Un muro verde para frenar la desertización en África

Es un colosal muro verde y pretende transformar el África subsahariana: una barrera de árboles para frenar el avance del desierto a causa del cambio climático y dar una oportunidad de ganarse la vida a sus habitantes. En torno al lago Chad ya ha comenzado el ‘milagro’. Si se extendiese de costa a costa, a lo largo de 20 países, evitaría que miles de personas tengan que emigrar a Europa. Viajamos al muro que sí puede ser una solución.

Durante siglos, el lago Chad fue la mayor reserva de agua dulce del Sahel. Treinta millones de personas dependían del lago. Poco profundo y alimentado por las lluvias monzónicas y los caudales del río Chari al sur y el Yobe al noroeste, el Chad siempre ha sido de dimensiones fluctuantes. Sin embargo, en los últimos decenios, estas variaciones estacionales han ido reduciéndose hasta llegar a desaparecer. El lago Chad está esfumándose.

En 1963, esta reserva de agua se extendía a lo largo de 25.000 kilómetros cuadrados; en las últimas décadas se ha reducido en un 90 por ciento, aproximadamente. Los expertos consideran que el principal responsable es el cambio climático, aliado con el crecimiento de la población y la irrigación no planificada. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente habla de «un desastre ecológico», agravado por el conflicto armado y por la presencia del grupo terrorista Boko Haram, que se ha cobrado decenas de millares de vidas y también ha originado la migración de unos 2,5 millones de personas en toda la región.

OCHO MIL KILÓMETROS, OCHO MIL MILLONES DE DÓLARES

En una de las aldeas a orillas del lago, llamada Melea, unas mujeres ataviadas con ropajes de vivos colores y unos hombres vestidos con unas túnicas están reunidos en torno al pozo comunitario.

Durante los períodos de sequía vienen a este lugar y rezan para que llueva. Hoy están ocupados en plantar semillas de acacias, de palmeras datileras, de guayabos y de mangos en unos hoyos excavados en la arena y cubiertos con excrementos de cabra. «En los últimos cinco años, la arena se acerca a nuestros cultivos con una velocidad inusitada», explica Mbodou Mahamat, director del programa agrícola de la aldea. «Nuestras gentes llevan 400 años en este lugar. Esperamos que estos árboles vayan a protegernos».

Esta plantación de unos pocos millares de árboles forma parte de un proyecto diseñado con la idea de crear una nueva maravilla del mundo. el ‘gran muro verde’ que recorrerá 8000 kilómetros de costa a costa, a través de más de 20 países. El objetivo es conseguir la recuperación de 100 millones de hectáreas de terrenos degradados hacia 2030, lo que redundaría en la pacificación de una de las regiones más empobrecidas del planeta y en el freno de las masivas migraciones a Europa. Se espera que el muro, al contener el avance del desierto, proporcione estabilidad a las áreas ribereñas con el lago Chad.

En el Sahel vivirán 100 millones de personas en 2020; el 65 por ciento, menores de 25 años. Y con pocas oportunidades de supervivencia si la tierra se degrada

De momento está prevista la aportación de 8.000 millones de dólares para construir esta gran muralla verde. Entre sus impulsores más conocidos se encuentra Fernando Meirelles (director de Ciudad de Dios y El jardinero fiel), productor ejecutivo de un documental de estreno inminente que sigue la ruta delineada por el gran muro. El cineasta brasileño tiene gran fe en el poder de los árboles. Todos los años planta millares de ellos -hasta 15.000- en las tierras que posee en su país natal. Meirelles asegura que el proyecto está destinado a «cambiarlo todo, de arriba abajo», en África, si bien reconoce que hay incontables obstáculos. «Cada uno de los países se encuentra con numerosos problemas políticos -indica-. Pero yo creo que se puede hacer. Servirá para que la gente pueda continuar viviendo en estos lugares; si no actuamos a tiempo, el problema migratorio se volverá intratable en cuestión de pocos años. Para los europeos en particular. Este proyecto tendría que contar con el apoyo del mundo entero».

Las temperaturas en el Sahel han subido un grado centígrado desde 1970, casi el doble del promedio global registrado en este período. Se considera que el calentamiento global ha afectado a esta región en mayor medida que a ninguna otra. En Chad, por poner solamente un ejemplo, las temperaturas actualmente superan los 50 grados en la temporada seca, desecando así los cultivos allí donde llegan a crecer. El 80 por ciento de las tierras del Sahel está degradado, lo que reduce las pocas oportunidades previamente existentes para la población más joven del mundo. Se calcula que su número llegará a los 100 millones en 2020… Y que el 65 por ciento de estas personas tendrá menos de 25 años.

Estas funestas perspectivas económicas suponen un fértil caldo de cultivo para el reclutamiento de nuevos terroristas. En la zona que circunda el lago Chad, Boko Haram ofrece de todo a los reclutas potenciales, desde un par de zapatillas deportivas nuevas o un teléfono móvil hasta acceso a servicios médicos y escuelas. «Estamos hablando de unos grupos terroristas carentes de escrúpulos por completo», declara Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertización (UNCDD, por sus siglas en inglés), organismo supervisor de la construcción de la gran muralla verde. «Y saben cómo captar a unas personas que, más que sentirse decepcionadas, están directamente desesperadas».

Nancy Walters, directora de operaciones del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) en Chad dice que cada vez está más claro que la simple aportación continua de recursos a los campos de refugiados no va a reducir el flujo migratorio de las personas que huyen de los conflictos armados y el cambio climático. Walters explica que últimamente se concede prioridad a los proyectos destinados a incrementar la resiliencia en el exterior de los campos. Por medio de diversas iniciativas, en parte inspiradas por el gran muro verde, el WFP está ayudando a los aldeanos a excavar la tierra, a plantar cultivos y a emprender proyectos de plantación de árboles a gran escala alrededor del lago Chad. «El objetivo es poder refrenar la degradación medioambiental y revertir lo que ha estado sucediendo hasta la fecha», indica Walters. «Las cosas cada vez van a peor. El impacto de las migraciones hacia Europa y Norteamérica está sirviendo para que muchos se tomen el problema en serio. La mayoría de las personas que emigran no lo hacen por gusto. En consecuencia, ¿qué podemos hacer para que sigan viviendo en sus lugares de siempre?».

«HACE FALTA VALOR PARA INVENTAR EL FUTURO»

Los orígenes de la gran muralla verde datan del decenio de 1970, cuando el Sahel se vio sacudido por una sucesión de sequías. La crisis llevó a que varios líderes políticos del continente propusieran medidas para proteger a sus poblaciones del cambio climático. Thomas Sankara, el presidente marxista revolucionario de Burkina Faso, fue uno de los primeros en defender la construcción de un muro de este tipo. «Es imposible conseguir cambios fundamentales si no estás un poco loco», dijo Sankara en 1985, dos años antes de ser asesinado. «Hace falta valor para inventar el futuro».

Las temperaturas han subido en esta región el doble del promedio global. En Chad se alcanzan los 50 grados en temporada seca

La construcción del muro sigue siendo una iniciativa dirigida por africanos; cada uno de los países implicados se encarga de coordinar sus propios proyectos de plantación. La siembra de las primeras semillas se produjo en 2008. Fueron las de una variedad de acacia resistente a las sequías, plantada en el pueblo senegalés de Widou Thiengoly, bajo la supervisión del director técnico nacional asignado al gran muro verde, el coronel Papp Sarr (el rango no es militar, sino que designa los años como funcionario en diversos departamentos medioambientales). El coronel Sarr explica que, en el curso de una década, el país ha plantado 20 millones de árboles, cubriendo casi 45.000 hectáreas a lo largo de una extensión de 550 kilómetros.

Estaba previsto que la muralla fuera una entidad homogénea, pero su moderna encarnación es la de un mosaico de plantaciones, cada una de ellas creadora de su propio microclima. Sarr agrega que los resultados comienzan a ser importantes en la recuperación de terrenos degradados, en la creación de industrias allí donde no existían y en la escolarización de unos niños que antes se hubieran visto obligados a pastorear los rebaños cada vez más lejos del hogar, en busca de unos pastos en continua disminución.

ÁRBOLES QUE CAMBIAN VIDAS

El pueblo de Koyli Alpha, en el norte de Senegal, es uno de estos reductos recuperados. Lo primero que llama la atención es el canto de los pájaros, que van y vienen entre los árboles. En 2013 fueron plantadas casi cinco hectáreas de árboles en este lugar, en paralelo a un gran huerto comunitario que hoy sustenta a 250 personas. Al igual que en otros proyectos vinculados al gran muro verde, a los aldeanos se les pagó para que plantasen los árboles. También les fue suministrado un surtidor de agua para irrigar los cultivos. en este caso, un barreno o pozo de sondeo regulado para liberar nada más que 200 litros al mes destinados al riego de los cultivos. La escasez de lluvias obliga a regular estos pozos de forma estricta, para evitar que las reservas en la capa freática se desequen por entero, antes de que las siguientes precipitaciones puedan reponerlas.

Senegal ha plantado en una década 20 millones de árboles a lo largo de 550 kilómetros; los resultados comienzan a ser importantes

Los aldeanos dicen que el proyecto ha dado un vuelco a sus vidas. «Ahora cultivamos verduras con las que alimentamos a nuestras familias y que vendemos por dinero», indica Jamilatou Ka, una mujer de 30 años con cuatro hijos. «Incluso hemos abierto una cuenta bancaria para que la gente pueda tomar dinero prestado. Los cultivos me proporcionan efectivo, hacen que salga de casa, me da libertad». Kadiatou Diallo, Aissata Diallo y Fatimata Ba, de 15 años los tres, explican que el trabajo en el huerto les permite seguir asistiendo a la escuela. «Los estudios te dan más salidas -dice Fatimata-.Cuando terminemos de estudiar, no vamos a marcharnos de aquí. Queremos quedarnos en el pueblo y aplicar cuanto hemos aprendido en este mismo lugar».

A unos cuantos kilómetros se encuentra otra parcela del muro, con 10.000 árboles plantados hace cinco años. La parcela está circundada por un vallado para evitar que la vegetación sea devorada por los rebaños errantes de cabras y vacunos que han convertido en un erial buena parte de esta zona del Sahel. El ganado tan solo tiene acceso a este lugar unos cuantos meses al año, y el resultado es una asombrosa diferencia en la población animal. Los monos, los chacales, los kudús (antílopes) y los conejos ya han regresado. Al mismo tiempo, los residentes de las aldeas vecinas están comenzando a ganar dinero con la explotación de los árboles: cosechan goma arábiga de las acacias y se encuentran con que pueden alimentar a sus animales de una forma más sostenible.

El coronel Sarr está convencido de que, con el tiempo, el gran muro verde puede ser más efectivo que cualquier otro tipo de vallado a la hora de disuadir a sus paisanos de los planes de emigrar. «Un dicho filosófico dice que primero fueron los árboles, luego fue el hombre y, después, fue el desierto. Ahora todo depende de nosotros», considera. «Pero un árbol puede ser algo muy poderoso».

Joe Shute

Fuente: xlsemanal

La espiritualidad de Nazaret

Margarita Saldaña, laica consagrada (Fraternidad del Sagrado Corazón, familia de Foucauld) nos ha ayudado a trasladarnos en el espacio y en el tiempo hasta Nazaret. Pequeño pueblo de Galilea que Dios eligió para abajarse y hacerse uno de tantos. Allí transcurrió casi toda la vida de Jesús. Esa vida cotidiana de la Sagrada Familia, lejos de la imagen edulcorada que transmite la iconografía clásica, no debió ser una vida fácil.

Combinando escucha activa, escucha contemplativa y oración, nos hemos acercado a Nazaret desde la historia y la teología. La contemplación del cuadro «Cristo en casa de sus padres» de John Everet Millais, nos acercó a la vida de Jesús como misterio que ilumina nuestra fe.

El misterio de Jesús en Nazaret esclarece también nuestra vida cotidiana. Vida con obligaciones y rutinas como la que pudo vivir Él. La palabra rutina comparte la raíz con la palabra ruta, proceso. No es dejamos llevar por las inercias. En las rutinas, como proceso, Jesús fue descubriendo un sentido, una presencia. Asumió nuestra vida tal como es, con cansancios, obligaciones, alegrías, tristezas, costumbres,…

Dar la vida en lo pequeño es una experiencia profunda de amor. Esos gestos de amor cuestan mucho cuando hay que hacerlos cada día, pero es este último lugar, de lo gris, de las obligaciones diarias, del delantal, donde la espiritualidad de Nazaret nos encuentra y nos envía desde lo doméstico y cotidiano a la vida pública de transformar el mundo.

Hoy hay una infinidad de vida entregada ordenando amorosamente nuestro mundo caótico. Todo lugar y tiempo es propicio para el encuentro por el testimonio de la vida. Los cristianos podemos agradecer que, en medio de esta vida, plana a veces, estamos invitados a hacer una experiencia de Dios, a irradiarlo, a llenar de sentido lo que otros viven sin sentido.

Otra imagen de la espiritualidad de Nazaret como fuego que nos arropa y convoca sin quemarnos, nos invita a arder en la misma pasión del Señor, en lo pequeño, sin hacer mucho ruido, vida testimonial, consumiéndonos lentamente.

Nuestro mundo necesita espiritualidad de Nazaret:

Sin quemarnos…

arder en la misma pasión del Señor…

hasta consumirnos.

José Cobo. Por el cuidado de la casa común. Coop25 Laudato Si’

Palabras de Don José Cobo, obispo auxiliar de nuestra archidiócesis, en la Oración convocada poco antes de la Marcha por el Clima con motivo de la COP25, en la que participaron diversos grupos y movimientos católicos codo con codo con numerosas entidades civiles.

(Mt 16,2-3) Dijo también Jesús a la gente: — Cuando veis que una nube aparece por poniente, decís que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís que hará bochorno, y lo hace. ¡Hipócritas! Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sois capaces de interpretar el tiempo en que vivís? ¿Por qué no discernís por vosotros mismos lo que es recto?

Queridos todos:

Orar es un don que viene de Dios mismo.

Es una oportunidad para unirnos y reconocer quienes somos: criaturas de Dios, llamadas a presentar nuestra vida, la de nuestros hermanos y la de la creación entera en la que vivimos. Presentarla y aprender a contemplar en ella al mismo Dios que la trabaja y habita.

Oramos agradecidos porque hoy de forma más intensa, tomamos nueva conciencia de que Dios, en su designio de Amor, nos ha creado y nos ha colocado en vital relación de amor con la casa común donde quedamos enraizados.

Oramos antes de un gran acto público que comenzamos aquí, en un templo. Será un encuentro con miles de sensibilidades y perspectivas, pero que tiene en común el escuchar el grito único del Planeta. Grito que también traemos a este templo y a nuestros corazones.

Oramos en el marco de una gran cumbre: La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones unidas sobre el cambio climático. Al realizarse en nuestra ciudad, vemos un signo y una oportunidad para abrirnos a la fuerza y sencillez de la oración como vida para toda la humanidad. La oración transforma, nos enraíza en la realidad y nos sintoniza con la acción de Dios.

La oración nos hace pobres y nos pide colocar la realidad ante este Dios que está amando todo lo que ha creado, y se sigue fiando de nosotros, como desde el comienzo, para hacer crecer su obra en la dirección de su bondad y amor.

También la oración nos pone a la escucha de la voz de Dios sobre la casa común y la vida del ser humano en ella.  Así, desde la escucha a Dios, encontramos las claves para saber cómo podemos ser sus manos. Manos, en este proyecto de restauración que comenzó en la Resurrección de Cristo para decirnos que hay Esperanza ante todo lo que significa pecado, muerte y destrucción.

Esta es la mejor forma de situarnos en este tiempo de Adviento en el que vivimos.   

Decía Tomas Merton que el Adviento es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Por eso esperamos lo que San Pablo nos dice con solemnidad y claridad: “esperamos que Dios lo sea todo en todos y en todas las cosas” (1 Cor 15, 28). Ese es su proyecto.  Y ha querido realizarlo “Humanamente”: por eso nos vemos en la necesidad de ponernos a la escucha de este Dios que tiene voz humana, y que llega a nosotros en la bondad del ser humano.

Escuchando la voz de Dios percibimos que nace en un pesebre, abrigado por la creación, por los ángeles y las criaturas del campo y por las estrellas.  Contemplando su humanidad abrigada por la creación, nuestra forma de ser personas aprende a ser más humana y aprendemos al tiempo a situarnos en la Casa Común por los caminos en los que el mismo Dios se hace hombre.

Permitidme traer ahora tres signos para orar con ellos y dejar que nos pongan delante de Dios.  Espero que nos hablen y nos sirvan para reconocer por donde llega Cristo  

1.- Traigo un puñado de tierra.

Esa que queda poca en nuestras ciudades de hormigón y cristal.

Tierra que nos habla de nuestro suelo, de dónde venimos, y el lugar concreto donde cada uno somos seres humanos.

Presentamos nuestra Tierra.

Dios nos llama a actuar localmente. A ser concretos. A poner acciones concretas a las palabras. Dios mismo nos enseña pues El crea tocando el barro y dando formas concretas.

La cumbre de Madrid nos hace caer en la cuenta de la riqueza de grupos, sensibilidades y experiencias de esperanza ante el grito de la Creación.

Hay muchas experiencias, desde mil espacios de nuestra sociedad, que están sembrando buenas prácticas para luchar contra el cambio climático y por el desarrollo sostenible.

Necesitamos y pedimos al Espíritu Santo que nos de generosidad para afrontar las medidas necesarias que la tierra espera. Los estudios muestran, como dice el Papa, “que los compromisos actuales de los estados para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, distan mucho de ser los que realmente se necesitan para alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de Paris”.

Es necesario mucha generosidad para que las palabras no se alejen de las obras concretas.

Gracias a los que concretáis.

El Adviento nos enseña el valor de la pobreza y de lo concreto, como aparece en Belén, en el pesebre, Dios hecho carne.  Desde ahí aprendemos a sintonizar el corazón y descubrir el valor de la Esperanza. Y siempre empieza por lo pequeño y lo pobre, y desde ahí todo se transforma. Creemos por eso que en los pequeños gestos cambiamos a la humanidad. Actuar localmente transforma.

Agradecemos hoy esos gestos del día a día que se van implantando y que son como estrellas que nos ayudan a todos.  Gestos de generosidad, sobriedad, solidaridad y honradez.

2.- Ofrecemos una pancarta. (Es la que irá en nombre de todos los católicos en la manifestación) 

Es signo de nuestra manera de ser ciudadanos y ciudadanas creyentes, que caminan con todos los que trabajan por el bien común.

Una pancarta para despertar la conciencia. Es necesario generar espacios de sensibilización.

Una pancarta para caminar con quienes emprenden caminos de solución y toma de postura.

Una pancarta al filo de la Encíclica Laudato Si del Papa Francisco.

La fe nos lleva a apoyar las iniciativas y a crear nuevos caminos si es preciso.  

Apoyamos iniciativas de ciudadanía global. Damos la mano a quien marche hacia políticas y economías que traten sobre la Vida y el ser humano. No las que tratan sobre el arte de hacer dinero, o dividir a la humanidad en desarrollada y no desarrollada.

Buscaremos fuerzas en la oración para unirnos y aportar la luz de Dios en el desarrollo de sistemas que sostengan a todas las criaturas, que se orienten hacia la Justicia Social. Porque sabemos que esta Justicia solo funciona si se cree profundamente en la Vida.

Desde la fe, como ciudadanos, con el Papa Francisco pedimos y apoyamos   el trabajo   con una voluntad política y económica clara, previsora y decidida para que se dediquen   más recursos humanos, financieros y tecnológicos para mitigar los efectos negativos del cambio climático y para ayudar a las poblaciones ms vulnerables y más afectadas por el calentamiento global. Para fomentar la solidaridad y reforzar los fuertes vínculos entre la lucha contra el cambio climático y la pobreza.

La oración nos ofrece luz y fortaleza para dar voz a los sin voz, y para unirnos al paso de esta parte de la sociedad que toma conciencia activa del clamor y de la necesidad de mantener un planeta sano para hoy y para el futuro.

Y no solo necesitamos cambios políticos y económicos. El Papa Francisco, además, nos pone delante de la educación como un nuevo lugar donde llevar esta pancarta de preocupación. Oremos porque podamos reflexionar con las nuevas generaciones como afrontar esta conversón social y ecológica sin caer en las trampas del pasado como los modelos de consumo y producción, hasta la educación que hemos ofrecido sobre la dignidad humana.

Con esta esperanza y este compromiso presentamos al Señor esta pancarta:  para despertar conciencias y para caminar como creyentes con nuestros hermanos y hermanas y con las criaturas que el buen Dios nos ha confiado.

3.- Y al final os presento una paloma que llega volando hoy, como aquella del diluvio.  

Viene hoy a nosotros portando un brote de olivo verde. Olivo de la paz y el dialogo, pues solo así caminaremos en los caminos del cambio climático inminente.

La paloma nos recuerda el diluvio. Un capítulo de destrucción y de crisis de la creación, motivado por el pecado y la insensatez del ser humano.

Fue un momento de destrucción del que debemos aprender y escuchar en oración, y enseñar a las nuevas generaciones. Ante la destrucción, hombres y animales dejaron de lado incluso el instinto de ir unos contra otros para subirse a un mismo barco: juntos y reconciliados pudieron salvarse y abrir paso a las generaciones futuras.

Fue el compartir un arca donde aprendieron el sentido de la armonía que les ayudó a afrontar el mar, la crisis, la destrucción.

La paloma, al final, reveló que Dios siempre dona esperanza y genera señales nueva vida en medio del caos.

Ahora, mirando al futuro acogemos nuestra responsabilidad con la esperanza de Dios. Quizá necesitamos de arcas nuevastiendas del encuentro que nos ayuden a dar futuro desde un humanismo espiritual que ofrezca vías sobre cómo construir lo que está por llegar.

Ese camino es el que las religiones transitamos y en el que los cristianos creemos profundamente desde nuestra fe en Jesucristo.  La oración nos dice que la solución es una cuestión espiritual, pues el problema climático es ético antes que político o económico. Afecta a cómo somos personas en este mundo concreto.

Desde la fe proponemos un humanismo que sabe dialogar con un mundo plural y le ofrece la Esperanza de Jesucristo Resucitado. Un humanismo que crece cuando fortalecemos el NOSOTROS antes que el “individual Yo” de cada uno y de cada pueblo.

En esta nueva arca caminaremos en el humus de sabernos una sola familia Humana. Es el espíritu de Asís, donde aprendemos a dialogar desde lo que nos une: la humanidad, la casa común, y acogiendo unnosotros en Dios y con Dios.

Dios nos envía la paloma y nos dice que El sigue confiando en el ser humano para construir con pasión un futuro nuevo. Ponemos una mirada de confianza en el ser humano y pedimos que sepamos escuchar la voz de la creación que gime y pide respuestas concretas.

Tierra, pancarta y la paloma de la esperanza 

“¡Ojalá podamos ofrecer a la próxima generación razones concretas para esperar y trabajar por un futuro bueno y digno! Espero que este espíritu anime el trabajo de la COP25, a la cual deseo mucho éxito”, es el aliento del Papa

En este adviento ponemos la realidad de nuestro mundo y la que estos días se viven en Madrid para trascenderla, para escuchar en ella lo que Dios nos dice y para asumir la responsabilidad que el mismo Dios da al ser humano en medio de la casa común.

Un tiempo nuevo nos espera y ese tiempo es de Dios. Gracias por quienes habitáis en él.

Jornadas Don Felipe López. Comprometidos con los derechos humanos

El pasado 20 y 21 Encuentro y Solidaridad organizó en Burgos las XXIII Jornadas de Militancia Cristiana en recuerdo del sacerdote burgalés D. Felipe López que falleció hace 30 años.

En esta ocasión las jornadas tuvieron como hilo conductor el compromiso por la promoción de los derechos humanos.

El jueves 20 tuvo lugar la actuación teatral «Cartografía de la Desobediencia» en la que Moisés Mato, de la compañía Teatro del Abrazo planteó la necesidad de comprometernos con la justicia y los derechos humanos hasta llegar a la desobediencia por amor.

El viernes 21, Francisco Rey y Jorge Lara, militantes de Encuentro y Solidaridad presentaron la investigación que han estado realizando en los últimos meses sobre la contribución de personajes burgaleses – muchos de ellos desconocidos- a los derechos humanos desde el siglo XV.

No se trataba, como plantearon los ponentes, de un orgullo provinciano por reivindicar supuestas glorias pasadas sino la importancia de conocer y valorar la contribución que en nuestro entorno se ha hecho a la justicia, en condiciones mucho más desfavorables que las actuales y que constituyen, por tanto, un reto para todos nosotros.

En primer lugar se presentó la figura de Francisco de Vitoria que nació en Burgos y se educó en el convento San Pablo de los Dominicos, que fue clave en el desarrollo, por ejemplo de las «Leyes de Burgos» que prohibieron la esclavitud de los indios.

Francisco de Vitoria es considerado Padre del derecho internacional, de los derechos humanos e inspirador de la idea de Naciones Unidas. Es una de las figuras más relevantes de la Escuela de Salamanca que hizo posible una autocrítica e el modo en el que se comportaban algunos encomenderos en América. Planteó el derecho a migrar, el deber de acogida, la prohibición de esquilmar los recursos de otros e incluso la propia desobediencia a las leyes injustas.

Otros personajes menos conocidos fueron Antonio de Valdivieso, misionero burgalés, obispo mártir por defender a los indios Nicaragua, así como Alonso de Salazar y Frías, sacerdote denominado «El abogado de las brujas» que evitó las injustas condenas que se daban en otros lugares.

En Oña destaca la labor de la escuela de sordos y la figura de Andrés de Olmos que defendía las lenguas indígenas y desarrolló la primera gramática Náhuatl.

Llamó la atención la figura de Teresa de Cartagena, que ha sido conocida también hace pocos años; fue una religiosa humanista por la paz. También fue la primera mujer que escribió un libro en castellano reflejando su experiencia con los enfermos. Acusada de plagio pues muchos no creían a una mujer capaz de tal obra, escribió un nuevo libro esta vez en defensa de la mujer.

Todas estas aportaciones a los derechos humanos tienen su origen en la cultura castellana del municipalismo, los concejos, la democracia, en la que el propio Santo Domingo de Guzmán fue un adelantado a su tiempo estableciendo una regla que luego inspiró la constitución estadounidense.

Es tarea nuestra continuar en esta defensa de la dignidad humana y, en ese sentido, se están haciendo propuestas al Ayuntamiento para que esta rica herencia sea conocida por los estudiantes y la ciudadanía en general. Para ello se está planteando instaurar un premio internacional para defensores de los derechos humanos hoy, hacer patente la importancia histórica del convento de San Pablo (ubicado donde actualmente se erige el Complejo de la Evolución) y que esta dimensión tenga sea destacada en las exposiciones y eventos conmemorativos del octavo centenario de la catedral.

Primer atrio en Zaragoza, lugar de diálogo para una nueva humanidad

El Atrio de los Gentiles era el espacio del antiguo templo de Jerusalén al que todos podían acceder judíos y no judíos para encontrarse y dialogar de manera respetuosa, con los maestros de la Ley dispuestos a escuchar las preguntas de la gente sobre Dios.

Actualmente, el Atrio de los Gentiles es una iniciativa del Consejo Pontificio de la Cultura. Se trata de un ámbito de encuentro y diálogo con el diferente, un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas a cerca de la propia fe. Una ventana abierta al mundo y a la cultura contemporánea. A nivel de Roma se han organizado diversos encuentros de diálogo, invitando a grandes pensadores de diferentes ámbitos no cristianos a dialogar sobre temas diversos. El Atrio, un lugar de encuentro y de diversidad. Y, esta experiencia se ha extendido a niveles más cercanos como las diócesis. Concretamente, en nuestra archidiócesis también se quiere poner en marcha como lugar de encuentro. Por eso, el pasado martes, 19 de noviembre, tuvo lugar en el Centro Cívico de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), un Atrio de los Gentiles. Organizado por la Delegación Episcopal de Apostolado Seglar de Zaragoza y por las parroquias de Ejea,  con representantes de diferentes procedencias, credos y tradiciones; compartieron un espacio de diálogo y encuentro.

Presentados y moderados por María José, quien introdujo y centró el acto (Delegada de Apostolado seglar) y por David (Sacerdote de Ejea), intervinieron Rodrigo (movimiento católico, Encuentro y Solidaridad), Sofian y Mhohamed (comunidad musulmana de las Cinco Villas) y el padre Daniel (sacerdote ortodoxo). El tema elegido fue «HACIA LA FRATERNIDAD UNIVERSAL».  Después, de una breve intervención de cada uno de los ponentes y un pequeño turno de réplica, se mantuvo un diálogo muy enriquecedor entre todos y con el resto del público asistente, que también tuvo la oportunidad de hacer algunas preguntas.

En la mesa se compartieron frases tan hermosas, como las siguientes: “gracias por darnos la oportunidad de abrir nuevos caminos”, “cuando Dios nos creó no nos creó ni católicos, ni musulmanes, ni ortodoxos”… Aunque de culturas y credos diferente, compartimos una antigua tradición común. Y, en un mundo, donde parecen predominar grandes desencuentros, los creyentes tenemos una palabra que decir. Tenemos muchos lugares de encuentro en los que trabajar en la misma dirección. Dirección que no es otra que caminar hacía la fraternidad universal.  Tendiendo puentes para construir una nueva humanidad: la preferencia por el débil y el oprimido, la acogida al forastero, el cuidado de la familia como fuente de solidaridad, la defensa de la vida, la protección del medio ambiente como casa creación y casa común… Son lugares donde los creyentes podemos y debemos encontrarnos.

En definitiva, tuvimos un pequeño acto, que quiere contribuir a caminar en esa cultura del encuentro tan necesaria. La experiencia fue muy positiva, y muestra de ello es que muchos de los asistentes manifestaron su deseo de organizar otro atrio de los gentiles próximamente; lo que nos anima a continuar con esta experiencia en Ejea… Y porqué no, otros lugares de la provincia.

Delegación episcopal de Apostolado seglar

Hammarskjöld y la sala de meditación

La Sala de Meditación, ubicada en el ala oeste del vestíbulo público del edificio de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, es un espacio de recogimiento dedicado a la paz mundial y a disposición de las gentes de todos los credos y religiones; fue ideado por Dag Hammarskjöld, segundo Secretario General de las Naciones Unidas con el apoyo de un grupo, integrado por cristianos, judíos y musulmanes.

Dag Hammarskjöld escribió este texto para entregar a los visitantes de la sala

Todos tenemos dentro un centro de quietud rodeado de silencio.

Esta casa, dedicada al trabajo y al debate al servicio de la paz, ha de contar con una sala dedicada al silencio exterior y la quietud interior.

Lo que hemos pretendido ha sido crear en esta pequeña sala un lugar en el que las puertas puedan abrirse a territorios infinitos de reflexión y oración.

En este lugar se reunirán personas de muchos credos y por esa razón no se podía utilizar ninguno de los símbolos a los que estamos acostumbrados en la meditación.

Sin embargo, hay cosas sencillas que nos hablan a todos en el mismo lenguaje. Hemos buscado esas cosas y creemos haberlas encontrado en el haz de luz que incide en la brillante superficie de la piedra.

De ese modo, en el centro de la Sala vemos un símbolo de cómo todos los días la luz del cielo da vida a nuestra Tierra, lo que, para muchos de nosotros, simboliza cómo la luz del espíritu da vida a la materia.

Pero la piedra que hay en el centro de la Sala tiene algo más que decirnos. Podemos considerarla un altar, vacío, no porque no haya Dios, ni porque sea un altar a un dios desconocido, sino porque está dedicado al Dios al que el hombre venera bajo multitud de nombres y formas.
La piedra del centro de la Sala nos recuerda también lo que hay de firme y permanente en un mundo de movimiento y cambio. El bloque de hierro tiene el peso y la solidez de lo eterno. Nos recuerda la piedra angular de la tenacidad y la fe en las que se debe sustentar toda empresa humana.

El material de la piedra guía nuestros pensamientos hacia la necesidad de elegir entre la destrucción y la construcción, entre la guerra y la paz. Con hierro el hombre ha forjado espadas, pero con hierro también ha fabricado arados. Con hierro ha construido tanques, pero también con hierro ha erigido casas. El bloque de mineral de hierro es parte de la riqueza que hemos heredado en esta Tierra nuestra. ¿Cómo vamos a utilizarla?

El haz de luz incide en la piedra en una Sala decoración extrema sencillez. No hay otros símbolos, no hay nada que pueda distraer nuestra atención ni interrumpir la quietud en nuestro interior. Cuando nuestros ojos se trasladan de esos símbolos a la pared del frente, tropiezan con un sencillo diseño que abre la Sala a la armonía, la libertad y el equilibrio del espacio.

Según un antiguo dicho, el sentido de un recipiente no está en sus paredes sino en su oquedad. Lo mismo sucede con esta Sala. Corresponde a los que vienen a ella llenar el vacío con lo que encuentran en su centro de quietud.

Educación, solidaridad y resiliencia

Desde el 12 de noviembre cientos de Santanderinos están pudiendo visitar la exposición “paz y noviolencia” . 30 testimonios de personas que han transformado la injusta realidad que vivían a través de la noviolencia. Guerras, dictaduras, explotación laboral, robo de tierras, colonialismos… han sido enfrentados a través de la fuerza de la noviolencia: actos de amor creativo que buscan la verdad. La verdad que hay en el otro y  la verdad del conflicto, para poder resolverlo adecuadamente. Con Francisco Rey, coautor de la exposición, pudimos comprender mejor tanto el contexto social y político como la vida personal, de los personajes que aparecen en la exposición. Años de investigación sobre la noviolencia han dado un fruto hermoso en esta exposición que ha recorrido varias ciudades de España.

Adultos, niños y jóvenes han podido ver y reflexionar cómo los conflictos y problemas, desde la casa o el colegio, hasta conflictos políticos y económicos nacionales e internacionales, pueden empezar a cambiar con el ejercicio continuo de:

  • La palabra y el silencio adecuados.
  • Acciones creativas
  • Renuncia y sacrificio

Un centenar de jóvenes han visitado hasta hoy la exposición. Visitas guiadas en las que hemos usado  pedagogía teatral,  diálogo, elementos audiovisuales….

La obra de teatro social “desobediencia”, interpretada por Moisés Mato, actor y director teatral creador del Teatro de la Escucha, nos hizo caer en la cuenta cómo en la sociedad aceptamos la idea de “los buenos-los míos” y “los malos-los otros” en las que nos atrincheramos para no hacer nada. Cómo la crítica al otro sin “poner las manos en la masa” es una hipocresía que perpetúa el mal, cómo la humanidad cambia a base de personas que han hecho de la noviolencia una forma de ser que pone en el centro el amor como base de las relaciones personales y de la política y economía, y están dispuestos a empeñar toda su vida en llevar a cabo esta revolución del amor.

La exposición estará expuesta hasta el día 28 de Noviembre. Aún puedes visitarla. No te pierdas esta oportunidad.

 

La Cruz de Lampedusa en la plaza pública de Granada

El pasado domingo 17 a las 19 h tuvo lugar una concentración en la Fuente de las Batallas con motivo del paso de la Cruz de Lampedusa por nuestra ciudad de Granada durante este mes de noviembre. Hechas con tablas de una patera que más tarde se convirtió en un ataúd flotante.

Acudieron al acto más de un centenar de personas de varias nacionalidades, de diversos colectivos. Organizado por el Movimiento Encuentro y Solidaridad.

El acto consistió en la lectura de diversos poemas; también se cantaron algunas canciones como forma de acercar el drama de los inmigrantes y refugiados. También se hizo una escultura simbólica en el centro, reflejando la situación que sufren miles de personas en nuestras costas en torno a la cual se colocaron junto a unas velas hasta veinte propuestas básicas de quehacer.

A pesar de las inclemencias de la lluvia y el frio se consiguió dar un grito solidario en las calles de nuestra ciudad, evidenciando que los inmigrantes no son una amenaza ni enemigos, sino que siempre enriquecen con su trabajo allí donde van. Es necesario ir a las causas de la situación a través del desarrollo de los países de origen, humanizar las fronteras y fomentar un relato solidario que potencie una cultura positiva respecto a los inmigrantes. Por el derecho a no tener que emigrar y por el derecho a emigrar si es necesario para sobrevivir.

Desposesión de derechos constitucionales

En los últimos años hemos debatido intensamente -hasta el hartazgo- sobre la ruptura del pacto constitucional que regula la distribución territorial del poder político. Y casi nada de la ruptura del pacto social que contiene la Constitución de 1978. Esta prioridad en la agenda política no es un fenómeno exclusivamente español, sino global. Cuando el conflicto social, antaño llamado lucha de clases, pierde centralidad política su espacio lo ocupa el agravio comparativo, que es hoy el «gran motor de la historia».

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que avala el despido objetivo por ausencias al trabajo, aún justificadas, nos brinda la oportunidad de someter al debate político el intenso proceso de desposesión de derechos constitucionales en el orden social sufrido en los últimos años.
El pacto constitucional del 78 fue el resultado de muchos equilibrios, también de impotencias recíprocas entre las dos fuerzas en pugna, inmovilismo y ruptura. Como todas las constituciones es un texto abierto y por escribir, que la política, con las correlaciones de fuerza de cada momento, va redactando.

Con la mirada de hoy, el contenido social del pacto constitucional es quizás el más rupturista de todos, en aspectos como el papel de los sindicatos (artículo 7 CE), la amplitud de los derechos fundamentales, de otros derechos sociales y también por los mandatos que la Constitución remite a los poderes públicos.

Pero su contenido sufrió desde los primeros años -coincidiendo con una grave crisis económica mundial- las consecuencias de un desarrollo legal cicatero. Y en décadas posteriores un proceso de desposesión de derechos constitucionales, que alcanza su máxima expresión en la última doctrina del Constitucional.

Este proceso se manifestó en primer lugar como resistencia del poder político a desarrollar algunos de los derechos reconocidos en la Constitución y por un olvido mayúsculo de los mandatos que los poderes públicos reciben en el ámbito social de la Carta Magna.

Comenzando por la huelga, derecho fundamental de especial trascendencia, por el que las personas trabajadoras persiguen reequilibrar los profundos desequilibrios de poder entre capital y trabajo, especialmente en tiempos de globalización, y convertir la igualdad formal en igualdad real.

La huelga continúa aún hoy regulada por una norma pre-democrática de 1977, afortunadamente reinterpretada en sentido amplio por el Constitucional, por cierto, el mismo Tribunal aunque con una composición distinta, que hoy restringe sistemáticamente los derechos constitucionales.

La oposición a este desarrollo legislativo del derecho de huelga tiene en Felipe González su máxima expresión. En abril del 1993, ejerciendo de su personaje preferido, el de Mandarín político, impidió in extremis la aprobación de una Ley reguladora de la huelga, que nos hubiera dotado de seguridad jurídica y protegido del uso abusivo de los servicios mínimos que utiliza el poder político como si de un piquete anti-huelga se tratara. El entonces presidente del Gobierno forzó la convocatoria de elecciones anticipadas el mismo día que el Congreso de Diputados iba a aprobar en segunda lectura un Proyecto de Ley de Huelga, que había pasado ya por el Congreso y el Senado, a partir de un pacto del Grupo Parlamentario Socialista, dirigido por Alfonso Guerra, con CCOO y UGT. La disolución anticipada de las Cortes ese día y no 24 horas después tuvo como objetivo evitar la aprobación de una Ley que regulaba ampliamente el derecho de huelga.

Son muchos otros los derechos sociales, protegidos constitucionalmente, que no se pueden ejercer en la práctica por falta de desarrollo legal. Entre ellos el derecho a la vivienda, en el que las pocas políticas practicadas han estado más al servicio de apoyar al sector de la construcción en épocas de crisis, por la vía de incentivar la demanda de propiedad, que de garantizar un derecho social de ciudadanía. El margen constitucional, a pesar de la gran potencia reguladora de facto del mercado inmobiliario, es mucho mas amplio de lo que se reconoce por el poder político. Incluso cuando topa con el derecho a la propiedad, que no olvidemos es un derecho que la propia Constitución condiciona a su función social (art. 33 CE).

Esta desposesión de derechos constitucionales no es solo responsabilidad de los gobiernos centrales. En el ámbito autonómico tenemos ejemplos múltiples, especialmente con gobiernos de la derecha, sea española o catalana, en relación a restricciones en el derecho a la salud. O en el impuesto de donaciones y sucesiones que algunas CCAA, gobernadas por el PP y Ciudadanos, han hecho desaparecer. Obviando que la Constitución condiciona la herencia a los límites de su función social, porque para las derechas propiedad privada y herencia son los únicos derechos ilimitados.

Quizás el mandato constitucional que mejor expresa la gran potencialidad no explotada de nuestro Constitución sea el art. 129. 2 que mandata a los poderes públicos a establecer los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción (no se alarmen, han leído bien).

La segunda vía de desposesión de derechos constitucionales ha venido de la mano de la acción legislativa restrictiva de estos derechos. El caso más evidente es el del derecho al trabajo del artículo 35 de la CE, completamente desfigurado a través de las muchas contra-reformas laborales, comenzando por la de 1984.

La generalización de la contratación temporal sin causa, la ampliación de las causas de rescisión de contratos, la progresiva desaparición del despido nulo con readmisión obligatoria y de los salarios de tramitación han vaciado de contenido el derecho constitucional al trabajo. De la misma manera que han hecho con el derecho de negociación colectiva -contenido esencial del de libertad sindical- al legalizar que el empresario pueda unilateralmente ignorar la fuerza vinculante de los convenios.

Aunque la vía de desposesión de derechos constitucionales más profunda y de mas gravedad es la subversión del orden constitucional provocada por la reciente doctrina del Tribunal Supremo y especialmente del Tribunal Constitucional. Se ha producido una derogación de facto del texto constitucional, al margen de los procedimientos establecidos, en contra de la voluntad del constituyente e ignorando la sobada soberanía nacional.

Ejemplos de esta subversión del orden constitucional los tenemos en las sentencias del Constitucional sobre la Reforma Laboral del 2012. En ellas el Tribunal, olvidándose de toda su doctrina anterior y sin mediar justificación alguna, establece un nuevo orden de valores, principios y derechos constitucionales. Se inventa literalmente otra constitución.

Lo explica magistralmente Fernando Valdés da Re en sus votos particulares a las sentencias dictadas. En ellos se advierte que el Constitucional otorga al legislador ordinario, unas Cortes Generales con mayoría absoluta del PP y apoyo de CIU, funciones cuasi constitucionales para modificar aspectos claves de la Constitución. Y denuncia que el Tribunal incorpora un curioso criterio de análisis de la constitucionalidad de las leyes, la situación económica adversa del momento. Que dicho a lo bruto, pero con rigor, significa que los derechos constitucionales quedan en suspenso, incluso en su contenido esencial, cuando hay crisis económicas. En la practica esas sentencias vacían de contenido esencial derechos constitucionales como el derecho al trabajo (art 35 CE) y negociación colectiva (art 37 CE) entregando su contenido pleno al legislador de cada momento, que puede por esa vía reformar la Constitución, sin seguir el procedimiento previsto para ello. Y eso es lo que ha sucedido.

Esta subversión del orden constitucional se ha puesto de nuevo en evidencia con la sentencia dictada estos días en relación al despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo, incluso las justificadas. En ella el Constitucional dice literalmente que el derecho al trabajo, incluso cuando esta relacionado con el derecho a la salud, puede ser limitado por el derecho a la libertad de empresa y al objetivo nacional de la productividad.

Otra vez a lo bruto, pero con rigor, si el Constitucional argumenta que la defensa de la productividad legitima el despido de una persona por ausencias al trabajo aún justificadas, lo que está haciendo el Tribunal Constitucional, además de erosionar el derecho a la salud, al que los trabajadores deben renunciar si quieren conservar su empleo, es vaciar de contenido el derecho al trabajo. Un derecho (art 35 CE) que incluye el no ser despedido sin mediar «justa causa». Primar la lucha contra el absentismo laboral -causa alegada por el legislador y el Constitucional- por encima de estados de enfermedad justificados y ajenos a la voluntad del trabajador supone una verdadera subversión del orden de valores constitucionales.

Llegados a este punto, deberíamos hacernos la pregunta de cómo ha sido posible este proceso de subversión del orden constitucional y desposesión de derechos constitucionales en el ámbito social. Sin duda ha incidido el desequilibrio de poderes entre una economía global y una política estatal. También la hegemonía ideológica del neo-liberalismo global que se expresa en algunas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (casos Vicking, Laval y Rüfert) en la que la libertad de mercado y de empresa priman sobre los derechos colectivos de huelga y negociación colectiva.

Pero hay razones específicas de la política española, entre ellas el desconcierto de unas izquierdas que se mueven entre la subalternidad ideológica del socialismo español – muy evidente en la resistencia del PSOE a derogar la reforma laboral del 2012- y el infantilismo político de las izquierdas alternativas. Me refiero al error mayúsculo de no detectar la potencialidad constitucional en materia social y no defenderla con uñas y dientes.

Aún hoy, algunos esperamos de Pablo Iglesias una explicación política del abrupto tránsito táctico de presentar la Constitución como expresión máxima del maléfico «Régimen del 78» a considerarla la Biblia que contiene todas las verdades reveladas.

Ha llegado el momento de decir que en vez de un Proceso Constituyente, impensable con la correlación de fuerzas actual, lo que deberían hacer las izquierdas diversas es impulsar un Proceso Reconstituyente por el que recuperar los derechos constitucionales de los que hemos sido desposeídos. Seria una buena estrategia para ocupar el inmenso vacío político dejado entre una izquierda ideológicamente subalterna y otra afectada del síndrome adolescente del adanismo. Y para que no haya confusión alguna, eso no va de siglas -con las que hay hoy nos sobra- sino de políticas, que son las que faltan.

Joan Coscubiela
Fuente: Eldiario.es

Curso «Escuela de padres» en Pamplona

Los lunes en la Casa Cultura y Encuentro de Pamplona se genera un espacio donde todos nos educamos juntos. En una sala los padres y madres comparten sus experiencias y se forman juntos. En la otra sala, los hijos de primaria y eso trabajan juntos las tareas, se ayudan y resuelven juntos las dudas. Y en el espacio creativo de la parte de arriba, los niños juegan, construyen, cuentan cuentos y todo en inglés con la madre que está con ellos.

Además, este sábado se tuvo un encuentro para profundizar en la formación de padres. Nuria Sánchez, pedagoga y educadora, nos presentó el tema de la generación del vínculo entre padres e hijos y la importancia para la educación.

De forma amena y entretenida nos presentó una serie de pistas para tomar conciencia de las necesidades y demandas de los niños, así como la propuesta de que los padres consolidemos el apego y les facilitemos la exploración.

Finalmente, terminamos compartiendo un aperitivo todos los asistentes.