Frente a la criminalización de los migrantes

«No se trata solo de migrantes» es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2019. Este año se celebra con una novedad: la Santa Sede hacía publico el pasado mes de noviembre la decisión de cambiar de enero al último domingo de septiembre la Jornada, respondiendo a la petición de varias Conferencias Episcopales. Este año será el día 29 y a él queremos acercarnos con estas palabras de Mons. Santiago Agrelo en el “Círculo de silencio” de Santiago de Compostela realizado el 5 de septiembre pasado.


Amigas, amigos: Gracias por haber acudido a este círculo de silencio en el primer jueves del mes de septiembre.

Hoy queremos denunciar la criminalización que, en la política, en los medios de comunicación, en las calles, se hace de los emigrantes:

Si un político, un periodista, un ciudadano cualquiera, hablando de emigrantes –de hombres, mujeres y niños en busca de futuro, hombres, mujeres y niños que se mueven en condiciones de extrema vulnerabilidad, expertos en todo tipo de sufrimiento-, si el político, el periodista, el ciudadano, los reduce a la condición de ilegales, de irregulares, aunque no lo sepa, está cerrando a esas personas todas las puertas que no sean las de un CIE o las de la muerte, está justificando el sufrimiento de esas personas, está aumentado su vulnerabilidad, las está empujando al fondo de una patera, antesala forzosa del fondo del mar.

zSi el político, el periodista, el ciudadano, a esos hombres, mujeres y niños los presenta como mafiosos, como posibles terroristas, como vagos o ladrones, aunque no lo sepa, está justificando que a esa humanidad necesitada de todo se la trate como se supone que mafiosos, terroristas, vagos o ladrones han de ser tratados.

Si de los emigrantes, el político, el periodista, el ciudadano, dice que asaltan nuestras fronteras, aunque no lo sepa, los está presentando como un ejército que nos invade o una banda de ladrones que atraca un banco, y está justificando que se les trate como a invasores y atracadores.

Queremos denunciar asimismo que se criminalice a quienes ayudan a los emigrantes: como si ayudarles fuese un delito, y empobrecerlos fuese un derecho; como si salvarles la vida fuese una iniquidad, y empujarlos a la muerte fuese un acto de justicia.

Queremos denunciar, finalmente, el silencio informativo sobre la tragedia de la emigración clandestina: Mientras las sociedades no tengan un acceso libre, constante, objetivo, a la realidad de la emigración, no estarán en condiciones de generar una política que merezca el nombre de migratoria.

La visión que los pueblos de Europa –también el pueblo español- tienen del emigrante, es una visión distorsionada por falta de información, por información falsa, sesgada, manipulada, interesada.

En esas condiciones de criminalización y desinformación, el rechazo al emigrante representa para los partidos una fuente de votos –entiéndase una fuente de poder-, y eso hace impensable cualquier política de atención a las necesidades de la humanidad emigrante.

Quienes presentan al emigrante como un delincuente, como un vago, como un aprovechado, como una amenaza, aunque no lo sepan, aunque se laven las manos delante del mundo entero, el hecho es que se las están manchando con la sangre de miles y miles de hombres, mujeres y niños que no han cometido otro delito que el de hallarse en una situación de extrema necesidad.

Y el cometido atroz de crear en la sociedad una imagen deformada del emigrante –condición indispensable para la indiferencia, cuando no para el odio-, lo desempeñan sin pudor, políticos e informadores, ideólogos totalitarios y falsos cristianos que pisotean el evangelio y ponen a Dios al servicio de los propios intereses.

 

“Los migrantes son un signo de los tiempos y los cristianos tenemos que posicionarnos”

Raquel Martínez es la nueva delegada de Pastoral de Migraciones de la archidiócesis de Zaragoza. Casada, madre de 4 hijos e ingeniera, encuentra tiempo para dedicarse a los “descartados”. Asume el reto de integrar a los inmigrantes en nuestra sociedad, recordándonos que “los migrantes ante todo son personas” y que “nosotros cuando lo necesitamos también fuimos emigrantes”.

¿Cómo fue tu entrada en el cargo?

Yo pertenezco a la organización ‘Encuentro y solidaridad’, así que desde la delegación de Apostolado seglar hemos colaborado con Emilia, la anterior delegada de Migraciones: en la organización de la vigilia para sensibilización sobre la trata, estuvimos también entre la gente que lanzó círculos de silencio. Cuando Emilia se puso a pensar en su relevo, buscó entre la gente que ya estaba un poco dentro de estos ambientes, y yo era una de esas personas.

Por eso ya conocías el tema de los migrantes.

Sí, desde nuestra asociación ya habíamos trabajado bastante este tema, como en todo lo relativo a la denuncia de las causas y la sensibilización.

¿Qué retos plantea la ‘Jornada del Migrante y Refugiado’ que se celebra el 29 de septiembre?

El Papa nos está invitando en esta 105 jornada, que ya van muchas porque para la Iglesia nunca ha sido un tema ajeno, como planteaba en el mensaje del año pasado, a practicar cuatro verbos con los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. Este año incide en que no se trata de los migrantes y sus problemas, sino que en la respuesta que demos ante los más vulnerables, nos estamos jugando nuestra espiritualidad, nuestra sensibilidad. Dice Francisco que los migrantes son un signo de los tiempos y que como cristianos nos tenemos que posicionar en la denuncia de su situación, en la sensibilización, oponiéndonos a la cultura del descarte tan imperante.

Sin embargo, parece que los medios de comunicación ponen el foco en los delitos que comenten los inmigrantes y que tan inconscientemente” aceptamos. ¿Cómo podemos corregir este foco?

Primero, hay que ver a los migrantes como personas, y ser conscientes de la manipulación que hacen algunos medios cuando no trasladan toda la verdad. La realidad es que el porcentaje de delincuencia entre migrantes y españoles es similar. Hay que ser conscientes que los migrantes están haciendo trabajos que nosotros no queremos, están cuidando a nuestros abuelos, están limpiando nuestras casas… Están realmente aportando. Además, los inmigrantes aportan más a la Seguridad Social que lo que gastan en Sanidad. Luego está la otra parte, no olvidarnos cuando fuimos inmigrantes, yo soy nieta de inmigrantes riojanos en Chile, tanto antes como después de la guerra tuvieron que salir por distintas circunstancias. Nosotros hemos emigrado en casos de necesidad y ahora nos toca a nosotros acoger a los que vienen.

Háblanos de la ‘Mesa por la hospitalidad’.

Es un experiencia que primero nació en Madrid y que algunas personas implicadas en el ‘Gesto diocesano’ decidieron iniciar en Zaragoza. La Mesa quiere responder al “Fui forastero y me acogisteis”, por eso consiste fundamentalmente en conseguir casas para los refugiados que vienen aquí y que todavía no tienen regularizada su situación por lo que no pueden alquiler ni hacer ningún papel oficial. Además, se está configurando un grupo de voluntarios que puedan acompañar a esas personas en su integración: dónde están las tiendas, información útil del barrio… También es importante hacer un acompañamiento espiritual de los voluntarios, ya que la gente que acompaña necesita formación y vivir eso desde su fe. Esta iniciativa, en la que se está trabajando desde hace año y medio, se presentará en l Encuentro Diocesano de Pastoral del 28 de septiembre. Necesitamos conseguir más apoyo de gente que pueda colaborar como voluntario, buscando posadas, aportando económicamente… El contacto para colaborar es a través de la delegación de Migraciones.

¿Qué más proyectos tiene esta delegación sobre la mesa?

La idea es centrar nuestras actividades, como las jornadas de sensibilización o de formación de agentes de pastoral, en el tema de la Mesa por la Hospitalidad. Otros objetivos son implicar a los inmigrantes de las cuatro capellanías (rumanos católicos, subsaharianos, latinos y chinos) en la vida de la diócesis y crear un equipo de trabajo con gente de estas capellanías que acojan todas las sensibilidades y todos los ámbitos de trabajo.

Entrevista realizada por Rocío Álvarez para Iglesia en Aragón

Cuidados paliativos vs. Eutanasia. Mirada desde la experiencia

El pasado mes de agosto pudimos contar con la presencia del doctor Álvaro Gándara en el curso “Anunciar el Evangelio en las fronteras. Amar haciendo” que se celebró en el marco de los “Encuentros para la solidaridad”.

El doctor Gándara aboga por extender los cuidados paliativos al 100% de los que lo necesitan. Y solo después hablar del debate sobre la eutanasia. En España no existe la especialidad de cuidados paliativos

Cuando la palabra eutanasia lleva un apellido, desconfiemos. Eutanasia implica voluntad y solicitud reiterada por parte del paciente, y la intervención del médico para provocar la muerte… cuando se habla de eutanasia activa o pasiva o… hay gato encerrado para manipular

En Holanda, de los pacientes con buenos cuidados paliativos, solo el 0,17% pedían la eutanasia, cuando la media sin estos cuidados, las peticiones eran del 20%.

Gándara dio una charla en el hospital de Toledo (de parapléjicos) y cuando pregunto quién estaba a favor de la eutanasia, ninguno levanto la mano. Y cuando fue a hablar en la universidad de derecho, TODOS estaban a favor… así está el tema

Como conclusión, el tema económico: los cuidados paliativos tienen un coste de personal y de medios, que en muchas ocasiones, no superan los ahorros en los tratamientos y pruebas inútiles al final de la vida, pero no se puede comparar con el ahorro a todos los niveles que supone la eutanasia

Salvador Seguí. Su vida y su militancia obrera

Queridos amigos y compañeros, auditorio todo:

En primer lugar y antes de entrar en materia, siento la íntima necesidad de expresar mi más profunda satisfacción por el honor que se me ha concedido de leer unas cuartillas en este acto de homenaje y de rememoración a la insigne figura de Salvador Seguí. Me apresuro asimismo a felicitar desde lo más hondo de mi corazón a los militantes de “Encuentro y Solidaridad” que han decidido sacar del olvido y reivindicar su vida y su obra llevándola a las tablas.

 La vida y la trayectoria humana y militante de Salvador Seguí coincide, en el espacio y el tiempo, con el punto álgido y más encarnizado de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado; asimismo con la división de la clase obrera en dos bandos fundamentales: el socialismo que se amamanta de las ideas de Marx y Engels y el que se nutre del ideario anarcosindicalista procedente de Proudhon, Bakunin y Kropotkin. Es preciso señalar, a la vez, que en el seno de la acracia europea y española existen minorías de militantes partidarios de luchar contra la burguesía y sus representantes políticos recurriendo a la llamada “propaganda por el hecho”, esto es, a los atentados y actos de terror contra los enemigos de clase. Este es, en esencia, el trasfondo histórico en el que va a transcurrir la vida y la obra del  Noi del Sucre. 

Nacido en el 23 de diciembre de 1890 en un pueblecito de la provincia de Lérida, Salvador Seguí Rubiñals, conocido pronto por el sobrenombre del “noi del sucre”, empieza a militar en el movimiento obrero de Cataluña desde sus tempranos tiempos de aprendiz de pintor. Baste señalar que ya a los 17 años es encarcelado por primera vez debido a sus actividades dentro del sindicato barcelonés de pintores. Ya en estas fechas iniciales llama la atención por sus cualidades humanas y sus dotes de orador. O como escribe Manuel Buenacasa: “Era alto, robusto, fuerte como un roble, muy simpático y francote. Suscitaba afecto, admiración y respeto en cuantos le trataban. Sólo algunos pigmeos, ambiciosas o envidiosos le detestaban”. No menos apologético es el juicio emitido por mi padre Juan Saña Magriñá en una de sus cartas a mí: “Seguí fue física, moral e intelectualmente un hombre fuera de serie. Era un tribuno nato, alto, fornido, sereno, voz de barítono y de agradable timbre, gesto sencillo y elegante, de una clarividencia extraordinaria, fecundo de ideas, polemizador inagotable, poseía un atractivo  extraordinario” (29 de junio de 1968). Pero junto a las virtudes que acabo de mencionar, poseía una gran capacidad de organización y el don de reunir en torno suyo a un equipo de fieles colaboradores. Gerald Brenan no exagera al escribir en su gran libro “El laberinto español”: “Buen orador cuando la ocasión lo requería, su principal talento residía en sus capacidades de organización. La CNT como fuerza combativa fue en gran parte una creación suya”.  

De formación autodidacta como la mayoría de militantes obreros de la época, su educación ideológica procede de los círculos afines a la Escuela Moderna fundada por Ferrer Guardia. Más allá de sus raíces libertarias, era un gran admirador del pensamiento griego, del que asumió la cultura dialógica practicada por Sócrates. Su ágora eran las tertulias a las que asistía con regularidad, como la del Café Español en el Paralelo o la del Trocadero en la Plaza de la Universidad, frecuentada también, esta última, por gentes de letras e intelectuales, entre ellos Eugenio d’Ors. También asistía a los coloquios y debates del Ateneo barcelonés. Su carácter abierto y antidogmático y su disposición a conversar con interlocutores ajenos a sus propias ideas y convicciones, le permitió entablar amistad con personas de filiación liberal y progresista que nada tenían que ver con el mundo obrero. En él se unían, en síntesis admirable, la lucidez mental y el espíritu contestatario, la ponderación más sobria y el más encendido de los idealismos, la vocación sindicalista y una concepción universal del hombre y de la vida. 

Sus mejores energías las consagraba, claro está, a las tareas militantes que le imponían su afiliación a la CNT y el gran prestigio que adquirió muy pronto entre sus compañeros. A los 19 años recorre las comarcas catalanas dando mítines contra la guerra de Marruecos. En 1915 es elegido presidente del Sindicato de la Construcción de Barcelona, al frente del cual organiza en agosto del mismo año una huelga general coronada por el éxito. Elegido secretario general de la CNT catalana, se entrevista un par de veces con Largo Caballero y Julián Besteiro para coordinar y unificar las actividades reivindicativas de la CNT y la UGT.  

En el congreso celebrado por la Confederación del Trabajo de Cataluña en julio de 1918 en la barriada barcelonesa de Sants, se adoptó oficialmente la fórmula del Sindicato Único como modelo de organización, una reforma estructural debida principalmente a Salvador Seguí, uno de cuyos méritos fue el de reconocer la necesidad de sustituir las viejas estructuras orgánicas de la CNT -basadas en las secciones de oficios- por los sindicatos de industria. A causa de una gira de propaganda que había realizado por tierras de Levante, en el invierno de 1918,  Seguí fue detenido y residenciado en el acorazado Pelayo, anclado en Barcelona. 

El desviacionismo ácrata

El desarrollo del movimiento obrero español y del sindicalismo revolucionario encarnado por la CNT quedó oscurecido muy pronto por las actividades subversivas de grupos o individuos incontrolados partidarios de la llamada “propaganda por el hecho” postulada y aprobada por el congreso anarquista celebrado en Londres el verano de 1891 como la estrategia más idónea para combatir a la burguesía, fórmula detrás de la cual se preconizaba el uso de la violencia, de los atentados y demás actos de terror como el medio más eficaz para implantar la anarquía. 

El 23 de septiembre de 1893, el tipógrafo anarquista Paulino Pallás lanzó en Barcelona una bomba contra el general Martínez Campos y el séquito que le acompañaba, resultando heridos varios generales. El 7 de noviembre, después de la ejecución de Pallás, su amigo Santiago Salvador lanzó una bomba en el Teatro Liceo de Barcelona y en plena representación, causando la muerte de 20 personas y numerosos heridos. La próxima bomba estalló el 6 de junio de 1896 en la calle barcelonesa de Cambios Nuevos al paso de la procesión del Corpus, cuando seis muertos y 40 heridos. La ola de atentados de la última década del ochocientos culminó en el asesinato de Cánovas del Castillo en el balneario de Santa Águeda el 8 de agosto de 1897, acto perpretado por el joven anarquista italiano Miguel Angiolillo. El 31 de mayo de mayo de 1906, el anarquista catalán Mateo Morral arrojó una bomba desde un balcón de la calle Mayor de Madrid con el propósito de matar a la pareja real que acababa de contraer matrimonio. Hubo 26 muertos y más de 100 heridos. El 12 de diciembre de 1912, el anarquista José Pardiñas mató a quemarropa a Canalejas en la Puerta del Sol madrileña. En marzo de 1921 tres anarquistas catalanes asesinaban al jefe del gobierno Eduardo Dato en la Puerta de Alcalá de Madrid. 

La posición de Seguí 

Salvador Seguí fue desde sus primeras actividades sindicales a su muerte un enemigo implacable del uso de la violencia y el terror como formas de lucha, posición que no dejó nunca de manifestar públicamente. Así, en una de sus tomas de posición al respecto decía: “El arma nuestra no es ni el puñal ni la pistola, sino la huelga”. Y en otra ocasión: “Hay que repetir mil veces más, si ello es preciso, que los postulados de la justicia social no están en la recámara de una pistola”. 

Los textos rotundos e inequívocos que acabo de citar no son únicamente testimonios personales del gran apóstol y mártir del anarcosindicalismo catalán y español, sino que corresponden fielmente a las líneas centrales de la doctrina libertaria clásica. No hay en todo caso ninguna figura anarcosindicalista de relieve fuera y dentro de nuestras fronteras que haya dicho que sí a la violencia y al terror como medios de lucha.          

Ascenso de la CNT

Pese al desviacionismo de los elementos incontrolados que confundían la  anarquía con la bomba y el crimen y el daño moral que con ello causaban a la causa obrera y a sus organizaciones, desde su fundación en 1910, la CNT no había dejado de crecer y de convertirse en una sindical cada vez más sólida y potente. Baste señalar que los 30.000 afiliados con que contaba la Confederación en 1910 subieron al medio millón en 1920. Este crecimiento se produjo especialmente en Cataluña, que era, a su vez, la región española con la burguesía más fuerte y más decidida a imponer su dictado sobre el proletariado con medios legales si era posible o  con medios ilegales si era necesario. En este contexto, Salvador de Madariaga escribiría en su obra “Historia de España”: “No suelen distinguirse los patronos españoles por su moderación, pero de todos ellos quizá sea el catalán el más exigente y menos tratable”. Intuyendo la fase turbulenta que se avecinaba, los empresarios catalanes fundaron a su vez en 1919 un organismo propio llamado Federación Patronal, que más tarde se extendería a toda España. Señalemos al paso que, consecuente con el internacionalismo de la CNT y su concepción universalista del género humano, Seguí era un decidido enemigo del catalanismo, en especial del catalanismo socialmente ultraconservador. 

Durante y terminada la I Guerra Mundial, la situación laboral y salarial del proletariado barcelonés era deprimente y se caracterizaba tanto por el encarecimiento constante de los precios como por la pérdida de la capacidad adquisitiva de los jornales. Fue inevitable, pues, que los sindicatos de la CNT salieran en defensa de los obreros recurriendo a las huelgas y plantes laborales. Para contrarrestar el espíritu de resistencia de los sindicatos, la Federación Patronal de Cataluña recurrió, entre otras cosas, a la estrategia de los despidos en masa y del llamado blockout o cierre provisional de fábricas y otros sectores del metabolismo económico. Así, el 5 de febrero de 1919, la compañía Riegos y Fuerzas del Ebro (llamada popularmente La Canadiense por ser filial de la Barcelona Traction Light and Power ) declaró el lock-out y despidió a un gran número de obreros. 

La huelga de la Canadiense

Pocos días después (21 de febrero) estalló la huelga contra la misma sociedad, que se prolongaría hasta el 7 de abril y que conduciría finalmente a la implantación, a partir del 1 de octubre de 1919 en toda España de la jornada de ocho horas. El 19 de marzo por la noche tuvo lugar en la plaza de Toros de las Arenas un mitin al que asistieron 25.000 obreros y en el que tomaron la palabra varios militantes sindicalistas. El último en hablar fue Salvador Seguí. Después de enfrentarse con éxito a los sectores extremistas que abogaban por una continuación de la huelga, Seguí se dirigió directamente al público con la pregunta “¿Se acuerda la vuelta al trabajo?, pregunta al que los oyentes respondieron con un “sí” atronador y unánime. 

Su presencia y su intervención en las Arenas constituyó uno de sus grandes éxitos como tribuno y conductor de masas. Abad de Santillán anota en este contexto: “En esa intervención puso de manifiesto su jerarquía de orador y su capacidad para enfrentarse con los propios compañeros más exaltados”. Al día siguiente del mitin, el proletariado barcelonés volvió a sus puestos de trabajo, pero dado que las autoridades no cumplieron su promesa de poner en libertad a todos los 3.000 obreros detenidos, se reanudó la huelga el 24 de marzo.

El conflicto entre patronos y obreros no quedó tampoco resuelto por la iniciativa del gobierno de crear “tribunales de arbitraje” para mediar entre ambos sectores. La CNT se declaró en principio dispuesta a secundar el plan gubernamental y envió a Seguí y a Pestaña a Madrid para negociar con los representantes del gobierno. Pero los empresarios catalanes no veían con buenos ojos la introducción de medidas legales. El presidente de la Federación Patronal de Cataluña, señor Benet, declaró: “No estamos satisfechos de los gobernantes. No queremos pedir, queremos dictar”.

La represión patronal

Como reacción a la ofensiva revolucionaria de la CNT, cada vez más fuerte y masiva, las patronales empezaron a reclutar los servicios mercenarios de bandas de pistoleros encargados de intimidar a las masas obreras y eliminar a sus figuras más representativas. Las bandas de pistoleros contaban con la complicidad y el apoyo explícitos e implícitos de la policía y de las autoridades civiles y militares y podían, por ello, llevar a cabo impunentemente su siniestra labor. Las patronales contaban también con el beneplácito y el apoyo de los llamados “sindicatos libres”, una organización amarilla fundada por un grupo de obreros renegados, confidentes, delincuentes comunes y pistoleros profesionales. Dirigidos por Ramón Sales, los sindicatos libres eran en realidad bandas de gangsters pagados por la burguesía catalana.

La persecución de la CNT en Cataluña se acentuó y llegó a su máxima virulencia a partir de 1920. Pocos días después de la toma de posesión de Martínez Anido como gobernador civil de Barcelona, fue asesinado el abogado Francisco Layret, amigo personal de Seguí que había defendido a militantes cenetistas ante los tribunales de justicia y había denunciado una y otra vez la complicidad de las patronales y las autoridades con las  bandas de pistoleros. Tras la muerte de Layret, tuvo lugar una masacre contra la militancia cenetista que costó la vida a centenares de ellos. Bajo el pretexto de que habían intentado escapar, eran acribillados a balazos por la espalda, práctica criminal que pasaría a la historia bajo el nombre de “la ley de fugas”.

Al día siguiente de la muerte de Layret,  Seguí fue detenido y deportado al castillo de la Mola, en las Baleares, donde permaneció un año junto con Luis Companys y otros republicanos y sindicalistas. Trasladado a la cárcel de Barcelona, fue puesto en libertad en abril de 1922, al restablecerse las garantías constitucionales. En junio del mismo año pudo asistir a la Conferencia de la CNT celebrada en Zaragoza, en la que fue nombrado secretario de su Comité Nacional.

El pistolerismo ácrata

Faltaríamos a la más elemental verdad si dejásemos de señalar que el pistolerismo no fue exclusivo de los elementos del sindicato libre a sueldo de las patronales y la policía, sino que fue practicado también por francotiradores y sujetos incontrolados de la CNT como “Los solidarios” y el “Crisol”. Cegados por el odio y el afán de desquite, atentaban contra quienes consideraban enemigos de la clase obrera. En su libro “Lo que aprendí en la vida”, Ángel Pestaña escribiría: “Por duro, por violento y doloroso que sea para nosotros confesarlo, hay que decir que los hombres que entonces mataban, estaban en nuestros medios”.

La muerte de Seguí

Uno de los blancos favoritos de los pistoleros de los sindicatos libres fue desde el primer momento la figura carismática de Salvador Seguí, contra quien atentaron por primera vez sin éxito en la calle de Mendizábal. Y lo mismo ocurrió en el nuevo atentado de que fue objeto en Catarroja. Pero después de estos dos atentados frustrados, los asesinos lograron acribillarle a balazos el 19 de marzo de 1923 a la entrada de la calle de La Cadena, cuando se dirigía a su domicilio acompañado de su amigo y compañero Francisco Comas. Con ello cumplían con las desvergonzadas y chulescas amenazas que le habían dirigido por escrito: “Reunidos los elementos del Sindicato Libre, hemos acordado asesinarte a ti, a Pestaña y a Casanovas,  entre otros. Esta vez no escapareis ninguno, aunque debemos advertirte que el primero en caer serás tú”.

Poco antes del asesinato de Seguí, su íntimo amigo el senador liberal Emilio Junoy había escrito proféticamente: “La cultura de Seguí no es tan vasta como la de Bakunin, pero los considero análogos en inteligencia y en valor personal. Como hombres son muy parecidos, pero hay algo que diferencia a ambos colosos. El ruso pudo haber muerto en la propia Rusia o en las barricadas de Desdre o de París. Las balas le respetaron y murió en Berna, viejo y achacoso. Fue el eterno exiliado. Nuestro coloso catalán nunca ha querido abandonar su tierra natal. A Seguí le ahorcarán o le asesinarán por la espalda precisamente en Cataluña”.

La muerte de Seguí constituyó no sólo un crimen alevoso, sino también una tragedia para el futuro de la CNT y probablemente de España, pues sólo un líder de su talla excepcional hubiera podido canalizar a la Confederación hacia un sindicalismo fecundo y sensato”. Privada de su presencia, la CNT dejó de ser pronto lo que había sido durante su magisterio. O como me escribía mi padre en otras de sus cartas: “Una vez eliminado Seguí por los pistoleros del mal llamado Sindicato Libre, empezaron a descollar los que en términos deportivos podríamos calificar de segunda división”.  

La eterna vigencia de Seguí

El gran ejemplo humano y militante que nos legó Seguí no sólo no ha dejado de existir, sino que sigue siendo y permanecerá para siempre un testimonio imperecedero, como es el caso de todos los modos de ser y de obrar basados en el amor al bien y a la verdad. Se puede matar a un hombre, pero no a sus ideas y convicciones. Y la mejor prueba de lo que acabo de decir son las cuartillas que he leído y, sobre todo, vuestra decisión de llevar a escena la vida y obra del insigne militante obrero. 

La España de hoy no es la misma que vivió Seguí ni tampoco la España de la cruenta guerra civil y la España de la larga y draconiana dictadura franquista, pero sigue siendo un país irreconciliado consigo mismo y abrumado por toda clase de graves problemas sociales, económicos y políticos, problemas que no necesito enumerar porque vosotros los conocéis mejor que yo. A la situación deplorable en que se encuentra el país pertenece la grave crisis que atraviesa la clase obrera en general y los sindicatos en particular y su impotencia para hacer frente a la injusticia social y a la corrupción de la casta política. 

Pues bien, transcurridos casi cien años desde la muerte de Seguí, sus ideas y su conducta personal y sindical siguen siendo un modelo digno de ser tenido en cuenta y de servir de fundamento y guía para la lucha contra el capital y sus lacayos políticos, mediáticos e intelectuales. Constituyen también un antídoto y un contraveneno contra la falsa izquierda representada por Podemos y por el desvaído socialismo del PSOE. Rememorar, recuperar y reactivar la eximia figura de Salvador Seguí y sus enseñanzas es, a mi modo de ver, una de las tareas más importantes que deben asumir las nuevas  generaciones y todos los españoles dispuestos a luchar por una España más justa, más noble, más solidaria y más fraterna de la que tenemos ahora.

Heleno Saña  

Día mundial contra el Trabajo Infantil Eshan Ullah Khan: “Fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos”

Vestido de blanco impoluto, con una mirada profunda y a veces perdida cuando se pone a recordar los más de 50 años que lleva luchando contra la esclavitud infantil. Eshan Ullah Khan no oye por el oído izquierdo, lo perdió por las numerosas torturas a las que fue sometido estando en prisión, por eso, su tono de voz es bajo, suave… aunque rotundo. De gira por España promueve la beatificación de Iqbal Masih, el niño esclavo que murió en 1995 de un disparo por la mafia tapicera, cuando solo tenía doce años.

Pregunta: Usted mantiene esta lucha activa desde que tenía 20 años, en su época universitaria. ¿Qué le impulsó a ello?

Eshan Ullah Khan: Cuando yo comencé no sabía lo que era la esclavitud, poco a poco empecé a interesarme en el tema y me di cuenta de que la esclavitud y la democracia, la esclavitud y la libertad, la esclavitud y la paz no podían ir juntos.

P: Y esta batalla le ha costado la cárcel y hasta un exilio en Suecia, donde sigue recibiendo amenazas. ¿En qué situación se encuentra?

E.U.K: Estoy sin hogar, sin país… Lo he perdido todo; mi casa, las escuelas que había fundado, mis oficinas… La mafia y el Gobierno se lo ha quedado. Lo he perdido todo, lo único que conservo es la esperanza.

P: ¿Con las compras por internet ha aumentado la esclavitud infantil?

E.U.K: La venta on line no está directamente conectada con la producción. La producción sigue siendo la misma. El tema es quién produce, cómo se produce, las compañías que están detrás… La venta on line es otra forma para las multinacionales de disminuir los gastos y de aumentar las ganancias.

P:¿Cómo son las jornadas laborales que sufren los niños esclavos cada día y qué salario reciben?

E.U.K: Hay millones de niños que están trabajando entre  diez y doce horas diarias ganando un euro o menos al día.

P: En algunos de los casos estos niños son el sustento de la economía familiar. Es un asunto cultural y eso es muy difícil cambiarlo.

E.U.K: En realidad, esto es una idea creada por las multinacionales y los gobiernos. Mientras estos niños están trabajando, los adultos, sus padres y sus hermanos están en el paro, sin trabajo. Entonces, estos niños están haciendo el trabajo que en realidad deberían realizar los adultos. Además, empresas como Zara o Mango externalizan su producción a estos países mientras que en España la gente está en el paro.
En 1988, cuando liberé a millones de esclavos, entre ellos niños de la industria del ladrillo, estos no tenían nada a cambio de su trabajo. Hubo entonces, en este sector, un vacío debido a que ellos eran los que estaban trabajando. Después abrí escuelas para los niños, y los adultos consiguieron trabajo. En realidad, cuando los niños trabajan la consecuencia es que los adultos no tienen trabajo. Y el trabajo de los niños es una violación de los derechos humanos. Cuando un niño es explotado toda la familia es explotada. En 1992 comencé la campaña por la liberación de los niños en la industria de las alfombras, cuando Iqbal Masih fue liberado, él a su vez, liberó a millones de niños de esta industria. Entonces tuvieron que emplear a adultos, estos adultos trabajaban con mejores salarios, mejores condiciones, se construyeron escuelas para estos niños y esto creó mejores condiciones de vida para todos en Pakistán. La libertad de los niños no solo se limitó a Pakistán. Cuando Iqbal Masih fue liberado, los niños esclavos fueron liberados también en otras partes del mundo y no solo en la industria de las alfombras sino también en la industria del futbol, en la fabricación de balones. Fue entonces cuando se creó un movimiento a nivel global. También en la India fueron liberados niños y nacieron movimientos como el de comercio justo, que también afectaban a otras industrias como la del chocolate, por ejemplo.

P:¿Los proveedores locales son pieza clave para impedir estos abusos?¿Existen controles para ellos?

E.U.K: No es cierto que las personas que contratan a los esclavos en los países de origen sean responsables. En realidad, estas personas siguen las instrucciones de las multinacionales. Son parte de la cadena de producción. La responsabilidad es de quienes los llevan a tener que ofrecer estas condiciones. Hoy en día la esclavitud está controlada, se podría decir por Wi-Fi. Ellos reciben un mensaje de qué necesidades hay, es como las condiciones de trabajo que dan a cientos de miles de personas. Es una idea errónea creer que el responsable es la persona que contrata en estas empresas locales.

P: ¿Cuál es la responsabilidad de las empresas ante esta explotación infantil?

E.U.K: Es parte de un sistema ilegal, tal y como la Organización Internacional del Trabajo lo ha establecido. Desde 2001 existen convenciones en las cuales se establecen que las compañías multinacionales son responsables de todo. Ellos no deberían utilizar mano de obra infantil, la esclavitud está prohibida, tienen que respetar el medio ambiente, no tienen que utilizar químicos y no cuidan cada paso de la cadena de producción. Los gobiernos no toman las acciones necesarias para impedirlo porque son parte de este negocio.

P: ¿Qué opina de los informes de Responsabilidad Social Corporativa de las grandes multinacionales?

E.U.K: La Responsabilidad Social Corporativa debería incluir que no se oculte nada, que no haya abusos de los trabajadores, de las mujeres y de los niños, que no se violen sus derechos. Sin embargo grandes industrias, como pueden ser H&M en Suecia o Zara en España, se sabe por informes e investigación de Greenpeace que usan productos químicos en las telas para dar colores y estos productos producen cáncer de piel. En los últimos años, este tipo de cáncer ha aumentado en estos países.

P: El Parlamento Europeo pidió una legislación que obligase a todas las multinacionales a controlar el respeto de los derechos humanos en todos los eslabones de la cadena de producción. ¿Se siente acompañado por los gobiernos en esta lucha?

E.U.K: Los productos entran a los diferentes países de Turquía o la India, donde se sabe que están fabricados con trabajos de niños esclavos. Esto es una situación criminal, los informes de Unicef, de la Organización Internacional del Trabajo, lo ponen de manifiesto y hacen faltan nuevas leyes que prohíban la entrada de estos productos, sobre todo porque se sabe de dónde vienen y de qué forma han sido fabricados. Estos productos tendrían que ser considerados como drogas y que los propietarios de las empresas asegurasen que están libres de trabajo esclavo; y si no es así, que sean castigados. Si continúa esta situación tenemos una amenaza contra la paz en el mundo. Tenemos el ejemplo de Siria; por la guerra, mucha gente ha emigrado y en estos momentos, en países como Turquía, hay niños esclavos trabajando y las multinacionales están fabricando en estos países. Podemos ver que hay una relación estrecha entre la guerra y la esclavitud.

P: ¿La ropa que vestimos en España está elaborada por niños esclavos?

E.U.K: Cualquier ropa que se compre que esté hecha por una multinacional no está libre de trabajo esclavo. Una camiseta no se produce en un solo lugar. De un sitio se extrae el algodón, en otro se hace la tela, en otro lugar se cose la ropa, en otro se empaqueta… A lo largo de esta cadena de producción intervienen diferentes niños que son víctimas de esclavitud. Es decir, fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos. Una sola prenda que estamos comprando está dando dinero a las empresas multinacionales y esto a su vez está produciendo más esclavitud. Hay una relación directa entre a más ropa, más compras, más esclavitud. Cuando compramos debemos pensar quienes fabrican la ropa que usamos. Por otro lado, también está el hecho de que el 40% de su producción no se vende y se descarta, lo cual produce un gran daño al medio ambiente. El consumidor debe ser consciente de esta situación y de cómo operan los políticos. El consumidor tiene un poder y debe hacer uso de ese poder, plantarse en contra de la esclavitud y dejar de comprar los productos que han sido producidos por multinacionales, así como pasar a comprar productos que son tiendas locales para permitir que haya una competencia entre las multinacionales y la industria local, para crear así otro sistema.

P: Usted ha participado en la liberación de cientos de niños, entre ellos Iqbal Masih ¿Cómo lo recuerda?

E.U.K: Fue un gran niño, pero igual que otros niños, no puedo hacer diferencia. Fue liberado, recibió educación igual que otros niños la recibieron y dio su vida por esa causa. Hoy en día es un símbolo contra la lucha por la esclavitud infantil. Fue liberado cuando tenía 10 años, empezó a trabajar en condiciones de esclavitud desde los cuatro años. Cuando fue liberado yo le nominé para que le dieran un premio a nivel internacional, el cual le dieron y después lo mataron en 1995. Fue una víctima de esta lucha por ser también católico, cristiano. La mafia lo odiaba porque era un líder cristiano y también me odiaban a mí, porque yo trabajaba y ayudaba a otros cristianos. En España he comenzado una campaña para que Masih fuera beatificado. Me gustaría conocer al papa Francisco para hablarle sobre la beatificación de Masih. Desearía que eso fuera posible. No hemos visto en el pasado a otros niños que lucharan por esta causa, por los derechos de otros niños. Si él es recordado, la lucha contra la esclavitud infantil mejorará. Pronto escribiré un libro con la verdadera historia de Masih porque cuando yo era tutor legal, él vivió en mi casa, conmigo, con mi hermana, con mi sobrina que tenía la misma edad que él y jugaban juntos. Muchos libros que se han escrito sobre él distorsionan la realidad, no dan información real, con gente que jamás ha estado en Pakistán.

 

Fuente: RTVE

Queja ante el Defensor del Pueblo: migrantes en la calle

Queja presentada por la Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid por dejar en la calle a mujeres embarazadas, bebés, y niñas y niños (en algún caso con parálisis cerebral).
La responsabilidad, en este estricto orden es del Gobierno de la Nación (responsable único de la protección internacional), la Comunidad de Madrid, y el Ayuntamiento de Madrid.

Un incendio en La Cañada quema parte de la parroquia

Compartimos lo que envía Agustín Rodríguez Teso, el párroco del lugar, “Encomienda de la Comunidad de Madrid” el año pasado, quiere compartir. Estamos con él.


Aunque sólo sea por la necesidad que uno tiene de compartir, de dolerse en voz alta, quería compartir con todos vosotros lo que ahora nos nubla: se nos ha quemado el techo de nuestra parroquia de Santo Domingo.

No era la cubierta de Notre Dame. Era mucho más pequeña, con tela asfáltica, pero era la nuestra. El domingo pasado bajo esa cubierta, celebramos con el santo patrón que somos lugar de encuentro, lugar y espacio de acogida. Que ahí, a cubierto, habíamos sido capaces de gestar grandes hazañas como el disfrutar los unos de los otros, de unificar culturas diferentes, de querernos a pesar de ser distintos. Que ahí, a cubierto, bajo ese techo, nos habíamos atrevido a soñar cosas imposibles (los comedores, los grupos comunitarios, los campamentos… los dentistas, los chicos de Encuentros con Dignidad… Las clases de Barró, las reuniones de todo tipo, las fiestas, los cumpleaños, los Reyes…). No, no era la Notre Dame, pero tampoco tenía mucho que envidiar… si salvamos algunos cuantos detalles, y en definitiva, al fin y al cabo, y sobre todo, era la nuestra.

Anoche, tras una pelea, uno de nuestros vecinos, de nuestros hermanos que malviven y mal duermen junto a los muros de la parroquia, se debió alborotar mucho y alguien quiso quemar su casa. Era de cartón y madera, y ardió. Ardió con furia. Con tanta rabia que el fuego subió hacia lo alto, alcanzó la tela asfáltica de la cubierta, y prendió.

Uno de los chicos corrió a buscar ayuda. Le costó cinco euros, pero consiguió que le dieran agua para intentar apagarlo. Y no pudo. Llegaron los bomberos y se hicieron con el control. Lo apagaron. Ahora queda un gran agujero en la cubierta. Lo que era la parte del templo, ahora tiene el cielo por techo. Se ven las vigas de madera muy chamuscadas. Los que saben nos dirán si está muy dañada o no la estructura de la techumbre, pero no tiene demasiada mala pinta. Cuando se marcharon los bomberos aparecieron los que viven de la carroña, aquellos que migajan lo que queda tras los desastres, tras los derribos… y quisieron entrar y llevarse todo. Pero otro de los chicos del proyecto pensó “Que nos están robando!!” y se puso a defender el baluarte con uñas y dientes. Sólo se han llevado el microondas, pero hemos aprendido que esto es nuestro, y no sólo de los de la parroquia, ni de los de Cruz Roja, ni de los dentistas, ni de los de Barró, ni de los Cáritas, ni del ICI, ni de los Comisionados, ni del Fanal, ni de Alamedillas, ni de ASPA, ni de Voces… no. Esto es NUESTRO, de todos nosotros y un halo fuerte de DIGNIDAD ha hecho posible que lo siga siendo.

Pensamos que sólo era el problema de esa zona, la de más al fondo, y que podríamos haber seguido prestando atención esta tarde, pero luego han empezado a caer trozos de pintura de la zona de más cerca de la puerta, y pensamos que la escayola se podría venir abajo, así que esa parte tampoco la vamos a poder usar. Ni podremos celebrar allí, ni atender. Además no hay luz, por lo que la zona de los dentistas tampoco se puede usar, al menos hasta que la recuperemos. Esa zona no parece dañada.

Así que, de momento, no tenemos nada. Habrá que ir poco a poco.

Y será así: poco a poco, como solemos hacer las cosas en Cañada. Poco a poco, pero convencidos de que hay futuro, de que mañana seguiremos haciendo lo nuestro: anunciar que el Dios de la Vida es más fuerte que cualquier tipo de muerte. Sólo se nos ha quemado la cubierta. Lo demás, el corazón, los sueños, la ilusión siguen intactos. Arreglaremos la cubierta poco a poco, a nuestro ritmo. Nos tiene que dar tiempo a digerirlo todo: desde la noche en vela de Sevi defendiendo el fuerte, a la llamada del obispo Carlos, pasando por muchas horas de teléfono y whatsapp recibiendo cariño desde todas las direcciones. Nos dará tiempo. Seguro.

Aún no sabemos dónde vamos a celebrar el domingo, pero habrá misa: faltaría más. Aún no sabemos dónde se atenderá el martes, pero se atenderá: ya os decimos nosotros que sí. Aún no sabemos cuándo van a recomenzar los dentistas, pero comenzarán: os lo aseguramos. Todavía es difícil saber cómo vamos a mantener los Encuentros con Dignidad, pero ya os decimos que algo se nos ocurrirá: ¡pues no somos…!

Gracias a todos por el apoyo y por el cariño.

Que Dios os bendiga.

Aúpa.

 

 

Son heridas profundas, demasiado tiempo encubiertas y silenciadas

Testimonio de una familia que ha vivido los abusos sexuales por parte del clero

Un calvario es lo que sufren las personas que han sido abusadas por miembros de la Iglesia. El camino de la cruz es muy duro, muy largo y muy penoso… pero es posible llegar a la resurrección. Como señala el jesuita Hans Zollner, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, «las víctimas son lo prime- ro». En su camino de recuperación y sanación, afirma, hay que «abrir los ojos y los oídos, estar atentos, escuchar a las víctimas, no callarse y hablar de ello».

El 22 de febrero la diócesis de Lleida acogió una vigilia de oración titulada Con el papa Francisco luchamos contra los abusos sexuales. En el acto participaron unas 80 personas, entre ellas el obispo Salvador Giménez. En este acto se leyeron testimonios de una víctima de abusos y de un familiar de una víctima, que reproducimos a continuación.

Muchas gracias por tenernos presentes en la vigilia de oración por las víctimas de estos abusos sexuales cometidos por «personas (hombres) de Dios» y que también os acordéis de nosotros, sus familias.
Nuestra familia podría describirse como tradicional cristiana o tradicional religiosa. Pero somos una familia de gran fe cristiana y de compromiso evangélico. ¡Y suerte de ello! Así hemos mantenido firme nuestra fe y la fortaleza recibida vi- viendo en silencio esta amargura. Nos referiremos a unos 40 o 50 años atrás. Doy las gracias porque me permiten dar testimonio de nuestra experiencia.

Nuestro hermano asistió a un colegio religioso de renombre y buena fama en la educación de los alumnos. En él se realizaba una gran atrocidad: el abuso sexual y la esclavitud infantil.

Más tarde fue trasladado a otro centro en un gélido lugar donde cumplían trabajos agrícolas. Cayó enfermo y tuvo suerte de necesitar un médico. Dicho profesional, al ver sus manos moradas, quizás por el frío helado de las primeras horas de la mañana, diagnosticó un posible problema de circulación y, por tanto, era contraproducente el trabajo que le obligaban a hacer desde bien temprano. Debía dejar el noviciado por prescripción facultativa… Debió respirar y tener un gran alivio.

Consiguió estudiar una carrera con licenciatura, pero con mucha preocupación por parte de la familia. Al volver a casa, siendo adolescente, no le reconocíamos. Perdió la alegría y su gracia, no tenía relación social con grupos de amigos, siempre encerrado en su habitación, en la soledad. No encajó en los trabajos y cada vez estaba más encerrado en sí mismo. Creímos que todo era fruto de una posible depresión o angustia tratada inadecuadamente por el profesional de turno.

Pero le íbamos acompañando siempre, reconociendo que las reacciones provenían de la enfermedad. Convivir con una persona enferma se hace difícil y duro. Pe- ro hemos adaptado nuestras vidas para ayudarle y así hacer posible que no esté solo. Podría explicar y explicar muchas y tantas dificultades… Puedo describir la impotencia y el desánimo al verle derrotado, sin norte, anulado. Llegó un momento en el que en su vida delicada, sin fuerza, nos confesó lo que había vivido en la congregación religiosa, en su infancia y adolescencia: los abusos sexuales. Nuestro padre ya había fallecido y para nuestra madre fue una herida profunda y de gran dolor. Así sumamos a la decepción el des- engaño, el dolor aumentado, con solo escucharle en los momentos en los cuales nos lo confesó e imaginando dicha atrocidad.

Un muerto en vida, anulado, sin proyectos, ni sueños, ni ilusiones y al igual que él, la familia tampoco podíamos confiar en que nos creyeran.

Era pues, víctima junto con su grupo de compañeros de promoción, repito, víctimas de estos abusos y del trabajo esclavo en el silencio.

Hace pocos años un padre, al cual bauticé como «padre coraje», destapó casos de pederastia; hablamos de años más próximos a los de ahora.

Por suerte, existen ya canales para denunciar los casos y ser juzgados. En la época en la que su- cedió lo de nuestro hermano, solo era considerado pecado y en el seno de la Iglesia. Pero aún hay más desesperación cuando ves que a la suma de estas personas enfermas de la mente y que cometieron estos delitos criminales, otros en plenas facultades, utilizando el poder y la responsabilidad en las diversas instituciones eclesiásticas, no se ocuparon de las víctimas, ni tampoco de sus hermanos en la fraternidad religiosa para velar y reparar su salud. ¡No!, por el contrario, encubrían los delitos y los trasladaban a otros lugares donde, de nuevo, tenían las puertas abiertas para seguir haciendo tan gran daño.

En cuántos y tantos lugares… y desde cuánto tiempo ha pasado esto en la Iglesia.

Es un crimen que genera heridas y dolor, impotencia en las víctimas y en las familias. Heridas profundas, durante tanto tiempo encubierto, silenciado… agravando aún más todo en cada persona afectada.

Ahora el dolor cae también en las comunidades de fieles. Quieren ser conscientes de la situación y unirse al dolor.

Este verano llegó un ápice de esperanza cuando el Santo Padre declaró en su carta el dolor y la indignación al respecto. Las familias irlandesas recibían con serenidad este gesto. Pero, yo pensaba… ¿cuándo se convertirá en una gesta para toda la Iglesia?

Pido al Señor que inspire e ilumine al papa Francisco en la lucha contra este poder y actitud del abuso para apartar y acabar con este crimen.

Nuestros padres, sin licenciatura en Teología, nos transmitieron la fe cristiana desde la vivencia y la coherencia evangélica. Nosotros descubrimos el sentido que nos da Cristo. No me pueden pedir que ame a esta Iglesia de manipulación, daño y de tanto mal. Yo amo la Iglesia que forma mi parroquia de fieles, la Iglesia con los voluntarios y comprometidos en la pastoral, etc.

Los hermanos seguimos comprometidos en las necesidades y en las pastorales de nuestras respectivas parroquias, porque queremos que la Buena Noticia de Jesús, la fortaleza que nos ha dado para vivir a pesar de todo lo que hemos sufrido, sea un referente para todos los demás. Necesitamos y queremos anunciarlo.

Pedimos al Señor que nos dé salud a los hermanos para atender, cuidar y acompañar a nuestro hermano, que el resto de su vida sea digna, de cariño y de amor, ya que en un tiempo le fue robado.

También rezamos por la esperanza, para que a través del papa Francisco no quede en el olvido ni una sola víctima de estos abusos ni tampoco olviden a sus familias. Probablemente, hay personas que viven en el asombro de que esto haya podido suceder. Por los comentarios y opiniones que he oí- do, constato que a muchos, incluso sacerdotes y religiosos les cuesta creer y aceptar.

Pues bien. No es ciencia-ficción, ni casos virtuales. Es cierto y bien real.

Una familia cristiana.

Las víctimas habéis permitido que podamos saber la verdad

Querida Ángela, ¿me permites que utilice este nombre para dirigirte esta carta?

Después de haberte leído era lo más adecuado. Tú y tus hermanos, toda vuestra familia, sois unos ángeles. Eso sí, de carne y hueso. De hecho, ¡no conozco otros ángeles! Habéis sido las manos y el corazón del Padre. Dios no os ha abandonado. Y tampoco ha abandonado a vuestro hermano. Vosotros y vuestra madre sois prueba de ello.

Una vez más, querida Ángela, des- cubro en las personas que han sufrido abusos en el seno de la Iglesia un de- seo de profunda acogida. Ser escucha- do, creído, acogido y protegido es un anhelo íntimo y casi secreto. Era como si no existierais. Vuestra palabra ha si- do silenciada. La comunidad de la que sois miembros había ignorado vuestro duelo. Habéis sido expulsados lejos del Templo, más allá. Pero, gracias a Dios,

«Una lámpara no se enciende para taparla con alguna vasija, sino que se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa» (Mt 5,14-15). Vosotros, las víctimas y las familias, que también sois víctimas, habéis encendido una lámpara para nuestra Iglesia.

Gracias, Ángela, por «liberar la palabra». Gracias, en primer lugar, a vuestro hermano. Él ha sido valiente por decir la verdad, compartir su sufrimiento, denunciar el daño que el agresor y sus cómplices le provocaron, y luchar para seguir adelante. Las víctimas, todas las víctimas, son valientes. Hay que ser muy valiente para remontarse de la muerte a la vida. Los abusos matan el alma y dañan el cuerpo. Y los abusos cometidos por «hombres de Dios», como tú los llamas, pervierten el nombre de Dios hasta convertirlo en un tirano. Los agresores provocan que la confianza en un Dios Amor se vuelva pánico ante un Dios insaciable.

Gracias a ti, a tus hermanos y a tu madre por no resignaros. Gracias por ser testigos de lo que tenía que haber sido nuestra Iglesia. No habéis pensado en vosotros ni en vuestro sufrimiento, habéis dejado que la comunión os fortaleciera cuando desfallecíais, os habéis puesto al servicio de quien os necesitaba y lo habéis hecho, y lo hacéis, guiados por el Espíritu de Dios renunciando a las tentaciones del mundo.

La incapacidad por reconocer nuestros pecados personales e institucionales, la vergüenza y el miedo han logrado que muchos llegaran a creer que la palabra de las víctimas era un azote mundano.

¡Pobres ignorantes! Si fuéramos capaces de escucharos nos daríamos cuenta de que vuestra palabra también es el grito de Dios. Vuestro sufrimiento ha atravesado el corazón del Padre y nosotros lo hemos rechazado. Hemos endurecido nuestro corazón.

Es preciso, Ángela, que nuestra Iglesia escuche vuestra experiencia personal y familiar de sufrimiento. Es preciso que todos juntos aprendamos qué significa para una familia cristiana descubrir que aquellos a quien se había confiado el cui- dado del cuerpo, la inteligencia y el alma de un hijo y de un hermano, hayan traicionado la confianza y corrompido sus deberes. Nadie dudaba de quien tenía el encargo de cuidar la formación de nuevos novicios. Nadie los registraba. Nadie les vigilaba. Lejos de casa, el abuso era imposible de descubrir. Ellos eran fuertes y poderosos. Y lo sabían. El silencio y el encubrimiento les protegía. Y esto hacía que ni vuestro hermano, ni sus compañeros, ni vuestra familia, ni las demás familias creyeran nunca que la verdad sería escuchada, acogida y defendida.

En el caso de vuestro hermano, como en todos los demás casos en todo el mundo, los agresores no son los enemigos mundanos de la Iglesia. Los traidores son hombres e instituciones honorables que se han aprovechado de su prestigio eclesial y de su reputación espiritual.

¿Qué nos ha pasado? ¿Qué hemos hecho? Hemos permitido que el mal se difundiera por toda nuestra Iglesia y que la protección de los agresores favoreciera la comisión de más y más y más crímenes. ¿Qué pecado hemos cometido, que nos ha llevado a negar a las víctimas y a proteger a sus agresores?

Tienes razón, Ángela. Hay destellos de luz. Pero sois vosotras, las víctimas, todas las víctimas, las que los habéis encendido. No es solo ese padre de quien hablas en tu carta. También eres tú. Son tus hermanos. Son todas y cada una de las víctimas y de las familias que han sufrido este horror, sea cual sea el camino que elijan para denunciar el olvido, la injusticia, la falta de ayuda y el rechazo, las que habéis permitido que podamos saber la verdad.

Ahora es preciso que la palabra de las víctimas sea escuchada. Es preciso que la Iglesia escuche y se deje convertir. Hay que hacer justicia. Los culpables deben cargar con su culpa. Las víctimas se tienen que poder librar del miedo, la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad que sus agresores les han cargado sobre los hombros. Necesitamos un cambio de mentalidad que favorezca que las víctimas y sus familias pasen a ocupar los primeros lugares.

Tu carta, Ángela, me conmueve. No habrá salvación si no abrimos el corazón y permitimos que el sufrimiento de las víctimas nos vulnere. No se puede escuchar como quien se limita a reunir información. Por eso debemos rezar. Tenemos que llevar vuestras vidas al centro de nuestra comunidades y de nuestras celebraciones litúrgicas. Rezar por vosotros es tomar conciencia de que Dios ha hecho opción preferencial por todas y cada una de las víctimas de su Iglesia. Rezar por vosotros tiene que ser acompañar vuestro sufrimiento. No se trata de convencer a Dios. Somos nosotros los que necesitamos la oración para dejarnos convencer de que sois testigos del Calvario, de la Cruz y de la Resurrección de Jesucristo.

A veces tengo la impresión de que cuando rezamos por las víctimas, si lo hacemos, creemos que sois débiles. Basta con leer tu carta para darse cuenta de que sois vosotros los que habéis sido capaces de enfrentaros a la verdad de los abusos. Como di- ce el obispo de Estrasburgo en su libro Como un corazón que escucha, la Iglesia, en vez de dejarse asustar por sus miserias, se ha dejado habitar por una teología edificada desde su superioridad clerical. Ángela, estoy convencida de ello, esto se ha acabado. Queda mucho camino por recorrer, pero la palabra liberada no volverá a ser enjaulada. Tú eres testigo de ello.

Que Dios os bendiga y os guarde, Ángela. Y que la misericordia infinita del Padre pueda perdona todo el daño que os hemos hecho.

M. Teresa Compte
Presidenta de la Asociación para la Acogida y el Acompañamiento Betania

Rechazamos el aborto porque somos de izquierdas

Todos los partidos políticos parlamentario de derecha y de izquierda defienden el sistema capitalista y todos ellos son abortistas.

Durante el gobierno de Aznar el aborto aumentó en España el 37%. La política del PP en esa materia provocó que, de hecho, se practicara el aborto libre. Zapatero lo legalizó como derecho, a la vez que aplicaba un programa político y económico neoliberal-capitalista. El actual gobierno del PP ha retirado su reforma sin plantear ninguna medida para la erradicación del aborto, ni de las causas políticas, económicas y culturales que subyacen.

Porque somos socialistas, nos oponemos al aborto y a su legalización. Por la misma razón que nos oponemos a todo atentado a la vida: pena de muerte, torturas, hambre, armamentismo, guerras, destrucción del entorno natural…

Sostenemos que son los valores que la izquierda debe defender. Somos socialistas autogestionarios, porque defendemos la socialización de los medios de producción, porque luchamos contra la explotación del hombre por el hombre, contra la explotación del imperialismo sobre los pueblos. También porque defendemos la vida humana como valor supremo.

En el mundo han sido regímenes totalitarios, comunistas, nazis y liberales capitalistas, los que han legalizado el aborto. Han sido hombres como Robert McNamara el de Vietnam y el Banco Mundial, quienes más han impulsado la aceptación del aborto, los que lo han impuesto como algo conveniente para dominio del capital multinacional. Hitler lo negó para su “raza” aria, pero lo impuso para los demás sobre su dominio.

Hay vida, y vida humana personal en el óvulo fecundado que anida en la madre. Y se destroza una vida humana (horrible crueldad) al destruirle. No es parte del cuerpo de la madre; es un ser humano distinto. Como los ancianos, como los discapacitados, los incurables… todos aquellos a los que la permisión del aborto pone en la lista de futuros condenados, porque no se les va a considerar personas humanas con derecho a la vida, sino partes molestas de una sociedad que no les considera “productivos”.

No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria –contra todo lo que se diga-que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo. Y es una vergüenza para la izquierda que levante la bandera de ese pretendido derecho. Y más aún, que se deje que la derecha monopolice hipócritamente la oposición al mismo.

Rechazamos esa postura vergonzosa, de la que la izquierda, en la medida que han avanzado los conocimientos de embriología, tiene que liberarse. No sólo somos de izquierda y rechazamos el aborto, sino que lo rechazamos precisamente por serlo. La vida humana es un valor supremo desde la concepción hasta la muerte natural. Y a partir de esta afirmación tenemos que desarrollar una acción decidida contra el hecho real del aborto combatiendo las causas, ayudando eficazmente a las familias, asistiendo legal y socialmente a la madre soltera, tanto a la que desea quedarse con su hijo como a la que quiera darlo en adopción.

El aborto es un odioso acto de violencia realizado contra los no nacidos y contra las madres. La izquierda debe hacer que el vientre de la madre sea el lugar que la naturaleza ha hecho que sea: el lugar más protegido. Y que la sociedad entera lo sea también, para la madre y para los niños, antes y después de nacer