Lecciones de una pandemia: qué hemos aprendido en el peor año para la educación

Fuente: elpais.com

En marzo 2020, todos los países latinoamericanos, con la excepción de Nicaragua, emprendieron el cierre progresivo de sus sistemas educativos por causa de la covid-19. Si bien la decisión de los gobiernos fue acertada y buscaba proteger a las comunidades, el impacto educativo real de la pandemia solo podrá evaluarse en el largo plazo.

Lo cierto es que esta situación no solo vino a profundizar las históricas desigualdades socioeconómicas que caracterizan a la región sino que, en el caso de la educación, las medidas de aislamiento y el cierre de escuelas, visibilizaron y aumentaron las disparidades en el acceso a una formación inclusiva, equitativa y de calidad.

Las profundas e históricas inequidades educativas en América Latina son ya conocidas, pero no por ello menos alarmantes. En cifras, antes de la crisis de la covid-19, ya sabíamos que más de 11 millones de niños, niñas y jóvenes de la región se encontraban excluidos del sistema educativo, y uno de cada cinco jóvenes entre 15 y 24 años no estudiaba ni trabajaba. Sin embargo, el problema no solo era para quienes estaban excluidos; de entre quienes lograban asistir a la escuela, el 51% no conseguía entender adecuadamente lo que leía, según el informe al respecto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2019. Sobre esta realidad inicial, la pandemia sin duda alguna tendrá un efecto negativo en los aprendizajes y también en los índices de abandono y deserción escolar.

¿Qué lecciones hemos sacado? Me parece que es posible aventurar, al menos, cuatro:

1. Relevancia de la escuela presencial. A diferencia de quienes pregonaban una extinción de la escuela presencial y su inevitable sustitución por la educación virtual y a distancia, esta crisis ha dejado claro que la escuela presencial, como espacio de aprendizaje, encuentro y apoyo, desempeña un papel clave en la sociedad y está para quedarse. Por un lado, por supuesto, está su función educativa, pero sobre todo su relevancia como espacio de socialización y desarrollo socio-emocional. A su vez, la escuela es la institución donde muchos niños, niñas y jóvenes reciben asistencia sanitaria, como vacunas, y alimentación, entre otros programas de protección social.

2. Valoración de los docentes. Quienes argumentaban que bastaba con materiales virtuales, software, apps y el apoyo de un adulto experimentaron en carne propia que hay una gran distancia entre querer enseñar y poder apoyar efectivamente el proceso de aprendizaje de un estudiante. La pedagogía es una disciplina que requiere conocimientos, habilidades, aptitudes y experiencia para hacerse de manera efectiva. Ahora bien, esto no quiere decir que todos los docentes cumplan con estos méritos; de hecho, este es el gran desafío de la región. Los datos muestran que una proporción importante de docentes en Centroamérica requiere de una mejor formación inicial y continua, por lo que se requiere avanzar con decisión en este ámbito.La crisis ha dejado claro que la escuela presencial desempeña un papel clave en la sociedad

3. Dificultad para colaborar e innovar. Mientras la comunidad científica y el sector de la salud demostró su capacidad para colaborar, planificar, testear, innovar y obtener resultados concretos (vacunas), el sector educativo en el mundo, y también en la región, dio cuenta de sus carencias para trabajar como un ecosistema de innovación robusto. Es verdad que hubo capacidad en algunos países, relativamente rápida, para implementar plataformas virtuales de apoyo. En mayo 2020, de una muestra de 26 países de la región, siete tenían plataformas de aprendizaje, 22 ofrecían contenidos digitales, 13 utilizaban contenidos de material didáctico y redes sociales, y 20 impartían educación a través de programas de radio o televisión, según el informe anual sobre educación GEM 2020 del Summa y la Unesco. Sin embargo, en muchos casos los materiales eran de baja calidad, poco adecuados al nuevo contexto y no venían acompañados de sistemas de apoyo adecuado para los docentes, padres y estudiantes. Poca capacidad hubo, en general, para innovar en términos curriculares o de nuevas prácticas docentes, por ejemplo. Más importante aún, aquellos estudiantes que viven en hogares sin internet (aproximadamente la mitad de los hogares de la región no poseen conexión), quedaron en su mayoría aislados y excluidos del proceso educativo.

4. Relevancia del Estado. En América, el continente con el mayor grado de privatización de la educación en el mundo y caracterizado por la debilidad de su aparato público, la pandemia dejó al descubierto la necesidad de fortalecer la capacidad y efectividad del Estado para garantizar el derecho a la educación de la población y, en especial, de los más vulnerables. Esto implica no solo mejorar la infraestructura física y virtual (acceso a electricidad e internet, plataformas, etc.), sino también una mayor capacidad de coordinación del sector de manera que se puedan impulsar estrategias innovadoras e integrales a corto, medio y largo plazo, con un especial énfasis en la formación, apoyo y acompañamiento a la labor docente para poder nivelar y potenciar el aprendizaje profundo de los estudiantes. Lo anterior, lamentablemente, será difícil de lograr, ya que dado el contexto económico, muchos ministerios experimentarán la disminución de sus presupuestos para la educación.

Un año después de que se desatara la pandemia, es importante que nuestros países logren sacar sus lecciones e incorporen lo aprendido en sus estrategias para el 2021. Solo así podremos revertir el daño que esta crisis ha tenido sobre las nuevas generaciones y avanzar en la garantía del derecho a la educación para todos y todas sin excepción.

Javier González es director del Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y El Caribe (SUMMA, BID) y profesor asociado a la Universidad de Cambridge.

El asombro por llegar

Mª Isabel Rodríguez Peralta

Educar la mirada exige educar la sensibilidad y cultivar la capacidad de asombro o dicho de otro modo, educar la imaginación exige cultivar la sensibilidad pedagógica. Nuestro cuerpo es una puerta de entrada al mundo y nuestros cinco sentidos ventanales para dejar pasar la luz, pero es menester querer dejarla pasar.

Vivimos aún con el asombro pendiente por llegar porque la desgana y rutina nunca invitan al asombro, más bien al contrario, nos entristecen y nos encogen el corazón. A fuerza de egoísmos colectivos el neo-individualismo postmoderno atrofia el alma y seca la vida.

No descansar hasta descubrir la integralidad del ser humano en su radicalidad es iniciar un camino sin retorno para el que no necesitamos mucho equipaje, más bien poco y de ese poco poco. En el prólogo de ‘El Fenómeno humano’ Teilhard de Chardin habla de ver o perecer. Se trata de adquirir una visión profunda  y aprender a ver lo inmaterial, aquello que no se ve pero si existe, como el amor que se manifiesta allí dónde no reposamos nuestra mirada porque le volvemos la cara.

Rovirosa describe la importancia del asombro ante lo pequeño y la mirada siempre nueva ante lo cotidiano cuando afirma que ‘la persona humana para ver ha de ser un poeta, aunque no escriba versos, y sentir su alma estremecida e impresionada al sentirse en armonía con el conjunto maravilloso de la creación’.

No olvidemos que la verdadera pedagogía es la iniciación a una vida más amplia, y ésta no podrá ser nunca el destino de los que cada vez más estrechan sus horizontes.

Guillermo Rovirosa falleció el 27 de febrero de 1964, fue un militante cristiano pobre  y gran formador de militantes obreros que encarnó e hizo vida su principio pedagógico de contemplación y lucha abriendo camino a las nuevas generaciones.

Padre e hijo - transmitir valores

No te empeñes en transmitir valores que es peor.

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano de Valladolid.

A veces a los padres nos gustaría transmitir nuestros valores a los hijos, nuestras formas de pensar y situarnos ante el mundo. Por ejemplo, nos gustaría que fueran austeros y no despilfarraran los bienes materiales. O que valorasen el esfuerzo por encima del resultado. O que vieran lo importante que es la generosidad con los demás.

En algunos casos, este deseo proviene de considerar esos valores como parte del patrimonio familiar que se debe transmitir de generación en generación porque son “los nuestros”. De forma que aquel no tiene esos valores es un poco menos “de los nuestros” que el que se mantiene fiel a ellos y los conserva. Cuando esto sucede, la presión del grupo familiar puede volverse asfixiante para sus miembros y dificultar su desarrollo personal.

En otras ocasiones, simplemente existe el convencimiento bienintencionado de que esos valores son buenos para nuestros hijos, porque han sido buenos para nosotros. Algo así como “esto es lo bueno, y si es bueno para mí, será bueno para ellos”.

Y nos imponemos como padres la tarea de transmitir esos valores, sin ser conscientes de que esos valores no se pueden transmitir…

– Pare un momento, pare un momento… ¿Está usted diciendo que los valores no se pueden transmitir? ¿Que no se pueden transmitir la austeridad, la responsabilidad o la generosidad a nuestros hijos?

– Pues sí, algo así, quiero decir…

– Y entonces ¿para qué estamos los padres si no es para educar en valores a nuestros hijos? ¿No ve usted que ni la escuela ni nadie educa en valores?

– Pues voy a intentar explicarme, si me lo permite…

Es claro que los padres estamos, entre otras cosas, para educar a nuestros hijos. Pero esa educación no es unidireccional, de nosotros a ellos. Si analizamos nuestra experiencia como padres, descubrimos que los hijos también nos educan a los padres. Es decir, que los padres aprendemos de ellos, ajustamos nuestras conductas a sus necesidades y etapas del desarrollo y vamos evolucionando en nuestras formas de actuar. No somos los mismos padres cuando tenemos nuestro primer hijo que cuando tenemos el tercero, tenemos otra edad, otra experiencia…

Y, además, tanto a los padres como a los hijos nos influye el contexto. No somos los mismos antes, que después del coronavirus, por poner un ejemplo. La primera cuestión, por tanto, es que padres e hijos nos educamos mutuamente en medio de un contexto.

La segunda cuestión tiene que ver con la libertad. No fuimos libres para elegir los genes que, en buena medida, nos conforman. Pues bien, estos valores de los que hablamos no se transmiten como se transmiten los genes, es decir, sin mediar la voluntad del receptor. Más bien necesitan de la adhesión libre del receptor para ser incorporados a la propia vida.

El problema viene cuando los padres intentamos imponer esos valores a los hijos a través de técnicas como la vigilancia, la rendición de cuentas, el sermoneo, el soborno… Lo bueno que pudiera haber en esos valores queda contaminado por el grado de imposición con el que se presentan. Esa imposición produce un rechazo que acaba provocando el rechazo del valor en sí mismo. Esto puede suceder incluso con la fe de los hijos.

Que los padres vivamos esos valores y lo hagamos con alegría es una condición imprescindible para posibilitar que los hijos se adhieran, pero no basta. Hará falta su libre adhesión y eso ya no está de nuestra mano. Sí está de nuestra mano crecer en la vivencia de nuestros valores y en hacerlo con alegría. Crezcamos en eso.

escuela y COVID19

Escuela y COVID19

Por un protocolo coherente con el avance científico.

Un grupo de familias de Cantabria ha creado la plataforma “Escuela y Covid”. Hace unos días han presentado en la Consejería de Sanidad y Educación el manifiesto en el que solicitan, entre otras cosas, que se modifique algún punto del protocolo en los colegios de educación primaria.

Desde su web nos lo explican.

En otras comunidades autónomas, las familias, a través de sus representantes, tienen voz en los órganos de seguimiento de los protocolos. Además, las reuniones de estos órganos (donde se presentan los datos, se exponen las dificultades y avances, se proponen alternativas…) son públicas. Así todos sabemos quién y qué se propone. Éste es sólo un ejemplo. La Consejería de Educación y Sanidad/Salud pública ¿puede explicar el oscurantismo y falta de democracia que rodea a las reuniones de trabajo sobre los protocolos/planes de contingencia? Cada vez es más lógico que normativas que repercuten en toda la sociedad y de forma desigual, cuente con los distintos colectivos afectados y con un equipo multidisciplinar de profesionales, para llegar a una propuesta equilibrada que minimice el riesgo de transmisión y las consecuencias de las medidas adoptadas. Multidisciplinaridad de profesionales y agentes sociales, y actas públicas de las reuniones de trabajo, son condiciones imprescindibles para generar confianza y para establecer normativas y protocolos que realmente sirvan a la sociedad.

En contacto con instituciones y asociaciones

Por eso nos alegró el largo tiempo dedicado a dialogar con nosotros por el Colegio de Enfermería. Con el de Psicólogos estaremos el 14 de abril. Estamos esperando respuesta por parte del Colegio de Médicos. Los profesionales crecemos especialmente en esa escucha. El Colegio de Licenciados en Educación Física recibió nuestro manifiesto por correo y estudiarán nuestra propuesta de adhesión al mismo.

Escuela y COVID
Reunión en el Colegio de Enfermería junto a Mª Luz Fernández (Presindenta) y Alexandra Gualdrón (Vicepresidenta)

Como no puede ser de otra forma, también hemos hecho llegar nuestro manifiesto a AMPAs, FAPA, CONCAPA y equipos directivos. Contamos ya con la adhesión de uno de ellos y esperamos aumentar la lista. Hemos solicitado a la FAPA a enviar a todas las AMPAS este manifiesto y animamos a que todas ellas se sumen al mismo. También animamos a dicha federación a que reclame su presencia en las reuniones de los grupos de trabajo sobre planes de contingencia y en la del grupo mixto sanidad/educación, y que allí lleve la opinión de las familias (estableciendo las reuniones y metodología acorde para eso).

No nos hemos olvidado de los sindicatos. También a ellos les hemos hecho llegar nuestras reivindicaciones. También ellos se pueden adherir al manifiesto en el que pedimos que el protocolo de primaria (más restrictivo) se equipare al de secundaria, lo cual está generando más confinamientos en las aulas de 6 a 12 años . ¿Es menos importante un profesor de educación primaria que otro de secundaria? ¿Se puede prescindir de su educación presencial más? Nos sorprendió mucho que UGT sección educativa, nos dijera que no se pueden dar los datos de transmisión comunitaria en el centro escolar, lo cual forma parte de una de nuestras reivindicaciones. Es decir, proporcionar el dato de cuantos alumnos de un aula se contagian por un compañero que se ha infectado fuera del aula. En la experiencia de las familias que formamos parte de esta plataforma con nuestros hijos y conocidos, la transmisión intracomunitaria en las clases de primaria ha sido cero. Suponemos que los datos a nivel de todos los centros de Cantabria serán anecdóticos o bajos, como ocurre en otras CCAA y países. Desde AGOSTO, la evidencia científica continúa afirmando que la transmisión de niño a niño y de niño a adulto en las escuelas es poco común. UGT aludió a la ley de protección de datos como razón para no ofrecer esta información. No es así. Adjuntamos la tabla de Navarra (reflejando que la transmisión comunitaria tanto en primaria como en secundaria es muy baja, incluso menor en primaria).

Fuente

Es muy importante que se proporcionen estos datos, como también el de la transmisión comunitaria de la infección de niños a profesores (por varias fuentes nos llega que nula, en cualquier caso seguro que anecdótica siguiendo la norma de otros lugares donde sí proporcionan este dato). Permite ver la realidad.

Esta semana nos ha alegrado que los medios de comunicación, quisieran dar voz a esta iniciativa: Alerta, el Diario Montañés, Cadena Ser radio, Cope radio, Castro confidencial, el diario Cantabria.

Los protocolos contra el COVID19 son necesarios

NI MUCHO MENOS ESTAMOS EN CONTRA DE PROTOCOLOS EN LAS ESCUELAS, SON NECESARIOS. Pero no hay ninguna razón avalada por la realidad, los datos, la investigación científica… por la cual se esté penalizando a los niños de primaria respecto a secundaria, con un protocolo más restrictivo, cuando los niños más pequeños transmiten menos y tienen mascarilla, y aulas con similares condiciones (número de alumnos por ejemplo) que secundaria.

¿Por qué se está promoviendo la escuela del miedo? ¿Qué mensaje estamos transmitiendo a los niños, cuando se han suspendido las salidas fuera del colegio, en muchos centros? ¿O se impide a una madre/padre/profesional no entrar al cole a dar un taller (que hasta en el patio se podría dar)? Ni las residencias de ancianos, con una población de riesgo, han impedido la entrada de familiares durante todo el tiempo de pandemia.

Tenemos 8 días de vacaciones, la vuelta del cole es posible que sea en otras condiciones. Ofrecemos nuestra colaboración para eso. Las consecuencias de los aislamientos en los niños son notables (ver nuestro manifiesto y entradas de la web). Ni un solo niño más con un aislamiento que no le corresponda en coherencia con los datos y el conocimiento científico. Hace falta liberar de presiones o intereses (que no sean el bienestar físico y psicosocial de los niños) los protocolos educativos. Si especialmente las familias, profesores y equipos directivos  exigimos esta liberación, a la vuelta de vacaciones tendremos un protocolo diferente.  Esperar al curso que viene es una canallada. Por eso llamamos también a los colegios profesionales, sindicatos, asociaciones que trabajen con colectivos con más dificultades socioeconómicas o psicoeducativas, a adheriros al manifiesto.

Podéis escribir un correo a la dirección escuelaycovidcantabria@gmail.com y decir que vuestra asociación/colectivo se adhiere, enviando vuestro logo.

Cualquier persona puede adherirse a este manifiesto

La virtud de escuchar

¿Qué razones tengo yo para aprender a escuchar? ¿Qué nos perdemos si no aprendemos a escuchar?

Mª Isabel Rodríguez Peralta

Guillermo Rovirosa publica entre 1959 y1964 unos cuadernos que constituyen la Serie Copin (COperación INtegral). De esta serie forma parte La virtud de escuchar (1962). El ideal COPIN es responder a la vocación de la vida cristiana en el sector económico de la vida social. Estos cuadernos los escribe en la última época de su vida, pensados, mecanografiados, fotocopiados, encuadernados y enviados por él. Los concibe como un diálogo entre los amigos con los que mantiene correspondencia a modo de un taller de escritura cooperativa, en formato de noticias que se desarrollan entre preguntas y respuestas para avanzar juntos en el ideal COPIN. Viene a ser como una carta larga a sus amistades.

Estas publicaciones llegan a toda España pero también llegan a otros muchos lugares del mundo, sólo por enumerar algunos: India, Bélgica, Francia, Italia, Argentina, Costa Rica y Colombia. Quién sabe si esta reflexión que comparto llega a personas de éstos u otros países que conocen este hecho histórico y podamos entablar también una correspondencia a través de este blog.

Es evidente la labor ingente de Guillermo Rovirosa en su apostolado laico. Fue capaz de encontrar, también en sus limitaciones causadas por la amputación de su pie izquierdo como consecuencia del atropello de un tranvía (1957), la fuerza necesaria para desplegar su capacidad creativa y poner en marcha procesos tan potentes que su voz llega hasta nuestros días.

La virtud de escuchar viene a ser una confesión de Rovirosa cuando comienza diciendo: Me he dado cuenta de que nunca he escuchado verdaderamente a nadie. Esto explica en gran parte el fracaso de mis relaciones humanas. Este hecho constituye un punto de partida que conecta con toda experiencia humana porque es universal el no saber escuchar.

En esta lectura podemos descubrir la llave maestra para aprender a escuchar y conseguir tres cosas estupendas: conocerme a mí mismo, una corriente de simpatía hacía el ‘otro’ al encontrarnos con que padecemos los mismos males y una colaboración y ayuda mutua para corregirnos, que por estar cimentada en la humildad ha de dar resultados positivos.

No es un libro al uso para su consumo sin más. La escritura es ágil y a la vez requiere una lectura lenta porque Rovirosa nos interpela directamente. ¿No andarían de otra manera los matrimonios cristianos si los cónyuges practican con preferencia la virtud de escuchar? ¿Y si al mismo tiempo iniciaran a sus hijos en tal práctica?

Conforme se avanza en la lectura desaparece el libro escrito para adentrarnos en el libro de la vida; de tu vida, tu historia personal y desde ahí salir al encuentro del mundo. Disponemos de toda una vida para aprender a escuchar y a la vez constatar la experiencia existencial de que mientras vives nunca dejarás de ser un aprendiz.

El lector tiene la última palabra para dictaminar si escuchar verdaderamente es una virtud o no. Y en caso afirmativo qué clase de virtud. Lo más importante es el hecho, la experiencia porque un diálogo sobre evidencias es infinitamente más fecundo que un diálogo sobre razones, con la ventaja de que conduce a los interlocutores a escucharse, a conocerse y a amarse.

Por último aprendamos también a leer de otra manera. Porque al igual que este cuaderno se concibió como un diálogo entre amigos también parece lógico leerlo junto a otros y así crear espacios para conversar sobre lo leído, escuchar a los demás y descubrir la verdad que hay en las palabras. Escuchar siempre deja huella, escuchar puede ser doloroso pero siempre es un acto de amor.

Os invito a que nos contéis como os va con esto de la escucha, con la lectura o grupo de lectura.

Mª Isabel Rodríguez Peralta

Cuaderno La virtud de escuchar en pdf

Las grandes tecnológicas y la educación

Fuente: El mito de Theuth

Autor:

Somos todos conscientes de que las grandes tecnológicas han alcanzado un enorme poder, tanto que existe cierta preocupación por el devenir de la democracia. Algunos ya le han dado nombre y están hablando de la democracia bajo vigilancia. Amalio Rey hace una buena reseña de un libro importante de Franklin Foer Un mundo sin ideas: la amenaza de las grandes empresas tecnológicas a nuestra identidad en una entrada de su blog: ¿Por qué debes desconfiar de los GAFA? Y en el mismo sentido van quienes denuncian el avance de lo que algunos pueden llamar democracia bajo vigilancia o nuevo despotismo ilustrado.

John Bellamy Foster and Robert W. McChesney, denunciaban en la Monthly Review  Jul 01, 2014 esa misma tendencia, pero llamaban la atención hacia el hecho de que ese progresivo deslizamiento de las democracias hacia modelos políticos cada vez más controlados y vigilados se remontaban a la postguerra, en 1945, bajo la hegemonía de Estados Unidos que hizo un recorrido sin solución de continuidad desde el capitalismo monopolista-financiero, al complejo militar-industrial para finalmente dar paso a la era digital. ARPA (Advanced Research Projects Agency) nació en 1958, para convertirse en los sesenta en el centro de trabajo sobre redes informáticas y crear en los setenta ARPANET, el precursor del Internet actual.

En estas estamos, por tanto, y una de las últimas denuncias procede de Shoshana Zuboff quien subraya cómo la digitalización de todo concede a las grandes empresas tecnológicas un inmenso poder social. Desde las modestas puntas de lanza colocadas en nuestros navegadores y en innumerables aparatos pasan a ser nuestros jefes inteligentes y acumulan cantidades ingentes de datos que saben transformar en dinero, en muchísimo dinero

La pandemia ha servido para acelerar este proceso, algo que se percibe en el incremento del control de los ciudadanos bajo la justificación parcialmente correcta del control de la transmisión del virus. Pero tiene una específica proyección en el mundo de la educación, provocada por el incremento de la enseñanza en línea, o no presencial. El cierre de los centros o la limitación del aforo ocasionan que  más necesario recurrir con mayor frecuencia a la enseñanza en línea, algo cada vez más fácil por la mejora constante de las plataformas educativas que añaden a la gestión de información, como bien hacía y sigue haciendo, por ejemplo, Moodle, la mejora en la organización de clases en línea, con presencia virtual de todo el alumnado.

Esta evolución tiene ventajas no despreciables, pero tampoco conviene olvidar sus desventajas. La primera de ellas es, sin duda, la brecha digital sobre la que llaman la atención diversos organismos, pero también los propios docentes: el acceso a equipos informáticos y a conexiones de calidad a la red es muy desigual y son los sectores más desfavorecidos los que tienen más dificultades para seguir bien la enseñanza, lo que incrementa la posibilidad de que no alcancen los objetivos previstos.

La segunda es que el proyecto de las grandes tecnológicas no es neutral. Por una parte, no son en realidad un servicio gratuito, puesto que están buscando recabar una ingente cantidad datos procedentes de la población infantil, adolescente y los jóvenes que siguen estudios superiores. Además, intentan hacerlo en condiciones de casi monopolio, y ahí están contratos específicos entre, por ejemplo, la Comunidad de Madrid y Google, o entre la Universidad Autónoma de Madrid y Microsoft.

La tercera, de gran calado, es que especialmente Microsoft y Google van más allá del puro negocio. Sus empresas, o sus conglomerados empresariales, generan ya dinero en grandísimas cantidades y, dada su situación casi monopolística, no ven peligrar esas ganancias. Lo que están pretendiendo es incidir en una nueva configuración de la sociedad, es decir, tienen un proyecto de la clase de personas que quieren formar y la clase de sociedad que quieren promover. Manifiestan una y otra vez su compromiso con los valores democráticos y los Derechos Humanos, pero es obvio que la toma de decisiones y el diseño de ese futuro no está sometido a ningún proceso de deliberación democráticas. Estamos otra vez en la historia ante un proyecto que tiene mucho de despotismo ilustrado. Lo malo es que la experiencia indica que los despotismos ilustrados suelen ser en gran medida lo primero, despotismos y, en bastante menor medida, lo segundo, ilustrados.

Cuando la mentira no tiene consecuencias

María Jesús Álava

En los últimos tiempos hay mucha más tolerancia a la falta de verdad, una actitud que conviene revertir con la búsqueda de nuevos referentes.

Hace ya unos años que tocamos el tema de la mentira, pero conviene traerlo al presente porque muchas personas se preguntan por qué hoy mentir parece no tener consecuencias.

¿Mentimos más ahora que en otras épocas?

Tendríamos que matizar mucho, pero una pequeña encuesta a nuestro alrededor, probablemente, nos ofrecería una respuesta positiva: la percepción es que hoy mentimos con más facilidad, con más asiduidad y con menos consecuencias.

¿Mentir está mal visto?

En general, parece que la tolerancia hacia la mentira se ha incrementado en los últimos tiempos.

Muchas personas argumentan que mentir es inevitable, que si no lo haces están en desventaja, que a veces la frontera entre la verdad y la mentira es muy subjetiva, que la gente que miente en realidad se cree lo que dice… Esos argumentos contribuyen a normalizar la mentira y a quitarle la connotación negativa.

Es innegable que hoy, a diferencia de otras épocas, hay más permisividad para la mentira.

Por otra parte, los que tendrían que ser grandes referentes; en general son un ejemplo muy insano de lo que no hay que hacer, un ejemplo nocivo que vemos todos los días y recordemos que cuando fallan los referentes, la sociedad se tambalea.

¿Por qué hoy las mentiras no tienen consecuencias?

Vivimos en una sociedad donde las falacias no parecen pasar factura a quienes una y otra vez las utilizan para conseguir sus objetivos. Seguramente, esta realidad era impensable hace unos años.  ¿Qué está pasando? ¿Qué ha pasado para que la mentira no tenga las consecuencias negativas de antaño?

Probablemente, mentir se ha normalizado, se ha convertido en un hábito cada vez más arraigado, especialmente en determinados ámbitos políticos, sociales, económicos…

Son mentiras a veces tan evidentes, formuladas de forma tan impune, que lo que antes llamaba la atención y producía rechazo, ahora se ha convertido en algo tan habitual, que se ha producido una especie de anestesia en la población, que sigue paralizada ante una realidad tan difícil de explicar.

Cuando las mentiras se han generalizado, como ocurre actualmente, y los que deberían ser grandes referentes éticos, en muchos casos son los mayores representantes y ejecutores de esas mentiras, la población se queda en estado de shock, sin capacidad de respuesta.

¿Llegará un momento en que la mentira sea de nuevo censurable?

Para que la gente reaccione y sea capaz de enfrentarse a una situación tan insana, como la que vivimos actualmente, necesita esperanza, necesita creer de nuevo que los principios éticos vuelven a estar vigentes, que no todo vale para conseguir determinados fines, que la mentira, como la manipulación, merecen todo nuestro rechazo; en definitiva, necesitan volver a creer en los principios más elementales de una convivencia sana y justa.

Es posible que la gente busque nuevos referentes, personas que encarnen, al menos aparentemente, esa ética y esa limpieza que ahora parece tan inusual.

La gente necesita creer de nuevo, ilusionarse de nuevo, pensar que hay una diferencia entre actuar bien o mal, entre decir la verdad o mentir, entre ayudar o manipular, pero para eso tendremos que trabajar la libertad de pensamiento, la reflexión profunda, la búsqueda de la autenticidad en nuestro día a día.

Será necesario desintoxicarnos de las mentiras que nos rodean. Es posible que nos sirva de ayuda el desconectarnos un poco de ese ambiente tan tóxico, de la batalla política, de esa pelea constante, de esos argumentos retorcidos, de esas puestas en escena que solo buscan amparar conductas que nunca admitiríamos en nuestra realidad cercana, en nuestra vida personal y familiar.

Fuente: El Día de Valladolid

La LEY CELAÁ, desde los últimos.

Nuria Sánchez Díaz de Isla

La LOMLOE o Ley Celaá ha reabierto en nuestro país el debate sobre la educación. Esta ley, planteada sin consenso, ni diálogo social suficiente, enfrenta una vez más a la sociedad española en  temas como  la educación especial, el tratamiento del castellano, el papel de la educación concertada, o la asignatura de religión entre otros.

Viene a sustituir a la LOMCE, ley que fue igualmente aprobada sin consenso ni diálogo, y sin dar respuesta real a los grandes problemas educativos de nuestro país.

La LOMLOE afirma:  «La finalidad de esta ley no es otra que establecer un renovado ordenamiento legal que aumente las oportunidades educativas y formativas de toda la población, que contribuya a la mejora de los resultados educativos del alumnado, y satisfaga la demanda generalizada en la sociedad española de una educación de calidad para todos».

En España crece a pasos agigantados la pobreza y la desigualdad social. Que se hable de oportunidades y calidad para todos, suena bien, muy bien. Hay una brecha enorme entre la infancia empobrecida de nuestro país, y la infancia rica en estímulos y recursos personales, sociales, económicos y educativos. Y la escuela en estos momentos, no consigue, ni a penas se plantea, una auténtica y real compensación de las dificultades socioeconómicas y culturales del alumnado. Esta ley, a pesar de las buenas palabras, tampoco lo hace.

Si de verdad quisieran poner a los últimos en primer lugar, se buscaría un gran pacto político en educación, sin prisas, con diálogo, sin chapuzas, sin aprobar algo que está llamado a durar lo que dure un gobierno.

Si de verdad importase el aprendizaje de los más pobres, se intentaría la colaboración de todo tipo de escuelas, sin enfrentarlas, dotando tanto a las escuelas de titularidad estatal, como a las concertadas de  los recursos suficientes para poder sostenerse sin fondos proveniente de las familias que pueda servir de segregación. Pagar no digo 600, sino 60 euros al mes, es impensable para muchas familias. Es cierto que esta cantidad de dinero dificulta la entrada de familias con dificultades económicas. Es verdad que hay escuelas concertadas con ánimo de lucro, pero también es verdad que las hay, y muchas, con ánimo de servicio, que de hecho son deficitarias sin este apoyo de las familias. Las escuelas concertadas con voluntad de servicio pueden ser una pieza fundamental para la equidad educativa. La asfixia estatal de estas escuelas es además de un grave error estratégico, un fuerte ataque a la libertad de enseñanza.

Si de verdad existiese en esta propuesta un afán solidario, se evitaría la interesada confusión entre escuela pública y estatal. La escuela pública es del pueblo, de las familias, de la sociedad, que puede y debe organizarse y crear sus propios colegios, con pluralidad de planteamientos y sensibilidades. El Estado, con sus escuelas, debe llegar donde la sociedad no llega, de manera subsidiaria, no al revés. La «mercantilización» de la educación no es una buena noticia para el pueblo, pero la «estatalización» tampoco lo es.

Si de verdad se quisiese «compensar» las dificultades del alumnado que ni visita museos, ni se puede pagar clases particulares, o viajes al extranjero, el acento central de la ley sería el de ofrecer una enseñanza que permita dominar la palabra, el conocimiento, las lenguas, la matemática, la historia, la ciencia… Dejando en un plano muy secundario el afán ideologizador y de modelaje del alumnado que impregna toda la ley.

Si de verdad hubiese voluntad de promoción integral de los más débiles, no habría problema en aceptar la religión, como una asignatura más, asignatura optativa, que completa y enriquece la formación personal, que ayuda a entender la cultura que hemos heredado y que ayuda a profundizar en las grandes cuestiones humanas.

Si de verdad el objetivo fuese evitar el fracaso educativo del alumnado con más dificultades, no se hubiese hecho esta ley sin escuchar a los equipos docentes, al profesorado, que desea un pacto educativo. Y sin escuchar al propio alumnado, especialmente al que tiene más dificultades, y a sus familias, a quienes sobran buenas palabras y falsos debates, y necesitan compromiso real y efectivo, y acuerdos globales y estables que ayuden a crear una escuela verdaderamente solidaria.

El sistema educativo, no es otra cosa que un subsistema al servicio del sistema económico, que busca más que promocionar integralmente, atender en cada momento las necesidades de éste. Es fácil imponer una ley educativa que hable de equidad, aunque si realmente se busca equidad y justicia, el verdadero desafío está una vez más en un sistema político y económico que actualmente aplasta a infancia y familias. Trabajo digno, vivienda digna, barrios dignos, transparencia y honradez política, son buenos puntos para empezar a trabajar por la justicia, si de verdad se quiere.

Puedes elegir tus amigos, no tus responsabilidades.

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano

Cuando los padres analizamos las razones por las que un adolescente lleva a cabo determinadas conductas como incumplir los horarios, pirarse algunas clases, abusar del alcohol u otras sustancias, no colaborar con las tareas de casa… una de las causas que solemos señalar son las amistades de nuestros hijos. “Desde que sale con esos amigos…”, “se deja influir por los amigos…”, “se junta con lo peor de cada casa…” y frases por ese estilo son utilizadas por aquellos padres, cuyo análisis es que son las amistades las que provocan que el adolescente se comporte así.

Es evidente que a cada uno de nosotros nos influyen las personas de las que nos rodeamos. No es posible que los demás no nos influyan. De hecho, una de las decisiones importantes que tomamos en nuestra vida es quién quiero yo que me influya. La adolescencia es además un momento en el que, entre otras cosas, cambian las fuentes de influencia, de los padres a los iguales.

¿Qué pasa cuando esa influencia no va en una dirección que ayude a nuestros hijos a crecer como personas? Una reacción frecuente de los padres, en el intento por corregir las conductas del hijo, es criticar a sus amistades o intentar apartarle de ellas. Es un error frecuente. Movidos por el deseo de hacer bien a nuestro hijo, criticamos a aquellos a quien valora y por quien se siente valorado. De esa manera esperamos que “abra los ojos” sobre el mal que le hace tal amistad y lo mal que va a acabar si sigue yendo con él. Esto lo hacemos, además, en una etapa de la vida, como es la adolescencia, en que el sentido de pertenencia y la dependencia de la valoración externa es importante.

Y nos encontramos que cuanto más criticamos a las amistades de nuestro hijo, más las defiende y más distante se siente de nosotros. Esto se acentúa cuando intentamos apartar a nuestro hijo de esas “malas compañías”. Cuanto más lo intentamos, menos lo conseguimos.

Un enfoque más adecuado en la mayoría de estas situaciones, consiste en no cuestionar las amistades de las que se rodea el adolescente, sino señalar a nuestro hijo la importancia de sus responsabilidades: “Puedes elegir tus amigos, pero no tus responsabilidades. En la vida te vas a encontrar con mucho tipo de gente. Algunas de esas personas podrás elegirlas (tus amigos) y otras no (tus profesores, compañeros de clase o de trabajo, tus jefes…) De la gente que puedes elegir para rodearte, unos te ayudarán a que cumplas con tus responsabilidades, y de esa manera crezcas como persona, y otros harán que sea más difícil que las cumplas. Es mejor rodearse de las primeras, pero si eliges rodearte de las segundas, lo que no vas a elegir es si cumples o no con tus responsabilidades. Eso no se decide. Puedes elegir con quién salir, pero no puedes elegir si vuelves a la hora marcada. Puedes elegir estar con tal amigo, pero no puedes elegir estudiar o no.”

Es un enfoque más adecuado porque no libera al adolescente de su propia responsabilidad situando fuera de sí la decisión de sus acciones y porque transmite un mensaje de confianza en las posibilidades del adolescente para ser responsable pese a que pueda estar en un ambiente “hostil”. Conviene acompañarlo de responsabilidades concretas con consecuencias concretas.

Puede que en algún caso se dé alguna circunstancia excepcional en la que sea imprescindible cortar de raíz una relación dañina para nuestro hijo. Pero no será lo habitual.