En memoria de una teleoperadora

Fuente: blogdelteleoperador.wordpress.com

El pasado martes, 13 de junio del 2023, fallecía en su puesto de trabajo nuestra compañera teleoperadora Inma. Trabajaba en la campaña de Iberdrola para la empresa de Telemarketing Konecta en la plataforma de San Romualdo en Madrid.

No conocía personalmente a Inma, aunque también trabajo de teleoperador para Konecta en otro lugar y en otra campaña diferente. Pero como compañero de profesión no puedo evitar emocionarme y sentirme triste y apenado por su fallecimiento. También desde ese día me siento indignado y enrabietado por la actitud y el procedimiento seguido por los responsables de la campaña de Iberdrola en la que trabajaba Inma.

Lo «esencial» es la vida y no el trabajo

Durante ese fatídico día 13 de junio, yo y mis compañer@s de campaña no paramos de recibir noticias de lo ocurrido, y no dábamos crédito con cada detalle que íbamos conociendo de lo sucedido.

No es de recibo ni de buena persona, que los superiores o supervisores de la campaña de Iberdrola mantuvieran el cuerpo sin vida de nuestra compañera en el mismo puesto de trabajo y obligasen al resto de sus compañer@s cercanos a seguir atendiendo llamadas. No soy capaz de imaginar lo que también sufrieron esos teleoperadores/as con la presencia cercana de su fallecida compañera.

La única escusa que dieron los responsables de la campaña de Iberdrola para que se siguiera atendiendo llamadas era que es un «servicio esencial». Si por casualidad, algun@s de esos responsables me estuvieran leyendo en estos momentos, me gustaría comunicarles y decirles a la cara que no tenéis decencia ni vergüenza, que no sabéis lo que es el respeto a un difunto ni a los demás compañer@s de trabajo, que no sabéis diferenciar lo importante de lo irrelevante, que sois alimañas y no os podéis considerar ni siquiera seres humanos. Ojalá quede para siempre en vuestras conciencias el recuerdo de vuestra negligente actuación, y que sobre vosotr@s caiga la mayor de las sanciones y responsabilidades. Lo único esencial en la vida es la propia vida y no el trabajo, y ante la falta de vida, lo siguiente más esencial es el respeto a esa persona fallecida, a sus familiares y allegados, y también a sus compañer@s de trabajo cercanos.

Falta de prevención en las empresas de Telemarketing

Desconozco si Inma ha fallecido como consecuencia de realizar nuestro trabajo, o si hubiera fallecido igualmente en otro lugar, en otro momento o haciendo otras labores diferentes. Pero sí estoy convencido que el estrés, ansiedad y agobio que padecemos asiduamente los teleoperadores/as es un agravante y un posible origen de su muerte. No es la primera vez que ocurre un fallecimiento en una empresa de Telemarketing, y estoy harto de ver en mi centro de trabajo la llegada de ambulancias para recoger a compañer@s por desmayos y desvanecimientos, crisis de ansiedad, ictus y ataques al corazón.

Desconozco con certeza si se actuó con rapidez en la solicitud de los servicios de emergencia, si en el centro de trabajo había alguien con los suficientes conocimientos médicos para haberla salvado, si existía o no desfibrilador automático en ese centro, pero desde luego que no fue suficiente para salvar la vida de nuestra compañera Inma. Las empresas de Telemarketing, los servicios de prevención y los sindicatos tienen que buscar soluciones para que esto no vuelva a suceder. No puede volver a ocurrir. No puede volver a morir ningún teleoperador/a en su puesto de trabajo.

La insensibilidad de Konecta e Iberdrola

Konecta e Iberdrola han mostrado una actitud indecente y falta de sensibilidad y humanidad por el fallecimiento de nuestra compañera. Ni una empresa ni la otra han dado el pésame público a los familiares y seres queridos. Konecta no ha emitido ni un mísero comunicado interno informándonos a las demás campañas de otros zonas de España de lo ocurrido y lamentando lo sucedido. Ni siquiera en su pagina web oficial hay referencia alguna, ni se ha realizado un acto de reconocimiento, minuto de silencio o parón por su fallecimiento.

Y tampoco Iberdrola, como empresa cliente de Konecta e interesada en ofrecer un servicio de atención telefónica a sus consumidores, ha emitido ningún comunicado al respecto. Al fin y al cabo, Inma y el resto de teleoperadores/as de esa campaña son la voz de Iberdrola, son lo que hablan en nombre de Iberdrola y la representan al teléfono cuando llaman sus clientes.

Para estas dos empresas somos mero ganado, carne de cañón, kleenex de usar y tirar, reemplazables en cualquier momento. Se caracterizan por su indecencia, falta de escrúpulos, insensibilidad y falta de empatía hacia los teleoperadores/as.

Los teleoperadores/as también somos responsables

Pero nosotr@s, los teleoperadores/as, también tenemos nuestra parte de responsabilidad en lo sucedido. No podemos permitir que ante la situación que se vivió en esa plataforma, los compañer@s de Inma siguieran atendiendo llamadas, sin rechistar y obedeciendo las órdenes de sus superiores, con el cuerpo aún caliente de su compañera en el suelo. Por respeto a Inma deberían de haberse levantado de sus puestos de trabajo, haber colgado los cascos e haberse ido inmediatamente del edificio, sin tener miedo a posibles sanciones o despidos. Porque ese día fue Inma, pero mañana puedes ser TÚ.

Nuestros valores son más importantes que nuestro trabajo. Solo respetándonos a nosotr@s mismos y a los nuestros, dignificaremos nuestra profesión. Acatar órdenes que sean contrarias a nuestros valores y a nuestra ética, solo nos hace ser peores personas. E igualmente, el resto de teleoperadores/as de Konecta, entre los que me incluyo yo mismo, o los teleoperadores/as de cualquier otra empresa de Telemarketing que tuvieran constancia de este fallecimiento, tendríamos que habernos levantado de nuestros puestos de trabajo, haber realizado algún pequeño acto de homenaje en memoria de Inma o incluso un minuto de silencio por respeto a nuestra compañera. El día 13 de junio le tocó a Inma, pero mañana puedes ser TÚ o YO.

Con esta publicación espero no haber ofendido o faltado el respeto a los seres queridos de nuestra compañera Inma. Solo pretendía hacerla un homenaje y dar mi más sentido pésame a los familiares, conocid@s, compañer@s, amig@s y allegad@s. No solo en mi nombre, sino también en el nombre de todo el sector del Telemarketing y de todos los teleoperadores/as de este país. No puede volver a fallecer ningún teleoperador/a en su puesto de trabajo, y mucho menos que se obligue a sus compañer@s a seguir atendiendo llamadas en el mismo lugar. Para aquell@s que lean este post, les animo a que hagan un minuto de silencio en nombre de nuestra compañera Inma y reflexionen sobre lo sucedido.

INMA, ALLÁ DONDE ESTÉS, DESCANSA EN PAZ

Fuentes: Comunicado de USO, CGT, CCOO y UGT

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