Wall-e

Ana Sánchez


Películas para niños y películas para adultos: como con otras cosas, parece que las películas de animación se las encasquetamos a los niños y punto, pero también como en tantas otras cosas, hay que ir más allá de ideas preconcebidas o apariencias tradicionales. Algo así pasa con Wall-e, una película para niños, con un mensaje simple y un planteamiento del futuro quizá poco novedoso. Pero también es una producción que nos lleva bastante más lejos si queremos mirar con un poco de hondura.

Es curioso que en 2008 se estrene una película prácticamente sin diálogos, ambientada en un futuro (nos lleva hasta el año 2815) que en muchos aspectos llevamos ya un tiempo viendo venir y que muy claramente nos expuso el Papa Francisco en Laudato Si’ ¿qué estamos haciendo con nuestra casa común?
Se trata de una historia entrañable, de un mundo al revés, con una humanidad casi robotizada y donde aparecen unos robots extrañamente humanizados. Quizá una de las explicaciones esté precisamente en este desarrollo de la tecnología, en la que los únicos que trabajan son los robots, mientras que las personas consumen ocio y más ocio, sin realizar un mínimo esfuerzo, ni siquiera el de hablar directamente con otra persona: esto implica también una fuerte dependencia de las máquinas, que no dejan de ser eso precisamente: máquinas, por muy evolucionadas que estén. El trabajo, el sacrificio, las relaciones son algunas de las características que nos hace más humanos, más persona.

Este futuro se nos presenta sombrío, con un planeta Tierra destruido por la humanidad, que ha huido de él tras hacerle incompatible con cualquier tipo de vida. Sólo permanecieron máquinas encargadas de la limpieza, que también irán estropeándose y desapareciendo paulatinamente, hasta que queda sólo el protagonista que da título a la película: Wall-e (Waste Allocation Load Lifter – Earth class), que continúa su labor incansablemente, amontonando desechos, montones y montones, en franca competición con los rascacielos que pueblan el horizonte terráqueo.

Por otro lado, vemos la vida en la nave interespacial en la que se han refugiado los humanos, llena de anuncios de neón y repleta de modas, con máquinas como asistentes personales en un mundo despersonalizado, personas sin más necesidad que estirar una mano para pedir (¿exigir?) lo que quieran, no lo que necesiten porque las necesidades no son algo que forme parte de este universo futuro.

Aunque se pinte al hombre como un ser destructivo o apático, se abre la puerta al aprendizaje de los propios errores, a reparar la devastación producida y volver a generar un mundo habitable, un mundo de personas que se relacionan y se ayudan mutuamente. Es un trabajo de todos, cada uno debe aportar su granito de arena, tanto pasiva como activamente, pero en especial en el cuidado de todo lo que nos rodea y más aún en nuestras relaciones con los demás. ¿Estamos dispuestos a ser humanos?

Memorias de la fragilidad

Irene Vallejo
Publicado en El País


Habíamos olvidado que la vida siempre ha estado en peligro. Hemos vivido la amnesia de los afortunados gracias al progreso de la medicina. Ahora es preciso fortalecer la salud, la investigación y la ciencia.

Cuántas veces, antes de nacer, nuestras vidas estuvieron en peligro. Los zarpazos de la epidemia han amenazado siempre el fino hilo del futuro. En el pueblo de la infancia de mi abuelo, todas las mujeres embarazadas murieron en los años de la letal gripe española, menos su madre, que misteriosamente sobrevivió durante aquellos meses de terror, y pudo dar a luz. Mis padres eran niños cuando la polio se extendió dejando en sus colegios una estela de pupitres vacíos y huecos en las fotos familiares. Una brizna de mala suerte, y todos sus descendientes habríamos quedado borrados. Nosotros, los vivos, somos victorias frente a la fragilidad.

Muchos habíamos olvidado esa fragilidad, junto con las historias en sepia de nuestros padres y abuelos. La nuestra era la amnesia de los afortunados. El progreso de la medicina ha sido tan prodigioso en unas pocas generaciones que a nosotros una vida larga y sana nos parecía —nos sigue pareciendo— lo habitual. Hemos dejado de asombrarnos ante un éxito que, en esta parte del mundo, se ha disfrazado de normalidad. Casi nadie, a lo largo de la historia, había podido permitirse el lujo de ese olvido nuestro. En La favorita, el cineasta griego Yorgos Lanthimos resume la vulnerabilidad humana en una perturbadora imagen. La protagonista de la historia, la reina Ana de Inglaterra, cuida y acaricia en su dormitorio a 17 conejos blancos, uno por cada hijo que murió antes de llegar a la edad adulta. Si una reina a las puertas del siglo XVIII, protegida por el lujo de su palacio, sus médicos y sus riquezas, criaba esa blanca camada de duelo, no cuesta imaginar cómo serían las existencias más precarias. Fiebres, un parto, una diarrea, una coz de un caballo en el pecho, y un rápido fundido en negro. Así era el mundo de antaño, así es todavía hoy en demasiados lugares.

Nuestros cuerpos están fabricados de materiales delicados; como escribió el poeta griego Píndaro, somos la sombra de un sueño. Una larga esperanza de vida no es un dato de la naturaleza, es un avance inaudito del cuidado. Quienes nos cuidan han conseguido logros más y más extraordinarios durante los últimos siglos; mientras, nosotros nos hemos habituado a los éxitos como a la monotonía de un paisaje conocido. Cuando en 1955 se anunció en Estados Unidos la vacuna contra la poliomielitis, sonaron las campanas, se cerraron las escuelas, dieron día libre en el trabajo, la gente brindaba, acudía a las iglesias, sonreía y abrazaba a los desconocidos. Cuando mis padres eran niños, les daban a leer biografías en viñetas de Louis Pasteur, Marie Curie y otros científicos que revolucionaron las formas de vivir y morir. En los últimos años, otros ídolos atrajeron los aplausos, las miradas se volvieron desatentas, los héroes infantiles se quitaron la bata blanca. Los trabajos del cuidado quedaron en la penumbra de las noticias, del interés y la conversación pública, mientras nos suministraban suculentas y rentables dosis de un falso ideal de dorado individualismo, de fuerza, de victoriosa soledad.

La pandemia ha hecho añicos el espejismo y hemos vuelto a verles las orejas a los conejos blancos de la fragilidad. De pronto, los cuidados han abandonado el sótano de las telarañas y se han convertido en el eje de todas las decisiones. Al parecer, ha sido preciso que todo se trastoque y perdamos la cabeza para volver a pensar sensatamente. Otra vez hemos tomado conciencia del valor de la atención y el conocimiento, colocamos de nuevo nuestra esperanza en los expertos del cuidado. Ojalá no enmudezca la memoria de los balcones.

Esos expertos saben bien que atender a los que sufren nos enfrenta a un constante dilema: cuántos sacrificios asumimos para salvar a los demás. A lo largo de la historia, en las recurrentes epidemias que desde tiempos remotos han acechado a la humanidad, la disyuntiva reaparece una y otra vez, retándonos a conjugar los terrores de los sanos y de los enfermos. Hasta hace relativamente poco tiempo, se solía condenar con tablas clavadas las puertas y las ventanas de las casas donde se detectaba la presencia de contagiados y, en el mejor de los casos, les lanzaban alimentos separando las tejas del tejado. Hubo islas donde se abandonaba a su suerte a los infectados en tiempos de peste; Jack London escribió un fascinante relato sobre la rebelión de un leproso destinado a Molokai, cárcel para enfermos en el paraíso de las islas Hawái. En el pasado no era infrecuente aplicar ese apartheid despiadado. Nosotros, en cambio, hemos optado por confinarnos todos los sanos para proteger a los más vulnerables y, aunque parezca una paradoja, aislados somos más que nunca una comunidad. En ese dilema —trágico— hemos tomado una decisión que contradice la apología de la eficacia y la idolatría del éxito imperante en las últimas décadas. Queremos proteger a los más frágiles, con todas nuestras fuerzas, pagando el alto precio que exigirá el futuro. Hemos apostado sin titubeos por los cuidados.

Hace 25 siglos, Sófocles se preguntó en una tragedia cómo actuar ante el dolor ajeno. No es fácil vivir enfermo, pero tampoco lo es vivir con un enfermo. Filoctetes, que da nombre a la obra, es un combatiente griego en el asedio a la ciudad de Troya. Cierto día, una flecha envenenada le provoca una terrible herida en la pierna. Hartos del insoportable hedor que desprende Filoctetes, de sus gritos y quejas, sus propios compañeros deciden abandonarlo en una isla desierta con su arco mágico, que nunca yerra el tiro, para que pueda alimentarse de la caza. Durante 10 años sobrevive en soledad, oyendo el estruendo de las olas que rugen en los acantilados, sin que nadie lo atienda ni se preocupe por él. Transcurrida esa década, una profecía revela a los griegos que solo podrán ganar la guerra gracias al arco de Filoctetes. Ulises y el hijo de Aquiles se embarcan en busca del hombre al que desahuciaron cuando creyeron que era prescindible. En la isla se hacen patentes las consecuencias del abandono sobre los que lo decidieron y sobre el que lo sufrió. Filoctetes les dirige unas palabras con resonancias actuales: “Atrévete. Sálvame”. Sé osado, arriésgate a cuidar del débil, porque eso te hará más fuerte.

Filoctetes es una tragedia singular porque alberga un final feliz. En esta obra los personajes sufren para llegar a aprender que toda armonía es siempre el resultado de una fuerte tensión. Sófocles creía que es posible reconciliar el miedo y la comprensión, la autoridad y la libertad, la costosa protección al frágil con la solidez moral del futuro, y por eso este texto queda abierto al optimismo. Estas enseñanzas del pasado forman ya parte de nuestra mejor tradición humanista. El futuro, ese país desconocido, necesita fortalecer la salud, la investigación y la ciencia. Sin olvidar esa red tejida de relatos e historias, ideas y reflexiones, imágenes y canciones que nos han transmitido el valor incalculable de la fragilidad, la mejor herencia de nuestros mayores. Esas mismas historias que, en tiempos de encierro, nos han aliviado dialogando con nuestras sombras y sueños. El conocimiento, la ciencia y la cultura son cadenas frágiles, tan frágiles como nosotros mismos. No volvamos a descuidar los cuidados.

Ingeniería fiscal: las familias aportan el 91,52% de la recaudación fiscal, las grandes empresas el 1,98%

Publicado en Spanish Revolution


Intermón Oxfam denuncia que las familias pagan un volumen de impuestos que casi multiplica por 50 el que aportan las grandes empresas y pide al Gobierno que acometa una reforma fiscal que permita financiar adecuadamente las políticas sociales tras los recortes.

La ONG defiende que hoy es un imperativo que España deje de ser el segundo país más desigual de Europa y recupere las conquistas sociales alcanzadas en las últimas décadas.

Para ello, es imprescindible impulsar una reforma fiscal que permita financiar las políticas sociales tras los recortes sufridos en los últimos años.

La opción más lógica es recaudar con justicia para blindar el Estado del bienestar, luchar contra la exclusión social y recuperar la solidaridad internacional. Ese debe ser el objetivo de la reforma fiscal para corregir la desigualdad de ingresos y de oportunidades que amenaza las bases de la democracia y de la justicia social.

El sistema tributario en España recauda poco, menos que la media de los países europeos. Y lo hace de manera que el grueso de la recaudación proviene del trabajo y el consumo de los ciudadanos, y no de las rentas del capital ni de los beneficios de las empresas. Las familias aportan alrededor del 90% de la recaudación, y las empresas el 10% restante. Las grandes empresas, menos del 2%. Es decir, las familias aportan casi 50 veces más que las grandes empresas.

Sara Escudero ha realizado un reportaje de El Intermedio donde explica estos datos ironizando con ‘Millonariosland’, «un país en el que hay de todo menos inspectores de Hacienda», en donde todos estos «ricos apenas pagan impuestos ni por su patrimonio ni por sus empresas».

Escudero explica que las familias aportan casi 50 veces más que las grandes empresas y que esto es posible gracias a la ingeniería fiscal, un conjunto de prácticas que consiste en usar la ley para pagar lo menos posible. Son legales, sí; pero «no muy bonitas».

Estas prácticas van desde los paraísos fiscales o las offshore que tanta fama adquirieron tras escándalos como los papeles de Panamá, hasta los testaferros o la Sicav, que «permite tener beneficios millonarios y tributar como si vendieras pañuelos en un semáforo».

Sara Escudero explica que «estas sociedades de inversión variable, conocidas como Sicav, son el ‘Black Friday’ de los ricos, ya que en lugar de pagar el 30% de impuesto de sociedades pagan solo el 1%». Son muy fáciles de crear ya que se necesitan 2,4 millones y 100 accionistas, pero en la práctica el dinero lo pone una persona y los demás están de relleno. «Cuanto más grande es el yate, más pequeño es el impuesto».

Pero no es esta la única manera de regatear a Hacienda. Otra de las estrategias de las grandes empresas es «el doble irlandes con sándwich holandés», es decir, complicadas maniobras fiscales, cuyo modelo por ejemplo han usado Google o Faceboook.

Encuentro y solidaridad en el Camino de Santiago: una experiencia de vida

El sábado 20 y domingo 21 de junio pudimos compartir una nueva convivencia para familias en Navarra, organizada por la Casa de Cultura y Encuentro de Pamplona y la asociación eclesial Encuentro y Solidaridad. Son convivencias que se caracterizan por combinar el encuentro y el conocimiento de la naturaleza, la cultura, la historia y la espiritualidad de la región con la solidaridad de las personas que lo organizan, asisten o nos acogen, compartiendo los medios de los que disponemos, poniéndolos en común, lo que hace posible que se pueda realizar (coche, tiempo, habilidades, conocimientos y experiencia…).

Después de un periodo largo de confinamiento y de la imposibilidad para realizar actividades al aire libre debido al estado de alarma por el covid-19, desafiando la pereza o el “miedo” al contagio, teníamos ya ganas de tener momentos de convivencia y de contacto con la naturaleza, guardando las debidas medidas de prevención.

Propuesta inicial y organización previa

Partiendo de la propuesta e iniciativa de Samuel, nos pareció una buena idea realizar dos etapas del Camino de Santiago. Se barajaron varias opciones y finalmente se fueron concretando. Se tuvieron en cuenta algunos aspectos organizativos: asistentes, coches y plazas disponibles, personas que aún no pudiendo asistir en su totalidad porque se encontraban trabajando, quisieron participar en algunos momentos y colaborar con la convivencia aportando su trabajo con la intendencia: compra, elaboración de comidas, transporte de personas y mochilas…

Todos los asistentes y colaboradores aportamos comidas diferentes, que íbamos poniendo en conocimiento de todos en el grupo de watshapp que se creó para el evento, para compartir en los diferentes momentos de las dos jornadas.

Las personas con cierta experiencia en excursiones nos dieron unas recomendaciones para caminar (preparar y calentar el cuerpo en la semana previa realizando pequeñas caminatas, llevar calzado usado y cómodo, llevar una mochila pequeña con lo imprescindible para no llevar mucho peso (agua, fruta, frutos secos…), preferentemente pantalones largos y alguna camiseta o chaqueta de manga larga por si fuera necesario en algún momento, repelente de insectos, desayunar bien antes de la excursión…

Yani, enfermera dominicana afincada en Pamplona, se encargó de preparar un pequeño botiquín de urgencia, para curar ampollas y otras heridas.

Comenzamos a caminar. 1ª Etapa: Roncesavalles-Zubiri (21,5 kilómetros)

Es la segunda etapa recomendada del camino francés en su comienzo por tierras españolas.
Todos subímos directos en varios coches hasta Roncesvalles. Como una de las colaboradoras, Deisy, debía trabajar y volverse a Pamplona, pudo encargarse especialmente de la organización de la intendencia y en el regreso dejar comidas y mochilas de ropa y aseo en el albergue de Zubiri, posibilitando también, una vez que se concluyera la etapa en Zubiri, acercar a los conductores por la tarde hasta Roncesvalles, donde dejaron sus coches por la mañana, y poder así trasladar todos los coches hasta Zubiri.

Comenzamos la caminata desde Roncesvalles, sobre las 8:30, rumbo a Zubiri. Desde el principio pudimos contemplar y disfrutar de la bella estampa que nos regala la naturaleza del entorno: montañas, valles, vegetación, animales…
Tuvimos la gran suerte de que nos acompañara, en esta primera etapa, Úrsula, peruana afincada desde hace muchos años en Navarra y muy conocedora del camino de Santiago en sus múltiples aspectos, que nos contó algunos datos interesantísimos sobre la historia y la importancia del Camino de Santiago a lo largo de los siglos, también en la actualidad. Fue una auténtica gozada poder escucharla y poder aprender y descubrir aspectos desconocidos para muchos de nosotros.

Breve semblanza de la etapa Roncesavalles-Zubiri (21,5 kilómetros):

Durante varios momentos del camino debimos estar alerta, porque ¡ojo!, a veces te puedes despistar y coger la senda que no es. Se debe seguir la senda jacobea, marcada por la concha y flecha amarilla.
El trazado que nos esperaba en sus primeras zonas no era complicado. La mayoría de los tramos son llanos y los ascensos al alto de Mezkiritz (920 metros) y alto de Erro (800 metros) no son extremadamente pronunciados. Caminábamos rodeados de tramos boscosos, donde los robles y las hayas estaban muy presentes; y amplios prados. El encantado Robledal de las Brujas, en el inicio de la etapa, y lo bucólico del río Arga, en nuestra llegada a Zubiri, fueron los grandes regalos de la jornada.

Tras Espinal el perfil se endurece y llega el trazado “rompepiernas”. Lo más complicado es el descenso vertiginoso de 275 metros, desde el alto de Erro a Zubiri y el valle de Esteribar.

Llegada a Zubiri

Por fin, después de unos últimos tramos complicados y sufridos, la alegría de la llegada a la meta de la etapa. Allí, en el albergue, nos esperaban Hugo y Wendy, y más tarde se fueron incorporando Deisy, Jenny y Marisol, colaborando en la intendencia y aportando sus dotes culinarias y su buen hacer en la organización de la cocina y las comidas.

En el comedor del albergue, niños, jóvenes y adultos compartimos un agradable rato de comida, aportada por los asistentes, y en donde la charla, las bromas y las risas tampoco faltaron.

Una vez “llenado el carro de combustible”, cansados por la etapa realizada, nos dispusimos con buen ánimo a disfrutar del descanso y tiempo libre merecido: los niños rápidamente se fueron al cercano río a refrescarse y jugar, al igual que algunos adultos. A media tarde, algunos también dimos una vuelta por el pueblo. Al anochecer, cena y descanso para recargar y restaurar nuestros cuerpos.

La sorpresa del desayuno del domingo

Fue sorprendente para los padres ver cómo, nuestras hijas pequeñas (desde los 7 a los 10 años), a pesar del cansancio del día anterior, se levantaban a las 5:30 de la mañana, una hora antes que nosotros para preparar con tanto cariño, creatividad y detalle el desayuno del domingo. Hasta nos organizaron el lugar que nos debía corresponder apuntando en un papel el nombre de todos los asistentes, al igual que sucede en las bodas y otros eventos importantes. Posteriormente, con la colaboración de los padres, se fue calentando la leche y el café, y se pudo aprovechar el pan sobrante del día anterior preparando pan tostado. Pensamos que es muy importante dar valor a la comida, aprovecharla al máximo para no desperdiciarla ni tirarla, por lo que, en nuestros actos y convivencias intentamos tenerlo en cuenta.

2ª Etapa: Zubiri-Huarte-Pamplona (20,4 kilómetros)

Salimos puntualmente a las 8 rumbo a Huarte y Pamplona. Mari Cruz, Jenny, Wendy y Marisol se pudieron incorporar a esta caminata que, con suaves pendientes, discurre a lo largo del río Arga y en la que nos encontramos con varios puentes medievales.

A lo largo del recorrido existe la opción de escoger seguir la ruta jacobea, algo más alejada del río Arga, o seguir un suave paseo hasta Pamplona por el paseo fluvial a la orilla del río.

La opción del paseo fluvial y la que sale de frente desde Zabaldika llevan hasta un merendero situado al otro lado de la N-135 (Km 12,9). Mesas, barbacoas e incluso servicios animan al descanso. Allí pudimos reencontrarnos la mayoría de los que caminábamos en grupos diferentes debido a los diversos ritmos con los que caminábamos y tener un momento de merienda y refrigerio.

En este punto el itinerario se bifurca. Si giramos a la izquierda y cruzamos el río podemos retomar el paseo fluvial hasta Pamplona, pasando antes por Huarte. Esta opción es algo más larga, con menos desnivel y discurre siempre pegada al río. La alternativa de Huarte fue la opción que escogimos. No pasa por Arre, deja a un lado Villava y Burlada y enlaza con la histórica en la carretera de Burlada, a escasa distancia del puente de la Magdalena. La otra opción, la histórica, prosigue de frente y nos lleva a subir una senda que lleva hasta el antiguo señorío de Arleta, hoy un conjunto de casas arruinadas.
Hubo algunos caminantes que, yendo a un mayor ritmo que el resto, llegaron hasta Pamplona, pero la mayoría del grupo llegamos hasta Huarte, donde compartimos el descanso, la comida y el baño en el río Arga.
Entre las personas que hicimos la excursión completa y las que hicieron sólo una de las dos etapas o compartieron algún momento de convivencia, los participantes que coincidimos fuimos en total: 17 adultos, 10 jóvenes (desde los 12 años), 6 niños (con edades entre los 7 y los 11 años) y hasta un perro llamado Archie.

A media tarde llegó el momento de la despedida y del regreso al hogar, después de haber compartido una experiencia inolvidable.

La experiencia es vivencia reflexionada: Camino de Santiago, una experiencia de la vida y una lección para la vida

Una vez acabada la experiencia, en el reposo y la reflexión del hogar, surgió la necesidad de expresar, compartir y poner palabras a lo vivido. Así que fuimos tomando nota a nuestras propias reflexiones partiendo de esta pregunta: ¿Qué nos ha aportado la experiencia del camino de Santiago personalmente, como familia? Estas fueron las aportaciones de algunos caminantes:

Samuel: “Bueno, yo creo que ha sido un trabajo conjunto, nos hemos complementado bien y cada uno ha aportado su granito de arena para que todo esto haya salido genial. Ha sido un esfuerzo común. Los niños también han colaborado y no se han quejado y es una experiencia para familias e hijos. Además, añadir: solidaridad, contemplación de la naturaleza, familia de familias, cariño, confianza de unos con otros. Confianza en las posibilidades de todos para conseguir un objetivo común. Generosidad, paciencia, comprensión, la constatación de que trabajando juntos podemos conseguir nuestras metas, las del camino, y las de la vida”.

Nuria: “Yo, medio muerta, aunque contenta, la verdad. ¡El camino me ha dejado ganas de conocer más la naturaleza, la historia, de profundizar más en la fe y ganas de volver! ¡Sí que ha sido un trabajo en conjunto, sí, cada uno aportando trabajo y cariño de manera diferente!”

Mari Cruz: “El Camino es una escuela para la Vida”.

Claudio: “Quisiera expresar unas palabras de agradecimiento para este increíble GRUPO. Ustedes son la clara muestra de que todas las cosas se pueden lograr cuando se trabaja en equipo y en armonía. Me gustaría pedir un gran aplauso para todos lo que hicieron posible esto. No daré nombres porque sería injusto que me olvide de alguien. ¡¡GRACIAS POR ESTE HERMOSO CAMINO, GRUPO!!”

Elena: “¡Gracias por los momentos compartidos… Sois como una gran familia!”

Marisol: “Yo hablando de mi propio ser y experiencia de fe quiero agradecer a Dios por habernos escogido a mí y a mi hija para poder participar en esta experiencia como apóstoles de Jesús, y desde esa manera poder explicar a mi hija que la vida no es fácil, que es como el camino que hemos caminado, con altos y bajos, como puede ser larga o corta, la fe es lo mismo: si no crees en algo que no ves pero si lo permites que habite en ti lo veras y lo sentirás, y hay que alimentar dando gracias a Dios por todo lo que tenemos y nos da, por la salud de todos y cada uno de nosotros y de nuestra familia, y como grupo muy hermoso el poder compartir momentos del aquí y ahora que son inolvidables, que no se repiten. Vendrán otros momentos, si, pero con otras experiencias, tan lindas. Pase lo que pase, todo es bueno en la vida, todo es por aprender, compartir y saber agradecer, y gracias a los niños por permitirnos vivir tan linda experiencia, gracias a las niñas hermosas por habernos preparado el desayuno, son un ejemplo, y de eso también tenemos que aprender y saber dar las gracias, como padres fue emocionante. Gracias a las personas que se unieron después con el fiambre para llenar nuestro estómago, eso es lo que hace unir el cariño verdadero a un grupo como el nuestro, gracias a todos y cada uno de los caminantes. El camino no está hecho, el camino se hace al andar…”

Ilde: “El camino es una bonita experiencia de la vida y una lección para la vida: en el camino, como en la vida, se requiere esfuerzo, constancia, hay momentos diferentes y complementarios (subidas, bajadas, llanos), el mismo camino para todos se afrontan en cada momento con diferentes ritmos vitales, se afrontan limites, dificultades y cansancios. En algunos momentos del camino recordaba mis experiencias de duro trabajo sacrificado con mi padre, desde jovenzuelo, en los olivares de Jaén, como una de las experiencias vividas que, pasados los años, más agradezco a mis padres. Nunca olvidaré aquella vez que, en pleno agosto andaluz, estuvimos trabajando mi padre y yo desde las 8 hasta las 12 de la mañana sin tener agua por haberla olvidado, habernos propuesto terminar el trabajo previsto a pesar de la sed y el calor sofocante y ser capaces de aguantar el duro trabajo hasta que estuvo terminado”.

Roberto: “Gracias por todo, por compartir cada momento y demostrar que en la convivencia entre diferentes culturas se puede convivir, gracias a todo el grupo”.

Dos días después de la caminata, algunos de los participantes tuvimos también nuestro encuentro semanal de “Escuela de padres” en la Casa de Cultura y Encuentro de Pamplona, situada en la C/Sangüesa, frente al nº 33, y aprovechando esta experiencia común vivida en el camino de Santiago, compartimos un interesante rato de diálogo sobre la importancia educativa del contacto con la naturaleza, ayudados también con la lectura y reflexión de un capítulo del libro “Educar en el asombro”, de Catherine L´Ecuyer, dedicado a este tema. Aportamos nuestras inquietudes y experiencias, y nos enriquecimos de las claves aportadas entre unos y otros, de las que destacamos las siguientes:

Estar confinados sin poder salir por la situación del covid-19, nos ha hecho redescubrir y valorar muchas cosas sencillas de la vida, a las que no dábamos importancia, como el contacto con la naturaleza.

A diferencia de los ritmos de nuestra sociedad, inducidos por los vertiginosos cambios y ritmos tecnológicos, que generan inmediatez, ansiedad, impulsividad, posibilidades ilimitadas y gratificación inmediata con baja tolerancia a la frustración (“lo quiero todo y lo quiero ya”), que no tolera la espera paciente, que fomenta la falta de esfuerzo… el contacto con la naturaleza aporta la experiencia del límite, del desarrollo y ritmo lento de los procesos naturales y vitales (crecimiento de plantas, flores y la necesidad de su cuidado constante y persistente mediante el riego…). En este sentido, la experiencia del camino aporta unos ingredientes fundamentales para afrontar los desafíos de la vida, al igual que se afrontan los desafíos del camino, los ingredientes “CES”: Constancia, esfuerzo, sacrificio (dolor), trabajo, en definitiva.

Los niños que asistieron (a partir de 8 años), al igual que los adultos, tuvieron sus dificultades y hasta momentos críticos de crisis por los dolores y cansancios, que supieron afrontar con la ayuda de todos. Hasta Sara, una niña, animaba a su madre diciéndole: “el cansancio es mental”. Muchas veces en la vida, como en el camino, tenemos la tentación de abandonar lo que emprendemos, de pensar que no seremos capaces de afrontar las dificultades, pero la experiencia vivida nos demostró que sí, que el ser humano, desde niño, es capaz de afrontar las contrariedades mucho más de lo que pensamos, destacando que en ocasiones la fuerza y aliento del grupo tira de nosotros, porque juntos llegamos más lejos, y en mejores condiciones. Comentábamos también cómo los niños se muestran más quejosos y vulnerables con las personas de más confianza como sus padres y menos con otros adultos.

La importancia de desconectar de los ritmos y rutinas semanales de trabajo y descansar cambiando de actividad, y de compañías, puesto que las relaciones con otras personas y familias nos ayudan a oxigenarnos en nuestras propias relaciones personales y familiares, dotarnos de ciertas rutinas en los fines de semana para tener contactos con la naturaleza, y aprovechar los momentos de vacaciones de los niños para apuntarlos a campamentos y otras actividades en la naturaleza.

Se destacó la importancia de compartir actividades juntos, como familia, y que los niños y jóvenes tengan su propio protagonismo en la preparación de las actividades y su espacio propio dentro de misma. Quitar juguetes y aparatos, y regalar experiencias (actividades, viajes, visitas, acampadas, relaciones…)

En definitiva, una experiencia gozosa de la que todos regresamos a casa muy cansados pero también muy contentos, reconfortados y satisfechos con el sacrificio y esfuerzo personal y colectivo que también tuvo sus momentos de recompensa, fortalecidos en nuestra autoestima porque comprobamos que, a pesar de las dificultades y dolores, fuimos capaces de afrontar y superar los objetivos que nos marcaba el camino, descubriendo que la felicidad no hay que ir a buscarla, falsamente, en cosas raras o facilonas… porque sin amor ni esfuerzo no hay felicidad.

A todos no quedaron ganas de continuar organizando y asistiendo a próximas convivencias y etapas del camino de Santiago a su paso por Navarra. El reto, a buen seguro, continuará…

Aquellas personas y familias que quieran estar informados de las convivencias que organicemos desde la Casa de Cultura y Encuentro de Pamplona, de la asociación Encuentro y Solidaridad, pueden dejar su nombre, mail y nº de teléfono en el mail: navarra@encuentroysolidaridad.net

Trabajo digno, futuro digno

EL MUNDO DEL TRABAJO CON EL COVID 19:

TRABAJO DIGNO, FUTURO DIGNO

JUEVES 6

TARDE: 16:30 h.

  • Bienvenida al curso, normas generales.

MARCO GENERAL-FUTURO DEL TRABAJO:

  • ¿Cómo queda el mundo del trabajo tras el covid-19?, Eduardo Rojo Torrecilla (catedrático de derecho del trabajo y de la seguridad social en UAB) y Javier Marijuán Izquierdo (abogado laboralista).

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Conferencia performática.

VIERNES 7

DESAYUNO: 9 h.

Tras el COVID-19 ¿MÁS EXPLOTACIÓN?

MAÑANA: 10 h. - PLATAFORMAS

  • Realidad de la explotación laboral en plataformas y teletrabajo, Desiderio Martín Corral (militante de CGT) y Marta Sanz (Ingeniera química).

DESCANSO 11:15 h.

HOSTELERÍA

  • Experiencias de trabajadores de la hostelería en Andalucía: Maxi Porta, director de  “Al otro lado de la Barra” (VIDEO-DOCUMENTAL) y Carlos Pantera “SAT” (Lucha del Sindicato Andaluz de Trabajadores). -conexión on-line-
  • Trabajo en grupos.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Visita por los trabajos expuestos.

CUIDADOS

  • La experiencia de los trabajadores de residencias, Rosa García González (TCAE Residencia Vista Alegre -Madrid-, sindicalista del MATS).

MÁS ALLÁ DE NUESTRAS FRONTERAS:

  • Trabajo, derechos humanos y movimientos de liberación en Marruecos. Conexión on line con Aboubaker el-Khamlichi (fundador del movimiento Annahj Addimocrati, de la asamblea de obreras y obreros Attawassol y está implicado en la defensa de los derechos humanos de los inmigrantes subsaharianos) y Zohra Koubia (integrante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos -AMDH-).

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Película.

SÁBADO 8

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h. - SERVICIO DOMÉSTICO

  • Marco global de la explotación en el servicio doméstico, Tania García Sedano (doctora en Derecho y profesora en la UCIII de Madrid). Vídeo.
  • Experiencias concretas de explotación en el sector, REDHMI (Red de Hondureñas Migradas).
  • Experiencias asociadas frente a la explotación, SEDOAC (Servicio Doméstico Activo).

DESCANSO 11:30 h.

  • Cómo ha afectado la pandemia en el sector de la agricultura y el mercado de los productos básicos, José Santos (ingeniero agrícola).
  • Trabajo en grupos.

COMIDA: 14 h.

Tras el COVID.19 ¿MÁS SOLIDARIDAD?

TARDE: 16:30 h.

  • Visita por los trabajos expuestos.
  • ¿Cómo se ven afectados los autónomos después del COVID19?, José Marín Zamora (responsable de la empresa de productos Solyeco) y Julián García (carpintero. Empresa Montón de Trigo).

DESCANSO: 18 h.

  • Respuestas solidarias. Dinamiza Moisés Mato (actor y director de teatro, director de la sala Metáforas, activista de la noviolencia).

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Velada musical.

DOMINGO 9

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Trabajo de conclusiones, puesta en común y fiesta.

Durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia

Para más información puedes contactar en el correo cursos @ encuentroysolidaridad.net o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político

EN BUSCA DE SENTIDO:

DEL SUFRIMIENTO HUMANO AL AMOR POLÍTICO

LUNES 10

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Presentación del Curso.
  • La medicalización del dolor. Tirso Ventura (psiquiatra, experto en bioética).

DESCANSO: 12 h.

  • Trabajo por parte de los asistentes sobre lo expuesto.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Presentación del taller permanente “Per aspera ad astra” Aprendiendo juntos a expresar nuestro dolor mediante distintos recursos artísticos.
  • Cuando lo que duele es el alma las pastillas no funcionan. Testimonio desde Revolución Delirante.

DESCANSO: 17:30 h.

  • La medicina y la psiquiatría en una sociedad enferma. Javier Carreño (psiquiatra y psicoanalista). -conexión on-line-
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Dinámica de role playing.

MARTES 11

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Ayudar a cicatrizar las heridas de la vida, Arnaldo Pangrazzi (religioso Camilo, experto internacional en acompañamiento en el duelo). -conexión on-line-

DESCANSO: 11:30 h.

  • El duelo y la propuesta de la escucha, Valentín Rodil (psicólogo responsable del centro de escucha móvil del Centro de escucha San Camilo).
  • Trabajo de los asistentes.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Taller “Per aspera ad astra”.
  • Cuando el médico es el enfermo, testimonio de Gonzalo Casañal (médico de familia y experto en bioética).

DESCANSO: 17:30 h.

  • Propuesta de la psicoterapia desde el sentido, Tirso Ventura (responsable de una línea de investigación de la Universidad de Zaragoza en psicoterapia con pacientes con cáncer).
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Representación teatral: “Las palabras que nos amaron”. Por Moisés Mato (creador del teatro de la escucha).

MIÉRCOLES 12

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • La enfermedad como escuela para el amor político, Eugenio Rodríguez (sacerdote, experto en Doctrina Social de la Iglesia, superviviente de una leucemia).

DESCANSO: 11 h.

  • La resiliencia en la historia de los pobres: los militantes obreros, Rodrigo Lastra (médico oncólogo, especialista en historia del movimiento obrero).
  • Factores comunitarios de resiliencia en el duelo de los migrantes, Joseba Achotegui (psiquiatra experto en el duelo migratorio). -conexión on-line-

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Testimonios de resiliencia. Desde el dolor al amor.

DESCANSO: 17:30 h.

  • Experiencias sociales y políticas desde la resiliencia.
  • Puesta en común de las conclusiones del curso.

CENA: 21 h.

Durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia

Para más información puedes contactar en el correo cursos @ encuentroysolidaridad.net o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

EXPOSICIÓN: Unión Europea, paso cerrado

Perdonar y reconciliarse ¿es lo mismo?

Diego Velicia
Psicólogo del COF Diocesano


El perdón consiste en decidir no guardar rencor por el daño recibido. Algo así como “romper la factura que me debes”. Es un acto gratuito que no debe hacerse con ningún otro objetivo que no sea el de devolver al otro la dignidad perdida en la ofensa que cometió contra mi. Ni siquiera debe aplicarse con el objetivo de conseguir el perfeccionamiento moral del ofensor al verse perdonado. Hay ocasiones en que se perdona a alguien para ver si “aprende y se da cuenta”, y esto puede que suceda, pero no debe ser el objetivo del perdón, porque entonces sería un perdón condicionado: “te perdono para que…” Como explica Jean Laffitte en su libro El perdón transfigurado, “el perdón no sustituye la deuda de la ofensa por la deuda de un perdón, que convertiría al ofensor en deudor por segunda vez. El perdón le restablece en su dignidad y un don así no puede hacerse sin amor”. Es un regalo gratuito que no nace de una reacción instintiva, sino que es un acto eminentemente creativo.

Ese acto de amor, como acto personal, puede tener lugar sin necesidad de que el ofensor se arrepienta o pida perdón. Hay ocasiones en que nos negamos a perdonar a alguien porque “no me ha pedido perdón”. Pero la petición de perdón del ofensor no es imprescindible para perdonar. ¿Cómo se podría perdonar entonces a quien no tiene posibilidad de pedir perdón? ¿Estaría entonces la víctima condenada a vivir con el resentimiento y el rencor permanentemente? No. Porque es posible perdonar a un desconocido, a alguien que nos ha hecho daño y ya no está cerca de nosotros. Es posible perdonar a alguien que ya ha fallecido. Es posible perdonar a alguien que no reconoce el daño causado, que no se arrepiente ni pide perdón.

La reconciliación, sin embargo, es un paso más allá del perdón. El perdón es “unidireccional”, es decir, que una persona puede perdonar a otra que le ha hecho un daño, aunque no se arrepienta, aunque no pida perdón, aunque no tenga ninguna relación con ella. La reconciliación, sin embargo, es “bidireccional”. Precisa que el ofensor reconozca el daño causado, se arrepienta, trate de repararlo si es posible y pida perdón. Pero la reconciliación va más allá del perdón. Mira al futuro para establecer una relación mejor de la que existía antes entre esas personas. No borra el daño, ni restaura la relación al punto anterior al daño, si no que crea una relación nueva. Y ahí es imprescindible el concurso de los dos.

Toda reconciliación precisa del perdón, pero no todo perdón puede llevar a una reconciliación. Un ejemplo lo tenemos cuando el ofensor niega o minimiza la ofensa, sin hacerse cargo del dolor causado, requisito imprescindible para la reconciliación. Otras veces la víctima del daño puede temer volver a ser herida por el ofensor y necesita guardar una distancia adecuada para evitar ese daño. Y esa distancia no impide que le pueda perdonar ni cuestiona la veracidad del perdón, es simplemente la necesidad de protegerse a sí mismo de un daño, que en algunos casos puede ser terrible.

Aunque estamos llamados a ser reconciliados, no siempre eso se produce en esta vida. Pero la Buena Nueva consiste en saber que el pecado, el mal, no tienen la última palabra sobre el hombre.

60 años de la gran independencia

Mbuyi Kabunda
Publicado en Mundo Negro


La integración regional y el desarrollo del continente, principales retos para el futuro

Hace 60 años, 17 países africanos accedieron a la independencia. El tiempo transcurrido es suficiente para hacer un balance de la situación del continente y, sobre todo, presentar las pertinentes proyecciones.

Al principio de las independencias africanas, en 1961, el agrónomo galo, René Dumont, autor de Vamos hacia el hambre, dio la voz de alarma, denunciando el camino equivocado adoptado por los países africanos, especialmente por el mimetismo del modelo de Estado y de desarrollo occidental que habían adoptado. Entusiasmadas por las independencias de reciente adquisición, las élites políticas e intelectuales africanas respondieron al unísono: «Poco importa la dirección, lo esencial es arrancar».

Desde entonces han proliferado los adjetivos, en su mayoría negativos, para calificar la situación del continente: África bloqueada, traicionada, estrangulada, enferma de sí misma…, solo por mencionar algunas opiniones que han intentado poner de manifiesto el fracaso de las independencias y de las élites poscoloniales. Sin embargo, a pesar de todos estos diagnósticos afrocatastrofistas, África sigue adelante, desafiando todos los pronósticos de una muerte anunciada.

En este continente que destaca por la unidad en la diversidad, -Sylvie Brunel habla hoy de tres representaciones que se entrecruzan y superponen: el «África del caos o de la miseria», el «África del exotismo» y el «África emergente» –el Africa -rising– de la última década. La verdad es que se vive mejor en África hoy que hace un siglo, pero también un poco peor que hace 60 años.

Los líderes poscoloniales se dieron como principales objetivos la construcción nacional –el Estado-nación–, el desarrollo económico y social, la promoción de la democracia y de los derechos humanos y la unidad africana. Seis décadas más tarde, es necesario hacer un balance de la consecución de estas metas. Fundamentalmente, debemos intentar responder a las siguientes cuestiones: ¿qué balance político y económico se puede hacer de las independencias africanas?, ¿cuáles han sido los aciertos y desaciertos? y ¿cómo se presenta el futuro del continente?

No cabe duda de que el continente necesita una nueva estructura política y socioeconómica para resolver sus problemas y conseguir la inserción adecuada en la globalización, como sujeto y no como objeto.

La construcción nacional

En África, el Estado como fenómeno jurídico precedió a la nación como fenómeno sociológico. Fue el principal atropello histórico de la Conferencia de Berlín, a finales del siglo XIX.

Por su origen colonial, el Estado africano no fue concebido ni para el desarrollo ni para la democracia ni para la promoción de los derechos humanos. Fue, y sigue siendo, un instrumento de dominación, agresión y explotación. Los Gobiernos nacionalistas africanos poscoloniales, en lugar de transformar el Estado colonial que heredaron de la colonización, lo recuperaron y mantuvieron debido a su obsesión por la creación del Estado-nación, lo que les hizo caer en la deriva autoritaria.

Las necesidades de construcción nacional y de desarrollo, convertidas en máximas prioridades, llevaron a las élites poscoloniales a la creación de Estados fuertes centralizados y jacobinos mediante la institución, en las décadas de los 60 y 70, de nuevos instrumentos de dominación: el partido único de derecho –o de hecho–, la etnocracia, la «dictadura desarrollista» o el desarrollismo estatal, mediante el capitalismo de Estado y/o el socialismo de Estado.

De este modo, confiscaron el poder político y económico, convirtiéndose en «nuevos colonos» con prácticas patrimonialistas y de colonialismo interno inspiradas en el modelo jacobino. El resultado ha sido la ruptura entre el Estado y la sociedad, con distintas legitimidades.

El futuro está en el afrofederalismo o federalismo interno. Es decir, la adopción de una forma de descentralización o endofederación, siendo el objetivo favorecer las iniciativas locales, respetar el pluralismo étnico, social y cultural de la sociedad y fomentar la participación popular en el desarrollo y proyecto de sociedad.

El desarrollo en África

Con el mantenimiento de la división del trabajo establecido durante siglos y décadas anteriores, se mantiene vigente el pacto colonial, por el que el continente ocupa el lugar de granero de las materias primas y de la mano de obra barata.

Desde 1960 hasta 1980 se instituyó el Estado desarrollista, encargado de la creación del Estado-nación, considerado la base del desarrollo. El resultado ha sido la inversión en los aspectos políticos e ideológicos, en detrimento del desarrollo -económico.

Y de 1980 a 2000, ante la catástrofe generada por el modelo anterior, se impuso el ajuste privatizador –o Consenso de Washington–, que quitó al Estado funciones económicas y sociales, junto a la conversión del sector privado y del comercio internacional en motores del desarrollo.

Desde 2000 hasta la actualidad, se intenta el supuesto equilibrio entre el Estado y el mercado. El resultado ha sido la profundización de los déficits internos y externos, el paro estructural y el deterioro en los aspectos de desarrollo humano.

Durante las seis décadas de las independencias es preciso subrayar la falta de diversificación de las economías africanas, la desindustrialización, así como las escasas o nulas inversiones sociales, factores todos que explican la persistencia del subdesarrollo en el continente.

En resumen, la pobreza y el subdesarrollo en África se explican por tres crisis combinadas: la crisis orgánica –la prioridad dada a la construcción nacional o del -Estado-nación en detrimento de los aspectos de desarrollo económico–; la crisis estructural –el mantenimiento de las economías coloniales o rentistas basadas en las materias primas o las industrias extractivas–, y la crisis coyuntural –las consecuencias de las crisis mundiales por la extrema vulnerabilidad y extroversión de las economías africanas–, además de por dar prioridad a una sociedad de consumo en detrimento de una de producción.

Es preciso subrayar, que desde hace diez años, el PIB africano crece más rápidamente que en otros continentes, en torno al 5 % de promedio. Pero, se trata de un crecimiento sin desarrollo, por fundamentarse en lo coyuntural y no en lo estructural.

En la actualidad, solo ocho países presentan una buena situación económica: Botsuana, Mauricio, Seychelles, Kenia, Sudáfrica, Namibia, Ghana y Costa de Marfil. Tal y como sugiere el economista Carlos Lopes, el desarrollo de África en las décadas venideras pasa por la síntesis entre el humanismo, el panafricanismo, la combinación del desarrollo económico con el desarrollo social, y el respeto medioambiental, contra el actual modelo ecocida.

En las décadas venideras se deberá imponer la democratización del desarrollo, cuyos ejes serán el desarrollo «del pueblo» –priorizando el desarrollo humano y social, dando preferencia a la educación y la sanidad–, «por el pueblo» –fomentando la participación popular y a favor de la mayoría–, y «para el pueblo» –con la reducción de las desigualdades y el fomento de la justicia social–. Será obligada la conversión de la economía popular, social o solidaria –que representa del 40 al 50 % del PIB del África subsahariana y el 30 % del norte de África–, y el 80% de puestos de trabajo en muchos países, en vector del desarrollo.

Integración regional

Casi todas las constituciones africanas proclaman en sus preámbulos la adhesión al panafricanismo, y muchos Gobiernos se han dotado con un ministerio de integración regional, poniendo así de manifiesto la primacía del proyecto de unidad africana.

El resultado es el sorprendente dinamismo institucional experimentado en el continente, desde 1960 hasta la actualidad, con la creación de más de 200 agrupaciones de toda índole. La integración regional se ha convertido en una alternativa al fracaso del Estado-nación y del desarrollo a nivel nacional. Sin embargo, este entusiasmo contrasta con la lentitud y el débil grado de cooperación bilateral y multilateral entre los países africanos.

A pesar de dar importantes pasos a nivel continental con la creación de la Unión Africana (UA), la adopción de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad) y la puesta en marcha del Área de Libre Comercio Continental, estamos aún lejos de proyectos supranacionales.

El proceso de integración regional se encuentra en un callejón sin salida por el apego a las soberanías nacionales, la ausencia de voluntad política, la falta de complementariedad entre las economías rentistas y extrovertidas y, sobre todo, por el equivocado enfoque librecambista, basado en el mimetismo de la Unión Europea (UE). Ello explica que la integración africana se está realizando desde el exterior –la estadounidense Ley de Crecimiento y Oportunidad en África (AGOA) o los Acuerdos de Partenariado Económico (APE) de la UE– más que desde el propio continente.

Ante este desconcierto, es preciso optar por un nuevo enfoque de integración, que ha de tomar en cuenta los aspectos -mesoeconómicos, en particular la estrategia de los países-frontera –áreas culturales -homogéneas y lingüísticas, complementarias y con uniones aduaneras a caballo, de hecho, entre dos o varios Estados, como ósmosis para la unidad–; la construcción de infraestructuras físicas horizontales para vincular a los pueblos y a los Estados balcanizados; así como la institucionalización de los flujos migratorios transfronterizos y de la mencionada economía popular.

Se ha de pasar del «panafricanismo armado», o de la colonización económica de unos países -sobre otros, tal y como sucedió, y -sigue sucediendo, en la región de los Grandes Lagos, a un «panafricanismo de cooperación». Es preciso para fomentar la complementariedad o la cooperación/integración entre los países africanos, para la mejora de las condiciones económicas y sociales de los pueblos y para beneficio de todos. Se debe acabar con la maldición de los recursos naturales, convirtiéndolos en su contrario: la bendición de los mismos.

La unión y/o unidad de los Estados africanos a escala continental –desde la pluralidad y la diversidad o la descentralización desde dentro, y el federalismo hacia fuera– es el trasfondo del ideal panafricano de Kwame Nkrumah, de Patrice -Lumumba y Cheikh Anta Diop, que ahora se trata de recuperar y concretar en un mundo globalizado.

Ante la inoperancia del panafricanismo de los aparatos del Estado neocolonial, viciado y vaciado de contenido, hay que abogar por un nuevo panafricanismo –neopanafricanismo–; por el fomento de las iniciativas de desarrollo y de unidad desde abajo; por los pueblos, que han encontrado soluciones a sus problemas de supervivencia diaria al margen del Estado y de la comunidad internacional y, por último, por hacer frente a los desafíos de la -globalización.

Democracia participativa

A comienzos de las décadas de los 80 y 90 se impusieron los procesos de democratización en África, en sustitución de los deficitarios sistemas monopartidistas, según los criterios occidentales de democracia liberal y de economía de mercado.

El balance que hoy se puede hacer de dichos procesos es controvertido. En algunos casos se puede hablar de mejoras –no hay marcha atrás–, y en otros de un verdadero retroceso por el fraude, la manipulación electoral, el clientelismo, las leyes electorales restrictivas, las enmiendas constitucionales, la manipulación autoritaria de las instituciones y de las violencias pre- y pos- electorales. Mirando al lado soleado, es preciso subrayar la emergencia de una sociedad civil dinámica y luchadora, el papel de los medios de comunicación en el despertar de la conciencia ciudadana, y el papel de contrapoder de los partidos de la oposición.

Sin embargo, los avances democráticos son frágiles por desarrollarse en un contexto de crisis económica. La democratización política no se ha visto acompañada por la económica y la social. La democracia se ha limitado al multipartidismo –democracia electoral formal– y a la libertad de prensa. Además, en algunos países, se han instaurado las «democraduras» –democracias formales y dictaduras encubiertas–, las «monarquías republicanas» –al suceder los hijos a sus padres en la jefatura del Estado–, o las enmiendas constitucionales –golpes de Estado constitucionales e institucionales– para perpetuarse en el poder.

Solo cuatro países ofrecen instituciones democráticas sólidas: -Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Mauricio, con importantes avances en Senegal, Benín, Ghana o Etiopía.

Las soluciones a los problemas de desarrollo y de democracia en África no deben ser idénticas a las adoptadas en Europa, sino que han de inspirarse en las estructuras tradicionales, adaptadas a las realidades de los pueblos. Es hora de sustituir el mercado por lo social, poner el desarrollo económico al servicio del desarrollo social conforme a la cultura africana de la democracia y el desarrollo: la democracia de inclusión inspirada en los valores africanos, y experimentada por el ubuntu (humanismo).

Segunda independencia

África necesita una segunda independencia o liberación, pues la primera, ficticia, ha dado lugar al neocolonialismo y al colonialismo interno.

Se procedió al mimetismo del modelo occidental en lugar, según Ali Mazrui, de la indigenización o la adaptación de los valores extranjeros a las necesidades locales, la diversificación cultural y la defensa de los intereses nacionales. Es decir, África necesita modernizarse sin occidentalizarse. Es precisa una estrategia de liberación y de resistencia contra el capitalismo periférico, que ha conducido a una verdadera «catástrofe económica en África», que debe definir su propia visión del Estado, de desarrollo, de democracia, de unidad, y establecer el proyecto de sociedad que mejor le convenga.

La nueva estrategia ha de consistir, fundamentalmente, en la conciliación de la endofederación –federalismo interno– con la -exofederación -–federalismo externo–, para crear grandes espacios de soberanía política y económica, siendo el objetivo conseguir el desarrollo interno y fortalecer el poderío africano en el -sistema internacional.

«Se están alquilando sofás en A Coruña para dormir»

Ana Carro
Fuente: La Opinión


Pablo Sánchez, trabajador social de la Cocina Económica de A Coruña, se encuentra cada día con una realidad en la que hay colas para pedir comida y en la que mucha gente no tiene donde dormir. Asegura que los precios para alquilar un piso en la ciudad «son abusivos» y, en muchos casos, estos espacios «no reúnen las condiciones mínimas de higiene». Sánchez lamenta que las personas en situación de pobreza o de exclusión social «tengan que destinar más de la mitad de las ayudas al alquiler».

Como trabajador social, ¿ha sido consciente del incremento del precio de la vivienda en la ciudad?
Sí. Es una realidad. En los últimos años ha habido un incremento notable del precio de los alquileres, tanto de viviendas como de habitaciones.

¿A qué cree que se debe?
Está muy asociado al incremento de la población que experimenta la ciudad año tras año. No es una gran subida, pero sí una tendencia. A Coruña tiene un problema de vivienda evidente porque el parque de viviendas no aumenta en la misma proporción que la población, que lo hace de una manera mayor.

¿Las personas en riesgo de exclusión son las más perjudicadas por esta situación?
Sí. Los colectivos en riesgo de exclusión social o en situación de pobreza tienen pocas posibilidades económicas. Las prestaciones sociales públicas rondan los 400 euros. La Risga, por ejemplo, es de 403 euros y el subsidio de desempleo de 430 euros. Con esa media de ingresos, lo que queda es acceder a un piso compartido o a viviendas en régimen de alquiler en muy mal estado.

¿Los precios son abusivos?
Por supuesto. Conozco decenas de casos de personas que están pagando 300 o 400 por viviendas que no reúnen las condiciones mínimas de higiene y habitabilidad. Ocurre lo mismo con las habitaciones. Se alquilan por 200 euros y la cama tiene un colchón en el que es prácticamente imposible dormir. Es la ley de la oferta y la demanda.

¿Qué provoca esta situación en el sector inmobiliario?
Que haya un submercado de alquiler. Sin contratos y sin condiciones. Todo es de palabra. O lo tomas o lo dejas. Pensando en esos perfiles de personas más excluidas que no pueden acceder a la vivienda normalizada por cuestiones económicas, lo que les queda es aceptar un mercado marginal. Que implica más marginalidad y refuerza sus problemáticas. Más de la mitad de la ayuda económica que reciben la tienen que destinar al alquiler.

¿Es una tendencia en toda España?
Claro. Madrid y Barcelona son referencias siempre. Hay que estar muy atentos a lo que pasa a todos los niveles en estas dos ciudades porque eso se reproduce siempre en el resto de España. Hace diez años nos sorprendíamos al escuchar que se alquilaban bañeras para dormir en Madrid. Pues ya se están empezando a alquilar sofás en A Coruña para dormir.

Radio favela

Ana Sánchez


Basada en la historia real de esta radio comunitaria, nacida en los años ochenta y que todavía hoy continúa en antena. Esta película nos cuenta la vida en las favelas de Brasil: desde los suburbios de la ciudad de Belo Horizonte, un sueño irá cobrando forma hasta convertir en realidad la voz de la favela, a través de un aire que reivindican sin dueño, que pertenece a todos, del que no se pueden apropiar los enriquecidos dirigentes de la ciudad.

En un mundo de pobreza y violencia, en el que prima la lucha por la supervivencia, la ley del más fuerte, donde el que domina es el que tiene un arma con la que imponer su propia ley y cualquiera está expuesto a ver truncada su vida por una bala perdida o un disparo de venganza o envidia.

En medio de este ambiente de muertes sin sentido (o con sentido para quienes buscan el poder y el beneficio a costa de lo que sea) surge una luz que dará un atisbo de esperanza, la esperanza de que es posible construir un mundo distinto, en el que la dominación de quienes detentan la propiedad de la palabra y la comunicación no sean sólo los enriquecidos, sino cualquier persona por el hecho de serlo.

Un grupo de jóvenes tratará de dar una respuesta a esta situación desde una cultura distinta, la cultura del diálogo, de la escucha, de la colaboración.
Frente a la persecución de la censura del poder, las coacciones, la prepotencia, la violencia institucional de quien domina y somete a los que quieren abrir una ventana a la libertad y ven aplastada su propia libertad por las fuerzas sustentadoras del llamado orden público, frente a todo esto se gesta una nueva vida.

En la película se nos va narrando las dificultades que encuentran por el camino y que van superando conjuntamente, vemos cómo se junta un grupo de chicos en un proyecto común, que trata de ser la voz de los que no tienen voz, allí en los suburbios de su ciudad. Un pequeño proyecto que irá creciendo con el esfuerzo de todos, un grito desde abajo, amplificado a través de las ondas que alcanzan toda la ciudad, que van llegando hasta todos los rincones de las favelas.

Una labor continua, persistente, tenaz. Una fidelidad a un ideal en el que se va involucrando toda la comunidad, la familia, los amigos, los vecinos,… todos los que conforman ese pequeño rincón que se va ampliando como el propio aire en que se desplaza.

Hasta que por fin ve la luz o mejor dicho, el aire y se va extendiendo por toda la ciudad, de favela en favela, de casa en casa.

Un nuevo horizonte para Belo Horizonte.