Las elecciones de la vivienda

Rodrigo del Pozo

Todo apunta a que en las recién convocadas elecciones la vivienda, además de la migración, va a ser uno de los temas con el que los partidos mayoritarios intenten captar votos. Como es habitual, nos esperan semanas de tergiversación de los datos, verdades a medias y mentiras flagrantes.

Como era de esperar, Pedro Sánchez ha visto su oportunidad y no la ha desaprovechado. Se va a presentar como San Jorge contra el dragón de la especulación y culpará a la derecha del problema. 

Se está escribiendo mucho sobre el tema pero intentaré aportar un poco de claridad desde la perspectiva de alguien no alineado ni con unos ni con otros y también crítico con algunas derivas de los acampados en Sol.

Para encontrar verdaderas soluciones al problema de la vivienda hay que entender que, al contrario que en la mayoría de los otros sectores, éste no sigue la ley de la oferta y la demanda del mercado capitalista. No por mucha oferta de pisos nuevos baja el precio. ¿A qué se debe esto? A que el mercado está dominado por una serie de grandes y medianos tenedores de vivienda que no necesitan vender o alquilar las viviendas vacías para vivir. Ahí radica la diferencia entre casero y rentista. Los rentistas son los grandes fondos buitre, las empresas de compra-venta y también esa gran cantidad de personas que han ido comprando más de 3 pisos para ganar dinero, entre todos controlan la oferta y los precios. Los Caseros son la mayoría de los que tienen una segunda vivienda, que tienen que alquilarla para poder pagar la primera y se tiene que plegar a lo que marcan esa minoría de rentistas.

Como todos sabemos, la clave es frenar la especulación, que se ha agravado con los pisos turísticos y el alquiler por habitaciones. Mientras no frenemos la especulación y forcemos a los grandes y medianos tenedores a que sus viviendas estén en uso, ni las medidas socialdemócratas ni las liberales funcionaran; Aumentar los derechos a los inquilinos (limitación de precios, alargamiento de contratos, prohibición de desahucio) provocarán aumento de precios, reducción de la oferta y que a los vulnerables nadie se arriesgue a alquilarles. Por otro lado, los beneficios fiscales y las garantías a los rentistas nunca serán más atractivos que los beneficios salvajes que ofrecen los pisos turísticos y por habitaciones.

Como frenar la especulación: En otros países ya se están atreviendo a prohibir la compra de vivienda que no sea para vivir. Era la única medida interesante del Real Decreto que han tumbado (aunque en su letra pequeña tenía una trampa que permitía seguir haciéndolo a los de siembre). Por otro lado, hay que aumentar la presión para que las viviendas acumuladas por los rentistas, se pongan a la venta a un precio justo, se incorporen al parque público de vivienda o se conviertan en alquiler con derecho a compra. Los impuestos y la posibilidad de expropiación son dos instrumentos legales ya disponibles. Insisto en que estas medidas no irían dirigidas a todos los caseros, sino a los que más vivienda acumulan. No hacer esta distinción sería hacer pagar a justos por pecadores y además pondría a gran parte de la sociedad en contra, que es el discurso del miedo que los liberales anti-regulación están empelando.

La cuestión es ¿quién le pone el cascabel al gato en este contexto de polarización y de pelea electoral? El PSOE, por mucho que presuma ahora, siempre ha sido un fiel aliado de los rentistas y, como es habitual, está más interesado en quedar bien en la foto que en resolver realmente el problema de la gente. A su izquierda, los partidos y movimientos sociales siguen presionando para que tome medidas sociales y de paso meten todos los temas de la agenda ideológica de la izquierda, lo que provoca el rechazo de una gran parte de la sociedad. La derecha, (Junts incluido) aunque en el fondo sabe que no se puede dejar libre al mercado en este tema, se oponen públicamente a todo lo que suene a izquierdista y se unen a Vox en generar un miedo infundado a la expropiación y una tergiversación exagerada de las situaciones de impago y ocupación. 

Como en tantos otros temas, es necesario guardarse los intereses partidistas y mediáticos y sentarse a buscar soluciones acertadas, valientes, que aglutinen a la mayoría de la sociedad. Es está la que debe seguir presionando a los partidos para ello. En realidad no es tan “complejo” como dicen…. 

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