“Los migrantes son un signo de los tiempos y los cristianos tenemos que posicionarnos”

Raquel Martínez es la nueva delegada de Pastoral de Migraciones de la archidiócesis de Zaragoza. Casada, madre de 4 hijos e ingeniera, encuentra tiempo para dedicarse a los “descartados”. Asume el reto de integrar a los inmigrantes en nuestra sociedad, recordándonos que “los migrantes ante todo son personas” y que “nosotros cuando lo necesitamos también fuimos emigrantes”.

¿Cómo fue tu entrada en el cargo?

Yo pertenezco a la organización ‘Encuentro y solidaridad’, así que desde la delegación de Apostolado seglar hemos colaborado con Emilia, la anterior delegada de Migraciones: en la organización de la vigilia para sensibilización sobre la trata, estuvimos también entre la gente que lanzó círculos de silencio. Cuando Emilia se puso a pensar en su relevo, buscó entre la gente que ya estaba un poco dentro de estos ambientes, y yo era una de esas personas.

Por eso ya conocías el tema de los migrantes.

Sí, desde nuestra asociación ya habíamos trabajado bastante este tema, como en todo lo relativo a la denuncia de las causas y la sensibilización.

¿Qué retos plantea la ‘Jornada del Migrante y Refugiado’ que se celebra el 29 de septiembre?

El Papa nos está invitando en esta 105 jornada, que ya van muchas porque para la Iglesia nunca ha sido un tema ajeno, como planteaba en el mensaje del año pasado, a practicar cuatro verbos con los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. Este año incide en que no se trata de los migrantes y sus problemas, sino que en la respuesta que demos ante los más vulnerables, nos estamos jugando nuestra espiritualidad, nuestra sensibilidad. Dice Francisco que los migrantes son un signo de los tiempos y que como cristianos nos tenemos que posicionar en la denuncia de su situación, en la sensibilización, oponiéndonos a la cultura del descarte tan imperante.

Sin embargo, parece que los medios de comunicación ponen el foco en los delitos que comenten los inmigrantes y que tan inconscientemente” aceptamos. ¿Cómo podemos corregir este foco?

Primero, hay que ver a los migrantes como personas, y ser conscientes de la manipulación que hacen algunos medios cuando no trasladan toda la verdad. La realidad es que el porcentaje de delincuencia entre migrantes y españoles es similar. Hay que ser conscientes que los migrantes están haciendo trabajos que nosotros no queremos, están cuidando a nuestros abuelos, están limpiando nuestras casas… Están realmente aportando. Además, los inmigrantes aportan más a la Seguridad Social que lo que gastan en Sanidad. Luego está la otra parte, no olvidarnos cuando fuimos inmigrantes, yo soy nieta de inmigrantes riojanos en Chile, tanto antes como después de la guerra tuvieron que salir por distintas circunstancias. Nosotros hemos emigrado en casos de necesidad y ahora nos toca a nosotros acoger a los que vienen.

Háblanos de la ‘Mesa por la hospitalidad’.

Es un experiencia que primero nació en Madrid y que algunas personas implicadas en el ‘Gesto diocesano’ decidieron iniciar en Zaragoza. La Mesa quiere responder al “Fui forastero y me acogisteis”, por eso consiste fundamentalmente en conseguir casas para los refugiados que vienen aquí y que todavía no tienen regularizada su situación por lo que no pueden alquiler ni hacer ningún papel oficial. Además, se está configurando un grupo de voluntarios que puedan acompañar a esas personas en su integración: dónde están las tiendas, información útil del barrio… También es importante hacer un acompañamiento espiritual de los voluntarios, ya que la gente que acompaña necesita formación y vivir eso desde su fe. Esta iniciativa, en la que se está trabajando desde hace año y medio, se presentará en l Encuentro Diocesano de Pastoral del 28 de septiembre. Necesitamos conseguir más apoyo de gente que pueda colaborar como voluntario, buscando posadas, aportando económicamente… El contacto para colaborar es a través de la delegación de Migraciones.

¿Qué más proyectos tiene esta delegación sobre la mesa?

La idea es centrar nuestras actividades, como las jornadas de sensibilización o de formación de agentes de pastoral, en el tema de la Mesa por la Hospitalidad. Otros objetivos son implicar a los inmigrantes de las cuatro capellanías (rumanos católicos, subsaharianos, latinos y chinos) en la vida de la diócesis y crear un equipo de trabajo con gente de estas capellanías que acojan todas las sensibilidades y todos los ámbitos de trabajo.

Entrevista realizada por Rocío Álvarez para Iglesia en Aragón

Iglesia y sindicatos deben entenderse…, a pesar de la ideología de género

¿Qué tienen en común la Iglesia y los sindicatos? El obispo responsable de la Pastoral Obrera en la Conferencia Episcopal, Antonio Algora, no tiene miedo a reconocer, de entrada, que ambos comparten hoy «bastante debilidad en cuanto a los afiliados». Las razones, a su juicio, tienen mucho que ver en uno y otro caso: haber dado la espalda a quienes más sufren.

El obispo emérito de Ciudad Real participó este miércoles en un encuentro entre sindicalistas y responsables eclesiales organizado en el Salón de Actos de Alfa y Omega con motivo de la presentación del libro “No os dejéis robar la dignidad”, de Abraham Canales, responsable de Comunicaciones de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), un compendio de textos del Papa Francisco, que llegó a la silla de Pedro en 2013, en plena crisis mundial, y ha puesto la doctrina social en el centro de su magisterio, invitando además a los católicos a unir fuerzas sin reparos con otros actores sociales en la lucha por los derechos de los empobrecidos.

Le acompañaron, por un lado, el vicario de Pastoral Social e Innovación del Arzobispado de Madrid, José Luis Segovia, que sustituyó al cardenal Osoro, baja a última hora. Por el lado sindical, participaron el secretario general de USO, Joaquín Pérez, y el secretario de Participación Institucional de Comisiones Obreras, Paco Carbonero. Moderó el coloquio la responsable de Difusión de la HOAC, Teresa García.

El punto de partida fue la creciente precarización del trabajo. Y el diagnóstico común de que esa «dignidad no se ha diluido por sí misma». «Ha sido un robo». «Hay ladrones, vaya», apuntó el responsable de la archidiócesis madrileña.

Como la lluvia fina

Las críticas no se dirigieron solo contra un sistema económico injusto. Ambas partes hicieron una autocrítica sin concesiones de su propia responsabilidad en esta deriva.

Algora, «como viejo roquero de esto», recordó los intentos de algunos desde 2014 para que en la diócesis hubiera una escuela de formación en doctrina social y política, al modo de la Escuela Itinerante puesta en marcha en 2016 en Madrid, por la que han pasado ya unas 1.500 personas. También se intentó, sin éxito, incorporar algunos capítulos dedicados a la doctrina social en las catequesis de las parroquias, pero «fracasamos rotundamente». «No tenemos mucha defensa en la Iglesia», reconoció. «Tenemos más caras que espaldas». Hoy, sin embargo, «la lluvia fina del Papa Francisco en estos años está calando», con sus reiterados mensajes sobre estas cuestiones. Aunque solo sea porque «no tienen otro remedio» que citar al Pontífice, «son distintas las hojas diocesanas y y las cartas dominicales de los obispos». Y así, «como la lluvia fina», lentamente «va calado la experiencia de un sistema que no satisface y produce mucha frustración».

Polémica con una «muy católica autoridad» sobre la vivienda

El vicario de Madrid apuntó a la «ignorancia» como causante de que se haya extendido una mentalidad económica entre los católicos muy lejana a la que defiende la doctrina social. Y aludió a una reciente controversia epistolar a cuenta del derecho a la vivienda con una «muy católica autoridad», que ostenta «una altísima representación» en una administración pública, la cual, con tono desacostumbradamente agresivo, contestó a la carta de Segovia que «la vivienda es una mercancía», no un derecho. De donde se deduce igualmente que, para esta persona, «el trabajo es una mercancía» como otra cualquiera, un «objeto de explotación».

«Su presupuesto antropológico es terrible», añadió el vicario: «los seres humanos son individuos aislados (no personas) racionales (no hay sentimiento) y egoístas por naturaleza», lo cual niega «la historia de los derechos humanos, que no es la del egoísmo racional, sino la de las grandes causas, la de la sangre, sudor y lágrima de tnatas personas que nos han permitido vivir mejor». Y esta visión neoliberal –prosiguió– «está en casi todos los libros de macro y micro economía que se estudian, también en las escuelas de negocio de la Iglesia».

El deber de la ejemplaridad

La desmovilización de la clase trabajadora contra estas políticas se debe a la posición de debilidad que provoca la precarización y la inseguridad laboral, apuntaron los líderes sindicales. Pero también –añadió Joaquín Pérez, de USO– ha habido hasta fechas recientes «liderazgos muy caciquiles» en los sindicatos. Y «nos ha faltado coraje, nos ha faltado ese espíritu de imprudencia, ese partirnos la cara por los que peor lo están pasando», añadió, tras aplaudir el gesto del limosnero del Papa, el cardenal Krajewski, que hace unos días devolvió por su cuenta y riesgo la luz a unas 450 personas –la mayoría sin techo o migrantes– de un edificio ocupado de Roma.

«Lo peor que le puede pasar al mundo del trabajo es perder el valor de la solidaridad», lamentó Paco Carbonero. El individualismo del sálvese quien pueda. Y en ello ha influido «el discurso de devaluación que ha habido de la política y en todo lo institucional, que lleva aparejada la falta de esperanza de la gente de que estar organizado sirve para resolver los problemas».

El sindicalismo, en particular, ha sufrido a juicio de Carbonero una severa campaña de descrédito. Pero eso también es debido a que «nosotros no estamos siendo capaces de generar la subjetividad en el mundo del trabajo para que la gente piense que estar organizado es un valor tremendo para su futuro», añadió. O a la mala imagen por actitudes de «corporativismo», que, más que la defensa de los trabajadores, se preocupan por el interés de la institución, por «nuestras siglas». «Esto son debilidades del movimiento sindical», reconoció

A todo ello sumó José Luis Segovia el problema de la «falta de ejemplaridad», imprescindible para vencer los reticencias de los jóvenes a participar ya sea en un sindicato, en un partido político o en la propia Iglesia, dijo, tras mencionar que precisamente acababa de participar en una jornada sobre abusos sexuales cometidos por clérigos.

Entendimiento, a pesar del aborto

Y sin embargo, hay un elemento que debería empujar a todos a la acción común: «Si hay una causa capaz de integrarnos hoy a todos es la lucha por la dignificación y contra la precarización del trabajo», dijo. «No hay que hacer esfuerzo alguno», puesto que es un problema «cada vez más transversal», con unas clases medias «crecientemente precarizadas».

Todos coincidieron en que católicos y sindicales deben dejar a un lado prejuicios y sectarismos para dar esta lucha, junto a otros actores de la sociedad civil.

Carbonero destacó además «la fuerza tremenda» que tiene para las los sindicatos que el Papa haga ese tipo de diagnósticos sobre la economía y «el reparto de la riqueza equitativo» desde «la plaza de San Pedro». Algo que entroncó con la historia de las relaciones entre Iglesia y sindicatos clandestinos en España durante el franquismo, tiempo en el que aseguró haber «aprendido mucho» de «maestros de la HOAC» que convirtieron su «compromiso de fe» en «un acto de militancia por la justicia y la igualdad», algo que tuvo «muchísima importancia» pero «no se reconoce públicamente».

Antonio Algora, probablemente el obispo español que más ha hecho por tender esos puentes, recordó como a finales de los 60 Pablo VI terminó con esas reticencias a colaborar con los sindicatos marxistas «por el bien común». Hoy, sin embargo, la ideología vuelve a interponerse en la relación. «Nos acosan otros prejuicios», dijo. El obispo aludió a la deriva ideológica de la izquierda que, secundada por los sindicatos, ha dejado de lado las cuestiones sociales para agitar nuevas banderas.

«Nuestro lugar de encuentro es el trabajo» y es necesario «priorizar ese foco», subrayó. Por el contrario, corrientes como «la ideología de género» o «el aborto» solo «nos van a seguir enfrentando».

«Entonces, ¿no nos entendemos?», se preguntó. «Sí, en el trabajo. Y lo demás vamos a ver cómo lo resolvemos, en la media en que crezca entre nosotros la conciencia de la dignidad de la persona».

Ricardo Benjumea

Fuente: Alfa y Omega

Día mundial contra el Trabajo Infantil Eshan Ullah Khan: “Fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos”

Vestido de blanco impoluto, con una mirada profunda y a veces perdida cuando se pone a recordar los más de 50 años que lleva luchando contra la esclavitud infantil. Eshan Ullah Khan no oye por el oído izquierdo, lo perdió por las numerosas torturas a las que fue sometido estando en prisión, por eso, su tono de voz es bajo, suave… aunque rotundo. De gira por España promueve la beatificación de Iqbal Masih, el niño esclavo que murió en 1995 de un disparo por la mafia tapicera, cuando solo tenía doce años.

Pregunta: Usted mantiene esta lucha activa desde que tenía 20 años, en su época universitaria. ¿Qué le impulsó a ello?

Eshan Ullah Khan: Cuando yo comencé no sabía lo que era la esclavitud, poco a poco empecé a interesarme en el tema y me di cuenta de que la esclavitud y la democracia, la esclavitud y la libertad, la esclavitud y la paz no podían ir juntos.

P: Y esta batalla le ha costado la cárcel y hasta un exilio en Suecia, donde sigue recibiendo amenazas. ¿En qué situación se encuentra?

E.U.K: Estoy sin hogar, sin país… Lo he perdido todo; mi casa, las escuelas que había fundado, mis oficinas… La mafia y el Gobierno se lo ha quedado. Lo he perdido todo, lo único que conservo es la esperanza.

P: ¿Con las compras por internet ha aumentado la esclavitud infantil?

E.U.K: La venta on line no está directamente conectada con la producción. La producción sigue siendo la misma. El tema es quién produce, cómo se produce, las compañías que están detrás… La venta on line es otra forma para las multinacionales de disminuir los gastos y de aumentar las ganancias.

P:¿Cómo son las jornadas laborales que sufren los niños esclavos cada día y qué salario reciben?

E.U.K: Hay millones de niños que están trabajando entre  diez y doce horas diarias ganando un euro o menos al día.

P: En algunos de los casos estos niños son el sustento de la economía familiar. Es un asunto cultural y eso es muy difícil cambiarlo.

E.U.K: En realidad, esto es una idea creada por las multinacionales y los gobiernos. Mientras estos niños están trabajando, los adultos, sus padres y sus hermanos están en el paro, sin trabajo. Entonces, estos niños están haciendo el trabajo que en realidad deberían realizar los adultos. Además, empresas como Zara o Mango externalizan su producción a estos países mientras que en España la gente está en el paro.
En 1988, cuando liberé a millones de esclavos, entre ellos niños de la industria del ladrillo, estos no tenían nada a cambio de su trabajo. Hubo entonces, en este sector, un vacío debido a que ellos eran los que estaban trabajando. Después abrí escuelas para los niños, y los adultos consiguieron trabajo. En realidad, cuando los niños trabajan la consecuencia es que los adultos no tienen trabajo. Y el trabajo de los niños es una violación de los derechos humanos. Cuando un niño es explotado toda la familia es explotada. En 1992 comencé la campaña por la liberación de los niños en la industria de las alfombras, cuando Iqbal Masih fue liberado, él a su vez, liberó a millones de niños de esta industria. Entonces tuvieron que emplear a adultos, estos adultos trabajaban con mejores salarios, mejores condiciones, se construyeron escuelas para estos niños y esto creó mejores condiciones de vida para todos en Pakistán. La libertad de los niños no solo se limitó a Pakistán. Cuando Iqbal Masih fue liberado, los niños esclavos fueron liberados también en otras partes del mundo y no solo en la industria de las alfombras sino también en la industria del futbol, en la fabricación de balones. Fue entonces cuando se creó un movimiento a nivel global. También en la India fueron liberados niños y nacieron movimientos como el de comercio justo, que también afectaban a otras industrias como la del chocolate, por ejemplo.

P:¿Los proveedores locales son pieza clave para impedir estos abusos?¿Existen controles para ellos?

E.U.K: No es cierto que las personas que contratan a los esclavos en los países de origen sean responsables. En realidad, estas personas siguen las instrucciones de las multinacionales. Son parte de la cadena de producción. La responsabilidad es de quienes los llevan a tener que ofrecer estas condiciones. Hoy en día la esclavitud está controlada, se podría decir por Wi-Fi. Ellos reciben un mensaje de qué necesidades hay, es como las condiciones de trabajo que dan a cientos de miles de personas. Es una idea errónea creer que el responsable es la persona que contrata en estas empresas locales.

P: ¿Cuál es la responsabilidad de las empresas ante esta explotación infantil?

E.U.K: Es parte de un sistema ilegal, tal y como la Organización Internacional del Trabajo lo ha establecido. Desde 2001 existen convenciones en las cuales se establecen que las compañías multinacionales son responsables de todo. Ellos no deberían utilizar mano de obra infantil, la esclavitud está prohibida, tienen que respetar el medio ambiente, no tienen que utilizar químicos y no cuidan cada paso de la cadena de producción. Los gobiernos no toman las acciones necesarias para impedirlo porque son parte de este negocio.

P: ¿Qué opina de los informes de Responsabilidad Social Corporativa de las grandes multinacionales?

E.U.K: La Responsabilidad Social Corporativa debería incluir que no se oculte nada, que no haya abusos de los trabajadores, de las mujeres y de los niños, que no se violen sus derechos. Sin embargo grandes industrias, como pueden ser H&M en Suecia o Zara en España, se sabe por informes e investigación de Greenpeace que usan productos químicos en las telas para dar colores y estos productos producen cáncer de piel. En los últimos años, este tipo de cáncer ha aumentado en estos países.

P: El Parlamento Europeo pidió una legislación que obligase a todas las multinacionales a controlar el respeto de los derechos humanos en todos los eslabones de la cadena de producción. ¿Se siente acompañado por los gobiernos en esta lucha?

E.U.K: Los productos entran a los diferentes países de Turquía o la India, donde se sabe que están fabricados con trabajos de niños esclavos. Esto es una situación criminal, los informes de Unicef, de la Organización Internacional del Trabajo, lo ponen de manifiesto y hacen faltan nuevas leyes que prohíban la entrada de estos productos, sobre todo porque se sabe de dónde vienen y de qué forma han sido fabricados. Estos productos tendrían que ser considerados como drogas y que los propietarios de las empresas asegurasen que están libres de trabajo esclavo; y si no es así, que sean castigados. Si continúa esta situación tenemos una amenaza contra la paz en el mundo. Tenemos el ejemplo de Siria; por la guerra, mucha gente ha emigrado y en estos momentos, en países como Turquía, hay niños esclavos trabajando y las multinacionales están fabricando en estos países. Podemos ver que hay una relación estrecha entre la guerra y la esclavitud.

P: ¿La ropa que vestimos en España está elaborada por niños esclavos?

E.U.K: Cualquier ropa que se compre que esté hecha por una multinacional no está libre de trabajo esclavo. Una camiseta no se produce en un solo lugar. De un sitio se extrae el algodón, en otro se hace la tela, en otro lugar se cose la ropa, en otro se empaqueta… A lo largo de esta cadena de producción intervienen diferentes niños que son víctimas de esclavitud. Es decir, fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos. Una sola prenda que estamos comprando está dando dinero a las empresas multinacionales y esto a su vez está produciendo más esclavitud. Hay una relación directa entre a más ropa, más compras, más esclavitud. Cuando compramos debemos pensar quienes fabrican la ropa que usamos. Por otro lado, también está el hecho de que el 40% de su producción no se vende y se descarta, lo cual produce un gran daño al medio ambiente. El consumidor debe ser consciente de esta situación y de cómo operan los políticos. El consumidor tiene un poder y debe hacer uso de ese poder, plantarse en contra de la esclavitud y dejar de comprar los productos que han sido producidos por multinacionales, así como pasar a comprar productos que son tiendas locales para permitir que haya una competencia entre las multinacionales y la industria local, para crear así otro sistema.

P: Usted ha participado en la liberación de cientos de niños, entre ellos Iqbal Masih ¿Cómo lo recuerda?

E.U.K: Fue un gran niño, pero igual que otros niños, no puedo hacer diferencia. Fue liberado, recibió educación igual que otros niños la recibieron y dio su vida por esa causa. Hoy en día es un símbolo contra la lucha por la esclavitud infantil. Fue liberado cuando tenía 10 años, empezó a trabajar en condiciones de esclavitud desde los cuatro años. Cuando fue liberado yo le nominé para que le dieran un premio a nivel internacional, el cual le dieron y después lo mataron en 1995. Fue una víctima de esta lucha por ser también católico, cristiano. La mafia lo odiaba porque era un líder cristiano y también me odiaban a mí, porque yo trabajaba y ayudaba a otros cristianos. En España he comenzado una campaña para que Masih fuera beatificado. Me gustaría conocer al papa Francisco para hablarle sobre la beatificación de Masih. Desearía que eso fuera posible. No hemos visto en el pasado a otros niños que lucharan por esta causa, por los derechos de otros niños. Si él es recordado, la lucha contra la esclavitud infantil mejorará. Pronto escribiré un libro con la verdadera historia de Masih porque cuando yo era tutor legal, él vivió en mi casa, conmigo, con mi hermana, con mi sobrina que tenía la misma edad que él y jugaban juntos. Muchos libros que se han escrito sobre él distorsionan la realidad, no dan información real, con gente que jamás ha estado en Pakistán.

 

Fuente: RTVE

Queja ante el Defensor del Pueblo: migrantes en la calle

Queja presentada por la Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid por dejar en la calle a mujeres embarazadas, bebés, y niñas y niños (en algún caso con parálisis cerebral).
La responsabilidad, en este estricto orden es del Gobierno de la Nación (responsable único de la protección internacional), la Comunidad de Madrid, y el Ayuntamiento de Madrid.

Un incendio en La Cañada quema parte de la parroquia

Compartimos lo que envía Agustín Rodríguez Teso, el párroco del lugar, “Encomienda de la Comunidad de Madrid” el año pasado, quiere compartir. Estamos con él.


Aunque sólo sea por la necesidad que uno tiene de compartir, de dolerse en voz alta, quería compartir con todos vosotros lo que ahora nos nubla: se nos ha quemado el techo de nuestra parroquia de Santo Domingo.

No era la cubierta de Notre Dame. Era mucho más pequeña, con tela asfáltica, pero era la nuestra. El domingo pasado bajo esa cubierta, celebramos con el santo patrón que somos lugar de encuentro, lugar y espacio de acogida. Que ahí, a cubierto, habíamos sido capaces de gestar grandes hazañas como el disfrutar los unos de los otros, de unificar culturas diferentes, de querernos a pesar de ser distintos. Que ahí, a cubierto, bajo ese techo, nos habíamos atrevido a soñar cosas imposibles (los comedores, los grupos comunitarios, los campamentos… los dentistas, los chicos de Encuentros con Dignidad… Las clases de Barró, las reuniones de todo tipo, las fiestas, los cumpleaños, los Reyes…). No, no era la Notre Dame, pero tampoco tenía mucho que envidiar… si salvamos algunos cuantos detalles, y en definitiva, al fin y al cabo, y sobre todo, era la nuestra.

Anoche, tras una pelea, uno de nuestros vecinos, de nuestros hermanos que malviven y mal duermen junto a los muros de la parroquia, se debió alborotar mucho y alguien quiso quemar su casa. Era de cartón y madera, y ardió. Ardió con furia. Con tanta rabia que el fuego subió hacia lo alto, alcanzó la tela asfáltica de la cubierta, y prendió.

Uno de los chicos corrió a buscar ayuda. Le costó cinco euros, pero consiguió que le dieran agua para intentar apagarlo. Y no pudo. Llegaron los bomberos y se hicieron con el control. Lo apagaron. Ahora queda un gran agujero en la cubierta. Lo que era la parte del templo, ahora tiene el cielo por techo. Se ven las vigas de madera muy chamuscadas. Los que saben nos dirán si está muy dañada o no la estructura de la techumbre, pero no tiene demasiada mala pinta. Cuando se marcharon los bomberos aparecieron los que viven de la carroña, aquellos que migajan lo que queda tras los desastres, tras los derribos… y quisieron entrar y llevarse todo. Pero otro de los chicos del proyecto pensó “Que nos están robando!!” y se puso a defender el baluarte con uñas y dientes. Sólo se han llevado el microondas, pero hemos aprendido que esto es nuestro, y no sólo de los de la parroquia, ni de los de Cruz Roja, ni de los dentistas, ni de los de Barró, ni de los Cáritas, ni del ICI, ni de los Comisionados, ni del Fanal, ni de Alamedillas, ni de ASPA, ni de Voces… no. Esto es NUESTRO, de todos nosotros y un halo fuerte de DIGNIDAD ha hecho posible que lo siga siendo.

Pensamos que sólo era el problema de esa zona, la de más al fondo, y que podríamos haber seguido prestando atención esta tarde, pero luego han empezado a caer trozos de pintura de la zona de más cerca de la puerta, y pensamos que la escayola se podría venir abajo, así que esa parte tampoco la vamos a poder usar. Ni podremos celebrar allí, ni atender. Además no hay luz, por lo que la zona de los dentistas tampoco se puede usar, al menos hasta que la recuperemos. Esa zona no parece dañada.

Así que, de momento, no tenemos nada. Habrá que ir poco a poco.

Y será así: poco a poco, como solemos hacer las cosas en Cañada. Poco a poco, pero convencidos de que hay futuro, de que mañana seguiremos haciendo lo nuestro: anunciar que el Dios de la Vida es más fuerte que cualquier tipo de muerte. Sólo se nos ha quemado la cubierta. Lo demás, el corazón, los sueños, la ilusión siguen intactos. Arreglaremos la cubierta poco a poco, a nuestro ritmo. Nos tiene que dar tiempo a digerirlo todo: desde la noche en vela de Sevi defendiendo el fuerte, a la llamada del obispo Carlos, pasando por muchas horas de teléfono y whatsapp recibiendo cariño desde todas las direcciones. Nos dará tiempo. Seguro.

Aún no sabemos dónde vamos a celebrar el domingo, pero habrá misa: faltaría más. Aún no sabemos dónde se atenderá el martes, pero se atenderá: ya os decimos nosotros que sí. Aún no sabemos cuándo van a recomenzar los dentistas, pero comenzarán: os lo aseguramos. Todavía es difícil saber cómo vamos a mantener los Encuentros con Dignidad, pero ya os decimos que algo se nos ocurrirá: ¡pues no somos…!

Gracias a todos por el apoyo y por el cariño.

Que Dios os bendiga.

Aúpa.

 

 

Rechazamos el aborto porque somos de izquierdas

Todos los partidos políticos parlamentario de derecha y de izquierda defienden el sistema capitalista y todos ellos son abortistas.

Durante el gobierno de Aznar el aborto aumentó en España el 37%. La política del PP en esa materia provocó que, de hecho, se practicara el aborto libre. Zapatero lo legalizó como derecho, a la vez que aplicaba un programa político y económico neoliberal-capitalista. El actual gobierno del PP ha retirado su reforma sin plantear ninguna medida para la erradicación del aborto, ni de las causas políticas, económicas y culturales que subyacen.

Porque somos socialistas, nos oponemos al aborto y a su legalización. Por la misma razón que nos oponemos a todo atentado a la vida: pena de muerte, torturas, hambre, armamentismo, guerras, destrucción del entorno natural…

Sostenemos que son los valores que la izquierda debe defender. Somos socialistas autogestionarios, porque defendemos la socialización de los medios de producción, porque luchamos contra la explotación del hombre por el hombre, contra la explotación del imperialismo sobre los pueblos. También porque defendemos la vida humana como valor supremo.

En el mundo han sido regímenes totalitarios, comunistas, nazis y liberales capitalistas, los que han legalizado el aborto. Han sido hombres como Robert McNamara el de Vietnam y el Banco Mundial, quienes más han impulsado la aceptación del aborto, los que lo han impuesto como algo conveniente para dominio del capital multinacional. Hitler lo negó para su “raza” aria, pero lo impuso para los demás sobre su dominio.

Hay vida, y vida humana personal en el óvulo fecundado que anida en la madre. Y se destroza una vida humana (horrible crueldad) al destruirle. No es parte del cuerpo de la madre; es un ser humano distinto. Como los ancianos, como los discapacitados, los incurables… todos aquellos a los que la permisión del aborto pone en la lista de futuros condenados, porque no se les va a considerar personas humanas con derecho a la vida, sino partes molestas de una sociedad que no les considera “productivos”.

No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria –contra todo lo que se diga-que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo. Y es una vergüenza para la izquierda que levante la bandera de ese pretendido derecho. Y más aún, que se deje que la derecha monopolice hipócritamente la oposición al mismo.

Rechazamos esa postura vergonzosa, de la que la izquierda, en la medida que han avanzado los conocimientos de embriología, tiene que liberarse. No sólo somos de izquierda y rechazamos el aborto, sino que lo rechazamos precisamente por serlo. La vida humana es un valor supremo desde la concepción hasta la muerte natural. Y a partir de esta afirmación tenemos que desarrollar una acción decidida contra el hecho real del aborto combatiendo las causas, ayudando eficazmente a las familias, asistiendo legal y socialmente a la madre soltera, tanto a la que desea quedarse con su hijo como a la que quiera darlo en adopción.

El aborto es un odioso acto de violencia realizado contra los no nacidos y contra las madres. La izquierda debe hacer que el vientre de la madre sea el lugar que la naturaleza ha hecho que sea: el lugar más protegido. Y que la sociedad entera lo sea también, para la madre y para los niños, antes y después de nacer

El cura Tomás Malagón anticipó la Venezuela de hoy hace casi setenta años

“Básicamente se refería a la existencia de grandes diferencias sociales y situación de injusticia”

Del caos que vive hoy Venezuela habló entonces el sacerdote español Tomás Malagón. Exactamente en enero de 1962 escribió al arzobispo de Valencia con un informe respecto de su estancia de mes y medio en Venezuela.

Malagón explicaba que la situación del país llevaba a alguna forma de “castrismo”.

Básicamente se refería a la existencia de grandes diferencias sociales y situación de injusticia. Ante esa situación la respuesta eclesial era de religiosidad popular piadosa y un laicado de conciencia social muy baja. Vio un pueblo piadoso y unas organizaciones católicas sin vigor.

El sencillo y valiente Malagón también le proponía un plan. Una serie de cursillos que se dedicaran a la formación de militantes, un semanario técnicamente bien hecho de alto sentido moral y la constitución de una serie de pequeños grupos (¡creía que bastaban cien!) que conocieran la legislación venezolana y trabajaran por su mejora desde partidos y sindicatos que no estuvieran desprestigiados.

No sabemos los debates que se dieron entonces entre los que recibieron el mensaje.

Lo que sí sabemos es que no se le tuvo realmente en cuenta. Casí setenta años después vemos que Don Tomás tuvo razón.

Don Tomás no era un visionario. Era un hombre profundamente creyente que conocía bien el Ver-Juzgar-Actuar del que amigos y enemigos dicen tantas tonterías.

Experimentar el método de encuesta lleva a saber por donde puede ir el mundo en el que se vive y actuar adecuadamente para transformarlo.

Lo de Venezuela hoy ocupa portadas y no es cuestión baladí, pero menos baladí es la cuestión de fondo que planteaba Malagón: El cristiano ha de conocer la realidad en que vive y ha de hacer una inmersión en ella que la transforme realmente. Para ello no vale un cristianismo tradicional o de formas externas, para ello no es suficiente la Acción Católica. Para ello hacen falta militantes (no demasiados, no más de cien grupos de cinco a siete personas, para un país como Venezuela) que se tomen en serio la caridad política.

¿Los tiene la Iglesia española? Nos tememos que tampoco. Y nos tememos que el Congreso de Apostolado Seglar del que se habla no dé ni un solo paso en esa dirección.

Malagón se quedó sin carrera eclesiástica, sin carrera civil, sin prestigio. Su diócesis le marginó. Los curas carcas decían que hacía el juego al comunismo mientras los progres le acusaban de anticuado.

Entre los grupos que le admiramos tampoco le tomamos hoy demasiado en serio. No fue un visionario pero supo amar y ver hacia adelante. Los quietistas de todos los tiempos decidieron y deciden no escuchar su grito de angustia. Hoy Venezuela lo paga caro.

¿Y España? Lo mismo. Hoy se vuelven a escenificar las dos Españas porque ni en una ni en otra hay cien pequeños equipos que pongan su carne en la caridad política.

Eugenio Rodríguez

 

El Parlamento ve con “satisfacción” la elaboración de un tratado de Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos

El parlamento foral de Navarra ha aprobado esta declaración institucional tras haber recibido la visita de Ehsan Ullah Khan, militante de los derechos humanos y contra la esclavitud infantil, en la comisión de solidaridad y convivencia. Dicha visita fue organizada por Encuentro y Solidaridad.

La Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra ha aprobado por unanimidad una declaración institucional por la que la Cámara acoge con “satisfacción” el trabajo iniciado para la elaboración de un tratado vinculante de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos. Ha sido presentada por UPN, Geroa Bai, EH Bildu, PSN y PPN.

Según recoge la declaración, se considera que el tratado “aumentará la responsabilidad social de las empresas, incluido el sector de la confección”.

Además, el Parlamento de Navarra se adhiere a la petición del Parlamento Europeo que solicita a la Comisión Europea que “presente una legislación vinculante sobre obligaciones de diligencia debida para las cadenas de suministro del sector de la confección”.

La Cámara foral subraya que “esta propuesta legislativa debe estar en consonancia con las nuevas directrices de la OCDE sobre diligencia debida en el sector de la confección y el calzado, las directrices de la OCDE para empresas multinacionales que importen a la Unión Europea, la resolución de la OIT sobre el trabajo decente en las cadenas de suministro y las normas acordadas a escala internacional en materia de derechos humanos, sociales y medioambientales”.

Hoy también es Navidad. Dios sigue naciendo en las periferias

Volvemos a vivir la Navidad

Para los cristianos, no es un hecho del pasado. Dios sigue naciendo hoy. Como hace 2000 años, María, la mujer pobre, sigue diciendo SI a la promesa de Dios. Como hace 2000 años, Dios sigue naciendo pobre entre los pobres. Como hace 2000 años, se anuncia a los pobres la Buena Nueva. Como hace 2000 años, los magos vienen a adorar al Niño. Aunque El Corte Inglés y nosotros mismos tratemos de inundar todo con juguetes y consumismo. Como hace 2000 años, Dios sigue naciendo emigrante, perseguido, entre los emigrantes y perseguidos de hoy. Entre esos a los que ponemos muros, vallas y alambradas de concertinas. Como hace 2000 años, Dios sigue naciendo entre los inocentes, a los que los poderosos no tienen ningún reparo en asesinar para conservar sus privilegios.

Es Navidad. Dios está con nosotros

Anuncio a María

En un lugar recóndito, ignorada del mundo, una joven pobre le dice “Si” a Dios. Cambia la historia. Hoy muchas mujeres siguen dando el “Si” a Dios para ayudar a sus hermanos. Siguen dándose completamente, por amor, a los demás. Sin reclamar privilegios. Siguen cambiando la historia.

Huida a Egipto

Hoy los empobrecidos siguen huyendo de las guerras, de las dictaduras sangrientas, del hambre. La vieja Europa ha olvidado sus raíces y los rechaza. Hemos convertido el Estrecho de Gibraltar en una inmensa fosa común. Entre sus dos orillas se encuentra hoy la mayor diferencia económica, entre riqueza y pobreza, del mundo. Vienen desesperados, hombres, mujeres y niños. Les recibimos con miedo. Olvidamos que no hace mucho fuimos nosotros emigrantes. Y los rechazamos. Dios sigue naciendo entre ellos.

Santos inocentes

Hoy hay cientos de millones de niños esclavos. Imposible calcularlos. Muchos no figuran en ningún registro. “No existen” y “nunca existirán”. Niños soldados en guerras que hemos provocado. Niños en las fábricas de ropa que gastamos. Niños, y especialmente niñas, en la prostitución. En la recolección de flores para nuestros perfumes. Niñas vendidas para trabajar en las casas de los ricos de África, de Asia… y de Europa. Niños trabajando en las minas del Congo para el sacar el coltán de nuestros móviles y nuestros televisores. Cada kilo de mineral es la muerte de dos niños. Nosotros mientras cambiaremos de móvil cada año. Todos sacrificados en el altar del egoísmo. Dios sigue naciendo entre ellos.

Nacimiento en el pesebre

El mundo produce suficiente riqueza para que todos podamos tener buena alimentación y una vida digna, pero hemos repartido mal los bienes del Padre. Jesús no buscó palacios con médicos. Nació en la cuadra “porque no había sitio para ellos en el mesón”. Hoy sigue naciendo en las cuadras, en las cuevas, en las chozas de los pobres. Hoy sigue sin haber sitio para ellos en el mesón.

Anuncio a los pastores

La vieja Europa pierde sus raíces cristianas. Muchas veces vivimos como si Dios no existiera. Como sociedad, ya no entendemos el Evangelio. Hemos cambiado a la persona con dignidad de hijo de Dios por el “tanto tienes, tanto vales”. Pero Dios no se cansa de amar a la humanidad. Y el Evangelio se sigue propagando entre los pobres. Donde se recibe con alegría y esperanza.

Adoración de los magos

En vez de postrarnos ante Dios que nace, inundamos nuestra vida de consumismo y superficialidad. Es curioso que festejemos un acontecimiento justo de la manera contraria de lo que significa ese acontecimiento. Dios se despojó de todo y nació pobre para traer la Buena Nueva a todos. No callemos su voz que, dentro de nosotros, nos sigue llamando al amor incondicional, a la entrega incondicional.