En busca de sentido: del sufrimiento humano al amor político

EN BUSCA DE SENTIDO:

DEL SUFRIMIENTO HUMANO AL AMOR POLÍTICO

LUNES 10

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Presentación del Curso.
  • La medicalización del dolor. Tirso Ventura (psiquiatra, experto en bioética).

DESCANSO: 12 h.

  • Trabajo por parte de los asistentes sobre lo expuesto.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Presentación del taller permanente “Per aspera ad astra” Aprendiendo juntos a expresar nuestro dolor mediante distintos recursos artísticos.
  • Cuando lo que duele es el alma las pastillas no funcionan. Testimonio desde Revolución Delirante.

DESCANSO: 17:30 h.

  • La medicina y la psiquiatría en una sociedad enferma. Javier Carreño (psiquiatra y psicoanalista). -conexión on-line-
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Dinámica de role playing.

MARTES 11

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • Ayudar a cicatrizar las heridas de la vida, Arnaldo Pangrazzi (religioso Camilo, experto internacional en acompañamiento en el duelo). -conexión on-line-

 

DESCANSO: 11:30 h.

  • El duelo y la propuesta de la escucha, Valentín Rodil (psicólogo responsable del centro de escucha móvil del Centro de escucha San Camilo).
  • Trabajo de los asistentes.

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Taller “Per aspera ad astra”.
  • Cuando el médico es el enfermo, testimonio de Gonzalo Casañal (médico de familia y experto en bioética).

DESCANSO: 17:30 h.

  • Propuesta de la psicoterapia desde el sentido, Tirso Ventura (responsable de una línea de investigación de la Universidad de Zaragoza en psicoterapia con pacientes con cáncer).
  • Trabajo de los asistentes.

CENA: 21 h.

NOCHE: 22:30 h.

  • Representación teatral: “Las palabras que nos amaron”. Por Moisés Mato (creador del teatro de la escucha).

MIÉRCOLES 12

DESAYUNO: 9 h.

MAÑANA: 10 h.

  • La enfermedad como escuela para el amor político, Eugenio Rodríguez (sacerdote, experto en Doctrina Social de la Iglesia, superviviente de una leucemia).

DESCANSO: 11 h.

  • La resiliencia en la historia de los pobres: los militantes obreros, Rodrigo Lastra (médico oncólogo, especialista en historia del movimiento obrero).
  • Factores comunitarios de resiliencia en el duelo de los migrantes, Joseba Achotegui (psiquiatra experto en el duelo migratorio). -conexión on-line-

 

COMIDA: 14 h.

TARDE: 16:30 h.

  • Testimonios de resiliencia. Desde el dolor al amor.

DESCANSO: 17:30 h.

  • Experiencias sociales y políticas desde la resiliencia.
  • Puesta en común de las conclusiones del curso.

CENA: 21 h.

Durante los cursos habrá actividades programadas para niños y jóvenes, para facilitar la asistencia en familia

Para más información puedes contactar en el correo cursos @ encuentroysolidaridad.net o en el teléfono 616234787

Colaboración económica: 15€ al día (incluye alojamiento y comida)

EXPOSICIÓN: Unión Europea, paso cerrado

Perdonar y reconciliarse ¿es lo mismo?

Diego Velicia
Psicólogo del COF Diocesano


El perdón consiste en decidir no guardar rencor por el daño recibido. Algo así como “romper la factura que me debes”. Es un acto gratuito que no debe hacerse con ningún otro objetivo que no sea el de devolver al otro la dignidad perdida en la ofensa que cometió contra mi. Ni siquiera debe aplicarse con el objetivo de conseguir el perfeccionamiento moral del ofensor al verse perdonado. Hay ocasiones en que se perdona a alguien para ver si “aprende y se da cuenta”, y esto puede que suceda, pero no debe ser el objetivo del perdón, porque entonces sería un perdón condicionado: “te perdono para que…” Como explica Jean Laffitte en su libro El perdón transfigurado, “el perdón no sustituye la deuda de la ofensa por la deuda de un perdón, que convertiría al ofensor en deudor por segunda vez. El perdón le restablece en su dignidad y un don así no puede hacerse sin amor”. Es un regalo gratuito que no nace de una reacción instintiva, sino que es un acto eminentemente creativo.

Ese acto de amor, como acto personal, puede tener lugar sin necesidad de que el ofensor se arrepienta o pida perdón. Hay ocasiones en que nos negamos a perdonar a alguien porque “no me ha pedido perdón”. Pero la petición de perdón del ofensor no es imprescindible para perdonar. ¿Cómo se podría perdonar entonces a quien no tiene posibilidad de pedir perdón? ¿Estaría entonces la víctima condenada a vivir con el resentimiento y el rencor permanentemente? No. Porque es posible perdonar a un desconocido, a alguien que nos ha hecho daño y ya no está cerca de nosotros. Es posible perdonar a alguien que ya ha fallecido. Es posible perdonar a alguien que no reconoce el daño causado, que no se arrepiente ni pide perdón.

La reconciliación, sin embargo, es un paso más allá del perdón. El perdón es “unidireccional”, es decir, que una persona puede perdonar a otra que le ha hecho un daño, aunque no se arrepienta, aunque no pida perdón, aunque no tenga ninguna relación con ella. La reconciliación, sin embargo, es “bidireccional”. Precisa que el ofensor reconozca el daño causado, se arrepienta, trate de repararlo si es posible y pida perdón. Pero la reconciliación va más allá del perdón. Mira al futuro para establecer una relación mejor de la que existía antes entre esas personas. No borra el daño, ni restaura la relación al punto anterior al daño, si no que crea una relación nueva. Y ahí es imprescindible el concurso de los dos.

Toda reconciliación precisa del perdón, pero no todo perdón puede llevar a una reconciliación. Un ejemplo lo tenemos cuando el ofensor niega o minimiza la ofensa, sin hacerse cargo del dolor causado, requisito imprescindible para la reconciliación. Otras veces la víctima del daño puede temer volver a ser herida por el ofensor y necesita guardar una distancia adecuada para evitar ese daño. Y esa distancia no impide que le pueda perdonar ni cuestiona la veracidad del perdón, es simplemente la necesidad de protegerse a sí mismo de un daño, que en algunos casos puede ser terrible.

Aunque estamos llamados a ser reconciliados, no siempre eso se produce en esta vida. Pero la Buena Nueva consiste en saber que el pecado, el mal, no tienen la última palabra sobre el hombre.

60 años de la gran independencia

Mbuyi Kabunda
Publicado en Mundo Negro


La integración regional y el desarrollo del continente, principales retos para el futuro

Hace 60 años, 17 países africanos accedieron a la independencia. El tiempo transcurrido es suficiente para hacer un balance de la situación del continente y, sobre todo, presentar las pertinentes proyecciones.

Al principio de las independencias africanas, en 1961, el agrónomo galo, René Dumont, autor de Vamos hacia el hambre, dio la voz de alarma, denunciando el camino equivocado adoptado por los países africanos, especialmente por el mimetismo del modelo de Estado y de desarrollo occidental que habían adoptado. Entusiasmadas por las independencias de reciente adquisición, las élites políticas e intelectuales africanas respondieron al unísono: «Poco importa la dirección, lo esencial es arrancar».

Desde entonces han proliferado los adjetivos, en su mayoría negativos, para calificar la situación del continente: África bloqueada, traicionada, estrangulada, enferma de sí misma…, solo por mencionar algunas opiniones que han intentado poner de manifiesto el fracaso de las independencias y de las élites poscoloniales. Sin embargo, a pesar de todos estos diagnósticos afrocatastrofistas, África sigue adelante, desafiando todos los pronósticos de una muerte anunciada.

En este continente que destaca por la unidad en la diversidad, -Sylvie Brunel habla hoy de tres representaciones que se entrecruzan y superponen: el «África del caos o de la miseria», el «África del exotismo» y el «África emergente» –el Africa -rising– de la última década. La verdad es que se vive mejor en África hoy que hace un siglo, pero también un poco peor que hace 60 años.

Los líderes poscoloniales se dieron como principales objetivos la construcción nacional –el Estado-nación–, el desarrollo económico y social, la promoción de la democracia y de los derechos humanos y la unidad africana. Seis décadas más tarde, es necesario hacer un balance de la consecución de estas metas. Fundamentalmente, debemos intentar responder a las siguientes cuestiones: ¿qué balance político y económico se puede hacer de las independencias africanas?, ¿cuáles han sido los aciertos y desaciertos? y ¿cómo se presenta el futuro del continente?

No cabe duda de que el continente necesita una nueva estructura política y socioeconómica para resolver sus problemas y conseguir la inserción adecuada en la globalización, como sujeto y no como objeto.

La construcción nacional

En África, el Estado como fenómeno jurídico precedió a la nación como fenómeno sociológico. Fue el principal atropello histórico de la Conferencia de Berlín, a finales del siglo XIX.

Por su origen colonial, el Estado africano no fue concebido ni para el desarrollo ni para la democracia ni para la promoción de los derechos humanos. Fue, y sigue siendo, un instrumento de dominación, agresión y explotación. Los Gobiernos nacionalistas africanos poscoloniales, en lugar de transformar el Estado colonial que heredaron de la colonización, lo recuperaron y mantuvieron debido a su obsesión por la creación del Estado-nación, lo que les hizo caer en la deriva autoritaria.

Las necesidades de construcción nacional y de desarrollo, convertidas en máximas prioridades, llevaron a las élites poscoloniales a la creación de Estados fuertes centralizados y jacobinos mediante la institución, en las décadas de los 60 y 70, de nuevos instrumentos de dominación: el partido único de derecho –o de hecho–, la etnocracia, la «dictadura desarrollista» o el desarrollismo estatal, mediante el capitalismo de Estado y/o el socialismo de Estado.

De este modo, confiscaron el poder político y económico, convirtiéndose en «nuevos colonos» con prácticas patrimonialistas y de colonialismo interno inspiradas en el modelo jacobino. El resultado ha sido la ruptura entre el Estado y la sociedad, con distintas legitimidades.

El futuro está en el afrofederalismo o federalismo interno. Es decir, la adopción de una forma de descentralización o endofederación, siendo el objetivo favorecer las iniciativas locales, respetar el pluralismo étnico, social y cultural de la sociedad y fomentar la participación popular en el desarrollo y proyecto de sociedad.

El desarrollo en África

Con el mantenimiento de la división del trabajo establecido durante siglos y décadas anteriores, se mantiene vigente el pacto colonial, por el que el continente ocupa el lugar de granero de las materias primas y de la mano de obra barata.

Desde 1960 hasta 1980 se instituyó el Estado desarrollista, encargado de la creación del Estado-nación, considerado la base del desarrollo. El resultado ha sido la inversión en los aspectos políticos e ideológicos, en detrimento del desarrollo -económico.

Y de 1980 a 2000, ante la catástrofe generada por el modelo anterior, se impuso el ajuste privatizador –o Consenso de Washington–, que quitó al Estado funciones económicas y sociales, junto a la conversión del sector privado y del comercio internacional en motores del desarrollo.

Desde 2000 hasta la actualidad, se intenta el supuesto equilibrio entre el Estado y el mercado. El resultado ha sido la profundización de los déficits internos y externos, el paro estructural y el deterioro en los aspectos de desarrollo humano.

Durante las seis décadas de las independencias es preciso subrayar la falta de diversificación de las economías africanas, la desindustrialización, así como las escasas o nulas inversiones sociales, factores todos que explican la persistencia del subdesarrollo en el continente.

En resumen, la pobreza y el subdesarrollo en África se explican por tres crisis combinadas: la crisis orgánica –la prioridad dada a la construcción nacional o del -Estado-nación en detrimento de los aspectos de desarrollo económico–; la crisis estructural –el mantenimiento de las economías coloniales o rentistas basadas en las materias primas o las industrias extractivas–, y la crisis coyuntural –las consecuencias de las crisis mundiales por la extrema vulnerabilidad y extroversión de las economías africanas–, además de por dar prioridad a una sociedad de consumo en detrimento de una de producción.

Es preciso subrayar, que desde hace diez años, el PIB africano crece más rápidamente que en otros continentes, en torno al 5 % de promedio. Pero, se trata de un crecimiento sin desarrollo, por fundamentarse en lo coyuntural y no en lo estructural.

En la actualidad, solo ocho países presentan una buena situación económica: Botsuana, Mauricio, Seychelles, Kenia, Sudáfrica, Namibia, Ghana y Costa de Marfil. Tal y como sugiere el economista Carlos Lopes, el desarrollo de África en las décadas venideras pasa por la síntesis entre el humanismo, el panafricanismo, la combinación del desarrollo económico con el desarrollo social, y el respeto medioambiental, contra el actual modelo ecocida.

En las décadas venideras se deberá imponer la democratización del desarrollo, cuyos ejes serán el desarrollo «del pueblo» –priorizando el desarrollo humano y social, dando preferencia a la educación y la sanidad–, «por el pueblo» –fomentando la participación popular y a favor de la mayoría–, y «para el pueblo» –con la reducción de las desigualdades y el fomento de la justicia social–. Será obligada la conversión de la economía popular, social o solidaria –que representa del 40 al 50 % del PIB del África subsahariana y el 30 % del norte de África–, y el 80% de puestos de trabajo en muchos países, en vector del desarrollo.

Integración regional

Casi todas las constituciones africanas proclaman en sus preámbulos la adhesión al panafricanismo, y muchos Gobiernos se han dotado con un ministerio de integración regional, poniendo así de manifiesto la primacía del proyecto de unidad africana.

El resultado es el sorprendente dinamismo institucional experimentado en el continente, desde 1960 hasta la actualidad, con la creación de más de 200 agrupaciones de toda índole. La integración regional se ha convertido en una alternativa al fracaso del Estado-nación y del desarrollo a nivel nacional. Sin embargo, este entusiasmo contrasta con la lentitud y el débil grado de cooperación bilateral y multilateral entre los países africanos.

A pesar de dar importantes pasos a nivel continental con la creación de la Unión Africana (UA), la adopción de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad) y la puesta en marcha del Área de Libre Comercio Continental, estamos aún lejos de proyectos supranacionales.

El proceso de integración regional se encuentra en un callejón sin salida por el apego a las soberanías nacionales, la ausencia de voluntad política, la falta de complementariedad entre las economías rentistas y extrovertidas y, sobre todo, por el equivocado enfoque librecambista, basado en el mimetismo de la Unión Europea (UE). Ello explica que la integración africana se está realizando desde el exterior –la estadounidense Ley de Crecimiento y Oportunidad en África (AGOA) o los Acuerdos de Partenariado Económico (APE) de la UE– más que desde el propio continente.

Ante este desconcierto, es preciso optar por un nuevo enfoque de integración, que ha de tomar en cuenta los aspectos -mesoeconómicos, en particular la estrategia de los países-frontera –áreas culturales -homogéneas y lingüísticas, complementarias y con uniones aduaneras a caballo, de hecho, entre dos o varios Estados, como ósmosis para la unidad–; la construcción de infraestructuras físicas horizontales para vincular a los pueblos y a los Estados balcanizados; así como la institucionalización de los flujos migratorios transfronterizos y de la mencionada economía popular.

Se ha de pasar del «panafricanismo armado», o de la colonización económica de unos países -sobre otros, tal y como sucedió, y -sigue sucediendo, en la región de los Grandes Lagos, a un «panafricanismo de cooperación». Es preciso para fomentar la complementariedad o la cooperación/integración entre los países africanos, para la mejora de las condiciones económicas y sociales de los pueblos y para beneficio de todos. Se debe acabar con la maldición de los recursos naturales, convirtiéndolos en su contrario: la bendición de los mismos.

La unión y/o unidad de los Estados africanos a escala continental –desde la pluralidad y la diversidad o la descentralización desde dentro, y el federalismo hacia fuera– es el trasfondo del ideal panafricano de Kwame Nkrumah, de Patrice -Lumumba y Cheikh Anta Diop, que ahora se trata de recuperar y concretar en un mundo globalizado.

Ante la inoperancia del panafricanismo de los aparatos del Estado neocolonial, viciado y vaciado de contenido, hay que abogar por un nuevo panafricanismo –neopanafricanismo–; por el fomento de las iniciativas de desarrollo y de unidad desde abajo; por los pueblos, que han encontrado soluciones a sus problemas de supervivencia diaria al margen del Estado y de la comunidad internacional y, por último, por hacer frente a los desafíos de la -globalización.

Democracia participativa

A comienzos de las décadas de los 80 y 90 se impusieron los procesos de democratización en África, en sustitución de los deficitarios sistemas monopartidistas, según los criterios occidentales de democracia liberal y de economía de mercado.

El balance que hoy se puede hacer de dichos procesos es controvertido. En algunos casos se puede hablar de mejoras –no hay marcha atrás–, y en otros de un verdadero retroceso por el fraude, la manipulación electoral, el clientelismo, las leyes electorales restrictivas, las enmiendas constitucionales, la manipulación autoritaria de las instituciones y de las violencias pre- y pos- electorales. Mirando al lado soleado, es preciso subrayar la emergencia de una sociedad civil dinámica y luchadora, el papel de los medios de comunicación en el despertar de la conciencia ciudadana, y el papel de contrapoder de los partidos de la oposición.

Sin embargo, los avances democráticos son frágiles por desarrollarse en un contexto de crisis económica. La democratización política no se ha visto acompañada por la económica y la social. La democracia se ha limitado al multipartidismo –democracia electoral formal– y a la libertad de prensa. Además, en algunos países, se han instaurado las «democraduras» –democracias formales y dictaduras encubiertas–, las «monarquías republicanas» –al suceder los hijos a sus padres en la jefatura del Estado–, o las enmiendas constitucionales –golpes de Estado constitucionales e institucionales– para perpetuarse en el poder.

Solo cuatro países ofrecen instituciones democráticas sólidas: -Sudáfrica, Botsuana, Namibia y Mauricio, con importantes avances en Senegal, Benín, Ghana o Etiopía.

Las soluciones a los problemas de desarrollo y de democracia en África no deben ser idénticas a las adoptadas en Europa, sino que han de inspirarse en las estructuras tradicionales, adaptadas a las realidades de los pueblos. Es hora de sustituir el mercado por lo social, poner el desarrollo económico al servicio del desarrollo social conforme a la cultura africana de la democracia y el desarrollo: la democracia de inclusión inspirada en los valores africanos, y experimentada por el ubuntu (humanismo).

Segunda independencia

África necesita una segunda independencia o liberación, pues la primera, ficticia, ha dado lugar al neocolonialismo y al colonialismo interno.

Se procedió al mimetismo del modelo occidental en lugar, según Ali Mazrui, de la indigenización o la adaptación de los valores extranjeros a las necesidades locales, la diversificación cultural y la defensa de los intereses nacionales. Es decir, África necesita modernizarse sin occidentalizarse. Es precisa una estrategia de liberación y de resistencia contra el capitalismo periférico, que ha conducido a una verdadera «catástrofe económica en África», que debe definir su propia visión del Estado, de desarrollo, de democracia, de unidad, y establecer el proyecto de sociedad que mejor le convenga.

La nueva estrategia ha de consistir, fundamentalmente, en la conciliación de la endofederación –federalismo interno– con la -exofederación -–federalismo externo–, para crear grandes espacios de soberanía política y económica, siendo el objetivo conseguir el desarrollo interno y fortalecer el poderío africano en el -sistema internacional.

“Se están alquilando sofás en A Coruña para dormir”

Ana Carro
Fuente: La Opinión


Pablo Sánchez, trabajador social de la Cocina Económica de A Coruña, se encuentra cada día con una realidad en la que hay colas para pedir comida y en la que mucha gente no tiene donde dormir. Asegura que los precios para alquilar un piso en la ciudad “son abusivos” y, en muchos casos, estos espacios “no reúnen las condiciones mínimas de higiene”. Sánchez lamenta que las personas en situación de pobreza o de exclusión social “tengan que destinar más de la mitad de las ayudas al alquiler”.

Como trabajador social, ¿ha sido consciente del incremento del precio de la vivienda en la ciudad?
Sí. Es una realidad. En los últimos años ha habido un incremento notable del precio de los alquileres, tanto de viviendas como de habitaciones.

¿A qué cree que se debe?
Está muy asociado al incremento de la población que experimenta la ciudad año tras año. No es una gran subida, pero sí una tendencia. A Coruña tiene un problema de vivienda evidente porque el parque de viviendas no aumenta en la misma proporción que la población, que lo hace de una manera mayor.

¿Las personas en riesgo de exclusión son las más perjudicadas por esta situación?
Sí. Los colectivos en riesgo de exclusión social o en situación de pobreza tienen pocas posibilidades económicas. Las prestaciones sociales públicas rondan los 400 euros. La Risga, por ejemplo, es de 403 euros y el subsidio de desempleo de 430 euros. Con esa media de ingresos, lo que queda es acceder a un piso compartido o a viviendas en régimen de alquiler en muy mal estado.

¿Los precios son abusivos?
Por supuesto. Conozco decenas de casos de personas que están pagando 300 o 400 por viviendas que no reúnen las condiciones mínimas de higiene y habitabilidad. Ocurre lo mismo con las habitaciones. Se alquilan por 200 euros y la cama tiene un colchón en el que es prácticamente imposible dormir. Es la ley de la oferta y la demanda.

¿Qué provoca esta situación en el sector inmobiliario?
Que haya un submercado de alquiler. Sin contratos y sin condiciones. Todo es de palabra. O lo tomas o lo dejas. Pensando en esos perfiles de personas más excluidas que no pueden acceder a la vivienda normalizada por cuestiones económicas, lo que les queda es aceptar un mercado marginal. Que implica más marginalidad y refuerza sus problemáticas. Más de la mitad de la ayuda económica que reciben la tienen que destinar al alquiler.

¿Es una tendencia en toda España?
Claro. Madrid y Barcelona son referencias siempre. Hay que estar muy atentos a lo que pasa a todos los niveles en estas dos ciudades porque eso se reproduce siempre en el resto de España. Hace diez años nos sorprendíamos al escuchar que se alquilaban bañeras para dormir en Madrid. Pues ya se están empezando a alquilar sofás en A Coruña para dormir.

Radio favela

Ana Sánchez


Basada en la historia real de esta radio comunitaria, nacida en los años ochenta y que todavía hoy continúa en antena. Esta película nos cuenta la vida en las favelas de Brasil: desde los suburbios de la ciudad de Belo Horizonte, un sueño irá cobrando forma hasta convertir en realidad la voz de la favela, a través de un aire que reivindican sin dueño, que pertenece a todos, del que no se pueden apropiar los enriquecidos dirigentes de la ciudad.

En un mundo de pobreza y violencia, en el que prima la lucha por la supervivencia, la ley del más fuerte, donde el que domina es el que tiene un arma con la que imponer su propia ley y cualquiera está expuesto a ver truncada su vida por una bala perdida o un disparo de venganza o envidia.

En medio de este ambiente de muertes sin sentido (o con sentido para quienes buscan el poder y el beneficio a costa de lo que sea) surge una luz que dará un atisbo de esperanza, la esperanza de que es posible construir un mundo distinto, en el que la dominación de quienes detentan la propiedad de la palabra y la comunicación no sean sólo los enriquecidos, sino cualquier persona por el hecho de serlo.

Un grupo de jóvenes tratará de dar una respuesta a esta situación desde una cultura distinta, la cultura del diálogo, de la escucha, de la colaboración.
Frente a la persecución de la censura del poder, las coacciones, la prepotencia, la violencia institucional de quien domina y somete a los que quieren abrir una ventana a la libertad y ven aplastada su propia libertad por las fuerzas sustentadoras del llamado orden público, frente a todo esto se gesta una nueva vida.

En la película se nos va narrando las dificultades que encuentran por el camino y que van superando conjuntamente, vemos cómo se junta un grupo de chicos en un proyecto común, que trata de ser la voz de los que no tienen voz, allí en los suburbios de su ciudad. Un pequeño proyecto que irá creciendo con el esfuerzo de todos, un grito desde abajo, amplificado a través de las ondas que alcanzan toda la ciudad, que van llegando hasta todos los rincones de las favelas.

Una labor continua, persistente, tenaz. Una fidelidad a un ideal en el que se va involucrando toda la comunidad, la familia, los amigos, los vecinos,… todos los que conforman ese pequeño rincón que se va ampliando como el propio aire en que se desplaza.

Hasta que por fin ve la luz o mejor dicho, el aire y se va extendiendo por toda la ciudad, de favela en favela, de casa en casa.

Un nuevo horizonte para Belo Horizonte.

III Ciberencuentro – Scholas Occurrentes

Desde el grupo de educadores, que organizamos las charlas sobre educación y en línea con las propuestas educativas del Papa Francisco os invitamos a participar en este encuentro de Cátedras Scholas en el que se dialogará por grupos internacionales sobre las propuestas de la Universidad del Sentido, recogiéndose al final cuestiones y propuestas que concreten este proyecto educativo.

El Papa Francisco nos decía el pasado 5 de junio que  “crisis significa originalmente “ruptura”, “tajo”, “apertura”, “peligro”, pero también “oportunidad” (…) Nunca te adentres solo en la crisis, andá acompañado”. Siguiendo esta enseñanza, los invitamos a participar del III Ciberencuentro Internacional de Profesores e Investigadores que tendrá lugar el martes 23 de junio de 16.00 a 18.30 hora de Roma (11 a 13.30 de Buenos Aires).

No es casual que en un momento donde el mundo se detiene, nuestro querido Pontífice, anuncie formalmente la creación de la Universidad del Sentido como un nuevo espacio de formación para las nuevas generaciones.

Con la misma metodología de los encuentros anteriores vamos a “escuchar, crear y celebrar” a partir de la presentación de la Universidad del Sentido efectuada por el Papa Francisco el pasado 5 de junio.

 

 

Teletrabajar no es conciliar, es sumar dos trabajos

Irene Fernández Novo
Pubicado en Nius diario


Esta socióloga e investigadora advierte sobre los riesgos del teletrabajo improvisado: “sumar dos trabajos puede ser un parche, un apaño para ir tirando, pero no es una solución a medio plazo”

Destaca también el enorme peso que ha recaído en los hogares con el confinamiento y el papel clave del trabajo “no pagado” para salir adelante en esta crisis

“Se ha destrozado el equilibrio tradicional, el Estado no ha podido seguir ejerciendo las funciones educativas que ejercía, ni del cuidado de la salud, porque se ha visto desbordado. Y ese esfuerzo han tenido que absorberlo, casi íntegro, los hogares. Las empresas también ofrecían muchos servicios que también han absorbido los hogares. Los hogares son inmensos recursos de los que estamos abusando, no puede ser”.

Ángeles Durán, socióloga y veterana investigadora del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC, alerta sobre la complicada situación que ha generado el confinamiento en los hogares españoles. “Ha sido un cataclismo y no hay todavía una solución bien pensada”.

Durán hacía estas consideraciones al analizar, junto a otros expertos del CSIC, el impacto social de la pandemia de COVID-19 en España. Repartir los costes sociales de la pandemia, reconoce la socióloga, no es fácil, “es un puzle, y un reto” que todavía sigue ahí. “Hay mucho cansancio y agotamiento, el tema de los niños no se ha resuelto, todavía no sabemos el panorama de cara a los próximos meses, queda mucho por hacer…”.

El teletrabajo no se puede improvisar

En ese puzle, el trabajo ha sido y sigue siendo una pieza clave, a la que todavía le faltan muchos engranajes, en opinión de esta experta. Sobre todo si hablamos del teletrabajo, que avisa: “no se puede improvisar, esto de ahora es un parche”. Y que tiene ventajas, sí, pero también inconvenientes. Durán subraya estos últimos.

“El teletrabajo tiene una ventaja enorme: el ahorro en los tiempos de transporte. Pero tiene muchos inconvenientes. El primero, que traslada todos los costes del espacio de trabajo al hogar. Si quieres que tu casa tenga una habitación extra dedicada al teletrabajo (para poder hacerlo en condiciones) eso supone mucho dinero. Se traslada ese coste de la empresa al trabajador”. Esto es algo, precisamente, que ya está estudiando el ministerio de Trabajo.

Y está también el tema de los horarios. “Puede ser una ventaja poder hacer un trabajo a las 4 de la madrugada o a cualquier hora, pero eso genera más estrés, que cuando parcelas no tienes. Tiene ventajas pero son muchos los inconvenientes”.

El teletrabajo, una práctica que apenas existía en España antes del coronavirus, ahora parece que ha llegado para quedarse. Si hace un año sólo trabajaba desde casa el 4% de los asalariados, el confinamiento ha elevado ese porcentaje al 32%. Y de cara al futuro se plantea, incluso, como una “ventaja” para poder conciliar. “No lo es, es sumar dos trabajos. Sobre todo, en el caso de las mujeres. No pierden uno, sino que suman otro. Puede suponer un estrés extraordinario”, advierte Durán.

Y propone buscar soluciones. “Habrá que ofrecer servicios alternativos al trabajo dentro de casa. Sumar dos trabajos puede ser un parche, un apaño para ir tirando, pero no es una solución a medio plazo”. Porque además, subraya, el trabajo fuera de casa aporta muchas otras cosas. “El trabajo no solo es el trabajo, es también el ambiente, los compañeros, los estímulos, las reuniones… en general, el centro de trabajo te da muchas cosas buenas, que las pierdes si estás encerrado en casa”.

El trabajo no visible ha paliado la crisis

Durán habla del trabajo pagado y del no pagado, que en su opinión es igual de importante. Y lo explica. “En general, el 60% de nuestro tiempo lo dedicamos a dormir, lavarnos y comer. Del 40% restante, la mitad es trabajo no pagado que se hace dentro de los hogares. En esta pandemia, se le ha pedido a ese trabajo que sea extraordinariamente flexible y que responda inmediatamente al fracaso en la producción de servicios por parte del Estado y las empresas como consecuencia del confinamiento”. Y vaya si ha respondido. “El trabajo no pagado ha conseguido disminuir el impacto negativo de la crisis. Y eso ha repercutido sobre todo en las mujeres. No sólo, pero mucho más en ellas”, asegura.

Por eso, Durán pide que las políticas públicas tengan mucho más en cuenta este tipo de trabajo. Algo que plantea la propia ONU desde 1995. “Que no se entiende la economía de un país si solo estamos atentos a sus componentes monetarizados. Pensamos que el trabajo en los hogares, como el voluntariado, es algo gratuito e inagotable. Pero son recursos limitados y cuestan mucho esfuerzo a quien los aporta a los demás, a la sociedad. Hay que incorporarlos en cualquier política pública o decisión colectiva”.

Porque esta pandemia, dice, lo ha demostrado. “Medirlo todo en dinero no tiene ningún sentido. Cuando pensemos en los puntos fuertes de nuestra sociedad, hay que hacer un hueco a la población no asalariada y a la que presta servicios no remunerados desde sus hogares. Esta crisis la está sacando a flote, en gran parte, el trabajo no visible”.

No se te olvide: perdonar no es olvidar

Diego Velicia
Psicólogo del Centro de Orientación Familiar Diocesano.


Una de las cosas que debemos aprender en la vida es pedir perdón y perdonar. Pero es de las cosas que peor “enseñamos”, tanto en la familia, como en la escuela o la parroquia. Lo enseñamos mal porque lo vivimos mal y porque hemos pensado poco en ello. Con frecuencia tenemos una concepción errónea del perdón y eso hace que, a la hora de llevarlo a la práctica, nos encontremos con serias dificultades.

A veces es más sencillo comprender algo si empezamos por comprender lo que no es. Hagamos esa aproximación con el perdón. Perdonar no es olvidar. Para perdonar hace falta recordar. Si no se recuerda la ofensa, ¿cómo perdonarla? Una persona con amnesia (un enfermo de Alzheimer, por ejemplo) que no recuerda las ofensas recibidas, no tiene necesidad de perdonarlas. Son las personas que recuerdan las que necesitan perdonar. Por lo tanto, para que se produzca el perdón, es necesario recordar la ofensa.

¿Qué pasa con entonces con la ofensa cuando se produce el perdón? Que no siempre se olvida. ¿Quiere decir eso que no se ha producido el perdón? Ni mucho menos. Intento explicarme.

Olvidar es un acto involuntario, no depende de uno mismo. Perdonar es un acto de la voluntad, es una decisión. Por lo tanto no puede ser equiparable una acción que depende de la voluntad y otra que no.

Identificar perdón y olvido tiene varias consecuencias: una de ellas es que hay veces en las que uno no se atreve a perdonar porque no sabe si va a poder olvidar. Según esa lógica, al no olvidar, puede parecer (a uno mismo o a los demás) que el perdón ha sido falso. Por lo tanto uno prefiere no arriesgarse a perdonar.

Pues bien, el olvido no siempre es una consecuencia del perdón. El que perdona puede desear olvidar, pero puede que no llegue a conseguirlo, puesto que no depende de uno mismo. Si no lo consigue, si se mantiene el recuerdo de la ofensa, se mantiene como una ofensa que ya ha sido perdonada. Eso no quiere decir que no existan sentimientos dolorosos vinculados a ese recuerdo. La existencia de esos sentimientos tampoco cuestiona la veracidad del perdón.

Hay otra situación más complicada de manejar. Sucede cuando una persona no quiere olvidar porque teme que si olvida, facilita que se repita la ofensa. Y para evitarlo, para mantenerse en guardia uno mismo y mantener al ofensor en deuda, decide no perdonar y mantener bien activo el recuerdo del daño recibido. “Perdono, pero no olvido” se suele decir en un ejemplo claro de que no se hace ni una cosa ni otra.

Desatascar esta situación requiere hacer un esfuerzo por:

  • explorar los sentimientos que ha producido la ofensa en uno mismo, reconocerlos, ponerles nombre. Eso ayuda a que no nos dominen los sentimientos.
  • reconocer las expectativas que se han visto defraudadas, aquello que yo esperaba y no ha sucedido. Esto sirve para ajustar nuestras expectativas a la realidad, incluidos los límites del otro.
  • desentrañar los miedos a volver a ser herido, ver cuánto tienen de realistas o no esos miedos. Si hemos reconocido nuestros sentimientos y hemos valorado nuestras expectativas defraudadas, podemos ser más realistas a la hora de discriminar las posibilidades de que se vuelva a repetir la ofensa.
  • desarrollar las estrategias necesarias para no volver a ser herido. Aunque haya habido perdón, a veces uno necesita tomar distancia temporal o definitivamente de la persona que provocó el daño o protegerse de otra manera.

Este último punto nos remite a la diferencia entre perdón y reconciliación, pero eso es motivo de otro artículo.

Sentido Común y Limpieza frente al COVID-19

El viernes 12 Encuentro y Solidaridad organizaba una charla online titulada “Sentido Común y Limpieza frente al COVID-19” en la que miembros de la empresa solidaria de Detergentes ecológicos – SOLYECO- explicaban el comunicado con el mismo título que han difundido en las últimas semanas
Juan José Marín, químico y responsable principal de la empresa explicó de forma sencilla pero precisa los mecanismos de limpieza y desinfección necesarios para evitar el contagio insistiendo en que todos los productos detergentes que contengan tensioactivos son eficaces contra el mismo, no siendo necesarios en muchos casos el uso y abuso de desinfectantes y otros productos más agresivos.
Rodrigo del Pozo, Doctor en Ciencias Químicas explicó las claves de fondo de la postura de Solyeco al respecto, insistiendo en que la necesaria responsabilidad ante la situación actual no debe llevarnos a caer en la lógica del miedo y que las medidas y protocolos aplicados deben estar ajustados a la eficacia real y a la reducción significativa del riesgo, para no provocar histerismo ni causar más daño que beneficio a la sociedad, especialmente a los más vulnerables.
En el diálogo posterior se resolvieron algunas dudas concretas y se profundizó en la necesidad de aplicar el sentido común junto con la responsabilidad para no dejarnos engañar por los oportunistas que venden aparentes soluciones al alcance únicamente de unos pocos.
La impresión general de los asistentes fue muy positiva, agradeciendo la claridad y profundidad de lo expuesto.