El Primero de Mayo de 2026 viene precedido por el ruido político y el más absoluto silencio sobre la situación del trabajo. En medio de una ciénaga de corrupción y de un gobierno que hace aguas por todas partes, crece el desempleo, la situación de la vivienda se hace insostenible y las condiciones laborales se degradan sin freno.
La crisis del sindicalismo actual en España
Los sindicatos españoles no tienen la fuerza suficiente para marcar el debate político y se caracterizan por el seguidismo a las políticas gubernamentales. Es una auténtica desgracia que hayan dimitido de su labor de dar voz a los trabajadores de este país y prefieran vivir en el acomodo del encaje institucional que el sistema les ha servido.
Hay quien vive el Primero de Mayo como una celebración romántica lanzando discursos de pasados gloriosos. No discutiremos la herencia de aquellos luchadores que dieron la vida por la lucha obrera pero existe el peligro de vivir las herencias. El patrimonio de la militancia obrera es un legado que debe ser respetado y la mejor forma de llevarlo a cabo es hacerlo presente dando respuesta a los problemas del trabajo hoy.
Precariedad juvenil y el impacto del capitalismo financiero
Los jóvenes trabajadores en nuestro país no perciben salarios para independizarse y viven atrapados en la espiral del trabajo precario de baja remuneración y un capitalismo financiero rentista que vive de arrendar bienes a toda una generación. La voracidad de este sistema ha convertido a nuestros jóvenes en una generación alquilada con todas las consecuencias que ello conlleva.
Panorama laboral mundial: entre la explotación y la deshumanización
El panorama internacional es más dramático aún. La mayoría de trabajadores del mundo lo hacen en condiciones que en poco se diferencian de las del inicio de la Revolución Industrial. Trabajo invisibilizado, sin derechos ni protección social, con infancia explotada y millones de explotados atrapados en las cadenas de subcontratación que diseñan las multinacionales para alcanzar beneficios jamás alcanzados en la historia.
Es cierto que hoy se multiplican las guerras. Es cierto, pero no olvidemos que sigue habiendo más muertos por accidente de trabajo que las que provocan las bombas y los fusiles.
Por eso, celebrar el Primero de Mayo conlleva una grave responsabilidad con la historia y con el presente y con un futuro en el que la guerra, el nuevo mapa geopolítico, la Inteligencia Artificial y las migraciones están configurando una nueva forma de entender el mundo y el trabajo. Y por eso necesitamos un sindicalismo que no mire para otro lado.
El problema de la vivienda no se soluciona con migajas y ayudas al alquiler. Ni los bajos salarios se pueden maquillar con las subidas del Salario Mínimo que, por cierto, se está generalizando en la mayoría de convenios colectivos.
Combatir la polarización y recuperar la centralidad del trabajo
Por último, una pequeña consideración con los voceros de la “prioridad nacional”. Los fanáticos de “los españoles primero” no saben el mundo en el que viven. Son los mismos que callan cuando las multinacionales y la banca española invaden otros países. Son hipócritas cuando callan la enorme aportación de los inmigrantes a nuestra economía y demografía. Olvidan la responsabilidad histórica que tenemos con países hermanos. Sufren de la amnesia de nuestras anteriores generaciones que emigraron a Europa y A América. Son una mala copia del pistolero que gobierna en los EE.UU. Intoxican prometiendo cosas imposibles buscando polarizar un generalizar un relato supremacista.
La verdadera prioridad nacional es poner trabajo sobre capital. Es prioritario combatir sin reservas un sistema que pretende convertirnos a todos en inquilinos y que generaliza la devaluación del trabajo en el sistema económico en favor de los especuladores.
En el Primero de Mayo asistimos con pena a los flojos discursos de unos sindicatos que callan ante la corrupción y se conforman con subvenciones. Es hora de iniciar un nuevo camino que recupere aquel grito moral del Movimiento Obrero de militantes y luchadores centrado en los retos del Siglo XXI.
Javier Marijuán Izquierdo





