Cómic Amoris Laetitia

Cómic «La alegría del amor» Amoris Laetitia

Año Alegría del Amor


Eugenio Rodríguez (sacerdote) y el matrimonio Cervantes-Bernal han realizado un comic para acercar al pueblo el documento del papa Francisco “La alegría del amor” –Amoris Laetitia–. Si quieres organizar una presentación, adquirir ejemplares en papel (a 1 euro) rellena el siguiente formulario.

    Puedes descargarlo gratuitamente aquí:

    Características de la publicación impresa

    Medidas: 17×24 cm

    Encuadernación: grapada

    Nº páginas: 40

    Colaboración económica: 1€/unidad

    ComicAlegria

    Nos movemos por el trabajo decente

    Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

    7 de octubre 2020

    MANIFIESTO DE LA INICIATIVA IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE (ITD)

    NOS MOVEMOS POR EL TRABAJO DECENTE

    Por sexto año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) reivindicamos y celebramos el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, para hacer visible la precariedad que sufre el mundo del trabajo, aumentada por la situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia mundial de la COVID-19. La crisis de la pandemia ha puesto de relieve las debilidades estructurales del Estado de bienestar en España y la necesidad del trabajo decente para el desarrollo de una sociedad fraterna. Esta crisis nos ha enseñado que se puede consumir menos y mejor, que el servicio de aquellos oficios menos valorados, social y económicamente son los que sostienen la vida y el cuidado comunitario.

    La realidad en que nos encontramos está visibilizando las consecuencias de un modelo productivo incapaz de generar empleo con alto valor añadido y marcado por las altas tasas de precariedad laboral. Con empleos que se destruyen, cifras de ERTE y paro disparadas, protección social que no está ll egando a quienes tienen derecho (como en el caso del ingreso mínimo vital o la prestación para las empleadas de hogar) y miles de personas sin posibilidad de acceso a la misma por ejercer su actividad en la economía sumergida. Demasiados empleos considerados esenciales mantienen condiciones laborales tan precarias que algunas veces rozan la vulneración de derechos y muchas la imposibilidad del sostenimiento de la vida. Esto está suponiendo que multitudes se vean abocadas a acudir a los servicios sociales públicos, a los recursos sociales de las organizaciones de la Iglesia o a la ayuda de las comunidades parroquiales y vecinales para poder subsistir. Es aquí donde se ha manifestado la mayor experiencia de solidaridad y apoyo común que hemos descubierto en esta circunstancia tan extraordinaria, una experiencia de unidad en la adversidad que ha hecho que nos movamos por el bien común. Tenemos que valorar el trabajo humano en la medida que nos dignifica como hijas e hijos de Dios, corresponsables con el cuidado de la vida y la creación.

    “Hoy he empezado a trabajar, el primer día de trabajo ha sido duro. En mi contrato figura una jornada real de cuatro horas y media, y en realidad han sido casi nueve…, con mucha presión por parte del jefe, y casi ninguna comunicación”.Este podría ser el caso de cualquier persona, hombre o mujer, joven o adulta…, con necesidad de un salario para poder comer, vivir, sustentar a una familia… Sensibles a esta realidad, somos conscientes que necesitamos movernos en comunidad, aunar esfuerzos, buscar apoyos y seguir reclamando un trabajo decente y de justicia social que haga oír nuestra voz en nuestros barrios, ante las organizaciones sindicales y en las instituciones de gobierno.

    Ante estas situaciones necesitamos alzar la voz, pelear y luchar cada vez con más fuerza para que el trabajo decente sea posible, necesitamos una esperanza que nos permita ver el horizonte a través de estas situaciones que padece el mundo del trabajo. Nos movemos por el trabajo decente, muévete con nosotros y nosotras porque este compromiso nos humaniza.

    Urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y que la protección social llegue a todas las personas que lo necesitan.

    Por eso, en esta Jornada Mundial, en Iglesia por el Trabajo Decente, nos movemos y reivindicamos:

    ●Apostar por un nuevo sistema productivo, capaz de generar empleos con alto valor añadido y que ponga a la persona en el centro.

    ●Lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales para la vida y que estos tengan unas condiciones laborales dignas que permitan a las personas salir de la pobreza.

    ●Reconocer el derecho a la protección social sin que esté supeditado a la vida laboral.

    ●Garantizar que el ingreso mínimo vital sea una realidad para las personas que lo necesitan, dotando a las instituciones de los recursos necesarios para su gestión.

    ●Asegurar la percepción del subsidio extraordinario a las trabajadoras de hogar y que se reconozca su derecho a la prestación por desempleo al igual que para el resto de personas trabajadoras.

    Como movimientos de Iglesia, en ITD trabajamos en equipo con el fin de visibilizar la lucha por conseguir que el trabajo decente sea cada día más real en la vida de las personas y respetuoso con la casa común. “Para la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio…, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio…” (Pablo VI)

    Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

    www.iglesiaporeltrabajodecente.org

    info@iglesiaporeltrabajodecente.org

    Radio María: trabajo infantil

    Entrevista en el programa Iglesia Viva, invitados por las Hermandades del trabajo en el marco del día mundial contra la esclavitud infantil el pasado 12 de junio. Debemos hacernos conscientes del drama de la esclavitud infantil, de nuestra complicidad en este crimen, pero también de nuestra responsabilidad. Cada una de las cifras lleva una persona detrás, concretamente un niño.

     

    Hammarskjöld y la sala de meditación

    La Sala de Meditación, ubicada en el ala oeste del vestíbulo público del edificio de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, es un espacio de recogimiento dedicado a la paz mundial y a disposición de las gentes de todos los credos y religiones; fue ideado por Dag Hammarskjöld, segundo Secretario General de las Naciones Unidas con el apoyo de un grupo, integrado por cristianos, judíos y musulmanes.

    Dag Hammarskjöld escribió este texto para entregar a los visitantes de la sala

    Todos tenemos dentro un centro de quietud rodeado de silencio.

    Esta casa, dedicada al trabajo y al debate al servicio de la paz, ha de contar con una sala dedicada al silencio exterior y la quietud interior.

    Lo que hemos pretendido ha sido crear en esta pequeña sala un lugar en el que las puertas puedan abrirse a territorios infinitos de reflexión y oración.

    En este lugar se reunirán personas de muchos credos y por esa razón no se podía utilizar ninguno de los símbolos a los que estamos acostumbrados en la meditación.

    Sin embargo, hay cosas sencillas que nos hablan a todos en el mismo lenguaje. Hemos buscado esas cosas y creemos haberlas encontrado en el haz de luz que incide en la brillante superficie de la piedra.

    De ese modo, en el centro de la Sala vemos un símbolo de cómo todos los días la luz del cielo da vida a nuestra Tierra, lo que, para muchos de nosotros, simboliza cómo la luz del espíritu da vida a la materia.

    Pero la piedra que hay en el centro de la Sala tiene algo más que decirnos. Podemos considerarla un altar, vacío, no porque no haya Dios, ni porque sea un altar a un dios desconocido, sino porque está dedicado al Dios al que el hombre venera bajo multitud de nombres y formas.
    La piedra del centro de la Sala nos recuerda también lo que hay de firme y permanente en un mundo de movimiento y cambio. El bloque de hierro tiene el peso y la solidez de lo eterno. Nos recuerda la piedra angular de la tenacidad y la fe en las que se debe sustentar toda empresa humana.

    El material de la piedra guía nuestros pensamientos hacia la necesidad de elegir entre la destrucción y la construcción, entre la guerra y la paz. Con hierro el hombre ha forjado espadas, pero con hierro también ha fabricado arados. Con hierro ha construido tanques, pero también con hierro ha erigido casas. El bloque de mineral de hierro es parte de la riqueza que hemos heredado en esta Tierra nuestra. ¿Cómo vamos a utilizarla?

    El haz de luz incide en la piedra en una Sala decoración extrema sencillez. No hay otros símbolos, no hay nada que pueda distraer nuestra atención ni interrumpir la quietud en nuestro interior. Cuando nuestros ojos se trasladan de esos símbolos a la pared del frente, tropiezan con un sencillo diseño que abre la Sala a la armonía, la libertad y el equilibrio del espacio.

    Según un antiguo dicho, el sentido de un recipiente no está en sus paredes sino en su oquedad. Lo mismo sucede con esta Sala. Corresponde a los que vienen a ella llenar el vacío con lo que encuentran en su centro de quietud.

    Cuidados paliativos vs. Eutanasia. Mirada desde la experiencia

    El pasado mes de agosto pudimos contar con la presencia del doctor Álvaro Gándara en el curso “Anunciar el Evangelio en las fronteras. Amar haciendo” que se celebró en el marco de los “Encuentros para la solidaridad”.

    El doctor Gándara aboga por extender los cuidados paliativos al 100% de los que lo necesitan. Y solo después hablar del debate sobre la eutanasia. En España no existe la especialidad de cuidados paliativos

    Cuando la palabra eutanasia lleva un apellido, desconfiemos. Eutanasia implica voluntad y solicitud reiterada por parte del paciente, y la intervención del médico para provocar la muerte… cuando se habla de eutanasia activa o pasiva o… hay gato encerrado para manipular

    En Holanda, de los pacientes con buenos cuidados paliativos, solo el 0,17% pedían la eutanasia, cuando la media sin estos cuidados, las peticiones eran del 20%.

    Gándara dio una charla en el hospital de Toledo (de parapléjicos) y cuando pregunto quién estaba a favor de la eutanasia, ninguno levanto la mano. Y cuando fue a hablar en la universidad de derecho, TODOS estaban a favor… así está el tema

    Como conclusión, el tema económico: los cuidados paliativos tienen un coste de personal y de medios, que en muchas ocasiones, no superan los ahorros en los tratamientos y pruebas inútiles al final de la vida, pero no se puede comparar con el ahorro a todos los niveles que supone la eutanasia

    «Llamar a la misericordia por su nombre es una manera de provocar»

    A través de su exposición Tres plagas y una esperanza, el escultor Jesús García Trapiello representa a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Unos personajes que, aunque su público normalmente no lo sepa, hablan de misericordia


    «Cada vez me enroco más en la necesidad de llamar a las cosas por su nombre sin miedo a que me tachen de meapilas», explica Jesús García Trapiello. Este escultor, cuya obra se expone en la Casa Emaús hasta el mes de septiembre, no tiene reparo en mostrar sus convicciones religiosas en sus obras de arte.

    «Estuve pensando si hacerlo o no porque quería que mi reflexión llegara a más gente, pero, ¿por qué tengo que renunciar a algo que, como creyente, me conmueve?», se pregunta el escultor. Es algo que intenta responder a través Tres plagas y una esperanza, una muestra que ya han podido ver a los asistentes al II Encuentro para la Solidaridad que se clausura esta semana en la localidad madrileña de Torremocha del Jarama.

    El Desgarro. Foto: Jesús García Trapiello

    Su exposición, inspirada por una lectura reposada del libro del Apocalipsis, emplea las figuras de los cuatro jinetes para hablar de los dolores del ser humano. «El protagonista no es el jinete sino la víctima que padece sus acciones. Quise representar estas emociones, no de una manera fiel sino acentuando el gesto que las personas ponemos cuando las tenemos», cuenta.

    El Pasmo. Foto: Jesús García Trapiello

    La primera de sus esculturas, tallada en una única pieza de madera, se llama La Hambruna. Esta figura, dotada de un estómago sin fondo, «representa al hambre como consecuencia de la especulación de alimentos con fines económicos o políticos».

    El siguiente jinete representado es el de la peste. Bautizado por García Trapiello como El Desgarro, «representa el dolor, la enfermedad o la pérdida de un ser querido» y grita hacia el cielo con los labios rotos.

    Y la tercera escultura corresponde al jinete de la muerte, «que es el asesinato con los fines de dominio», explica García Trapiello. Su nombre es El Pasmo y, como reconoce el autor, «mucha gente no entiende el título, pero yo sé lo que quiero contar». «Es esa sensación que se nos queda cuando algo inaudito nos sucede y no sabemos el porqué», sentencia.

    El jinete de la misericordia

    La mano de la misericordia. Foto: Jesús García Trapiello

    Pero no todos los jinetes que aparecen en el Apocalipsis son agentes de destrucción. «Me encontré con algunos estudiosos que dicen que el cuarto jinete, el que va en caballo blanco, va a dar solución a los males de los otros. Quise pensar que es Jesucristo y lo que trae es la misericordia», explica Jesús García Trapiello.

    «La misericordia no es la mano que te soluciona el problema. Es la mano que te ayuda a recuperar la autoestima y la dignidad para que tú, en tu libertad y autonomía, gestiones tu vida», matiza el escultor.

    Es por estos detalles que García Trapiello se niega a ocultar la inspiración religiosa de su obra e insiste en definir con exactitud los conceptos clave. «Misericordia incorpora el matiz de sentir con las entrañas, es una de las razones por las que no he querido eliminar la misericordia. A lo mejor solo es una manera de provocar, pero cuando damos las cosas muy masticadas engordamos, no nos alimentamos», advierte.

    Una obra rezada

    «Si yo hiciera mis obras con métodos mecánicos como en la industria de la imaginería, podría completar un molde rápidamente y luego con pantógrafos fabricar 20 imágenes al mismo tiempo», cuenta Jesús García Trapiello.

    Sin embargo, esa no es su intención. Prefiere el trabajo lento en la soledad de su taller porque es ahí donde, quitando virutas con la gubia, piensa lo que quiere representar. «Son horas de reflexión sobre el tema, es un proceso de oración», considera. Después, una vez tiene claro el mensaje que quiere transmitir, trata de contagiar esa reflexión a través de la madera.

    Durante este proceso, el escultor incorpora los cambios que se le van ocurriendo. Así le sucedió al hacer la escultura sobre la misericordia. «Me encontré que todo el centro del tronco estaba podrido pero, cuando te surge un problema, si sigues trabajando termina por aparecer la solución», narra.

    En su caso, la solución consistía en rellenar el hueco con una masilla de poliéster. «La misericordia rellena esas carencias que la víctima tiene para dignificar su persona», revela. Pero como no le gustaba el color gris de la masilla, la cubrió con pan de oro, un material que, al ser inoxidable, evoca a la eternidad. De este modo, lanza a todos los que se acercan a su exposición un mensaje crucial: «Lo más valioso que una persona tienen es con lo que rellena las carencias de los que lo necesitan».

    Rodrigo Moreno Quicios
    Fuente: Alfa y Omega