Trash

Ana Sánchez

“Ladrones de esperanza” es el título o subtítulo con el que se estrenó en España esta coproducción brasileño-británica de 2014; aunque seguramente sea bastante más apropiado el original “Trash”, basura. A primera vista, podemos pensar que se refiere a lo más obvio, a los niños protagonistas que viven y trabajan en un basurero, en las favelas de Río de Janeiro.

Pero esa no es, ni mucho menos, la principal basura que encontramos en esta historia; se habla de muchas otras, tal vez menos evidentes, pero no por eso menos malolientes: la basura de la corrupción política, la basura del servilismo de algunos fieles lacayos del poder. Y frente a esto, la frescura de una panda de chavales que deciden enfrentarse a este oscuro y peligroso entramado, simplemente porque “es lo correcto”, pero que supondrá un soplo de aire fresco interponiéndose en la carrera de un político dispuesto a todo por mantener su riqueza y su poder.

Se nos muestran en la película algunos atisbos de voces discordantes con este poder que sostiene un país como Brasil que, pese al auge económico general que ha experimentado, sigue manteniendo una creciente brecha entre enriquecidos y empobrecidos. Evidentemente estas voces se encuentran en prisión, uno de los lugares que visitará uno de los protagonistas en su inquebrantable búsqueda por averiguar el secreto que esconde una cartera encontrada en el basurero y que busca la policía utilizando todos los medios de los que dispone: legales e ilegales.

La película es una mezcla de fábula de adolescentes y de relato de denuncia social para mayores; clasificada como drama, se trata más bien de una película de aventuras, en la que se ponen de manifiesto la amistad y la lealtad existente entre los chicos protagonistas que, con su actitud de buscar lo que quiere ocultar el poder, acabarán propiciando el comienzo de una revolución, algo que supera con creces una venganza que pudiera parecernos justificada.

Nos adentramos en un viaje al corazón de la miseria y a la esencia de la dignidad humana; la acción nos lleva también a atisvar la opulencia en la que viven los más enriquecidos, en mansiones rodeadas de seguridad junto a paradisiacas playas; un fuerte contraste con la barriada en la que viven los protagonistas, entre barro y basura, pero en la que todos se conocen y apoyan.

¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a “hacer lo correcto”?

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