El problema de la vivienda y la Iglesia

Se ha levantado algo de polvareda por algo que, desgraciadamente, no será realidad. El vicepresidente Iglesias parece que ha metido en una ley, con motivo de urgencia por la pandemia del Covid-19, la posibilidad de expropiar viviendas. Ha saltado el sacrosanto derecho de la propiedad de los ya propietarios para aplastar, como ya vio León XIII en 1891, el mismo derecho (de propiedad) de los no propietarios. Los ya propietarios argumentan (contra los que también quieren ejercer el derecho de propiedad), falseando la realidad y dicen que les molesta porque algunos propietarios de viviendas en alquiler necesitan esos ingresos. ¿Cuántos? ¿Serán más del 20% que calcula las plataformas antideshaucios?

El Gobierno en esta propuesta -que no llevará a buen puerto, ya lo ha dicho Ábalos– tiene razón. Creo que no lo hará porque no es verdaderamente socialista. Lo meterá en el BOE, hará propaganda, pero no lo hará. La Doctrina de la Iglesia desde luego está -en esto- con ellos. ¿Cómo se va a decretar confinamiento por razones sanitarias y permitir que se viva en la calle, en una chabola o en un coche? Ya ha pasado en medio de la pandemia que se va la luz en un poblado chabolista y la gente se junta en una humildísima casa con chimenea en la que, probablemente, han contagiado a los ancianos moradores.

Miles de familias, miles de personas carecen de vivienda propia. Creo que hay dos bloques de situaciones muy diferentes Por una parte están los “sin techo”, personas que carecen de un lugar donde guarecerse y con las típicas características de la mendicidad; a veces personas bastante deterioradas en sus formas de vida y relaciones. Por otra parte están las familias que no viven ese grado de exclusión. Están perfectamente incluidas pero están explotadas: cajeras, reponedores, parados, hasta autónomos, etcétera, que están con el agua al cuello; no es que no lleguen a fin de mes sino que, además, no saben cómo pagarán los recibos que llegan a primeros de mes.

El primer grupo (“sin techo”) está en las cloacas de la sociedad. Normalmente, han sido trabajadores pero la dureza de la vida o alguna circunstancia familiar les ha ido orillando y hoy son “descartados”, podrían desaparecer y no se resentiría el aparato social. De hecho pasa, como cuando un mendigo se murió en el banco frente a un centro de salud en nuestra ciudad. El segundo bloque es distinto: es el motor de la economía. Sé que pocos creen esto aunque es de sentido común. El motor es el trabajo. La fuente de toda riqueza.

La situación límite en que viven los “excluidos” es un asunto, desde el punto de vista económico, fácilmente solventable con muchísimo menos del 0,7% del PIB; muchísimo menos. Lo que pasa es que no se quiere hacer porque no hay voluntad política.

Otra cosa es el problema de la vivienda de la mayoría. Los 5 millones de viviendas pequeñas. Los que viven ahogados por la hipoteca, etcétera. El problema de estos no se soluciona porque es un negocio. Hoy hay en España más viviendas vacías que familias sin vivienda, pero… no se puede hacer nada. Porque el negocio del alquiler es intocable. Hay “gentes” en España con diez, veinte o treinta pisos alquilados que les proporcionan miles de euros al mes…, sin dar más golpe que el que dan sobre sus inquilinos. Hoy hay en España más suelo baldío que suelo urbanizable, pero… no se puede hacer nada. Porque aunque somos muy “liberales”… el suelo es otra cosa. Nada influye tanto en el precio de la vivienda como el precio del suelo. Precio altísimo por la escasez de un bien (el suelo) que es artificialmente escaso por la imposición de los mecanismos urbanísticos.

Así las cosas se le puede exigir a los gobernantes una política de vivienda que acabe con estas situaciones. Y sería -sin duda- razonable y moral expropiar viviendas vacías a cualquier propietario privado o colectivo que no las necesitara. Da lo mismo sea Iglesia, sindicato, fondo buitre, el propio Estado, grandes propietarios o lo que sea. El derecho a la vida está por encima del derecho de acumulación de propiedad en pocas manos.

¿Por qué el PSOE de hoy no hace promoción de vivienda como hacia el viejo PSOE de los años 20 o 30 del siglo pasado?

Otra cuestión importante sería preguntarse por qué el PSOE de hoy no hace promoción de vivienda como hacia el viejo PSOE de los años 20 o 30 del siglo pasado. El único obrero que ha sido presidente del Gobierno en toda la historia de España vivió en una vivienda promovida por una cooperativa socialista. Más valiente aún fue Giorgio La Pira, alcalde de Florencia hace más de cincuenta años, hoy en proceso de beatificación, que sí expropió con inteligencia viviendas vacías.

Tenemos sobrada experiencia de lo que ha sido la política de vivienda durante la Transición. No es motivo de orgullo nacional. El precio de la vivienda cada vez se lleva más porcentaje del salario de los trabajadores. La vivienda es objeto de especulación. El Gobierno de España decidió sin oposición que comprar una vivienda en España de medio millón de euros te dé prácticamente casi el derecho de nacionalidad. Eso sí se ha hecho pero los gobiernos Suárez, González, Aznar, Zapatero o Rajoy se parecieron mucho en no resolver el problema de la vivienda. Lo que seguramente hará este Gobierno, a la vista de la experiencia, es pagar del fondo común procedente de los impuestos buenos alquileres a los propietarios. Dará limosnas a los inquilinos para que los grandes propietarios sigan contentos.

Si el Gobierno, de hoy o de mañana, se decidiera a expropiar en favor de los oprimidos no será la Iglesia quien se opongan aunque le afecte. Serán los partidos que sustentan al Gobierno. Serán los intereses de los grandes propietarios. Será la banca. Serán los medios de comunicación quienes se opongan. Pablo Iglesias hará lo que nos echan en cara a los curas: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”. No le vayan a quitar la piscina.

Eugenio Rodríguez

Fuente: Espiral21

25 aniversario del asesinato de Iqbal Masih

El 16 de Abril de este año se celebra el 25 aniversario del martirio de Iqbal Masih, el niño paquistaní asesinado por la mafia tapicera por su lucha contra la esclavitud infantil.

Su testimonio y sacrificio han sido claves para extender a nivel mundial la lucha contra esta gran lacra de nuestro tiempo. Muchas personas y organizaciones tienen ya el 16 de abril como fecha de referencia de la lucha contra la esclavitud infantil. En este sentido destaca la labor del Movimiento Cultural Cristiano en la difusión de la vida de Iqbal y su lucha solidaria durante estos 25 años. Gracias a esta campaña que iniciamos, la vida de Iqbal se estudia en los colegios, aparece en algunos libros de texto, se han realizado múltiples publicaciones, documentales, actos, reconocimientos institucionales, calles y plazas con su nombre, etc.

Ehsan Ullah Khan, el fundador del Frente de Liberación del Trabajo Forzado de Pakistán, el hombre musulmán que liberó y acompaño a Iqbal – niño cristiano- en su proceso militante, sigue hoy en día luchando contra la esclavitud infantil en todo el mundo. Ha estado en diversas ocasiones en España y en el próximo otoño estará de nuevo realizando actos y presentaciones en diversas ciudades de España con la colaboración de militantes de Encuentro y Solidaridad.

En estos días de confinamiento por el coronavirus, mientras las consejerías de educación cargan de trabajo burocrático a los educadores y no se plantean como el confinamiento aumenta la distancia educativa entre los que tienen padres con tiempo, wifi y los que no, estamos constatando que los niños españoles están siendo obligados a llevar formas de vida insanas:

  • la alimentación tiende al sobrepeso y se da el abuso de los aparatos electrónicos,
  • millones de ellos viven en casas de menos de 60 m (no sabemos el número de familias que viven en una sola habitación),
  • la complejidad y el drama que viven los niños de padres separados o aquellos en los que la violencia es la norma en su casa.
  • La crisis del Covid-19 ha puesto de manifiesto lo muy conectados que estamos. Según denuncia la Plataforma Dignitex el 30 de marzo, son niños esclavos también los que están haciendo mascarillas. ¡Que nuestra salud no sea a costa de la explotación de los niños!

No sería justo no reconocer que la pandemia del corona virus se está cebando en los más empobrecidos y especialmente, va a afectar con fuerza en los sectores del trabajo negro sin derechos ni protección social que son aquellos en lo que existe mayor esclavitud infantil. Por eso, la lucha por un trabajo digno para todos, debe intensificarse. El mundo corre el peligro de que salgamos de esta crisis con más esclavitud infantil.

Esta es nuestra oportunidad como sociedad para acabar con un estilo de vida que esclaviza a niños y adultos. Ahora nadie puede cuestionar, que si existe voluntad política se puede poner patas arriba los países para dotar de medios que atajen un grave problema que afecta a mucha gente, como se ha demostrado paralizando la economía, empresas… para afrontar la lucha eficaz contra el coronavirus.

A pesar de los avances logrados en estos 25 años, especialmente en el terreno de la concienciación, la esclavitud infantil sigue siendo un drama que requiere del compromiso e implicación de todos; consumidores, políticos, educadores, empresarios y toda persona de buena voluntad, para que se tomen las medidas políticas y económicas necesarias para acabar con esta injusticia.
Seguimos en la lucha.

Encuentro y Solidaridad

Puedes descargarte aquí su biografía

XXV aniversario del asesinato de Iqbal Masih. Esclavitud infantil

Los derechos de las empleadas de hogar en estado de alarma

El pasado 30 de marzo se celebró el día internacional de las trabajadoras empleadas del hogar. Unos pocos días más tarde, el 4 de Abril, la asociación Encuentro y Solidaridad organizó una charla on line titulada “Los Derechos de las Empleadas de Hogar en Estado de Alarma”, con la colaboración de Carolina Elías, presidenta de la asociación SEDOAC (Servicio Doméstico Activo). SEDOAC, desde hace más de 10 años, aglutina a mujeres de diferentes nacionalidades que cansadas de pertenecer a un sector invisible, vulnerable y precario deciden unir sus fuerzas y luchar por la igualdad plena de los derechos: laborales, políticos, sociales, económicos y civiles de todas las trabajadoras de hogar y de los cuidados en España.

Carolina habló de la situación en la que se encuentran estas trabajadoras domésticas en medio de estos días tan difíciles con la crisis del Covid-19.

En la misma semana en que se celebró la charla el Gobierno anunciaba un subsidio extraordinario para empleadas del hogar que cubriría el 70% de la base cotizable del salario. Carolina reivindicó que las medidas del gobierno son totalmente insuficientes: ¿qué ocurre con todas las trabajadoras que no tienen contrato? Se estima que 1 de cada 3 empleadas del hogar está empleada irregularmente, un dato que creemos dista mucho de la realidad, siendo un porcentaje superior. ¿Y qué ocurre con aquellas inmigrantes sin papeles? O ¿con aquellas que se encuentran en régimen de ’internas’?

Hay que exigir a este gobierno la derogación de la ley de extranjería, para así acabar con la condena de nuestras hermanas inmigrantes que las condena a trabajos de semiesclavitud. Además la medida no contempla algo generalizado y es que muchas de las trabajadoras, en el caso de estar dadas de alta en el sistema de Seguridad Social, no tienen contrato por escrito, las horas de trabajo y salario es solo por acuerdo verbal con el empleador. Y una de sus reivindicaciones también es el hecho de poder tener acceso a la prestación por desempleo, algo a lo que este sector no tiene derecho. Además se calcula que 200.000 trabajadoras lo hacen sin cobertura a la seguridad social, quedando así excluidas de esta medida.

Es necesaria una renta de cuarentena que ayude a las personas y familias que hoy se quedan sin posibilidad de ingresos. El gobierno sólo ha tomado medidas cosméticas para el conjunto de la clase trabajadora, siendo claramente los grandes capitalistas los grandes beneficiados de esta crisis. Una retórica de que “nadie se va aquedar atrás” que para las empleadas domésticas, como para millones de trabajadoras y trabajadores, es totalmente insuficiente.

Carolina animó a todas las mujeres a organizarse y a pelear por sus derechos porque “solo luchando juntas vamos a poder transformar nuestra realidad”.

Al finalizar la charla, las personas que participaban vía on line realizaron preguntas sobre circunstancias laborales concretas que estaban padeciendo, a las que Carolina contestó aclarando sus dudas. Carolina Elías es licenciada en derecho en San Salvador y desde Encuentro y Solidaridad de Navarra le agradecemos a ella y a su asociación, SEDOAC, su aportación en la visibilización y dignificación de las condiciones laborales de las trabajadoras de hogar y de los cuidados.

 

Pascua 2020

¡Jesucristo ha resucitado!

¡Aleluya!

Anuncia y realiza la victoria de la Vida sobre la muerte.

Jesús, ha realizado la travesía del agua y nos permite incorporarnos a su bautismo.

Cristo, hace la travesía del desierto y sacia la sed, consuela la soledad y habla en el silencio.

Señor, ha realizado la travesía de la noche en Belén, el mar, el monte, Getsemaní y el Gólgota e ilumina nuestras tinieblas.

Jesús, Cristo y Señor, ha realizado la travesía de la muerte y el Sábado ha descendido a los infiernos para rescatar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte.

Ha resucitado y, en la tierra de tránsito entre la vida ya regalada y la Vida Plena, peregrina en su Pueblo Santo, encabezando su marcha y su descenso a los subsuelos, hacia la Tierra donde se cumplen las promesas. Peregrinamos hasta que Él vuelva.

El Sábado del tiempo ha sido iluminado en su drama, une la Cruz y la Luz, por eso aclamamos: ¡Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección.

Ven Señor Jesús! ¡Aleluya! ¡Maranata!

Somos testigos de esta esperanza. ¡Veni lumen cordium!

Lectura conjunta: “Seducidos por la muerte”

El tercer encuentro del grupo de lectura de en Cantabria lo tuvimos con medios informáticos, estas son algunas ideas que se señalaron del libro seducidos por la muerte.

El debate sobre la eutanasia suele girar en torno a casos límite (Manuel Sampedro en 1998). Pero la ley se hace para la generalidad. Y por eso es necesario atender a los resultados de los países que se ha legalizado.

Las discusiones en torno al fin de la vida se han centrado demasiado en la reivindicación de un derecho a la eutanasia. Mientras tanto, puede ocurrir que se siga descuidando otras preocupaciones en torno al final de la vida:

  • El control del dolor y de los síntomas,
  • La atención global al enfermo,
  • El desarrollo de los cuidados paliativos. Con la aceptación de la eutanasia puede ser, (como ha sucedido en Holanda) que se descuide el desarrollo de los cuidados paliativos.

La aceptación de la eutanasia que se propone como solución necesaria para unos pocos casos extremos, se puede convertir: en una manera de tratar la ansiedad, la depresión y el dolor en pacientes graves o terminales.

¿Deseo de morir? El paciente quizá pida morir para ver si los demás todavía quieren que siga vivo. La depresión con frecuencia ni se diagnostica ni se trata. Los estados depresivos, la culpa…puede ser una forma en que el paciente pida ayuda.

Presiones sobre las personas para solicitar eutanasia, directas o indirectas:

  • No se explora suficientemente por qué el paciente quiere morir. Sólo el 3% de los enfermos que piden eutanasia es visto por psiquiatras.
  • Los requisitos para asegurar una eutanasia “bien hecha” se ven como burocracia, o rituales que hay que cumplir para evitar las críticas.
  • No cuidados paliativos hace que la gente crea que la opción es entre eutanasia o sufrir.
  • Sensación de fracaso de los médicos ante la muerte, que hace que no se sepa (y no se les haya formado adecuadamente) para acompañar hasta el final de la vida.
  • Cultura utilitaria y que entiende la autonomía personal como valor absoluto que prescinde del bien común es más fácil legislar eutanasia (Holanda acepta prostitución y droga).

Consecuencias

  • Disminuye el deseo o interés por la vida y por luchar, especialmente en enfermos con depresión.
  • Aumento índice suicidios
  • La eutanasia, al contrario de lo que esperan sus promotores, puede ser que incremente el poder de los médicos, no el de los pacientes. Los médicos pueden proponer la eutanasia (lo cual tiene una gran influencia en la decisión el paciente), también la presión de familiares al médico, pueden dejar de proponer alternativas y pueden matar a pacientes que no lo habían pedido.
  • Es imposible regular la eutanasia, El reconocimiento legal crea un clima cultural que favorece la desobediencia a cualquier normativa. El 60% de los casos no son comunicados por los médicos. Casi un 25% de los médicos admite haber hecho eutanasia sin que los enfermos les hubieran dado el consentimiento. En Holanda el asesoramiento ha quedado en mero formalismo. A los pacientes no se les ofrece alternativas. Hay una gran desinformación sobre estos temas, incluso entre médicos.

El concepto de autonomía para decidir

Los derechos fundamentales para serlo están por encima de la decisión individual de la persona. No puedes tocar tu derecho porque sino la autonomía vale en función del poder o el dinero que se tenga. No permitimos que la gente se venda como esclavos aunque quiera

Los familiares, después de la muerte de un familiar, suelen sentirse culpables y echan la culpa a la sociedad por no permitir el suicidio asistido.

El cambio social que podría ayudar a las personas en grave situación de sufrimiento sería, que médicos y familiares hablaran más abiertamente de lo que está pasando. Cuando esto ocurre, los pacientes dejan de tener prisa por morirse, se sienten agradecidos por el tiempo que les queda y no sienten que mueren solos y abandonados.

Otras opciones, la aceptación de la eutanasia ha llevado a que se descuiden otras opciones. Muchas personas cuando dicen que están a favor del suicidio asistido, lo que quieren decir que el médico haga todo lo posible para eliminar el sufrimiento.

Cuando la ley no se respeta. El suicidio asistido se suele usar con gente que todavía no está próxima a morir. También es probable que sean pacientes que están sufriendo una depresión como consecuencia de una enfermedad y que si ésta se tratara adecuadamente, querrían vivir.

No es una opción sólo religiosa. Parte de la desinformación es hacer creer que la oposición a la eutanasia es cosa de la iglesia Católica o de la derecha religiosa.

Entre los médicos, los más opuestos a la legalización son los especialistas de cuidados paliativos, los que cuidan a pacientes mayores y los psiquiatras con experiencia de pacientes suicidas. Saben que la legalización es una respuesta desinformada al reto de ayudar a esos pacientes.

Los que apoyan la legalización dicen que también ellos están a favor de los cuidados paliativos, pero parecen estar mucho más a favor del suicidio asistido y de la eutanasia.

Los médicos que se oponen al suicidio asistido y a la eutanasia son los que están haciendo que los cuidados paliativos avancen. Saben que el suicidio asistido y la eutanasia son malas para la medicina. Malas para los médicos, malas para el paciente y malas para la sociedad.

Eutanasia sin consentimiento. La práctica de la eutanasia en Holanda ha pasado de los enfermos terminales a los crónicos, de las enfermedades físicas a las psíquicas y de la eutanasia voluntaria a la involuntaria. Eutanasia del paciente sin su consentimiento. Las razones aportadas fueron varias, desde un “Le falta calidad de vida” hasta un “Se le retiró el tratamiento, pro el paciente no moría”.

“El médico decide” En el caso de un paciente que no puede decidir por sí mismo, ¿Quién debe decidir si debe vivir o morir? ¿El médico? En Holanda parece que sí.

En pacientes dementes. Los holandeses están atrapados en lo que se refiere a los pacientes con demencia. Según su definición, la eutanasia sólo es posible en pacientes lúcidos, así que no pueden aprobarla para personas dementes. Los pacientes que sienten los primeros síntomas de alzheimer pero que temen que su enfermedad empeore pueden, mientras estén todavía lúcidos, pedir la eutanasia y recibirla. Pero no pueden dejar pedido que se les aplique cuando pierdan su lucidez. Esos pacientes deberán terminar su vida meses o años antes de lo que hubieran deseado. Aunque posteriormente se ha modificado algo esa posición.

Deuda, la otra forma de la esclavitud

Hay dos formas de hacer esclavo a un ser humano. Una es la de tomarlo en propiedad y la otra consiste en anular su capacidad para tomar decisiones libres sobre su vida, sobre su presente y su futuro. Esto segundo es lo que consigue la deuda.

Tanto es así, que en la Ley de las XII Tablas de Roma se establecía que si un ciudadano romano no podía pagar una deuda a otro éste podía hacerlo esclavo y venderlo para cobrársela o incluso matarlo. Una vez que el juez declarase el impago, el acreedor exhibía al deudor junto a su mujer y sus hijos durante sesenta días en tres mercados públicos de esclavos mientras proclamaba en público la situación y el dinero que le debía, hasta que apareciese alguien que los comprara.

De la esclavitud que significa la deuda se fue consciente desde la antigüedad y algunos pueblos como los sumerios, babilonios y asirios trataron por diversos procedimientos de evitar que ese tipo de esclavitud acabara con ellos. Incluso hay una palabra que nació para referirse a un momento en el que las deudas se anulaban para que no siguieran creciendo sin cesar, jubileo.

Esta palabra proviene de yobel que en hebreo era el cuerno de un carnero que se utilizaba para anunciar la fiesta que se celebraba cada cincuenta años y en la que se anulaban las deudas y se devolvían las tierras a quienes las habían tenido que vender antes, para que la pobreza y la desigualdad no siguieran creciendo por su causa. Se usó en la Biblia y fue traducida al latín por iubilare, que eran los gritos de alegría de los pastores, de modo que la palabra jubileo terminó significando alegría o gozo.

Los jubileos de la deuda se han producido casi siempre. El Código Hammurabi, de 1750 años antes de Cristo, también obligaba a cancelar las deudas en tiempos de inundaciones o sequías y todos lo gobernantes de la dinastía babilonia comenzaban su reinado anulando las deudas agrarias. También se encontraba en la Ley de Moisés y en Roma, Julio César estableció también diversos procedimientos para evitar que la deuda no ahogara por completo a los deudores.

Desde hace años vivimos en una economía que funciona impulsada principalmente por la deuda debido a cinco razones principales.

  • Se han impuesto políticas que disminuyen constantemente la masa salarial. Con menos capacidad adquisitiva, las familias tienen que recurrir permanentemente a la deuda. Y con con menos masa salarial, las empresas que producen bienes y servicios tienen menos ingresos y también han de endeudarse constantemente.
  • Desde los años setenta del siglo pasado, los bancos privados consiguieron que se estableciera la prohibición de que los bancos centrales financien a los gobiernos sin interés. Al prestarles ellos el dinero con los intereses más altos posibles, la deuda pública se ha disparado. Como he repetido muchas veces, desde 1995 a la actualidad, todo el incremento de la deuda pública en la totalidad de la Unión Europea corresponde a intereses y así ocurre en otros países.
  • Los bancos privados tienen el privilegio de crear dinero de la nada cada vez que conceden un préstamo (quien tenga dudas de esto puede leer cómo lo explica el Banco de Inglaterra aquí). Y es lógico que utilicen todo el poder económico y político que eso les proporciona para expandir el negocio lo más posible: ¿quién no ha vivido la experiencia de las tasadoras de los bancos aumentando el precio de las viviendas o el suelo que se iba a hipotecar o la de recibir préstamos por más del valor de la vivienda que se hipotecaba?
  • Los títulos de la deuda no se quedan quietos, guardados en un cajón cuando se emiten, sino que, gracias a las nuevas tecnologías, se pueden volver a comprar y a vender miles de veces por segundo en los mercados financieros creando nuevos títulos (productos derivados se llaman) que a su vez se compran mediante operaciones de crédito que aumentan sin cesar el volumen total de la deuda.
  • Finalmente, resulta que la deuda se alimenta a sí misma. Un préstamo al 7% por ciento de interés se duplica en diez años, y eso quiere decir que quienes se endeudan pasan todo la mayor tiempo pagando intereses. Hoy día los gobiernos,y muchas familias y empresas, tienen que emitir deuda constantemente para pagar los intereses de la deuda anterior.

El crecimiento de la deuda en todo el mundo es espectacular y no hace falta ser un premio nobel de economía para darse cuenta de que lo hace alimentándose a sí misma, puesto que crece muchos más que la producción. De 1997 a 2007 el PIB mundial creció un 28,1% y la deuda un 131%, 4,6 veces más. Y de 2007 a la actualidad el PIB mundial ha aumentado un 14,4% y la deuda un 44%, el triple.

La deuda crece tanto que se ha llegado a producir una paradoja: no hay dinero en el mundo para pagarla puesto que es dos veces y media más voluminosa (unos 257 billones de dólares) que toda la cantidad de dinero que hay en la economía mundial (algo menos de 100 billones).

Las políticas de austeridad que se imponen a los gobiernos con la excusa de que así podrán pagar la deuda son una farsa. Nunca podrá llegar a pagarse por completo por muchos recortes que hagan. Lo único que se consigue con ellos es que la deuda siga aumentando, que es justamente lo que buscan quienes se hacen cada día más ricos con ella, los bancos.

Y ya he señalado que la mayor parte, por no decir toda, de ese crecimiento vertiginoso corresponde a intereses: más de 300.000 millones de euros están pagando cada año la totalidad de los países europeos por ese concepto y Estados Unidos pagó 574.000 millones de dólares en 2019.

Hace unos años, cuando terminé de dar una charla sobre estos temas y defendí que era necesario cortar de raíz el incremento absurdo de la deuda mundial a base de pagar intereses a los bancos privados, uno de los asistentes intervino y me dijo: «profesor, es usted un iluso si propone que se dejen de pagar las deudas en el capitalismo. Hasta los católicos han dejado de decir en el Padrenuestro perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores y ahora dicen que lo que hay que perdonar son las ofensas». Lo comprobé y así era, pero cuando investigué vi con alegría que la Iglesia Católica no parecía ser del todo un enemigo de mi propuesta. El Papa Juan Pablo II había propuesto que se celebrara un Jubileo Universal en el año 2000 que acabara con la deuda externa de los países más pobres. Y en febrero de 2016 el Papa Francisco precisamente recordaba a los peregrinos el sentido del jubileo de los israelitas, el del diezmo que prescribía que «la décima parte de la cosecha, o de lo proveniente de otras actividades, fuese dada a quienes estaban sin protección y en estado de necesidad», o la ley «de las primicias» que obligaba a dar «la primera parte de la cosecha, la parte más preciosa» a quienes no poseían nada.

El Papa Francisco dijo en aquella intervención de hace justo cuatro años: «¡Cuántas familias están en la calle, víctimas de la usura! Por favor, recemos porque en este Jubileo el Señor elimine del corazón de todos nosotros este deseo de tener más, la usura. Que se vuelva a ser generosos, grandes. ¡Cuántas situaciones de usura estamos obligados a ver y cuánto sufrimiento y angustia llevan a las familias! Y muchas veces, en su desesperación, muchos hombres terminan en el suicidio porque no lo soportan y no tienen esperanza, no tienen la mano extendida que les ayude; sólo la mano que viene a hacerles pagar los intereses. Es un grave pecado la usura, es un pecado que grita en la presencia de Dios».

Yo creo que sus palabras no tiene sólo un sentido religioso sino elementalmente ético. Sea cual se nuestra creencia, tengamos o no fe en cualquier dios, lo cierto es que estamos siendo esclavos de la deuda y de sus intereses. No hay derecho a que cuando la gente está muriendo por falta de recursos, como ahora, cuando la economía se bloquea y se paralizan las fuentes de creación de ingresos, la única solución que encuentren nuestras autoridades, y muy en particular los dirigentes de la Unión Europea, sea crear más deuda con interés para que se enriquezcan los bancos y para que el día de mañana seamos todavía más esclavos que ahora. Es imprescindible establecer un jubileo universal de la deuda. Otro día explicaré cómo se podría hacer para que sus consecuencias no sean peor que el problema que se trata de resolver. Si no lo hacemos por convicción moral, guiados por una ética elemental de la vida y del amor a los demás, al menos, autoridades de todo el planeta, banqueros de todo el mundo, háganlo por puro egoísmo, porque en la red de la deuda también perecerán ustedes sus hijos o sus nietos.

Juan Torres

Cruz Luz

Cruz Luz son una suerte de «meditaciones» deshilvanadas. Algunas palabras y algunas imágenes. En realidad, sólo una palabra y una sola imagen, bocetos torpes cuyo único objetivo es vincular la mirada a un misterio tan inabarcable como cierto.
Es una propuesta entre amigos una búsqueda de complicidades en torno a la cruz, es decir, en torno a la fe que nos une. Es un cuenco que puede ser llenado con las reflexiones, experiencias, oraciones,… que tú quieras hacer a partir de una o varias de estas páginas.
Si decides compartirlas, las añadiremos a este libro abierto. Gracias.

¿Quién se acuerda de los trabajadores españoles de la logística en la Holanda del Covid-19?

La crisis sanitaria está visibilizando de forma dramática las costuras de la actual división social y territorial del trabajo. En esta división funcional y especializada del trabajo que tiene Europa, Holanda alberga decenas de miles de trabajadores españoles en el sector de la logística, que han ido llegando al país en los últimos años, y que cuentan, según la investigación que hemos realizado, con unas condiciones laborales y de alojamiento deplorables que pueden estar empeorando severamente con la pandemia. Holanda, el mismo país que ahora lidera la negativa para apoyar económicamente a sus socios europeos más sacudidos por la pandemia del Covid-19, como España.

Almacen en Róterdam. REUTERS

Alertamos sobre la situación del colectivo de españoles en el sector de la logística holandese que no se siente reconocido en los aplausos ni en el esfuerzo colectivo contra la epidemia, por la sencilla razón de que ya no están en España. Tuvieron que salir, como muchos otros cientos de miles, cuando la otra crisis, y emigraron, a Holanda. Hoy trabajan en los grandes almacenes de logística, en torno al puerto de Rotterdam, el primero en volumen de carga y distribución, y se cuentan los que han pasado en los últimos años, sólo los españoles, por cincuenta mil. Son los trabajadores y trabajadoras que se activan cuando desde nuestras casas hacemos una compra por internet, en Amazon o cualquier otra plataforma de e-commerce. Hoy están trabajando más que nunca, y se encuentran, en pleno desarrollo de la epidemia, en una situación más que inquietante debido a sus condiciones de alojamiento y trabajo.

Emigrantes desde 2008

Hace tres años que nuestro colectivo de investigación está trabajando con algunos de ellos/as. Se trata de personas que fueron expulsadas cuando reventó el modelo productivo español, de 2008 en adelante, el de la burbuja y el endeudamiento privado. Los perfiles que hemos ido encontrando son muy heterogéneos, pero todos responden a un patrón común: en España ya no había perspectivas de futuro laboral y Holanda ofrecía oportunidades. Algunas agencias de reclutamiento (ETT) con matriz holandesa han sabido explotar estas circunstancias y se extendido su área de captación desde el este europeo a los países del sur, los más golpeados por la crisis. Su éxito radica en que proponen una línea de fuga, una salida digna llena de «facilidades» a todos estos perfiles que sólo tienen como condición saber un mínimo de inglés:»nosotros nos encargamos del alojamiento y del transporte, tú sólo te tienes que preocupar de trabajar».

Desde hace varios años, los grandes macroalmacenes de logística se han venido instalando en Holanda (y en otros puntos de Europa), en torno a los puertos, generando una enorme riqueza y demanda de empleo de toda condición. Podría haber hoy en los Países Bajos hasta 2 millones de trabajadores extranjeros, aunque los datos oficiales sólo contabilizan 500.000. Igual sucede con los trabajadores españoles. En los estudios estadísticos hemos contabilizado el paso de al menos 50.000 emigrados de España para el sector de la logística, que no son reconocidos en toda su dimensión por el país receptor en las estadísticas oficiales. Son trabajadores y trabajadoras que por su condición temporal, precaria y de irregularidad administrativa podríamos decir que casi no existen. Estos macroalmacenes operan como «pulmones» en los flujos globales continuos de mercancías entre la periferia del mundo y el centro de Europa como gran consumidor. Comprendemos así como se está transformando el modelo productivo europeo: estos macroalmacenes son capaces de distribuir, en tiempo real, en casa del consumidor/a virtual, millones de productos fabricados en los países llamados emergentes, por empresas y capitales que, desde los años 1980, han venido deslocalizando masivamente la producción industrial. Y una parte de la mano de obra, progresivamente liberada, ha sido empleada en estos grandes almacenes, primero en proveniencia de los países del Este (Polonia, Lituania, Bulgaria), y a partir de los años 2007, también del sur de Europa. Hoy la población española constituye el segundo o tercer contingente más importante en número.

Los diferentes macroalmacenes que reciben, gestionan y derivan la mercancía están así articulados, en tiempo real, a almacenes de mano de obra, lista para ser utilizada de manera óptima. Estas personas, son puestas en un tiempo de espera de una llamada que los activa, un día tras otro, de manera imprevista, para ir a trabajar. Si el teléfono suena, y los trabajadores no responden, reciben un warning, y al cabo de tres warning, pierden el empleo. Si se pierde el empleo, se pierde el alojamiento. El contrato «cero horas» es el dispositivo jurídico que permite contratar a alguien, una cantidad variable de horas, de manera a ajustar de modo óptimo la oferta de mano de obra a los requerimientos del proceso productivo.

Incremento de pedido online durante la pandemia

Así viven y trabajan las personas que se encuentran detrás del click con el que compramos on line una mercancía, también ahora que estamos confinados, más o menos cómodamente, en nuestros domicilios. Se está dando la paradoja de que nuestro confinamiento incrementa los pedidos de venta on-line y convierte en indispensables a unos colectivos absolutamente desprotegidos de la posibilidad del contagio.

Y es que efectivamente la crisis sanitaria global del Convid 19 se concreta en este escenario laboral, el de los trabajadores inmigrantes movilizados por la logística holandesa, cuya desprotección laboral deviene ahora en incertidumbre vital. De repente nuestros/as compatriotas que están trabajando allí en condiciones deplorables ven amenazados sus puestos de trabajo, es decir, aquello que únicamente les vincula con un país mantiene una legislación muy permisiva con las ETT y por tanto muy lesivas con su personal.

Pero sobre todo ven un riesgo potencial de contagio en sus lugares de residencia -en muchos casos viven en camping o albergues colectivos donde entra y sale mucha gente y en los que es imposible mantener distancias mínimas de seguridad- o en los medios de transporte empleados por las empresas para desplazarlos al lugar de trabajo, en los que tampoco se respetan normas básicas para prevenir el contagio. Temen enfermar, es más, tienen pánico de enfermar en un país extranjero, en el que a menudo desconocen cómo acceder a servicios mínimos y en el que perder el trabajo es prácticamente quedarse sin un recurso vital para su subsistencia. Si pierden su trabajo la ETT que los emplea también los dejará sin alojamiento y sin seguros sociales, en la calle.

Los testimonios recogidos estos días por parte de los trabajadores y trabajadoras del sector logístico nos indican que hay un claro incremento de la carga de trabajo sin una correspondiente atención a las medidas higienicosanitarias que obligaría la pandemia.

El sindicato neerlandés FNV ha confirmado que las ETTs, aunque en primera instancia se comprometieron con seguir las instrucciones de la autoridad competente en materia de salud, estás, en realidad no se cumplen, por lo que no acontece la mejora prometida.

Creemos que dadas las circunstancias las instituciones españolas deberían presionar a las holandesas para que protejan en términos de salud, empleo y condiciones de vida a la población extranjera que trabaja en torno al sector logístico que hoy están alojados en albergues o camping holandeses preguntándose qué va a ser de sus vidas.

Equipo de investigación sobre trabajo desplazado compuesto por diferentes docentes y profesionales de la investigación social (en colectivo enHolanda)
Andrés Pedreño (Universidad de Murcia)
Pablo López (UCM)
José Calderón (Universidad de Lille)
Antonio Ramírez (Universidad de Murcia)
Sander Junte, Javier González, Monsterrat Matamala y Fernando Sabín (Andaira Investigación Social)
Fuente: Público

Buscar a Jesús en el pobre

El Papa improvisa una ‘homilía-encíclica’ en Lunes Santo: “Defender al pobre no es ser comunista, es el centro del Evangelio”

Pienso en un problema grave que existe en muchas partes del mundo. Quisiera que hoy rezáramos por el problema de la sobrepoblación carcelaria. Donde hay hacinamiento —mucha gente allí—, existe el peligro, durante esta pandemia, que acabe en una grave calamidad. Oremos por los responsables, por quienes deben tomar las decisiones, para que tomen un camino justo y creativo y puedan resolver el problema.

Homilía

Este pasaje termina con una observación: “Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús” (Jn 12,10-11). El otro día vimos los pasos de la tentación: la seducción inicial, la ilusión, luego crece —segundo paso— y el tercero, crece, se contagia y se justifica. Pero hay otro paso: sigue adelante, no se detiene. Para ellos no era suficiente condenar a muerte a Jesús, sino que ahora también a Lázaro, porque era un testigo de vida.

Pero hoy me gustaría detenerme en una palabra de Jesús. Seis días antes de Pascua —estamos a las puertas de la Pasión— María hace este gesto de contemplación: Marta servía —como en el otro pasaje— y María abre la puerta a la contemplación. Y Judas piensa en el dinero y piensa en los pobres, pero “no porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella” (Jn 12,6). Esta historia del administrador infiel es siempre actual, siempre los hay, incluso a alto nivel: pensemos en algunas organizaciones caritativas o humanitarias que tienen tantos empleados, tantos, que tienen una estructura muy rica en personas y al final el cuarenta por ciento llega a los pobres, porque el sesenta por ciento es para pagar el sueldo a tanta gente. Es una forma de quitarles el dinero a los pobres. Pero la respuesta es Jesús. Y aquí quiero detenerme: “Porque pobres siempre tendréis con vosotros” (Jn 12,8). Es una verdad: “pobres siempre tendréis con vosotros”. Los pobres existen. Hay muchos: están los pobres que vemos, pero esta es la parte más pequeña; la gran cantidad de pobres son los que no vemos: los pobres escondidos. Y no los vemos porque entramos en esta cultura de indiferencia que es negacionista y negamos: “No, no hay muchos, no se ven; bueno, está ese caso, pero…”, siempre disminuyendo la realidad de los pobres. Pero hay muchos, muchos.

Aunque no entremos en esta cultura de la indiferencia, existe la costumbre de ver a los pobres como adornos de una ciudad: sí, están ahí, como estatuas; sí, están ahí, se pueden ver; sí, esa viejecita mendigando, ese otro… Pero como si fuera algo normal. Es parte de la decoración de la ciudad tener gente pobre. Pero la gran mayoría son pobres víctimas de las políticas económicas, de las políticas financieras. Algunas estadísticas recientes lo resumen de esta manera: hay mucho dinero en manos de unos pocos y mucha pobreza en muchos. Y esta es la pobreza de tantas personas que son víctimas de la injusticia estructural de la economía mundial. Y hay muchos pobres que se avergüenzan porque no llegan a fin de mes; muchos pobres de la clase media, que van a la Cáritas a escondidas y a escondidas piden y sienten vergüenza. Los pobres son muchos más que los ricos; muchos más… Y lo que dice Jesús es cierto: “Porque pobres siempre tendréis con vosotros”. ¿Pero yo los veo? ¿Soy consciente de esta realidad? Sobre todo de la realidad escondida, los que se avergüenzan de decir que no llegan a fin de mes.

Recuerdo que en Buenos Aires me dijeron que el edificio de una fábrica abandonada, vacía durante años, estaba habitado por unas quince familias que habían llegado en esos últimos meses. Fui allí. Eran familias con niños y cada uno había ocupado una parte de la fábrica abandonada para vivir. Reparé que cada familia tenía muebles buenos, muebles de clase media, y televisión. Acabaron allí porque no podían pagar el alquiler. Los nuevos pobres que tienen que dejar la casa porque no pueden pagar el alquiler, van allí. Es la injusticia de la organización económica o financiera la que los lleva allí. Y hay muchos, muchos, y nos encontraremos con ellos en el juicio. La primera pregunta que nos hará Jesús es: “¿Cómo te ha ido con los pobres? ¿Les has dado de comer? Cuando estaba en prisión, ¿lo has visitado? En el hospital, ¿lo fuiste a ver? ¿Ayudaste a la viuda, al huérfano? Porque yo estaba allí”. Y por eso seremos juzgados. No seremos juzgados por el lujo o los viajes que hayamos hecho o la importancia social que hayamos tenido. Seremos juzgados por nuestra relación con los pobres. Pero si yo, hoy, ignoro a los pobres, los dejo de lado, creo que no existen, el Señor me ignorará el día del juicio. Cuando Jesús dice: “Porque pobres siempre tendréis con vosotros”, quiere decir: “Yo siempre estaré con vosotros en los pobres. Estaré presente ahí”. Y esto no es ser comunista, es el centro del Evangelio: seremos juzgados por esto.

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