La geopolítica de los dibujos animados

Fuente: elordenmundial.com

Los dibujos animados conquistan corazones y mueven miles de millones de dólares. Pero eso no es todo, amigos: la animación también juega en el tablero político. Lo hace desde sus comienzos: durante las Guerras Mundiales, los dibujos animados enseñaban a los niños a reconocer al enemigo; en tiempos de la Guerra Fría, sus protagonistas traducían la ideología al lenguaje de la animación. Hoy, son una de las herramientas del poder blando.

¿Qué tienen en común la princesa del hielo, la familia Parr y unos seres redondos y amarillos? Uno, que son personajes de dibujos animados; dos, que estos dibujos son estadounidenses; y tres, que son los protagonistas más rentables de la industria de la animación: las dos partes de Frozen, la secuela de Los Increíbles y Los Minions han sido los dibujos animados que más taquilla han hecho a nivel mundial. Si se amplía el foco, ocho de las diez películas de animación más taquilleras son producidas o distribuidas por Disney. Y todas son estadounidenses.

Pero la animación no es un reino de hadas, sino una industria altamente competitiva. Y la competición no se acaba a nivel de taquilla o de audiencias: los mensajes transmitidos por los dibujos animados llegan, cual aguja hipodérmica, a las mentes de los más pequeños, los hipnotizan a través de las pantallas y les susurran lo que tienen que hacer y cómo deben comportarse… O esto se pensaba en los albores de la televisión y de la propaganda. Se creía que un estímulo televisivo provoca, como una inyección, una respuesta casi automática en el público. Por eso, el personaje de Superman fue acusado de inducir a los más pequeños a saltar por la ventana, en un intento de aprender a volar.

El tiempo demostró que los mensajes que salen en las pantallas no programan respuestas automáticas. Pero su papel no se debe minusvalorar. El poder ha cambiado, y la fuerza ha dejado el pedestal a la influencia, la persuasión y la seducción: el poder blando. Uno de sus ingredientes es la industria de los medios. Los datos de taquilla dejan claro qué imperio mediático domina en la animación a día de hoy. Y la animación es la llave a los corazones de los niños.

La guerra sí es cosa de niños

En el Chicago de 1914, el dinosaurio Gertie salió de su cueva, devoró el tronco de un árbol y se inclinó ante los espectadores, a las órdenes del animador Winsor McCay. Era la primera protagonista de un dibujo animado propiamente caracterizada, con una personalidad y una historia que contar. Gertie jugaba, lloraba y comía; por ello, entretenía. Con la creación de Gertie, McCay abrió un nuevo horizonte para la animación, que antes se centraba más en la técnica y en el mensaje y no tanto en los seres dibujados. Pero el entretenimiento no era el único cometido de los dibujos animados. Al otro lado del Atlántico, Reino Unido lideró la joven industria de la animación con un propósito diferente: hasta un 95% de los dibujos británicos producidos entre 1914 y 1918 tenían una finalidad propagandística.

Eran los años de la Primera Guerra Mundial. A medida que el conflicto se agravaba, los dibujos animados iban cobrando fuerza. Unos ensalzaban los valores de la patria, otros ridiculizaban al enemigo. En Reino Unido la propaganda dejó de ser una prerrogativa exclusiva del Estado para traspasar al mundo de la empresa. Los niños no eran todavía el público objetivo de la joven industria de la animación, pues sus esfuerzos se centraban en levantar la moral de los combatientes y de los civiles, y se trataba generalmente de piezas cortas y mudas. Además, tocaban el bolsillo: al igual que las películas, los dibujos animados eran proyectados en espacios públicos —teatros y salas de cine—. Todo cambió en 1928, cuando el estadounidense Walt Disney enseñó a un ratón a silbar al sincronizar la música con la imagen. Desde entonces hasta hoy, Disney se ha convertido en la principal empresa de animación a nivel mundial, y Mickey Mouse continúa atrayendo a espectadores e inversores.

El período de entreguerras asentó las bases del dibujo animado contemporáneo: piezas más largas, personajes más realistas y la orientación hacia el público infantil. A la vez, los hogares de todo el mundo empezaron a dar una tímida bienvenida a un nuevo miembro: la televisión, aunque su uso no se popularizó hasta los años cincuenta. La joven industria fue abarcando cada vez más regiones. En 1936, la Unión Soviética creó el estudio de animación estatal Soyuzmultfilm, que continúa existiendo bajo el mismo nombre en la Rusia de hoy (Soyuz significa “unión”, y hace referencia a la Unión Soviética). Escuelas de dibujos animados y estudios privados fueron apareciendo en Argentina y en México. Desde Sudáfrica hasta Egipto y desde Tokio hasta Sídney, la animación fue perfeccionando sus técnicas y abriéndose camino hacia los corazones de los más pequeños.

Después llegó otra guerra mundial, y esta vez sí que fue traducida para los más pequeños al lenguaje de la animación. De parte de los Estados Unidos, Mickey Mouse, el Pato Donald y Bugs Bunny. En el frente nazi otros tantos animales, esta vez con un marcado mensaje antisemita. Desde el estudio de animación estatal de la URSS, un Hitler diabolizado amenazaba con arrebatarles la libertad a los ciudadanos soviéticos. En Japón, el niño dibujado Momotaro defendía a su patria de los invasores estadounidenses. Pero como la guerra no entiende de derechos de autor, Mickey Mouse y el Pato Donald no estuvieron exclusivamente al servicio de Disney. El Gobierno de Vichy utilizó a estos personajes para presentar a los Estados Unidos como enemigo del pueblo francés. El ratón emblemático de Disney, montado en un murciélago, también atacó a Japón, pero perdió ante los samuráis en un dibujo animado propagandístico nipón de 1936.

La propaganda animada de la Segunda Guerra Mundial servía a varios propósitos: enseñaba a los niños a reconocer al enemigo, levantaba la moral de la población civil y animaba, pero también educaba, a los soldados. Durante el conflicto, el público recibía con ansia los dibujos animados, lo que se tradujo en una gran afluencia a las salas de cine: noventa millones de espectadores semanales en los Estados Unidos y veinte millones en Alemania. De entre los quinientos cortometrajes animados producidos en Hollywood entre 1942 y 1945, un 47% estaba relacionado con la guerra. No obstante, el conflicto puso límites a la exportación: los dibujos de producción estadounidense fueron prohibidos en la Alemania nazi a finales de los años treinta.

Dos osos y un destino: los dibujos animados durante la Guerra Fría

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la paz no llegó del todo. Las cuatro décadas siguientes fueron conocidas como la Guerra Fría, debido al enfrentamiento indirecto entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Durante este período, las dos superpotencias conformaron bloques de alianzas, impulsaron carreras armamentísticas y externalizaron los conflictos. La industria de los dibujos animados tampoco se mantuvo al margen.

Un protagonista involuntario de la Guerra Fría es un oso de peluche llamado Winnie the Pooh. Para los países de la OTAN era amarillo; para los del Pacto de Varsovia, marrón. Y es que la industria cultural soviética rechazaba la producción estadounidense, por lo que algunas historias han tenido una vida doble, una a cada lado del Telón de Acero. Disney produjo su primera película sobre Winnie the Pooh en 1966; la Unión Soviética lo hizo tres años más tarde. El Winnie amarillo no entraba en la URSS; el Winnie marrón no salía más allá del bloque socialista. El Patito Feo o Mowgli son también algunos ejemplos de la dualidad de los dibujos animados durante la Guerra Fría. En otros casos, los protagonistas cambiaban, pero se mantenía la premisa: un gato gris estadounidense persigue, un episodio tras otro, a un ratón astuto; un lobo gris soviético intenta capturar a un pequeño conejo, pero siempre fracasa. Fuera de las fronteras de la URSS, pero dentro de su órbita, Mickey Mouse encontró un reflejo en Topito, el protagonista de un dibujo animado checoslovaco.

Pero no todos los movimientos de la animación de la Guerra Fría iban en paralelo, también había colisiones. El antagonismo entre los dos bloques se tradujo en un retrato distorsionado de los valores del enemigo. En este sentido, cabe destacar el papel de Walt Disney, extremadamente crítico con la URSS. Los dibujos animados estadounidenses mostraban explícitamente los males del comunismo; los soviéticos, los del capitalismo. Otros ejemplos eran más latentes, desde la asociación de la abundancia con la pereza y la maldad de parte de la URSS, hasta la confrontación entre dos mundos antagónicos —algunos autores afirman que es lo que ocurre en La Sirenita de Disney: su protagonista escapa de un reino marino rígido y patriarcal a la tierra firme, donde es libre para cumplir su sueño: caminar—. La animación abarcó también las dos carreras de la Guerra Fría: la armamentística y la espacial. Niños y animales dibujados de las dos superpotencias volaron en naves espaciales, llegaron a la Luna y construyeron refugios nucleares. Marvin el Marciano, el personaje de la factoría Warner Brothers enemigo de Bugs Bunny, es otro ejemplo de cómo la Guerra Fría aterrizó en la industria de la animación. Vestido de rojo y con traje militar, viniendo de otro planeta y siempre amenazando con destruir la Tierra con armas sofisticadas, Marvin parece una personificación de la Unión Soviética; no en vano, su primera aparición fue en 1948, cuando la división entre EE. UU. y la URSS empezaba a ser evidente. Incluso los conflictos armados encontraron una representación en el universo animado. Mickey Mouse volvió a la guerra como soldado estadounidense en Vietnam en un proyecto antibélico ajeno a Disney. Murió, de un disparo, en el minuto uno. La oposición a la guerra de Vietnam también se manifestaba en la animación soviética.

En la guerra todo vale, y la animación ofrece una gran herramienta: la posibilidad de ridiculizar al enemigo. Más allá de personajes grotescos o diabolizados, una forma más sutil de hacerlo es a través del empleo de la voz y el lenguaje. El acento ruso caracteriza a un perro callejero en La dama y el vagabundo, y uno de los ladrones de Aladdín también enfatiza mucho la erre. Desde la Unión Soviética el lenguaje también se ha utilizado para caracterizar a los personajes negativos. Por ejemplo, la expresión inglesa “oh, yes” era empleada como una coletilla constante por los personajes mafiosos italianos Banditto y Gangsteritto, al igual que por un astuto —y malvado— detective.

Los dibujos no solo apuntaban al “malo”, sino que también educaban en los valores a través de la creación del “bueno”. Esta división en blanco y negro persistió durante la Guerra Fría mucho después de que las televisiones se tornaran a color. Los protagonistas de los dibujos animados ponían cara a los valores de cada lado del conflicto en un contexto en el que la ética era definida por la ideología. La defensa del bien común contra el individualismo; la lucha obrera contra el espíritu emprendedor, el Winnie marrón comunista contra el Winnie amarillo capitalista. Y el amarillo ganó el pulso.

Un pato como embajador y la amistad menos desinteresada 

“¡Qué mono es! ¡Tenemos que hacernos amigos!” exclama Masha cuando ve por primera vez al panda, un nuevo personaje. Masha es la protagonista de la serie de dibujos animados rusa Masha y el Oso y una niña popular: suma más de setenta millones de seguidores entre sus canales de Youtube en ruso, inglés, castellano y portugués. Si los seguidores de Masha en Youtube fueran ciudadanos de un país de la Unión Europea, este sería el segundo más grande, tan solo por detrás de Alemania. La serie está traducida a más de treinta idiomas y se emite en Netflix. Desde marzo de 2020 sale también en la televisión oficial china, un país que tiene al panda como símbolo tradicional. Es así como Masha se hizo amiga del panda en la vida real. No es la primera vez que un dibujo animado ruso encuentra cabida en el mercado chino. En 2013, la serie Kikoriki, parcialmente financiada por el Ministerio de Cultura ruso, dio también la bienvenida a un panda. Cuatro años más tarde, la Agencia Estatal de Televisión China y los creadores de Kikoriki acordaron una producción conjunta, en la que el panda cobraría protagonismo. La diplomacia del panda —un término visual que hace referencia a la expansión del poder blando chino— llegó también al Topito checo, lo cual desencadenó una disputa por la licencia de este personaje, que acabó en el Tribunal Superior de Praga en 2019.

Las amistades de Masha no acaban en China. Y es que sus creadores pusieron la exportación como prioridad desde el primer momento. Incluso el pañuelo tradicional ruso de la protagonista facilita la promoción de la serie en países mayoritariamente musulmanes. Además de las traducciones y de los subtítulos, Masha y el Oso se adapta a las regiones de destino a través de un ejercicio de localización: se traduce cualquier texto que forma parte de la animación, por ejemplo, los letreros. Sin embargo, la popularidad de Masha también encuentra detractores. Algunos acusan al dibujo animado de ser propaganda del Kremlin, por ejemplo, porque el oso es un símbolo de Rusia. Se comparta o no esta afirmación, es evidente que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y Masha y el Oso han conquistado, a través de las pantallas, los corazones de millones de niños de más de cien países.

Pero si hay una empresa de animación que domina en el ámbito de la exportación, es, de nuevo, Disney. El poder de este imperio mediático es tal que el Pato Donald y Mickey Mouse son, a veces, comparados, con embajadores culturales. El propio Walt Disney participó en la diplomacia estadounidense a través de sus viajes, que promocionaban a Disney y, por ende, los valores de su país. La política y los intereses de la empresa se han cruzado también en la búsqueda de nuevo público. Así, en la década de los cuarenta, el Pato Donald se hizo amigo de un loro brasileño y un gallo mexicano en un intento de atraer a espectadores en América Latina. Hoy, el imperio Disney es diverso y omnipresente. Su plan de negocios descansa en cuatro pilares: la producción audiovisual, los parques temáticos, las redes de medios de comunicación —por ejemplo canales de televisión o plataformas digitales— y el merchandising. En 2018, el ya nonagenario Mickey Mouse trajo a casa 3.000 millones de dólares gracias a la comercialización de productos con su imagen.

Mientras que la animación estadounidense marca tendencias en las taquillas, el Viejo Continente se queda atrás. Los dibujos animados europeos tan solo se corresponden con una quinta parte de su mercado, en el que predominan, de nuevo, los de producción estadounidense. Pero no son los únicos jugadores en el tablero: las empresas mediáticas de Asia están cobrando peso. Desde la segunda mitad del siglo XX se popularizó la externalización de las labores más técnicas y laboriosas a países como Japón, India, Filipinas o Corea del Sur para reducir los costes de producción. Sin embargo, hoy este patrón se está invirtiendo y las industrias de animación de Japón, China y Corea del Sur ven despegar sus ganancias y aterrizan en todos los continentes, también el europeo.

Detrás de las pantallas

Los dibujos animados entretienen, educan y divierten. Los dibujos animados hacen taquilla, mueven el mercado publicitario y frecuentan el emplazamiento de productos. La animación no solo abre puertas a los corazones de los niños, sino también a los monederos de sus padres. Esta simbiosis, perfilada por el tiempo, es perfecta: los niños necesitan los dibujos animados, los dibujos animados necesitan a los niños. Pero su poder no solo es económico, sino también político, el poder blando. Se dice que para dominar a un enemigo, hay que educar a sus hijos. Y, aunque ya no hay enemigos tan claros y globales como durante la Guerra Fría, los dibujos animados más populares siguen siendo los estadounidenses.

Mucho ha llovido desde que el dinosaurio Gertie saliera por primera vez de su cueva dibujada, y algunos de los personajes de animación más queridos ya pueden soplar siete u ocho decenas de velas por sus aniversarios. A través de la pantalla, generaciones sucesivas de niños aprenden de esponjas, patos, osos y ratones. La infancia, la etapa dorada de la vida, se entrelaza en los recuerdos con las aventuras de sus personajes favoritos. Y es por eso por lo que la fórmula secreta de la animación cuenta con un último y principal ingrediente: el amor. Eso es todo, amigos.

¿Tenemos nuestro ritual?

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano de Valladolid

Un ritual es un acto que tiene una estructura que se repite y expresa un significado simbólico. Existen distintos tipos de rituales: deportivos, religiosos, familiares…

Un ritual deportivo, por ejemplo es la forma en la que se presentan dos equipos de fútbol a jugar un partido importante. Salen en fila, detrás del árbitro. Escuchan el himno. Se saludan. Se juntan en su campo para darse el grito de guerra…

Esa serie de acciones, que se repiten según la misma estructura, ayuda a los jugadores a introducirse en la dinámica del partido, a concentrarse en el objetivo que tienen como equipo, a expresarse apoyo mutuo…

Es posible que alguno de ellos haya pasado una mala noche pensando en la importancia del partido, que otro tenga alguna dificultad personal en esos momentos de su vida, y que alguno esté tranquilo gracias a su veteranía. El ritual les une en medio de sus circunstancias personales y consolida el sentimiento de equipo. Les une frente a la tarea común a la que se van a enfrentar.

Ahora bien, si once personas se juntan, salen en fila al campo de fútbol, escuchan el himno, se hacen una foto y se dan un abrazo, pero no saben jugar al fútbol, todos esos gestos no sirven para ganar el partido. Lo más importante es saber jugar, haber entrenado, compenetrarse… Esto es lo más importante. Pero si además de haber haber hecho esto, empezamos el partido con un ritual de estas características, el trabajo del equipo se fortalece.

Los rituales ayudan a consolidar la expresión de un sentimiento, aunque las circunstancias sean cambiantes, mediante una estructura que permanece estable en medio de los acontecimientos.

Un ritual familiar es, por ejemplo, la celebración de los cumpleaños. Cada familia tiene sus propias formas de celebrarlos. Ese estilo propio de celebrar, es uno de los elementos que conforma un sentimiento de pertenencia familiar. Somos (entre otras cosas) la familia Tal, que celebramos las cosas de esta manera. Los rituales cohesionan a los miembros de la familia y les ayudan a conectarse.

La forma distinta de celebrar los acontecimientos es una de las cosas que nos llama la atención cuando empezamos a compartir tiempo e intimidad con la familia de nuestro cónyuge. Descubrimos otros gestos, otras estructuras diferentes a la que estábamos acostumbrados.

Los rituales familiares o matrimoniales no generan el amor. Pero si en un matrimonio hay amor, el ritual ayuda a sostenerlo en medio de las inclemencias de la vida. Necesitamos rituales cotidianos que nos conecten en medio del fragor del día. No hacen falta grandes cosas. Quizá un café después de comer. Un beso de buenos días. Un rato juntos charlando cuando se han dormido los niños… Si tenemos un pequeño ritual puede convertirse en la expresión del amor que se mantiene aunque estemos preocupados por determinada circunstancia de nuestra vida en ese momento, o que hayamos discutido por alguna razón.

A veces los rituales se construyen de forma inconsciente, los vamos construyendo empujados por los ritmos de la vida. En otras ocasiones, surgen a raíz de algún acontecimiento al que respondemos de una forma y a partir de ahí, se genera un ritual… También podemos heredar rituales de nuestras familias de origen. Aunque no es fácil que se adopten idénticamente, lo habitual es que los recreemos, adaptándolos a nuestras circunstancias concretas.

Esta época de confinamiento puede haber generado determinados rituales cotidianos en nuestra vida a nivel personal de matrimonio o familiar. Y ahora puede ser un buen momento para hablar sobre ello e ir construyendo entre los dos ese ritual como matrimonio que exprese nuestro amor.

Reflexiones

Alfonso Olaz

Jesús te necesita

Jesús eligió  a los doce.

Y a ti también te ha elegido.

¡Él no puede completar su misión sino es contigo!

Entiendes entonces cuánto te necesita!

No es increíble, es la Locura del amor la que te pide esto

¡Quizás sea tu hora para responder!

Sin Ti, él  no puede Vivir, en cambio tú sin él,si que puedes respirar, vivir, amar, crear y romper, armar y desarmar.

El amor, el Innombrable, el Rey de Reyes, El Creador, te pide su amistad, ( se ha hecho indefenso, pequeñito, poquita cosa, como una hormiga en nuestras manos) y  tu sabiendo que tienes esta perla entre tus manos, ¿qué vas a hacer?

¡Que le veas y le reconozcas!

en el niño abandonado

en el emigrante de la patera y en el loco de la colina

en el parado y la parada de larga duración.

en el padre despedido de su trabajo

en la madre analfabeta engañada por el patrón.

en la esclava sexual y no trabajadora social.

El pobre enfermo del psiquiátrico.

en el ateo,agnóstico, peregrino.

Niño, adolescente, joven, adulto y «viejo»

El abuelo triste de la residencia.

El estudiante pobre

El adorador.

¿Te reconoces en alguno de estos?

Encuentros para la solidaridad 2020

Responsables con la pandemia y con los problemas del mundo

Encuentros para la solidaridad 2020

Se puede ser responsable con la pandemia y con los problemas del mundo, que en esta época lejos de estar en suspenso, aumentan. En esta época los parados aumentan, el negociazo de las hipotecas y alquileres de vivienda y locales se hace más evidente ahora, la vida de los inmigrantes y mujeres prostituídas es peor ahora, y en esta época los ancianos en las residencias pagan la factura de una mala gestión de la pandemia. Por eso decidimos continuar con el programa de cursos y campamentos de los Encuentros para la Solidaridad 2020 que se celebran en la Casa Emaús (Torremocha del Jarama, Madrid). Porque ahora es más importante que nunca el impulso a la formación de militantes cristianos y al ejercicio de su acción de consagración a la transformación del mundo.
Mucho trabajo y mucho aprendizaje para adaptar este espacio a la realidad de la Pandemia Covid. La Casa Emaús se dotó de un protocolo que seguía las recomendaciones sanitarias para minimizar el riesgo de transmisión. Ningún caso positivo entre los asistentes a los campamentos y los cursos que allí celebramos del 21 de Julio al 17 de Agosto.

Curso «Trabajo digno, futuro digno»

En el curso “Trabajo digno, futuro digno”, se exploraron distintas realidades laborales y las posibilidades de respuestas creativas solidarias. Nos encontramos tanto expertos y profesores universitarios, como Eduardo Rojo Torrecilla, como trabajadores y personas vinculadas a la realidad de plataformas como Deliveroo o Glovo, a la hostelería, trabajo doméstico, alimentación, o el trabajo autónomo. Con Aboubaker el-Khamlichi (de la asamblea de obreras y obreros Attawassol) y Zohra Koubia (integrante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos -AMDH-), pudimos dialogar sobre la situación de los trabajadores del textil y de las personas migrantes en Marrueco.

Curso «En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político»

En el curso “En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político” se abordó la problemática de la medicalización del dolor, el duelo y cómo acompañarlo, o la dimensión transcendente del sufrimiento (espiritualidad, política, arte….). Para ello contamos con Arnaldo Pangrazzi (Religioso Camilo experto en humanización de la salud y duelo) o el psicólogo Valentín Rodil. Con Joseba Achotegui profundizamos en el apoyo a migrantes con problemas de salud mental. En el campo de la psicoterapia desde el sentido intervino el psiquiatra y profesor de Zaragoza Tirso Ventura. También contamos con testimonios, tanto actuales como históricos, que muestran cómo el dolor se puede transformar en un amor que redunda en beneficio de la sociedad. No han faltado veladas para el diálogo vital con elementos simbólicos, talleres de arte para la expresión del dolor de forma compartida e incluso teatro o video-forum.

Y además…

Clemente y M.Carmen, responsables de la escuela de padres más importante de España, con miles de cursos para familias y profesores impartidos en varias ciudades de España durante más de 25 años, pudimos profundizar durante dos días sobre cómo educar en la adolescencia.
A lo largo de los cursos, los asistentes han podido conocerse colaborando en los servicios de limpieza, de atención en servir y recoger las comidas, o fregando el menaje tras las mismas. Estos espacios de servicio compartido han colaborado a crear un ambiente de trabajo y alegría.

Niños y jóvenes pudieron celebrar también campamentos. Dependiendo de la edad se realizaron talleres de mascarillas, electricidad, experimentos, cámara termográfica, iconos bizantinos o murales. Otros talleres sobre cuidados, violencia obstétrica o la industria de la pornografía, fueron impartidos para los más jóvenes. Batucada, excursiones, o la realización de videoclips musicales formaron parte de estos días.

Los militantes de Encuentro y Solidaridad pudimos tener nuestra Asamblea anual y unas Jornadas con el título “contemplativos en medio del mundo”, donde abordamos los retos de una formación que responda a la vocación de los laicos y de un mundo que cambia. También temas como la profesión, los métodos de análisis de la realidad y las experiencias de caridad política

No queremos que la COVID-19 se convierta en una coartada usada para cercenar nuestras posibilidades de compromiso y solidaridad. Un reto que seguimos teniendo por delante, ahora más que nunca.

El colegio soy yo

José F. Peláez

Fuente: Magnífico Margarito

Yo creo que ya basta. Ya podemos dejar de mirar al cielo e interrumpir los bailes tribales junto al fuego para que llegue un plan perfecto y suave para el próximo curso escolar, como si aquí no pasara nada. Parece evidente que las comunidades quieren que la decisión la tome el gobierno y parece igual de evidente que el gobierno quiere que la tome las comunidades. Y que ninguno quiere ser el primero.

Pero también resulta evidente que da igual quién sea el primero porque no solo no hay ningún plan, sino que no lo va a haber nunca por el simple hecho de que no puede haberlo. Estamos mirando a los políticos como si fueran personas especiales, mágicas, entes superiores capaces de arreglar los problemas con el simple acto de cerrar los ojos y desearlo muy fuerte. Pues no, siento decir que no son mágicos ni especiales ni superiores. Ni ellos ni los funcionarios a los que dirigen. Y no, esto no es una cuestión de voluntad. Vivimos instalados en ese delirio progre que ha hecho pensar a la gente que todo es posible, que el progreso es imparable, que el bienestar universal es posible, que todos los problemas tienen solución y que si esa solución no aparece es porque los políticos, que son muy malos, no han trabajado lo suficiente. Y entregamos a nuestros hijos como delegando en ellos nuestra responsabilidad como padres.

A ver, es cierto que no han trabajado lo suficiente, pero ni con todos los políticos trabajando 24/7 se podría llegar a una solución factible porque lo de los colegios simplemente no tiene solución. Y cuando algo no tiene solución, conviene aceptarlo cuanto antes para no llegar a una frustración patológica. Va a haber contagios y va a tocar mandar a los niños a casa para que no pongamos en marcha el círculo mágico que va del chaval asintomático a la esquela del abuelo en ‘El Norte’. No hay dinero en el mundo para duplicar profesores, aulas, regalar internet y un ordenador a cada niño y a cada profesor ni garantizar que se resuelven todos los problemas de mantenimiento o los problemas informáticos-logísticos de todo tipo. Con el matiz de que los niños, además, no están sindicados. Y los profesores sí, claro. Siempre vendrá uno que diga ‘no hay dinero para esto, pero para lo que quieren bien que lo sacan’. Pues vale, podemos ser todo lo demagógicos que queramos, pero las cosas no funcionan así. Repitan conmigo. No-hay-un-duro.

Por todo lo anterior, he decidido organizarme y coger el toro por los cuernos. Mi hija va a ser formada este año, se pongan como se pongan.Una niña de diez años no puede permitirse otro año sin rutinas, sin exigencias, sin orden, sin disciplina, sin refinamiento intelectual y sin adquirir conocimientos, porque cuando esto termine, que puede ser dentro de dos o tres años -quién sabe- puede que ya sea demasiado tarde y no voy a saber responderla cuando me pregunte por qué no hice nada, por qué esta dejación de funciones y por qué de repente pensábamos como soviéticos incapaces de hacer nada por si mismos.

En fin, que hay cosas que tienen una edad y no se puede empezar a crear rutinas con 14 años. Así que he decido que me paso las transferencias, los conciertos, los concordatos y las sucesivas leyes educativas por el forro y voy a crear un plan de estudios preventivo. Empezaremos el día leyendo la prensa y haciendo una columna a través de la cual ordenemos nuestros pensamientos. Una niña que lee por encima un par de periódicos está mejor informada que cualquier usuario de redes sociales y leyendas urbanas de WhatsApp con 50. Y, además, uno no sabe lo que opina de un tema hasta que no escribe del mismo. Esas columnas se publicarán en un blog porque, como dice Nieto Jurado, «la posibilidad de ser replicado te hace mejorar, te hace romper la timidez, te hace esforzarte más y te ayuda a formar la personalidad que toda persona tiene o quiere tener». Y eso me parece fundamental en ciertas edades. Con cierto apoyo del libro de sociales, le ayudará a entender la sociedad y sus vaivenes.

No hace falta leer a Kafka, pero se puede leer ya ‘El Camino’, ‘El príncipe destronado’, ‘Mujercitas’ o ‘Tom Sawyer’. Estoy escribiéndola yo mismo una ‘Historia de España’ que nos servirá de estructura para que la aprenda sin interferencias de cantamañanas ni mentiras interesadas. Y por supuesto el arte. Y no me refiero a talleres de pintacaras sino a visitas virtuales o presenciales a los museos más importantes del mundo y a todos los de esta ciudad para que entienda desde ya la evolución del arte en paralelo a la del ser humano y sepa entenderse a si misma a través de la observación de los demás. En cuanto a música, tiene que distinguir al menos a los alemanes, que estarán de fondo mientras corremos para mantener la forma. Bach, Brahms, Beethoven, Orff, Schuman, Wagner, Strauss, Haendel o Pachelbel. Poco a poco.

Comenzaremos con algo de filosofía y con latín, que no es discutible. Yo me encargo de que interprete un balance y entienda lo que es una empresa, del inglés y lo del francés lo aprenderemos juntos por las tardes. Religión un rato antes de dormir. No puede crecer sin espiritualidad y sin entender la cultura a la que pertenece. Matemáticas y Ciencias Naturales se lo dejamos a un profe particular, que no tengo paciencia. Y luego a jugar a la plaza con otros niños y a tirarse piedras. Como todo esto es caro, he pensado compartir gastos. Es decir, en otras palabras, que me estoy dando cuenta de que he montado un colegio privado. Así que nada, abro matrícula el día 1. Razón aquí.

Pollo a la carta

En nuestro país se tiran cada año 1300 millones de kilos de comida a la basura, 169 Kg por habitante y año. Esto es solo el último eslabón de una cadena que empieza descartando alimentos que se no se recogen del campo por distintos motivos y que sigue en las siguientes etapas por las que pasan los productos hasta que llegan a los consumidores.

Este despilfarro supone perdidas medioambientales importantes porque para obtener los alimentos se han consumido mucho agua y petróleo y se ha producido gran cantidad de dióxido de carbono con lo que eso afecta al efecto invernadero.

Los consumidores tiran los alimentos porque pueden permitirse el lujo de hacerlo olvidando los problemas que conlleva. Sin embargo, hay una realidad que hace que esto sea aún más doloroso: 800 millones de personas pasan hambre crónica en el mundo, según los organismos internacionales, que también reconocen que se producen en la actualidad un 60% mas de los alimentos que la humanidad necesita para alimentarse. El hambre es una vergüenza porque es fruto de una injusticia y tenemos la capacidad de remediarlo.

Tenemos una responsabilidad ante el despilfarro alimentario y debemos tomar conciencia de ello para actuar. El cortometraje “Pollo a la carta” (Chicken a la carte) de Fernando Dimadura realizado en Filipinas en 2006 es una forma de acercarnos a la triste realidad del despilfarro y su cara opuesta: el hambre.

El corto nos muestra como las sobras que unas jóvenes dejan en su plato en un restaurante de Filipinas se convierte en el alimento de otras personas que viven en la pobreza a poca distancia. Y no se ve de manera metafórica sino real. Pues la persona que recoge la basura del restaurante la selecciona separando lo que puede ser llevado a otro plato que saciará el hambre de quienes no tienen medios para alimentar a sus familias.

“Pollo a la carta” fue premiado en un festival de cortometrajes en Berlín y debería ser una obra para visualizar por todos los consumidores del mundo enriquecido para que seamos capaces de reducir el desperdicio en nuestras casas y para que exijamos a nuestros gobiernos que legislen y hagan cumplir leyes hagan que esto no se siga produciendo.

Esta es la letra de la canción que se escucha en la cinta mientras se ve como una familia bendice la mesa antes de comer el pollo que salió de una basura.

Déjame contar su historia

que nadie más puede oír

cómo puede la risa de alguien

tráeme cerca de las lágrimas

y nunca lo sabrás

porque tú nunca estas ahí

después de lo que hemos visto

podemos cerrar los ojos de nuevo

 

Déjame contar su historia

no pensarás que es verdad

no he olvidado

así que lo compartiré contigo

por todas las cosas que sabemos

¿Qué hemos aprendido realmente?

aunque cierro los ojos

las imágenes permanecen

Y su historia …

comienza de nuevo

Condiciones infrahumanas de los temporeros

Mons. Juan Carlos Elizalde ha apelado a administraciones públicas, al sector del campo y a la Iglesia a trabajar juntos en un nuevo escenario que dignifique su labor

El obispo de Vitoria y responsable del área de migraciones de la Conferencia Episcopal, Juan Carlos Elizalde, ha advertido de que las condiciones de muchos temporeros en nuestro país son «inadmisibles» y, por ello, ha apelado a administraciones públicas, al sector del campo y a la Iglesia a «trabajar juntos en un nuevo escenario que dignifique y dé cobertura legal a estos trabajadores, la mayoría inmigrantes».

El pasado 15 de agosto, como cada año por la festividad de la Asunción de la Virgen, el Obispo de Vitoria ha presidido la misa en la Catedral de Santa María en la capital alavesa.

En calidad de responsable del área de migraciones de la Conferencia Episcopal Española desde marzo pasado, ha querido aprovechar esta cita para centrarse en la «situación alarmante» que viven miles de temporeros durante estos meses de verano, concienciar a la sociedad y apelar a quienes tienen competencias en su gestión directa.

En su homilía ha recordado, en primer lugar, a los fallecidos por la pandemia y a los enfermos que están apareciendo en estos últimos brotes, y ha recordado que «frenar una nueva situación de confinamiento y de medidas restrictivas reside en el uso responsable de nuestra propia libertad».

Tras esta mención, monseñor Elizalde ha centrado su homilía en la situación que viven «miles de de trabajadores llegados de otros países para hacer el trabajo que la mayoría de nosotros no queremos hacer».

En concreto, ha aludido a la «dura» realidad de estas personas que recorren «cientos de kilómetros, miles en algunos casos, hasta llegar aquí para ganar en algunas ocasiones apenas 20 euros por jornadas de hasta 16 horas sin agua y bajo un sol abrasador, viviendo hacinados, sin un simple colchón, durmiendo en el suelo».

El obispo de Vitoria ha destacado como ejemplo a seguir el proyecto de la Unión Agroganadera de Álava (UAGA) para un «temporerismo seguro» ante la pandemia de la Covid-19 y que dota de condiciones laborales, de alojamiento y garantías legales en los contratos a los temporeros.

Elizalde ha señalado que, de que cada 100 personas que se contratan para la vendimia, solo el 5% son españoles; el 95% de origen inmigrante.
«Agradezco en nombre de la Iglesia a esos empresarios agricultores de toda España que cuidan y proporcionan lo necesario a estas personas para garantizar un trabajo decente pero siendo realistas, son muchísimos los temporeros que están en condiciones inadmisibles».

Por ello, ha invitado a las administraciones públicas y al sector agroganadero a reunirse con la Pastoral de Migraciones de la Iglesia, con Cáritas y con fundaciones humanitarias para, «entre todos,
abrir un nuevo escenario de contratación, donde se vislumbre un proyecto legal, de prestigio, humano, honrado, que de un plus a nuestros productos y una nueva categoría laboral que estos trabajadores se merecen».

«¿Por qué no se les dota a todos de una vivienda digna, de una condiciones dignas, de un salario digno, de un descanso digno
durante el tiempo que dura la recogida de los frutos de la tierra? ¿Acaso no son personas y merecen dignidad?», se ha preguntado.

Monseñor Elizalde ha denunciado públicamente la situación actual de muchos de ellos porque son «migrantes recién llegados y otros muchos que ya viven aquí, que se dejan la piel trabajando la tierra, ¿y qué les espera? Que en pleno año 2020 sean tratados en semiesclavitud. Incomprensible e inaceptable».

«en pleno verano, con un sol abrasador y ante esta dura pandemia, muchos de estos trabajadores no cuentan con comedores o lugares a la sombra en los que poder descansar. Buscar solución a esto, ¿es esto mucho pedir. Muy cerca de este templo, en la Rioja Alavesa, llegan personas estos días para la vendimia. También en el sur, en Andalucía, en el este en Cataluña, Valencia, Murcia o Albacete», ha añadido.

El obispo ha indicado que es «un trabajo físico duro pero no por ello es excusa para una explotación inhumana» y, por ello, ha apelado a «empresarios, sindicatos y administraciones públicas, «a poner fin a las condiciones inadmisibles por las que pasan estas personas».

«Y no vale hacer trampas como ponerles a trabajar 16 horas y que sólo cuenten 8, o que trabajen 20 días y coticen sólo 7», ha añadido. Además ha incidido en lo injusto que es «criminalizarles y culparles de crear focos de contagio» y cree que eso también es «hacer trampas».

«Si se dignifica su vida laboral a todos los efectos, condiciones higiénicas incluidas, no habrá más riesgo de propagación». «Esto nos debería escandalizar como seres humanos y como Iglesia. No podemos mirar a otro lado y debemos pasar a ser ejemplo de acogida a quien viene a ganarse el pan con su sudor y a tenerle dignamente el tiempo que esté entre nosotros. No hay excusa que valga», ha agregado.

Por todo ello, ha pedido a toda la sociedad en su conjunto que «no seamos una tierra hostil para quien viene a trabajar aquí o para quien busca un sustento para ellos y sus familias».

«Si sobre nosotros pesa una amenaza de emergencia sanitaria, para ellos hay ya una condena si no cambiamos sus condiciones de vida y trabajo. Aprendamos las lecciones que esta pandemia nos está
dando día a día. Cuidemos los unos de los otros. Seamos hermanos porque todos estamos en la mismo barca y nadie se salva solo. No reduzcamos todo a mera ganancia económica. El fin no justifica los medios. La vida humana merece dignidad», ha concluido.

Fuente

Mamut

Ana Sánchez

Mamut de Lukas Moodysson, una coproducción europea de 2009.

Nos muestra la interrelación que tienen todas nuestras vidas, cómo todo lo que hacemos tiene que ver con los demás, para lo bueno y para lo malo. La película está jalonada de multitud de pequeños símbolos y diálogos en los que se refleja el hastío y la sumisión de la sociedad, las contradicciones en las que vivimos o que padecemos, la ternura y el amor que todos tenemos y debemos entregar a los demás.

A lo largo de casi dos horas se van tratando temas tan cercanos como familia o la inmigración, la soledad y la responsabilidad de educar y sacar adelante a los hijos.

En esta historia se nos va desgranando la interrelación de una pareja neoyorquina de éxito cuya hija es cuidada por una niñera filipina, que ha dejado a sus hijos para intentar darles una vida mejor, una vida que les aparte de la miseria en la que vive la mayor parte del planeta.

El dolor de la separación es el precio que se ven obligados a pagar por esta perspectiva de huir de la pobreza; un amor en la distancia, una necesidad de contar con el otro, de la familia unida, del cuidado cercano, la entrega del propio sacrificio para evitar el de aquellos a los que queremos, la fortaleza para sobrellevar una vida que cobra su pleno sentido en el otro, en aquel al que sentimos como una parte fundamental de nosotros mismos, forme o no parte de nuestro círculo cercano, en este mundo cada vez más globalizado e interconectado, por el que muchas veces queremos pasar de puntillas, como si no formáramos parte de él ni fuéramos responsables de lo que en él sucede.

Un padre de familia que viaja a Tailandia para firmar un contrato millonario y que también encuentra allí un mundo de contrastes entre su privilegiado mundo laboral y la búsqueda de supervivencia que lleva a muchas mujeres a prostituirse, simulando una vida alegre, realmente bastante alejada de su realidad cotidiana. El mundo de la pobreza y el del placer se entrecruzan: la diversión y el lujo de unos gracias a la explotación de otros, de la mayoría.

Es precisamente este lujo desmedido el que da título a esta película… el valor de una pluma fabricada con el marfil de un mamut, una ostentación que pocos se pueden «permitir» y que muchos habrán de pagar con su vida.

Una concatenación de encuentros y encontronazos entre el mundo enriquecido del norte y el empobrecimiento del sur, quizá idénticos en lo esencial, pero en polos opuestos del desarrollo y de las formas de vida.

Tampoco la pareja protagonista está exenta de contradicciones: una madre que trabaja como médico, cuidando también a los hijos de otros mientras su hija pasa más tiempo con la niñera que con ella.

Al tomar conciencia de la cantidad de horas que está lejos de su niña, se va replanteando y cuestionando sus prioridades, su trabajo fuera del hogar y la necesidad de la relación con su hija, que parece alejarse de ella.

Un mundo de ilusiones y desilusiones, de esperanzas en un futuro mejor, más prometedor y esperanzador que esa vida en el basurero, perspectiva que queda para tantos niños filipinos y de otras partes del globo y que en esta película la abuela muestra de manera cruda y realista a su nieto, tratando de hacerle valorar el sacrificio que está haciendo su madre para que él no sea uno de tantos niños que han de sobrevivir rebuscando en la basura.

Agridulce historia en la que queda patente que nuestra vida se sustenta en el sudor y la sangre de los empobrecidos, como esos niños que cosen balones para que otros niños jueguen con ellos.

Jóvenes y solidaridad en tiempos de pandemia

Nuria Sánchez

Juegos de agua y deporte, reflexión y diálogos, música y naturaleza, servicio y trabajo, amistad, formación, solidaridad: ¡¡¡Campamentos!!!

En tiempos de COVID también es posible organizarse, compartir y convivir. Los campamentos de niños y jóvenes de SAL este verano 2020 lo han demostrado. Con seriedad y mascarillas, cuidando las medidas de seguridad y las distancias, y organizando todo concienzudamente para minimizar el riesgo de contagio.

Con mucho trabajo de organización y planificación para prever hasta los más pequeños detalles, con un esfuerzo de imaginación y entrega de los responsables, y con horas de alegría y colaboración de cada uno de los asistentes, han sido posibles los campamentos de este año.

A las risas, las canciones, y los momentos inolvidables, se suma la satisfacción de que se está haciendo algo grande: vencer las dificultades y mostrar que es posible ser máximamente responsable con la pandemia y máximamente responsable con los niños y jóvenes con los que se trabaja, que necesitan, como todos, más amigos, menos sofá y más servicio.

Porque durante mucho tiempo hemos visto cómo abrían terrazas y centros comerciales y seguían cerradas bibliotecas y colegios. Cómo se les ha privado de encuentro, formación, contacto con la naturaleza.

Gracias a cada uno de los niños, jóvenes y adultos, que han puesto un poco de su entusiasmo, ritmo, trabajo, entrega, ¡AMOR! Para que en 2020 también hubiese campamentos.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Reflexiones

Alfonso Olaz

«¡Quiero creer en el hombre y la mujer, como creo en el calor, en el frío de la madrugada, en la lluvia que me empapa!»

Jesús el obrero, amigo, hermano y compañero

Querido Compañero y amigo Jesús;

Que sigues estando en lo más profundo de la mina,

a dónde desciendes cada dia

dónde no hay luz, ni esperanza.

que sobre-vives cada día-

entretejiendo entre tus sueños , el sustento, oraciones y lágrimas.

Compañero,

Que estás en Alta Mar,

tendiendo cables y tuberías submarinas.

y en un buque sin Nacionalidad.

y Obligado por los Señores de la guerra, te han hecho Pirata de la mar, y así no exterminaron a tus 5 pequeños y tú compañera.

Compañero,

Las Mafias te han hecho Niño Esclavo, «por una supuesta Deuda que tus padres nunca podrán pagar»-

Con normalidad se acepta llamar ha esto, «Trabajo Infantil» y No » Esclavitud Infantil»

Tú  cuando eras niño, vivias como niño, jugabas como niño, jugabas con tu madre María y tú padre José, ayudabas a tu madre a poner la mesa, limpiar la vajilla, y poniendo algo de orden en casa y a tu padre José, porque eras todavía  un niño, sólo te dejaba jugar con los restos sobrantes de las maderas y con aquel caballito de madera que te hizo y tanto te gustaba.

¡y entonces Jesús, ¿Te parece que habrá  2 categorías de Trabajadores en este mundo?-

¡Los de la edad legal de trabajar!

1. Los Esclavos de por vida por haber nacido pobres,les llamaremos Trabajadores.

2. y a los No Esclavos que no nacieron pobres,

les llamaremos Trabajadores.

«Si uno se va porque no está satisfecho, o se enferma o muere,  siempre habrá otro de recambio» eso dicen los que saben.

Compañero Jesús,

Se que te Revientan cada día, todos los días del año, y así año tras año.

Está claro que todo esto, sin promocionarse socialmente.

Vas muriendo despacito cada día, desde niño no has conocido otra cosa y sabes que esto será hasta el final, no tienes escapatoria, no puedes protestar,

¡Cállate mal nacido, Desagradecido!

De esto no podrás escapar.

¡Naciste con el delito de ser un niño pobre!

Quizás tengas mucha suerte

y una Organizacion pague por tu esclavitud.

¡Oí que un tal Jesús ya pagó por mí, para liberarme del mal, del pecado!

Me atrevo a decir que quiero ser un seguidor de Jesus, aunque esto no se muy bien a qué me compromete.

A Ser Cristiano, comprometido con la vida y con la llegada de la muerte, con los que viven con la vida y con los que viven con la muerte,

para regalar lo que he recibido gratis, la Fé, la Esperanza, la Caridad,

la Amistad, el Pan, el Hogar, el Trabajo, el Tiempo, que no es mío.

Todo esto ya lo hizo el hijo de María y José, y nos enseñó  cómo poder hacerlo y que cuando lo hiciéramos no estaríamos solos y en su nombre así sería.