Los 23 ultrarricos españoles han aumentado su fortuna en 19.200 millones de euros durante el estado de alarma

Publicado en El salto


Las personas más pobres podrían perder proporcionalmente ocho veces más renta que las más ricas. Es una de las conclusiones del informe Una reconstrucción justa y necesaria es posible, que la ONG Oxfam Intermón presenta hoy, martes 23 de junio, que propone medidas fiscales para recaudar 10.000 millones adicionales y una serie de medidas para atajar la desigualdad laboral.

Oxfam explica cómo, entre el 18 de marzo y el 4 de junio, las 23 grandes fortunas de España han visto cómo el valor de su riqueza se incrementaba en 19.200 millones de euros.

La otra cara de la moneda es el crecimiento de la pobreza derivado del impacto de la pandemia. La ONG denuncia que 700.000 personas entrarán en situación de pobreza en los próximos meses en España. El porcentaje de personas en esta situación aumentará de este modo del 21,5% antes del covid-19 al 23,1% de la población.

Baleares, Castilla y León, Aragón y Catalunya son los territorios en los que se producirá un mayor aumento relativo de las situaciones de pobreza. La cifra neta sigue mostrando a Andalucía como la comunidad con mayor número de personas en esta situación.

Oxfam Intermón calcula que el impacto del covid-19 afectará especialmente a las personas migrantes: como consecuencia de la mayor precariedad de los trabajos que ocupan, una de cada tres personas por debajo del umbral de la pobreza será nacida fuera de España como consecuencia de la crisis.

Para paliar esta situación, la organización propone medidas extraordinarias, como un impuesto temporal sobre los beneficios extraordinarios, un impuesto a las transacciones financieras “más ambicioso que el que ahora mismo se debate en el Congreso” y que las ayudas públicas a las empresas “estén condicionadas a un comportamiento fiscal responsable”.

«Se están alquilando sofás en A Coruña para dormir»

Ana Carro
Fuente: La Opinión


Pablo Sánchez, trabajador social de la Cocina Económica de A Coruña, se encuentra cada día con una realidad en la que hay colas para pedir comida y en la que mucha gente no tiene donde dormir. Asegura que los precios para alquilar un piso en la ciudad «son abusivos» y, en muchos casos, estos espacios «no reúnen las condiciones mínimas de higiene». Sánchez lamenta que las personas en situación de pobreza o de exclusión social «tengan que destinar más de la mitad de las ayudas al alquiler».

Como trabajador social, ¿ha sido consciente del incremento del precio de la vivienda en la ciudad?
Sí. Es una realidad. En los últimos años ha habido un incremento notable del precio de los alquileres, tanto de viviendas como de habitaciones.

¿A qué cree que se debe?
Está muy asociado al incremento de la población que experimenta la ciudad año tras año. No es una gran subida, pero sí una tendencia. A Coruña tiene un problema de vivienda evidente porque el parque de viviendas no aumenta en la misma proporción que la población, que lo hace de una manera mayor.

¿Las personas en riesgo de exclusión son las más perjudicadas por esta situación?
Sí. Los colectivos en riesgo de exclusión social o en situación de pobreza tienen pocas posibilidades económicas. Las prestaciones sociales públicas rondan los 400 euros. La Risga, por ejemplo, es de 403 euros y el subsidio de desempleo de 430 euros. Con esa media de ingresos, lo que queda es acceder a un piso compartido o a viviendas en régimen de alquiler en muy mal estado.

¿Los precios son abusivos?
Por supuesto. Conozco decenas de casos de personas que están pagando 300 o 400 por viviendas que no reúnen las condiciones mínimas de higiene y habitabilidad. Ocurre lo mismo con las habitaciones. Se alquilan por 200 euros y la cama tiene un colchón en el que es prácticamente imposible dormir. Es la ley de la oferta y la demanda.

¿Qué provoca esta situación en el sector inmobiliario?
Que haya un submercado de alquiler. Sin contratos y sin condiciones. Todo es de palabra. O lo tomas o lo dejas. Pensando en esos perfiles de personas más excluidas que no pueden acceder a la vivienda normalizada por cuestiones económicas, lo que les queda es aceptar un mercado marginal. Que implica más marginalidad y refuerza sus problemáticas. Más de la mitad de la ayuda económica que reciben la tienen que destinar al alquiler.

¿Es una tendencia en toda España?
Claro. Madrid y Barcelona son referencias siempre. Hay que estar muy atentos a lo que pasa a todos los niveles en estas dos ciudades porque eso se reproduce siempre en el resto de España. Hace diez años nos sorprendíamos al escuchar que se alquilaban bañeras para dormir en Madrid. Pues ya se están empezando a alquilar sofás en A Coruña para dormir.