Esther Mateo
Dice Pedro Torrijos en su libro Catedral de escombros que la arquitectura siempre nos habla, aunque parezcan líneas geométricas o ingeniería pura sin ideología, siempre habla. Nos dice cosas y a veces grita “El pueblo importa” o a veces dice “El pueblo es prescindible”.

No sé si Pedro Torrijos conoce a Santiago Cirugeda, pero estaría bien que se conocieran.
Pedro Torrijos es conocido por su forma de explicarnos cosas curiosas del urbanismo, de edificios emblemáticos, de historia de las ciudades, de esa historia que a veces pasa desapercibida pero que es tan importante como la que se escribe en grandes letras.
Santiago Cirugeda es un arquitecto que tiene una empresa que se llama Recetas Urbanas. Lo importante de sus proyectos es que sus obras sí que dicen “el pueblo importa”. Hablan cuando son solo proyectos, hablan cuando se están realizando y hablan cuando se acaban. Hablan todo el rato. Son proyectos de cosas necesarias para una comunidad y hechas por la comunidad. Nos dicen que la gente importa.
Sí, estaría bien que se conocieran y Pedro Torrijos nos narrase la construcción de cualquiera de los proyectos de Santiago. Porque es verdad que necesitamos una narrativa de la esperanza, de que se pueden hacer las cosas de otra manera, de que otro mundo es posible y de que, como nos dice también la historia, ya hay gente que lo esta haciendo.
Santiago Cirugeda ha estado en la Casa Emaús en un curso sobre la salud mental en el trabajo, organizado por Encuentro y Solidaridad, un lugar donde también se experimenta y se vive que otro mundo es posible.








