Un comunicador de la esperanza: Homenaje a Arturo Luque

Autor: Francisco Rey Alamillo

Hace una semana visitamos a nuestro querido amigo Arturo Luque en su casa de Santander. Aunque su rostro mostraba las marcas del desgaste causado por la enfermedad, su sonrisa seguía siendo esa que tanto lo caracterizaba. Con su habitual sentido del humor, nos mostró la colostomía que llevaba y recordó con naturalidad que incluso su amado San Juan Pablo II había pasado por el mismo procedimiento.

Arturo nos hablaba de sus proyectos pendientes, entre ellos el reportaje sobre nuestro entrañable Julián Gómez del Castillo, que había encargado a su sustituto en TV Popular. Incluso le invitó personalmente a asistir a la conferencia que, ese día, impartía su amigo, el oncólogo Rodrigo Lastra, sobre el padre de Julián. Hasta el final, Arturo siguió tejiendo lazos e impulsando iniciativas, poniendo su voz y su esfuerzo al servicio de los demás.

Un testigo de la fe y la vida

Amigo Arturo, qué grande fue tu fe y qué profundo tu amor por la Iglesia. Ahora descansas en los brazos del Padre misericordioso. Te despediste de todos en paz, pero no dejaste pasar la oportunidad de estar presente el 25 de marzo en la jornada por la vida en la Catedral. Allí, su obispo Monseñor Arturo Pablo Ros, se acercó a saludarte y también te visitó en el hospital. Asimismo, solicita a toda la diócesis elevar oraciones por tu eterno descanso. Son gestos que simbolizan el reconocimiento de tu compromiso con la defensa de la dignidad humana.

El testimonio de una familia comprometida

Jamás olvidaremos el valiente testimonio de vuestra familia ante centenares de personas en el polideportivo de los Maristas, donde hablasteis con firmeza sobre la defensa de la vida y denunciasteis la cultura de la muerte que impera en la sociedad. Nos conmovió profundamente vuestra historia: la lucha incansable para defender el nacimiento de vuestra hija. Ante un embarazo de alto riesgo, cuando os sugerían el aborto, no os rendisteis; en su lugar, buscasteis soluciones. Viajasteis a Madrid, donde Eva pasó el resto del embarazo encamada, aferrándose a la esperanza… hasta que, finalmente, nació Esperanza.

Esa entrega y defensa de la vida se manifestó de forma inequívoca en el nacimiento de vuestros tres hijos, cuyos nombres simbolizan ese compromiso: Esperanza, Nicolás —obispo que luchó por la infancia esclavizada— y David Kolbe, por el sacerdote Maximiliano Kolbe que entregó su vida por un padre de familia en un campo de concentración.

Una vida entregada a los más débiles

Con tu creatividad, Eva y tú dedicasteis años en Burgos a ser la voz de los empobrecidos, denunciando la esclavitud infantil. Recuerdo con emoción aquellas jornadas solidarias en la plaza pública, donde vuestras impactantes performances despertaban conciencias: un reloj gigante que mostraba cuántas personas morían de hambre cada minuto y un inmenso globo terráqueo que daba rostro a los olvidados del mundo. Sabíais transformar un simple puesto de libros de Voz de los sin voz en un acontecimiento, combinándolo con exposiciones solidarias en la universidad y haciendo que los medios de comunicación se hicieran eco de la causa.

Pionero en la comunicación solidaria

Fuiste el creador de Solidaridad.net, la página web solidaria más importante de España, y un verdadero pionero en el uso de los medios para promover la justicia social en Internet. Cuántas horas dedicaste a este proyecto, siempre con entusiasmo y entrega. Con inmensa alegría compartías las miles de visitas y los innumerables testimonios de agradecimiento que llegaban desde todas partes del mundo, confirmando el impacto de nuestra labor.

Tu compañero en TV Popular de Cantabria, el joven sacerdote Antonio Arribas, escribió ayer estas hermosas palabras:

“Dios me hizo el regalo de conocerte y de hacerme tu amigo… y que la misión compartida en los medios diocesanos fuese, en parte, la responsable de tantos momentos de trabajo, retos, alegrías y conversaciones inolvidables. Siempre sentí que tu aprecio me devolvía algo perdido… como el Padre de Lucas 15 al hijo pródigo y al que se sentía desubicado.

¡Gracias por todo, Arturo! ¡Hasta el Cielo!”

Un legado imborrable

Arturo afrontaba su partida con serenidad y una sonrisa, expresando con paz: “Aunque las puertas de la salud se han cerrado, me aguarda la más grande y significativa de todas; me esperan los brazos del Padre”.

Tu vida es un testimonio de amor, entrega y fe. Hoy, quienes hemos tenido el privilegio de conocerte damos gracias por el camino que nos muestras. Tu amistad y tu inmensa capacidad de trabajo solidario nos impulsan a ser mejores personas. Nos despedimos comprometiéndonos a seguir sembrando esperanza, tal como tú lo hiciste.

1 comentario en “Un comunicador de la esperanza: Homenaje a Arturo Luque”

  1. Jesús Bezanilla

    Descanse en paz, Arturo.
    El seguirá trabajando desde el cielo por sus seres queridos y por sus proyectos.
    Que Dios bendiga su alma
    Un abrazo para su familia.

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