Francisco Rey
El artículo de El País (18/02/2026) confirma lo que ya sospechábamos: las redes sociales no son herramientas, son trampas de diseño. Por primera vez, el CEO de Meta se sienta ante un juez para responder por la adicción extrema de nuestros hijos.
Lo que familias y docentes deben saber (sin filtros):
- La gran mentira de la «utilidad»: Zuckerberg sigue negando que sus algoritmos sean adictivos, mientras documentos internos de Meta comparan sus apps con drogas. La empresa prioriza el «tiempo de uso» sobre la salud mental de los niños.
- Lavado de manos corporativo: Su defensa es un insulto: dice que los niños «mienten sobre su edad» y que la culpa es de los padres. Meta nos traslada la responsabilidad de controlar un producto que ellos diseñaron para ser incontrolable.
- Daño cerebral documentado: El juicio expone casos de niños de 6 años con el cerebro alterado por la dopamina barata. Ya no hablamos de «mucho móvil», hablamos de patologías clínicas provocadas por un diseño depredador.
El llamado a la lucha:
No podemos esperar a que la justicia o Silicon Valley nos protejan. La industria tecnológica ha declarado la guerra a la atención y la estabilidad emocional de los menores. - Nadie sabe usar una máquina diseñada para hackear su voluntad.
Conclusión: Si Zuckerberg nos culpa a nosotros para salvar sus beneficios, nuestra única respuesta es la resistencia: retrasar la entrega del smartphone, desconexión forzada y exigencia de leyes que prohíban el diseño adictivo.




