Frente a la criminalización de los migrantes

«No se trata solo de migrantes» es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2019. Este año se celebra con una novedad: la Santa Sede hacía publico el pasado mes de noviembre la decisión de cambiar de enero al último domingo de septiembre la Jornada, respondiendo a la petición de varias Conferencias Episcopales. Este año será el día 29 y a él queremos acercarnos con estas palabras de Mons. Santiago Agrelo en el “Círculo de silencio” de Santiago de Compostela realizado el 5 de septiembre pasado.


Amigas, amigos: Gracias por haber acudido a este círculo de silencio en el primer jueves del mes de septiembre.

Hoy queremos denunciar la criminalización que, en la política, en los medios de comunicación, en las calles, se hace de los emigrantes:

Si un político, un periodista, un ciudadano cualquiera, hablando de emigrantes –de hombres, mujeres y niños en busca de futuro, hombres, mujeres y niños que se mueven en condiciones de extrema vulnerabilidad, expertos en todo tipo de sufrimiento-, si el político, el periodista, el ciudadano, los reduce a la condición de ilegales, de irregulares, aunque no lo sepa, está cerrando a esas personas todas las puertas que no sean las de un CIE o las de la muerte, está justificando el sufrimiento de esas personas, está aumentado su vulnerabilidad, las está empujando al fondo de una patera, antesala forzosa del fondo del mar.

zSi el político, el periodista, el ciudadano, a esos hombres, mujeres y niños los presenta como mafiosos, como posibles terroristas, como vagos o ladrones, aunque no lo sepa, está justificando que a esa humanidad necesitada de todo se la trate como se supone que mafiosos, terroristas, vagos o ladrones han de ser tratados.

Si de los emigrantes, el político, el periodista, el ciudadano, dice que asaltan nuestras fronteras, aunque no lo sepa, los está presentando como un ejército que nos invade o una banda de ladrones que atraca un banco, y está justificando que se les trate como a invasores y atracadores.

Queremos denunciar asimismo que se criminalice a quienes ayudan a los emigrantes: como si ayudarles fuese un delito, y empobrecerlos fuese un derecho; como si salvarles la vida fuese una iniquidad, y empujarlos a la muerte fuese un acto de justicia.

Queremos denunciar, finalmente, el silencio informativo sobre la tragedia de la emigración clandestina: Mientras las sociedades no tengan un acceso libre, constante, objetivo, a la realidad de la emigración, no estarán en condiciones de generar una política que merezca el nombre de migratoria.

La visión que los pueblos de Europa –también el pueblo español- tienen del emigrante, es una visión distorsionada por falta de información, por información falsa, sesgada, manipulada, interesada.

En esas condiciones de criminalización y desinformación, el rechazo al emigrante representa para los partidos una fuente de votos –entiéndase una fuente de poder-, y eso hace impensable cualquier política de atención a las necesidades de la humanidad emigrante.

Quienes presentan al emigrante como un delincuente, como un vago, como un aprovechado, como una amenaza, aunque no lo sepan, aunque se laven las manos delante del mundo entero, el hecho es que se las están manchando con la sangre de miles y miles de hombres, mujeres y niños que no han cometido otro delito que el de hallarse en una situación de extrema necesidad.

Y el cometido atroz de crear en la sociedad una imagen deformada del emigrante –condición indispensable para la indiferencia, cuando no para el odio-, lo desempeñan sin pudor, políticos e informadores, ideólogos totalitarios y falsos cristianos que pisotean el evangelio y ponen a Dios al servicio de los propios intereses.

 

“Los migrantes son un signo de los tiempos y los cristianos tenemos que posicionarnos”

Raquel Martínez es la nueva delegada de Pastoral de Migraciones de la archidiócesis de Zaragoza. Casada, madre de 4 hijos e ingeniera, encuentra tiempo para dedicarse a los “descartados”. Asume el reto de integrar a los inmigrantes en nuestra sociedad, recordándonos que “los migrantes ante todo son personas” y que “nosotros cuando lo necesitamos también fuimos emigrantes”.

¿Cómo fue tu entrada en el cargo?

Yo pertenezco a la organización ‘Encuentro y solidaridad’, así que desde la delegación de Apostolado seglar hemos colaborado con Emilia, la anterior delegada de Migraciones: en la organización de la vigilia para sensibilización sobre la trata, estuvimos también entre la gente que lanzó círculos de silencio. Cuando Emilia se puso a pensar en su relevo, buscó entre la gente que ya estaba un poco dentro de estos ambientes, y yo era una de esas personas.

Por eso ya conocías el tema de los migrantes.

Sí, desde nuestra asociación ya habíamos trabajado bastante este tema, como en todo lo relativo a la denuncia de las causas y la sensibilización.

¿Qué retos plantea la ‘Jornada del Migrante y Refugiado’ que se celebra el 29 de septiembre?

El Papa nos está invitando en esta 105 jornada, que ya van muchas porque para la Iglesia nunca ha sido un tema ajeno, como planteaba en el mensaje del año pasado, a practicar cuatro verbos con los migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. Este año incide en que no se trata de los migrantes y sus problemas, sino que en la respuesta que demos ante los más vulnerables, nos estamos jugando nuestra espiritualidad, nuestra sensibilidad. Dice Francisco que los migrantes son un signo de los tiempos y que como cristianos nos tenemos que posicionar en la denuncia de su situación, en la sensibilización, oponiéndonos a la cultura del descarte tan imperante.

Sin embargo, parece que los medios de comunicación ponen el foco en los delitos que comenten los inmigrantes y que tan inconscientemente” aceptamos. ¿Cómo podemos corregir este foco?

Primero, hay que ver a los migrantes como personas, y ser conscientes de la manipulación que hacen algunos medios cuando no trasladan toda la verdad. La realidad es que el porcentaje de delincuencia entre migrantes y españoles es similar. Hay que ser conscientes que los migrantes están haciendo trabajos que nosotros no queremos, están cuidando a nuestros abuelos, están limpiando nuestras casas… Están realmente aportando. Además, los inmigrantes aportan más a la Seguridad Social que lo que gastan en Sanidad. Luego está la otra parte, no olvidarnos cuando fuimos inmigrantes, yo soy nieta de inmigrantes riojanos en Chile, tanto antes como después de la guerra tuvieron que salir por distintas circunstancias. Nosotros hemos emigrado en casos de necesidad y ahora nos toca a nosotros acoger a los que vienen.

Háblanos de la ‘Mesa por la hospitalidad’.

Es un experiencia que primero nació en Madrid y que algunas personas implicadas en el ‘Gesto diocesano’ decidieron iniciar en Zaragoza. La Mesa quiere responder al “Fui forastero y me acogisteis”, por eso consiste fundamentalmente en conseguir casas para los refugiados que vienen aquí y que todavía no tienen regularizada su situación por lo que no pueden alquiler ni hacer ningún papel oficial. Además, se está configurando un grupo de voluntarios que puedan acompañar a esas personas en su integración: dónde están las tiendas, información útil del barrio… También es importante hacer un acompañamiento espiritual de los voluntarios, ya que la gente que acompaña necesita formación y vivir eso desde su fe. Esta iniciativa, en la que se está trabajando desde hace año y medio, se presentará en l Encuentro Diocesano de Pastoral del 28 de septiembre. Necesitamos conseguir más apoyo de gente que pueda colaborar como voluntario, buscando posadas, aportando económicamente… El contacto para colaborar es a través de la delegación de Migraciones.

¿Qué más proyectos tiene esta delegación sobre la mesa?

La idea es centrar nuestras actividades, como las jornadas de sensibilización o de formación de agentes de pastoral, en el tema de la Mesa por la Hospitalidad. Otros objetivos son implicar a los inmigrantes de las cuatro capellanías (rumanos católicos, subsaharianos, latinos y chinos) en la vida de la diócesis y crear un equipo de trabajo con gente de estas capellanías que acojan todas las sensibilidades y todos los ámbitos de trabajo.

Entrevista realizada por Rocío Álvarez para Iglesia en Aragón

Carta abierta: Contra el nuevo nacionalismo. Un llamamiento a nuestros compañeros cristianos

Cuando se trata de reflexionar en serio sobre las diferentes posturas políticas que operan en la sociedad basadas en la fe de los que las promueven y en especial cuando estás nacen inspiradas en el cristianismo es necesario poner atención.

Hace alguna semana la revista Commonweal publicó una carta abierta sobre el inquietante aumento del nacionalismo, especialmente entre algunos cristianos, en los Estados Unidos. Un grupo de intelectuales cristianos pone encima de la mesa el debate y responder a esta preocupación exige, cuando menos conocimiento de los planteamientos.

Creemos, como los editores de Commonweal, que darla a conocer es un servicio a la sociedad. Por este motivo ofrecemos nosotros también esta versión en castellano.


Cada día más signos apuntan a un tremendo cambio en el conservadurismo estadounidense lejos del consenso previo y hacia el nuevo nacionalismo de Donald Trump. Esto es evidente no solo en la reciente “Conferencia de Acción Política Conservadora”, celebrada en julio en Washington, DC, sino también en el manifiesto firmado por varios cristianos que parecen ansiosos por abrazar el nacionalismo como compatible con la fe cristiana. Sin cuestionar a individuos específicos, como compañeros intelectuales cristianos, teólogos, pastores y educadores cristianos, respondemos a este acercamiento con tristeza, pero también con un claro y firme No. Somos ortodoxos, católicos y protestantes; Republicanos, demócratas e independientes. A pesar de nuestras diferencias confesionales y políticas, estamos unidos por la convicción de que hay ciertas solidaridades políticas que son anatema para nuestra fe cristiana compartida.

En la década de 1930, muchos pensadores cristianos importantes en Alemania creían que podían lograr una alianza con el emergente nacionalismo iliberal. Destacados teólogos como Paul Althaus y Friedrich Gogarten creían que el movimiento nacionalsocialista ofrecía una nueva oportunidad para fortalecer el orden social y la cohesión en torno a la identidad cristiana. Pero algunos cristianos se resistieron de inmediato, más visiblemente en la Declaración de Barmen de 1934, que rechazó los compromisos del cristianismo «alemán» y sus atroces distorsiones del Evangelio.

Nuestra situación en 2019 es seguramente diferente, pero los cristianos estadounidenses ahora enfrentan un momento cuya violencia mortal ha traído a la mente tales analogías. Una vez más, observamos cómo los demagogos demonizan a las minorías vulnerables como alimañas o fuerzas invasoras que debilitan a la nación y deben ser eliminadas. Una vez más, observamos cómo compañeros cristianos sopesan fusionar su fe con la política nacionalista y etno-nacionalista para fortalecer su posición cultural. Una vez más, las mayorías étnicas confunden su bloque político con el cristianismo mismo. En este tiempo caótico, los líderes cristianos de todas las tendencias deben ayudar a la iglesia a discernir los límites de alianzas políticas legítimas. Esto es especialmente cierto frente al creciente racismo en Estados Unidos, donde los no blancos son el blanco de actos abominables de violencia como el tiroteo masivo en El Paso.

Para ser claros, nacionalismo no es lo mismo que patriotismo. El nacionalismo forja la pertenencia política a partir de identidades religiosas, étnicas y raciales, lealtades destinadas a preceder y reemplazar la ley. El patriotismo, por el contrario, es el amor a las leyes y la lealtad hacia ellas, por encima del líder o del partido. Tal nacionalismo no solo es políticamente peligroso sino que refleja profundos errores teológicos que amenazan la integridad de la fe cristiana. Daña el amor al prójimo y traiciona a Cristo.

  1. Rechazamos las pretensiones del nacionalismo para usurpar nuestras más altas lealtades. La identidad nacional no tiene relación con las deudas de amor que le debemos a otros hijos e hijas de Dios. Creado a imagen y semejanza de Dios, todos los seres humanos son nuestros vecinos, independientemente de su condición de ciudadanía.
  2. Rechazamos la tendencia del nacionalismo a homogeneizar y reducir la iglesia a un solo ethnos. La iglesia no puede ser ella misma a menos que esté llena de discípulos «de todas las naciones» (panta ta ethné, Mateo 28:19). Ciudades, estados y naciones tienen fronteras; la iglesia, nunca. Si la iglesia no es étnicamente plural, no es la iglesia, que requiere una diversidad de lenguas por obediencia al Señor.
  3. Rechazamos la xenofobia y el racismo de tantas formas de etno-nacionalismo, explícito e implícito, como pecados graves contra Dios el Creador. La violencia contra los cuerpos de las personas marginadas es la violencia contra el cuerpo de Cristo. La indiferencia al sufrimiento de los huérfanos, refugiados y prisioneros es la indiferencia a Jesucristo y su cruz. La ideología de la supremacía blanca es obra del anticristo.
  4. Rechazamos la afirmación del nacionalismo de que el extranjero, el refugiado y el migrante son enemigos del pueblo. Cuando el nacionalismo teme al extranjero como una amenaza para la comunidad política, la iglesia da la bienvenida al extranjero como necesario para la comunión plena con Dios. Jesucristo se identifica a sí mismo con el pobre extranjero encarcelado que necesita hospitalidad. “Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis»(Mateo 25: 41-43).
  5. Rechazamos la inclinación de los nacionalistas a la desesperación cuando no podemos monopolizar el poder y dominar a los oponentes. Cuando los cristianos cambian de mayoría a minoría en un país determinado, no deben distorsionar su testimonio para permanecer en el poder. La iglesia sigue siendo la iglesia incluso como una minoría política, incluso cuando no puede influir en el gobierno o cuando se enfrenta a la persecución.

Con caridad y con esperanza, instamos a nuestros hermanos cristianos a repudiar las tentaciones y las falsedades del nacionalismo. La política xenófoba, incluso cuando se viste de noble crítica social, solo puede llevarse a cabo en contradicción con el Evangelio. Una verdadera cultura de la vida acoge al extranjero, abraza al huérfano y venda las heridas de todos los que son nuestros vecinos, todos los que yacen sin vida al borde del camino, mientras los piadosos pasan de largo en silencio.

David Albertson
Profesor Asociado de Religión, Universidad del Sur de California
Jason Blakely
Profesor Asociado de Ciencias Políticas, Universidad Pepperdine.
P. Greg Boyle, SJ
Fundador de Homeboy Industries
Anthea Butler
Profesor Asociado de Estudios Religiosos y Estudios Africanos, Universidad de Pennsylvania
William Cavanaugh
Director del Centro de Catolicismo Mundial y Teología Intercultural, Profesor, Universidad DePaul.
Douglas E. Christie
Profesor de Estudios Teológicos, Universidad Loyola Marymount.
M. Shawn Copeland
Profesor Emérito, Boston College
George Demacopoulos
P. John Meyendorff y Patterson Family Chair de Estudios Cristianos Ortodoxos, Universidad de Fordham
Gary Dorrien
Reinhold Niebuhr Profesor de Ética Social, Seminario Teológico de la Unión y Profesor de Religión, Universidad de Columbia.
Orlando Espin
Profesor de Teología y Estudios Religiosos, Universidad de San Diego.
Massimo Faggioli
Profesor de Teología Histórica, Universidad de Villanova.
Eddie S. Glaude Jr.
James S. McDonnell Distinguido Profesor Universitario de Estudios Afroamericanos, Universidad de Princeton
Cecilia González-Andrieu
Profesor Asociado de Teología y Estética Teológica, Universidad Loyola Marymount
Brad S. Gregory
Dorothy G. Griffin Profesora de Historia del Colegio, Universidad de Notre Dame
Paul J. Griffiths
David Gushee
Distinguido profesor universitario de ética cristiana y director del Centro de teología y vida pública de la Universidad de Mercer
David Bentley Hart
Stanley Hauerwas
Duke Divinity School
Paul Lakeland
Aloysius P. Kelley SJ Profesor de Estudios Católicos, Universidad de Fairfield
El p. Mark Massa, SJ
Director, Centro de Religión y Vida Pública Estadounidense de Boisi, Profesor de Teología, Boston College
P. Bryan Massingale
Cátedra Buckman de Ética Cristiana Aplicada, Universidad de Fordham
Brian McLaren
autor / orador / activista
Francesca Aran Murphy
Profesora de Teología Sistemática, Universidad de Notre Dame.
Aristóteles Papanikolaou
Profesor de Teología y Arzobispo Demetrios Cátedra de Teología y Cultura Ortodoxa, Universidad de Fordham
Frank A. Thomas
Nettie Sweeney y Hugh Th. Profesor Miller de Homilética, Seminario Cristiano Teológico
Miroslav Volf
Henry B. Wright Profesor de Teología, Yale Divinity School
Cornel R. West
Profesor de la práctica de filosofía pública, Harvard Divinity School

Nota final: este texto no es una editorial de la revista Commonweal ni en él han participado ninguno de sus editores

Cuidados paliativos vs. Eutanasia. Mirada desde la experiencia

El pasado mes de agosto pudimos contar con la presencia del doctor Álvaro Gándara en el curso “Anunciar el Evangelio en las fronteras. Amar haciendo” que se celebró en el marco de los “Encuentros para la solidaridad”.

El doctor Gándara aboga por extender los cuidados paliativos al 100% de los que lo necesitan. Y solo después hablar del debate sobre la eutanasia. En España no existe la especialidad de cuidados paliativos

Cuando la palabra eutanasia lleva un apellido, desconfiemos. Eutanasia implica voluntad y solicitud reiterada por parte del paciente, y la intervención del médico para provocar la muerte… cuando se habla de eutanasia activa o pasiva o… hay gato encerrado para manipular

En Holanda, de los pacientes con buenos cuidados paliativos, solo el 0,17% pedían la eutanasia, cuando la media sin estos cuidados, las peticiones eran del 20%.

Gándara dio una charla en el hospital de Toledo (de parapléjicos) y cuando pregunto quién estaba a favor de la eutanasia, ninguno levanto la mano. Y cuando fue a hablar en la universidad de derecho, TODOS estaban a favor… así está el tema

Como conclusión, el tema económico: los cuidados paliativos tienen un coste de personal y de medios, que en muchas ocasiones, no superan los ahorros en los tratamientos y pruebas inútiles al final de la vida, pero no se puede comparar con el ahorro a todos los niveles que supone la eutanasia

«Llamar a la misericordia por su nombre es una manera de provocar»

A través de su exposición Tres plagas y una esperanza, el escultor Jesús García Trapiello representa a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Unos personajes que, aunque su público normalmente no lo sepa, hablan de misericordia


«Cada vez me enroco más en la necesidad de llamar a las cosas por su nombre sin miedo a que me tachen de meapilas», explica Jesús García Trapiello. Este escultor, cuya obra se expone en la Casa Emaús hasta el mes de septiembre, no tiene reparo en mostrar sus convicciones religiosas en sus obras de arte.

«Estuve pensando si hacerlo o no porque quería que mi reflexión llegara a más gente, pero, ¿por qué tengo que renunciar a algo que, como creyente, me conmueve?», se pregunta el escultor. Es algo que intenta responder a través Tres plagas y una esperanza, una muestra que ya han podido ver a los asistentes al II Encuentro para la Solidaridad que se clausura esta semana en la localidad madrileña de Torremocha del Jarama.

El Desgarro. Foto: Jesús García Trapiello

Su exposición, inspirada por una lectura reposada del libro del Apocalipsis, emplea las figuras de los cuatro jinetes para hablar de los dolores del ser humano. «El protagonista no es el jinete sino la víctima que padece sus acciones. Quise representar estas emociones, no de una manera fiel sino acentuando el gesto que las personas ponemos cuando las tenemos», cuenta.

El Pasmo. Foto: Jesús García Trapiello

La primera de sus esculturas, tallada en una única pieza de madera, se llama La Hambruna. Esta figura, dotada de un estómago sin fondo, «representa al hambre como consecuencia de la especulación de alimentos con fines económicos o políticos».

El siguiente jinete representado es el de la peste. Bautizado por García Trapiello como El Desgarro, «representa el dolor, la enfermedad o la pérdida de un ser querido» y grita hacia el cielo con los labios rotos.

Y la tercera escultura corresponde al jinete de la muerte, «que es el asesinato con los fines de dominio», explica García Trapiello. Su nombre es El Pasmo y, como reconoce el autor, «mucha gente no entiende el título, pero yo sé lo que quiero contar». «Es esa sensación que se nos queda cuando algo inaudito nos sucede y no sabemos el porqué», sentencia.

El jinete de la misericordia

La mano de la misericordia. Foto: Jesús García Trapiello

Pero no todos los jinetes que aparecen en el Apocalipsis son agentes de destrucción. «Me encontré con algunos estudiosos que dicen que el cuarto jinete, el que va en caballo blanco, va a dar solución a los males de los otros. Quise pensar que es Jesucristo y lo que trae es la misericordia», explica Jesús García Trapiello.

«La misericordia no es la mano que te soluciona el problema. Es la mano que te ayuda a recuperar la autoestima y la dignidad para que tú, en tu libertad y autonomía, gestiones tu vida», matiza el escultor.

Es por estos detalles que García Trapiello se niega a ocultar la inspiración religiosa de su obra e insiste en definir con exactitud los conceptos clave. «Misericordia incorpora el matiz de sentir con las entrañas, es una de las razones por las que no he querido eliminar la misericordia. A lo mejor solo es una manera de provocar, pero cuando damos las cosas muy masticadas engordamos, no nos alimentamos», advierte.

Una obra rezada

«Si yo hiciera mis obras con métodos mecánicos como en la industria de la imaginería, podría completar un molde rápidamente y luego con pantógrafos fabricar 20 imágenes al mismo tiempo», cuenta Jesús García Trapiello.

Sin embargo, esa no es su intención. Prefiere el trabajo lento en la soledad de su taller porque es ahí donde, quitando virutas con la gubia, piensa lo que quiere representar. «Son horas de reflexión sobre el tema, es un proceso de oración», considera. Después, una vez tiene claro el mensaje que quiere transmitir, trata de contagiar esa reflexión a través de la madera.

Durante este proceso, el escultor incorpora los cambios que se le van ocurriendo. Así le sucedió al hacer la escultura sobre la misericordia. «Me encontré que todo el centro del tronco estaba podrido pero, cuando te surge un problema, si sigues trabajando termina por aparecer la solución», narra.

En su caso, la solución consistía en rellenar el hueco con una masilla de poliéster. «La misericordia rellena esas carencias que la víctima tiene para dignificar su persona», revela. Pero como no le gustaba el color gris de la masilla, la cubrió con pan de oro, un material que, al ser inoxidable, evoca a la eternidad. De este modo, lanza a todos los que se acercan a su exposición un mensaje crucial: «Lo más valioso que una persona tienen es con lo que rellena las carencias de los que lo necesitan».

Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega

Hacia el fin de la trata

Del 1 al 4 de agosto, en la Casa Emaús de «Encuentro y Solidaridad», tuvo lugar el Curso «La persona no es negocio. Hacia el fin de la trata». Escuchamos a personas comprometidas en su lucha contra la trata con fines de explotación laboral,  sexual y reproductiva. Desde España, Suecia, Uzbekistán o EEUU y en todo el mundo. La captación y transporte de personas es un gran negocio. Intentamos acercarnos para conocer la verdad de las situaciones que se viven, escuchar a las víctimas y a quienes están a su lado.

Conocimos la necesidad de unir la explotación laboral y la trata, el modelo sueco referente a la trata para prostitución o el mayor caso de prostitución destapado en España.

Nos presentaron las consecuencias físicas y psicológicas para las mujeres que alquilan sus cuerpos y sus familias,  los niños vendidos y los compradores.

Agradecemos a M° Teresa Rodríguez Montañés,  Umida Niyazova, Mats Paulsson, Impunidade Carioca,  Amelia Tiganus y Jennifer Lahl sus aportaciones y los diálogos.

Sin duda nos encontraremos en el camino.

Desde las periferias: un curso que es un encuentro

A veces hablamos de salir a las periferias como si viviéramos en un extraño núcleo recóndito cuando la realidad es que ya vivimos en las periferias. Estamos en el mundo y somos mundo. Somos de este tiempo, somos familias, somos vecinos, somos trabajadores. Somos –de hecho- como los demás. Sin embargo también es cierto que como creyentes a veces nos quedamos en el sofá de nuestra fe recortada en vez de en el trampolín que es nuestra vida en diálogo con una fe dinámica, vital y combativa.

Por ello personas con trayectorias variadas nos hemos encontrado para reflexionar sobre un montón de “fronteras” en que ya estamos. Hemos visto que hay creyentes que viven su fe en algunas llamadas “fronteras” como el arte, la vida política, la vida cotidiana, la ciencia, la salud… Hemos descubierto que cuando vivimos ahí la fe, lejos de agostarse, nuestra propia fe reverdece y crece. Y al tiempo, el arte, la vida cotidiana, la salud o la ciencia se transforman. Es ahí donde hemos conocido el amor, es ahí donde nos ha transformado, es ahí donde por amor continuaremos en este mundo cambiante haciendo y siendo revolución.

Ha estado especialmente presente el Hermano Carlos de Foucauld con su inspiración a a misión, a la amistad, al abandono. Miramos, tocamos y sentimos la Cruz de Lampedusa como símbolo peregrino de solidaridad. Mirar la vida desde esta Cruz es sentir que vivimos un tiempo dramático y magnífico que queremos bebernos hasta las entrañas. No es que vayamos a ir a no sé qué periferias, es que ya las estamos transformando, ¡basta con escuchar!

Jornada de trabajo sobre historia social

El pasado miércoles 31 de julio tuvimos un encuentro de diálogo sobre Historia Social

Teníamos como base el trabajo elaborado por Rodrigo Lastra, que bajo el título preliminar de «Tender puentes en una sociedad convulsa: Diálogos entre militantes cristianos y militantes libertarios en la España de la Transición. 1960-1980″ recoge  la relación mantenida entre militantes cristianos (fundamentalmente Julián Gómez del Castillo, y militantes libertarios (José Peirats, Juan Gómez Casas, Cipriano Mera, Diego Abad de Santillán y Heleno Saña). Esta relación está basada en cerca de 400 cartas manuscritas entre ellos y en los prólogos y textos de libros publicado en aquellas fechas por estos autores.

El trabajó se centró en revisar la selección hecha por de dicha correspondencia y ver cómo continuar esa labor de divulgar estos testimonios, concluyendo con un plan de trabajo para seguir avanzando en esa dirección.

Por qué no compro en Amazon

Esta multinacional vende el 50% de las ediciones en todo el mundo. Funciona con el objetivo de abaratamientos de costes, máxima rentabilidad y lucro. Provoca el cierre de librerías y empresas de distribución de libros. Explota en los distintos eslabones de la cadena de distribución. Al tiempo que presiona a las editoriales bajando los precios para optimizar sus beneficios y somete a sus trabajadores a la explotación y precariedad laboral. Manda al paro a multitud de trabajadores de diversos sectores, sobre todo del comercio y la distribución. El servicio a domicilio, su comodidad y rapidez fomentan el consumismo. Monopoliza el mercado y por tanto dirije la opinión pública y la banalización de contenidos. La fiscalidad supera y burla a los estados. Concentra poder y capital a través de un sistema perverso.

Todo esto lo acabamos pagando todos los ciudadanos, sobre todo los más pobres; por eso es deber de todos boicotear un poder que se agiganta y se nos vuelve en contra.

Salvador Seguí. Su vida y su militancia obrera

Queridos amigos y compañeros, auditorio todo:

En primer lugar y antes de entrar en materia, siento la íntima necesidad de expresar mi más profunda satisfacción por el honor que se me ha concedido de leer unas cuartillas en este acto de homenaje y de rememoración a la insigne figura de Salvador Seguí. Me apresuro asimismo a felicitar desde lo más hondo de mi corazón a los militantes de «Encuentro y Solidaridad» que han decidido sacar del olvido y reivindicar su vida y su obra llevándola a las tablas.

 La vida y la trayectoria humana y militante de Salvador Seguí coincide, en el espacio y el tiempo, con el punto álgido y más encarnizado de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado; asimismo con la división de la clase obrera en dos bandos fundamentales: el socialismo que se amamanta de las ideas de Marx y Engels y el que se nutre del ideario anarcosindicalista procedente de Proudhon, Bakunin y Kropotkin. Es preciso señalar, a la vez, que en el seno de la acracia europea y española existen minorías de militantes partidarios de luchar contra la burguesía y sus representantes políticos recurriendo a la llamada «propaganda por el hecho», esto es, a los atentados y actos de terror contra los enemigos de clase. Este es, en esencia, el trasfondo histórico en el que va a transcurrir la vida y la obra del  Noi del Sucre. 

Nacido en el 23 de diciembre de 1890 en un pueblecito de la provincia de Lérida, Salvador Seguí Rubiñals, conocido pronto por el sobrenombre del «noi del sucre», empieza a militar en el movimiento obrero de Cataluña desde sus tempranos tiempos de aprendiz de pintor. Baste señalar que ya a los 17 años es encarcelado por primera vez debido a sus actividades dentro del sindicato barcelonés de pintores. Ya en estas fechas iniciales llama la atención por sus cualidades humanas y sus dotes de orador. O como escribe Manuel Buenacasa: «Era alto, robusto, fuerte como un roble, muy simpático y francote. Suscitaba afecto, admiración y respeto en cuantos le trataban. Sólo algunos pigmeos, ambiciosas o envidiosos le detestaban». No menos apologético es el juicio emitido por mi padre Juan Saña Magriñá en una de sus cartas a mí: «Seguí fue física, moral e intelectualmente un hombre fuera de serie. Era un tribuno nato, alto, fornido, sereno, voz de barítono y de agradable timbre, gesto sencillo y elegante, de una clarividencia extraordinaria, fecundo de ideas, polemizador inagotable, poseía un atractivo  extraordinario» (29 de junio de 1968). Pero junto a las virtudes que acabo de mencionar, poseía una gran capacidad de organización y el don de reunir en torno suyo a un equipo de fieles colaboradores. Gerald Brenan no exagera al escribir en su gran libro «El laberinto español»: «Buen orador cuando la ocasión lo requería, su principal talento residía en sus capacidades de organización. La CNT como fuerza combativa fue en gran parte una creación suya».  

De formación autodidacta como la mayoría de militantes obreros de la época, su educación ideológica procede de los círculos afines a la Escuela Moderna fundada por Ferrer Guardia. Más allá de sus raíces libertarias, era un gran admirador del pensamiento griego, del que asumió la cultura dialógica practicada por Sócrates. Su ágora eran las tertulias a las que asistía con regularidad, como la del Café Español en el Paralelo o la del Trocadero en la Plaza de la Universidad, frecuentada también, esta última, por gentes de letras e intelectuales, entre ellos Eugenio d’Ors. También asistía a los coloquios y debates del Ateneo barcelonés. Su carácter abierto y antidogmático y su disposición a conversar con interlocutores ajenos a sus propias ideas y convicciones, le permitió entablar amistad con personas de filiación liberal y progresista que nada tenían que ver con el mundo obrero. En él se unían, en síntesis admirable, la lucidez mental y el espíritu contestatario, la ponderación más sobria y el más encendido de los idealismos, la vocación sindicalista y una concepción universal del hombre y de la vida. 

Sus mejores energías las consagraba, claro está, a las tareas militantes que le imponían su afiliación a la CNT y el gran prestigio que adquirió muy pronto entre sus compañeros. A los 19 años recorre las comarcas catalanas dando mítines contra la guerra de Marruecos. En 1915 es elegido presidente del Sindicato de la Construcción de Barcelona, al frente del cual organiza en agosto del mismo año una huelga general coronada por el éxito. Elegido secretario general de la CNT catalana, se entrevista un par de veces con Largo Caballero y Julián Besteiro para coordinar y unificar las actividades reivindicativas de la CNT y la UGT.  

En el congreso celebrado por la Confederación del Trabajo de Cataluña en julio de 1918 en la barriada barcelonesa de Sants, se adoptó oficialmente la fórmula del Sindicato Único como modelo de organización, una reforma estructural debida principalmente a Salvador Seguí, uno de cuyos méritos fue el de reconocer la necesidad de sustituir las viejas estructuras orgánicas de la CNT -basadas en las secciones de oficios- por los sindicatos de industria. A causa de una gira de propaganda que había realizado por tierras de Levante, en el invierno de 1918,  Seguí fue detenido y residenciado en el acorazado Pelayo, anclado en Barcelona. 

El desviacionismo ácrata

El desarrollo del movimiento obrero español y del sindicalismo revolucionario encarnado por la CNT quedó oscurecido muy pronto por las actividades subversivas de grupos o individuos incontrolados partidarios de la llamada «propaganda por el hecho» postulada y aprobada por el congreso anarquista celebrado en Londres el verano de 1891 como la estrategia más idónea para combatir a la burguesía, fórmula detrás de la cual se preconizaba el uso de la violencia, de los atentados y demás actos de terror como el medio más eficaz para implantar la anarquía. 

El 23 de septiembre de 1893, el tipógrafo anarquista Paulino Pallás lanzó en Barcelona una bomba contra el general Martínez Campos y el séquito que le acompañaba, resultando heridos varios generales. El 7 de noviembre, después de la ejecución de Pallás, su amigo Santiago Salvador lanzó una bomba en el Teatro Liceo de Barcelona y en plena representación, causando la muerte de 20 personas y numerosos heridos. La próxima bomba estalló el 6 de junio de 1896 en la calle barcelonesa de Cambios Nuevos al paso de la procesión del Corpus, cuando seis muertos y 40 heridos. La ola de atentados de la última década del ochocientos culminó en el asesinato de Cánovas del Castillo en el balneario de Santa Águeda el 8 de agosto de 1897, acto perpretado por el joven anarquista italiano Miguel Angiolillo. El 31 de mayo de mayo de 1906, el anarquista catalán Mateo Morral arrojó una bomba desde un balcón de la calle Mayor de Madrid con el propósito de matar a la pareja real que acababa de contraer matrimonio. Hubo 26 muertos y más de 100 heridos. El 12 de diciembre de 1912, el anarquista José Pardiñas mató a quemarropa a Canalejas en la Puerta del Sol madrileña. En marzo de 1921 tres anarquistas catalanes asesinaban al jefe del gobierno Eduardo Dato en la Puerta de Alcalá de Madrid. 

La posición de Seguí 

Salvador Seguí fue desde sus primeras actividades sindicales a su muerte un enemigo implacable del uso de la violencia y el terror como formas de lucha, posición que no dejó nunca de manifestar públicamente. Así, en una de sus tomas de posición al respecto decía: «El arma nuestra no es ni el puñal ni la pistola, sino la huelga». Y en otra ocasión: «Hay que repetir mil veces más, si ello es preciso, que los postulados de la justicia social no están en la recámara de una pistola». 

Los textos rotundos e inequívocos que acabo de citar no son únicamente testimonios personales del gran apóstol y mártir del anarcosindicalismo catalán y español, sino que corresponden fielmente a las líneas centrales de la doctrina libertaria clásica. No hay en todo caso ninguna figura anarcosindicalista de relieve fuera y dentro de nuestras fronteras que haya dicho que sí a la violencia y al terror como medios de lucha.          

Ascenso de la CNT

Pese al desviacionismo de los elementos incontrolados que confundían la  anarquía con la bomba y el crimen y el daño moral que con ello causaban a la causa obrera y a sus organizaciones, desde su fundación en 1910, la CNT no había dejado de crecer y de convertirse en una sindical cada vez más sólida y potente. Baste señalar que los 30.000 afiliados con que contaba la Confederación en 1910 subieron al medio millón en 1920. Este crecimiento se produjo especialmente en Cataluña, que era, a su vez, la región española con la burguesía más fuerte y más decidida a imponer su dictado sobre el proletariado con medios legales si era posible o  con medios ilegales si era necesario. En este contexto, Salvador de Madariaga escribiría en su obra «Historia de España»: «No suelen distinguirse los patronos españoles por su moderación, pero de todos ellos quizá sea el catalán el más exigente y menos tratable». Intuyendo la fase turbulenta que se avecinaba, los empresarios catalanes fundaron a su vez en 1919 un organismo propio llamado Federación Patronal, que más tarde se extendería a toda España. Señalemos al paso que, consecuente con el internacionalismo de la CNT y su concepción universalista del género humano, Seguí era un decidido enemigo del catalanismo, en especial del catalanismo socialmente ultraconservador. 

Durante y terminada la I Guerra Mundial, la situación laboral y salarial del proletariado barcelonés era deprimente y se caracterizaba tanto por el encarecimiento constante de los precios como por la pérdida de la capacidad adquisitiva de los jornales. Fue inevitable, pues, que los sindicatos de la CNT salieran en defensa de los obreros recurriendo a las huelgas y plantes laborales. Para contrarrestar el espíritu de resistencia de los sindicatos, la Federación Patronal de Cataluña recurrió, entre otras cosas, a la estrategia de los despidos en masa y del llamado blockout o cierre provisional de fábricas y otros sectores del metabolismo económico. Así, el 5 de febrero de 1919, la compañía Riegos y Fuerzas del Ebro (llamada popularmente La Canadiense por ser filial de la Barcelona Traction Light and Power ) declaró el lock-out y despidió a un gran número de obreros. 

La huelga de la Canadiense

Pocos días después (21 de febrero) estalló la huelga contra la misma sociedad, que se prolongaría hasta el 7 de abril y que conduciría finalmente a la implantación, a partir del 1 de octubre de 1919 en toda España de la jornada de ocho horas. El 19 de marzo por la noche tuvo lugar en la plaza de Toros de las Arenas un mitin al que asistieron 25.000 obreros y en el que tomaron la palabra varios militantes sindicalistas. El último en hablar fue Salvador Seguí. Después de enfrentarse con éxito a los sectores extremistas que abogaban por una continuación de la huelga, Seguí se dirigió directamente al público con la pregunta «¿Se acuerda la vuelta al trabajo?, pregunta al que los oyentes respondieron con un «sí» atronador y unánime. 

Su presencia y su intervención en las Arenas constituyó uno de sus grandes éxitos como tribuno y conductor de masas. Abad de Santillán anota en este contexto: «En esa intervención puso de manifiesto su jerarquía de orador y su capacidad para enfrentarse con los propios compañeros más exaltados». Al día siguiente del mitin, el proletariado barcelonés volvió a sus puestos de trabajo, pero dado que las autoridades no cumplieron su promesa de poner en libertad a todos los 3.000 obreros detenidos, se reanudó la huelga el 24 de marzo.

El conflicto entre patronos y obreros no quedó tampoco resuelto por la iniciativa del gobierno de crear «tribunales de arbitraje» para mediar entre ambos sectores. La CNT se declaró en principio dispuesta a secundar el plan gubernamental y envió a Seguí y a Pestaña a Madrid para negociar con los representantes del gobierno. Pero los empresarios catalanes no veían con buenos ojos la introducción de medidas legales. El presidente de la Federación Patronal de Cataluña, señor Benet, declaró: «No estamos satisfechos de los gobernantes. No queremos pedir, queremos dictar».

La represión patronal

Como reacción a la ofensiva revolucionaria de la CNT, cada vez más fuerte y masiva, las patronales empezaron a reclutar los servicios mercenarios de bandas de pistoleros encargados de intimidar a las masas obreras y eliminar a sus figuras más representativas. Las bandas de pistoleros contaban con la complicidad y el apoyo explícitos e implícitos de la policía y de las autoridades civiles y militares y podían, por ello, llevar a cabo impunentemente su siniestra labor. Las patronales contaban también con el beneplácito y el apoyo de los llamados «sindicatos libres», una organización amarilla fundada por un grupo de obreros renegados, confidentes, delincuentes comunes y pistoleros profesionales. Dirigidos por Ramón Sales, los sindicatos libres eran en realidad bandas de gangsters pagados por la burguesía catalana.

La persecución de la CNT en Cataluña se acentuó y llegó a su máxima virulencia a partir de 1920. Pocos días después de la toma de posesión de Martínez Anido como gobernador civil de Barcelona, fue asesinado el abogado Francisco Layret, amigo personal de Seguí que había defendido a militantes cenetistas ante los tribunales de justicia y había denunciado una y otra vez la complicidad de las patronales y las autoridades con las  bandas de pistoleros. Tras la muerte de Layret, tuvo lugar una masacre contra la militancia cenetista que costó la vida a centenares de ellos. Bajo el pretexto de que habían intentado escapar, eran acribillados a balazos por la espalda, práctica criminal que pasaría a la historia bajo el nombre de «la ley de fugas».

Al día siguiente de la muerte de Layret,  Seguí fue detenido y deportado al castillo de la Mola, en las Baleares, donde permaneció un año junto con Luis Companys y otros republicanos y sindicalistas. Trasladado a la cárcel de Barcelona, fue puesto en libertad en abril de 1922, al restablecerse las garantías constitucionales. En junio del mismo año pudo asistir a la Conferencia de la CNT celebrada en Zaragoza, en la que fue nombrado secretario de su Comité Nacional.

El pistolerismo ácrata

Faltaríamos a la más elemental verdad si dejásemos de señalar que el pistolerismo no fue exclusivo de los elementos del sindicato libre a sueldo de las patronales y la policía, sino que fue practicado también por francotiradores y sujetos incontrolados de la CNT como «Los solidarios» y el «Crisol». Cegados por el odio y el afán de desquite, atentaban contra quienes consideraban enemigos de la clase obrera. En su libro «Lo que aprendí en la vida», Ángel Pestaña escribiría: «Por duro, por violento y doloroso que sea para nosotros confesarlo, hay que decir que los hombres que entonces mataban, estaban en nuestros medios».

La muerte de Seguí

Uno de los blancos favoritos de los pistoleros de los sindicatos libres fue desde el primer momento la figura carismática de Salvador Seguí, contra quien atentaron por primera vez sin éxito en la calle de Mendizábal. Y lo mismo ocurrió en el nuevo atentado de que fue objeto en Catarroja. Pero después de estos dos atentados frustrados, los asesinos lograron acribillarle a balazos el 19 de marzo de 1923 a la entrada de la calle de La Cadena, cuando se dirigía a su domicilio acompañado de su amigo y compañero Francisco Comas. Con ello cumplían con las desvergonzadas y chulescas amenazas que le habían dirigido por escrito: «Reunidos los elementos del Sindicato Libre, hemos acordado asesinarte a ti, a Pestaña y a Casanovas,  entre otros. Esta vez no escapareis ninguno, aunque debemos advertirte que el primero en caer serás tú».

Poco antes del asesinato de Seguí, su íntimo amigo el senador liberal Emilio Junoy había escrito proféticamente: «La cultura de Seguí no es tan vasta como la de Bakunin, pero los considero análogos en inteligencia y en valor personal. Como hombres son muy parecidos, pero hay algo que diferencia a ambos colosos. El ruso pudo haber muerto en la propia Rusia o en las barricadas de Desdre o de París. Las balas le respetaron y murió en Berna, viejo y achacoso. Fue el eterno exiliado. Nuestro coloso catalán nunca ha querido abandonar su tierra natal. A Seguí le ahorcarán o le asesinarán por la espalda precisamente en Cataluña».

La muerte de Seguí constituyó no sólo un crimen alevoso, sino también una tragedia para el futuro de la CNT y probablemente de España, pues sólo un líder de su talla excepcional hubiera podido canalizar a la Confederación hacia un sindicalismo fecundo y sensato». Privada de su presencia, la CNT dejó de ser pronto lo que había sido durante su magisterio. O como me escribía mi padre en otras de sus cartas: «Una vez eliminado Seguí por los pistoleros del mal llamado Sindicato Libre, empezaron a descollar los que en términos deportivos podríamos calificar de segunda división».  

La eterna vigencia de Seguí

El gran ejemplo humano y militante que nos legó Seguí no sólo no ha dejado de existir, sino que sigue siendo y permanecerá para siempre un testimonio imperecedero, como es el caso de todos los modos de ser y de obrar basados en el amor al bien y a la verdad. Se puede matar a un hombre, pero no a sus ideas y convicciones. Y la mejor prueba de lo que acabo de decir son las cuartillas que he leído y, sobre todo, vuestra decisión de llevar a escena la vida y obra del insigne militante obrero. 

La España de hoy no es la misma que vivió Seguí ni tampoco la España de la cruenta guerra civil y la España de la larga y draconiana dictadura franquista, pero sigue siendo un país irreconciliado consigo mismo y abrumado por toda clase de graves problemas sociales, económicos y políticos, problemas que no necesito enumerar porque vosotros los conocéis mejor que yo. A la situación deplorable en que se encuentra el país pertenece la grave crisis que atraviesa la clase obrera en general y los sindicatos en particular y su impotencia para hacer frente a la injusticia social y a la corrupción de la casta política. 

Pues bien, transcurridos casi cien años desde la muerte de Seguí, sus ideas y su conducta personal y sindical siguen siendo un modelo digno de ser tenido en cuenta y de servir de fundamento y guía para la lucha contra el capital y sus lacayos políticos, mediáticos e intelectuales. Constituyen también un antídoto y un contraveneno contra la falsa izquierda representada por Podemos y por el desvaído socialismo del PSOE. Rememorar, recuperar y reactivar la eximia figura de Salvador Seguí y sus enseñanzas es, a mi modo de ver, una de las tareas más importantes que deben asumir las nuevas  generaciones y todos los españoles dispuestos a luchar por una España más justa, más noble, más solidaria y más fraterna de la que tenemos ahora.

Heleno Saña