Eclipse

“Cuando uno está interesado en lo que oye, lo escucha con atención tal, que le hace olvidarse de todo lo que no es ‘aquello’. Y ‘aquello’ queda incorporado a su ser, ya sea para afirmarlo o para negarlo; es igual. ¿Cómo lograr, pues, que los hombres nuestros hermanos escuchen la Palabra con interés? Estoy convencido que, de ordinario, el «foco» del interés está en el sentido de la vista.

Cuando lo que vemos es tan claro que no presenta ningún aspecto de duda o de misterio, aquello se hace evidente, y nos molestan todas las explicaciones que se nos quieran dar. Por ejemplo, si alguien nos explicara en las horas del mediodía que alrededor nuestro hay una luz clarísima. Pero si en pleno día empieza a oscurecer y nos quedamos en plena noche, escucharemos con la máxima atención a quien nos habla de los eclipses, en caso de que no tuviéramos noción de ellos.

El primer satélite artificial que los rusos lanzaron alrededor de la Tierra provocó un inmenso interés universal al ver los hombres una cosa que no se había visto nunca. Una cosa NUEVA, Actualmente aquella cosa nueva se ha hecho VIEJA, y cada nuevo satélite que se lanza despierta menos interés que el precedente. A no ser que lleve algo NUEVO, como en el caso de llevar un hombre en su interior.

Esta consideración puede conducirnos, a primera vista, a justificar la falta general de interés por el Mensaje cristiano: ¡Claro! Si se trata de algo que se repite igual desde hace veinte siglos… Ahora, ahora empiezo a darme cuenta de que la ‘pista’ sospechada era buena.

Todas las cosas de este mundo, todas, tienen un momento en que son nuevas, y al cabo de más o menos tiempo, inexorablemente, se hacen viejas. Incluso las palabras del Mensaje de Cristo.

Todo, todo, menos una sola cosa, que siempre es NUEVA. Que siempre sorprende y pasma con el mismo estupor y desconcierto que produjo cuando apareció, hace más de mil novecientos años. Es el Amor del MANDAMIENTO NUEVO. A esto no nos podemos acostumbrar los hombres. Es la presencia de la Santísima Trinidad entre nosotros. Esto sí que es interesante”.

Guillermo Rovirosa (1961) Meditación en voz alta, Boletín 334 A

Foto: Oscar Quintela. Eclipse total. Casa Emaús, Torremocha (Madrid)

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