Hermann Scheipers, una vida de fe inquebrantable

El 29 de abril se conmemora el 76º aniversario de la liberación del campo de concentración de Dachau.

Por Isabel Rodríguez

Hay veces que sin proponérselo uno se encuentra ante situaciones inesperadas. Eso me sucedió hace tiempo. La primera vez que escuché de la existencia del campo de concentración de Dachau fue en la película El noveno día, dirigida por el alemán Volker Schlöndorff en 2004 basada en hechos reales y centrada en el Barracón de los Sacerdotes ‘Pfarrerblock’.

En ella plantea de manera extraordinaria el diálogo de conciencia entre un sacerdote católico y un oficial nazi. El protagonista de la película, Jean Bernard, un sacerdote de Luxemburgo. Hermann Scheipers coincidió con él ante las puertas de la cámara de gas y en aquella ocasión ambos se libraron milagrosamente de la muerte. Pero esa historia la contaré otro día.

Hermann Scheipers en Grandada (2011). En la chaqueta lleva cosido un trozo de tela del traje de prisionero con el triángulo rojo y el número de prisionero.

Dachau es un pueblo situado cerca de Múnich. El 22 de marzo de 1933, pocas semanas después de llegar Hitler al poder, se terminaron las instalaciones principales y se inauguró allí el primer campo de concentración. Se convirtió en una gigantesca estructura del sistema de terror del nacionalsocialismo. Junto a este complejo se construyó la ‘escuela de violencia’ para adoctrinar a los oficiales de la SS. Fue el inicio de una red de confinamiento forzoso que tomaría unas dimensiones inimaginables transformándose en un complejo sistema de la maquinaria asesina que invadió toda Europa.

El campo de concentración de Dachau comenzó siendo un campo reservado sólo para presos políticos, presos de conciencia y judíos. Entre los presos políticos se incluyeron posteriormente a todos los ciudadanos de los países sometidos por el nazismo y sobre todo a los que lucharon en la resistencia que se negaban arrodillarse ante los nazis. También los sacerdotes, obispos y religiosos católicos, así como algunos protestantes y ortodoxos eran considerados presos políticos. Eran identificados con un triángulo rojo cosido al traje junto a su número de preso. El verde identificaba a los criminales, el negro a los gitanos y pobres, la estrella amarilla (doble triángulo) a los judíos.

Por allí pasaron muchas personas que sufrieron vejaciones de todo tipo, trabajando en condiciones infrahumanas. El número de personas que allí murieron asesinadas o deportadas a los campos de exterminio nunca se sabrá con exactitud. Dachau recibió aproximadamente 206.000 internos, procedentes de más de 30 nacionalidades y se asesinaron al menos a 41.500 personas durante los 12 años que estuvo funcionando. Murieron de hambre, de un trato brutal, ejecuciones, experimentos médicos, en las cámaras de gas y epidemias de fiebre tifoidea. Según Scheipers de los 3000 sacerdotes en Dachau murieron cerca de 1000, de ellos 336 en las cámaras de gas.

Continúo este breve relato de la mano de Hermann Scheipers quien, con 24 años fue ordenado sacerdote. En verano de 1938 tuvo su primer encontronazo con la Gestapo. Scheipers dirá: “nunca pensé en ejercer resistencia política pero desde el inicio tenía la profunda convicción de que ser cristiano pasaba por el deber de ejercer una resistencia espiritual y que la manera más eficaz era el sacerdocio”. Pronto se convirtió en enemigo del estado para el régimen nazi. Scheipers recibió la misma acusación que Dietrich Bonhöffer, que fue ejecutado el 9 de abril de 1945, pocos días antes de la liberación del campo de concentración de Flossenbürg.

Para los nazis, los polacos eran considerados infrapersonas, condenadas a trabajos forzados y se les prohibió recibir cualquier tipo de atención religiosa y espiritual, así como asistir a las misas. Scheipers tomó la decisión de celebrar con ellos la Eucaristía ayudado de un traductor porque no sabía polaco. Él siempre sorteó las dificultades con astucia porque la necesidad y el amor a los demás agudiza el ingenio.

Desobedecer las prohibiciones oficiales del régimen nazi para atender a los inmigrantes polacos le costó la libertad. Esto le llevó a la prisión de Leipzig en 1940 acusado de ser un peligro para la estabilidad y seguridad del pueblo alemán y del estado, se le declaró enemigo del estado y pasó varios meses en la cárcel.

A finales de marzo de 1941 fue trasladado hasta la estación de trenes de Dachau, atado con grilletes como un criminal y paseado por los andenes atiborrados de gente, entre golpes y patadas lo subieron allí a un camión hasta llegar a su destino; el campo de concentración y se convirtió en el preso numero 24255.

El campo de concentración de Dachau fue el último territorio liberado por los aliados. Unos meses antes, cuando los nazis veían que iban perdiendo la guerra, Himmler ordenó que ningún prisionero debía caer con vida en las manos de los aliados. A partir de ese momento todas las deportaciones procedentes de otros campos de concentración tenía por destino el de Dachau. El desenlace final fue cruel.

A partir de enero de 1945 el campo se desbordó de presos llegando a 32.000 presos en condiciones de extremos insoportables de inhumanidad. Los presos nuevos que llegaban tenían que pasar por encima de cadáveres y moribundos para entrar a los barracones ya atestados. Muchos de ellos llegaban en camiones al descubierto, de manera que la mayoría morían congelados de frío o de hambre durante el trayecto. El 24 de abril se inició la operación conocida como la marcha de la muerte

Estas marchas de la muerte se dirigían a la frontera austriaca para que no quedara evidencia de los crímenes contra la humanidad cometidos en los campos de concentración. Se organizaban de forma escalonada por las noches para que no fuera demasiado visible y llamaran mucho la atención; durante el día se descansaba. Cuando pasaban por los pueblos sus habitantes abrían los ojos horrorizados ante el espectáculo dantesco del que eran testigos. Entre los vecinos todavía quedaban personas que no querían saber de la gravedad de lo que estaba sucediendo, preferían vivir engañados.

Finalmente este campo de concentración fue liberado por los aliados el 29 de abril de 1945. La guerra llegará a su fin, pero se presentía que el sufrimiento y la angustia se iban a prolongar en el pueblo alemán durante la postguerra.

Personalmente me acerqué al drama humano del campo de concentración de Dachau por la amistad con Hermann Scheipers. No sólo fue un superviviente de las dos guerras mundiales, sino que también se jugó la vida bajo los totalitarismos nazi y soviético. Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial decidió volverse a la zona de la República Democrática Alemana para asistir a los católicos y acompañarlos bajo la persecución de la Stasi del régimen soviético a los que vivían sometidos.

A Scheipers lo conocí en 2011 cuando lo invité a España con sus 97 años a dar unas conferencias. Son muchas las cosas que me impresionaron de él pero me quedo con su gran vitalidad y alegría. Estar cerca de él me transmitía fortaleza en la debilidad. Le mantenía una fe inquebrantable ante la adversidad que fue madurando en el sufrimiento. Cuenta en sus memorias que tenía miedo: “claro que tuve miedo muchas veces, pero nunca fue un miedo paralizante, desesperado. Me entregué a Dios y ahora era su amor el que tenía que responder por mi. He podido experimentar en prisión cómo las angustiosas preguntas por la incertidumbre se transformaban en preguntas de asombro ante la presencia de un Dios cercano”. Falleció en 2016 a los 102 años, ocasión que aproveché para viajar a su pueblo natal Ochtrup, cerca de Münster en Westfalia y poder darle el último adiós. Perdonó a sus enemigos y supo vivir hasta el final sin resentimiento.

Hay amistades que marcan para siempre, dejando una profunda huella en tu ser y ese milagro me sucedió con la amistad de Hermann Scheipers. Pudimos hablar en muchas ocasiones y su entusiasmo siempre me cautivó como si fuera la primera vez que me contaba sus historias. Me siento con la responsabilidad de darlo a conocer como testimonio de lucha y esperanza.

Estoy escribiendo un libro titulado Flores que salvan vidas sobre la desconocida experiencia de solidaridad en los campos de trabajo de Dachau y en el que llevo tiempo trabajando para seguir compartiendo testimonios de amor y entrega a los demás.

La salida no es hacia dentro

Por Fernando Balius

Fuente: ctxt.es

Foucault ya nos explicó aquello de que la locura existe necesariamente en sociedad. El sufrimiento psíquico, en sus distintos grados, tiene lugar dentro de un determinado conjunto de normas y relaciones. Lo que sucede en nuestras cabezas no puede ser considerado fuera del mundo en el que vivimos. No al menos si queremos intentar comprenderlo, si queremos atenuarlo.

Vivimos en un orden social capitalista y llevamos prácticamente un año atrapados en una pandemia que ha modificado nuestra existencia de formas que jamás nos habíamos planteado. Por descontado, ambas realidades están profundamente conectadas. La existencia de una crisis sanitaria planetaria no ha logrado desplazar la centralidad del dinero en todos los aspectos de la organización social, y la gestión de las patentes de la vacuna contra la covid-19 es quizás el exponente más cruel de ello. No es de extrañar entonces que, frente a un futuro que sin lugar a dudas se plantea oscuro y cuesta arriba, la angustia que nos atraviesa ofrezca un campo de negocio sin precedentes para una industria que vende eternos procesos de crecimiento personal, desarrollo espiritual y reinvención profesional. Sea cual sea la parcela desde la que se opere, la promesa siempre es idéntica: construir una existencia más plena y llena de sentido. Y para ello la consigna es replegarse en uno mismo, porque la salida es hacia dentro: un asunto íntimo de cada cual, una responsabilidad particular que hay que afrontar con la colaboración de profesionales cualificados para arrojar luz sobre las penumbras del ser humano.

La transformación individual como camino para acabar con nuestro sufrimiento psíquico es una idea que casi se vende sola. Encaja con todo cuanto nos han enseñado desde que tenemos uso de razón. Si te esfuerzas lo suficiente, si inviertes el capital necesario, puedes triunfar y alcanzar un estadio superior, y en el caso de no ser así, has sido educado de mil maneras para sentirte culpable y único responsable de la caída. Sin embargo, el repliegue forzoso al que estamos siendo sometidos no ha mejorado la salud mental de nadie en mi entorno. El confinamiento y el conjunto de restricciones que le han seguido no han traído de la mano ninguna iluminación, sino más bien letargo y pesadumbre. El tiempo pandémico que conozco transcurre mayoritariamente entre la pena y la ansiedad. Una vez hemos sido privados de nuestras relaciones con los demás y nos hemos quedado hurgando en nuestro interior, somos multitud quienes hemos experimentado un tipo u otro de colapso. Descartada la posibilidad de salir mejores de esta, aspiramos tan solo al mínimo daño posible. Precisamente cuando se han dado las presuntas condiciones objetivas para que una gran parte de la población pudiera emprender un viaje de autoconocimiento hacia el bienestar emocional, la realidad ha venido a recordarnos lo determinante que resulta el ambiente material y social en aquello que creemos que somos.

Supongo que hay quienes dirán que no nos estamos mirando a nosotros mismos de la manera adecuada, que no contamos con el asesoramiento correcto y necesario para poder alcanzar la transformación. Incluso que no la hemos deseado lo suficiente. Por mi parte, todo lo que respondería es: 2020. Un argumento tenaz –y quizás definitivo– contra toda forma de  atomización social. El despertar de mi conciencia no constituye ahora mismo ninguna prioridad en mi vida, no tengo intención alguna de conocerme mejor ni anhelo desarrollar un potencial oculto. Pero cuando echo de menos lo hago con una intensidad que ya apenas recordaba. Y me pierdo en los recuerdos para estar menos solo. Tengo más presentes que nunca a las personas que quiero, precisamente porque la mayoría no están y no hay perspectiva cercana de que lo estén. Lamento las amistades que descuidé y hago inventario de mis errores. En definitiva, pienso en el otro. Le necesito y a estas alturas ya estoy cansado de mí. Quizás por eso hace poco desperté pensando en cómo durante las primeras semanas del 15M salía al trote de la oficina para cruzar Madrid en la línea 1 de Metro y llegar a una plaza atestada en Vallecas. Eso es lo que realmente añoro. Y si ya lo hacía antes de que esta crisis estallase, ahora lo hago más y con mejores motivos.

¿No es acaso el aislamiento una de las características que definen este mundo que tanto daño nos hace? ¿No está en la base de todo ese espectro informe conocido como “trastornos mentales”? Hace algunos años presencié una ponencia de un psicólogo e investigador finlandés llamado Jaakko Seikkula, quien lleva décadas diseñando e implementando proyectos de intervención comunitaria con personas que tienen experiencias psicóticas. Su notoriedad internacional se debe a que dichos proyectos se asocian a un descenso en las tasas de diagnóstico de esquizofrenia en la población y a un incremento en las de recuperación (tal y como se refleja, por ejemplo, en Five-year experience of first-episode nonaffective psychosis in open-dialogue approach). Recuerdo que en un momento dado de su exposición afirmó que él no había conocido jamás a ningún “esquizofrénico”, que, frente a ese constructo que llamamos “esquizofrenia”, lo que realmente existe es un fracaso social y el aislamiento progresivo de algunas personas. Esta es una idea que comparto y extiendo a la mayor parte de diagnósticos psiquiátricos, y desde luego no lo hago a modo de especulación teórica, sino basándome en mi propia experiencia –así como en mis propios diagnósticos– y en la considerable cantidad de realidades que he conocido durante las más de dos décadas que llevo relacionándome con otras personas psiquiatrizadas. A mayor ensimismamiento y mayor deterioro relacional, más jodidos estamos.

Tal y como se han encargado de señalar numerosas autoras y autores contemporáneos desde distintas perspectivas (Zygmunt Bauman, Fernando Broncano, Maria Dolors Comas…), la soledad es una experiencia central de las sociedades occidentales. Frente a esa realidad incontestable, el triunfo de la psicologización como recurso estandarizado para tratar de entender la realidad se funda en aceptar acríticamente que el malestar, el sufrimiento psíquico o la locura son un asunto privado de cada cual. Y donde no se comparte no hay politización posible. A veces pareciera que el psiquiatra que receta los psicofármacos, el psicólogo clínico, el psicoterapeuta (con sus cien escuelas a elegir), el coach, el profesor de yoga y el responsable de recursos humanos se han conjurado para recordarnos que la solución está dentro de nosotros mismos. Y si alimentamos bien algunos neurotransmisores, o cultivamos la resiliencia, o ejercitamos nuestra inteligencia emocional, o tenemos la cantidad necesaria de fuerza de voluntad, o aprendemos a deshacer los bloqueos energéticos, o nos decidimos de una vez a ser proactivos saldremos de la mierda.

El marketing nunca juega a perder. Siempre te va a hablar de cómo esa mierda está a punto de llegar a tu cuello, y de que si te valoraras lo suficiente, buscarías-comprarías todos los recursos posibles. Pensarías en ti, que sin duda te lo mereces. Disponer de recursos y herramientas es importante, sobre todo cuando son reales (y la mayor parte de ellos son básicamente humo, aunque ese es otro tema), pero algún día habrá que hablar de la mierda en sí. De lo contrario se corre el riesgo de que la vida pase entre bocanada y bocanada de aire, sin llegar a saber que se trata de un problema común.

No hay mecanismo de alienación que pueda ocultar por completo el hecho de que nuestra individualidad se configura a través de la relación social. Son demasiadas las pistas que nos llevan a ello. Los problemas psicológicos surgen en las relaciones y en ellas se encuentra su solución. Por eso creo de corazón que la salida a la asfixia provocada por una arquitectura individualista se llama solidaridad.

Niños esclavos en la mina

Los niños esclavos también son nuestros hijos

Ayer, hoy y, desgraciadamente, mañana, nuestros productos cotidianos son fabricados por millones de niños: extraen las materias primas que requiere nuestro consumo, satisfacen nuestros instintos sexuales, guerrean en nuestras disputas bélicas,… Nuestros cosméticos están hechos con mica regada con el sudor de los niños, nuestra basura es seleccionada por brazos infantiles, nuestros móviles reciben su energía de las manos encallecidas de los niños mineros, nuestra comida es producida por los hijos de agricultores y ganaderos,… y así hasta 400 millones de niños obligados a trabajar, a menudo en condiciones mucho más cercanas a la esclavitud de lo que podamos imaginar. La esclavitud infantil la tenemos muy cerca.

Uno de estos niños esclavos, Iqbal Masih, fue asesinado un 16 de abril por luchar contra esta lacra y por eso se conmemora esta fecha en todo el mundo, en recuerdo de este niño que quiso ser abogado para acabar contra todas las formas de esclavitud.

El pasado mes de agosto la Organización Internacional del Trabajo destacaba cómo, por primera vez en su historia, todos los estados miembros habían ratificado una convención internacional del trabajo: el convenio número 182, sobre las peores formas de trabajo infantil. Quizá este año sea más importante y necesario que nunca por una doble razón.

La primera, formal, por ser el año que ya en 2019 la Organización de las Naciones Unidas quiso declarar como “Año internacional para la eliminación del trabajo infantil” y que enmarca en la meta 8.7 de sus Objetivos de desarrollo sostenible, como un compromiso de poner fin al trabajo infantil en todas sus formas para el año 2025.

La segunda, coyuntural, puesto que este último año hemos visto como la pandemia ha agravado las ya de por sí preocupantes cifras oficiales de trabajo infantil. En este contexto, más si cabe que en años anteriores se intensifica la necesidad de emplear la mano de obra de los hijos como instrumento de supervivencia para muchas familias, a la par de los cierres de escuelas donde muchos de ellos tenían la oportunidad de realizar el que debe ser su verdadero trabajo: estudiar, formarse, convertirse en adultos que construyan la sociedad que necesitamos. Como dice el Papa Francisco, “muchos niños en el mundo no tienen la libertad de jugar, de ir a la escuela y terminan siendo explotados como mano de obra”.

Las causas de la esclavitud infantil

Entre ambas razones se encuentran las cifras reales (estimadas en más de 400 millones de niños esclavos, algo muy superior a lo reconocido oficialmente) y las causas de fondo que permiten la canallada de la esclavitud infantil, con una clara dimensión económica, la que sostiene este sistema internacional dominado por la economía financiera, a la medida de las grandes compañías multinacionales que se desgranan en una larga cadena de contratas, subcontratas de contratas, sub-subcontratas de subcontratas,…hasta que alejan de la vista la responsabilidad que les compete en esta cadena, responsabilidad de la que tampoco nosotros estamos exentos como consumidores y, por lo tanto, no podemos cerrar los ojos o pretender que no sabemos que nuestro bienestar se sustenta en este entramado.

Ullah Khan, un referente

Ehsan Ullah Khan, activista pakistaní que lleva más de 50 años en esta lucha contra la esclavitud de niños y adultos y que fue una de las piezas clave en la liberación de Iqbal Masih y de su formación en el Frente de Liberación del Trabajo Forzado en Pakistán lo tiene claro: “Es fácil ponerle fin. El consumidor debe saber que los productos que consume están hechos con esclavitud infantil. Entonces, antes de comprar tiene que pensar en sus propios hijos”.

Merece la pena conocer la vida de Iqbal Masih y continuar su lucha con nuestras vidas.

Descarga el ebook en los siguientes enlaces:

Demanda penal contra Inditex por genocidio y crímenes de lesa humanidad

Autor: Jaime Martínez

Las presiones contra la compañía española Inditex para que se posicione abiertamente en el presente conflicto sobre el algodón de Xinjiang y los derechos humanos de los uigures se agudizan, después de que a finales de la pasada semana un colectivo formado por diferentes organizaciones no gubernamentales y una supuesta víctima de trabajos forzosos uigur presentasen una demanda penal contra la compañía en Francia.

A la luz de las informaciones que vienen sucediéndose desde hace ya varios años y que apuntan a la supuesta vulneración de los derechos humanos de la minoría de los uigures que se estaría llevando a cabo por parte del Gobierno chino, sobre el que se extiende la sospecha de estar empujando a la población perteneciente a esta minoría étnica a prácticas esclavistas y de trabajos forzosos en distintos sectores industriales, entre ellos a la recolección de algodón, las organizaciones Sherpa, el Collectif Éthique sur l’étiquette, el Instituto uigur europeo y una víctima uigur representada por el despacho legal Cabinet Bourdon & Associés, así como con el apoyo de varios eurodiputados, han presentado una demanda penal en el Tribunal Judicial de París contra el Grupo español Inditex, matriz de cadenas de moda tan conocidas como Zara, Bershka, Pull&Bear o Massimo Dutti, así como contra la compañía japonesa Uniqlo, la estadounidense Sketchers y el Grupo francés SMCP, matriz de las marcas Sandro, Maje, Claudie Pierlot y De Fursac.

Acusaciones de genocidio y de crímenes de lesa humanidad

Por el momento ninguno de estos Grupos multinacionales han emitido un comunicado oficial al respecto en el que entren a responder a la interposición de esta demanda penal, con la que desde las diferentes organizaciones los acusan de beneficiarse de los crímenes contra los derechos humanos que se estarían practicando contra el pueblo uigur por parte del régimen de Pekín. Atribuyéndoles en este sentido a las compañías señaladas los delitos de encubrimiento de trabajos forzosos y la práctica de unos crímenes de lesa humanidad en los que habrían, supuestamente, incurrido como consecuencia de la aceptación y la connivencia con esta serie de acciones dentro de sus respectivas cadenas de valor. Una tolerancia que las haría partícipes, así lo entienden los demandantes, de graves infracciones tanto éticas como penales, como las de los delitos de trata de seres humanos en forma de banda organizada o del de genocidio.

“Desde al menos 2019, periodistas e investigadores han denunciado la existencia de prácticas sistemáticas de trabajos forzosos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang por parte del gobierno chino”, una zona en la que “se produce casi el 20 por ciento del algodón del mundo”, explican desde el Collectif Éthique sur l’étiquette a través de un comunicado. “Sin embargo”, añaden, “con la información publicada hasta la fecha”, las compañías demandadas, “así como muchas otras empresas transnacionales”, habrían venido “continuando subcontratando parte de su producción” a grupos asentados en la zona de Xinjiang “o bien comercializando bienes a partir del algodón producido en esta región”, siendo como resultado “cómplices de los graves delitos que allí se cometen”.

Como consecuencia de estos hechos, apuntan desde la organización francesa, y “con el apoyo de varios eurodiputados”, incluido el francés Raphaël Glucksmann, “nuestras organizaciones han presentado esta denuncia con el fin de poder esclarecer el papel que desempeñan las empresas multinacionales dentro de los delitos cometidos contra el pueblo uigir”. Unas supuestas violaciones de los derechos humanos sobre las que ahora imperan a “los tribunales franceses” para que “se pronuncien sobre su posible responsabilidad penal”.

“Esta no es la primera vez que se presenta una denuncia sobre la responsabilidad de las multinacionales por una posible violación de los derechos humanos, pero sí la primera que se presenta por unos motivos tan graves”, explicaba Nayla Ajaltouni, coordinadora del Collectif Éthique sur l’étiquette, al medio de noticias francés France Inter. “Después de varios meses de interpelaciones internacionales y de presiones políticas, ya no se trata de informarles de los delitos de los que son cómplices por fines lucrativos”, añade, “ahora es el momento de presentar pruebas ante el juez para demostrar la responsabilidad penal de estas marcas”.

La primera de muchas demandas

Esta acción y el que haya eurodiputados como Glucksmann que han avalado y participado de la presentación de la demanda, hay que entenderlo como una consecuencia directa de los planes legislativos que vienen desarrollándose a nivel europea. Escenario en el que a lo largo de las últimas jornadas se han acelerado las acciones que conducirán a una mayor responsabilidad de las empresas con presencia en territorio comunitario hacia sus respectivas cadenas de valor.

En este sentido, y como principal causa además que se encontraría tras el reciente boicot que habrían auspiciado desde el propio Gobierno de Pekín contra la multinacional sueca H&M, parte de una estrategia de fuerza que ha terminado salpicando a otros grupos multinacionales, entre ellos también a Inditex, nos encontraríamos con el reciente texto probado por el Parlamento Europeo en materia de “diligencia devida” y de defensa de los derechos humanos y medioambientales por parte de las empresas. Una resolución que ya ha sido remitida a la Comisión Europea para su desarrollo, y sobre la que ahora esta demanda y sus impulsores buscaría ejercer presión con el fin de evitar que la norma termine diluyéndose frente a los intereses económicos que pudieran mostrar los grandes grupos multinacionales. Finalidad para la que desde Collectif Éthique sur l’étiquette ya adelantan que llevarán acciones similares a esta ante las instancias judiciales de distintos países.

“Es parte de los trabajos a largo plazo que llevan a cabo nuestras organizaciones en su lucha contra la impunidad de las empresas transnacionales y el buscar garantizar el acceso de las víctimas a la justicia y a su reparación”, añaden desde la organización francesa. “La directiva europea sobre el deber de vigilancia que se redactará en los próximos meses deberá de saber dar respuesta a estas cuestiones cruciales”. Un objetivo que perseguirán estos distintos colectivos de manera activa, entre otras acciones con la interposición de denuncias como esta. Una reclamación por vía judicial que llega avalada y que cuenta con el apoyo de organizaciones como el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos ECCHR y el Congreso mundial uigur, y que no es más que “la primera de una serie de demandas que se interpondrán en otros países europeos en los próximos meses”.

“Nuestro objetivo”, detalla Ajaltouni, “es que esta directiva se inspire en las deficiencias de la legislación francesa y que vaya más allá”. Logrando contar “con un alcance más amplio, un régimen de responsabilidad civil aplicable a todas las empresas domiciliadas, basadas o con actividades comerciales en el mercado europeo”, y en la que además se lleve a cabo “una reversión de la carga de la prueba”. La cual, explica, “aún recae sobre la víctima de la violación de los derechos humanos en la legislación francesa”. Una normativa que, por ahora y a la espera de la aprobación de la nueva normativa europea, parece que será el que servirá de base para dirimir este conflicto.

Houellebecq: “Una civilización que legaliza la eutanasia pierde todo derecho al respeto”

Fuente: lacontroversia.com

El jueves 8 de abril se ha debatido en la Asamblea Nacional de Francia un proyecto de ley para la legalización del suicidio asistido, práctica que entrará en vigor en España dentro de tres meses, tras su aprobación el pasado 18 de marzo. En una columna publicada en Le Figaro , el escritor Michel Houellebecq ha roto su silencio habitual para pronunciarse al respecto.

Proposición 1, escribe Houellebecq: “Nadie quiere morir. Generalmente preferimos una vida disminuida a ninguna vida porque todavía quedan pequeñas alegrías. Y se pregunta: ¿No hay acaso otras alegrías además de las pequeñas alegrías (valdría la pena profundizar en ellas)?

Proposición 2, añade: nadie quiere sufrir físicamente. El sufrimiento moral tiene sus encantos, podemos convertirlo en un material estético del que no me he visto privado. El sufrimiento físico no es más que un infierno sin interés. Casi todo el mundo, ante una alternativa entre el sufrimiento insostenible y la muerte, elige la muerte

Houellebecq añade una tercera proposición, la más importante: podemos eliminar el sufrimiento físico. La omisión de estas tres observaciones, según el autor, explica que hasta el 96% de los franceses se declare favorable a la legalización de la eutanasia: El 96% de las personas entiende que se les hace la pregunta: ¿Preferirías que te ayudaran a morir o pasar el resto de tu vida en un sufrimiento terrible? 

Apuntes sobre la dignidad humana

El escritor francés objeta también la concecpción de “compasión” y “dignidad” esgrimida por los partidarios del suicidio asistido: Los defensores de la eutanasia hacen gárgaras con palabras cuyo significado desconocen hasta tal punto que ya ni siquiera deberían tener derecho a pronunciarlas. En el caso de la “compasión”, la mentira es palpable. En lo que respecta a la “dignidad”, es más insidiosa. Nos hemos desviado seriamente de la definición kantiana de dignidad sustituyendo gradualmente el ser físico por el ser moral (¿negando la noción misma de ser moral?), sustituyendo la capacidad plenamente humana de actuar en obediencia al imperativo categórico por la concepción más animal y plana de la salud, que se ha convertido en una suerte de condición de posibilidad de la dignidad humana, hasta representar finalmente su único sentido verdadero.

En este sentido, añade con el sarcasmo que caracteriza sus textos, a lo largo de mi vida, apenas tuve la impresión de mostrar una dignidad excepcional; y no creo que vaya a mejorar. Terminaré de perder mi cabello y mis dientes, mis pulmones comenzarán a desmoronarse. Me volveré más o menos indefenso, tal vez impotente, tal vez ciego. Después de un tiempo, una vez alcanzada una cierta etapa de degradación física, inevitablemente terminaré diciéndome (aún feliz si no me lo señalan) que ya no tengo ninguna dignidad.

Si reducimos la dignidad humana a una cuestión relacionada necesariamente con el nivel de deterioro físico, Houellebecq sostiene que entonces podemos vivir muy bien sin ella. Y añade: Por otro lado, todos tenemos más o menos necesidad de sentirnos necesitados o amados; o al menos estimados, incluso admirados -en mi caso es posible-. También esto podemos perderlo, es cierto; pero no hay mucho que se pueda hacer; los demás juegan un papel muy decisivo en este sentido. Yo me veo pidiendo morir sólo con la esperanza de que me respondan: “No, no, quédate con nosotros”. La conclusión, me temo, es obvia: soy un ser humano absolutamente desprovisto de toda dignidad.

La sumisión a las leyes de la República

Tras hacer algunas objeciones a la exposición de motivos del proyecto de ley y a las razones económicas que podrían contribuir a su aprobación -señala el alto costo de mantenimiento de las personas de edad avanzada-, escribe:

Los católicos resistirán lo mejor que puedan, pero es triste decirlo, nos hemos acostumbrado más o menos a que los católicos pierden cada vez. Los musulmanes y los judíos piensan sobre este tema, como sobre muchos otros temas llamados “sociales” (palabra fea), exactamente igual que los católicos; los medios de comunicación son generalmente muy buenos para encubrirlo

Pero no sólo las tres grandes religiones monoteístas condenan esta práctica. Houellebecq señala que, para los budistas, la agonía es un momento particularmente importante en la vida de un hombre, porque le ofrece una última oportunidad para liberarse del ciclo de encarnaciones: Cualquier interrupción anticipada de la agonía es, por tanto, un acto francamente criminal; desafortunadamente, los budistas no intervienen mucho en el debate público.

Sobre el honor de una civilización

El escritor añade: Quedan los médicos, en los que tenía pocas esperanzas, sin duda porque no los conocía bien, pero es innegable que algunos de ellos se resisten, se niegan obstinadamente a matar a sus pacientes, y ellos pueden seguir siendo la última barrera. No sé de dónde viene este coraje, tal vez sea solo el respeto del juramento de Hipócrates: “No le daré a nadie veneno si me lo pide”.

Finalmente, Houellebecq sostiene que no se trata sólo de una pelea por el honor de una civilización: Lo que está en juego es otra cosa muy distinta, antropológicamente se trata de una cuestión de vida o muerte. Aquí tendré que ser muy explícito: cuando un país – una sociedad, una civilización – llega a legalizar la eutanasia, pierde a mis ojos todo derecho al respeto. Por tanto, no sólo resulta legítimo, sino deseable, destruirlo; para que algo más, otro país, otra sociedad, otra civilización, tenga la oportunidad de suceder.

Cristina Romero presentando las firmas contra el despilfarro de alimentos

¡Hay que ponerse!

Fuente: despilfarroalimentario.org

Hace unos días tuvimos la oportunidad de compartir esta charla telemática sobre el despilfarro de alimentos organizada por Encuentro y Solidaridad. Un rato de diálogo de despilfarroalimentario.org con Cristina Romero que quiso y quiere ser un espacio de encuentro sobre este tema.

Según el último informe de la ONU, en el mundo se despilfarran 931 millones de toneladas de alimentos cada año y esto teniendo en cuenta sólo las que se producen en las cadenas finales de la cadena alimentaria. Esto equivale a uno de cada tres alimentos.

Se puede hacer mucho para prevenir y corregir esta situación, que no es una simple fatalidad, sino que tiene causas concretas y por lo tanto soluciones concretas. Cristina Romero es una de estas experiencias concretas, que parte del simple hecho de ser madre de un niño que acude a un comedor escolar pero que ha comprobado que los retos no son inalcanzables, sino que se pueden conseguir con la ayuda de otros, luchando juntos.

En la típica reunión de comienzo de curso, hablando de los comedores escolares, se hizo consciente de la cantidad de comida que de tiraba y tomó cartas en el asunto. No basta con quejarse, ¡hay que ponerse! y Cristina se juntó con otros y se puso.

Iniciativa legislativa contra el despilfarro

Recuperar este despilfarro de alimentos es posible a nivel particular, que alguna escuela, por iniciativa propia organice este excedente, pero Cristina se propuso que esto llegara a nivel legislativo, que no dependiera de la voluntad de un centro en concreto. Un ejemplo de un colegio en Lleida, en seis escuelas, recogieron 9.000 raciones en un año; multiplicar estas cifras por todas las escuelas del país alcanzaría cifras escalofriantes.

Juan Marcos de Miguel participó también en este diálogo, desde su trabajo en el departamento de salud pública de Cataluña; como bien nos explicó, el riesgo cero existe: no hacer nada. Pero esto no es válido en este tema, en un tema en el que con un simple gesto de voluntad, supondría una recuperación de más de 90 toneladas de comida sólo en Cataluña.

Un pequeño detalle es que en estos comedores se prepara la misma cantidad en cada ración para todos los niños, independientemente de la edad. Teniendo simplemente esto en cuenta, en tres meses se redujo un 92% el despilfarro en el comedor de un pequeño centro educativo rural. Esa fue una primera batalla ganada en el camino hacia el cambio de la ley de seguridad alimentaria.

La mayoría de quienes piden la eutanasia quieren que se acabe con su dolor y que no les traten como una carga

Margarita Saldaña, autora del libro ‘Cuidar’, reflexiona acerca de la importancia de acompañar a los enfermos: “Uno de los aprendizajes de la pandemia es que todas las personas somos susceptibles de enfermar y que también somos capaces de cuidar”.

Fuente: Vida Nueva digital

Margarita Saldaña es una de esas personas que, desde cuidados paliativos, viven cada día con el sufrimiento de muchas personas. Hace unos años vivió, a través de su acompañamiento a Andrea, una auténtica aventura que más tarde reflejaría en el libro ‘Cuidar’ (PPC). Ahora, con la ley de la eutanasia recién aprobada en España, reflexiona con Vida Nueva sobre la importancia de los cuidados y de ayudar al enfermo a devolverle el sentido a su vida, sean cuales sean las circunstancias.

PREGUNTA.- Se cumplen tres años del fallecimiento de Andrea, protagonista de ‘Cuidar’. Supongo que se entremezclan los sentimientos de nostalgia, de paz por haberla podido acompañar en la última etapa de su vida…

RESPUESTA.- Los aniversarios son siempre ocasiones propicias para releer lo vivido. Con el paso del tiempo, se va produciendo un decantado natural de la experiencia. Siempre queda un fondo de nostalgia y de ausencia, pero lo que emerge ahora con gran dinamismo es el agradecimiento por la aventura que vivimos juntas.

P.- En su libro ‘Cuidar’ define los cuidados como una aventura, ¿por qué? ¿En qué consiste exactamente cuidar de alguien?

R.- ¡Cuidar no es una ciencia exacta! Es todo lo contrario: una aventura en la que corremos ciertos riesgos y descubrimos maravillosos paisajes. Es también, me gusta decir, una “buena aventura”, una “bienaventuranza”: felices los que cuidan, porque se adentrarán en las entrañas de lo humano.

P.- El Papa habla muchas veces de no caer en la ‘cultura del descarte’. ¿Qué puede aprender de los ancianos y los enfermos una sociedad que muchas veces les “descarta”?

R.- Efectivamente, estamos construyendo una sociedad tan basada en la eficiencia que niega el valor de todo aquello que “no sirve para nada”, incluidas las personas. Los ancianos y enfermos, con su sola presencia, desenmascaran estas claves que nos deshumanizan gravemente, y nos invitan a descifrar la dignidad humana, grabada de manera inalienable en cuerpos a veces muy quebrados.

Cuidados que dan sentido

P.- ¿Somos conscientes de que todos necesitaremos ser cuidados o vivimos obviando esta realidad?

R.- Hasta ahora, hemos vivido como si no fuéramos a morir, pero un virus que mide una diezmilésima de milímetro ha puesto de manifiesto nuestra realidad vulnerable. Uno de los aprendizajes que nos deja la pandemia es que todas las personas somos susceptibles de enfermar y que también somos capaces de cuidar.

P.- Parece que, como sociedad, tendemos inconscientemente a adjudicar los cuidados a las mujeres de las familias. ¿Es algo que debemos asumir entre todos?

R.- Cuidar ha sido hasta tiempos bien recientes una labor realizada en casa, y el espacio doméstico ha estado tradicionalmente atribuido a la mujer. Sin embargo, todas y todos somos responsables de hacernos cargo de la vida, no solo de transmitirla a nuestros hijos sino también de acompañarla hasta el final. Cuidar no es una cuestión de género, sino de inteligencia, de entrañas y de convicción.

P.- Usted trabaja actualmente en cuidados paliativos. Desde su experiencia, ¿piensa que se puede, a través de los cuidados, ayudar a que el anciano o el enfermo vuelva a encontrar sentido a su vida? 

R.- Todos los días acompaño a personas que, cuando dicen que quieren morir, lo que en realidad dicen es: quiero existir para alguien, quiero seguir siendo útil, quiero que mi dolor físico sea controlado… Es más rápido y más barato para una sociedad legalizar la muerte que acompañar a una persona a descubrir nuevos cauces de sentido para su vida, pero se puede… En eso consiste quizá, finalmente, el arte de cuidar…

P.- ¿Qué ha sentido cuando en estos días ha visto que el Congreso aprobaba la ley de eutanasia?

R.- En primer lugar, un gran enfado por las circunstancias en las que se ha tomado una decisión tan grave: en plena crisis, sin un debate social de calado y en medio de una gran desinformación. Siento que fracasamos como sociedad cuando creemos que legalizar la muerte es un signo de progreso. Lo verdaderamente progresista es apostar por la vida y poner a su servicio todos los recursos necesarios. Trabajando en cuidados paliativos, me sobran los dedos de una sola mano para contar las personas que han llegado pidiendo la eutanasia por motivos filosóficos; la mayoría de la gente que desea “la inyección”, en realidad está pidiendo que controlen sus dolores y que no la traten como una carga para su familia y para la sociedad.

escuela y COVID19

Escuela y COVID19

Por un protocolo coherente con el avance científico.

Un grupo de familias de Cantabria ha creado la plataforma “Escuela y Covid”. Hace unos días han presentado en la Consejería de Sanidad y Educación el manifiesto en el que solicitan, entre otras cosas, que se modifique algún punto del protocolo en los colegios de educación primaria.

Desde su web nos lo explican.

En otras comunidades autónomas, las familias, a través de sus representantes, tienen voz en los órganos de seguimiento de los protocolos. Además, las reuniones de estos órganos (donde se presentan los datos, se exponen las dificultades y avances, se proponen alternativas…) son públicas. Así todos sabemos quién y qué se propone. Éste es sólo un ejemplo. La Consejería de Educación y Sanidad/Salud pública ¿puede explicar el oscurantismo y falta de democracia que rodea a las reuniones de trabajo sobre los protocolos/planes de contingencia? Cada vez es más lógico que normativas que repercuten en toda la sociedad y de forma desigual, cuente con los distintos colectivos afectados y con un equipo multidisciplinar de profesionales, para llegar a una propuesta equilibrada que minimice el riesgo de transmisión y las consecuencias de las medidas adoptadas. Multidisciplinaridad de profesionales y agentes sociales, y actas públicas de las reuniones de trabajo, son condiciones imprescindibles para generar confianza y para establecer normativas y protocolos que realmente sirvan a la sociedad.

En contacto con instituciones y asociaciones

Por eso nos alegró el largo tiempo dedicado a dialogar con nosotros por el Colegio de Enfermería. Con el de Psicólogos estaremos el 14 de abril. Estamos esperando respuesta por parte del Colegio de Médicos. Los profesionales crecemos especialmente en esa escucha. El Colegio de Licenciados en Educación Física recibió nuestro manifiesto por correo y estudiarán nuestra propuesta de adhesión al mismo.

Escuela y COVID
Reunión en el Colegio de Enfermería junto a Mª Luz Fernández (Presindenta) y Alexandra Gualdrón (Vicepresidenta)

Como no puede ser de otra forma, también hemos hecho llegar nuestro manifiesto a AMPAs, FAPA, CONCAPA y equipos directivos. Contamos ya con la adhesión de uno de ellos y esperamos aumentar la lista. Hemos solicitado a la FAPA a enviar a todas las AMPAS este manifiesto y animamos a que todas ellas se sumen al mismo. También animamos a dicha federación a que reclame su presencia en las reuniones de los grupos de trabajo sobre planes de contingencia y en la del grupo mixto sanidad/educación, y que allí lleve la opinión de las familias (estableciendo las reuniones y metodología acorde para eso).

No nos hemos olvidado de los sindicatos. También a ellos les hemos hecho llegar nuestras reivindicaciones. También ellos se pueden adherir al manifiesto en el que pedimos que el protocolo de primaria (más restrictivo) se equipare al de secundaria, lo cual está generando más confinamientos en las aulas de 6 a 12 años . ¿Es menos importante un profesor de educación primaria que otro de secundaria? ¿Se puede prescindir de su educación presencial más? Nos sorprendió mucho que UGT sección educativa, nos dijera que no se pueden dar los datos de transmisión comunitaria en el centro escolar, lo cual forma parte de una de nuestras reivindicaciones. Es decir, proporcionar el dato de cuantos alumnos de un aula se contagian por un compañero que se ha infectado fuera del aula. En la experiencia de las familias que formamos parte de esta plataforma con nuestros hijos y conocidos, la transmisión intracomunitaria en las clases de primaria ha sido cero. Suponemos que los datos a nivel de todos los centros de Cantabria serán anecdóticos o bajos, como ocurre en otras CCAA y países. Desde AGOSTO, la evidencia científica continúa afirmando que la transmisión de niño a niño y de niño a adulto en las escuelas es poco común. UGT aludió a la ley de protección de datos como razón para no ofrecer esta información. No es así. Adjuntamos la tabla de Navarra (reflejando que la transmisión comunitaria tanto en primaria como en secundaria es muy baja, incluso menor en primaria).

Fuente

Es muy importante que se proporcionen estos datos, como también el de la transmisión comunitaria de la infección de niños a profesores (por varias fuentes nos llega que nula, en cualquier caso seguro que anecdótica siguiendo la norma de otros lugares donde sí proporcionan este dato). Permite ver la realidad.

Esta semana nos ha alegrado que los medios de comunicación, quisieran dar voz a esta iniciativa: Alerta, el Diario Montañés, Cadena Ser radio, Cope radio, Castro confidencial, el diario Cantabria.

Los protocolos contra el COVID19 son necesarios

NI MUCHO MENOS ESTAMOS EN CONTRA DE PROTOCOLOS EN LAS ESCUELAS, SON NECESARIOS. Pero no hay ninguna razón avalada por la realidad, los datos, la investigación científica… por la cual se esté penalizando a los niños de primaria respecto a secundaria, con un protocolo más restrictivo, cuando los niños más pequeños transmiten menos y tienen mascarilla, y aulas con similares condiciones (número de alumnos por ejemplo) que secundaria.

¿Por qué se está promoviendo la escuela del miedo? ¿Qué mensaje estamos transmitiendo a los niños, cuando se han suspendido las salidas fuera del colegio, en muchos centros? ¿O se impide a una madre/padre/profesional no entrar al cole a dar un taller (que hasta en el patio se podría dar)? Ni las residencias de ancianos, con una población de riesgo, han impedido la entrada de familiares durante todo el tiempo de pandemia.

Tenemos 8 días de vacaciones, la vuelta del cole es posible que sea en otras condiciones. Ofrecemos nuestra colaboración para eso. Las consecuencias de los aislamientos en los niños son notables (ver nuestro manifiesto y entradas de la web). Ni un solo niño más con un aislamiento que no le corresponda en coherencia con los datos y el conocimiento científico. Hace falta liberar de presiones o intereses (que no sean el bienestar físico y psicosocial de los niños) los protocolos educativos. Si especialmente las familias, profesores y equipos directivos  exigimos esta liberación, a la vuelta de vacaciones tendremos un protocolo diferente.  Esperar al curso que viene es una canallada. Por eso llamamos también a los colegios profesionales, sindicatos, asociaciones que trabajen con colectivos con más dificultades socioeconómicas o psicoeducativas, a adheriros al manifiesto.

Podéis escribir un correo a la dirección escuelaycovidcantabria@gmail.com y decir que vuestra asociación/colectivo se adhiere, enviando vuestro logo.

Cualquier persona puede adherirse a este manifiesto

Sacerdote Don Diego Garrido Pombo y el Consejo Revolucionario

En el contexto de la Guerra Civil Española (1936-1939), donde abundaron los hechos de matanzas de población civil en ambos bandos, y en particular hacia numerosos sacerdotes y laicos de la Iglesia, destacamos este testimonio:

El sacerdote Don Diego Garrido Pombo, nacido en 1874 en Cuevas de Almanzora, no fue asesinado como casi todos los sacerdotes del valle.
En diciembre ocurrió un hecho de notable importancia para Don Diego y para toda su gente de la ciudad montañosa. El párroco de Tíjola (Almería) es respetado y bien querido por el comité revolucionario y le dejan estar en paz en su propia casa. El 15 de diciembre, por la tarde hay programada una reunión muy importante del Consejo Municipal. Participan todos sus componentes: siete pertenecen a la Izquierda republicana y cinco son Socialistas. Al día siguiente el propio sacerdote es reclamado en el ayuntamiento. Le entregan un documento escrito y aprobado por unanimidad cuyo contenido es el siguiente:


“En reunión celebrada anoche por los miembros del Consejo municipal y con la asistencia de los
componentes de las Directivas de todas las Organizaciones Sindicales y políticas de esta localidad, al objeto de tratarse de diversos asuntos de interés general, se tomó el acuerdo, por unanimidad, de que se establezca en esta ciudad un Liceo popular preparatorio para examinarse en los centros oficiales de enseñanza, y de que se ponga Vd. a su frente, para organizarlo y dirigirlo con las más amplias facultades, teniendo presente que, hijo de un artesano, ha sabido por propios méritos obtener el título de Licenciado en Ciencias Naturales y que cuenta con una larga experiencia en la enseñanza secundaria y superior, en cuyo ejercicio ha acreditado excepcionales aptitudes pedagógicas y ha tenido generosa preferencia para enseñar gratuitamente a hijos de obreros y discípulos de escasos recursos, siendo notorio que en esa labor ha procurado al par que la más completa instrucción posible de los alumnos, la mejor educación cívica y moral de los mismos, puesta la mira en conseguir ciudadanos laboriosos, rectos, cultos, libres y conscientes, amantes de nuestra Patria, defensores de la justicia social, impulsores del progreso y leales servidores de la República Española. Lo que ponemos en su conocimiento a los efectos consiguientes”.
Salud y República. Tíjola, 16 de diciembre de 1937.


Dicho documento lo firman el Alcalde Antonio Martínez y los tres consejeros González, Alonso y Guirado. Por el Partido Comunista: Antonio Jiménez. Por la Juventud Socialista Unificada: Rafael Martínez y Martínez Robles. También aparece el sello y firma de CNT-AIT.

Agradecemos a Antonio Martínez Pozo, que fue discípulo de Don Diego María, y que en el año 2005
escribió sobre el Boletín Informativo de Tíjola: “Es un documento único en toda España que honra tanto al párroco Diego como a toda la población de dicha ciudad, ya que en medio de la persecución religiosa, tras un tiempo de atenta vigilancia, el Consejo Municipal, aún oponiéndose a órdenes superiores, encarga a un sacerdote, que, aunque si bien es verdad que le impiden ejercer su ministerio, le permiten servir de manera diversa a su comunidad, también durante la terrible persecución religiosa”.

Del libro “Emilia gitana mártir y los héroes del río Almanzora”. Autor: Don Mario Riboldi. (Extracto de las páginas 32, 33 y 65):

Jack London

Jack London

JACK LONDON (San Francisco 1876-1916). Uno de los grandes escritores norteamericanos, autor de cásicos universales de la literatura como Colmillo Blanco, o la llamada de lo salvaje. De familia pobre, no tuvo un educación reglada, pero él se ocupo de formarse a base de leer libros. Desde muy joven se vio obligado a trabajar y a lo largo de su vida tuvo empleos muy diversos, como marinero, buscador de oro, corresponsal de guerra… Pero además de ser un autodidacta fue un hombre de acción. Se involucró plenamente en las protestas sociales y siempre trato de mejorar la situación de la clase obrera. Comenzó a escribir como forma de salir de la pobreza, y en pocos años llegó a ser un autor muy conocido. Jack London vivió un época de gran crisis económica en Norteamérica como consecuencia de la Guerra Civil americana. Vivió el inicio de la creación de los grandes imperios económicos, la segunda revolución industrial y el nacimiento del Movimiento Obrero estadounidense. En su ciudad natal, San Francisco las huelgas y las manifestaciones estaban a la orden del día. Las teorías de Darwin de la ley del más fuerte, aplicadas, no ya la biología, sino al mundo social, bullían también en aquella época, muchas veces para justificar el capitalismo y la desigualdad social.

Todas esas vivencias e ideas influenciaron mucho la literatura de Jack London, en donde se ven reflejadas una peculiar mezcla de aspiraciones socialistas y teorías darwinistas. Los temas que vemos en su obra Colmillo Blanco y La llamada de los salvaje, trata estos temas a través de las supervivencia en medios hostiles y salvajes, la maldad del ser humano, pero también su bondad y el compañerismo desinteresado.