Marguerite Barankitse: “Cuando perdonas, curas el mundo”

Tras rescatar 25 niños de una masacre de 72 personas que se vio obligada a presenciar en 1993 en Burundi, ‘Maggy’ creó Maison Shalom, un hogar para más de 20.000 huérfanos

La llaman Ángel de Burundi, Madre Nacional o Santa Maggy, apelativos que Marguerite Barankitse (Ruyigi, Burundi, 1956) rechaza con una sonora carcajada de pudor que se intensifica en cada sobrenombre mencionado. “Soy más bien una mujer loca”, se adjudica,“porque sólo con locura empiezas cosas desde la nada”; aunque todo el mundo la llama Oma (abuela). Una ‘abuela’ de 60 años de edad, presencia majestuosa y sonrisa contagiosa, que encarna tanto la tragedia del pasado violento de Burundi como el empeño hacia un futuro de paz.

El 22 de octubre de 1993, Maggy perdió el 60% de su familia. La desnudaron, la ataron y la obligaron a presenciar la matanza de 72 personas durante los trágicos conflictos entre hutus y tutsis en Burundi. Los asesinos obligaron a los hombres a elegir entre matar con sus manos a su mujer y sobrevivir o morir junto a la esposa y dejar a los hijos huérfanos. Una amiga le pidió que, por favor, cuidara de sus hijas Lidia y Liset; que prefería morir con su marido.

El 22 de octubre de 1993, Maggy perdió el 60% de su familia durante los conflictos entre hutus y tutsis.

Rescató 25 niños y niñas de aquella tragedia y fundó Maison Shalom, una ONG que en pocos años llegó a dar asistencia sanitaria y educación a más de 20.000 niños de todas las etnias. Era la generación destinada a romper el ciclo de violencia en el país. Pero en 2015 el Gobierno burundés la cerró y la activista –crítica con los crímenes de lesa humanidad, reconocidos por la ONU, y perpetrados por el presidente Pierre Nkurunziza– se vio obligada a abandonar el país y refugiarse en Ruanda. Allí ha abierto un centro comunitario, llamado Oasis de Paz, para 90.000 refugiados burundeses. Su testimonio, que Barankitse vino a compartir esta semana en un acto organizado por el CIDOB en Barcelona, es el ejemplo de una resiliencia sin límites.

¿Cómo lo hace por convivir con los estragos del genocidio?

Siendo una vela en la oscuridad. Desde mi infancia cada cinco años ha habido masacres en Burundi. A pesar de las atrocidades, en mi familia siempre fui feliz. Perdí a mi padre cuando tenía cinco años pero mi madre me enseñó otra cara de la vida. Y para mí la vida fue un festín. Decidí no deprimirme y ser una pequeña candela entre la oscuridad. Me acuerdo cuando empezó en mi país la enorme masacre entre tutsis y hutus en 1972 , yo era una adolescente y no quise ir a la escuela porque no entendía porqué no honrábamos por igual a todos los padres que habían muerto. Mi madre me trajo una vela y me dijo: ‘Cuando haya oscuridad, escoge siempre ser luz’. Fue cuando le dije a mi madre que quería ser profesora y enseñar lo mismo que ella me enseñó.

A vivir en el lado positivo de la vida

Por eso, cuando hay odio, puedo amar, cuando hay indiferencia, puedo ser compasiva, cuando hay intolerancia puedo ser tolerante y cuando hay orgullo, puedo ser humilde. Esta es la misión que recibí de mi madre.

Usted creó una comunidad para 25 niños primero y luego, incluso para más de 20.000…

No solo esos 20.000 niños, sino también todas esas madres que fueron violadas, esas familias que no tenían a donde ir, los exprisioneros que no tenían casa, los niños soldados… Era una comunidad muy especial. Para mi las cifras no son importantes. Era una casa de la paz, Maison Shalom, abierta a todo el mundo. Recuerdo que en el año 2000 hubo un bombardeo y toda la gente vino a mi casa y en el patio había al menos 8.000 personas, a las que tuve que alimentar de golpe. Lo hice sin dudarlo ni un segundo.

¿Construir esa comunidad le ayudó a superar la tragedia?

Es verdad que cuando pierdes el 60% de tu familia, tíos, tías, primos y primas… la familia, el sagrado regalo que Dios nos da, algunos días piensas que quieres volver a verles, otros, que quieres regresar a tu pueblo. Pero sé, gracias a mi madre, que puedo crear una nueva y preciosa familia. Me reservo tiempo para velar a los muertos, para decirle a Dios que no lo entiendo, que a veces fue muy difícil… Además de mi familia, también perdí muchos niños: cinco niños al día morían en mis manos. Y a veces no veo compasión en la comunidad que me rodea y solo mi fe me mantiene en pie.

Recuerdo que en 1996 perdí la voz porque quería cargar con todo, cambiarlo todo; me sentía joven, pero fue demasiado para mí. Después de eso, empecé a pensar que en realidad soy un mero instrumento para la comunicación del amor y que tengo que dedicar más tiempo a gozar de la vida, que para ser Teresa de Calcuta no hace falta ser una mártir, como dicta la educación católica que recibí. Fue cuando empecé a cuidarme, a maquillarme… ahora nadie puede detenerme.

Después de convertir los estragos de una guerra civil en un mundo de esperanza para 20.000 niños, se vio obligada a huir de Burundi a Ruanda y empezar de cero por sus críticas contra el presidente de Burundi Pierre Nkurunziza. Si pudiera retroceder en el tiempo, ¿haría las cosas de manera diferente? ¿Callaría?

No [ríe a carcajada limpia] Mire, cuando empecé a construir el hospital de Maison Shalom fue porque estaba muy enfadada. Un día del año 2001 murieron 16 madres en el parto y fui al Gobierno a denunciar que no podíamos continuar así, pero el ministro de Sanidad no me escuchó. Conseguí el dinero y construí un hospital y durante 10 años ninguna madre murió dando a luz. Todas estas cosas las dejé atrás cuando tuve que huir sin nada y empezar de cero. Dos años después he reconstruido un mundo nuevo.

No callaré nunca, ni por los burundeses, ni por los españoles, ni por la humanidad. Porque somos una sola familia humana. Porque cuando destruyen la dignidad de un ser humano los demás debemos levantarnos y luchar, ya sea por los hermanos y hermanas sirios, los somalíes o los americanos. Este es mi manera de sentir. Protestaré tanto si Trump nos insulta como si la ONU comete errores, no solo contra Nkurunziza.

¿Qué les pasó a los niños de Maison Shalom en Burundi después de tener que huir?

En vez de reutilizar nuestro hospital para el país, el Gobierno burundés lo cerró. Veintiún bebés murieron en las incubadoras porque cortaron la electricidad. Lo cerraron todo. 20.000 personas que trabajaban en la comunidad, perdieron el trabajo. Los enfermos de sida que hacían el tratamiento, ahora están muriendo.

La comunidad internacional no puede callar cuando ve gente muriendo. El silencio es complicidad. Mañana no dirán que no lo supieron. Ahora lo saben, no es como el genocidio de Ruanda, ahora la comunidad internacional y todas las agencias de la ONU saben lo que está pasando en Burundi porque hay un informe de la Corte Penal Internacional que lo denuncia.

Burundi fue una de las tres crisis humanitarias más ignoradas en 2017, junto con Corea del Norte y Eritrea. ¿Por qué nadie habla de Burundi?

Porque no hay petróleo, no hay diamantes… pero hay algo mucho más rico que el petróleo y los diamantes, nuestros hermanos y hermanas. Sí. Y también porque Burundi está en una situación geopolítica estratégica. Los que quieren robar en las minas de (la República Democrática del) Congo prefieren que haya un país corrupto cercano para actuar con impunidad.

 

Usted llegó a visitar a los asesinos que mataron a gente que conocía en prisión.

Si no les ayudamos a darse cuenta de que nuestra misión en el mundo no es matar sino amar continuarán con sus crímenes. Quiero romper el ciclo de violencia que hay en el mundo. Creo que aquellos que realmente nos necesitan son los criminales porque debemos enseñarles que están en el mal camino. No puedo guardar mi odio en el corazón y a ellos quiero llevarles de la oscuridad a la luz.

¿Y qué les dijo?

Uno me preguntó, ‘¿Maggy, por qué haces esto?’ ‘Porque creo que aunque seas un criminal sigues siendo mi hermano criminal. Y sé que puedes salvar más de lo que has matado. Y después se puso a llorar delante de mí. Cuando perdonas, curas el mundo.

¿Crees que Burundi está al borde de sufrir otro genocidio?

Si no prestamos atención, el genocidio en Burundi, que ya sucede ahora, irá a peor. Desde hace dos años están matando a gente. No crea que la comunidad internacional verá machetes, bombas… Pero matan 40 personas al día. Seleccionan a jóvenes tutsis y los arrestan. Está en el informe de la ONU. El Gobierno quiere convertirlo en un conflicto étnico pero no lo conseguirán. Nkurunziza es un presidente irracional que se levanta una mañana y decide matar a tutsis. No puedes imaginar de lo que es capaz un presidente que se ha vuelto loco: torturas, violaciones, fosas comunes, cadáveres en los ríos, cuerpos mutilados en las calles – tengo las fotos en el móvil. Es un genocidio. Se emplea el mismo vocabulario que usaron los nazis para deshumanizar a los judíos.

Entonces, ¿es una represión contra los opositores?

Sí. Pero quieren hacer creer que hay una limpieza étnica. Si arrestan a las personas que protestan en las manifestaciones, ponen en prisión a los hutus, pero a los tutsis los llevan a los servicios de inteligencia para torturarles, mutilarles o esterilizarles. El Gobierno intenta provocar la rabia entre los tutsis para que se levanten contra los hutus.

Nkurunziza es un presidente irracional que se levanta una mañana y decide matar a tutsis”

Con 24 años adoptó siete niños, cuatro hutus y tres tutsis, ¿cuál es el coste personal de dedicar toda una vida a los demás?

[Ríe] No es un sacrificio. A veces me preguntan si algún día querré casarme y tener mis hijos biológicos, pero yo les digo que soy la madre más feliz del mundo. No tuve mis propios hijos pero tengo miles y miles de niños que me quieren y a los que quiero mucho. A veces me preguntan si no quiero tener un marido, pero es que nunca estoy sola en casa, es una casa llena de felicidad. Es verdad que también soy una mujer normal. No soy una monja. Me preguntan, ¿no vas a dedicar tiempo a estar en la intimidad con un hombre? No puedo dedicarles tiempo, incluso cuando alguno lo ha intentado, ha visto que no puedo estar por él. A veces incluso me he olvidado de él. [Ríe] ¿Quién va a seguir a una mujer loca como yo y ser el padre de tantos miles y miles de niños? Mi madre perdió a mi marido con 24 años y nunca vi a otro hombre en nuestra casa, quizá estoy siguiendo los pasos de mi madre sin habérmelo propuesto.

» No tuve mis propios hijos pero tengo miles y miles de niños que me quieren y a los que quiero mucho”

Fuente: La Vanguardia

 

El médico que receta no ir al médico

El doctor Antonio Sitges-Serra (Barcelona, 1951) ha ejercido 40 años en la sanidad pública, entre la cirugía, la investigación y la consulta. Conoce el sistema y sus enfermedades tan bien como los cuerpos de los miles de pacientes que han pasado por sus manos. Pero Sitges-Serra no es un médico normal: en su libro, ‘Si puede, no vaya al médico’, publicado por Debate y Libros del Zorzal, y prologado por el filósofo Manuel Cruz, planta cara a la industria farmacéutica y diagnostica la peor enfermedad del siglo XXI: el tecnoutopismo médico.

PREGUNTA. Hace poco, Amancio Ortega regaló unas máquinas a los hospitales.

RESPUESTA. Escáneres de alta precisión, sí.

P. Unos decían que Amancio es un filántropo y otros que se lava la cara, pero leyendo su libro, caí en la cuenta de algo que nadie planteó: que quizá tener esas máquinas es peor que no tenerlas.

R. Nadie lo planteó porque la tecnología es la ideología dominante. Pocos discutimos esta utopía, pero las máquinas muchas veces dan más problemas a los hospitales de los que solucionan. Unos escáneres de alta precisión pueden ser nefastos para la salud de los ciudadanos.

P. Pero todo el mundo quiere que haya más y mejores máquinas en su hospital.

R. Y nuevos fármacos, un progreso sin límites. Es un mecanismo de autodefensa, queremos seguir en ello, más, más, más, como si así fuéramos a vencer a la muerte. Pero yo creo que es un mal camino. Por lo pronto, nos ha conducido al sobrediagnóstico.

P. ¿Qué es el sobrediagnóstico?

R. Con la tecnología de detección más avanzada, se encuentran enfermedades que en realidad no son tales. No hay síntomas, el paciente está bien, va a una simple revisión y, con el nuevo superescáner de última generación, encuentran un cáncer de dos milímetros en el tiroides. El médico te dice: “Hemos visto un cáncer de dos milímetros”. Y tú crees ser un enfermo de cáncer, y te tratan como tal, aunque en realidad no te pasa nada.

P. ¿Un cáncer puede ser inofensivo?

R. Sí. Puede no dar la cara nunca. Pero una vez que estás sobrediagnosticado, caes en un círculo vicioso de revisiones que te harán dependiente del hospital, además del estrés, el miedo y la ansiedad. Y eso, en caso de que el médico de turno no quiera darte quimio o incluso operarte, siempre con la mejor intención, desatando una carnicería innecesaria. Pues bien, esa carnicería no la provocó tu cáncer sino su diagnóstico. De este modo es como la tecnología de detección precoz se convierte en un problema grave para tu salud.

P. ¿Hay mucha gente por ahí con cánceres inofensivos que nadie ha visto?

R. Muchísima, claro. Cuando alguien se muere por cualquier causa, de vejez, por ejemplo, es muy frecuente encontrar cáncer de tiroides en el cadáver. El 20% de pacientes que mueren de lo que sea lo tiene. Si tú compras esta máquina tan fantástica que detecta tumores de menos de dos milímetros, puedes acabar extirpándole el tiroides al 20% de la población por nada. En Corea del Sur, un país absolutamente esclavo de la tecnología, es justo lo que pasó. Fue una masacre. Miles de tiroides extirpados por cánceres inofensivos que jamás hubieran dado la cara.

P. Es decir, que si me detectan un cáncer de dos milímetros, ¿no tengo cáncer?

R. Exacto. Los diagnósticos aumentan con las máquinas ultramodernas, pero no la mortalidad. ¿Por qué? Porque detectan cánceres que no matan, ni dan síntomas ni nada. Otro ejemplo: el 80% de los varones tiene cáncer en la próstata al morir. Ha muerto de otra cosa, por ejemplo, de un infarto, pero tenía ese cáncer no se sabe desde cuándo, sin que nadie lo viera y sin dar síntomas. Para la vida del paciente, lo mejor es que no se lo detecten.

P. Usted dice muchas cosas que desafían la intuición.

P. Lo sé. Se ve además otro problema en los hospitales con las máquinas más modernas: el de la interpretación. La lectura radiográfica de una mamografía o de cualquier otra cosa te exige experiencia. Si no la tienes, vas a levantar falsos positivos. Las máquinas siempre necesitan profesionales formados, y la innovación constante juega en detrimento de la curva de aprendizaje de los médicos, y por tanto en contra del paciente.

P. ¿Cuándo se empezó a complicar la cosa?

R. El siglo XX ha sido muy potente en el progreso tecnológico de la medicina, pero ahora los beneficios de las novedades son muy pequeños y el coste es enorme. Por ejemplo, muchas intervenciones quirúrgicas han triplicado su duración respecto a las de los años noventa, por robotizarse. Por tanto, el número de quirófanos necesarios aumenta. El robot hace la cirugía mucho más complicada, mucho más cara, mucho más prolongada, y los resultados no son mejores que sin robot. Pero los industriales quieren vender sus inventos, y los políticos y los ciudadanos se dejan deslumbrar. Así es el tecnoutopismo.

P. ¿Qué le supone a la economía de un hospital, por ejemplo, un robot para operar próstatas?

R. Un gasto inicial de un millón y medio, y unos mantenimientos anuales de más de 100.000 euros. Más el coste de enseñar a los médicos a usarlo. El gran problema de la sanidad es el incremento de los costes: el coste aumenta cada año, en gran parte porque se compran productos innecesarios, pero glamurosos. La sanidad está entre el 20 y el 25% del PIB, y cada año crece. El año pasado, un 6%, mientras el PIB creció solo un 2%. Si no fuera por el tecnoutopismo, los costes se reducirían enormemente. Se podría dedicar más dinero del PIB a la Justicia o a la dependencia. Y además, sobran médicos.

P. ¿Cómo? Siempre se dice lo contrario, que faltan médicos.

R: Ya, pero esto es así porque hemos creado una sociedad hipermedicalizada e hipocondríaca. Mira: cuando preguntaron a Oriol Bohigas, el gran urbanista, cómo solucionaría el problema del tráfico en Barcelona, dijo: “Pues muy fácil, haciendo que las calles sean más estrechas”. Esta paradoja también se puede aplicar a la medicina. Si tú vas generando necesidades, siempre vas a tener más demanda. Si ensanchas las carreteras, tendrás más coches.

P. Usted aboga por poner límites.

R. Y por replantearnos nuestra relación con la muerte. El médico especialista vive de espaldas a la muerte. Es poco compasivo y siempre tira para adelante. Siempre hay otro medicamento, otro instrumento, etcétera.

P. Siempre esperamos ese milagro.

R. Esperamos que inventen algo, y es irracional. El tecnoutopismo nos exige vivir de espaldas a la muerte. Hablas con oncólogos y la muerte no existe. Para ellos, hay un fármaco, un TAC y un tumor. Y con eso van jugando hasta que la cosa explota. Si nos reconciliáramos seriamente con la muerte, podríamos en cuestión este sistema sanitario. Pero tú no puedes decir que un paciente de ochenta y tantos años no debe ingresar nunca en la UCI, porque te llaman de todo.

P. ¿Por qué no debe ingresar?

R. Porque sabemos que un enfermo de 85 años que pasa una semana en la UCI tiene un 70% de posibilidades de morirse en el hospital, y otro 30% de morirse durante el año siguiente. El margen coste-efectividad del tratamiento es nulo. Pero, como el sistema paga, esto no se valora en medicina pública. Y debería ser la guía.

P. ¿Qué otros ejemplos hay de tecnoutopismo en la medicina contemporánea?

R. La mal llamada ‘prevención del cáncer de mama’ es un ejemplo brutal. Yo digo que es mejor olvidarnos de las mamografías y dedicar esos recursos a poner más guarderías, para que las mujeres puedan parir antes. Influye más en que no mueras de cáncer de mama que adelantes la maternidad que 20 mamografías en 20 años. La medicina preventiva tiene que ver con cambiar hábitos sociales malos para la salud, y no con someter a todas las mujeres a escáneres gratuitos a partir de los 40.

P. ¿Las mamografías periódicas no evitan que las mujeres mueran de cáncer de mama?

R. A lo largo de la vida de una mujer, entre los 40 y los 90 años, tiene un 10% de posibilidades de morir de cáncer de mama y un 90% de morirse de cualquier otra cosa. Es decir: la mamografía trata con una enfermedad de poca prevalencia. Eso para empezar, pero, además, se han hecho estudios comparados: mil mujeres mamografiadas y mil mujeres no mamografiadas. Pues bien: en un grupo se mueren cuatro, y en el otro se mueren cinco. Quien hace mamografías, dice entonces que ha muerto un 20% menos, pero esto es una trampa: una enferma de mil no justifica que a las otras 999 mujeres les hagas una mamografía al año. Pero hay más: de esas mil mujeres mamografiadas, 200 dan alguna vez el falso positivo. Es decir: que les tienen que repetir la mamografía o hacerles una biopsia. Finalmente, un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente. Así que es mejor para las mujeres que no les hagan mamografías.

P. Todo está lleno de anuncios, sin embargo, diciéndoles que se las hagan. Y que nos miremos el colesterol, y que poca broma.

R. Una sociedad hipocondríaca y sobremedicada. Desde luego. La hipocondria social tiene muchos factores: la prensa, los médicos, la industria, las sociedades científicas, etcétera. El bombardeo de noticias y anuncios sobre los peligros de caer enfermo genera ansiedad. Y es una ansiedad avalada por la Sociedad Española de Cardiología.

P. Leyendo su libro, he tenido la sensación de que el debate sobre las vacunas está envenenado, y que el hecho de que los antivacunas sean estúpidos da carta blanca a las farmacéuticas para meternos vacunas que no necesitamos.

R. Así es. A la industria farmacéutica le vienen muy bien los antivacunas. El debate gira en torno a un falso dilema. Las vacunas, la higiene, los antibióticos y la cirugía menor son los cuatro grandes pilares de la sanidad del siglo XX. No hay duda. Ahora bien, cuando el calendario pediátrico de vacunas supone 45 dosis en seis años, yo digo: ¿estáis seguros? Porque a lo mejor estamos sometiendo el sistema inmune de estos chavales a un bombardeo que no sabemos en qué va a terminar. Porque una cosa es que vacunes de las enfermedades como la viruela, el tétanos, la tos ferina, difteria, poliomelitis, etcétera, y otra que empecemos a ampliar el mercado: que si la meningitis, que si el neumococo, que si el papiloma… Ahí nos estamos pasando. Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado. ¡No vaya alguien a pensar que uno es antivacunas, como esos estúpidos acientíficos!

P. Es parte de la medicalización de la sociedad, que usted describe.

R. Claro. No queremos morirnos, ni tampoco queremos tener dolor, ni tristeza. Entonces se medicalizan la muerte, el dolor y la tristeza, y sale ganando la industria, no las personas. ¿Qué pasa cuando bajan el límite aceptable de colesterol en la sangre? Que tienes millones de enfermos que necesitarán millones de dosis de medicación. Por no hablar de esa otra cosa que hacen, que es inventar enfermedades.

P. Respecto a las farmacéuticas, usted dice que muchos medicamentos se comercializan antes de saber si son seguros.

R. Es algo impresionante. El 40% de medicamentos que se han demostrado mortales después de empezar a venderse tarda todavía dos años en ser retirado del mercado. ¿Por qué? Porque el desarrollo del fármaco ha sido caro, e intentan amortizarlo en los primeros años. La industria aprieta mucho porque sabe que o bien el medicamento va a acabar desvelando algún problema, o no es tan efectivo como se vende, o bien va a salir un competidor. ¿Cómo lo consiguen? Con propaganda, y convenciendo a médicos, a veces con métodos poco honestos. En la oncología, esto es muy normal. La oncología es una de las prácticas más corruptas de la medicina.

P. ¡Esa frase tiene tela!

R. Ya, ya. Cuando rascas un poco la especialidad por dentro… La gran mayoría de oncólogos de cierto renombre cobran directamente de la industria farmacéutica, o a través de ensayos, o en especies, o a través de congresos. La oncología es una de las especialidades con más inversión de todo tipo.

P. El lunes fue Blue Monday, el día más triste del año, así que tenemos que irnos a comprar para curarnos. Creo que es una buena síntesis de lo que cuenta su libro.

R. ¡Ja, ja! Sí, es la medicalización de la vida, hasta de los lunes. Convierten en enfermedad (con su fármaco correspondiente) la tristeza, el sexo, la nutrición, la regla, la menopausia, la fealdad, la estupidez… Todo lo humano es susceptible de tratamiento, y la industria amplía su mercado. Como dijo Huxley, la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos.

Fuente: El Confidencial

Con fe en la política. Por Carlos García de Andoin

Testimonio compartido en la vigilia del Congreso de Laicos #PueblodeDiosEnSalida el 14 de febrero de 2020.


No es fácil ofrecer un testimonio sobre mi compromiso en la vida pública. ¿Qué ha significado para mí la llamada que hoy hemos escuchado en el Evangelio a ser sal y luz? Sí lo es contar los primeros pasos: el compromiso de monitor entre personas con discapacidad, la objeción de conciencia, ser delegado de estudiantes cuando me iniciaba en la JEC o la denuncia de la precariedad acompañando a jóvenes de la JOC.

Sin embargo, no es tan fácil, referirme aquí, en este Congreso, a mi compromiso específicamente político. Seguramente, aspectos que pueda señalar, por ejemplo, fui impulsor y miembro de la Comisión de Expertos del Valle de los Caídos, pueden no ser compartidos por bastantes o muchos de los aquí presentes. Sin embargo, si no quiero hacer teoría, sino testimonio concreto, necesito referirme a opciones que nacen de mi discernimiento cristiano en política, pero que pueden ser distintas en otras personas igualmente cristianas.

Quiero en este sentido subrayar que no cabe política sin toma de partido, no es, ni más ni menos, que misterio de la Encarnación: el Todo en el fragmento. Por eso como dice Octogessima Adveniens, “una misma fe puede conducir a compromisos políticos diferentes” (n. 50). Esto hemos de interiorizarlo porque los textos de la Iglesia, Católicos en la Vida Pública –que leí con fruición-, hablan bellamente de la vocación política como “una de las más altas posibilidades morales y profesionales” de la persona y, sin embargo, cuando das el paso del partido, se produce un distanciamiento helador, con la comunidad cristiana y con el ministerio pastoral, que no se da en relación a otros compromisos.
Necesitamos un ecosistema eclesial más favorable a las vocaciones laicales a la política. La comunidad cristiana tenemos una rica presencia en la sociedad civil, que, entre otras razones, por falta de vocaciones políticas, está infrarrepresentada en la esfera pública.

De mi experiencia quiero destacar tres aspectos.

Primero. Cristianismo público, con anuncio explícito. En mi acercamiento al partido socialista fue central el político Ramón Jáuregui, recién jubilado ahora como eurodiputado, entonces secretario general en el País Vasco, nos convocó a un grupo de cristianos. En aquella reunión le mencioné la consideración del PSOE de la religión como un asunto estrictamente privado. Le pregunté si el partido estaba dispuesto a aceptar el cristianismo como hecho público para el socialismo. “Nosotros -le dije- si somos socialistas lo somos a fuer de cristianos”. Ramón me dijo: “Sí, recorramos ese camino». Esto ocurrió en Bilbao en 1993. Creamos lo que hoy es Cristianos Socialistas PSOE. 25 años de una presencia modesta pero explícita en una cultura partidaria de tradición anticlerical y laicista, pero que hace de la igualdad la estrella polar de su acción política, lo cual tiene mucho que ver con esa maldita costumbre de la Biblia de ponerse del lado de los pobres. Se trataba además, de tender puentes entre las políticas del partido y las demandas políticas del mundo cristiano; lo que hemos realizado de múltiples maneras en exclusión social, en educación, en las cárceles, en cooperación al desarrollo. La luz no se esconde bajo el celemín.

Segundo. En la experiencia de estos años no puedo olvidar la decisión de entrada en la política municipal, como concejal en Sestao. El que un día fuera epicentro de la gran industria y que todavía hoy es el pueblo de Bizkaia con mayor índice de paro. Eran los años en que ETA aplicó la política de socialización del sufrimiento asesinando a concejales del PP y del PSE-EE. No sobraban los candidatos a concejal, cuando, el primer día de campaña te ponían un escolta y pasabas a formar parte del colectivo bajo la amenaza de una diana telescópica o de un dedo en la calle. Acabaron siendo ocho años con ángel de la guarda. Un impacto personal, pero más aún familiar, en mi mujer y en mis dos hijos de 6 y 4 años. Mi hija, cuando íbamos a la escuela, se interrogaba por aquella presencia extraña.

Tercero. Con fe en la política. Sin mesianismos, ni demonizaciones. Con la confianza de que la política hace mucho, lo afirmo, por el bien común, por el Reino Dios y su justicia. Este se juega menos en la afirmación íntegra y prístina de los valores que en su puesta en práctica, a través del Boletín Oficial, aún con leyes hechas de transacciones y discusiones; o a través de unos Presupuestos, aunque su justicia es siempre imperfecta; pues los recursos son limitados. Uno de los momentos más críticos de mi experiencia política se produjo cuando la aprobación de la ley de plazos del aborto. Solo la podía concebir como mal menor. Me jugué el puesto, estaba en gabinete político en La Moncloa. Conseguimos que fuera reconocida la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios. Cuando te instalas en unos valores escatológicos, cuando la realidad se espesa, es tentador romper la baraja, en último término, dimitir de la acción política y volver al calor de la parroquia. Jesús no se fue, se mantuvo en pie, incluso viendo que tenía todas las de perder. Por otro lado, el mejor momento. Cuando Ramón Jáuregui, a propuesta de PPC, en el libro 50 Cartas a Dios, escribió a Dios, y le dijo: “Hoy no creo en Ti, pero te tengo por aliado”.

Por último, siempre es necesario arraigar la caridad política en la interpersonal. Una revisión de vida en mi grupo de Acción Católica me llevó hace años al encuentro de un joven nigeriano que se acercaba a la parroquia. Mi vida, la de mi familia quedó unida a la suya. Todo es según el dolor con que se vive. Si, como dice el papa Francisco, necesitamos políticos y políticas a quienes duelan los desfavorecidos. ¡Señor, gracias por esta misión! ¡Señor, gracias por tu compañía en esos momentos de soledad! ¡Señor, danos vocaciones laicales a la política! Ahí también nos llamas, esta misma noche, a ser sal y luz.


*Carlos García de Andoin ha sido fundador y coordinador de Cristianos Socialistas. Asesor de vicepresidenta de Gobierno, M.T. Fernández de la Vega y dtor adj. de gabinete de Ramón Jáuregui, ministro de la Presidencia. En la actualidad es vicepresidente de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos.

A favor de la “muerte digna”, pero sin confundirla con la “eutanasia”

FRATER ESPAÑA manifiesta claramente su posición a favor de la “muerte digna”, que en ningún caso puede confundirse con la “eutanasia” cuyo objetivo es causar la muerte por piedad, cuando no por otras intenciones, y que evidentemente es un “homicidio por compasión”.

Las personas que integramos FRATER sabemos por nuestra experiencia personal cotidiana, vivida desde la enfermedad crónica y la discapacidad, lo que supone una existencia inmersa en muchas situaciones de dolor, sufrimiento y pérdidas, por eso estimamos que en modo alguno ha de propiciarse la muerte como una decisión determinante sin antes considerar los diversos modos humanos y técnicos que existen de acercarse a ella.

Así, consideramos que es preciso plantearse una “muerte digna” y nunca pretender adelantar deliberadamente la muerte del paciente y ello desde una actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al enfermo. Lo entendemos como el derecho del paciente a morir dignamente, pero, además, sin el empleo de medios desproporcionados para mantener la vida ya que estamos igualmente en contra del “ensañamiento terapéutico”.

En Frater defendemos el derecho del enfermo a no sufrir inútilmente y a que se respete la libertad de su conciencia y su derecho también a conocer la verdad de su situación y a decidir sobre sí mismo y sobre las intervenciones a que se le haya de someter. Creemos, además, que la función ética del médico debe ser “Ayudar a vivir y, en su momento, ayudar a bien morir”, y no a causar intencionadamente la muerte según dicta el  juramento hipocrático y no deberían  verse envueltos en presiones familiares contrarias a su independencia y ética profesional y, por ello, apoyamos la “objeción de conciencia” del personal sanitarios que por ley se viere envuelto en causar la muerte contraria a su “derecho civil” de libertad personal de conciencia.

Como personas directamente implicadas, estamos a favor de los Cuidados Paliativos que alivian el dolor y acompañan con toda dignidad al enfermo en sus momentos finales. Vemos como la experiencia enseña que cuando se ponen medios suficientes humanos y económicos la mejor salida y despedida de la persona en fase terminal es el “acompañamiento paliativo” y la “cercanía humana y cálida” de los seres queridos.

En FRATER entendemos que el sufrimiento, la vulnerabilidad o la debilidad, nunca deberán ser utilizadas como excusa ni pretexto para justificar actitudes y leyes que excluyen, marginan o eliminan de la vida a los seres humanos.

Por tanto, FRATER ESPAÑA se manifiesta por la vida, y por ello, por una muerte digna.  estamos, por tanto, contrarios al “homicidio por compasión” y asimismo del inútil sufrimiento del “encarnizamiento terapéutico”.

Frater España

 

Claves laicales para la acogida al forastero

Soy Raquel Martínez, mujer, madre de cuatro niños, ingeniera de caminos y actualmente trabajo en el sector de las energías renovables. ¿Qué como he acabado siendo delegada de migraciones de mi Iglesia local? Ni yo misma lo sé…

Mi vida comunitaria ha estado dentro de asociaciones cristianas (como el Movimiento Cultural Cristiano y Encuentro y Solidaridad) que quieren poner a los más débiles y empobrecidos en el centro. Y en estas asociaciones he aprendido que cuando tu madre, la Iglesia, te pide una aportación, cuesta decirle que no.

Mi experiencia de ser migrante, soy chilena y española, y viví en Chile hasta los 12 años, me ayuda a entender lo que es vivir lejos de la tierra que te vio nacer, tener siempre a parte de la familia lejos, y amigos en muchos sitios.

De entrada, el trabajo en la Delegación de Migraciones es una labor que se escapa a mis capacidades y posibilidades. Por eso el primer reto es recoger y enlazar con el gran trabajo de mis antecesores. Y a partir de ahí la mirada puesta en configurar un equipo, un grupo de amigos que se entusiasmen con esta tarea. Tarea, a la que Francisco nos está marcando las pautas. Su mensaje para la Jornada Mundial del migrante y refugiado del 2019 comenzó como suele hacer la Iglesia: escuchando el clamor de la humanidad. Para llegar a la conclusión de que son los pobres quienes más sufren las consecuencias de este mundo de desencuentro. En este escenario, las personas migrantes, refugiadas, desplazadas… se han convertido en emblema de la exclusión.

Partiendo de esta mirada, me atrevo a plantear esquemáticamente algunas claves para el compromiso laical con las migraciones, partiendo de los grandes principios de la DSI, que se deberían reflexionar en el Congreso de Laicos 2020, que tendrá lugar en febrero en Madrid.

1) «Toda persona tiene derecho a migrar». CARIDAD (Acoger)

La acogida al forastero no solo no es ajena a nuestro ser cristiano, sino que es algo consustancial. La migración es un hecho constante en la historia de la salvación. El caminar errante está presente desde el momento mismo de la formación del pueblo hebreo hasta la comunidad de cristianos que nos consideramos peregrinos en esta tierra. Es Jesús quien pide a sus discípulos que vayan a recorrer los caminos sin nada, siendo su patria sus sandalias. Forastero en todas partes vamos siempre en busca de una patria mejor (Hb 11,14-16). Este es uno de los pilares de la pastoral con inmigrantes, y a decir verdad, la Iglesia en España está respondiendo, pues son cientos las asociaciones y colectivos que se desviven por ayudar al hermano que viene de fuera y por romper los miedos y los falsos tópicos que otros muchos quieren agitar con finalidad política nada cristiana.

Con alegría estamos viviendo en Zaragoza la puesta en marcha de la Mesa de la Hospitalidad. Iniciativa de acogida y también de encuentro entre la Iglesia y el Ayuntamiento de Zaragoza, trabajando en un objetivo común: dar posada a las familias refugiadas que llegan a nuestra ciudad

2) «Toda persona tiene derecho a NO tener que migrar». PROFETISMO (Proteger)

Este principio, que se nos olvida con más frecuencia, creemos debe ser otro de los pilares de la acción en pastoral de migraciones. En el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra, repitiendo con san Juan Pablo II «es un derecho primario del hombre vivir en su propia patria». Y eso pasa indudablemente por la denuncia profética de las injustas relaciones entre países enriquecidos y empobrecidos. Las sociedades más enriquecidas no podemos desinteresarnos del problema migratorio y menos aún endurecer las leyes, especialmente si la brecha entre los países ricos y pobres, de la cual se originaron las migraciones, se vuelve cada vez mayor. En este sentido queremos fomentar la colaboración, con realidades de denuncia y de creación de conciencia. En Zaragoza hemos comenzado a colaborar con los círculos del silencio que junto con otros luchan por el cierre de los Centros de internamiento de Extranjeros (CIES). Cierre que también han pedido valientemente nuestros pastores (CEE, comisión de migraciones sept 2019)

3) «Un solo corazón». UNIDAD (Integrar y promover)

Estamos llamados a la unidad, que no es lo mismo que uniformidad. La pastoral de migraciones, después de una incuestionable labor de acogida pastoral al hermano que sufre el desarraigo, debe favorecer la integración en las comunidades cristianas locales. De lo contrario corremos el peligro de perpetuar guetos pastorales. La pastoral de migraciones como un especie de lanzadera para que los migrantes se incorporen plenamente a las labores de las parroquias, de las delegaciones, de los movimientos y de las asociaciones laicales. Y desde allí aporte y enriquezca las comunidades locales con todo su bagaje, cultura y experiencia. Y más pronto que tarde dejar de sentirse forastero, recordando esas palabras de S. Pablo con clara vocación internacionalista: «Ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino ciudadanos y familia de Dios (Ef 2, 19)».

La inmigración ha supuesto, y sigue suponiendo hoy, motivo de grandes desgarros y de inmensos sufrimientos. Pero desde una mirada de fe no es menos cierto que las migraciones han supuesto y deben suponer ocasiones privilegiadas para el avance de la humanidad, la cultura del encuentro y la fraternidad universal, como nos vuelve a interpelar Francisco.

Raquel Martínez
Delegada Episcopal de Migraciones de la Diócesis de Zaragoza

Mi cuidado, mi derecho

Curioso, muy curioso que hoy se empiece a debatir la ley para la eutanasia y no el cumplimiento real de la ley de dependencia, que para casi un 40% de aquellos que la precisan, y a la que tienen derecho, no es más que una falacia.

Curioso cuando hay casi un 70% de población con necesidades paliativas no cubiertas por equipos especializados en aliviar el sufrimiento y la atención al final de la vida. Recordemos que la función de estos equipos no es sólo la atención de los pacientes, sino también la coberturas de sus familiares durante y después de su fallecimiento.

Curioso cuando no se cubren a los familiares que cuidan con bajas y derechos laborales que permitan ese cuidado sin empobrecer a familias enteras en el camino.

Curioso que la ley que se debaten hoy sea la medida más barata de todas las mencionadas.

Cuando en un país como el nuestro, con tan bajas coberturas sociales y sanitarias para los enfermos crónicos, paliativos y sus familiares se plantea algo así, corremos el riesgo de coaccionar al enfermo y sus familiares.

Por qué elegiremos morir si tenemos la posibilidad de ello?

Por sufrir o por no hacer sufrir y empobrecer a los nuestros?

Se abre un escenario en el que más que la dignidad de la persona se puede generar una suerte de coacción social ante la falta de opciones reales de afrontar verdaderamente con dignidad la enfermedad y el final de la vida.

No juzgo a aquellos que deseen una muerte digna en determinados contextos, jamás lo haría porque yo no estoy en su pellejo.

Pero juzgo una sociedad que polariza la atención hacia la solución más barata y sencilla, sin medir las consecuencias reales, en un contexto de precariedad de la atención y las coberturas sociales de aquellos que sufren.

Si juzgo la falta de opciones reales para muchos a la hora de elegir gastar su tiempo con dignidad y cuidados por equipos especializados en ello. Hacer lo uno sin cubrir de forma efectiva y real lo otro, sencillamente no es ético aunque pueda llegar a era legal.

La cosa cambia mucho si a la hora de saltar el ruedo a enfrentarte al toro, lo haces en pelotas o vestido de torero, con un capote y subalternos a tu alrededor.

Pedro Sosa

Sexo, hombres y grupos de guasap

Nunca pasa nada. “En Lugo ¿Nunca pasa nada?” Con esta pregunta arrancaban las amigas de Impunidade Carioca una reflexión sobre la lucha que llevan adelante contra la prostitución y todos los alrededores de corrupción que se mueven en torno a esta forma de esclavitud.

Y es verdad. A simple vista, no pasa nada. No pasa nada que llame la atención porque la prostitución se va normalizando y “lo normal” no destaca. Y esa es una primera lucha que hay que hacer: desvelar que sí pasan cosas, pero que no se ven. Cosas que transcurren ocultas aunque se estén normalizando: violencia, vejaciones, explotación, esclavitud, trata de personas… delitos, al fin y al cabo, que se normalizan.

De la misma manera que muchas de las políticas que hoy se proponen como de eliminación de la prostitución y que solo son de ocultación como, por ejemplo, sacar a las mujeres de las calles y que estén en pisos y que de esta manera aumente la violencia, la esclavitud… y que parezca que disminuye cuando aumenta realmente; de la misma manera el negocio de la explotación de la mujer transcurre por canales ocultos y privados como son los grupos de guasap.

Hoy en día todos estamos en muchos grupos de guasap. En unos porque queremos, en otros porque nos meten, en otros porque no queda más remedio… Todos y todas. Pero si eres hombre es posible que estés en alguno exclusivo de varones. Compañeros del trabajo, del equipo de fútbol de los sábados, de antiguos compañeros del colegio…

Os cuento la realidad de uno: 40 antiguos alumnos de colegio religioso. Varones. 45 años. Formado por profesionales de distintos sectores abogados, periodistas, asesores políticos, ingenieros, empresarios, técnicos, educadores… Casados la mayoría, con hijos, bastantes con hijas de 20 años. El grupo se crea para una comida de aniversario de 25 años después de salir del colegio. Y también como manera de ponernos en contacto profesional. Interesante. ¡Quién no va a querer estar!

El grupo funciona. La comida se celebra. Los contactos suceden, todo es bueno y razonable. Hasta que un buen día viernes llega el primer mensaje… “Feliz viernes. Raisa…” con foto de chica, desnudada, en pose, muy muy joven. En un grupo ocasional se destapa la vorágine como una botella de champan. Ya no hay stop.  “Pibón”, “¿De dónde la has sacado?”… llega un enlace a una web. El 90% participa. Al día siguiente otra foto. El domingo un vídeo. Dos, tres… otra foto. Se ve que hay tiempo para perderlo. El lunes ya es un no parar de fotos, chistes, comentarios a las fotos y los vídeos…

El grupo de hombres tranquilos, familiares, padres ideales… se ha disparatado. Los mensajes se hacen exponenciales. Las notificaciones se disparan, te ves obligado a vaciar la memoria del móvil cada rato. Las imágenes y vídeos se descargan automáticamente en los teléfonos de manera que cada uno va llevando un catalogo pornográfico en el bolsillo. Cada vez es más fácil reenviar y difundir desde este grupo a otros. Lo que llega por “Antiguos alumnos” se manda a “Los de futbito” y de ahí a “cuñados”…. Algunos hasta te vuelven a llegar de vuelta de tanto que se reenvían.

No tarda en llegar otro aniversario. Propuesta de quedada a cenar… y a un club. Ojo: padres de familia, esposos, profesionales de buena reputación. El organizador: “Yo busco el restaurante y fulano que se encargue de las chicas”. Lo normal. Tras tanto porno teórico se necesita pasar a la acción. Estos tienen dinero y pagarán. Pero los que no tengan dinero lo tomarán por la fuerza. Y en grupo se es más fuerte, más manada.

Llegado este momento. Hemos hecho top. Me bajo de esa basura. Yo quiero el grupo. En él algunos de nosotros tenemos negocios en común, somos clientes o proveedores de servicios, somos amigos desde hace 40 años. Pero no para eso. Lo advierto. Y llegan promesas de moderación. Aguanto. En 15 días es peor. Ya no son desnudos y porno, con la violencia que ya entrañan, en sí mismo es sexo violento extremo. Adiós.

Había que irse. Un clic lo hacía posible. Pero irse sin explicarlo solo seria cerrar los ojos, taparse la nariz y dejar que todo siguiera transcurriendo como si no pasase nada. Redacte mi explicación y la mandé.

“Adiós amigos. No puedo entender como este grupo ha derivado a esta basura contra la mujer. Mandáis fotos de muchachas que tienen la edad de nuestras hijas sin pudor ninguno. Son hijas de otros hombres y mujeres, la mayoría victimas de trata traídas de Rumanía, Nigeria, Rusia, Colombia… para ser abusadas, violadas por dinero, esclavizadas… La violencia que practicáis difundiendo eso colabora a que haya más demanda de ese tráfico de personas.
Fotos de chicas que pueden ver vuestros hijos pequeños de 10, 11, 12 años cada vez que les prestáis el móvil para mandar un guasap a la abuela. Que verán como normal disponer y compartir esos vídeos. Que desearan imitaros. Que compartirán en sus institutos esas vejaciones. Que acabarán practicándolo como lo normal.
Os rasgáis las vestiduras por el caso de la manada porque tenéis miedo por vuestras hijas, los que las tenéis. Y los que tenéis hijos decís que estáis tranquilos porque ellos no corren peligro al volver de noche. Pero os equivocáis. En el fondo tenéis miedo porque un día, una noche, una de vuestras hijas puede ser víctima de los cuatro hijos de cuatro amigos de este grupo; porque vuestros hijos demandan lo que os han visto hacer en la soledad de vuestros teléfonos.
Tenéis miedo porque todos sabéis que la presión económica puede llevar a vuestras hijas a ser prostituidas por un grupo de amiguetes de vuestros hijos, que llevan aprendiendo de sexo en vuestros teléfonos desde hace años y ahora quieren practicar el abuso que han aprendido. Quieren ser como vosotros. Sois sus héroes. Como dicen ellos “sois el puto amo”. O incluso podréis encontraros a la hija de un conocido en una de vuestras cenas.
Parad amigos. Parad. Sois profesionales, sabéis que la demanda provoca oferta. Y vuestro consumo de pornografía y prostitución está generando que miles de mujeres sean objeto de trata para enriquecer a unos cuantos esclavizándolas y para vuestra propia degradación como personas. Ya no mirareis a vuestras hijas con los mismos ojos, ni a vuestras esposas o parejas. Dejad de engañarlas.
No deseo seguir en este grupo para esto. Me tenéis a vuestra disposición por privado. Un abrazo”.

Alguno me tachó de exagerado. Muchos callaron. Otros tantos me agradecieron, por privado, mis palabras, con las que estaban de acuerdo pero… seguirían en el grupo. Solo uno salió del grupo, sumándose a mis razones. Y otros dos, siempre hay alguno que no se entera, pensaron que quería seguir recibiendo los mensajes por privado y me los mandaban… Los tuve que bloquear.

Hay que hacer que pase algo. No nos debe ser indiferente pasear por nuestras calles y ver los anuncios en los parabrisas de los coches con las fotos de chicas esclavizadas en clubs. No podemos dejar que pase indiferente la regulación por parte de los políticos de esta forma de esclavitud, que sea parte de la corrupción política, que empresarios, políticos, policías, abogados,… sean conniventes porque hay negocio para todos.

Por eso te reclamo tres cosas sencillas.

  • Si llega el caso, no reenvíes mensajes de ese tipo que humillan a las mujeres y te degradan como hombre.
  • Dos: redacta tu motivación y compártela con otros hombres.
  • Y tres: busca a quien ya lucha asociadamente y préstale colaboración dándole tu apoyo. Ese servicio puedes hacerlo. Haz que pase. La trata de personas empieza en tu teléfono y un pequeño paso comienza a pararla. (1)

Que no veamos el problema no elimina el problema… Que no veamos el drama de la prostitución no acaba con la prostitución, lo oculta para empeorarlo. En pisos y en tu teléfono. Y no es un problema de mujeres. Es un problema de los hombres: mientras no cortemos la demanda, mientras no hagamos posible cortar los canales de reenvío, mientras no vayamos a eliminar las causas de esta esclavitud… nuestras familias, ciudades y sociedad padecerán la indignidad, porque nunca pasa nada. Hasta que pasa.

Julián García


(1) En España ya hay juez, jueza, Pilar de Lara, perseguida por combatir la trata de personas, defender a las víctimas y poner encima de la mesa la corrupción en torno a este negocio. También hay que defender a los que defienden.

El valor de los alimentos, el valor de la vida

El número de hambrientos ha aumentado en el mundo los dos últimos años,  según reconoce la ONU. Al mismo tiempo se desperdician, cada año,  mil millones de toneladas de alimentos.

Es una contradicción la enorme cantidad de comida tirada a la basura y el hecho de que tantas personas sufran hambre.  Es la cruda realidad que viven o por la que mueren millones de personas. Esto sucede incluso en España donde, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se destruyen 21.000 toneladas de comida al día, mientras tres millones de españoles pasan hambre. El despilfarro de alimentos provoca que se robe la vida a millones de personas y el trabajo a los productores.

Otro de los mecanismos que causan el hambre son los márgenes comerciales desmesurados: el margen comercial que se ha aplicado el pasado mes de diciembre a las patatas ha sido de un 700 por ciento, es lo que se percibe por llevarlas desde las zonas de producción hasta los lugares de consumo. Otros productos no se quedan atrás: cebolla, mandarina o brócoli (600%), berenjena o pimiento (311%), pepino (189%), etc.

Una de las razones de esto es la dependencia económica de las grandes empresas de distribución que copan los mercados e imponen sus condiciones, tanto a productores como a consumidores.

Ninguno quedamos al margen de la lucha contra esta cultura que empobrece y mata a tantas personas, especialmente a los más pobres y vulnerables de la sociedad: todo ser humano tiene derecho a una alimentación saludable y sostenible. Para eso, la persona tiene que ocupar el centro de las decisiones políticas y económicas

 

Grupo D. E. Merino

Los obispos de Europa ven en el brexit una oportunidad para «reconstruir» Europa

El Reino Unido «seguirá siendo Europa» y debe mantenerse una relación cordial entre ambas orillas del Canal de la Mancha, afirma COMECE en un comunicado. Mientras, las iglesias inglesas, divididas sobre la salida de la UE, mantienen un perfil bajo y piden, en clave nacional, superar la polarización y buscar la unidad

El Reino Unido «seguirá siendo parte de Europa. Estamos destinados a vivir y trabajar juntos», y es vital «mantener buenas relaciones». La Iglesia católica en Europa ofrece esta apuesta de futuro en el día en el que se consuma la salida de este país de la Unión Europea. El camino «puede ser largo y exigente, pero al mismo tiempo podría convertirse en una oportunidad para crear nuevas dinámicas entre los pueblos europeos y reconstruir el sentido de comunidad en Europa», desea la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) en un comunicado hecho público el sábado.

La Iglesia católica europea –reconoce el documento– se «entristece» por lo ocurrido, pero «respeta la voluntad expresada por los ciudadanos británicos» en 2016. Al mismo tiempo, los obispos se felicitan por que sea un brexit con acuerdo, «una victoria del sentido común y las buenas relaciones de vecindad». La salida sin pacto, que en varias ocasiones pareció una perspectiva muy real, habría sido perjudicial, «sobre todo para las personas más vulnerables».

Desde COMECE se pide a todas las personas de buena voluntad oración y trabajo «por el bien común y para asegurarnos de que el brexit no quiebre las relaciones fraternas» entre ambas orillas del Canal de la Mancha. La Iglesia ya camina en esa dirección: aunque al salir de la UE las conferencias episcopales del Reino Unido (la de Inglaterra y Gales, la de Escocia, y la de Irlanda, que engloba también el Ulster) dejan de ser miembros de COMECE, se ha decidido, como en el caso de Suiza, que sigan participando en este organismo regional «tanto a nivel político como miembros observadores como a nivel técnico» dentro de las comisiones y grupos de trabajo.

«Oportunidad para superar las divisiones»

Desde el Reino Unido, las iglesias y comunidades eclesiales han sido bastante más parcas en sus declaraciones. Una decisión en línea con una apuesta por la neutralidad motivada en buena parte por la división y polarización existentes en su mismo seno. El presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, el cardenal Vincent Nichols, ha centrado su breve comunicado en la «oportunidad» que supone la salida formal de la UE «para superar las divisiones que han sido evidentes a muchos niveles en nuestra sociedad». El también arzobispo de Westminster pide «renovar el compromiso de unos con otros a través de actos cotidianos de amabilidad, siendo buenos vecinos, acogiendo al extranjero y atendiendo a los más vulnerables».

Desde la Iglesia de Inglaterra, en cambio, la única alusión de los últimos días a la actualidad política ha sido la oración que el viernes publicó en su perfil Justin Welby, arzobispo de Westminster y primado anglicano del país. «Pedimos por nuestra nación mientras comienza esta nueva aventura», comienza la plegaria. Y termina con el deseo de que el país sea capaz de «encontrar un nuevo liderazgo de paz y generosidad» junto con la Commonwealth y «todas las naciones», en contraste con un pasado en el que se «lideró a las naciones por la fuerza».

Por otro lado, en declaraciones a la BBC, Welby pidió «estar unidos en una visión común para nuestro país, por muy grandes que sean nuestras diferencias sobre cómo alcanzarla, y en una esperanza común por lo que queremos que ocurra».

Acogida y rechazo al odio

«Nuestro país debería ser uno que ofrezca santuario a los refugiados y que no tolere a los que odian por la raza o nacionalidad de una persona. Tanto la campaña del leave como del remain estuvieron de acuerdo en esto; ahora debemos hacerlo realidad». Es el mensaje que ha llegado desde el mundo protestante inglés.

Diez comunidades eclesiales (la Iglesia de Escocia y la Iglesia episcopal escocesa, junto con metodistas, baptistas, reformados unidos y cuáqueros entre ellas) se han unido en un comunicado común, en el que subrayan por otro lado que abordar de forma efectiva «los desafíos continuos por la crisis climática, la inequidad global y el conflicto requerirá tanto resolución como una cercana cooperación internacional».

En un mensaje dirigido a las distintas iglesias de Europa, valoran «el amor y amistad de nuestros hermanos», con los que piden continuar una cercana relación. Dentro del mismo texto, se subraya además que el cambio producido en la noche del viernes al sábado «no puede significar abandonar nuestra responsabilidad hacia esas familias», refiriéndose tanto a los ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido como a los británicos residentes en la UE, quienes viven estos momentos con «incertidumbre y ansiedad».

María Martínez López
Fuente: Alfa y Omega

No tengas miedo de pedir

“Yo quiero que sea más cariñosa conmigo, pero no se lo digo porque tiene que salir de ella”. “Él ya sabe que cuando llego de trabajar necesito un poco de tiempo para relajarme, no tendría que recordárselo cada día”.

He aquí un par de frases habituales en la terapia matrimonial. Quejas acerca del otro cuyo resumen podría ser: en un matrimonio no hace falta pedir las cosas, porque el otro debe conocer nuestras necesidades y tenerlas presentes. No es raro que uno de los cónyuges tenga expectativas sobre el otro que no hace explícitas: que sea más cariñosa, que ayude más con los niños, pasar más tiempo juntos, que cuente conmigo para tomar decisiones, que colabore más en las tareas domésticas…

Si preguntamos por qué no se hace esa petición de forma explícita, la respuesta es algo parecido a esto: “tendría que darse cuenta. Si realmente me quisiera se daría cuenta y lo haría. No tengo que recordárselo todo el tiempo”

El problema es que esperar cosas del otro sin decírselas suele tener como consecuencia más habitual la frustración, porque el don de la telepatía no es un don muy repartido entre el género humano. La frustración que surge de que nuestros deseos, expectativas o necesidades queden incumplidas, no por la maldad del otro, sino, la mayor parte de las veces, por su despiste, su inseguridad o su falta de confianza.

Es verdad que una de las actitudes en las que se nota el amor de alguien es en el cuidado que pone en la persona amada, en la atención y el interés. Pero no es menos cierto, que, en ocasiones, la vida nos mete en una dinámica de preocupaciones que hace que nuestra atención esté más centrada en otras cosas que en la persona que amamos. Y en ese caso no está mal que esa persona nos recuerde que tiene sus deseos, sus anhelos respecto a nosotros.

Otras veces uno no tiene claro qué es lo que el otro desea. A veces porque es muy diferente de lo que yo deseo en la misma situación. Por ejemplo, una esposa cuando llega de trabajar tiene necesidad de contar al marido cómo ha ido el día con pelos y señales. Sin embargo, el marido, cuando llega de trabajar, tiene la necesidad de relajarse un rato y desconectar. Lo más normal es que él no se dé cuenta de la necesidad de ella, porque sea muy diferente de la suya propia.

Una de las razones por las que nos cuesta pedir las cosas de una forma explícita es que nos hace vulnerables. Al pedir algo a otra persona, ponemos nuestra necesidad en manos de la libertad del otro, que puede responder favorable o desfavorablemente. O puede no responder. En general, pedir supone, también, mostrarnos necesitados, limitados. Y, aunque lo seamos, no nos gusta que se nos note.

Pero en una relación íntima no hay que temer hacer peticiones explícitas, aunque estas sean frecuentes y sobre pequeñas cosas. Cuando pedimos algo al otro, nos hacemos vulnerables, sí. Pero también posibilitamos que se inicie en el otro una dinámica de donación. Al pedir, permitimos que se ponga en juego la libertad del otro de responder a nuestra petición. Permitimos que se ponga en marcha la capacidad de decidir, le ayudamos a salir de su ensimismamiento. La mayor parte de las veces nos sorprendemos descubriendo que el otro está disponible para nuestra petición. Y así crecemos los dos. Yo pidiendo, el otro saliendo de sí mismo. Y viceversa. (El viceversa es importante).

 

Diego Velicia, psicólogo del COF Diocesano