas a la niñez en Madrid por carecer de plazas de juegos y de parques infantiles!».

A fines de los años veinte hubo en España un cierto interés porque se abrieran en las ciudades parques infantiles. En el verano de 1928 la prensa gallega reclamaba uno para A Coruña, y lo mismo se hacía en otro periódico de Oviedo. Ambas ciudades cuentan con parques pero ninguno infantil, al igual que sucede con el de Játiva, como relata el periódico El Socialista en julio de 1928: “Los guardas no les dejan jugar, correr ni saltar, que es el entretenimiento propio de la edad. Los niños tienen derecho al parque, pero es si son formales” recalcando que “en el parque infantil debe haber estanques de agua, en los cuales, en las estaciones propias para ello, puedan patinar los niños sin que corran peligro alguno; debe haber columpios y toda clase de entretenimientos infantiles […] donde los niños puedan estar, jugar, correr y danzar libremente, sin ningún peligro y con gran beneficio para su salud y su desarrollo físico”.

Así fueron dándose pasos en distintas ciudades de España como refleja la prensa socialista de la época: “Con suma complacencia hemos visto comentar en la prensa la noticia de que el teniente de alcalde del distrito de La Latina, Andrés Saborit, acompañado del jardinero mayor del Ayuntamiento, don Cecilio Rodríguez, había recorrido su distrito para implantar en algunas de sus plazas un parque infantil o una piscina, o ambas cosas si el terreno lo permitía”.

En Valladolid destaca también la labor del alcalde Antonio García Quintana: en 1933 el Ayuntamiento decidió crear en la plaza un parque infantil, y para ello lo adornó con las que durante años fueron entrañables esculturas infantiles llamadas Pipo y Pipa, Bobito, La lechera, Lolín, Pinocho y Pichi. Se hicieron dos espacios separados prácticamente simétricos. La creación del parque infantil en su día (año 1934) fue acompañada de la prohibición de que las parejas utilizaran este lugar para manifestarse su cariño, pues aquello era un lugar solo para niños.

Hoy parece que damos un paso atrás, con los parques y juegos cerrados por prevención ante la pandemia del COVID-19 y relegada su apertura frente a otras cuestiones económicas, políticas o referentes al ocio de la sociedad adulta. La educación es mucho más que las escuelas y las clases regladas (presenciales o virtuales).

Bibliografía consultada y para ampliar:

  • «Los parques infantiles», en El socialista, nº 6075 de 31 de julio de 1928.
  • «La educación física y los obreros», en El socialista, nº 6720 de 22 de agosto de 1930.
  • «En pro de la juventud obrera y de la niñez», en El socialista, nº 6952 de 22 de mayo de 1931.
  • Tiana Ferrer, Alejandro: «La idea de enseñanza integral en el movimiento obrero internacionalista español (1868-1881)» en Historia de la educación, núm. 2, 1983.
  • Pozo Andrés, María del Mar del: «La utilización de parques y jardines como espacios educativos alternativos en Madrid (1900-1931)» en Historia de la educación, núm. 12-13, 1993-94.
  • Santamera Sánchez, Juan A.: «Reformismo social y urbanismo en España de la restauración a la segunda república». Madrid, 1994
  • La primera ley en favor del obrero: la ley de protección de la infancia, en www.historiadelmovimientoobrero.blogspot.com, 14 de abril de 2012
  • Evolución histórica parques infantiles 1900-1999, en www.informefinalucp.blogspot.com. Agosto 2013
  • «El parque del Poniente, sólo para niños», en www.alvacal.com. 9 de marzo de 2016
  • El parque de Poniente a través de los años. Norte de Castilla, 14 de febrero de 2018
  • «Diseño en parques infantiles. Espacios de juego», en www.tiovivocreativo.com. 27 de mayo de 2018
  • Grupo Manolo Morillo: Amar a los demás: política. Cuatro alcaldes que amaron. Encuentro y solidaridad, Madrid, 2019
  • Luis Martín, Francisco de: Historia del deporte obrero en España: de los orígenes al final de la Guerra Civil. Salamanca, 2019