Gonzalo Cardona, in memoriam

Marta Sanz Buezo

Estas semanas tenemos la agenda llena de eventos para profundizar en los “trends” de la sostenibilidad del año que estrenamos. También ha salido el muy esperado mapa de #riesgos del World Economic Forum para el #2021. Hablaremos mucho de enfermedades infecciosas, cambio climático, propósito, OKRs, ODS, green deal, economía circular, … Y hablaremos muy poco de los que están dando su vida encarnando la ecología integral, que es mucho más que la #sostenibilidad. Para cientos de empobrecidos anónimos el 2020 ha costado muy caro y el 2021 no augura un cambio a mejor. Alguno dirá, “¡Cómo te pones de tremendista!” y quizá no le falte razón. Pero no puedo, ni quiero pasar por alto el asesinato de Gonzalo Cardona. Porque los que dan la vida por los demás, merecen ser considerados algo más que una estadística.

Gonzalo y sus compañeros no necesitaron debates sesudos sobre la importancia de intregar el Propósito en su organización. Tenía y tienen grabado a fuego la urgencia de trabajar por el bien común de todos sus congéneres y del planeta. Creo que Francisco, en #FratelliTutti, habla de Gonzalo y sus compañeros cuando afirma que “los últimos en general «practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar. Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre … que expresa mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”.

Aquellos que vibramos con la sostenibilidad, el medio ambiente, la naturaleza, la responsabilidad social, deberíamos mirarnos más en mujeres y hombres como Gonzalo Cardona, Berta Cáceres, Angélica Ortiz y menos en Obamas, Von der Leyen y otros tantos de la élite. La solidaridad que practican los empobrecidos no necesita de planes estratégicos, metas, ciclos PDCA, DAFOS, ni matrices de materialidad. Necesita manos llenas de coherencia, de vida entregada por la comunidad, de humor, amor y dinamismo.

La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia.

No. No vamos a dejar que sus muertes sean una estadística. Hoy quiero hacer un homenaje a personas como Gonzalo Cardona y a organizaciones que entregan su vida dia a día, a veces hasta la última gota, haciendo Historia en defensa de nuestra Madre Tierra y todos los que la habitamos.

Fratelli Tutti

Entrevista a Eugenio Rodríguez, sacerdote diocesano, Doctor en Teología y Máster en Doctrina Social de la Iglesia, en el programa «El espejo de la Iglesia», donde nos presenta la última encíclica del Papa Francisco, «Fratelli Tutti» («Hermanos Todos»)

La rebelión mestiza pendiente

Mónica Prieto

Vaya este artículo como pequeño homenaje a José Luis Rubio Cordón. Con la edición de La rebelión mestiza en 1992 en Voz de los sin Voz con ocasión del V Centenario del encuentro entre Europa y América, Julián Gómez del Castillo quiso “hacer justicia al doctor Rubio Cordón, olvidado por los grandes medios de comunicación y los poderes políticos”. De manera sorprendente años después, el papa Francisco en Fratelli Tutti reivindica el mestizaje como la mejor aportación de identidad cultural en el anhelado mundo abierto.

José Luis Rubio, profesor de Pensamiento Político Iberoamericano fallecido en 2008, defendió a lo largo de su vida una idea que cobra hoy mucha fuerza: El destino de Iberoamérica es un destino mestizo. Iberoamérica puede aportar la prueba -la prueba cristiana- de que es posible la integración de cultura y de razas.

Para José Luis Rubio la “mestización fecunda” estaba asentada sobre la base común de lo ibérico en factores étnicos y culturales autóctonos y africanos y en menor medida asiáticos juntamente con aportaciones europeas y medio-orientales.

Lo ibérico que llegó a América también era mestizo debido a sus ocho siglos de presencia árabe decía él, a la que habría que añadir la presencia bereber.

Sin embargo la independencia del siglo XIX, que monopolizaron las minorías oligárquicas, fue una empresa esencialmente criolla, y por tanto, principalmente española y blanca.  Años después de la publicación de aquel libro las élites políticas y religiosas siguen encastillados en esa visión de la historia. La carta a los españoles americanos  de Viscardo y Guzmán, ex-jesuita, escrita en 1791, hoy es reivindicada en la  la página web oficial del bicentenario de la independencia del Perú, que lo señala como el arequipeño que inspiró las independencias de América. También los jesuitas de Perú le señalan como el precursor de la independencia hispanoamericana, aunque después maticen: hay desacuerdo entre los historiadores tanto sobre la importancia e influencia de Viscardo en la promoción del movimiento emancipador, como sobre su misma estatura humana y los motivos que lo impulsaron

La carta de Viscardo tiene párrafos que merecen ser reconocidos en sus anhelos de justicia hacia un continente expoliado, y ciertamente es una denuncia descarnada del despotismo y un anuncio del poder que debe tener siempre sus contrapesos. Especialmente llamativa es su referencia a la figura de el Justicia, magistrado de las Cortes aragonesas, que era un recuerdo permanente de que la soberanía popular estaba por encima del poder real. Esta aspiración democrática a la que José Luis Rubio hubiera calificado de típicamente ibérica, es ciertamente surgida de las aspiraciones de libertad de los pueblos a lo largo de la historia. Pero Viscardo, habla mucho más en su texto de libertad individual que de la libertad de los pueblos, la libertad del liberalismo burgués. Su propuesta es de independencia burguesa  que no ha sido ni es respuesta para el mundo de hoy. En su Carta a los españoles americanos, las huellas de este pensamiento burgués, son muy evidentes. Viscardo era un “mestizo” pues la lengua materna de su madre era el quechua. Sin embargo y a pesar de sus constantes referencias a los indios y mestizos en su carta, el grueso de sus reivindicaciones se dirige al poder español que impide el ejercicio del poder administrativo y político de los criollos. Reivindica el poder criollo, es decir,  de aquellos que tenían el poder económico pero no el político: típica revolución burguesa. Prueba de ello son los aliados que buscó, los “ingleses americanos”, a quienes intentó seducir sin éxito por las posibles ganancias económicas para ellos. Parece que el derecho natural al que apela para los descendientes de los españoles como él, no existiera para los habitantes originarios de aquellas tierras.  José Luis Rubio va más allá: la oligarquía criolla, impidió la emancipación de  los pueblos americanos: A pesar de su antiespañolismo nominal esa rectoría de los criollos -minoría paralela a la oligarquía extranjerizada peninsular- definió para siempre el rasgo ibérico que forma  que forma el lazo común de la población de toda Iberoamérica, anulando el posible histórico de una pluralidad de nacionalidades montadas sobre razas aborígenes diferenciadas en rasgos físicos, lengua y creencias. 

Las conmemoraciones del descubrimiento de América  se han puesto de nuevo de actualidad por la destrucción de las estatuas de los colonizadores (aunque algunos de ellos fueran más emancipadores que colonizadores). El fin de la conciencia histórica de la que habla el Papa Francisco en Fratelii Tutti  (13-14) provoca manipulaciones ideológicas de toda índole. Mientras discutimos sobre el carácter del descubrimiento y la antigua colonización, bajamos la guardia con las nuevas formas de colonización cultural. Porque el correcto conocimiento de la historia es un elemento emancipador: No nos olvidemos que «los pueblos que enajenan su tradición, y por manía imitativa, violencia impositiva, imperdonable negligencia o apatía, toleran que se les arrebate el alma, pierden, junto con su fisonomía espiritual, su consistencia moral y, finalmente, su independencia ideológica, económica y política». José Luis Rubio habla de “dos independencias”: la del pueblo y la de las oligarquías, incluida la criolla: Los intereses sociales del pueblo y los intereses comerciales de la oligarquía se van a manifestar en dos tiempos distintos, en dos oleadas sucesivas del movimiento independizador. Porque frente a las versiones estereotipadas de la historia oficial, no hay un movimiento independizador único y continuo: hay dos movimientos de independencia claramente diferentes, discontínuos, con motivaciones y objetivos absolutamente diferentes. 

Francisco ha puesto de relieve a lo largo de su Pontificado la promoción del pueblo, incluida la promoción de sus raíces históricas para combatir la colonización cultural: Por ello exhorté a los pueblos originarios a cuidar sus propias raíces y sus culturas ancestrales, pero quise aclarar que no era «mi intención proponer un indigenismo completamente cerrado, ahistórico, estático, que se niegue a toda forma de mestizaje», ya que «la propia identidad cultural se arraiga y se enriquece en el diálogo con los diferentes y la auténtica preservación no es un aislamiento empobrecedor». El mundo crece y se llena de nueva belleza gracias a sucesivas síntesis que se producen entre culturas abiertas, fuera de toda imposición cultural (FT 148)

El sueño de José Luis Rubio parece encontrar su eco en Fratelli Tutti, que nos invita a pensar y gestar un mundo abierto forjado en el diálogo entre todas las culturas. José Luis Rubio recoge una vieja aspiración universal que el Papa Francisco ha recuperado y ha señalado como una de las luces de este mundo de sombras: Un papa latinomericano que nos invita a tener un corazón abierto al mundo entero, pero un corazón comunitario. Con potentes referencias universalistas, nos habla tanto de los pueblos originarios como del mundo islámico-oriental (de las que en España hemos enterrado las raíces, y así nos va….)

América es el continente con más católicos.  Iberoamérica para José Luis Rubio, en su escrito de 1960, es la más indicada para hacer realidad una armonía de culturas y razas en una síntesis humana de raíz evangélica: ese es nuestro destino manifiesto en el mundo que nos rodea: el destino mestizo.

“TODOS HERMANOS” del papa Francisco en la Casa de Cultura y Encuentro

 

El tema de los Diálogos de la Casa de Cultura y Encuentro de Las Palmas de Gran Canaria, el día 27 de noviembre fue la reciente encíclica de Francisco “Todos hermanos”. Con todas las medidas sanitarias requeridas vivimos de nuevo la necesidad del encuentro y el diálogo. El ponente fue Eugenio Rodríguez, sacerdote y doctor en Teología.

Diálogo online con la encíclica Fratelli tutti

Queremos mantener una serie de diálogos sobre la fraternidad con la encíclica “Fratelli tutti”.

Dada la situación que vivimos, estos diálogos serán online, a través de la plataforma meet.

Con una duración máxima de una hora y un capítulo por convocatoria, que leeríamos previamente.

Nos podemos conectar el jueves 26 de noviembre a las 20 h. para acordar la dinámica de los diálogos, la frecuencia y las fechas.

Para abrir boca, la encíclica comienza así:

              «Fratelli tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio.”

Escuchar el “Eco de Lampedusa” en las Islas Canarias

Este domingo 15 de noviembre de 2020, la Iglesia Católica celebra en todo el mundo la IV Jornada Mundial de los pobres, que en esta ocasión tiene por lema “Tiende tu mano al pobre”, un lema que, como nos dice el Papa Francisco, es un código sagrado a seguir en la vida.  

Con motivo de esta Jornada Mundial, ante el hecho que estamos viviendo estos últimos meses, con la llegada de miles de inmigrantes a Canarias, los obispos de las dos diócesis de estas islas nos dirigimos a los fieles católicos, y a la sociedad en general, ofreciéndoles algunas reflexiones que nos ayuden a tomar conciencia de la situación de pobreza y vulnerabilidad que viven estas personas y, especialmente, a ponernos manos a la obra para que nadie se sienta marginado o despreciado, sino que todos experimenten la acogida, la atención y el respeto que como personas humanas se merecen. Apoyamos nuestra reflexión en las enseñanzas del Papa Francisco que, como es conocido, en distintas ocasiones ha manifestado su sensibilidad y preocupación por las personas emigrantes.

1. El drama de los inmigrantes

La llegada de inmigrantes a las costas canarias nos llama a todos a tener presente la “cruz de Lampedusa”, que como recordáis fue realizada por el artista italiano Franco Tuccio con trozos de madera de las embarcaciones que habían naufragado en la isla y a tener presente las palabras del Santo Padre que afirmaba: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la “cruz de Lampedusa” como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes”.

El eco de las Palabras de Francisco nos obliga a sensibilizarnos ante la muerte de aquellos que viajaban en las barcas, por esos niños, jóvenes y adultos que han enterrado sus sueños y sus vidas en las aguas del Atlántico. Nunca sabremos cuantos miles de personas han perdido sus vidas de manera trágica y dramática entre las dos orillas en estos últimos años.

Nos unimos a las palabras del papa Francisco que con tanta fuerza profética denunció las tragedias mortales en Lampedusa y que siguen sonando como un aldabonazo en nuestras conciencias: “¿Quién de nosotros ha llorado por este hecho y por hechos como éste? ¿Quién ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por esas personas que iban en la barca? ¿Por las madres jóvenes que llevaban a sus hijos? ¿Por estos hombres que deseaban algo para mantener a sus propias familias? Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de “sufrir con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!

Como Iglesia sentimos el profundo dolor y la impotencia de ver cómo muchos hermanos mueren frente a las costas de nuestros pueblos y ciudades sin que parezca que hayamos hecho lo suficiente para evitarlo

2. Globalización de la indiferencia

El eco de la “cruz de Lampedusa” nos llama a todos a trabajar contra la globalización de la indiferencia. Como afirma Francisco,  somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto. Poner la meta en lo provisional nos conduce a la indiferencia hacia los otros. Hay que saber mirar uno a uno a esos hombres, mujeres y niños y hacer nuestros sus sufrimientos tras haber huido de la guerra, de las persecuciones, del hambre y haber afrontado un largo y peligroso viaje por el desierto y el mar en manos, tantas veces, de traficantes de seres humanos. Los inmigrantes son personas como cualquiera de nosotros, con nombres, historias y familias.

Escuchar el “eco de Lampedusa” es rechazar todas las voces que siembran confusión. Lamentablemente, la llegada de inmigrantes es una imagen utilizada, en ocasiones, por algunas voces políticas y bulos en plataformas mediáticas para sembrar la confusión y el miedo en la ciudadanía, alertando de que es una invasión, tal vez con el fin de conseguir réditos electorales, o de promover una fobia inaceptable hacia los extranjeros.

Hay que exponer la verdad y decir que los que llegan en las pequeñas embarcaciones son sólo una pequeña parte, que no llega al 10%, del total, de la población inmigrante empadronada y residente en España.

Hay que contar un relato real y positivo de las migraciones, ya que habitualmente se silencia la aportación positiva que la inmensa mayoría de los inmigrantes hacen al país que los acoge. La contribución que aportan los inmigrantes abarca todas las dimensiones: la economía, la demografía, la cultura, y la propia vida religiosa, rejuveneciendo y revitalizando muchas parroquias y comunidades. No lo olvidemos, quienes vienen de fuera nos traen un inmenso tesoro, rejuvenecen con sangre nueva nuestra vieja Europa y nos abren al desafío de la diversidad que tiene tanto que ver con el Dios Trinidad.

Las aportaciones que hacen los inmigrantes a nuestra sociedad son notables. Además de paliar nuestro envejecimiento, como anteriormente se ha expuesto, muchas mujeres inmigrantes están siendo la voz y las manos de ternura que nuestros niños, nuestros enfermos o nuestros ancianos necesitan. Muchos jóvenes jornaleros del campo están recogiendo de nuestros campos una riqueza, que no se ve correspondida con las condiciones laborales que sufren. Y todos ellos con el testimonio de sus vidas, su valentía y su disponibilidad para afrontar peligros buscando un mundo mejor son un ejemplo de  esperanza para nuestra sociedad pesimista y ciega ante el futuro. Sí, todos ellos son fuentes de esperanza, ya que fue la esperanza la que les dio las fuerzas para afrontar tan duro viaje.

3. Llamados a ser buen samaritano

Escuchar el “eco de la cruz” es reconocer y valorar todas las vidas salvadas y rescatadas por los profesionales del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, de Salvamento Marítimo del Gobierno. Han sido auténticos ángeles de la guarda en medio de nuestros mares y sería deseable que esa humanitaria labor de socorrer y salvar vidas siga contando en nuestra frontera sur con un apoyo decidido por parte de los diferentes gobiernos. A ellos hay que añadir la magnífica labor de la Policía Nacional, de personal de la Cruz Roja y de la Comisión de Ayuda al Refugiado [CEAR]. Son esos profesionales los que, junto con los voluntarios y miembros de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias, nos ayudan a evitar la globalización de la indiferencia, que se consigue poniendo en práctica el programa descrito -con cuatro verbos- por el Papa Francisco en la Jornada mundial del inmigrante del pasado 29 de septiembre de 2019: Acoger, proteger, promover e integrar. Estos verbos expresan la misión de la Iglesia en relación con todos los habitantes de las periferias existenciales. Estos verbos nos invitan a encarnar la parábola del buen samaritano. Él se detuvo a salvar la vida del pobre hombre golpeado por los bandidos sin preguntarle cuál era su procedencia, sus razones de viaje o si tenía sus documentos en regla. Simplemente decidió hacerse cargo y salvar su vida.

Hablar de migrantes, es hablar de un paradigma para la vida cristiana que apunta a Cristo, que es nuestro Camino, Verdad y Vida. Un migrante es hijo de Dios. Donde muchos ven un emigrante, el cristiano ve a un hermano con una vida marcada por el dolor y el sufrimiento que busca la esperanza de alcanzar una vida mejor. No podemos permanecer ajenos al dolor del hermano. El encuentro con el otro es también un encuentro con Cristo. Nos lo dijo Él mismo. Es Él quien llama a nuestra puerta hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo y encarcelado, pidiendo que lo encontremos y ayudemos, pidiendo poder desembarcar. Y si todavía tuviéramos alguna duda, esta es su clara palabra: “En verdad os digo, que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).

4. Todos Hermanos

Por último, hacemos una llamada a todos a crear la cultura del encuentro, a superar la fobia al extranjero, a luchar contra las mafias y favorecer el desarrollo de los países de origen. Como afirma la Encíclica Fratelli Tutti [FT]. Se trata de problemas globales que requieren acciones globales, evitando una “cultura de los muros” que favorece la proliferación de mafias, alimentadas por el miedo y la soledad (FT 27-28).

No debemos olvidar que solo cuando cese la injusticia actual del comercio internacional, cuando cesen las guerras inducidas en países con riquezas mineras, cuando los dictadores que expolian a su pueblo dejen de contar con la complacencia de gobiernos y empresas multinacionales, cuando cese el comercio de armas, la inmigración de ciertas zonas del mundo se podrá regular. Cuando se acabe con la injusticia actual la migración se moderará.

Hay que evitar migraciones no necesarias creando en los países de origen posibilidades concretas de vivir con dignidad. Como sabemos, también existe el derecho a no emigrar, y muchos de estos hermanos nuestros no iniciarían un viaje tan incierto si en sus pueblos y países se vivieran situaciones más justas

A los gobernantes europeos y al gobierno español hay que decirle que no se pueden crear guetos insulares para evadir el problema migratorio. Como afirma Francisco, en los países de destino, el equilibrio adecuado será aquel entre la protección de los derechos de los ciudadanos y la garantía de acogida y asistencia a los migrantes. Concretamente, el Papa señala algunas “respuestas indispensables” especialmente para quienes huyen de las “graves crisis humanitarias”: aumentar y simplificar la concesión de visados; abrir corredores humanitarios; garantizar la vivienda, la seguridad y los servicios esenciales; ofrecer oportunidades de trabajo y formación; fomentar la reunificación familiar; proteger a los menores; garantizar la libertad religiosa y promover la inclusión social (FT 38-40)

El Papa también invita a establecer el concepto de “ciudadanía plena” y la necesidad de una gobernanza mundial, una colaboración internacional para las migraciones que ponga en marcha proyectos a largo plazo, que vayan más allá de las emergencias individuales, en nombre de un desarrollo solidario de todos los pueblos basado en el principio de gratuidad. De esta manera, los países pueden pensar como “una familia humana”. Una cultura sana es una cultura acogedora que sabe abrirse al otro, sin renunciar a sí misma, ofreciéndole algo auténtico. Como en un poliedro – una imagen apreciada por el Pontífice – el conjunto es más que las partes individuales, pero cada una de ellas es respetada en su valor (FT 132-146)

Nos encomendamos a la Virgen María, a la que todos veneramos con gran devoción -con distintas advocaciones- en cada una de nuestras islas.  A ella le confiamos las esperanzas de todos los emigrantes y refugiados y le pedimos por todas las comunidades parroquiales y colectivos sociales que los acogen para que les ayude a ser buenos samaritanos para vivir el mandamiento del amor al otro, al extranjero, como a nosotros mismos. Que Dios derrame su amor en nuestros corazones para que lo hagamos realidad.

† José Mazuelos Pérez, obispo Canariense

† Bernardo Álvarez Afonso, Obispo Nivariense.

Capítulo VIII de FRATELLI TUTTI: Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo.

Terminamos los vídeos dedicados a la lectura de la encíclica FRATELLI TUTTI del papa Francisco con el esquema del último capítulo dedicado al papel de las religiones en la construcción de una fraternidad universal.

El profesor José Ramón Peláez Sanz, de la diócesis de Valladolid, recoge aquí la llamada del Papa al diálogo interreligioso y a la presencia pública de los creyentes y las comunidades religiosas en la vida cultural, social y política.

Sus aportaciones son de gran importancia para dar un fundamento moral a la convivencia y al respeto por la dignidad de todas las personas.

Es necesario superar la tentación de privatizar la fe.

Y rechazar cualquier forma de violencia o discriminación en nombre de Dios.

Capítulo VII de la encíclica FRATELLI TUTTI: Caminos de reencuentro.

Ofrecemos en este video un esquema para la lectura del capítulo VII de la encíclica FRATELLI TUTTI del papa Francisco.

Aquí el profesor José Ramón Peláez, de la diócesis de Valladolid, nos presenta cómo entiende el Papa los procesos de reconciliación basados en la verdad histórica, la justicia y el perdón.

Además, explica el rechazo a la “guerra justa” y a la pena de muerte.