Diario de una madre y matrona durante el Covid-19

Manuela Contreras García
Matrona Máster en Investigación en Cuidados de la Salud
21/Sept/2020

Soy Matrona y madre de uno de los niños que va a la clase del CEIP Cisneros (Santander) que ha estado erróneamente confinada 4 días tras la decisión adoptada por el órgano competente de la consejería de educación. Hoy publica el diario montañés (DM) que “Salud Pública ordenó el lunes una rectificación de semejante medida para decir que devolvía a los escolares a la actividad lectiva” (1). Y lo hace, porque un grupo de familias, tras leer el protocolo frente al covid-19 de aplicación en el ámbito educativo (2), que hicieron Consejería de Educación y Sanidad, entendimos que no se daban las condiciones que el protocolo exige para confinar el aula. Así que solicitamos por escrito a la Consejería de Educación y de Salud Pública la revisión de esa decisión.
En estos 4 días hemos tenido que ver cómo resolvemos el seguir trabajando y cuidando a los niños. Indagar para resolver algunas dudas, que no aclara la hoja informativa elaborada por Sanidad Pública y que se envía a los contactos estrechos. Dudas como si los hermanos de los niños considerados contacto estrecho pueden ir al colegio o no, o si algún padre puede pedir una baja por necesidad de cuidado del menor y qué papel debe presentar. A toda esta situación, se suma que según el protocolo anteriormente citado, nos llamarían desde Salud Pública (rastreadores) para hacer una PCR a los niños, e íbamos por el cuarto día de confinamiento sin ninguna comunicación con ellos. Cuando las familias llamábamos a nuestros pediatras para preguntar por esta cuestión, las respuestas fueron también distintas: Os llamarán para citaros, o no está indicada dicha prueba diagnóstica.
Al día siguiente de rectificar el confinamiento por parte de Salud Pública (teníamos razón los padres, nuestros hijos nunca debieron ser considerados contacto estrecho) empieza un nuevo follón. Nos llaman para hacer la PCR. El desconcierto y las dudas nuevamente surgen. ¿Pero cómo que una PCR ahora? ¿Pero no nos habían dicho que podíamos volver al cole? ¿Si nos hacen PCR es que somos contacto estrecho, no? ¿Y si somos contacto estrecho debemos estar 14 días aislados y sin ir a clase, verdad? Lo que pasó fue que desde Educación no avisaron a Salud Publica (rastreadores) de la rectificación de la medida de confinamiento tomada. Hay un protocolo de coordinación
entre consejerías pero la coordinación brilla por su ausencia. Sin embargo no se hizo real que Salud Pública haya devuelto a los escolares a la actividad lectiva, tal como dice el DM. Tras corregir el error y levantarse el confinamiento, muy pocos niños fueron a clase los siguientes días. Las familias en su mayoría, estábamos muy tranquilas y contentas de la vuelta al cole. Pero claro, el caos y la confusión generada han sido de tal calibre, que han conseguido generar inseguridad.
Consejería de Educación y Sanidad han creado una comisión de coordinación muy tarde, la última semana de agosto, y “de aquellos polvos estos lodos”. Desde la consejería de educación explican la decisión de confinar contra el protocolo, diciendo que “actuaron con exceso de celo” (1). El 10 de Septiembre la Consejera Lombó dijo: “Tenemos el protocolo más estricto de España” (3). Pero no se trata de ser ni estrictos ni recelosos. Se necesita un protocolo basado en la evidencia científica y equilibrado (4), entre una seguridad sanitaria y las necesidades educativas de los
alumnos, no en el miedo. Y se necesita cumplirlo. Se hubiera hecho muy bien empezando las clases en Junio. La incidencia de la enfermedad en aquel momento era incluso menor. Haber empezado, poco a poco, con la mitad de los alumnos en días alternos por ejemplo, hubiera permitido tomar el pulso a los protocolos, realizar investigaciones y también romper el miedo en el sector educativo (5-7).
Acabo con una sugerencia de transparencia y ciencia “de andar por casa”. Cuando los profesionales sanitarios hacemos un protocolo, no hay línea que no tenga una referencia bibliográfica en la que se basa dicha afirmación. Y por supuesto, todos los profesionales nos identificamos con nuestros nombres y apellidos, no con el sello de la institución. Ambas cosas ausentes en el caso del citado protocolo. En breve saldrá uno nuevo. ¿Pueden usar estos mismos criterios? Así podremos ver el currículum de los autores y entender la razón científica que hay detrás de que, por ejemplo, el criterio para que un niño de 6 a 11 años sea considerado caso estrecho sea independiente de si ha llevado mascarilla o no (cuando con los adultos no se hace así y la evidencia científica dice que
los niños contagian menos) (8-9) o que el confinamiento sea de 14 días (10) (ya menor en
otros países) o… Cuenten con las enfermeras para elaborar estos protocolos. Cuenten también con las
familias (9). ¿Podría una enfermera escolar ayudar en la tarea de elaboración, aplicación y supervisión de los protocolos, y dejar a los profesores y equipos directivos centrase en lo que deben? (11) ¿Por qué no se pone en marcha la experiencia?
El pánico no puede ni debe cerrar las escuelas. ¿Sentimos como sociedad que la educación y que las escuelas no son un capricho sino prioritarias? En medio del COVID, pueden y deben ser mejores. Aprendamos todos a usar la circunstancia COVID como un aprendizaje de la vida, para que los niños sepan afrontar las adversidades y tomen
protagonismo.

(1) González N. Los padres de los niños desconfinados en el colegio Cisneros acusana Educación de ignorar el protocolo. Cantabria: El Diario Montañés: 16 Sept 2020 [consultado 16 sept 2020]. Disponible en:
https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/contagios-coronavirus-obligan-20200916195016-nt.html
(2) Gobierno de Cantabria. Protocolo de coordinación entre la consejería de educación, formación profesional y turismo y la consejería de sanidad frente al covid-19 [Internet]. Santander: CEIP Cisneros; 8 Sept 2020. [Consultado 11 Sept 2020]. Disponible en: https://cpcisneros.es/wp-content/uploads/08_09_2020_Guia_de_actuacion_centros_educativos_v5.pdf
(3) Martínez D. Lombo dice que la aparición de estos casos era algo esperado pese a tener los protocolos “más estrictos de España”. Cantabria: El Diario Montañés; 10 sept 2020[consultado 16 sept 2020]. Disponible en:
https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/lombo-dice-aparicion-20200910222705-ntvo.html
(4) Rickett M. Coronavirus: there is an urgent need to re-open schools – this is how to make it happen. Australia: The Conversation; 5 May 2020 [consultado 13 sept 2020]. Disponible en: https://theconversation.com/coronavirus-there-is-an-urgent-need-to-re-open-schools-this-is-how-to-make-it-happen-137818?utm_source=twitter&utm_medium=bylinetwitterbutton
(5) European Centre For Disease Prevention And Control. COVID-19 in children and the role of school settings in COVID-19 transmission [Internet] 2020 [Consultado15 Sept 2020]. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/COVID-19-schools-transmission-August%202020.pdf
(6) Vogel G, Couzin-Frankel J. Should schools reopen? Kids’ role in pandemic still a mystery [Internet] EEUU: Science; 4 May 2020 [consultado 8 sept 2020].
Disponible en: https://www.sciencemag.org/news/2020/05/should-schools-reopen-kids-role-pandemic-still-mystery
(7) Cheng SY, Wang CJ, Shen ACT, Chang SC. How to Safely Reopen Colleges and Universities During COVID-19: Experiences From Taiwan. Ann Intern Med [Internet] 2020 [consultado 10 Sept 2020]; Disponible en:
https://www.acpjournals.org DOI 10.7326/M20-2927
(8) Redacción Consalud. Un estudio de Vall d’Hebron concluye que la transmisión del SARS-CoV-2 de los menores de edad con COVID-19 a los adultos con quienes conviven es baja [Internet] Barcelona: Consalud; 31 Ag 2020 [consultado 6 sept 2020]. Disponible en: https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/vall-
hebron-concluye-transmision-menores-covid-19-adultos-convivientes-baja_84585_102.html
(9) Isabel C, Martínez JM. La vuelta a las aulas [Internet] Madrid: Siap Covid 19 [consultado 21 sept 2020].Disponible en: https://covid19siap.wordpress.com/la-vuelta-a-las-aulas/
(10) Rhee C, Kanjilal S, Baker M, Klompas M, MD. Duration of SARS-CoV-2 Infectivity: When is it Safe to Discontinue Isolation? Clin Infect Dis [Internet] 2020 [consultado 15 Sept 2020]; ciaa1249. Disponible en: https://academic.oup.comDOI 10.1093/cid/ciaa1249
(11) Rosário R. COVID-19 and Schools Closure:Implications for School Nurses. J Sch Nurs [Internet] 2020 [consultado 1 Sept 2020]; 36(4):241-242. Disponible en:
https://journals.sagepub.com DOI 10.1177/1059840520925533

Evelyn

El título de la película es Evelyn, no es ni puede ser Jazmín; a las cosas hay que llamarlas por su nombre y a las personas también. Mucho más, si cabe. Las palabras importan y configuran la forma que tenemos de ver las cosas. Si queremos hablar de trabajadoras de la industria del sexo y de clientes, quizá la película tendría que llevar el título de Jazmín. Pero la protagonista se niega a someterse a esta manipulación: es una esclava sexual con la que comercian proxenetas; por eso exige seguir siendo lo que es, llamándose por su nombre: Evelyn, una muchacha engañada, encerrada, desprotegida, violada, maltratada, comerciada.

Sorprende ver en las bases de datos del ministerio de cultura que esta película, dirigida por Isabel de Ocampo en 2011, tuvo 2.451 espectadores. Seguramente eso sea reflejo de lo que queremos ver y de lo que no queremos ver en nuestra sociedad. Nos gustan las historias que nos alejan de la realidad, que nos dibujan un mundo más o menos feliz, pero en general, bastante irreal. No queremos ver a los esclavos que están a nuestro lado; sólo existen en cuanto a lo que nos proporcionan de beneficio personal y colectivo, por lo que nos otorgan de comodidad, placer o ahorro.

Un relato bien trazado de lo que es una realidad habitual para millones de personas, concretado en esta película como un auténtico descenso a los infiernos del tráfico humano, visto desde los ojos de una joven peruana, aunque la propia directora reconoce que la realidad es mucho más dura que la ficción y la casuística tan variada como los casos, cada historia es un mundo: desde el engaño de la promesa de un trabajo a la violencia del vudú, desde las amenazas a la familia a las drogas como arma para anular a las personas.

Pero no sólo aparecen las historias de las “chicas”, también se nos deja entrever de alguna manera el mundo del que proceden: su familia, sus ilusiones. Quizá eso falte un poco también del otro lado, del de los explotadores: ¿qué lleva a un proxeneta a esclavizar a una persona? ¿qué lleva a una persona a consumir a otra? ¿qué hace que muchas personas nos desentendamos de estos problemas, mirando hacia otro lado, encubriéndolo o incluso disculpándolo? Estas preguntas sí que están planteadas, con luces y sombras, en esta historia: desde la esperanza que se ilumina gracias a una llamada por teléfono de la mujer de un “cliente” hasta la temerosa ayuda que ofrece la cocinera del prostíbulo. Pero también con la impotencia que supone ver la complicidad de algunos policías o una deuda que aumenta día a día a través de alquiler, manutención, compras obligadas o multas por cualquier cosa que se salga de las imposiciones de una vida esclavizada.

La sensación durante casi todo el metraje es la que refleja la protagonista, un “esto no puede estar pasando a mí”, “estoy soñando, esto es una pesadilla”. Las pesadillas cobran cuerpo en las víctimas de esta cultura del descarte. No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad.

La historia de las migraciones es la historia de la humanidad

Rodrigo Lastra.

La migración es un hecho constante en la historia. Podemos afirmar cómo lo hizo recientemente uno de los abogados más internacionales de nuestro país que «la historia de la humanidad es la historia de las migraciones». ¿Cuántos de los que leéis estas líneas vivís en el mismo pueblo o ciudad en la que nacieron vuestros padres? ¿Y en la que nacieron vuestros abuelos? La movilidad geográfica es una de las características definitorias de la raza humana. Ninguna otra especie ha llegado tan lejos en la colonización de tantos y tan diversos ambientes. Los movimientos migratorios, por muy diversos motivos son una constante histórica que se repite en todas las épocas y civilizaciones. ¿Eso quiere decir que las personas están hechas para migrar, para moverse y que está condenado a no tener raíces, o por el contrario lo propio del ser humano es echar raigambre y las migraciones son siempre consecuencia no deseadas causadas por males mayores? El ser humano no está hecho para migrar ni para no migrar. El hombre y la mujer están hechos para la LIBERTAD. Y es precisamente la búsqueda de esa libertad (llámese mejores condiciones de vida o simplemente condiciones dignas de vida, llámese huida de persecuciones políticas o religiosas) o la ausencia de la misma libertad (llámese esclavitud, movimientos migratorios alentados por grandes intereses económicos…) la que ha generado a lo largo de los siglos los grandes movimientos humanos a lo largo y ancho del planeta.

 

  1. LA HISTORIA LAS MIGRACIONES… ES TAMBIÉN HISTORIA QUÉ HACEN LOS POBRES

Hoy los nuevos desarrollos científicos en el campo de la genética están también revolucionando el estudio de la historia. Todos nosotros cargamos en nuestros genes de cada una de nuestras células con muescas imborrables de nuestros ancestros, cuyo estudio, aplicado al conocimiento histórico, está aportando valiosísima información sobre de donde provenimos. Está permitiendo entre otras cosas conocer mejor los grandes movimientos de ser humano a lo largo de la historia. No deja de producir cierto vértigo pensar que en apenas unos centenares de generaciones todos nacemos de los mismos grupos reducidos de homo sapiens. Estos avances científicos aplicados al conocimiento histórico y pre-histórico, confirman que el dinamismo creador asociado a los movimientos migratorio ha sido determinante en la configuración de nuestra historia, es determinante para entender lo que hoy somos, y será determinante para entender lo que seremos.

Un ejemplo histórico reciente y paradigmático de ese dinamismo creador que imprimen la fuerza de la inmigración, mayoritariamente a través de la población más pobre, son los EEUU. El país más rico, el más poderoso de los últimos 150 años, lo es en gran parte por la inmigración. Una nación de inmigrantes. Es así como se define a sí mismo Estados Unidos. Nueva York, la capital del mundo, es un museo viviente de la inmigración. Viviendo allí descubrí al menos 5 monumentos a los inmigrantes (judíos, italianos, eslavos, africanos, irlandeses…). Uno de los lugares que más impresiona de Nueva York es el museo de Ellis Island, a la sombra de la estatua de la Libertad. De 1892 a 1954, el edificio funcionaba como centro de selección a la llegada de barcos europeos cargados de familias en busca de una vida mejor. Ahí fue donde 12 millones de personas pisaron por primera vez suelo estadounidense. Fue ahí donde se forjó la potencia que es hoy EEUU. Se estima que el 40% de los estadounidenses tiene, por lo menos, un ascendiente que pasó por Ellis Island.

Este años 2020 Estados Unidos celebrará el 400 aniversario de la llegada de los primeros colonos anglosajones, venidos a dar valor al territorio de Virginia, otorgado por el rey de Inglaterra. En 1620 los peregrinos del Mayflower, migrantes que huían, desembarcaron en Nueva Inglaterra, abriendo el camino a la llegada de miles de persona que huían de las persecuciones religiosas del rey anglicano Jacobo I de Inglaterra. En la colonización de América siempre ha existido una dicotomía entre los inmigrantes económicos y los que llegaron para disfrutar de una libertad política sin precedentes que se consolidó con la Constitución de 1787. Por uno u otros motivos, América representó una especia de tierra nueva y cielos nuevos, en la que todo parecía posible, en la que no se llegaba tarde frente a la enfrentada cansada Europa. Así, en la costa atlántica todavía perviven esas ciudades que fundaron con nombres que representaban esos anhelos: Freeland, New Hope, New Armony, Philadelphia… Todo era nuevo; New Hampshire, New England, New Jersey, New York, New… Pero no pasaron ni 20 años de la llegada de los primeros colonos, para que también desembarcaran los primeros esclavos. Cuando se hizo el primer censo tras la independencia en 1776, en Estados Unidos había sólo 4 millones de habitantes. Y 700 000 eran esclavos. Y luego vendría el exterminio de los pueblos nativos con la expansión hacia el Pacífico, y las restricciones de todo tipo, y las persecuciones, y el ignominioso racismo… Poco duraron las tierras nuevas y los cielos nuevos. Pero así es como, con todo ese crisol de idas y venidas, de tolerancia y persecución, de amor y odio, se forjó la nación más dinámica de los dos últimos siglos.

Y así, a poco que miremos a lo que nos rodea, descubriremos ese dinamismo creador en la historia. ¿Qué sería por ejemplo de nuestra arquitectura sin los movimientos migratorios? ¿El románico, el gótico… y así sucesivamente los diversos estilos constructivos que se van solapando y perfeccionando, fueron idea de un mecenas, de un potentado…? ¿o fueron posibles en toda Europa por el ir y venir de millones de pequeños artesanos, peregrinos, migrantes todos, que iban y venían aportando, quitando, añadiendo y todo junto creando una riquísima cultura? ¿Y que decir de nuestra lengua, patrimonio común y que con su riquísima variedad no permite una expresión y comunicación interpersonal maravillosa? ¿Es fruto a lo largo de los siglos de paneles de expertos que van acordando los usos correctos y expresiones adecuadas, o es fruto de la confluencia acrisolada de miles de millones de realidades cotidianas que nacen de la interacción y la influencia mutua de decenas de pueblos, culturas y civilizaciones a lo largo de los siglos fruto de los movimientos, también migratorios, de millones de personas? Pensemos en el idioma español. Hay palabras de los pueblos celtiberos, indoeuropeos, fenicio, latinas, griegas, musulmanas… y más recientemente francesas y anglosajonas. ¿Y las matemáticas, y el conocimiento científico-técnico? Los romanos con todo su ingenio constructivo y su desarrollo de la ingeniería, desconocían el cero, así como los números negativos, conceptos ambos, sin los cuales es imposible el desarrollo del cálculo y el algebra. ¿Se hubiera llegado a la luna sin que los pueblos arabigo-semitas hubieran aportado al desarrollo científico de base greco-latina conceptos como el cero o los números arábigos, todo ello como fusión colectiva y diluida fruto del encuentro mantenido a lo largo de años por miles de personas que fueron de aquí para allá? Pensemos en cualquier otro elemento del conocimiento científico-técnico. ¿Y nuestra gastronomía? ¿Y el arte, la literatura, la música…? ¿y los movimientos sociales, y el devenir y desarrollos de las ideologías y los movimientos revolucionarios…? Impensables sin esa historia de las migraciones, que no deja de ser la misma historia de la humanidad

La historia la han escrito los que ganan, pero la han hecho los que pierden. También en la historia de las migraciones. La abrumadora mayoría de todos los hombres y mujeres que a lo largo de los siglos han abandonado su lugar de origen para establecerse en otras tierras, voluntaria o forzosamente, no han sido precisamente los potentados, ricos y poderosos. Y sin embargo, conocemos los menores detalles de la vida de un rey, de un presidente o de un parlamento; nos han conservado todos los discursos, buenos y malos, pronunciados en esos mentideros, Las visitas de los poderosos, su buen o mal humor, sus intrigas y hasta su vida doméstica. Todo eso se ha guardado con sumo cuidado para la posteridad. Pero nos cuesta las mayores fatigas del mundo imaginar la vida y al lucha de los esclavos, inmigrantes casi siempre, nos cuesta horrores reconstruir la vida de los que levantaron toda la grandeza de la antigüedad, la vida de una ciudad de la Edad Media, conocer el mecanismo de ese inmenso movimiento de personas y el comercio de cambio que se realizaba entre las ciudades libres y que globalizó el mundo, Muchas veces ni siquiera advertimos la prodigiosa tarea que lleva a cabo diariamente la agrupación espontánea de hombres y mujeres, y que constituye la obra capital de la humanidad.

Pensemos solamente en que si Alba Eddison si no hubiera encontrado unos vidrieros capaces de crear la ampolla adecuada capaza de albergar el fino metal incandescente que originó la luz eléctrica. Vidrio, cuyo desarrollo y técnica por otra parte, llego a occidente proveniente de las culturas orientales. Podrían haber transcurrido innumerables décadas sin que se hubieran descubierto las leyes que permitieron revolucionar la industria moderna. Y así, pensemos, se podría relatar cada partícula conocida.

 

  1. BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA DE LAS MIGRACIONES

De la selva a la sabana, de las grandes glaciaciones a los primeros imperios

El Homo sapiens, se dispersó desde su cuna africana hace unos 100.000 años hacia todos los continentes en busca de nuevos territorios que explotar, movido inicialmente, por el crecimiento demográfico del grupo de origen, o por una disminución de los recursos alimentarios. Las distancias que se recorrieron en estos desplazamientos no fueron necesariamente largas. Un desplazamiento medio de trescientos metros al año es suficiente para explicar la existencia de antecesores nuestros por toda las Tierra durante la prehistoria, ocupando desde las selvas tropicales, los desiertos y la Europa de las glaciaciones. Hace 15.000 años ya estaba todo el planeta ocupado por hombres y mujeres iguales a nosotros, siendo el continente americano el último en colonizarse.

Con el neolítico la migración y la sedentarización se dieron paralelas. Con inmensos espacios sin ocupar, los movimientos de población se debieron más a motivaciones agrarias que a una voluntad de conquista. Así sucedió con los celtas (gálatas en griego) en la Europa occidental, venidos del este entre los siglos XII y II a. C. y que poblaron de manera más sedentaria y organizada el suelo europeo.

En el nacimiento de las grandes civilizaciones de la Antigüedad se narran migraciones antes de la formación del pueblo al cual se pertenece. Así, la historia de los aztecas se inicia con la emigración de Aztlán hacia Tenochtitlán, ciudad que fundan. La Hélade griega se forma dispersándose por todo el Mediterráneo. La propia fundación de Roma aglutinando a pastores venidos de otros lugares. Y según la mitología, fundada por troyanos que se refugiaron en las 7 colinas huyendo de la guerra con los griegos, como nos cuenta Virgilio. Las invasiones centroeuropeas para fundar los reinos francos, visigodos, ostrogodos, suevo… La expansión del islam desde la península arábiga… y así hasta la última gran potencia como hemos visto en los EEUU. Las cualidades de un pueblo y hasta su marco teológico proceden de la experiencia del evento migratorio. En todas las grandes civilizaciones hay una historia de inmigración en sus orígenes. Unas veces real, otras mítica. Y los movimientos de personas se dan en el mundo antiguo, de forma voluntaria u obligada, a lomos de comerciantes, soldados y esclavos, siendo este por ejemplo el origen de muchas de las ciudades de la Antigüedad.

 

– Migraciones políticas, económicas y religiosas

Pero con la consolidación de los Estados modernos, el poder político comprendió todo el beneficio que podía extraer de la introducción en su territorio de poblaciones extranjeras para lograr diferentes objetivos que sobrepasasen la simple valorización económica de un territorio. El poder, cada vez mejor organizado, comenzó a usar la movilización masiva de poblaciones con motivación política. Los Estados imperialistas siempre han considerado el envío de nacionales fuera del país como uno de los medios para afirmar sus intenciones expansionistas y consolidar sus conquistas, continentales y ultramarinas, desplazando y exterminando incluso a las poblaciones nativas. Tal fue el caso de las potencias europeas embarcadas en las aventuras coloniales: envío de colonos rusos por los zares a Asia central y a Siberia, o de franceses a Canadá a través de la Compañía de Nueva Francia fundada por el cardenal Richelieu, o los ingleses a Australia. Algo parecido paso con la primera emigración de españoles a la América Hispana. En los siglos XVI y XVII la inmigración de españoles a las nuevas tierras estuvo muy regulada por el consejo de Indias, pues el nuevo continente era concebido como un bien que había que preservar, no sólo económicamente sino también moralmente y por ello se impedía el viaje a extranjeros, judíos, moriscos, gitanos, acusados de herejía… A la vez que se empezó la increíble labor evangelizadora de Iberoamérica, en la que no había barco que fuera para allá que no llevara entre su tripulación un puñado de frailes y sacerdotes.

Ese encuentro de cinco siglos, muchas veces doloroso, interesado, caótico, otras veces noble y desinteresado, alumbrará uno de los hechos históricos más novedosos y prácticamente sin paragón a esa escala en la Historia de la humanidad: El mestizaje, siendo Iberoamérica el continente más mestizo, y por otra parte con más población indígena. Los españoles y portugueses no dudaban en casarse con las indias, en las que veían seres humanos iguales a ellos. En el Oeste norteamericano hubo genocidio de indios y por eso en EEUU hoy no hay mestizaje. En Australia los ingleses se llevaban las prostitutas para no mezclarse con la población nativa. El mestizaje, con sus luces y sus sombras, es una de esas primicias de la fraternidad universal que la migración ha propiciado

La búsqueda de mano de obra esclava para las plantaciones de las posesiones coloniales en América fue el fundamento económico de la «trata de negros». Los comerciantes y los armadores de Lisboa, Burdeos, Nantes y Liverpool llevaron a cabo esta deportación masiva, beneficiándose al máximo de tal infame tráfico entre África, América y Europa. Estas migraciones a la fuerza, desplazaron a más de once millones de personas. La travesía del Atlántico a bordo de estos navíos negreros, en condiciones espantosas, pertenece a la barbarie. Las consecuencias humanas de estas deportaciones fueron inmensas, tanto en África, como en América. Por desgracia hoy sigue vigente este tipo de inmigración de mano de obra esclava.

A lo largo de la historia, conflictos de toda índole han provocado otros tipos de migraciones forzosas: éxodos, expulsiones masivas, exilios. Tras la toma de Granada por los Reyes Católicos de España, en 1492, los judíos sefardíes se fueron hacia Italia, el Imperio Otomano, Túnez y Marruecos. Las luchas que siguieron al seísmo religioso provocado por la Reforma entrañaron nuevas migraciones forzosas. En Francia, la matanza de San Bartolomé, en 1572, y la revocación del edicto de Nantes, en 1685, provocaron la salida de más de trescientos mil hugonotes hacia Holanda y Alemania; este éxodo continuó hasta Estados Unidos y Sudáfrica. Miles de centroeupoeos, irlandeses y británicos (ya vimos el Mayflower) huyeron de las persecuciones de luteranos y anglicanos. Este tipo de migraciones como consecuencia de guerras llegó a su culmen en el siglo XX. En total, más de cien millones de personas fueron obligadas a abandonar sus países debido a las dos guerras mundiales que afectaron a su historia.

Las ideologías totalitarias deportaron o expulsaron entre 50 y 60 millones de personas. La descolonización y las guerras territoriales provocadas desplazaron a más de 100 millones de personas. Con el final de la dominación inglesa sobre el subcontinente indio, la separación de la India de Pakistán provocó la salida precipitada de diecisiete millones de personas de su región de origen; más tarde, la secesión de Pakistán oriental, germen de Bangladesh, determinó, a su vez, el éxodo de entre seis y ocho millones de personas, de los que una parte se refugió en la India.

 

– España

En el caso de España, si quitamos los ires y venires de pueblos en la antigüedad y los movimientos migratorios repobladores de la meseta central entre los siglos IX y XIV, los últimos 500 años han sido predominantemente de emigración, destacando diferentes etapas. Una primera etapa, larga y muy regulada hacia el nuevo mundo entre los siglos XVI y XVIII

Una segunda gran oleada de inmigración a Iberoamérica en la segunda mitad del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX. Y dos grandes movimientos migratorios en el siglo XX:

-Uno de carácter político, el exilio de cientos de miles de derrotados de la guerra civil

-Otro de carácter económico en la década de los 60 predominantemente a Centroeuropa y al norte de África, muy regulado y generalmente con fecha de vuelta. Por tanto, podemos decir que, en los últimos 500 años, España (al igual que Europa en general) ha sido un país de inmigrantes. Desde hace unas décadas esta tendencia histórica se ha invertido. ¿las consecuencias? Están por ver. De momento lo que destaca el maltrato al inmigrante, pareciendo que hemos perdido nuestra memoria histórica

 

  1. PRIMICIAS DE LAS MIGRACIONES: INTERNACIONALISMO Y FRATERNIDAD

Con el surgimiento del Movimiento Obrero en la Europa decimonónica, va surgir un nuevo tipo de inmigración fruto de la persecución a la militancia obrera más comprometida. Miles de militantes obreros emigraron a Norteamérica (centro y noreuropeos) y a Iberoamérica (fundamentalmente españoles e italianos). Esta emigración de tipo político, aunque fue minoritaria en términos cuantitativos, en términos cualitativos tuvo una gran repercusión en cuanto que estos emigrantes ejercieron una importante influencia en los movimientos sociales americanos. Así, por ejemplo, la constitución del primero de mayo como día internacional del trabajo se la debemos a inmigrantes alemanes y británicos en los EEUU. La relación entre el movimiento obrero español y el iberoamericano fue una realidad histórica de transcendencia. Cada represión de militantes obreros en España suponía en el mejor de los casos la emigración a otros países. A Iberoamérica llegará un número considerable de refugiados, sobre todo libertarios. La emigración de estos militantes obreros no se efectúa de acuerdo a los patrones usuales que se dieran en los movimientos migratorios de la época. Son personas que antes de salir de España habían adquirido un compromiso político con la sociedad y el movimiento obrero y era muy difícil que accedieran a la emigración por vías regulares. Por eso lo hacían con mucha frecuencia a través de la clandestinidad. Estos obreros eran perseguidos y reprimidos por causas de sus ideas y actuaciones asociativas internacionalistas y cuando emigran no viajan solos, llevan consigo sus ideas, cultura, esperanzas, a las que difícilmente van a renunciar y menos aún si pertenecen a la clase obrera. Difundirán su Ideal por toda América

El anarcosindicalismo se va a convertir en la corriente más importante del naciente movimiento obrero iberoamericano. Distintos países iberoamericanos, como Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil. Cuba, Puerto Rico, México, Venezuela, Colombia… conformar su movimiento obrero por la participación activa de inmigrantes españoles, portadores muchas veces de experiencias laborales que organizan e intentaban reproducir o adecuar a la realidad de esos países. Las Sociedades Mutualistas. de Socorro Mutuo, entidades artesanales y sociedades de oficio, corresponden a la etapa incipiente de organización del proletariado iberoamericano, cuando aún no poseían una definida conciencia de clase. Muchas de ellas surgen bajo la iniciativa de emigrantes europeos, y será el primer paso para que el movimiento obrero comience a organizarse en las llamadas Sociedades de Resistencia.

El movimiento obrero europeo había descubierto el Internacionalismo, que pronto querrán ampliarlo por toda América, Asia, África y Oceanía. De ahí que la ayuda y solidaridad internacional, por encima de fronteras, será una constante. He aquí otra de las primicias, fruto en gran medida de las migraciones, y que una vez más fueron los pobres los que lo pusieron en la mesa de la Historia: El internacionalismo fraterno.

Hoy, uno de los retos que más están haciendo zozobrar a Europa (dejando aparte la situación coyuntural de la pandemia Covid) es el asunto de los inmigrantes y refugiados, aprovechado por aquellos nacionalismo micros y macros, que pretenden una vuelta a una Europa de fronteras… y a la larga de guerra. Es verdad que la inmigración ha supuesto en la historia y supone hoy motivo de grandes desgarros, de inmensos sufrimientos injustos pagados muchísimas veces a precio de la vida. Pero no es menos cierto que las migraciones han supuesto y deben suponer ocasiones privilegiadas para el avance de la FRATERNIDAD UNIVERSAL. La inmigración como primicia de la fraternidad. La modernidad abrió las puertas a un mundo que cada vez camina con mayor velocidad hacia un proceso creciente de globalidad. los viejos anhelos de ciudadanía del mundo y fraternidad universal, sinónimos antaño de soñadores, son técnicamente una realidad cada vez más accesible. ¿Apostamos por ello?

Qué significa ser hermanos

Fuente: https://curasvilleros.wordpress.com

Homilía de Mons. Juan Carlos Romanín en la 13ª Misa contra la trata, “Por una sociedad sin esclavos ni excluidos”, realizada el 23 de septiembre en la parroquia Corazón de María.

Hace ya 13 años que nos convocamos para celebrar la Misa en solidaridad con las víctimas de la trata de personas, con los trabajadores cartoneros, con las  mujeres en situación de prostitución, con las víctimas de trata y tráfico, laboral y sexual, migrantes e itinerantes, personas en situación de adicciones. Rezamos y luchamos por una sociedad sin esclavos ni excluidos, en la que se reconozca y se respete la dignidad y la libertad de todos y cada uno.

Lamentablemente, el vergonzoso e intolerable crimen de la trata de personas daña seriamente la vida de muchísima gente. Este tiempo de aislamiento por la pandemia, agudiza este delito y lo hace más visible e insostenible en tantos rostros de hermanos que cada día vemos sufrir y padecer al lado nuestro.

Estos rostros de excluidos son muchos y dolorosos. Hay miles de personas –niños, hombres y mujeres de todas las edades– privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones de verdadera y penosa esclavitud.

Trabajadores y trabajadoras oprimidos de manera formal o informal en muchos sectores, donde no se cumple con las mínimas normas laborales de justicia, de respeto, de equidad y de caridad. Chicos y chicas que son explotados. Cartoneros y cartoneras que siguen reclamando el justo reconocimiento de su trabajo como servidores públicos con todo lo que esto conlleva. En Villa Itatí, por ejemplo, donde ahora estoy viviendo, se aprecia el aporte social y ecológico que ellos hacen en la reutilización de los residuos sólidos y en la reducción en el enterramiento de la basura.

Pienso en los migrantes que se ven obligados a vivir en la clandestinidad por diferentes motivos sociales, políticos, económicos, y en aquellos más vulnerables que, con el fin de poder ganarse un pedazo de pan, aceptan vivir y trabajar en condiciones inadmisibles. Esto también se llama «trabajo esclavo».

Pienso en las personas en situación de prostitución, entre las que hay muchos niños, niñas y adolescentes, y en los esclavos y esclavas sexuales, en las mujeres obligadas a casarse, en aquellas que son vendidas con vistas al matrimonio, como lo pude constatar yo mismo en una ciudad de nuestra Patagonia.

Es alarmante el número de femicidios y de violencia de género que acumula cifras escandalosas y que, todavía, creo que no hemos alzado suficientemente la voz de denuncia y de pedido de justicia.

No puedo dejar de pensar en los niños y adultos que son víctimas del tráfico y comercialización para la extracción de órganos, para la mendicidad, para actividades ilegales como la producción o la venta de drogas o el consumo indiscriminado del alcohol. Dios me regaló la oportunidad de vivir desde hace unos años, como les dije, en Villa Itatí, donde está el Hogar de Cristo “Jorge Novak”. Te conmueve escuchar las historias de tantos pibes y pibas rotos por la pandemia permanente de las adicciones. Y allí, a esta altura de mi vida, me enseñaron a “recibir la vida como viene” y “que vos sos importante” ¡y que un abrazo puede sanar heridas y salvar una vida!

En la raíz de la trata se encuentra una mentalidad de que la persona humana pueda ser tratada como un objeto, descartables y excluidos. Ya no se ven como seres humanos con la misma dignidad, como hermanos y hermanas, creados a imagen y semejanza de Dios.

Entre las causas profundas de estas esclavitudes y de la trata de personas el Papa Francisco se refiere en primer lugar “a la pobreza, al subdesarrollo y a la exclusión, especialmente cuando se combinan con la  falta de acceso a la educación o con una realidad caracterizada por las escasas, por no decir inexistentes, oportunidades de trabajo.” Por eso insiste en pedir un “salario universal” que nos equipare a todos y a todas.

Con frecuencia las víctimas de la trata y de la esclavitud son personas que han buscado una manera de salir de un estado de pobreza extrema, creyendo a menudo en falsas promesas de trabajo para caer después en manos de redes criminales que trafican con los seres humanos. Estas redes utilizan hábilmente las modernas tecnologías informáticas para embaucar a jóvenes y niños en todas partes de nuestro país.

Otra causa de esta esclavitud, sigue diciendo Francisco, es la corrupción de quienes están dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse.

Todos sabemos que la esclavitud y la trata de personas humanas requieren una complicidad que con mucha frecuencia pasa a través de la corrupción de los intermediarios, de algunos miembros del gobierno, de las fuerzas del orden o de otros agentes estatales, o de diferentes instituciones.

«Esto sucede cuando en el centro del sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. En el centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para amar y ser amada. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores», dice Francisco.

La vida desaparece de la escala de valores. Los cuerpos no valen nada. Muchos priorizan salvar la renta, la economía, antes que la vida de los pobres. Los cuerpos quedaron excluidos, invisibilizados. Ahora aparecen, en esta pandemia, de manera obscena demostrando su miseria, porque mientras los cuerpos de los incluidos están bajo techo, los cuerpos de los pobres están sin techo, sin trabajo, sin un poco de tierra y aparecen exhibidos de manera absoluta en la calle, vivos o muertos. 

Por eso hay que volver a poner en valor la vida. El Papa Francisco pide la salvación de los cuerpos. “Nadie se salva solo”, nos dice, y hace un llamado a un compromiso común para derrotar la esclavitud, ya que todo esto tiene lugar bajo una lamentable indiferencia general. Son muchos los que hacen la vista gorda o miran para otro lado.

Pero también son muchos y muchas que hacen un gran trabajo silencioso: congregaciones religiosas, especialmente femeninas, monjas que viven insertas en las Villas, curas villeros, y tantos voluntarios y voluntarias que realizan un generoso servicio de ayuda a las víctimas y a los más pobres, desde hace muchos años. Asistencia, rehabilitación, reinserción, promoción, acompañamiento, son las respuestas evangélicas en favor de estos excluidos. 

En este último tiempo se han multiplicado los comedores comunitarios, las agrupaciones solidarias, el compartir generoso de tantas familias. El Señor sabrá recompensar todo lo que hacen por ellas y por ellos. Jesús ha dicho: “Tuve hambre… tuve sed… estaba desnudo… era extranjero… y me ayudaste”. Hoy podría decir: “Estaba abusado, estaba explotado, estaba esclavizado…sin un techo, en un trabajo esclavo… y me escuchaste, me socorriste, y me diste una mano.” 

Este incansable y silencioso trabajo que requiere coraje, paciencia y perseverancia, por sí solo no es suficiente para poner fin al flagelo de la explotación de la persona humana. Se requiere también de un gran compromiso a nivel institucional. El Estado debe cuidar la vida, proteger la vida, debe eliminar toda forma de servidumbre o trata y explotación de personas, que no deje espacio a la corrupción y a la impunidad.

Es preciso que se reconozca también el papel insustituible de las mujeres en la sociedad. La mujer es la que tiene la capacidad de escuchar y entender el lenguaje simbólico del pueblo, que muchas veces habla no con palabras sino con gestos y manifestaciones y la que sabe ponerse al hombro todos los dramas que sufrimos.

Hay que seguir luchando para universalizar la fraternidad, no la esclavitud ni la indiferencia. No seamos cómplices de este mal con nuestro silencio o con nuestro no hacer nada. No apartemos los ojos del sufrimiento de estos hermanos y hermanas privados de libertad y dignidad. Tengamos el valor de tocar la carne sufriente de Cristo, que se hace visible a través de sus numerosos rostros de los que Él mismo llama «mis hermanos más pequeños» (Mt 25,40.45). La trata, tráfico y explotación de personas son una llaga en el cuerpo de la humanidad.

Este tiempo de pandemia es tiempo de mirar con los ojos de la Virgen. Una mujer de esperanza. Una mujer que amaba como mujer, que pensaba como mujer, que sufría y se preocupaba por todos como mujer, que estaba abierta al designio de Dios sobre Ella asumiendo las consecuencias de esto.

Cuando una espada le atravesó el corazón, se quedó de pie, junto a la cruz, junto a su Hijo. Creyó contra toda esperanza. Por eso fue elegida y nació para ser Madre. Madre de Dios y Madre nuestra, compañera de camino y discípula de Jesús, cuidadora de nuestras vidas, auxiliadora de la humanidad.

Momento del Ofertorio: cinco panes con banderas de diferentes países como símbolo de fraternidad humana. Se realizaron más ofrendas del Departamento de Migraciones del Arzobispado de Buenos Aires, Fundación La Alameda, Movimiento de trabajadores Excluidos (MTE), del Equipo no a la Trata de la Comisión Nacional Justicia y Paz y de la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes.

Le pedimos a Ella, hoy, aquí en su casa, que nos enseñe a ser artífices de solidaridad y de fraternidad. Que sepamos dar esperanza y ayudemos a reanudar con ánimo el camino que nos lleve a construir una sociedad sin esclavos ni excluidos.

La labor con los inmigrantes en Zaragoza

Fuente: Iglesia en Aragón

«Nuestra labor con los migrantes ha sido   expresar con hechos que no están solos»

La delegación de Pastoral de Migraciones de Zaragoza, a través de la Mesa de la Hospitalidad, ha practicado durante la pandemia la asistencia al forastero gracias a la colaboración inestimable de voluntarios y de los generosos fondos donados por sacerdotes y laicos de la archidiócesis.La delegación Episcopal de Migraciones, gracias al trabajo de la Mesa por la Hospitalidad, ha canalizado durante la pandemia las llamadas de personas migrantes que debido al Covid-19 perdieron sus trabajos y no pudieron hacer frente a sus necesidades básicas. «Frente a la posibilidad de ser desahuciados muchos de ellos, alojados pagando habitaciones, no tenían ningún contrato que garantizara su permanencia y llamaban angustiados», comenta Raquel Martínez, delegada de la Pastoral de Migraciones de Zaragoza.

Pero el trabajo de la Mesa no ha consistido únicamente en atender a estas personas telefónicamente. También los han asesorado sobre los recursos a los que podían acceder, asegurar que sus necesidades básicas estuvieran cubiertas, se han coordinado con Cáritas para el pago de los alquileres y se han realido acogidas temporales en alguna de las posadas de la Mesa de la Hospitalidad.

«Hemos intentado ser Buena Noticia en medio de tan malas noticias para quienes mayor vulnerabilidad tenían, ser portadores de un mensaje tranquilizador, de cierta paz en medio de la tormenta, cuando las condiciones parecían peores o más inseguras para estas familias, nuestro gesto ha sido expresar con hechos que no están solos», asegura la delegada de Pastoral de Migraciones.

Dones recibidos

Durante esta situación, han podido aumentar el número de familias acogidas, gracias a que el arzobispado de Zaragoza y las comunidades parroquiales han puesto a disposición viviendas: un piso en las fuentes, un piso de la parroquia de San Lamberto, en Miralbueno, y otro piso de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario. Además de una vivienda que estando cedida por el Arzobispado a la Fundación Solidaridad sin que tuviera ya personas acogidas, les han cedido ambas instituciones.

La puesta a disposición durante un año de viviendas del Arzobispado de Zaragoza a la Delegación Episcopal de Migraciones ha sido «una gran alegría», afirma Raquel, quien añade que «también lo ha sido poder obtener financiación del Fondo Diocesano para atenuar la crisis social creada por la pandemia, al que muchos sacerdotes de la diócesis realizaron una aportación generosa, así como posteriormente los laicos». Esta ayuda, junto con la colecta específica de Cuaresma que han realizado varias parroquias, la han utilizado, en parte, para la puesta a punto de las viviendas.

Por otro lado, ha sido fundamental la donación de enseres de hogar cedidos por muchas personas generosas. Además, durante el estado de alarma la parroquia de San Miguel y las Canonesas del Santo Sepulcro organizaron más recogida de enseres.

Labor de voluntarios

«Damos gracias a Dios por todas las personas dispuestas a formar parte de los equipos de hospitalidad de cada vivienda. Actualmente la Mesa de la Hospitalidad cuenta con personas dispuestas a acompañar en grupos de 2 o 3 voluntarios a cada una de las familias, y hacer una experiencia colectiva y eclesial de encuentro con familias que necesitan su cercanía y calidez», asiente con alegría Raquel.

Desde octubre de 2019, la delegación de Pastoral de Migraciones ha acogido a doce familias, con un total de veintidós adultos y quince menores, siendo 6 de ellas, familias monoparentales. Con el cierre de fronteras, las circunstancias están cambiando, pero siguen trabajando para dar respuesta a las situaciones que van surgiendo. Raquel asegura que, desde la Mesa de la Hospitalidad «queremos seguir en el camino de transformar este mundo y dedicar también esfuerzos a los desplazados internos, tal y cómo nos indica el papa Francisco en el mensaje para la Jornada del Refugiado que se celebrará el día 27 de septiembre».

Reflexiones

Alfonso Olaz

¡Jesús, ese gran desconocido!

Me atrevo a hablar de Jesús,

a pesar de mis incoherencias,

pero estoy convencido que a él no le importa-

si lo hago desde la seriedad.

¡Si la gente le conociera un poco!

¿Cómo podría mostrar su rostro al descreído?

El hombre, la mujer, en la actualidad, «solo creen» en lo que ven ¿y lo que ven es…?

Solo desde el corazón, empezamos a creer, primero en lo que ‘vemos’ y luego comienza el camino de cada uno.

Lo que está claro es que el hombre y la mujer ‘despistados’ por todo lo que vive en esta Pandemia de ausencia de amor, necesita con urgencia el sentirse en paz y empezar a sanarse de su Yo.

También es cierto, que gracias a las muchas almas de luz que habitan nuestras  calles, el que busca con seriedad encuentra su camino.

¡Quiero creer en el hombre y la mujer, como creo en el calor, en el frío de la madrugada, en la lluvia que me empapa!

Los olvidados del covid-19

Fuente: elsaltodiario.com

Durante el estado de alarma se ha homenajeado al sector sanitario, a los trabajadores de distribución, al ejército, a las emergencias, incluso los Reyes visitaron Mercamadrid, centro de distribución de alimentos.

Pero nadie ha homenajeado a quienes nos dan de comer todos los días, antes, durante la pandemia y después, un sector poco valorado por una sociedad urbana y que no entiende ni se preocupa por los problemas del sector agrícola. Todos los días se aplaude a quienes nos curan, se dice que son héroes, pero ese agradecimiento no parece llegar a quienes nos alimentan, aunque sin comida no hay vida humana.

Durante el mandato del actual Gobierno, el sector agrícola y ganadero se movilizaró con sus justas reivindicaciones, que son muy antiguas con problemas estructurales y complejos arrastrados durante siglos en el Estado español.

Los principales puntos de esas movilizaciones eran:

  • Falta de precios justos por sus productos que les permita alcanzar una mínima rentabilidad. El motivo: el desequilibrio de la cadena agroalimentaria, que provoca que la gran distribución e industrias sean pocos y poderosos frente a los agricultores y ganaderos, muchos y desorganizados en su mayoría.
  • Subida de los costes de producción: no tienen capacidad de trasladar esa subida al precio de sus productos y se ven obligados a vender por debajo de sus costes reales.
  • Recortes en las ayudas provenientes de Europa e incluso las que destina el Gobierno central y las Comunidades Autónomas.
  • Empoderamiento de los agricultores y ganaderos. Sin su participación, no hay alimentos.
  • Reglamentación de ciclos cortos de comercialización, productos de proximidad y etiquetado en origen. Las leyes deben dar respuesta a los problemas de los ciudadanos, no generar más perjuicios de los que resuelven. Urge un cambio legislativo para permitir que agricultores y ganaderos lleven a cabo la venta directa de sus productos. En materia de etiquetado, urge imponer la obligatoriedad de reconocer el origen de todos los alimentos en su etiqueta.
  • Freno a la especulación con los productos agrarios. Mientras la rentabilidad de la agricultura está bajo mínimos, siguen produciéndose prácticas comerciales abusivas y desleales. Los intermediarios que hacer con ellos en la cadena agroalimentaria.
  • Reivindicación del papel vertebrador de la agricultura y la ganadería frente al despoblamiento, a los problemas ambientales y territoriales. El debate sobre la España vaciada ha logrado ponerse en el foco mediático y legislativo. Sin embargo, en ese debate los agricultores y ganaderos deberían cobrar un mayor protagonismo. Sin ellos-as, no habrá futuro para el medio rural.

En la ciudad, dada la poca cultura rural, no se valora todo el proceso que existe para que un alimento sea producido desde que la tierra se prepara, se siembra, va creciendo poco a poco, se recoge y se pone en manos de un intermediario que lo coloca en las grandes superficies o en los Mercas de cada ciudad. Se tiende a comprar apretando un botón en el ordenador rápido, fácil y rápido, o yendo a la tienda. Basta con tener dinero para comprar lo que más nos gusta, olvidando todo el trabajo y sudor que se necesitan para producir alimentos.

El sindicato COAG por medio del Índice de precios en origen y destino de los alimentos (IPOD), analiza la diferencia entre el precio que se paga al agricultor y el precio final que alcanza de venta. En julio la lechuga se ha pagado a 0,15 €/kg al agricultor y el precio del comprador ha llegado a 1,25€, la diferencia ha sido de un 733%. La cebolla, que ha sufrido un incremento del 606%, en mayo se ha multiplicado 7,06 veces de media la diferencia entre el precio de origen hasta que llega al consumidor. El melón ha subido 535%, pagándose a 0,20 €/kg y llegando a 1,20 €/kg.

Tampoco hay que olvidar la situación laboral y social de los trabajadores del campo. Por lo general, estos trabajadores y trabajadoras extranjeras son hombres y mujeres jóvenes procedentes, sobre todo, de los países del Magreb, de los países de África subsahariana y trabajadores del Este de Europa. Estos últimos suelen venir con formación específica en tareas agrícolas.

En el campo del sur de España se concentra la mayor parte de los inmigrantes. Los cultivos de Almería, Jaén y Huelva no serían lo que hoy son sin el trabajo de los trabajadores y trabajadoras extranjeros. Eso sí, con notables diferencias entre las tres provincias.

El perfil de quien trabaja en la recogida de frutos onubenses es, ciertamente, de una mujer (el 90% del trabajo de recolección lo hacen ellas), joven y reclutada en su propio país para hacer únicamente la cosecha.

Hoy en día las estadísticas oficiales han cambiado mucho porque solo se cuantifica como extranjeras a aquellas trabajadoras del país magrebí, mientras que las que provienen de otros países como Bulgaria, Polonia o Rumanía, son ahora ciudadanas de la Unión Europea desde que sus países entraron a formar parte de ella.

Desde la ciudad se pueden atajar buena parte de los problemas del campo, entre otras cosas, volviendo a dar a los alimentos y a quienes los cultivan y preparan la importancia que se merecen.

Desde la organización Madrid Agroecológico (MAE) se esta proponiendo a las diferentes consejerías de la Comunidad de Madrid apoyo producción agroecológica, ayudas desde los Planes de Desarrollo Rural, ayudas directas, compras públicas a productores agroecológicos, sensibilización del papel fundamental de las personas productoras y el pequeño comercio para alimentarnos y sostener nuestros agroecosistemas.

Las alternativas del consumidor final pasan por la toma de conciencia de los problemas del campo para poder valorar mejor lo que se paga por un producto alimenticio, los grupos de consumo autogestionados en la ciudad que saben a quién compran y entienden la problemática, la venta directa en mercados tradicionales, los mercadillos de proximidad que se han prohibido por el estado de alarma pueden ser algunas que mejoren de alguna forma la situación del campo en la actualidad.

Grita libertad

Ana Sánchez

Una de esas películas «basadas en hechos reales» que lo que nos muestra es la cruda realidad cotidiana de la mayoría de la población de Sudáfrica. En muchas ocasiones no es tanto lo que pueda o no mostrar como lo que deja entrever, la sociedad en la que vivían y aún viven, tanto muchos sudafricanos como otra gran parte de la población empobrecida en muchos países. En este caso se trata de una raza que se pone por encima de otra, el famoso appartheid, ya superado o que por lo menos queremos pensar que ya lo está.

 

Toda una sociedad montada encima de la superioridad de un color de piel sobre otro, en la que, ¡gracias a Dios! siempre hay alguien que se cuestiona que esto tenga que ser así, que puede ser de otra manera.

Uno de los protagonistas de esta historia, Steve Biko, seguramente mucho menos conocido que el famoso Mandela, es uno de los pocos teóricos de la liberación de Sudáfrica.

Muchos hemos podido conocer su historia y su labor gracias a su relación con el periodista Donald Woods y a esta película de 1987, dirigida por Richard Atteborough y protagonizada por Denzel Washington y Kevin Kline.

El activista Biko, recluido por sus denuncias de la segregación racial va consolidando una buena amistad con un periodista blanco, el director de un periódico que se esfuerza más por buscar la verdad que por agradar a los poderes establecidos y esto también le traerá a él algunos problemas, desde la simple incomprensión hasta el ataque directo y también la reclusión, en un esfuerzo por que no salgan a la luz las denuncias que realizan los no segregacionistas.

Una batalla entre dos mundos opuestos, el de los que quieren ser superiores y los que quieren ser iguales, una batalla en la que, evidentemente, hay víctimas, como es el caso de Biko tras su última detención y tortura.

La mayor parte de las víctimas son de las que consideramos anónimas, pocas trascienden más allá de sus familias y amigos.

También el periodista Woods será otro tipo de víctima, la del intento de silenciamiento de la verdad, aunque gracias a su afán por dar a conocer la injusticia puso su grano de arena en esta lucha contra la opresión, una tarea también hoy imprescindible y urgente.

 

¿Quién paga?

“Prefiero morirme por COVID, que de hambre”. Así relataron su experiencia algunas mujeres inmigrantes trabajadoras del hogar este verano en los Encuentros para la solidaridad en la Casa Emáus. Y es que el COVID-19, (una zoonosis, no lo olvidemos) que tiene una estrecha relación con el daño causado a los ecosistemas, está haciendo que aumente el número de hambrientos en todo el mundo. Y nos duele. Y mucho.
Mucho, porque un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se tiran a la basura y otro tercio es consumido para “producir obesidad”.
Mucho porque el virus, o las emisiones contaminantes, no tienen pasaporte y afectan con más dureza a los más empobrecidos.
Mucho porque en toda crisis en la historia se ha podido comprobar cómo sale reforzada la industria y se resiente la sociedad, y esto no es casualidad.
Este mundo, como ya saben ustedes, queridos lectores, no es justo, pero es que tampoco es sostenible, ni saludable.

Ahora estamos preocupados por un virus. Nos preocupa paliar sus consecuencias, que la economía no se resienta, encontrar una vacuna que nos permita volver a sentirnos seguros. Pero pocos alzan la voz para recordarnos la importancia de un planeta rico en biodiversidad, o como reseña Fernando Valladares, biólogo del CSIC, «un ecosistema que funcionase bien era la mejor vacuna y nos lo hemos cargado».
Conscientes de que el Hambre y el daño a la Casa Común tienen relación, decidimos estudiar las agresiones que la industria alimentaria hace a los pueblos y al planeta. ¿Quién paga?, es el título de este trabajo, que pretende descubrir los verdaderos paganos de este sistema.
Una pizza y sus ingredientes nos sirvieron como hilo conductor del estudio. Y así seguimos la vida del tomate, carne, cereales, cómo se producen, distribuyen, qué consecuencias tiene su consumo, …
Las líneas fundamentales las hemos plasmado en una presentación que os invitamos a conocer a través del siguiente enlace.

Si nuestro trabajo os ha generado alguna reacción, emoción, o incluso no estáis de acuerdo, ya hemos empezado con buen pie. Necesitamos vuestra aportación. ¿Qué os pedimos como lectores?. Que lo colaboréis, que nos enviéis vuestros comentarios y apreciaciones a burgos@encuentroysolidaridad.net

En 2020 se cumplen 5 años de la encíclica Laudato Sì y este mes se está celebrando en todo el mundo, el mes de la Creación. Nos gustaría colaborar a la reflexión y acciones mundiales en esta materia con esta pequeña gota de agua. Que con la tuya y la de tantos, formemos un río. Un río que inunde terrenos yermos, faltos de vida y de lucha, sedientos de solidaridad.

No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables

Nota de la Comisión Ejecutiva de la CEE sobre la ley de la eutanasia

El Congreso de los Diputados ha decidido seguir adelante con la tramitación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. Es una mala noticia, pues la vida humana no es un bien a disposición de nadie.

La Conferencia Episcopal Española ha reflexionado repetidas veces sobre este grave asunto que pone en cuestión la dignidad de la vida humana. El último texto fue publicado el pasado 1 de noviembre de 2019 bajo el título “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida humana” y en él se examinan los argumentos de quienes desean favorecer la eutanasia y el suicidio asistido, poniendo en evidencia su inconsistencia al partir de premisas ideológicas más que de la realidad de los enfermos en situación terminal. Invitamos encarecidamente a la comunidad cristiana a su lectura y al resto de nuestros conciudadanos a acoger sin prejuicios las reflexiones que en este texto se proponen.

Insistir en “el derecho eutanasia” es propio de una visión individualista y reduccionista del ser humano y de una libertad desvinculada de la responsabilidad.  Se afirma una radical autonomía individual y, al mismo tiempo, se reclama una intervención “compasiva” de la sociedad a través de la medicina, originándose una incoherencia antropológica. Por un lado, se niega la dimensión social del ser humano, “diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar” y, por otro lado, se pide que sea otro –la sociedad organizada– quien legitime la decisión o la sustituya y elimine el sufrimiento o el sinsentido, eliminando la vida.

La epidemia que seguimos padeciendo nos ha hecho caer en la cuenta de que somos responsables unos de otros y ha relativizado las propuestas de autonomía individualista. La muerte en soledad de tantos enfermos y la situación de las personas mayores nos interpelan. Todos hemos elogiado a la profesión médica que, desde el juramento hipocrático hasta hoy, se compromete en el cuidado y defensa de la vida humana. La sociedad española ha aplaudido su dedicación y ha pedido un apoyo mayor a nuestro sistema de salud para intensificar los cuidados y “no dejar a nadie atrás”.

El suicidio, creciente entre nosotros, también reclama una reflexión y prácticas sociales y sanitarias de prevención y cuidado oportuno. La legalización de formas de suicidio asistido no ayudará a la hora de insistir a quienes están tentados por el suicidio que la muerte no es la salida adecuada. La ley, que tiene una función de propuesta general de criterios éticos, no puede proponer la muerte como solución a los problemas.

Lo propio de la medicina es curar, pero también cuidar, aliviar y consolar sobre todo al final de esta vida. La medicina paliativa se propone humanizar el proceso de la muerte y acompañar hasta el final. No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables. Abogamos, pues, por una adecuada legislación de los cuidados paliativos que responda a las necesidades actuales que no están plenamente atendidas. La fragilidad que estamos experimentando durante este tiempo constituye una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la vida, el cuidado fraterno y el sentido del sufrimiento y de la muerte.

Una sociedad no puede pensar en la eliminación total del sufrimiento y, cuando no lo consigue, proponer salir del escenario de la vida; por el contrario, ha de acompañar, paliar y ayudar a vivir ese sufrimiento. No se entiende la propuesta de una ley para poner en manos de otros, especialmente de los médicos, el poder quitar la vida de los enfermos.

El sí a la dignidad de la persona, más aún en sus momentos de mayor indefensión y fragilidad, nos obliga a oponernos a esta esta ley que, en nombre de una presunta muerte digna, niega en su raíz la dignidad de toda vida humana.

Madrid, 14 de septiembre, Exaltación de la Santa Cruz

Comisión Ejecutiva de la CEE