“El Señor me manda que busque, siempre, el Reino de Dios y su Justicia. Pero no me manda que lo encuentre.
Esta consideración me mantiene para perseverar en la Iglesia de Cristo. Los que han encontrado el Reino y están en él, son los que se han hecho como niños en su espíritu, no buscando la sabiduría ni la prudencia humanas.
Si yo me esforzara, con gran deseo, en ser como niño pequeño ante el Señor, y no me importara mi sabiduría y prudencia, aunque no lo consiguiera, podría pensar que estoy en el buen camino, -el de buscar estas cosas-, aunque no los consiguiera. Mi acusación es, precisamente, que no lo busco.
En momentos de lucidez como los presentes, junto con el bochorno de contemplar la desnudez de mi miseria, siento un deseo inmenso de desear.
¡Señor, aquí me tienes! ¡Así estoy, aunque no era menester que te lo expusiera para que tú lo supieras! ¡Señor, enséñame a desear un buen deseo!”
Guillermo Rovirosa. Meditación en voz alta, 1963 Boletín n° 388A
Foto: Capilla de la Case de Emaús en Torremocha, detalle del altar ‘Buscad el Reino de Dios y su Justicia’





