El miércoles pasado tuvimos un encuentro con Fernando Lamata, en el que pudimos conocer más a fondo y dialogar en torno al poder de la industria farmacéutica y cómo responder a él.
Lamata empezó poniendo en perspectiva histórica el estado actual del sistema sanitario, explicando cómo el acceso al mismo es resultado de conquistas históricas protagonizadas por “los de abajo”, enfrentándose a los intereses del capitalismo que buscaba maximizar beneficios.
Sin embargo, hoy vivimos un deterioro de la sanidad pública que se manifiesta en varios hechos que el ponente puso encima de la mesa: el tiempo medio de las listas de espera se ha duplicado, las pólizas sanitarias privadas también se han multiplicado por dos y la opinión pública tiene una peor valoración del sistema público.
Como pruebas del creciente negocio que hay detrás del sistema sanitario, señaló que tres fondos de inversión tienen una presencia importante en la sanidad. También destacó que persiste en los países enriquecidos una falta de acceso al medicamento; un 4.6% de la población (más de dos millones de personas), no puede retirar medicamentos prescritos por no poder pagarlos. Por otro lado, aportó un dato alarmante: millones de personas en el mundo mueren cada año en los países ricos por consumo de medicamentos innecesarios, mientras que en los países pobres más de 10 millones de personas fallecen anualmente por falta de acceso a los mismos.
Fernando Lamata puso el foco en el sistema de patentes de medicamentos aprobado en 1992, el cual hace posible un beneficio abusivo de las empresas farmacéuticas estimado en España en 11. 000 millones de euros anuales, lo que equivale a el salario de los trabajadores de toda la atención primaria. Éste es un dinero que se detrae de otros recursos, provocando que la calidad de los servicios sanitaros baje. El ponente desmintió el mantra repetido por la industria de que necesitan esos precios para financiar la investigación.
Asimismo, puso ejemplos de cómo algunos países han logrado suspender las patentes para fabricas genéricos en situaciones concretas, y cómo la industria hace caer gobiernos y amenaza con sanciones comerciales a los países para salvaguardar su poder.
Para finalizar, planteó posibles respuestas para profesionales, pacientes y sociedad en su conjunto. Desde la de-prescripción de medicamentos por parte de los profesionales, a un papel crítico por parte de los pacientes, a la creación de plataformas públicas de ensayos clínicos y de fabricación de medicamentos, hasta, a nivel internacional, la puesta en marcha de un Fondo Global de Investigación y Desarrollo gestionado por científicos independientes y con inversión pública y la suspensión del acuerdo de patentes de medicamentos.
Una de las cuestiones relevantes que salió en el diálogo fue la del control de los datos de las históricas clínicas y de la investigación pública por corporaciones privadas. Los asistentes señalaron el caso del proyecto Cohorte Cantabria como un ejemplo alarmante y cercano de esta deriva. Diversos colectivos sociales y políticos de la región llevan tiempo denunciando el acuerdo alcanzado con la multinacional farmacéutica estadounidense Regeneron para la secuenciación genética de las muestras de los más de 50.000 voluntarios cántabros.
Puedes visualizar una conferencia reciente de Fernando Lamata sobre esta temática, organizada por los Seminarios de Innovación de Atención Primaria, en este enlace.





