«Nos queda su obra, su ejemplo y el recuerdo de una vida dedicada a pensar y escribir sin ponerse al servicio de los poderosos. Nos queda también la gratitud de quienes tuvimos la suerte de conocerle y de escucharle, y de quienes encontramos en sus palabras una invitación a mirar el mundo desde el lado de los humildes».
Rodrigo Lastra
Ha fallecido Heleno Saña Alcón a la edad de 95 años. (Barcelona 1930- Darmstadt 2026)
Se podrían contar muchas cosas de Heleno. Podríamos contar que fue escritor, filósofo y pensador libertario. Quizá uno de los últimos humanistas al estilo clásico. Podríamos decir que fue autor de más de 40 libros, casi la mitad en lengua germana, siendo el autor español que más ha publicado en Alemania en las últimas décadas. Podríamos decir que se codeó con los principales actores de la política y el sindicalismo español del tardofranquismo y la transición. Podríamos contar que se trató con lo más granado de la intelectualidad europea de la segunda mitad del siglo XX. Y sin embargo tengo la impresión de que Heleno siempre se sintió más cómodo con la compañía de los humildes y sencillos. Como escribía en el prólogo de uno de sus libros alemanes: “no me hice escritor para lustrar las botas de los poderosos”.
Cuando hace uno años escribió sus memorias, las donó a la asociación Encuentro Y Solidaridad sin pedir nada a cambio. Es más, colaboró económicamente para que éste fuera posible. Y así fue cada vez que a Heleno (y fueron muchas) le pedimos que viniera a hablarnos de tal o cual tema. O cuando desde el Movimiento Cultural Cristiano o desde Encuentro y Solidaridad le solicitamos una colaboración para una revista o un libro. Siempre decía que sí con pasión hispana y eficacia germana. Y siempre sin pedir nada a cambio. Y lo hacía un hombre que ha vivido de sus escritos, que se cuentan por miles entre tratados, libros, artículos y colaboraciones diversas. Pero siempre hizo carne aquella máxima que aprendió del movimiento obrero de sus mayores: fuerte con los grandes y poderosos, sencillo con los pequeños y humillados.
Heleno Saña nació en Barcelona en 1930, en el seno de una familia obrera y libertaria. Su infancia estuvo marcada por la Guerra Civil, las penurias de la posguerra y la persecución que sufrió su familia por su compromiso militante. Desde muy joven conoció de cerca la realidad de la militancia clandestina contra la dictadura franquista. En su propia casa, en el barrio barcelonés de Poble Sec, se celebraban reuniones de la CNT, cuyas conversaciones escuchaba detrás de la puerta. Su padre, Juan Saña Magrinyà, obrero metalúrgico, formó parte del Comité Nacional de la CNT y sufrió numerosa detenciones y exilios. Siempre nos recordaba Heleno, la militancia compartida de su padre en la cooperativa de vidrio de Mataró con otro gigante del sindicalismo libertario, Joan Peiró. Su tío Marcos Alcón Selma, fue otro destacado militante anarcosindicalista que murió en el exilio sin dejar nunca de colaborar en las causas de los oprimidos. Heleno heredó de ese mundo una memoria, una sensibilidad y una exigencia moral que mantuvo vivas y dejaron una huella profunda en su conciencia y en su manera de entender el mundo. Su compromiso con el ideal libertario se prolongó durante su juventud, aunque su inclinación hacia la reflexión, la filosofía y la escritura terminó llevándole por un camino propio: el de un intelectual independiente que nunca dejó de mirar la sociedad desde la perspectiva de los humildes y los explotados. En 1959 emigra a Alemania, donde residirá el resto de su vida y donde cultivará su compromiso desde la labor escritor y filósofo.
Allí vivieron y formaron una familia Heleno y Gisella, hasta que la muerte de ella los separó en 2014. 53 años juntos. Las memorias de Heleno (publicadas casi 10 años más tarde) acaban con el fallecimiento de la que siempre fue el amor de su vida: Gisella, amor del que siempre hacía gala Heleno. Yo le insistí que ampliara sus memorias, pues había seguido escribiendo, colaborando y debatiendo a lo largo de esos años de ausencia. Pero Heleno no quisó. Terminar sus memorias con la despedida de Gisella, era su homenaje. Y su manera de decir que lo que le quedaba ya, era esperar el encuentro (que ahora ha llegado) con el Amor verdadero.
Los que le conocimos damos fe de su libertad de pensamiento. Independiente de los poderes políticos y económicos que en más de una ocasión le tentaron para ocupar algún alto cargo. Independiente de creencias religiosas, que escudriñaba siempre a la luz de su racionalidad helénica que tanto aprecia. Pero esta independencia nunca fue obstáculo para que se acercara fraternalmente a aquellos creyentes que con honradez caminaban en busca de la Verdad. Heleno fue independiente hasta de los que, por herencia familiar y afecto, eran su familia militante: la amplia corriente libertaria. Nunca dudó en alzar la voz contra los sectarismos y las traiciones a los altos ideales, aunque estas vinieran de sus cercanos ideológicos. Altos ideales que para Heleno quedaban reflejados en aquella militancia heroica de Salvador Seguí, Ángel Pestaña, Rosa Luxemburgo, Joan Peiró, Cipriano Mera…

Muchos conocimos a Heleno a través de uno de sus grandes amigos, Julián Gómez del Castillo. Julián fue un militante obrero cristiano y el mayor editor sobre historia social y pensamiento obrero que ha habido en España. Heleno, escritor, y Julián, obrero y editor, trabaron una intensa, larga y fructífera amistad de la que muchos jóvenes fuimos testigos. Y damos gracias por ese testimonio. Para mi generación, que nacimos ya con el sistema de democracia formal actual en marcha, personas como Heleno y Julián fueron el eslabón (quizá el último) que nos ponía en contacto con aquella militancia obrera de la primera mitad del siglo XX y a la que tanto debemos. Que sirvan su testimonio para alentar el compromiso militante por un mundo más fraterno donde no haya opresores ni oprimidos.
Hasta siempre, Heleno.
Entre sus libros en lengua castellana más representativos destacan: “El capitalismo y el hombre”, “Historia, marxismo y filosofía”, “Cultura proletaria y cultura burguesa”, “La filosofía de Hegel”, “Opresores y oprimidos”, “Sindicalismo y Autogestión”, “La civilización devora a sus hijos”, “Historia de la Internacional Comunista”, “Tratado del hombre”, “Atlas del pensamiento universal”, “Historia de la revolución libertaria”, “Breve tratado de ética”, “La derrota de Dios”, “La traición de los intelectuales a los pobres” y “El camino del bien”. Fue colaborador y columnista de numerosas publicaciones, entre ellas Índice, Cuadernos para el Diálogo, ZYX, El Europeo, Destino, Historia y Vida, Solidaridad Obrera, La Clave, Autogestión y Voz de los sin voz, Encuentro y Solidaridad…





