¿Dónde están (escondidos) los intelectuales cristianos?

Fuente: theobjective.com

Autor: Miguel Ángel Quintana Paz

Hace unos meses el joven filósofo Diego S. Garrocho publicó en el diario El Mundo una tribuna notable. Su título, ¿Dónde están los cristianos?, formulaba sin concesiones una preocupación: que en nuestros debates públicos, nuestras redes sociales, nuestras tertulias políticas y discusiones intelectuales, apenas cabe oír voces cristianas que muestren, verbigracia, «el vigor filosófico del Evangelio de Juan, el mérito sapiencial del Eclesiastés o la revolución moral de las epístolas de San Pablo».

«Hagan la lista», sugería Garrocho: «Está la izquierda cultural, el marxismo talmúdico, la socialdemocracia, el populismo de izquierdas, el de derechas, el liberalismo erudito, el de audiolibro, los ecologistas, la izquierda de derechas, la Queer Theory, los conservadores estetizantes, la tardoadolescencia revolucionaria, el extremo centro, los del carné de un partido, los del otro carné… Y está, por supuesto, el catolicismo excesivo y de bandería. Están todos, absolutamente todos en un ejercicio de afinación sinfónica, todos menos la intelectualidad cristiana».

Esta carencia, a juicio de nuestro pensador, él mismo cristiano (y, por tanto, el texto no deja de emanar cierto aire autocrítico), es grave. No siempre fue así: Garrocho recuerda debates recientes en que sí que supieron penetrar autores como el papa Benedicto XVI, o los filósofos Gianni Vattimo y Rémi Brague (todos ellos vivos, aunque ancianos; yo añadiría al recientemente fallecido René Girard). Su artículo concluye, pues, de forma tan punzante como bella: «Nadie ensaya a decir ya, ni tan siquiera como ejercicio intelectual, que a lo mejor es cierto que hay una dignidad singular en los que pierden, los que sufren y los que lloran, porque de ellos será lo que los cristianos reconocen desde hace siglos como el Reino. Así sea como hipótesis merecería la pena decirlo en alto alguna vez. Por pura probabilidad. No vaya a ser cierto».

Garrocho lanza, pues, un llamamiento a hablar más en cristiano. Y uno podría esperar que tal llamamiento chocase sobre todo con quienes se alegran de que el cristianismo quede fuera (o «fuerísima», según moderno superlativo) de nuestras batallas culturales: laicistas, podemia, modernez malasañera, cientificistas… Sin embargo, resulta revelador del estado de nuestra opinión pública que las principales críticas que tal texto ha recibido hayan procedido… de los propios cristianos.

Estos se han sentido (¿hace falta aclararlo, en el mundo de hoy?) ofendiditos con el planteamiento de este joven profesor. Han negado la mayor. No, ¡no es cierto que no haya autores cristianos produciendo pensamientos valiosos! En Twitter se han ocupado y todo de detallarle listas de notables.

Pero no solo Garrocho (a quien tuve la fortuna de conocer hace años en un congreso dedicado a Paul Ricoeur), sino cualquier persona culta conoce bien estos nombres. Lo que denuncia su artículo, pues, no es que no existan. Volvamos al título: lo que se pregunta es más preciso, ¿dónde están? Pues, desde luego, no son nombres que resuenen en nuestros diálogos públicos.

Ante esta evidencia, los críticos con el artículo que estamos comentando contraatacan: “Oh, cierto, pero ¡no es culpa nuestra, cristianos, si no estamos presentes en el mainstream! ¡Es culpa de quienes controlan este! Si nos excluyen, nos silencian, o si simplemente no se nos escucha, ¿qué responsabilidad nos puede caber?”.

Esta queja parece plausible hasta que uno recapacita sobre ella. Que es a lo que me gustaría invitar al amable lector aquí. Porque cabría ver ese lamento como razonable si procediera de algún grupo marginal, pongamos a los mormones o a los adventistas del Séptimo Día. O a los jugadores de bádminton. Todos ellos dependen, por sus escasos recursos, de la voz que les concedan los demás.

Pero ¿de verdad pueden miembros de la Iglesia católica quejarse de que «otros» les acallan? ¿No tiene tal iglesia hoy en España una red de colegios, de universidades, una cadena de radio, una de televisión, editoriales, asociaciones, organizaciones, institutos, congregaciones, edificios, museos… suficientes como para no depender de si «otros» te otorguen o no la palabra? ¿De veras se están empleando estos enormes recursos del modo óptimo que permitiría ir bien pertrechados a la guerra intelectual?

Mi impresión es la contraria. Todos esos talentos se están dilapidando de forma difícilmente perdonable (recordemos la parábola de los ídem). Y parte del problema es que ese desperdicio se ha convertido ya en una inercia que pasa desapercibida a los propios dilapidadores. De ahí que estos reaccionen del modo tan airado en que lo han hecho con el artículo del profesor Garrocho.

¿A qué me refiero cuando hablo de derroche de los recursos con que sí cuenta la Iglesia católica, pero que no se ven reflejados en su impacto intelectual? Empecemos hablando de los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal: una de las cadenas radiofónicas más escuchadas del país, Cope, y una televisión con cierta presencia también, Trece TV.

Enciendo mi aparato de radio mientras redacto este artículo: se juega un partido de fútbol, así que los locutores lo narran exaltados, pespunteándolo todo de alguna que otra blasfemia (el término «hostia», no en su significado sacramental de «pieza redonda y delgada de pan ácimo», es la primera que detecto). No me parece algo definitivo (aunque la próxima vez que los obispos se quejen de que un artista o una revista satírica se mofa de su fe, me preguntaré por qué no ponen en su sitio también a sus propios empleados de Cope, por muy millonarios que sean los contratos de estos). Acudo a la parrilla general de esta cadena: ¿qué espacio se presta a debates intelectuales de empaque donde escuchar la voz cristiana? Me percato de la gran labor que Fernando de Haro o Pilar Cisneros realizan en su programa de tarde, algún que otro programa consagrado a asuntos de sacristía… y poco más.

Apago la radio, enciendo la tele, y mi sensación empeora. Trece TV ha decidido, por razones misteriosas, que repetir películas del Oeste antiguas constituye una excelente introducción al pensamiento cristiano actual. Pero no acierto a captar el porqué.

En cuanto Pablo Iglesias Turrión contó con una televisión, pequeña, financiada por la teocracia iraní, comenzó enseguida a producir debates en que exhibir sus ideas extremistas. Y en los que ir contactando con intelectuales afines o netamente adversarios. Debatir, incluso con gente muy contraria a ti, te da visibilidad (y bien que se la acabaron dando las teles de derecha a Iglesias). ¿Ha pensado alguna vez Trece TV en hacer algo tan sencillo como copiarles?

Es más, ¿por qué no inundar su parrilla de programas que expliquen el inmenso legado artístico, literario, musical del cristianismo? ¿Por qué no explicar, en formato audiovisual, las ideas de (por recordar solo los aquí citados) Ratzinger, Brague, Girard? Reconozco que no tengo ni idea de si estos programas resultarían lucrativos en lo económico (no lo descartemos: como bien descubrió Pedro Navaja, aunque tarde, «la vida te da sorpresas»). Lo que es seguro es que esas emisiones resultarían lucrativas en lo intelectual. Y, por cierto, se puede difundir también este tipo de cosas en la radio (no nos hemos olvidado de ti y de tus locutores millonarios, Cadena Cope).

Trasladémonos de la comunicación de masas al mundo educativo. Prosiguiendo la pasión por el fútbol de la Cadena Cope, permítaseme hablar en primer lugar de «la cantera». ¿Salen preparados en el legado cristiano los jóvenes que pasan hasta 10, 12, 15 años en colegios católicos? ¿Conocen al dedillo (¡diez años dan para mucho!) los relatos bíblicos, las metáforas de los evangelios, los personajes del Antiguo Testamento? ¿Saben responder si se les pregunta por las virtudes teologales o, al menos, las cardinales? Mi experiencia, como profesor de Ética, es en este sentido decepcionante. A menudo debo explicar a mis alumnos, educados o no en escuelas cristianas, los protagonistas de nuestra civilización con el mismo detenimiento con que ellos deben explicarme a mí los personajes y aventuras de Harry Potter. Con el detalle, claro está, de que hay que salvar muchas distancias para sopesar siquiera una comparación como esta.

Una y otra vez he de preguntarme, pues, ¿qué han hecho día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año en esos centros educativos? Me repetiré (pero bien sabrá el amable lector que las repeticiones no son ajenas al estilo bíblico): ¡diez, quince años dan para mucho! Me responden algunos alumnos: clases de religión dedicadas a elaborar murales «por la paz». Charlas sobre lo importante que es ser buena persona. ¿Sabíais que es importante ser buena persona? Jesús te ama y la Virgen, también. Más murales con letras de colores en que ponga esto. Hay que ayudar a los pobres. Jesús vivió hace mucho tiempo. Pero te ama. A los pobres también. Hagamos una campaña de recogida de fondos. Por cierto, ¿no sería fantástico acompañarla de un mural?

No tengo nada, naturalmente, en contra de las campañas filantrópicas. (Sobre los murales evitaré, de momento, pronunciarme). Yo también recogía fondos mientras fui escolar, pues conté con la fortuna de que me educara un colegio católico. Pero justo por eso sé que en 10 años (13 en mi caso) da tiempo para aprender muchas más cosas. Soy el primero que disfruta el entusiasmo de un joven de 23 años, que está redescubriendo el valor de su civilización cristiana, cuando escucha por primera vez la ya citada parábola de los talentos. Pero uno añora los tiempos en que esas cosas bíblicas se conocían de sobra a semejante edad, y se podía partir de ellas para reflexionar más allá.

Terminaré hablando del otro extremo de nuestro sistema educativo: las universidades, en este caso las católicas. Son 16 en total, más dos facultades eclesiásticas. Y sin duda todas ellas cuentan con profesores e investigadores de nivel más que apreciable. Pero, de nuevo, ¿consiguen imbricarse en el debate social? ¿Generan discusiones que tengan repercusión fuera de ellas? ¿Introducen asuntos en redes sociales? 16 universidades dan pie a una red de invitaciones mutuas, de lecturas mutuas, de intercambios respectivos, pero ¿logran cada una de ellas entrar en diálogo con visiones cercanas, mas no idénticas por fuerza?

Mi impresión es que aquí ocurre lo contrario que describíamos en niveles educativos inferiores: mientras que en ellos el cristianismo queda a menudo diluido en frases vagas o bellas intenciones (y murales), cosas todas ellas que podría compartir cualquier persona de buena voluntad, en el ámbito universitario el enfoque se vuelve más cristiano, pero también más cerrado. No proliferan conversaciones entre ateos y cristianos en las facultades católicas. O entre cientificistas y humanistas. No son frecuentes los debates tampoco entre visiones contrapuestas de la fe. La moral cristiana no aprovecha para propagarse y demostrar su potencia en lucha intelectiva con otras visiones. Las vibrantes discusiones que caracterizaron la universidad medieval son hoy solo un recuerdo mortecino. Todo se despacha a menudo con un par de jornadas en que unos cuantos amigos repiten entre sí las ideas que ya todos ellos conocen; o algún homenaje simbólico a algún autor de renombre, que rara vez tiene más alumnos entre el público que ponentes invitados.

Seguramente he generalizado (es lo que tienen los análisis generales, como este, de la postergación del cristianismo en nuestra cultura). Seguramente hay alumnos que salen de sus escuelas católicas con una sólida formación desde Abraham a Maritain, desde el Génesis al Apocalipsis. Seguramente hay actos donde universidades eclesiásticas o religiosas se confrontan con los retos (y los intelectuales) de nuestro tiempo. Probablemente hay tardes en que Trece TV no emite un western.

Todo eso puede ser verdad y, aun así, la pregunta de Diego S. Garrocho con que iniciamos este artículo seguiría siendo pertinente. Así al menos la he visto yo; y un buen modo de mostrar que Diego y yo nos equivocamos sería que radios, televisiones, colegios, universidades, institutos, editoriales, museos católicos recogieran este guante. No como lo recoge una damisela ofendida; sino como un reto para batirse en duelo intelectual. Para demostrarnos a nosotros, a todos, que el cristianismo, dos mil años después, sigue aprovechando cualquier ocasión para ponerse de actualidad. Al igual Jesús, también él, aprovechó el mero hecho de sentir sed junto a un pozo de Samaria para pegar la hebra.

El fracaso de la eutanasia

Jorge Lara

Cuando lean este artículo es probable que el Congreso de los Diputados de España haya aprobado la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, un fracaso más de la sociedad. O, desde otro punto de vista, una victoria más de la cultura de muerte, que en España se suma a la ley del aborto, a la insolidaridad con los refugiados e inmigrantes, a la pobreza severa, a los muertos por accidentes laborales, por suicidio, a las víctimas de violencia y maltrato, a los muertos en las guerras con armas que fabricamos aquí… Pero el marketing de la cultura de muerte está bien estudiado y tiene la habilidad de presentar estos ataques a la vida y a la dignidad de la persona con argumentos de lo más razonables: bajo capa de bien.

Vamos a centrarnos en este artículo en el marketing de la eutanasia, que empieza por su propio nombre, ya que han conseguido colar como “buena muerte” lo que no es más que un suicidio asistido, y, en no pocas ocasiones, una limpieza eugenésica de ancianos, enfermos, y discapacitados; e incluso se abre (o se abrirá como en otros países) la puerta a que cualquier sufrimiento lleve al sufriente a buscar la solución “fácil” de quitarse de en medio.

Como en el caso del aborto, la eutanasia busca casos mediáticos, dolorosos, que generan una suerte de empatía y comprensión. Porque son casos extremos en los que parece que no hay otra solución, como cuando en las películas vemos que un caballo se rompe una pata y lo mejor para que no sufra es pegarle un tiro, o cuando un soldado o aventurero también cae herido o prisionero y va a ser objeto de torturas insufribles y el protagonista compasivamente le evita ese trance, sintiéndolo mucho eso sí. Efectivamente, de alguna forma se nos ha ido colando esa falsa compasión y esa sensación de inevitabilidad inexorable, de que ya no hay otra alternativa. Se nos ha generado, en definitiva, impotencia.

También se nos ha generado un falso respeto a la decisión de los demás, desde un individualismo atroz. Tenemos que respetar a los demás hasta cuando se equivocan, porque nada hay por encima de la sacrosanta autonomía de la voluntad. Aun cuando otros viéramos que sí hay alternativa, si el directamente implicado no lo ve así, se construye un derecho absoluto a decidir en absoluta soledad sin tener en cuenta más que unos sentimientos y emociones que evidentemente existen pero que no deberían ser la única fuente de decisión. En esa clave, la única ayuda que se les puede ofrecer a esas personas es la de dejarlas o ayudarlas a ejecutar el error, no se les puede contradecir. Porque su “verdad” no admite que entre todos se pueda alcanzar una verdad mayor donde no entren sólo algunos sentimientos y emociones, sino otros de sentido contrario además de la razón e incluso la trascendencia. Pero, es probablemente ese abandono a la soledad de la verdad individualista el que impida al individuo descubrir que hay otra verdad más allá de sí mismo, más allá incluso de su sufrimiento. “¡Ay del solo, caerá y no habrá quien le ayude a levantarse! Pero todo sea en pro del relativismo ético. La exministra de Sanidad Luisa Carcedo, diputada socialista ha declarado que esta ley “No es para el que quiere vivir, es para aquel que considera que el dolor le resulta insoportable, que considera que no tiene vida”, es decir puro subjetivismo, notemos que repite dos veces “que considera”. Se nos genera, por tanto, una concepción y una forma de entender la vida asilada, autosuficiente, autorreferencial, en definitiva, individualismo.

En el marketing del proyecto de ley lógicamente se pone muchísimo el acento en que es para supuestos muy concretos y con todas las garantías: que lo van a informar previamente dos médicos, con unos plazos, que si se deniega podrá verlo una comisión (al contrario parece que no)… Afirma la ley que se le darán alternativas, y entre ellas los cuidados paliativos, pero, sin embargo, en España todavía no hay una ley general de cuidados paliativos ni recursos suficientes para garantizarlos a todos los que lo necesitan. ¿Cómo van a ser una alternativa entonces? ¿Si hubiera esos recursos, se habrían dado algunos de los recientes casos más mediáticos? Esos casos precisamente demostraban que habían llegado a pedir la eutanasia porque llevaban meses, incluso años, sin recibir la atención que necesitaban. La realidad triste parece que va a ser que para recibir ayudas a la dependencia y a cuidados paliativos pueden pasar meses, y, sin embargo, la autorización para practicar la eutanasia se va a conseguir en un mes según la ley. ¿Se puede defender así que hay igualdad en las alternativas y verdadera capacidad y derecho de elección? Es comprensible en la estrategia pro-eutanasia que la ley aparente ser muy garantista. Lo importante es generar esa sensación de seguridad jurídica para limar y eliminar reparos y objeciones: “no es para tanto”, va a estar todo muy regulado y vigilado, incluso en los centros privados que también podrán realizar esa “ayuda para morir”. La intención taimada parece clara: una vez que se reconozca como ley ya habrá tiempo para relajar la aplicación, como sucedió con la ley del aborto. Y más adelante, reformar la ley para ampliarla y “mejorarla”. En definitiva, un lobo con piel de cordero, con esta ley se nos genera una falsa sensación de seguridad.

Se podría profundizar mucho más, pero para este artículo puede ser suficiente con fijarnos en esos tres ingredientes que venimos esbozando: impotencia, individualismo y seguridad. Nos hacen vernos impotentes ante el dolor, el sufrimiento y la muerte, y además los afrontamos en soledad, por lo tanto, no vemos otra salida, y ya que no vemos otra salida, que nos aseguren que cuando la tomemos el proceso sea rápido y “compasivo”. Un gran fracaso, porque sí hay otras salidas.

Frente a la impotencia que genera el dolor, el sufrimiento, una muerte más o menos inminente, hay que constatar que la inmensísima mayoría de los enfermos incurables, crónicos o de los que tienen graves discapacidades quieren seguir viviendo, y sus familiares también. Pregunten a los oncólogos cuántos pacientes les han pedido la eutanasia; pregunten a los enfermos, pregunten a personas valientes con enfermedades gravísimas como la ELA. Ahí tenemos el ejemplo (por poner uno) de Jordi Sabaté Pons que ha animado a participar en la campaña #mueveundedoporlavida. No hay impotencia, hay una potencia inmensa de la vida capaz de superar y encontrar sentido en las situaciones más difíciles. ¿Por qué no empeñarnos en que quienes no tienen desarrollado ese potencial lo puedan hacer? No hay enfermos incuidables aunque sean incurables decía una de las notas de la Conferencia Episcopal.

Frente al individualismo que está detrás del falso respeto al derecho individual, conciencia social del derecho y deber de cuidados. Que nadie se sienta solo, que todos se sientan acompañados, pero no para caer o perseverar en el error, sino para dar pasos juntos hacia una verdad más grande que lo que pensamos o vivimos cada uno de nosotros. La antropología nos demuestra que nuestros ancestros ya cuidaban de los débiles, de los ancianos, y que eso fue un importante paso en la evolución, en nuestra constitución como humanidad. En común se pueden afrontar todas las dificultades, y el débil puede reconocerse querido y aceptado en su situación, no como una carga. Y los demás, los “sanos” pueden reconocer la, a veces misteriosa pero tantas veces evidente, aportación al común de quienes pareciendo que no podían, sin embargo, transmitían fuerza, alegría, entusiasmo, profundidad y sentido a los demás. ¿No hemos celebrado en España la película “Campeones”? ¿No hemos conocido personas con todo tipo de dificultades físicas, psicológicas y enfermedades que han demostrado resiliencia no sobrehumana sino enteramente humana y que luchan denodadamente y con alegría cada día?

Frente a la falsa seguridad de estas leyes, la experiencia contrastada de otros países y situaciones análogas. La ya mencionada ley del aborto, coladero primero, y derecho después. El caso de Holanda, donde los ancianos huyen a vivir a otros países limítrofes donde no les apliquen esa normativa tan segura. Así lo testimonió el médico norteamericano Herbert Hendin, M.D. en su libro “Seducidos por la muerte” que escribió después de viajar a Holanda con la intención de aprender de ellos e implantarlo en Estados Unidos y que se horrorizó, sin embargo, de todos los abusos que, amparados por la ley, se iban cometiendo y extendiendo cualitativa y cuantitativamente. ¿Dónde está la seguridad?

En España, el documental probablemente más visto de los últimos años es “Eso que tú me das”, la entrevista realizada por Jordi Évole a Pau Donés en sus últimos días. ¿No demuestra que, si todos los enfermos incurables tuvieran a su alrededor a sus seres queridos, una atención médica especializada, un entorno hogareño (asistencia domiciliaria) llegarían a la misma conclusión que este cantante? Que no hacía falta adelantar la llegada de la muerte, que cada día merecía la pena vivirlo, y que lo que de verdad se desea es vivir lo más posible.

Empezábamos diciendo que quizás cuando lean este artículo, el Congreso ya habrá aprobado la ominosa ley, aunque luego tenga que pasar por el Senado. Algunos creemos en las remontadas, en que la razón y el corazón pueden iluminarse de nuevo para buscar respuestas en verdad y justicia. Frente al miedo a la muerte y al sufrimiento, la fortaleza del amor expresado en los cuidados, el acompañamiento, la escucha, la puesta en marcha de instituciones, leyes y recursos suficientes para no dejar a nadie atrás, para que se defienda eficazmente el derecho fundamental a la vida. Los únicos vencidos son los que no luchan, y la esperanza es la virtud del que lucha. Luchemos con las armas de la fe y la razón, y con las del testimonio y el ejemplo con nuestros prójimos, que nadie se sienta solo y abandonado.

Para profundizar:

https://conferenciaepiscopal.es/nota-de-la-comision-ejecutiva-sobre-la-ley-de-la-eutanasia/

https://conferenciaepiscopal.es/la-vida-es-un-don-la-eutanasia-un-fracaso/

Samaritanus Bonus de la Congregación para la Doctrina de la Fe: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2020/09/22/carta.html

Sembradores de esperanza de la Conferencia Episcopal Española:  https://www.conferenciaepiscopal.com.es/sembradores-de-esperanza-acoger-proteger-y-acompanar-en-la-etapa-final-de-esta-vida/

Resumen del Informe del Comité de Bioética de España sobre la eutanasia  https://plataformacuidando.org/resumen-del-informe-del-comite-de-bioetica-de-espana-sobre-la-eutanasia/?fbclid=IwAR0BlzIdaUxJ34zapQax4HAIiz3bEmf6_swRv0FXx2ZqyDEiaZOALRgKv1M

¿Estar a favor de la Eutanasia es de izquierdas?  https://ahoramqnunca.blogspot.com/2020/11/estar-favor-de-la-eutanasia-es-de.html?fbclid=IwAR2qeTEZpeNY6XsLFyWAu4_sLBI5GN_4ATBh4wA5LidvctD7713pNSPomX0

12 argumentos no religiosos contra la eutanasia que han sonado con fuerza con los datos recientes  https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/816951047/12-argumentos-no-religiosos-contra-la-eutanasia-que-han-sonado-con-fuerza-con-los-datos-recientes.html?fbclid=IwAR0tBbHOI2FmSmZaN4Hf33N61Eyz6-A0Q5S_N1hoRJnFsh-gRZIwc1Y9l3Q

Decenas de reconocidos juristas y el Comité de Bioética dan un varapalo al Gobierno con la eutanasia  https://www.religionenlibertad.com/espana/867948437/juristas-comite-bioetica-varapalo-gobierno-eutanasia.html?fbclid=IwAR3vbbtPtqrch9xQYWJbzUM97S-U_1i29QFPA7MZRHXAaYsy-AZstdv3Yvg

La ONU condena que la ley «permita la eutanasia por motivos de discapacidad» https://www.abc.es/sociedad/abci-condena-ley-permita-eutanasia-motivos-discapacidad-202012160120_noticia.html

Covid, escuela y política

Samuel Valderrey, profesor de secundaria en Navarra

Ya han pasado meses desde aquel 14 marzo cuando se cerraron escuelas en España y se mandó a profesores y alumnos a casa. En medio de esta segunda onda de la pandemia, creemos que ya estamos en condiciones de echar la mirada atrás, reflexionar sobre las consecuencias que han tenido las medidas tomadas tanto para niños y jóvenes, familias y profesores como para la propia escuela. Nos atrevemos a cuestionar las medidas tomadas en base a estudios científicos y a la falta de una elaboración de protocolos de forma horizontal en colaboración con las familias y los profesionales del sector. Se nos hablaba de una nueva normalidad, pero lo que estamos viviendo es una nueva realidad.

Tocados por el confinamiento

A nadie nos cabe duda que los niños han sido los más maltratados en el confinamiento, los perros han estado mejor considerados, pudiendo salir a la calle desde el primer momento. Hemos tenido el confinamiento más estricto de toda Europa. Los niños desaparecieron de los colegios y de las calles. El vicepresidente Pablo Iglesias tuvo que pedirles perdón cuando empezaron a poder salir (en horas limitadas). La propia OMS sitúa a niños y adolescentes entre las principales poblaciones de riesgo en salud mental debido al confinamiento. Según algunos estudios, uno de cada cuatro niños sufre ansiedad tras el encierro[1]. Quizá podemos pensar que los niños se están adaptando bien a todo (protocolos, nuevas medidas, distancias) y así lo vemos los profesores, pero… ¿sabemos lo que viven por dentro?[2]. Siguen percibiendo que les estamos robando tiempo precioso de abrazos, tocarse, socializar, jugar, soñar, experimentar. Una de las imágenes que nos viene a la cabeza cuando pensamos en niños y confinamiento es la de éstos frente a las pantallas y no olvidemos que la sobreexposición a las pantallas tiene nefastas consecuencias para el cerebro infantil en desarrollo[3].

De la noche a la mañana los padres se convirtieron en los maestros de sus hijos. Muchos sin saber, y sin poder, han tenido que estar al pie del cañón. Hemos asistido a una gran brecha según familias. Familias donde hay recursos, formación, internet…los padres han sido el gran apoyo de esos niños, pero… ¿donde todo eso no lo hay?. Las familias con trabajos precarios, separados, familias que no llegan a fin de mes, trabajadores “esenciales”, etc,¿cómo lo han hecho? ¿cuántos se han quedado atrás por su realidad familiar y social?. No somos conscientes de la realidad sangrante y la violencia que se ha podido generar en muchas familias, además de poner de manifiesto incapacidades y frustraciones.

¿Y los profesores? A nivel personal hemos hecho lo que hemos podido, no tengo duda que mayoritariamente hemos intentado sacar lo mejor de nosotros mismos. Nos encontramos con una situación inesperada (como el resto de la población). Recuerdo cómo compañeros del colegio se empeñaban en dar fotocopias a los alumnos el día previo al confinamiento, pensando que era cuestión de un par de semanas. Esto evidencia la falta de conciencia y desorientación que teníamos. De un día para otro clases sin alumnos, y todos a casa. Nos hemos tenido que reinventar. Grabar clases, preparar tareas, generar nuevos recursos, formación express en nuevas aplicaciones y plataformas, etc. El comentario habitual es que hemos duplicado la jornada (responder correos, videollamadas, llamadas a padres, orientar, aconsejar, recordar,..). Nos consta la dificultad de dormir, estrés, atender hijos (los que los tenían) y alumnos. Cierto es que en muchos casos nos hemos convertido en “inspectores de la tarea realizada”. Aunque también hemos sido capaces de dar ánimos a nuestros alumnos con infinidad de vídeos realizados por profesores de varios centros dando mensajes de ánimo para sobrellevar el confinamiento.

También en esta pandemia los profesores hemos aprendido (en palabras de varios profesores[4]): “La importancia de una clase presencial” ; “Con emoción se aprende mejor” “Se ha demostrado quién tiene vocación y quién es un burócrata”; “La importancia del acompañamiento del docente” “La implicación de las familias en la enseñanza” “A buscar una enseñanza menos memorística” “Ha quedado en evidencia que hay educación de primera y de segunda” “La fragilidad del sistema” “Las grandes desigualdades sociales, que en el aula se diluían”; “Nos ha hecho reflexionar por el modelo de escuela por el que queremos luchar”.

Es cierto que las autoridades educativas han reaccionado tarde, la información ha sido escasa y muy desde arriba. Además, entre el profesorado había incertidumbres e inseguridades para afrontar la nueva situación (protocolos, nuevas maneras de funcionar en las aulas, miedo al contagio propio y al de los alumnos…), pero también es cierto que ante el inicio del nuevo curso quizá también debemos hacer autocrítica. Como colectivo el profesorado ha estado AUSENTE, no hemos tomado iniciativa, en vez de ser propositivos e intentar ser respuesta, hemos esperado a que se nos diga lo que hacer, no hemos defendido la “esencialidad de la escuela”, no hemos luchado políticamente para cambiar la situación.

 

Las escuelas permanecieron cerradas, ¿por qué?

Nuestros gobernantes todavía no han pedido perdón por no abrir los colegios, cuando 22 países europeos ya habían abierto las escuelas infantiles y de primaria, y/o de los últimos cursos de secundaria, en mayo y en junio, y ya había datos que apuntaban a una baja transmisión del virus entre niños y jóvenes. En abril se publicaron los trabajos de Russell M Viner[5], y otros que ponen de manifiesto que la transmisibilidad en niños es mucho menor que en adultos (con un 56% de menor riesgo de ser contacto infeccioso), y cuando no hay datos de la efectividad del cierre de escuelas en el control de la transmisión de la enfermedad. A finales de abril y primeros de mayo, veíamos cómo muchas de las escuelas europeas abrían sus puertas y según lo que manifestaron los ministros de educación de la UE en una videoconferencia[6] realizada en mayo, la reapertura de las escuelas no supuso un aumento significativo de contagios entre los niños, los profesores o las familias. Por si a nuestras autoridades no les valían estos datos e informaciones que venían de Europa, en España se confirmaban datos muy bajos de contagios entre los más jóvenes, de hecho, los menores de 19 años eran el 1,2% de los contagios confirmados, el 0,6% de los que han requerido hospitalización y solo se han registrado 8 fallecimientos en esas edades[7].

Entonces…¿por qué no se abrieron en España los colegios? La OCDE nos ha situado entre los países que más tiempo ha tenido cerrados los colegios -16 semanas, frente a las 14 de media- por el coronavirus[8]. ¿Por qué no seguimos el caso de Dinamarca u otros países europeos? Dinamarca fue el primer país europeo que abrió escuelas (15/04/20). Se ha considerado un caso de éxito. Nuestros responsables políticos se podrían haber preocupado de estudiar las medidas[9] que tomaron y cómo afrontaron esa reapertura. Viendo la experiencia de otros países europeos y los datos de bajo contagio, está claro que aquí podríamos haber seguido el mismo camino, pero nuestro gobierno optó por mantener cerradas las escuelas. Algunos pensamos, que aunque quedara un mes o mes y medio para acabar el curso, hubiera sido un buen momento para probar protocolos, toma de contacto ante una nueva realidad que se avecinaba, e intentar amortiguar los efectos tan dañinos que el duro confinamiento provocó en niños y jóvenes.

 

¿La escuela del miedo? Medidas y protocolos

Podemos entender (aunque nos cueste) que en medio del confinamiento pudiera ser complicado tomar la decisión de abrir escuelas por miedo a la propagación de la enfermedad, pero tras un verano de por medio y ante el inicio del nuevo curso...¿por qué no se hizo caso al informe ECDC[10] (Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades) donde ya el 6 agosto hablaba de que según las investigaciones de casos identificados en entornos escolares sugieren que la transmisión de niño a niño en las escuelas es poco común y no es la causa principal de la infección por SARS-CoV-2 en niños. Este informe aporta algo esencial a la hora de establecer políticas de cierre de escuelas, y es que la mayor contagiosidad se da en entornos domésticos y no en escolares. ¿Nos podríamos haber evitado tanto protocolo e ir a lo esencial?

¿Por qué se pone la escuela patas arriba ante una incidencia del virus tan baja? Con las medidas impuestas como no jugar al balón, distancias en las aulas, cambios metodológicos en materias (Educación Física, Tecnología, laboratorios,..), supresión de extraescolares, evitar el trabajo más manipulativo en infantil, acabar con el trabajo en equipo, dificultad para socializar, ¿estaremos generando una escuela del miedo?. Recuerdo cuando se dio un caso positivo en una clase, los alumnos echaban en cara el contagio a su compañero con cierto desprecio. Con los niños y jóvenes cala lo emocional, la comunicación no verbal, y parece que todo lo que les transmitimos es miedo: “no eres bienvenido”, “no toques”, “no hagas”, “cuidado”, “súbete la mascarilla”, “no compartas”… ¿Estaremos promoviendo unas generaciones hiper vulnerables? Ansiosas, con miedos, con sentimientos de culpa, con carencias de juego, de socialización, tal vez deprimidas e incluso obsesionadas con la limpieza. Hemos visto como alumnos de forma casi compulsiva se echan hidrogel por miedo a contagiarse, familias que nos preguntan a principio de curso si era seguro llevar a los niños a la escuela. Es evidente, que a esas alturas ya teníamos todos los datos expuestos anteriormente, pero no se ha informado correctamente a la ciudadanía, se ha preferido hacer “terrorismo informativo” por los mass media  tratando a los estudiantes casi como si fueran delincuentes por bajarse la mascarilla mientras almorzaban. La propagación del miedo y el temor ha sido una constante diaria.

Con tanto protocolo… ¿no estaremos matando moscas a cañonazos? Sabiendo lo que ya sabemos del virus y su bajo contagio en colegios y entre niños, tenemos que ir volviendo a la esencia de la escuela. Transcurridos ya unos meses del inicio de curso se confirma la tendencia que ya se apuntaba en abril, la incidencia del virus en el ámbito escolar es insignificante. En estas gráficas, extraídas del informe epidemiológico semanal y del comité técnico de coordinación por Covid19 por la educación de Navarra, podemos ver con cierta claridad que la incidencia en la edad escolar es similar a la del resto de la población, y lo importante es que se mantiene en esa media antes y después del inicio del curso (semana 36-37)[11]. Es decir, la apertura de colegios no ha disparado los contagios, la escuela es un lugar seguro. Las conclusiones de dicho comité técnico declaran que el funcionamiento de los centros escolares no influye en la incidencia de la enfermedad en la población”[12].

Habiendo analizado, estudiado, contrastado y dialogado los datos y reflexiones anteriores nos atrevemos a cuestionar las medidas tomadas y nos preguntamos… ¿son medidas desproporcionadas? El Ministerio de Sanidad creó una guía-protocolo[13] de actuación para los centros educativos. La mayor parte de la guía lo han copiado las distintas comunidades autónomas para aplicar en sus territorios, pero al igual que existen 17 sistemas educativos, existen también 17 protocolos distintos según comunidad, que difieren a la hora de plantearse la presencialidad y la gestión de los casos, y otros aspectos curiosos como la toma de temperaturas, hay comunidades que comprueban la temperatura a su alumnado y otras que no toman esta medida.

Respecto a la presencialidad nos encontramos que comunidades como Castilla y León, Galicia, Cantabria, Cataluña, Navarra tienen presencialidad total en todos sus cursos, y en otras como Madrid, Aragón, Asturias, Murcia la educación es semipresencial desde 3º ESO (o desde 4º ESO en Andalucía, y desde 2º ESO en Valencia). ¿Por qué estas diferencias entre comunidades?

Respecto a la gestión de casos también se dan muchas diferencias.

Cuando en un grupo de ESO se da un positivo, se aísla al positivo, y los rastreadores buscan contactos estrechos, sin confinar a la clase entera, (excepto en Cataluña y Madrid, que se procede de forma diferente).

Mientras, en infantil y primaria, a pesar de haberse demostrado que los menores de 12 años presentan menor incidencia de contagios, se aíslan clases enteras con sólo un positivo en el aula, considerando a toda la clase contacto estrecho. En Navarra y Cantabria esto se hace en toda primaria, en Asturias hasta 4º de primaria, en Castilla y León y Galicia sólo infantil y primero de primaria, en Aragón desde octubre cambian el protocolo y dejan de hacer confinamientos masivos. Confinar alumnado innecesariamente además de lo que supone de dificultad para la conciliación de las familias, es una manera de volver a vulnerar el derecho de los menores de ir a la escuela.

Es necesario exigir que a los grupos de primaria se les trate como a los de secundaria, ya que llevan mascarilla, y cumplen los protocolos similares a los de secundaria, y además sabemos por los estudios que de 0-12 años la transmisión del virus es muy baja. Manteniendo las medidas higiénicas de lavado de manos y ventilación debería ser suficiente. Hay voces destacadas del mundo de la medicina y la pediatría que están insistiendo en la necesidad de ir volviendo a la normalidad en la escuela lo antes posible. Expertos epidemiólogos de EEUU en una declaración[14] avalada por más de 40.000 especialistas constatan que ya el conocimiento del virus es creciente y no hay razón para seguir con unas medidas que pueden ser irreparables, y sobre las escuelas y los niños lo tienen claro: “Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse.”

 

Cambiemos los protocolos

1- Hemos conocido pequeñas acciones de personas y colectivos que buscan cambiar algunos de estos protocolos, como por ejemplo, el hecho de que no se confinen clases completas.

  • Una carta de profesores y familias al departamento de educación de Navarra, al defensor del pueblo y a la prensa, apelando a que el propio vicepresidente de Navarra ha dicho que “los contagios se producen extra escuela y que el confinamiento no beneficia a los niños”.
  • Recogida de firmas de padres y profesores del Baztán (zona de Navarra) para solicitar cambios en los protocolos covid en los centros, porque son “medidas extremas y contradictorias que vulneran las necesidades vitales del desarrollo infantil”, manifiestan.
  • Equipo directivo de un centro de Berriozar, solicitan no confinar infantil y primaria, y recogen la advertencia de la OMS (Michael Ryan) declarando que “los confinamientos tienen que ser el último recurso para frenar la transmisión del virus”. Hablan de la escuela como lugar seguro ya que el contagio en la escuela es muy bajo. Además, citan a Antonio Guterres (secretario general Naciones Unidas) en la que insta a las autoridades competentes a que la “educación sea verdaderamente un objetivo prioritario”.

De todos los confinamientos de clases enteras que hemos conocido, el caso positivo se produjo fuera de la escuela. Además el profesorado de educación física en Navarra[15] ha solicitado a Educación que se autorice el uso de juegos con materiales como el balón durante los recreos escolares argumentando que la incidencia de contagio en esa práctica es muy escasa y se han ofrecido para colaborar con las direcciones de los centros en la elaboración de un listado de actividades de práctica deportiva en ese espacio lúdico del recreo.

2- Otra línea de denuncia que muchas asociaciones de madres y padres están solicitando es volver a la presencialidad total. La FAPA Francisco Giner de los Ríos de Madrid[16] ha exigido la presencialidad para todas las etapas, porque supone un agravio comparativo con otros cursos. No olvidemos que a quien más perjudica la no-presencialidad es a los más vulnerables.  Además denuncian, falta de coordinación entre consejerías de salud y educación, no se han habilitado los recursos que se prometieron, se delega en los centros la gestión de casos, pero los teléfonos comunican, y mucho más quejas que manifiestan en su comunicado.

3- Cuando un alumno está confinado es importante garantizar las clases online y el seguimiento del mismo. Pensemos que nos estamos encontrando con alumnos que pueden estar empalmando varios procesos de contagio en casa (padres, hermanos,…) y se pueden pasar hasta 1 mes sin ir a clase.

Nos alegran mucho estas acciones pero no dejan de ser puntuales. Si entendemos que la escuela es esencial, ¿vamos a seguir tolerando estas diferencias de trato por comunidades? ¿Vamos a seguir callados ante la falta de una información científica y veraz? Es necesario que profesores, familias y toda la sociedad demos una respuesta asociada y política ante lo que estamos viviendo. Las tres propuestas anteriores de mejora se pueden implementar si se exigen. También otras como:

  • En algunas CCAA como Cantabria la indicación de PCR a los niños se hace sin valoración previa de un pediatra. A niños con un único episodio breve de cefalea o un único episodio de vómito se les están realizando PCR sin que un pediatra valore su necesidad, simplemente porque se activa el protocolo en el centro escolar. Así se están haciendo más PCR y aislamientos que los necesarios. Y se sobrecarga de trabajo, inseguridad y estrés a los profesores, que saben que pueden tomar una decisión (activar el protocolo) que desencadena una cascada de intervenciones, que quizá la valoración de un profesional sanitario formado para ello las evitaría.
  • Algunos centros escolares están cerrados a cal y canto, cosa que no ocurre con la inmensa mayoría de instituciones de la sociedad. Los niños no salen a realizar actividades como aprender matemáticas con elementos de la propia calle (como la numeración de los portales) y no se permite entrar a los padres/madres a realizar talleres. Todo ello se podría realizar con las medidas preventivas oportunas. Es evidente que hay aspectos de la enseñanza que por razón de pandemia han de cambiar, pero este hermetismo de algunos colegios no tiene justificación científica.

 

El covid como oportunidad para plantearnos una escuela que sea respuesta

Este virus ha destapado muchas injusticias que ya se vivían pero quizá no las queríamos ver en varios sectores de la sociedad (hacinamientos en casas, condiciones laborales de los “esenciales” y de los trabajadores de plataformas delivery, condiciones de explotación en el mundo de los cuidados, residencias…), también ha ocurrido con la escuela. Se ha puesto encima de la mesa no sólo una brecha digital, sino una brecha social que ya existía. Algunos datos en España[17] que nos deberían hacer pensar:

  • En 2018, casi el 30% de los menores, se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social, una de las tasas más altas de Europa.
  • La educación y la pobreza están estrechamente vinculadas. En España, en 2018 el 33,7% de las personas con educación primaria o inferior estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, en comparación con sólo un 12,6% de personas con educación superior. Los estudiantes con desventajas económicas son 6 veces más propensos a repetir el año.
  • España lidera la UE en abandono escolar, con una tasa de deserción temprana del 17,9% en educación y formación en 2018.

Ante esta realidad nos debemos preguntar, ¿cuál es la misión de la escuela obligatoria? ¿Debe ser una escuela única igual para todos o más bien compensatoria de las diferencias? Sí, la desigualdad social, cultural, sanitaria y económica creciente en España entre las familias – tanto nativas, como de inmigrantes-, sugiere sostener y mejorar la escuela obligatoria como amalgama interclasista y solidaria y como medida compensatoria de las diferencias. No podemos permitir una escuela obligatoria que aporta a muchos muchachos su primer gran fracaso de la vida, los suspende, los hace repetir sin obtener su título. El mejor remedio contra el fracaso es un apoyo compensatorio para los atrasados realizado por la propia escuela. Debemos exigir una escuela mejor para los que más lo necesitan. Quien fracasa es la sociedad y sus escuelas, no los niños suspensos o desertores.[18]

¡La educación es un tesoro extraordinario de la humanidad![19] Un gran tesoro social más que individual. Ojalá las escuelas dejaran de ser una pieza más del engranaje económico, para ser lo que deben ser, instruir lo básico y elemental. Nadie educa a nadie, ni siquiera a sí mismo; nos educamos juntos mediatizados por el mundo[20]. La escuela nos ayuda a educarnos cuando muestra los desafíos de la vida colectiva. Y…¿cómo se hace eso? Se trata de enseñar este mundo real, duro e injusto, no unos programas a la deriva. Compensar desigualdades, no seleccionar alumnos. Ayudar a crecer a cada cual, no clonarlos. Se trata de afrontar la vida colectiva desde las asignaturas. “La clase no se da, se celebra”, porque nos implica. Encontrar cómo sus desafíos nos relacionan con la naturaleza, historia, con los demás, y con ese Misterio que nos habita y rodea. Más importantes que los exámenes son saber captar y cultivar las relaciones personales. ¡Qué poco conectamos con los símbolos! Todos somos esos vínculos que nos relacionan unos con otros, la música, el pueblo, los hobbies, las relaciones, amigos, las profesiones.[21]

Aunque lo central para que la escuela sea respuesta está expuesto, también hay más claves que la escuela debe reflexionar como la tan manida petición de bajar ratios, no tanto para trabajar menos, sino para acompañar e instruir mejor. No hay tarifa plana para todos los alumnos. En el aula hay una gran diversidad que atender y se hace más complicado con clases muy numerosas. Debemos plantear una escuela abierta: a las familias, donde se vayan extendiendo las  comunidades de aprendizaje; a otros profesionales que enseñan desde su profesión y complementan la labor docente; a la naturaleza, los espacios naturales y el aire libre son los mejores aliados para una nueva escuela[22]; a un sentido práctico, que conecte y se pueda aplicar a la  vida real. Nos debemos preguntar por qué a los alumnos de determinadas edades la escuela les resulta aburrida. Debemos poner en juego la creatividad de profesores, familias, alumnos y expertos para responder a circunstancias extraordinarias como esta pandemia.

Para que la escuela sea respuesta también necesitamos un pacto educativo. No podemos permitir que haya 17 formas de llevar a cabo la escuela (una por comunidad), ¿no está generando grandes diferencias?[23] El sistema educativo y la escuela siguen siendo motivo de instrumentalización y polarización política. Es evidente que los intereses partidistas (tanto de la supuesta izquierda como de la derecha) les nublan para buscar el bien común, si no se pondrían de acuerdo. Desde la transición se han sucedido 7 leyes educativas[24], y vamos a por otra, la denominada ley Celaá. No es objeto de este artículo analizarla, pero dejamos nota al pie de un artículo que reflexiona con gran lucidez sobre la misma.[25] ¡Ya estamos cansados! Queremos una ley para la escuela obligatoria de largo recorrido para generaciones enteras, donde lo que prime sea una instrucción básica y elemental que pueda compensar las diferencias sociales que tenemos, si no los últimos serán siempre los más perjudicados.[26]

Pienso que el grueso de los docentes procura dar lo mejor de sí para acompañar a cada alumno. Es fundamental, nunca tirar la toalla, y no ver a los alumnos como números, sino personas en toda su integridad, nos debemos obligar a pensar en ellos no en cómo son ahora sino en lo que están llamados a ser[27]. También debemos dar la batalla política, asociarnos para promover una escuela compensatoria. Decía Milani, que enseñando se aprendían muchas cosas como por ejemplo “he aprendido que el problema de los demás es igual al mío. Salir de él todos juntos es la política. Salir solo, la avaricia”.[28] Ojalá, la covid 19 sea la oportunidad que necesita la escuela para hacer justicia con los últimos y más vulnerables[29]. ¿Nos ponemos manos a la obra?

 

Notas

[1] Informe Unicef. Salud Mental e infancia en el contexto Covid19

[2] Según uno de los primeros estudios disponibles sobre el impacto emocional de la cuarentena de niños, niñas y adolescentes de España e Italia (Universidad Miguel Hernández), el 85,7% de los padres han constatado cambios en el estado emocional y en el comportamiento de sus hijos, siendo los síntomas más habituales la dificultad de concentración, el desinterés, la irritabilidad, la agitación, el nerviosismo, los sentimientos de soledad, la inquietud y la preocupación.

[3] Las pantallas pueden ser un complemento, nunca un sustituto del mundo real. Su proliferación supone el retroceso hacia una educación pensada como mera transmisión de conocimiento bancario. (Paolo Freire). “Es crucial la interacción de los adultos con el niño durante su uso ya que sigue habiendo pruebas sobre los riesgos del uso excesivo de los medios digitales como son el aumento del sedentarismo y del Índice de Masa Corporal(IMC), la disminución de las horas de sueño y la alteración en el desarrollo cognitivo, social o emocional, entre otros” (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, 2018)

 

[4] Respuestas seleccionadas de varios profesores en el Foro de Educación de EL PAÍS

[5] Revisión sistemática de Rusell M. Viner y otros. The Lancet 6 abril

[6] The Guardian. 18-05-20

[7] Datos del centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. 29-05-20

[8] En España sólo se dio la opción de acudir a alguna clase a alumnos que estaban preparando la EVAU.

[9] Grupos pequeños (10-12 alumnos) de forma permanente con un maestro. Entradas escalonadas. Dividir patios. Las autoridades reservaron los parques públicos para niños en horario escolar y pusieron a disposición de las escuelas, hoteles, bibliotecas, museos, centros de conferencias. Los menores de 12 años nunca han tenido obligación de llevar mascarillas. Higiene de manos frecuente y limpieza material escolar dos veces al día.

[10] ECDC- Centro Europeo para la prevención y control de enfermedades. 6-08-20

[11] Vigilancia epidemiológica de Navarra. Semana 23-29 noviembre 2020

[12] 5ª reunión del Comité técnico de coordinación COVID-19 por la educación en Navarra. 20-11-20

[13] Guía de actuación en centros educativos ante Covid19

[14] Declaración de Great Barrington

[15] Noticia Profesorado de Educación Física solicita de uso de materiales como el balón en los recreos

[16] Comunicado de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Giner de los Ríos de Madrid. 20-10-20

[17] Informe del Relator de la ONU sobre su visita a España. Febrero 2020

[18] Apuntes y notas del libro  “Con la escuela hemos topado”. Corzo,JL. Junio 2020

[19] Informe Unesco de J.Delors

[20] Pedagogía del oprimido. Freire, P

[21] Apuntes y notas del libro  “Con la escuela hemos topado”. Corzo,JL Junio 2020

[22] Actuación para la actividad educativa en la naturaleza. EdNA-Asociación educación en la naturaleza.

[23] ¿A que se deben las diferencias entre comunidades? Análisis de resultados informe PISA. 3-12-19

[24] De la LGE a la LOMCE.

[25] El examen sorpresa sobre el sistema educativo. (Reflexión a propósito de la «Ley Celaá»). www.solidaridad.net. Manuel Araus

[26] La LEY CELAÁ, desde los últimos. www.encuentroysolidaridad.net. Nuria Sánchez

[27] Imagen sugerente del Pintor René Magritte a la hora de pensar en nuestros alumnos.

[28] Apuntes de “Carta a una maestra”. Muchachos de la Escuela de Barbiana. Lorenzo Milani.

[29]  Igualdad no significa justicia

 

Un aplauso para las librerías

Autor: Juan Marqués

Fuente: theobjective.com

«Hay librerías que no tienen libreros sino otra cosa, muy respetable, y hay libreros o libreras de corazón que no tenemos librería. Pero cuando se juntan las dos cosas, y es algo no extraordinario sino habitual, la belleza salta, la cultura se activa, el amor por la literatura funciona»

Hay un momento en El Principito (que es, adorados modernos, una obra maestra de la literatura) en el que el niño se encuentra con un charlatán que anuncia por los caminos una pastilla que te quita la sed. Si te tomas una a la semana, asegura el buhonero, ya no tienes que beber ni una sola vez en siete días, y así te ahorras cincuenta y tres minutos, que son los que los expertos han descubierto que invertimos semanalmente en beber agua. El niño lo escucha con atención, como a todo el mundo, y después le pregunta con sincera inocencia (la misma del libro, que no es una inocencia fingida o postiza sino una inocencia recuperada, reconquistada) que para qué puede querer nadie esos cincuenta y tres minutos de más. Pues muchas cosas, dice previsiblemente el asombrado comerciante, lo que cada uno quiera. Y entonces el Principito responde que él, de tener cincuenta y tres minutos libres, caminaría muy despacio hacia un manantial para beber un poco de agua.

Yo soy genéticamente incapaz de comprender por qué alguien, salvo casos de enfermedad, compra las cosas a distancia, por qué se puede llegar a preferir permanecer en casa para recibir incluso tallarines ya tibios y chorreantes en cajas de cartón plastificado en vez de salir al mundo para encontrar alimentos, para elegirlos, o para obtener cada cosa en sus contextos, para cazar cada producto en su “hábitat”, en el comercio donde se guardan y se conocen y se comprenden… Pero como por otra parte nunca he vivido muy preocupado por la actualidad (por no decir que poco interesado por la realidad), no dedicaba mucho tiempo a pensar en el asunto, simplemente no me implicaba, no me concierne. Pero entonces llegó el Estado de Alarma, y el Gran Confinamiento de marzo, y hubiera sido necesario ser quince veces más yo de lo que ya soy para no reparar en algo que se hizo obvio, que era lo exagerada y preocupantemente preparados que estamos para la vida sedentaria y a cubierto, cuán en el fondo necesitamos no la vecindad sino el hacinamiento, lo rápidamente que podríamos acostumbrarnos a quedarnos recluidos y vivir en colmenas, aparentemente comunicados a través de las redes, supuestamente atentos y despiertos pero literalmente domesticados.

La última Feria del Libro que pudo celebrarse en Madrid, la de 2019, será recordada entre los implicados como aquella en la que el Parque del Retiro fue precintado en la víspera de la inauguración, impidiendo a los participantes terminar de montar sus casetas. Aquel día alguien bromeaba por las inmediaciones: “Caramba con los de Amazon, ya consiguen organizar hasta tormentas”. Lo cierto es que unos días antes un árbol había caído por allí sobre un niño muy pequeño (un árbol mató a un niño…: debimos verlo como un primer presagio, una de las trompetas que anunciaban lo que ha venido después) y las autoridades andaban escrupulosamente vigilantes ante la velocidad del viento, inflexibles a partir de determinados números. Pero recordé aquella broma allá por marzo, porque cualquiera hubiera dicho que esa Cuarentena general, como el mal tiempo, estaba patrocinada por las grandes plataformas de venta online, y no sólo a la vista de lo bien que les vino, sino como aparatoso ensayo general del tipo de mundo y de sociedad y de convivencia que claramente desean y promueven.

Salir al mundo es comprometerse con la realidad, que es el principal lugar donde la vida transcurre. Pero la vida también se despliega en la ficción, en la cultura, en la imaginación, en los sueños, y para salir a su encuentro están las librerías, los museos, el teatro, el cine, las galerías de arte, el circo… En un mundo “normal” ese tipo de lugares no debería necesitar ayudas públicas, empujones económicos por parte de la Administración, subvenciones… Uno, ingenuamente, piensa que lo natural debería ser que esos sitios fuesen solventes e independientes sin necesidad de desvivirse por ellos, sin que sus dueños o empleados entregasen toda su vida en ese local y sus necesidades, aunque lo hagan con verdadera y admirable vocación, por gusto, con una pasión que no debería precisar más estímulos que su propio impulso ni más recompensas que la propia satisfacción de mantenerlos abiertos y activos. Ni siquiera se debería “fomentar” la lectura, igual que a nadie se le ocurre fomentar el agua o el oxígeno: es que es simplemente inconcebible que haya que “animar” a la gente a leer. Y sin embargo hay que hacerlo, y se hace sin demasiado éxito. La gente, simplemente, está a otras cosas.

Hace unos días la alcaldesa de París pidió a sus conciudadanos que, ante el previsible nuevo confinamiento, no compren por Amazon, que recurran a otros canales, y hay muchos que piensan que se ha extralimitado. Yo creo que no. De hecho, veo mucho menos clara la necesidad o conveniencia de proteger oficialmente a las librerías que la urgencia de parar los pies de forma legal a quienes de forma transparente abusan. No hay que vivir de espaldas a Amazon por cariño hacia las librerías, sino por respeto a las leyes medioambientales, por apego a los derechos laborales o, en fin, por puro sentido común, y es estrictamente inexplicable la enorme cobardía civil que hay entre las instituciones (de todo signo, de toda ideología) a la hora de exigir que se observen las normas sobre competencia, o en normativa tributaria, o monopolios… En El olor de los tebeos ese escritor maravilloso que es José María Conget contaba cómo un amigo suyo dio en el clavo a la hora de explicar por qué había que desdeñar el facsímil de un viejo e inencontrable cómic de principios de siglo XX, y era eso que adelantaba el título: el olor insustituible. Para quien me quiera entender, yo creo que los libros comprados por Amazon no huelen igual, falta el “factor humano” y sobra robótica y frialdad. El legítimo afán de lucro de cualquiera deja de ser simpático en cuanto se convierte en descarada obsesión por la ganancia, por la acumulación… No conozco a ningún librero que pretenda hacerse rico, que haga lo que hace “sólo” por dinero, y la gente a la que yo más valoro es ésa, la que prefiere ganar 2000 euros mensuales haciendo algo que les motiva, les ilusiona o les complace que embolsarse 10.000 entregando su sagrado e irreversible tiempo a asuntos ajenos o directamente envilecedores.

El viernes 13 de noviembre es el Día de las Librerías. Cuando hablamos de librerías no nos referimos a Shakespeare & C.O., ni a esa de Oporto que salía en Harry Potter ni a esa otra de Buenos Aires (¿o era México D.F.?) que parece un anfiteatro o un ovni… No, yo me refiero a las librerías, a esa que, querido lector, querida lectora, tienes por allí cerca. Si tu imagen de una librería está más cerca de un mojito que de Natalia Ginzburg hay un problema, o cuando menos algo extraño. Hay librerías que no tienen libreros sino otra cosa, muy respetable, y hay libreros o libreras de corazón que no tenemos librería. Pero cuando se juntan las dos cosas, y es algo no extraordinario sino habitual, la belleza salta, la cultura se activa, el amor por la literatura funciona. Si por enfermedad o por problemas de movilidad no puedes salir a esas fuentes de agua fresca que son las librerías, o si quieres algún libro extraño o lejano que, por el motivo que sea, no quieres encargar en tu librería, allá al lado, de camino hacia otro recado, o de paseo… las librerías acaban de lanzar un espacio web, Todos Tus Libros, donde puedes comprar libros a las librerías sin entrar en una librería. Pero por lo menos sabes que estás comprando las cosas a quien las conoce y las aprecia, a gente con nombre y apellidos, que le compras la trucha al pescadero, los plátanos a la frutera y la Odisea al librero. Si este sentido común te parece simplón y trasnochado, no te agobies: en Oporto hay una librería donde te puedes hacer un selfi, o incluso puedes ver en Netflix documentales sobre “las librerías más bonitas del mundo”, o en vez de leer puedes apoyar con tu emocionado like campañas de autopromoción en las que, con sus libros en las manos, enseñándonos sus coloridas cubiertas, algunos autores a los que se les pondría en un bonito compromiso si se les preguntase cuáles son sus tres librerías favoritas nos hablan de lo importantes que son las librerías, y lo bonitas, y se les ocurre, sin que se lo apunte nadie, que son “espacios de resistencia y de libertad”. Los demás, mientras tanto, seguimos necesitando nuestros manantiales.

El síndrome de Ulises. El duelo de las personas migrantes y los factores comunitarios que favorecen la resiliencia

Joseba Achotegui, especialista en psicoterapia, salud mental y migración. Autor de varios libros y articulista habitual de un blog en el diario Público. Describió el Síndrome de Ulises sobre el duelo en migrantes en 2002. Compartirá con nosotros esta jornada del curso encuentro: “En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político”.

Quienes trabajan en el campo del acompañamiento de las personas migrantes hablan de los siete duelos que sufre la persona que emigra a trabajar y vivir en otro país. La apertura a los demás, la inserción en la comunidad que los acoge y un contexto social y político solidario favorecen las posibilidades de que las familias y las personas que experimentan la migración y la sociedad en la que viven se fortalezcan y enriquezcan mutuamente.

Ayudar a cicatrizar las heridas de la vida

Arnaldo Pangrazzi es doctor en teología, religioso camilo y una de las más reconocidas figuras en pastoral de la salud, counselling, duelo y grupos de ayuda a personas que han sufrido pérdidas. Participará en el curso «En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político».

El duelo que trae consigo toda pérdida de seres queridos y toda experiencia vital traumática precisa de escucha, acompañamiento y ayuda personal y en ocasiones también profesional. La superación del mismo tiene que ver con la aceptación pero también con el significado que la persona que hemos perdido tiene para nosotros y con el sentido mismo del dolor por la separación de aquel a quien amamos.

 

La medicina y la psiquiatría en una sociedad enferma

Javier Carreño Villada es psiquiatra y psicoanalista. Miembro del movimiento La otra psiquiatría. Coautor del libro “Cosas que tu psiquiatra nunca te dijo. Otra mirada sobre las verdades de las psiquiatrías y las psicologías”. Participará en el curso “En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político“.

El sufrimiento humano es una experiencia universal que la medicina en general y la psiquiatría en particular a menudo pretenden abordar como si fuera un problema meramente técnico. La medicalización del dolor tiende a generar más problemas que respuestas a una sociedad marcada por la necesidad de consumir, producir y distraerse a un ritmo frenético.

Trabajo digno, futuro digno

EL MUNDO DEL TRABAJO CON EL COVID 19:

TRABAJO DIGNO, FUTURO DIGNO

JUEVES 6

TARDE: 16:30 h.

  • Bienvenida al curso, normas generales.

MARCO GENERAL-FUTURO DEL TRABAJO:

  • ¿Cómo queda el mundo del trabajo tras el covid-19?, Eduardo Rojo Torrecilla (catedrático de derecho del trabajo y de la seguridad social en UAB) y Javier Marijuán Izquierdo (abogado laboralista).

 

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Conferencia performática.

VIERNES 7

DESAYUNO: 9 h.

Tras el COVID-19 ¿MÁS EXPLOTACIÓN?

MAÑANA: 10 h. - PLATAFORMAS

  • Realidad de la explotación laboral en plataformas y teletrabajo, Desiderio Martín Corral (militante de CGT) y Marta Sanz (Ingeniera química).

 

DESCANSO 11:15 h.

HOSTELERÍA

  • Experiencias de trabajadores de la hostelería en Andalucía: Maxi Porta, director de  “Al otro lado de la Barra” (VIDEO-DOCUMENTAL) y Carlos Pantera “SAT” (Lucha del Sindicato Andaluz de Trabajadores). -conexión on-line-
  • Trabajo en grupos.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Visita por los trabajos expuestos.

CUIDADOS

  • La experiencia de los trabajadores de residencias, Rosa García González (TCAE Residencia Vista Alegre -Madrid-, sindicalista del MATS).

MÁS ALLÁ DE NUESTRAS FRONTERAS:

  • Trabajo, derechos humanos y movimientos de liberación en Marruecos. Conexión on line con Aboubaker el-Khamlichi (fundador del movimiento Annahj Addimocrati, de la asamblea de obreras y obreros Attawassol y está implicado en la defensa de los derechos humanos de los inmigrantes subsaharianos) y Zohra Koubia (integrante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos -AMDH-).

 

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Película.

SÁBADO 8

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h. - SERVICIO DOMÉSTICO

  • Marco global de la explotación en el servicio doméstico, Tania García Sedano (doctora en Derecho y profesora en la UCIII de Madrid). Vídeo.
  • Experiencias concretas de explotación en el sector, REDHMI (Red de Hondureñas Migradas).
  • Experiencias asociadas frente a la explotación, SEDOAC (Servicio Doméstico Activo).

 

DESCANSO 11:30 h.

  • Cómo ha afectado la pandemia en el sector de la agricultura y el mercado de los productos básicos, José Santos (ingeniero agrícola).

 

  • Trabajo en grupos.

COMIDA: 14 h.

Tras el COVID.19 ¿MÁS SOLIDARIDAD?

TARDE: 16:30 h.

  • Visita por los trabajos expuestos.
  • ¿Cómo se ven afectados los autónomos después del COVID19?, José Marín Zamora (responsable de la empresa de productos Solyeco) y Julián García (carpintero. Empresa Montón de Trigo).

 

DESCANSO: 18 h.

  • Respuestas solidarias. Dinamiza Moisés Mato (actor y director de teatro, director de la sala Metáforas, activista de la noviolencia).

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Velada musical.

DOMINGO 9

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Trabajo de conclusiones, puesta en común y fiesta.

Durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia

Para más información puedes contactar en el correo cursos @ encuentroysolidaridad.net o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político

EN BUSCA DE SENTIDO:

DEL SUFRIMIENTO HUMANO AL AMOR POLÍTICO

LUNES 10

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Presentación del Curso.
  • La medicalización del dolor. Tirso Ventura (psiquiatra, experto en bioética).

DESCANSO: 12 h.

  • Trabajo por parte de los asistentes sobre lo expuesto.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Presentación del taller permanente “Per aspera ad astra” Aprendiendo juntos a expresar nuestro dolor mediante distintos recursos artísticos.
  • Cuando lo que duele es el alma las pastillas no funcionan. Testimonio desde Revolución Delirante.

DESCANSO: 17:30 h.

  • La medicina y la psiquiatría en una sociedad enferma. Javier Carreño (psiquiatra y psicoanalista). -conexión on-line-
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Dinámica de role playing.

MARTES 11

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Ayudar a cicatrizar las heridas de la vida, Arnaldo Pangrazzi (religioso Camilo, experto internacional en acompañamiento en el duelo). -conexión on-line-

 

DESCANSO: 11:30 h.

  • El duelo y la propuesta de la escucha, Valentín Rodil (psicólogo responsable del centro de escucha móvil del Centro de escucha San Camilo).
  • Trabajo de los asistentes.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Taller “Per aspera ad astra”.
  • Cuando el médico es el enfermo, testimonio de Gonzalo Casañal (médico de familia y experto en bioética).

DESCANSO: 17:30 h.

  • Propuesta de la psicoterapia desde el sentido, Tirso Ventura (responsable de una línea de investigación de la Universidad de Zaragoza en psicoterapia con pacientes con cáncer).
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Representación teatral: “Las palabras que nos amaron”. Por Moisés Mato (creador del teatro de la escucha).

MIÉRCOLES 12

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • La enfermedad como escuela para el amor político, Eugenio Rodríguez (sacerdote, experto en Doctrina Social de la Iglesia, superviviente de una leucemia).

DESCANSO: 11 h.

  • La resiliencia en la historia de los pobres: los militantes obreros, Rodrigo Lastra (médico oncólogo, especialista en historia del movimiento obrero).
  • Factores comunitarios de resiliencia en el duelo de los migrantes, Joseba Achotegui (psiquiatra experto en el duelo migratorio). -conexión on-line-

 

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Testimonios de resiliencia. Desde el dolor al amor.

DESCANSO: 17:30 h.

  • Experiencias sociales y políticas desde la resiliencia.
  • Puesta en común de las conclusiones del curso.

CENA: 21 h.

Durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia

Para más información puedes contactar en el correo cursos @ encuentroysolidaridad.net o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

EXPOSICIÓN: Unión Europea, paso cerrado

Inscripción curso educación 2020

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    ¿Viene el viernes por la noche?

    Intolerancias/Alergias


    ¿Viene acompañado por niños-jóvenes?




    Fecha tope de inscripción hasta el 18 de marzo


    El curso comienza el 21 de marzo a las 10:00 y termina el 22 de marzo a las 14:00.
    Importante: el curso hay que hacerlo completo